viernes, 26 de febrero de 2010

COLECCIÓN FIRMADO POR...: CORRE, HOMBRE



Guión: Florenci Clavé adaptando a Chester Himes

Dibujo: Florenci Clavé

Editorial: Bruguera

Formato: Álbum Rústica. 64 Páginas

Calificación: 6/10

Si en la anterior recomicdación de esta brevísima colección Firmado por... que editó Bruguera, afirmaba no sin cierto reparo que de la enorme producción literaria de Isaac Asimov había leído muy poquito, hoy con Chester Himes confieso, sin ningún tipo de remordimientos, que desconocía por completo la existencia de este escritor afroamericano nacido en Missouri y fallecido a mediados de los ochenta en Alicante, donde residió durante dos décadas. Quizás fue esa cercanía con el cómic español, o el que realmente su producción de novela de serie negra valiera bastante la pena, lo que llevó a Bruguera a incluirlo en el segundo volumen que hoy comentamos, contando con el estupendo Florenci Clavé (del que no hace mucho hablamos con motivo de la publicación del Sangre Armenia por parte de Glénat) en las labores de adaptación y dibujo.

Muy en la tónica de lo que el primer volumen de la serie significaba para con la novela de Asimov podríamos entroncar a este Corre, Hombre: por mucho que nada tengan que ver el uno con el otro, ambos condensan una novela en poco más de sesenta páginas y lo hacen de forma bastante correcta, aunque aquí no puedo comparar puesto que no me he leído el texto original de Himes. Aún así, y por la compacidad que dimana de la lectura, resultaría difícil de creer que Clavé hubiera tenido que dejarse fuera aspectos importantes de una novela que narra el juego del gato y el ratón que se plantea entre un policía algo desequilibrado, que comienza la acción matando "por accidente" a dos compañeros de trabajo del protagonista, y un afroamericano que logra salir ileso del primer ataque del agente de la ley y ve desde entonces su vida constantemente amenazada por alguien que quiere terminar su trabajo. Por el camino Himes/Clavé nos presenta a la novia del protagonista, al cuñado del policía-asesino, compañero de profesión, y a la amante de áquel, una yugoslava que será clave en el desenlace.

Y si bien la adaptación de la historia resulta más que correcta (aunque ésta no sea muy original que digamos), el trabajo de Clavé a los lápices se antoja demasiado apresurado. Su trazo, que en Sangre Armenia dotaba de realismo y estupenda definición a los personajes, aquí juega en contra (no mucho, no crean) de crear la suspensión de credulidad a la que, en teoría, debería jugar toda narrativa secuencial, llámese esta cine, llámese cómic. Su carácter algo atribulado y el hecho de que Clavé huya de estructuras narrativas algo más abiertas que hubieran favorecido la lectura, termina por convertir ésta en una experiencia de lo más normalita, una de tantas que se olvida al poco después de haberla finalizado.

Sergio Benítez (361)

jueves, 25 de febrero de 2010

NEW X-MEN #15 al 35

Guión: Craig Kyle & Chris Yost

Dibujo: Paco Medina & Scottie Young

Editorial: Panini

Formato: Comic-book. 48 Páginas

Precio: 1.7/3.5€

Calificación: 9/10


Bien es cierto que podría haber empezado a reseñar esta serie desde su nº 1 pero siendo sinceros la verdad es que me hice fan y seguidor de ella y de sus jóvenes protagonistas a partir del nº 15 (nº 20 usa). Hasta entonces la serie era una especie de Smallville con unos hombres X jóvenes intentando ser héroes o siguiendo el dictado de sus hormonas. Pero entonces el Día M llegó y las vidas de los mutantes cambio drásticamente.

Al cambio de ambiente le acompañó el cambio de equipo, siendo los guionistas Craig Kyle y Chris Yost los encargados de hacer de las vidas de estos chavales un infierno. Desde el primer momento se nota el cambio, ahora los chavales deben de aceptar que ya no son el futuro de la especie humana, sino un vestigio que puede acabar extinguiéndose gracias a la ayuda de personajes como el Reverendo William Stryker y su secta Los Purificadores, Nimrod o la organización El Complejo (“padres” de X-23), protagonistas de los primeros arcos argumentales de la serie post-Dinastía de M, muy bien dibujados por Paco Medina, que no solo sabe escenificar buenas peleas sino que hasta pudo hacer un número doble para acabar el primer año de su etapa en la serie.

Después de todo este infierno por el que pasan los chavales uno se pregunta que qué más les pueden hacer. Pues si han sobrevivido a un infierno metafórico les tocaba sobrevivir a uno literal, o más bien al limbo (que para el caso es lo mismo) y al regreso de cierta chavala que solía rondar por allí. Estos números, 30-33, y los dos siguientes, 34 y 35, (los últimos antes de la saga Complejo de Mesías) están dibujados magistralmente (o cualquier otra palabra grandilocuente) por Skottie Young, cuyas viñetas parecen fotogramas sacados de alguna de las mejores películas de animación japonesa (y no, no es amerimanga). Aunque las últimas tramas que el dúo Kyle y Yost escribieron fueran malas merecería la pena echarle un vistazo a estos cómics solo por el dibujo. Pero es que no lo son, y lo que podría ser una historia de “resurrección” de cierto personaje ya visto muchas veces acaba siendo una odisea que no deja descanso a los protagonistas ni al lector.

Para concluir todos estos momentos de acción y drama sin descanso, el equipo nos regala dos números de relax a modo de epílogo de toda la saga (y a la vez prólogo de lo que vendrá). Los jóvenes (y los adultos) x-men tienen un momento para descansar y sentarse a reflexionar que ha pasado con sus vidas en los últimos meses, que es lo que ha cambiado y como se van a enfrentar a ello.

Si después de leer todo esto aún os preguntáis por que he puntuado tan alto esta serie deberíais leer los demás títulos mutantes para daros cuenta que esta (junto con X-Factor) es el patrón por el que DEBERIAN medirse las series protagonizadas por los X-men. Pero, desgraciadamente, no lo es.

Sebastián (17)

miércoles, 24 de febrero de 2010

NOCHE en BLANCO

Guión: Yann

Dibujo: Olivier Neuray

Editorial: Glénat

Formato: Libro Cartoné. 240 Páginas

Precio: 24€

Calificación: 7.5/10

Al mismo tiempo que dejaba el tebeo Cero Absoluto en el mismo lugar donde lo había cogido, la estantería de novedades de mi librería habitual; tras apercibirme que el tal Bec estaba en el apartado gráfico del mismo, siendo argumento suficiente para no querer saber mucho más (y dándome igual quien fuera el guionista) oteé dos puesto más allá un integral del que no sabía nada. Lo cogí, ví que estaba Yann como guionista, cosa siempre buena, ya que este autor es sinónimo de calidad casi siempre y observé un dibujo que me llamo la atención bastante. Sin apenas pensármelo me lo compré, cosa que no hago últimamente, ya que miro con lupa todos mis gastos comiqueros. Luego en mi casa, algo me incitaba a su pronta lectura por lo que no lo puse a la cola de la famosa pila, sino que la subí unos cuantos puestos y al par de días acometí su lectura.


Noche en Blanco es un integral que aglutina cinco tomos editados a finales de los 80 y principios de los 90. Trata sobre un recorrido histórico por los años de la revolución bolchevique de 1918 en su confrontación con el ejército blanco zarista hasta la Europa de los años 30 pasando por el convulso Shangai de los años 20. Por lo que ven, el itinerario, época y el paisanaje son sencillamente apasionantes. En dicho integral se pueden distinguir tres partes: la primera donde se pueden englobar los tres primeros tomos, El Ruiseñor de Kursk, Agafia y Vladivostok, donde se nos presentan los personajes, dos hermanos capitanes del ejercito zarista, donde uno de ellos deserta y se une a los comunistas, una mujer, amor de los dos hermanos y un momento crucial en la historia de la humanidad: el momento en que el zar Romanoff es aniquilado junto con toda su familia. Este primer número es ante todo bélico pues muestra las distintas escaramuzas de cada ejercito y las continuas escabechinas que se practicaban. En el segundo, Agafia, vemos a Sascha, capitán zarista, derrotado y huido de los rojos, que acabará moribundo en la cabaña de unos aldeanos que se rigen por una arcaica religión rusa medieval y terriblemente estricta, donde conoce a un persona especial, y en el tercero, asistimos al asedio de Vladivostok, que fue donde el ejercito zarista desmembrado, se difuminó, mostrándonos el tebeo como campaba la corrupción, la morfina y los espías de uno y otro bando por los distintos cabarets y fumaderos de la gélida ciudad rusa.


Hasta aquí, Yann lleva una historia con mano maestra dándole tintes épicos, con un poder evocador realmente bestial, donde se suceden aventuras hermosas y exóticas, que nos recuerdan a esas películas tipo o 55 Días en Pekín o Dr. Zhivago, con personajes trabajados psicológicamente, capitaneados por ese héroe inmerso de un aura de seducción y de ambigüedad romántica. Al dibujo está el desconocido belga Olivier Neuray, forjado en el diseño gráfico publicitario, con un trazo vigoroso y un color vivo, que vagamente puede recordar a una línea clara de marcada fuerza. Lo dicho, un autor para no perderle de vista.


En el cuarto tomo, Shangai, donde nuestro protagonista ya huido de la derrota en Rusia y aparece en dicha ciudad asiática perteneciendo a los servicios de seguridad franceses, baja ligeramente de calidad, en una historia policiaca, con el guión mas aturrullado y el color sobre todo bastante chillón que hace que desmerezca respecto a los tres anteriores. Pero todo se arregla con un último número, Los Espectros del Zar, donde vemos al capitán Sascha Kalitzin, cincuentón, taxista en Paris y con el prestigio y la amenaza de ser uno de los generales rusos de la oposición al temible Stalin, llevar en un genial viaje en taxi por el Paris navideño de 1937 a un enigmático personaje. Este último número aglutina todo lo bueno que anteriormente hemos citado de los autores.


Decir que la reducción del tamaño en el integral no hace forzosa la lectura a mi parecer, ya que, digamos que la cámara, el ojo del dibujante, traza las figuras bien de cerca, lo que hace que al reducirlo no se resienta tanto la lectura y sea una delicia sumergirse en este viaje exótico, evocador y aventurero por la historia del s.XX con esta galería de personajes tan geniales.


Toni (21)

martes, 23 de febrero de 2010

CLÁSICOS del HUMOR: PULGARCITO

Guión: JAN

Dibujo: JAN

Editorial: RBA

Formato: Libro Cartoné. 200 Páginas

Precio: 9.95€

Calificación: 7.5/10

Aunque la más famosa de sus creaciones sea Superlópez, de la que ya hemos dado buena cuenta en otras reseñas, Juan López (JAN) creó en 1982 otra serie, dirigida a un público más infantil, llamado Pulgarcito, que contaba las historias que sucedían a un pequeño niño, que vivía con sus padres y sus cinco hermanos quintillizos: Agapíto, Elías, Isidoro, Óscar y Ulises (y que seguro recordáis aquellas camisetas que llevaban para distinguirse con la inicial de sus nombres), acompañados de su gato Medianoche, y de su amigo, un gigantón profesor llamado Juan Ogro, y su hija Trini, de la que nuestro protagonista estaba perdidamente enamorado, o el Robot Tristan.


El público infantil al que se dirigía la serie no se traducía, sin embargo, en guiones infantiloides, sino que el sello de la casa era todo lo contrario. Aprovechando el pasado literario del protagonista, y el hecho de que Juan Ogro tuviera (casualmente) una máquina del tiempo, suponían la excusa perfecta para que cada semana Pulgarcito terminase dentro de algún cuento, o visitando alguna lejana civilización, lo que suponía una gran valentía por parte del autor, que incitaba así a los más jóvenes a leer, lo que ya en aquellos tiempos era una locura.


La serie comenzó a publicarse en su propia cabecera, la revista Pulgarcito, que aparecía con un formato similar a nuestro añorado Don Miki, compartiendo espacio con las aventuras de personajes como Tete Cohete, del maestro Ibáñez, Tom y Jerry o Los Pitufos. Resulta curioso leer ahora la serie en el formato de esta edición (cercano al album), que me parece enorme, ya que la serie estaba pensada y diseñada para el tamaño de bolsillo en que se publicó, y la mayoría de páginas cuentan con una estructura de 4 ó 5 viñetas, frente a las 10 por página de una historieta normal.


Las historias de este volumen incluyen los dos pequeños capítulos que aparecieron en la revista Zipi y Zape, y que hacían las veces de presentación de la serie, donde Pulgarcito y sus hermanos deciden adoptar una vaca que encuentran en el campo, o se presentan a personajes como Ogro y su hija. El resto de historias, ya siguiendo el esquema de la serie, nos presentan a Pulgarcito intentando devolver una carta de su padre, viviendo en su fantasía una historia de piratas, metido de lleno en la historia de Alicia en el País de las Maravillas, codeándose con Robin Hood, jugando al ajedrez con un fantasma, o viviendo mil aventuras en el País de nunca Jamás o en el lejano oeste.


En resumen, JAN es capaz de desplegar aquí toda su imaginación para crear un universo propio, donde hasta el propio Pulgarcito se preguntan al final de cada relato donde ha terminado la ensoñación y comenzado la realidad, y que cuenta con un sentido de la aventura y una literalidad con los textos que adapta muy poco usual para el público al que estaba destinado.


El estilo de dibujo difiere muy poco del utilizado por el autor en las primeras aventuras de Superlópez, con figuras redondeadas, los característicos insectos que colocaba en cada en cada página, y un cuidado exquisito a la hora de plasmar lugares y personajes, ya sean reales o ficticios. En resumen, una lectura deliciosa, por la que no ha pasado el tiempo, y que nos hará pasar una entretenida tarde de invierno mientras esperamos que nos traigan la merienda, justo antes de ponernos con los deberes, como cuando éramos niños.


Jose (36)

lunes, 22 de febrero de 2010

MUTTS

Guión y Dibujo: Patrick McDonell

Editorial: Tira Online/Andrews McMeel

Formato: Recopilada en numerosos tomos

Precio: De los más diversos precios

Calificación: 8/10

Tengo la impresión que en algún que otro momento ya he dejado caer por éstos lares mi afición a las tiras de prensa. Y la que actualmente se publica que más en gracia me cae es Mutts de Patrick McDonnell.

Puede que uno de los factores que me influyan en el gusto por ésta serie sea que me encantan los animales. De hecho en casa somos tres humanos, dos tortugas de agua, una tortuga de tierra y una caniche. Con semejante zoo, no es de extrañar que cada dos por tres estemos de visita por el Bioparc (el zoo de Valencia) gracias a nuestro pase anual. Pero estamos yéndonos por las ramas. ¡A centrarse!

Conocí ésta serie de tiras cuando Planeta decidió publicarla hace unos años en formato de grapa. ¿Grapa? ¿Tiras de prensa en grapa? Pozi. Fué uno de esos extraños experimentos que se hacen a veces de publicar una "serie limitada" de seis números con las tiras de los primeros meses de Mutts. Después ha pasado por varias ediciones en tometes variados, y la última editorial en sacar algo por nuestra querida piel de toro ha sido Devir, pero hace tiempo que dejó de hacerlo (además de reeditar lo que Planeta ya había publicado).

Desde el principio la serie me cautivó. Los animales se comportaban como animales (dentro de lo que cabe). No estaban humanizados como Garfield, Get Fuzzy o Snoopy: permitiéndose las licencias típicas del medio, Earl y Mooch se comportan prácticamente como lo suelen hacer algunos perros y gatos. Sus reacciones, pensamientos y acciones son bastante coherentes con su condición de perro y gato. Y aunque pueda parecer una tontería, a mí me parece uno de los grandes aciertos de la tira.

Una vez al año suele aparecer una saga de tiras en las que el autor nos sensibiliza contra el tema del abandono de los animales y promueve la adopción de los mismos en las protectoras. Pero dejando a un lado estas tiras (que por otro lado me encantan) el resto del año se mantiene un nivel de humor bastante bueno.

El reparto de personajes, como en todas las tiras, se ha ido ampliando poquito a poco con el paso de los años. Hoy en día tenemos un buen grupo de perros, gatos, pájaros, cangrejos, ardillas, ballenas... incluso algún que otro humano.

En cuanto al seguimiento de la misma, además de los volúmenes anuales publicados por Andrews McMeel, se puede leer online por aquí. O pueden hacer como un servidor y suscribirse para recibir la tira diariamente en su correo electrónico, con un retraso de un par de semanas sobre su publicación en los diarios. Pero eso no supone ningún problema una vez le cojes el tranquillo.

Otra de las curiosidades de la serie son los homenajes que realiza el autor en las páginas dominicales. Ha realizado versiones de cuadros famosos como El Beso de Klimt, portadas de discos como Abbey Road de Beatles, las latas de sopa de Warhol, o incluso portadas de comics como el nº 1 de los 4F, el Detective Comics nº 27 o el Action Comics nº1.

Pues eso, que en mi humilde opinión, una tira de prensa que merece la pena seguir.

Saludos!

Nacho (39)

viernes, 19 de febrero de 2010

El OCTAVO DÍA II

Guión: Daniel Torres

Dibujo: Daniel Torres

Editorial: Norma

Formato: Álbum Cartoné. 92 Páginas

Precio: 11€

Calificación: 8/10

A su monitor no le pasa nada. No se han saltado un día la lectura del blog. Han leído bien. Esta recomicdación es de El Octavo Día II. ¿Qué dónde está la correspondiente al primer volumen de la obra de Daniel Torres?. ¿Os queréis dejar de tantas preguntas y seguir leyendo?. Ainsss, que os puede la impaciencia, pardiez...

Insistencia, esa fue la clave para que al final se me quedara tan grabado este título que lo iba buscando allá donde iba. ¿Insistencia por parte de quién se preguntarán?. Pues por mi compañero de blog y gran amigo Nacho, que desde que se me ocurrió hablar por aquí de Daniel Torres y su magnífica Burbujas allá por el mes de mayo no dudó en inquirir, cada vez que tenía ocasión, si ya me había hecho con los dos volúmenes que editara Norma hace ya más de diez añitos. Como quiera que mis compras mensuales muchas veces anulan la capacidad de poder tirar de catálogo para completar la tebeoteca, fui abandonando paulatinamente la posibilidad de hacerme con El Octavo Día hasta que una buena tarde me di con este segundo tomo de bruces en una tienda de Málaga. Y claro, como comprenderán, una cosa es tener que encargarlo en tu tienda, y otra muy distinta que te lo sirvan en bandeja. Total, que once euros menos rico y una nueva adición a la fila de tebeos pendientes...hasta hoy.

Si en Burbujas comentaba ya la capacidad de atracción que a lo largo de doscientas ochenta páginas era capaz de desarrollar Torres, hasta el punto de "obligarte" a leerla de una sentada, en El Octavo Día estaríamos hablando de exactamente la misma sensación, ya que sus noventa y dos páginas se pasan en un suspiro y uno casi no se da cuenta cuando ha terminado la lectura y se queda preguntándose algo así como, "¿y ya no hay más?". Que un cómic deje con esas ganas siempre es buena señal. Señal de que ha gustado. Señal de que el tebeo en cuestión ha funcionado bien a todos los niveles, tanto en lo que atañe a guión como en lo referente a dibujo. Y señal sobre todo de que está bien construido, imbricando a la perfección ambas disciplinas (la escrita y la gráfica) en un único ente indivisible.

Y eso es precisamente lo que se da en El Octavo Día. Con una premisa de partida tan ingeniosa como interesante (en el octavo día de la creación Dios pidió al Diablo que le entretuviera con una historia cada nueva jornada) Torres estructura el volumen a base de cuatro relatos autoconclusivos en los que son tónica común un giro final que deja al lector poco menos que patidifuso. Muy a la manera de Alfred Hitchcock Presenta, la tónica de los cuatro relatos huye de introducir elementos fantásticos, anclando bastante a la realidad los mismos más allá de que en algún momento alguna situación pueda parecer inverosímil, demostrando en cada uno de ellos una portentosa imaginación digna de elogio. Sin ánimos de querer reventar una posible lectura a nadie, no voy a entrar en desmigar una por una cada una de las cuatro historias, aunque hasta donde sí puedo contaros, os diré que la primera de ellas es, sin lugar a dudas la mejor de todas, tanto por su lirismo como por ser curiosamente la que apuntaría más maneras fantásticas.

En lo que se refiere al dibujo, resulta asombroso como, sin cambiar ostensiblemente de estilo (sólo en pequeños detalles podremos encontrar las sutiles diferencias de una a otra historia) Torres es capaz de reproducir desde una posible China Imperial hasta una abadía de la Edad Media pasando por el lejano oeste o una casa de un suburbio americano cualquiera. Todo ello como digo a través de pequeñas matizaciones en su trazo, que se hace efectivo eco en cada una de ellas de ciertas influencias (innegables son las del arte oriental y aquél de los códices en la primera y última historia); unas influencias que, pasadas por su personal tamiz dan como resultado esta estupenda lectura que resulta ser El Octavo Día II.

Sergio Benítez (360)

jueves, 18 de febrero de 2010

El TIEMPO ARREBATADO

Guión: Antonio Navarro

Dibujo: Antonio Navarro

Editorial: Edicions de Ponent

Formato: Álbum Cartoné. 104 Páginas

Precio: 20.50€

Calificación: 7.5/10


Es extraño como pueden llegar a afectarnos las casualidades de la vida, las personas que conocemos o las decisiones que pueden llevarnos a un camino muy diferente al que en el momento andamos. Hay quien pasa por nuestra vida sin llamar la atención, sin apenas dejar rastro alguno y luego están las personas que nos marcan de una forma especial. El Tiempo Arrebatado trata sobre la búsqueda de esta persona especial, que en el caso de Constantine es Simon y en el caso de Zahar es Birita. Sería algo cursi decirlo, pero esta podría ser una (o dos) historia sobre la búsqueda de la felicidad.

Todo empieza cuando la chabola donde vive una gitana rumana (Zahar) junto a su hijo (Birita) es arrasada por un incendio. Salvándose milagrosamente Zahar despierta en un hospital, pero allí solo encuentra un anciano moribundo con una caja de zapatos. No ha ingresado ningún niño. Cuando vuelve al barrio le cuentan que su hijo se fue voluntariamente con hombre llamado Constantine, igual que el anciano que Zahar conoció en el hospital. Asustada y desesperada Zahar pide ayuda a Ana, la única amiga que tiene, y gracias a la caja que el anciano le entregó en el hospital comenzará una búsqueda que acabará llevándonos del presente al pasado y viceversa y tal vez algo más.

Un detalle que quería remarcar es que el personaje de Simone no nace en este cómic, sino que Antonio Navarro la creo para la revista Cairo hace unos veinte años, donde en una serie de relatos nos contaba las aventuras del personaje y sus viajes por diferentes y exóticos países. Para los que tuvieron el placer de conocer a Simone en aquella ocasión ahora podrán disfrutar de ella y de su romance con el poeta Constantine y el final de su viaje. Para los que no (como el que escribe) tendrán la ocasión de conocer a una gran mujer de la que puede que hasta te encariñes.

¿Cuál será el final de trayecto? Por supuesto que no haré spoilers, pero os puedo asegurar que cual cliffhanger de Perdidos os sorprenderá y no os lo esperareis para nada.

Sebastián (16)

miércoles, 17 de febrero de 2010

De VUELTA a CASA

Guión: Enrique Sánchez Abulí

Dibujo: Jordi Bernet

Editorial: Glénat

Formato: Álbum Cartoné. 62 Páginas

Precio: 12.95€

Calificación: 7/10

Una gamberrada. Así de simple y así de fácil. Eso es lo que Abulí y Bernet ponen en pie en De Vuelta a Casa, un tebeo que no se aleja mucho de los postulados que ambos autores trabajaban en Historias Negras, esto es: humor muy negro (cáustico, cínico y salvaje si quieren algún calificativo más), carácter episódico, aunque aquí no se trate de historias independientes sino de una misma trama argumental dividida en varios capítulos con una semblanza de continuidad, personajes extremos, situaciones más extremas aún y el arte de Bernet como elemento aglutinador y compactador del conjunto.

La historia de De Vuelta a Casa, situada en un lejano futuro, bien podía haber tenido lugar en nuestra actualidad, cambiando a esa prisión estelar tan lejana a nuestro orbe, por cualquier cárcel. Teniendo en cuenta esto, no resulta extraño que todo lo que Abulí nos narra en las sesenta y dos páginas del volumen nos sea extrañamente familiar. Argumentalmente, el tebeo no tiene mucha enjundia: varios presos que desean volver a la Tierra y librarse así de sus sendas cadenas perpetuas aprovechan la visita de unos incautos extraterrestres al planeta prisión donde se encuentran para matarlos y robar su nave espacial, poniéndola en rumbo hacia su hogar. Preguntarse cómo unos criminales convictos sin experiencia en pilotar y mucho menos en navegación estelar son capaces de llegar a la Tierra en un platillo volante es algo que carece de sentido si se quiere entrar en el juego que plantea Abulí. Uno lleno de ironía y mala baba en el que el guionista de Torpedo, junto con su dibujante fetiche (que una vez más plantea un arte narrativo alucinante, con sus magníficos juegos de luces y sombras, esos personajes tan bien caracterizados y esas mujeres imposibles) plantea la típica historia coral en la que el personaje más inesperado es el que termina dando la sorpresa más agradable al lector, siendo a este respecto esas últimas viñetas alternadas las que mejor reflejan desde ese humor sangrante que tanto gusta a guionista y dibujante la tremenda y bien confeccionada broma que es esta obra.

Sergio Benítez (359)

martes, 16 de febrero de 2010

MIDNIGHT NATION

Guión: J.M. Straczynski

Dibujo: Gary Frank

Editorial: Norma

Formato: Libro Cartoné. 304 Páginas

Precio: 25€

Calificación: O.M

La primera vez que escuché hablar del guionista de nombre impronunciable, J. Michael Straczynski, fue cuando, siguiendo a mi siempre admirado Gary Frank, y su espectacular sentido del dibujo, decidí hacerme con la serie en español, recién finalizada y en grapa, en una de esas compras a ciegas que tanto nos gusta hacer de vez en cuando.


Hasta entonces, lo único que había leído del autor era Rising Stars, pero su irregular ritmo de publicación y baile de dibujantes, me hizo olvidarme de la serie hasta mucho tiempo después (pero esa es una historia que dejaré para otra recomicdación). El caso es que comencé a leer con cierto recelo, pero disfrutando con cada viñeta y dejándome sumergir por ese tono de novela de cine negro que desprendían las primeras páginas, y de la mano del teniente Grey, y de esos textos de apoyo que hacían las veces de “voz en off”, conocer a Laurel, a ese lugar que existe entre dos sitios, y todo lo que nos cuenta esta serie de docenúmeros que todo amante de los comics debería tener en sus estanterías.


El resultado, como podéis suponer, me dejó fascinado, y no tuve más remedio que leer la obra de un tirón, incapaz de frenar las ganas de coger la siguiente grapa cada vez que terminaba la anterior. Ni que decir tiene que poco tiempo después me hice con la edición en tomo, y desde hace muy poco, y aprovechando la edición en tapa dura que la editorial Norma sacó hace poco, la compro para regalar cada vez que tengo ocasión.


¿Qué de qué trata Midnight Nation? Pues de todo, supongo, de la vida y la muerte, del amor, del sufrimiento, del destino, de lo bueno y lo malo, de los sacrificios que hacemos, de la supervivencia, de la lealtad, de todo un poco. Pero bueno, sin ponernos trascendentales, la serie cuenta el viaje que el detective Grey debe emprender cuando, tras ser atacado por unos extraños seres, descubre que tiene menos de un año para recuperar su alma si no quiere terminar convertido en aquello que mas teme. Durante el viaje, estará acompañado de Laurel, una joven “desposeída” que tiene experiencia en este tipo de viajes, y que guiará a nuestro protagonista en este nuevo universo donde terminan las personas y las cosas que son olvidadas.


Como no podía ser menos, tratándose de una historia acerca del “viaje del héroe”, cada capítulo supondrá una oportunidad de conocer más a fondo quién era Grey antes de iniciar el trayecto, y en quién se irá convirtiendo ante nuestros ojos. El guionista aprovecha la ocasión para alternar este fascinante road-trip con los flashbacks que nos muestran cómo los personajes han llegado a ser olvidados por el mundo, e incluso alguna referencia al mito de la caverna de Platón, hasta llegar a un climax muy bien planificado, y un epílogo que conmoverá a cualquiera con sangre en las venas.


Del apartado gráfico poco menos que alabanzas puedo hacer de la labor de Gary Frank: su minuciosidad y capacidad de detalle son asombrosas, en cada pelo de la cabeza, en cada expresión del rostro de los personajes, en los fondos, los escenarios, etc. en lo que para mi supone el mejor trabajo de toda su carrera.


Por todo lo anterior, y porque cada relectura que hago de la obra me hace considerarla una historia más y más redonda, os animo a leerla y pararos a contemplar y disfrutar cada detalle, cada curva del camino, y cada pequeña historia que el guionista ha incluido dentro de una historia, llena de grandes y pequeñas cosas al mismo tiempo, como la vida misma.


Jose (35)

lunes, 15 de febrero de 2010

STARMAN #81

Guión: James Robinson

Dibujo:
Fernando Dagnino

Editorial: DC

Formato: Comic-book. 32 Páginas

Precio: $2.99

Calificación: 9.5/10

Esto de recomicdar una grapa cada vez se está convirtiendo en una fea costumbre, pero es que en ésta ocasión es inevitable...

Y es que resulta que hace un tiempo, su humilde servidor ya les habló de ésta serie (aquí, para los despistados) y si me deshice en halagos en aquella ocasión, pues ahora que han pasado unos unos añitos desde la finalización de la serie y que por cuestiones de markteting Didianio puro y duro ha aparecido un número más de la misma no tengo más remedio que... ¡volver a caer rendido ante ella!

Casi no parece que haya pasado la cantidad de años que median entre los dos números. El nivel del guión se mantiene sin problemas. El reencuentro con viejos personajes no hace otra cosa que provocarte una sonrisa en los labios. Y sí, son ellos. No cabe duda. Están escritos por la misma mano sin que les afecte el paso del tiempo.

Engañoso es el título de la serie, pues Starman brilla por su ausencia. ¡Un momento! ¡De engañoso nada! Starman aparece. Es más, Starman es el linterna negra del capítulo. El que en realidad no protagoniza la historia es Jack Knight, que probablemente es el Starman que pensaba que iba a hacerlo. En su lugar tenemos a un par de secundarios bastante conocidos por los seguidores de la serie: el misterioso Shade y Hope O'Dare.

La verdad es que no voy a destripar acontecimientos para no fastidiar la sorpresa a los posibles lectores. Pero lo que sí que tengo que hacer es quitarme el sombrero ante el señor Robinson y desde aquí decirle que se deje de ligas de justicias y demás tontunas y que retome Opal City y su elenco de personajes. Con éste número me ha demostrado con creces que es capaz de hacerlo casi sin esfuerzo.

En cuanto al apartado gráfico, al señor Fernando Dagnino tengo que reconocer que no tengo el gusto de saber mucho de su carrera. Pero casi que no importa, porque las tintas de mi adorado Bill Sienkiewicz emborronan y cubren cualquier vestigio de sus lápices, dotando al comic de ésa atmosfera que suelen tener sus trabajos.

Resumiendo: imprescindible para los que nos rendimos ante los 80 números anteriores de la serie, y un motivo para agradecer que a Didio se le ocurriera la tontada ésta de los números especiales de antiguas series cerradas. Pero que no se acostumbre a éstas cosas ¿eh?

Nacho (38)

viernes, 12 de febrero de 2010

ETNOCIDIO



Guión: L. García, F. H. Cava & J. Olivier

Dibujo: Luis García

Editorial: Ediciones de la Torre

Formato: Álbum Rústica. 48 Páginas

Calificación: 7/10

Por más que uno lea, investigue, siga leyendo y vuelva a investigar, y derivado de todo ello se crea que está al tanto de todo lo que se cuece (o se coció, como es el caso) en este mundillo siempre hay algún hecho, algún momento, que viene presto a demostrarte lo contrario y de forma casual siempre que sea posible. Ese fue el caso de como conocí la existencia de Luis García. Uno, que se creía puesto al día de lo mejor que la generación Toutain podía ofrecer, no esperaba ya encontrar a más autores imprescindibles fuera de los González, Fernández, Ortiz, de la Fuente, Beá, Maroto y Bernet de los que tanto estamos hablando de un tiempo a esta parte. Pero quiso el azar que una tarde de viernes en Sevilla fuera a descubrir, junto con mi estimado compañero Mario, una nueva tienda de cómics que ambos desconocíamos. Nada más entrar, el panorama nos cambió el semblante a ambos ya que, por primera vez, una tienda especializada en Sevilla contaba en sus estanterías con un nutrido surtido de material de los años setenta (e incluso de mucho antes) y ochenta, un terreno en el que tanto mi amigo como yo disfrutamos como locos. Repasando las estanterías en busca de cosillas con las que deleitarnos, mis ojos se detuvieron en un título, Las Crónicas de los Sin Nombre. Una rápida hojeada a aquellos maravillosos dibujos y la confirmación por parte de Mario (con esa forma casual con la que suele expresarse) de que "sí, Luis García, ese es un grande" eran motivos más que suficientes para estrenar la cartera en la citada tienda.

Y como siempre, el descubrimiento del autor llevó de nuevo al comienzo del párrafo anterior, a investigar e intentar dar con más títulos para poder así formarme una idea completa de su obra. De esta manera, y buceando al tiempo entre Tebeosfera (una página de incuestionable referencia para el tebeo español) y Todocolección, fui dando con las pocas obras autoconclusivas que el artista tiene publicadas fuera de las cientos de revistas que suponen el mayor campo de cultivo tanto de su trabajo como el de todos los citados arriba (y huelga decir que los nombres de éstas son Creepy, 1984, Zona 84, Rambla o Tótem, ¿no?), haciéndome así con tres títulos más al margen del citado tomo de Glénat: Nova-2, Argelia y, cómo no, este Etnocidio, que al final ha sido el elegido para comenzar a recomicdar la obra del autor de Puertollano.

Recogiendo de forma intensa y vehemente su afecto por los manipulados y los agredidos y su desprecio por las actitudes fascistas, Etnocidio es todo un ejemplo de cómo, utilizando referencias fotográficas, un artista consumado puede llegar a crear una obra de arte dentro del mundo del cómic. Ayudado a los guiones por un tal Jean Olivier y por Felipe Hernández Cava (del que hemos podido disfrutar de lo lindo este año gracias a sus Serpientes Ciegas), García narra en el presente álbum, y a través de historias sueltas centradas en un personaje indio (nativoamericano) en concreto o en un batallón del ejército, cómo la Conquista del Oeste tuvo una cara oculta que la alejaba, a golpe de asesinato y matanza, del semblante romántico que siempre se nos ha vendido en el cine hollywoodiense. Sin cortarse un pelo a la hora de calificar de asesinos, fascistas y genocidas a aquellos que diezmaron la población indígena de norteamérica de forma sistemática tras la Guerra de Secesión, García y sus compañeros muestran ese semblante de la realidad que, por cruda y desagradable, siempre terminamos por ignorar.

Ahora bien, poco o nada tendría que hacer Etnocidio en cuanto a su capacidad para conmover sino fuera por que la parte gráfica es de la tremenda solidez que García demuestra en cada página. Como decía antes, el que la referencia fotográfica sea la base sobre la que se fundamente su hiperrealista trazo no es óbice en ningún momento para que estemos hablando de una narrativa secuencial estática (como si pasa con otros dibujantes que la utilizan) ya que el artista hace gala de una inteligencia fantástica a la hora de dar vida y movimiento a aquello que le sirve de herramienta. De esta manera, cada página queda concretada por una puesta en escena virtuosa y que, si bien se puede antojar algo fría a priori, lo cierto es que transmite con inusitada fuerza el mensaje que los autores se proponen por mor de un trazo de clara vocación poética visual que supone, a la postre, una inmejorable introducción al fascinante microuniverso visual de un autor al que volveremos a visitar muy, muy pronto.

Sergio Benítez (358)

jueves, 11 de febrero de 2010

X-FACTOR nos. 1 al 21

Guión: Peter David

Dibujo: VVAA

Editorial: Panini

Formato: Comic-book. 24/48 Páginas

Precio: 1.7/3.25€

Calificación: 8.5/10


Todo comenzó con una Bruja Escarlata descontrolada y enloquecida por sus poderes. Vengadores Desunidos, Dinastía de M y tres simples palabras que cambiaron para siempre el mundo de los X-men:

“No más mutantes”

Y de millones de mutantes por el mundo pasaron a ser apenas unos 200. Casi un genocidio y solo unos pocos héroes saben la verdad, el resto monta sus hipótesis y teorías paranoicas. Pero hay alguien que buscará la verdad aunque esta duela como una patada en la boca: X-Factor, agencia de detectives mutante, liderada (o algo así) por Madrox, el hombre múltiple.

Los 24 primeros números de esta serie (editados en España en 21 grapas) podrían dividirse en dos etapas/temporadas, siendo la primera de ellas la centrada en la lucha de X-Factor contra una agencia llamada “Investigaciones Singularidad” y la segunda centrada más en las relaciones personales del equipo, con varios sub-arcos argumentales y cerrando tramas que Peter David va abriendo aquí y allí. Y es que esta serie no para. Te están contando una historia, están intentando resolver algún caso y te van soltando detallitos que más adelante serán puntos clave para ciertas tramas y personajes. Todo esto sin descuidar a los personajes y sus dispares personalidades, todas muy bien tratadas ya que David conoce muy bien a los personajes y sabe como piensan , cosa que demuestra en los largos monólogos interiores de Madrox o en una simple conversación entre Monet y Syrin.

En estos dos primeros años de la serie apenas baja el listón, si acaso en los números dibujados por Khoi Pham (¿¡Por qué dibuja a todos los personajes con la misma cabeza?!), pero solo es un pequeño bache que no desmerece el grandísimo trabajo de artistas como Ryan Sook, Dennis Calero o Pablo Raimondi, sin olvidar los coloristas que le dan el toque oscuro y noire que tanto le gustan a nuestro hombre múltiple, sin los cuales los números como el aterrador y agobiante del secuestro de Syrin o el análisis psicológico del grupo (guiño a la anterior serie guionizada también por David), por destacar alguno, no serían lo mismo.

Otro punto negativo (además de Pham) que puede tener esta serie es que al verse afectada por eventos como Civil War, Complejo de Mesías o Invasión Secreta, suele verse obligada a adelantar/variar acontecimientos previstos por el autor y eso a veces se nota. Aunque tengo que destacar que en el caso del primero David lo hizo bastante bien, sobre todo si lo comparamos con otros tie-in de otras series que mejor no recordaremos. Me quedo con el detalle de cierto titular “Factor-X al gobierno: QUE OS DEN” (siempre he pensado que esa frase va dirigida a alguien más aparte de a la ley de registro).

Podría pasarme párrafos y páginas enteras hablando de lo mucho que me ha gustado y sorprendido esta serie, alabando sus grandes cualidades, como es capaz de pasar del drama al humor (en muchas ocasiones humor negro) y sobre todo podría decir todas las cosas que me gustan del GRAN personaje de esta serie, Layla Miller, de cómo pone de los nervios a todo el mundo con su frase “Soy Layla Miller y sé cosas”. Podría escribir mucho más, pero como no quiero acabar destripando toda la trama simplemente os diré, que si buscáis una serie sobre hombres X y estáis cansados de leer siempre lo mismo, ya sabéis donde buscar el factor x que les falta a las demás series mutantes.

“Soy la mosca en la sopa. La llave inglesa en los engranajes. Soy impredecible. Soy el factor x"

Sebastián (15)

miércoles, 10 de febrero de 2010

SOLOMON KANE




Guión: Ralph Macchio & Roy Thomas


Dibujo: VVAA

Editorial: Marvel

Formato: 6 Comic-book. 24 Páginas c/u

Calificación: 6.5/10

Absorto en mis delirantes pensamientos, me acordé que tenía que elegir una recomicdación antigua, de las de Anteayer. Recordando (valga la redundancia) esa película que se estrenaba las pasadas navidades llamada Solomon Kane, rememoré ( vale..la última vez ya..) el tebeo mismo que por mis estanterías estaba y decidí acometer una relectura por un lado más vieja y obsoleta que la pana pero actual a rabiar por el susodicho filme.


No voy aquí a despotricar de la peli, ya que nunca lo hago hasta que no las visiono (como es el caso) y porque algo hay en mi natural idiosincrasia que me aconseja prudencia y paciencia, cosas que atesoro pues mi salón es mi sala de proyecciones y por ahí pasa una cantidad de bazofia considerable (casi todo me lo trago), de las que algunas veces (benditas veces) saco algunas joyitas de las que disfruto repetidas veces, pues película que me gusta, película que veo alguna vez más.


En este caso, es algo más personal, ya que el film se supone que está basado en uno de los personajes de las novelas de mi querido y atormentado Robert E. Howard, creador de Conan y ya me toca fibras algo más sensibles que las normales y usuales.


Pero hablemos del cómic, pequeña gema de mi colección: Forum sacó hacia 1998 en un integral toda la obra completa de Solomon Kane, agrupando seis números. En ellos vemos las aventuras y desventuras de este puritano vengativo y violento en la oscura Europa rural del siglo XVI, reparando, en nombre del Señor, las injusticias que él cree que se cometen, como la persecución hasta África para vengar la violación de una niña o casos de licantropía y barcos fantasmas, entre otros. Los dibujantes y guionistas de los distintos números se van tornando pero tenemos a los guiones a Ralph Macchio en casi todos ellos (sí sí, se llama como el chaval de Karate Kid) y a Roy Thomas en el ultimo número dibujado a su vez por Howard Chaykin. Y como artistas aparecen Brett Blevins, Mike Mignola, Bodganove, Al Williamson, el consabido Chaykin y alguno más, que enriquecen la visión injuriosa y rencorosa de este fibroso y malhumorado puritano que se creía la mano castigadora divina.


Lo dicho, pasar las paginas de este tipo de tebeos quincallas con este papel tan característico y esas historias tan queridas por uno, son todo un ejercicio de goce intimo que todos deberíamos hacer una vez al mes por lo menos.


¡¡Ah!! Y cuando vea la pelicula, ya os contaré………….


Toni (20)

martes, 9 de febrero de 2010

The WEST COAST AVENGERS #'s 42 al 57




Guión: John Byrne


Dibujo: John Byrne

Editorial: Marvel

Formato: 16 Comic-books. 24 Páginas c/u

Calificación: 8/10

Hace muchos, muchos años, cuando Byrne todavía no se había endiosado y gozaba de gran prestigio en la Marvel, algún mandamás de la editorial pensó que sería una buena idea lanzar una segunda serie del grupo de héroes más poderoso de la tierra, y titularla, por el enclave del nuevo grupo, Vengadores Costa Oeste. Los primeros años de la serie pasaron sin pena ni gloria, y algo de mediocridad tuvo que haber en estas páginas, porque soy incapaz de recordar guionistas, dibujantes o sagas medianamente relevantes de los primeros cuarenta y un números (en serio, y eso que la compraba religiosamente mes a mes).


¿Y qué cambió con el número 42? Pues ni más ni menos que la llegada de John Byrne como autor completo de la serie. Por aquellos entonces, el autor canadiense se había hecho cargo de una exitosa y longeva etapa en Los 4 Fantásticos, y no tardaría en llegar su interpretación de personajes como Hulka o Namor. Y como no podía ser de otra forma, llegó con ganas de cambiar el status de algún personaje, de dar nuevas energías y en una palabra, de revolucionar la serie.


Y vaya si lo hizo. Sólo con el primer número hacía desaparecer a la Visión, introducía una larga subtrama con Tigra, recuperaba a la Antorcha Humana original, y a Ultron, uno de los principales villanos de las series vengadoras. Pero esto sólo suponía el principio de su estancia, que se prolongaría hasta el número 57 de la serie. Hasta entonces, y sabiendo que disponía de tiempo suficiente, introduciría tramas y subtramas como sólo él sabía hacer, como la de los hijos de Wanda y la Visión, la regresión de Tigra a su estado más animal, la llegada del USAgente al grupo, los Vengadores de los Grandes Lagos, y todo esto sin perder de vista la participación del grupo en macroeventos de la época como Atlantis Ataca o Actos de Venganza.


De hecho, uno de los cambios que realizaría Byrne en la Bruja Escarlata colearía hasta hace bien poco, y es que el estado de locura en el que quedaba sumida al descubrir la verdad sobre sus gemelos (que aquí no cuento por si nos lee algún despistado) desencadenaría la famosa saga House of M y desastrosas consecuencias para los mutantes. Como suele ocurrir con el polémico autor, desavenencias con la editorial provocaron la precipitada marcha de Byrne de la serie, dejando inconclusa la trama de la Bruja Escarlata, que sería torpemente resuelta por Roy y Dan Thomas.


El dibujo de Byrne no había llegado por suerte al nivel de dejadez del que hoy hace gala, y aunque comenzaba a abusar de fondos en blanco, todavía era capaz de dejarnos con la boca abierta, como en la doble página que revela qué ha sido de la Visión, el nuevo diseño que haría del personaje, las escenas de acción, y esos característicos finales a página completa con que solía terminar cada número.


Como anécdota final, y debido a la cantidad de trabajo que Byrne acumulaba, al hacerse cargo de los guiones de la serie principal de Los Vengadores, se le escapó que Tigra apareciese como si tal cosa en el Annual de aquel año, correspondiente a Atlantis Ataca, mientras que su personaje en Vengadores Costa Oeste estaba sufriendo importantes transformaciones físicas. Para enmendar aquello, Byrne dibujó una hilarante página para disculparse por la metedura de pata que se publicaría al mes siguiente en la serie.


Jose (34)

lunes, 8 de febrero de 2010

El ESCORPIÓN

Guión: Jean Desberg

Dibujo: Enrico Marini

Editorial: Norma

Formato: 8 Vols. Rústica/Cartoné. 48 Pag. c/u

Precio: 9/13€

Calificación: 7.5/10

Hace un tiempo hablé de una colaboración anterior de Desberg y Marini y se me echaron todos al cuello por poner una nota por los suelos. Al menos hoy no voy a cometer ése error, más que nada por tener algo de aprecio a mi propia integridad física.

Desde el año 2001 vamos recibiendo nuestra dosis anual de éste El Escorpión, heredero directo de los folletines dumasianos, las películas errolflynneras y demás historias similares, y por el momento parece ser que la pareja de autores no tienen muy claro a dónde nos van a llevar. Y si es así, da la impresión que el final del viaje no está precisamente muy cercano...

Pero centrémonos en la historia. El Escorpión es un Sean Connery (sip, una vez más el prota de un comic de Marini se parece misteriosamente al actor) del siglo XVIII que se dedica a conseguir reliquias religiosas y venderlas al mejor postor. En uno de sus periplos se ve envuelto en una conspiración de la que forma parte el monseñor Trebaldi y su orden de monjes guerreros (¿alguien dijo Richelieu?). Así que Trebaldi pondrá precio a la cabeza del El Escorpión, con la excusa de que la marca que lleva en su omoplato con forma del animal que le ha hecho merecedor de su sobrenombre, es en realidad la marca del Diablo. Según el protagonista va huyendo de los secuaces de Trebaldi se irá descubriendo la misteriosa conspiración secreta y se relatará el pasado del protagonista. Pasado que, casualmente (y que pena que escribiendo no se pueda poner entonación de sarcasmo a las palabras) está relacionado con la misteriosa obsesión que tiene Trebaldi sobre su persona.

Y la verdad es que la cosa comienza bien, y gana interés en los primeros tomos. Hasta que llega un momento en que éste El Escorpión resulta ser un Frigodedo dejado en un banco al sol, y poco a poco se va derritiendo hasta que de su espectacular aspecto y promesa de un buen rato sólo queda un acuoso charquito.

Una lástima, la verdad. Quizá si no se hubiesen empeñado en estirar el tema y se hubiese planteado como seis albumes y punto, la cosa ganaría enteros. En cambio nos enfrentamos ahora a una serie abierta de la que desconocemos la duración y cuyos autores además de en ésta se embarcan en otros proyectos, con lo que corremos el riesgo de quedarnos colgados sin saber cómo quedarán las aventuras de éste Escorpión o que nos vayan ofreciendo tomos y tomos mareando la perdiz sin llegar a ningún sitio en concreto (que es la impresión que me ha dado en el octavo y último publicado).

De todas formas es una amena y entretenida lectura, bonitamente dibujada, en la que salen caballos y tipos con espadas. ¡El sueño de cualquier lector de comic europeo! ¿No es así, Mario?

Saludos!

Nacho (37)

viernes, 5 de febrero de 2010

TARZÁN. Las VIEJAS GLORIAS de los MARES



Guión: José Ortiz

Dibujo: José Ortiz

Editorial: Hitpress

Formato: Álbum Rústica. 48 Páginas

Calificación: 5.5/10

Si en la última ocasión que hablamos de José Ortiz, nos deshacíamos en elogios para con su magistral arte delante del tablero de dibujo, tanto de forma aislada como en comparación con el olvidable guión del que la obra en cuestión (aquellos Relatos del Nuevo Mundo) hacia gala; hoy nos situamos en el opuesto del espectro con un álbum de Tarzán que el español publicaba en 1979, año en el que también veía la luz otro título relacionado con el mítico personaje de Edgar Rice Burroughs, la serie El Nuevo Tarzán: veinte grapas editadas por Toutain y Hitpress en las que el dibujante compartía labor con otros compañeros, aunque la misma fuera anunciada como "el Tarzán de Ortiz".

Sea como fuere, tanto la cabecera en grapa, como los dos ábumes que vieron la luz bajo la extinta Hitpress (una editorial asociada a Toutain bajo la que se publicaron títulos como Dani Futuro) suponen, en líneas generales, un trabajo menor del artista español, ya sea en lo que se refiere a los guiones, sea en lo que atañe al dibujo. Centrándonos en lo que este álbum da de sí, lo cierto es que la historia se antoja más una anécdota mal estirada que algo que se trabajara medio a conciencia: Tarzán se va de la cabaña a no sé que ciudad y cuando vuelve, dos páginas después, descubre que Jane ha sido raptada por unos piratas. En la persecución, y para alargar algo la trama, se enfrenta con una boa y un triceratops (sic) para después averiguar que los piratas vienen de un lago mágico en el que habiitan los fallecidos en batallas navales de todas las épocas. Se enfrenta a los "malos"; rescata a Jane; y en un final más abrupto que el de Historias del Kronen, se acaba la historia con muy poco tino.

En lo que a la labor a los lápices, parece que sea este un trabajo de encargo de los meramente alimenticios, ya que sorprende lo pobre del normalmente profuso trazo del dibujante: dejando de un lado que Ortiz sea un narrador nato y que con dos líneas sea capaz de definir aquello que se le antoje, hay en este Tarzán (y en el de las grapas) una gran dejadez a la hora de acabar la página, quedando las expresiones de los personajes muy desdibujadas para lo que el artista nos tiene acostumbrados en otros de sus trabajos
(de los que, descuidad, ya hablaremos por aquí) y no trabajando los fondos más allá de cuatro líneas mal repartidas para crear una montaña o una palmera. Como podréis imaginar, el resultado de tal "desgana" es un cómic al uso, sin mucho en dónde agarrarse y que tan pronto se lee como, desafortunadamente, se olvida.

Sergio Benítez (357)