viernes, 30 de julio de 2010

WIMBLEDON GREEN

Y como dirían en el Un, Dos, Tres........¡¡¡¡¡CAMPANA y SE ACABÓ!!!!!

Han sido dos años, un mes y veinticuatro días en los que hemos llegado a publicar 684 reCOMICdaciones de sendos títulos diferentes. Toda una bilioteca de consulta a la que hemos dedicado muchas horas de lecturas y algunas menos de escritura que, mientras la vida sigue avanzando y el incierto futuro dicte que podamos (o no) volver a leernos por estos lares, quedan aquí como testimonio de la sana locura de un grupo al que le debo muchísimo.

No sé si estas líneas serán una despedida.

Espero que sólo queden como un hasta luego.

Sea como sea, GRACIAS por estar AHÍ.

'Nuff Said!!!!!!!


Guión: Seth

Dibujo: Seth

Editorial: Drawn and Quarterly

Formato: Libro Cartoné. 128 Páginas

Precio: $19.95

Calificación: 9/10

Por regla general la vida de un coleccionista de tebeos es una en la que las satisfacciones superan con mucho a los malos momentos. De entre las primeras están esas innumerables ocasiones en las que abrimos un cómic y nos dejamos invadir por el olor a tinta y la percepción de que algo muy grande está a punto de sucedernos. A ellas también se suman esos gratísimos momentos en los que por fin conseguimos, tras mucho tiempo buscando, ese título que hasta entonces se nos había mostrado esquivo, o aquél que leímos cuando pequeños y que, por pura nostalgia, tenía que formar parte como fuera de nuestra colección. Pero, ¡ay!, también pululan por ahí los negativos (o no tan agradables), esos que, en contadas ocasiones hacen que, o te arrepientas de haber leído tal o cual título, o que, como me ocurrió en mi última visita al Forbidden Planet londinense (sí, por fin voy a contar la dichosa historia para aquellos a los que interese, que supongo serán muy pocos) lamentes no tener dinero a espuertas para poder traerte de vuelta a España media tienda. Quien quiera saltarse mi periplo londinense que pase directamente al cuarto párrafo, que es donde empiezo a hablar en realidad de Wimbledon Green.

Tras algo más de una hora deambulando por las infinitas estanterías de la tienda (el paraíso para cualquier amante del cómic americano que se precie) entre mis brazos había algo más de quince volúmenes de títulos que abarcaban desde un recopilatorio con los Ultimates 3 (¿qué queréis?, Madureira siempre ha sido una debilidad) hasta un voluminoso tomo de Frank Frazetta, pasando por los dos recopilatorios de Whiteout, una edición Deluxe de Midnight Nation, un trabajillo de Kyle Baker que me faltaba, el Literary Life de Posy Simmonds, Filthy Rich (de Azzarello y Víctor Santos), el omnibus de Ronin, el Sgt. Rock de Tucci, una novela gráfica del dibujante de Mom's Cancer, los dos primeros volúmenes de Northlanders, el noveno recopilatorio del Ex-Machina, otro omnibus, esta vez de PVP, el gran volumen de Doug Wright, el primer Deluxe HC de Y: the Last Man, el Dark Entries e incluso la edición americana de George Sprott. Obviamente, sino quería que mi mujer me pidiera el divorcio, ni pagar una fortuna en sobrepeso de equipaje, aquella montaña había que reducirla. Así que me puse manos a la obra.

El Ultimates 3 cayó por motivos más que obvios antes que ningún otro (por mucho que me gustara Madureira, era Loeb quien perpetraba el guión). Y a partir de ahí comenzó el duro proceso de descarte. A la tercera parte de Los Vengadores versión Ultimate siguieron casi sin pensarlo aquellas ediciones en tapa dura de cosas que ya tenía, así que George Sprott, el volumen de Y y el Midnight Nation (snif, con lo bonita que era la edición), fueron devueltas a las estanterías. El siguiente fue PVP, más por precio que por otra cosa, un razonamiento que también afectó, por muy atractivo que fuera, al Doug Wright Collected. Sin querer mirar mucho, dejé también los dos tomos de Whiteout, el de Kyle Baker (este último debido a que, al margen de Los Bakers, hacía tiempo que el autor no me terminaba de convencer), el Filthy Rich y, muy a mi pesar, el de Frazetta. Quedaban ya muchos menos, pero aún había que afinar más la criba, con lo que el segundo de Northlanders y Whatever Happened to the World of Tomorrow? fueron los últimos sacrificados. Y así hubiera quedado el cuadro final - con el noveno de Ex-Machina, el Sgt. Rock de Tucci, el primer volumen de Northlanders, el Literary Life y el Dark Entries- sino hubiera sido porque en una de las muchas vueltas para colocar los cómics en su sitio, un pequeño y llamativo tomito llamó poderosamente mi atención: su tipo de letra y el diseño de la portada no podían ser de otro que el gran Seth, y así fue como este Wimbledon Green terminó cerrando una compra intensa pero, para qué negarlo, bastante fructífera.


El hecho de que haya esperado a este recomicdación en particular para contaros esta historieta personal viene relacionado con que el largo subtítulo de Wimbledon Green no sea otro que The Greatest Comic Book Collector in the World, ya que la fantástica historia que nos cuenta aquí Seth sigue precisamente a eso, al Mejor Coleccionista de Cómics del Mundo.

Ya en la línea de lo que después podremos encontrarle en la que es su incontestable obra maestra hasta la fecha (la incomensurable George Sprott) Seth teje aquí una historia a base de otras muchas más pequeñas que forman parte de ese gran puzzle que es la vida del protagonista. En un tamaño mucho más reducido que el su última obra, el artista canadiense explora aquí con la misma intensidad los recovecos a los que pueda llevarle la fragmentada narrativa heredada del mejor Chris Ware. Así, y como ya pudiéramos observar en George Sprott, el artista comienza a construir el relato que pretende trasladarnos in media res, adentrando al lector casi a empujones en el fascinante universo que poco a poco irá desvelando sus muchos secretos. Las similitudes con la obra que le ha valido tantísimos elogios en el pasado 2009 son muchas: para empezar tenemos las concomitancias que se producen cada vez que el autor utiliza la voz de algún personaje externo al núcleo central de la historia para aportar datos sobre ella que pueden, o no, ser verdad ya que éstos no tienen porque haber conocido a Wimbledon de forma directa. En lo que a ese núcleo respecta, si en George Sprott, el continuo hilo central de las idas y venidas era ir acercándonos inexorablemente al momento de la muerte del protagonista, en Wimbledon Green, es atención se divide en dos. Por un lado Seth nos acerca a los denodados intentos del personaje y sus competidores por hacerse con el único ejemplar existente de una rara serie de cómics; por el otro, va desvelando la apasionante historia de cómo terminó en manos de Green la mayor colección privada de cómics de la historia.

Trufado todo ello de ese particular carácter, mezcla ajustada entre un humor amargo y una nostalgia que impregna cada viñeta, resulta curioso, tras finalizar la lectura, repasar las líneas de texto que sirven de un prólogo que, en palabras del autor "debería ser epílogo", para darnos cuenta de lo mucho que se menosprecia Seth. Tachando a este espectacular cómic de "apresurado y con un dibujo pobre", el autor no hace más que mostrar una tremenda modestia que para nada es reflejo de la realidad: Wimbledon Green (con su maravillosa edición) es la antesala de George Sprott en todos los aspectos, y como tal, en su carácter sobresaliente está la simiente de esa obra maestra del noveno arte que es su último trabajo.

Sergio Benítez (y 397)

jueves, 29 de julio de 2010

Las AVENTURAS del CAPITÁN TORREZNO

Guión: Santiago Valenzuela

Dibujo: Santiago Valenzuela

Editorial: Edicions de Ponent

Formato: Álbumes Cartoné. 116 a 150 Páginas

Precio: 10 a 14€

Calificación: O.M

Me piden los amigos de Lecturas Recomicdadas una reseña de una obra capital, que me impactara en su día, que dejara mella en un servidor. No me lo pensé mucho a pesar que tenía unas cuantas por ahí rondando. Esta vez si que iba a por ti, Torrezno. Ya te podías esconder donde quisieras y hacerte pasar por cualquiera. Iba a volver a releerte e iba a sacarte de tu adorado ostracismo.


La tenue línea que separa una obra maestra de otra viene fuertemente marcada por el subjetivismo. ¿Cómo si no iba yo a señalar esta Obra de redonda, de maestra?. Motivos podría dar unos cuantos, como unos cuantos serán los que dudarán de mi aseveración. Este es un reparte obra maestras… dirán; la verdad que no suelo dar ese premio más que a cinco o seis clásicos y desde hace unos años entra esta saga. Lo primero que puedo decir a su favor, es que siento una química especial con el autor de este cómic, pese a no conocerlo de nada. Los dos hemos recorrido bares, fiestas de bellas artes, escenarios irreales y momentos peliagudos. Hemos crecido viendo y aprendiendo y hace tiempo nos dimos cuenta que esto, la vida, es una batalla constante llena de olvidos y nostalgias y el humor nuestro mejor ariete.


Otro punto a favor, es que entrar en este mundo requiere de abandonar toda otra cosa que se este haciendo, de ahí la pereza que me entraba para volver a releer al Capitán Torrezno. La morosidad, la urgencia, la violencia que preside esta obra hace que su lectura sea tan absorbente que durante días (sabed, oh grandes amigos que son 6 tomos metidos en su señorial cofre) no podrás salir de este inmenso y a la vez diminuto infierno.


Para terminar de hacernos el hara kiri, hay que mencionar que la obra es española. Ahí esta lo bueno, no tenemos que irnos a otros países. Deneeim esta aquí, a la vuelta de la esquina, en nuestras conciencias. El autor Santiago Valenzuela es un vasco afincado en Madrid. Calidad a arrobas. Os lo dice alguien que lleva leyendo la tira de años.


Pero, os diréis, vosotros apóstoles de la desconfianza, que de ¿qué diablos va esta saga?.


Es una gran pregunta e intentaré dar unas pinceladas cuerdas sobre el demencial contenido y continente. Torrezno es una historia-río que comienza con nuestro héroe es arrancado de su mundo y metido en un mundo de fantasía, de épica guerrera, de violencia y huidas, de temor y de honor. Historia que solamente de vez en cuando es salpicada con elementos reconocibles de la realidad del personaje, un borrachete cachondo de cualquier tugurio de la periferia de Madrid. En el primer número, Horizontes Lejanos, vemos esa lisérgica parábola sobre que a todos nos gustaría jugar a ser Dios, en este caso, en la piel de un gris funcionario reconvertido en demiurgo. En los siguientes números se marca más el aspecto bélico de la historia, sucediéndose homenajes e influencias de lo más dispares y variadas y siempre desternillantes, observando atónitos, nosotros insignificantes mortales, este despliegue de costumbrismo castizo, cultura popular y angustia bélica.


De la saga y del autor (cuidado si vais a empezar a leer otras obras de este autor, algunas son muy difíciles, buscar los tomos de Torrezno, no os será fácil encontrar el 1º a no ser que lo hayan reeditado) hay que mencionar su vigor narrativo, realmente impresionante, y sus tintes kafkianos. Su pasmosa facilidad para crear mundos y universos imaginarios realmente atrapadores como telas de araña. Con un dibujo en blanco y negro y con tonos grisáceos nos demuestra con variados registros gráficos su talento innato para diferenciar los planos de realidad que conviven en el relato, amen de un dominio increíble de los montajes paralelos (llega un momento que tiene articuladas hasta 5 ö 6 tramas paralelas) y sobre todo la inclusión y profusión de textos de cualquier tipo, desde literarios recargados hasta poéticos todo en aras de detallarnos e idealizarnos este mundo, esta historia. Con la salida del último numero Los Años Oscuros cerró la historia dejando muchas cosas en el aire (con el tiempo me di cuenta que esto es así, que es inútil intentar explicar más). Este último número, con mucha parte de libro, defraudó a bastante gente que esperaba que siguiera su surrealista odisea; yo con el tiempo (y con ese pedazo de portada) he llegado a apreciarlo mucho y a ver un extraño final a un extraño cómic. Y ¡ojo! que extraño está dicho en lo más benevolente y fascinante sentido de la palabra. Y con esto acabo, ya que podréis imaginar, queridos y calidos amigos, que son varias las hojas que podría escribir sobre el choteras de Torrezno, esos copones, esas mecaguen las hostias y esas ganas de tomarse su anisete y que le dejen en paz, sea donde sea, son y serán impagables.


Toni (y FIN)

miércoles, 28 de julio de 2010

LAZOS de SANGRE

Guión: Yves H.

Dibujo: Hermann

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Cartoné. 56 Páginas

Precio: 11.95€

Calificación: 8/10

Aunque es muy probable que a muchos de los que nos seguís día a día no os suene de nada por aquello de ser de "otra generación", seguro que a muchos de los de mi misma "quinta" el título El Corazón del Ángel os dice bastante. ¿Que por qué saco a colación la cinta de Parker con Rourke y De Niro?. Muy obvio. Porque toda la lectura de este Lazos de Sangre está impregnada de un ambiente similar al que se desarrollaba en dicha cinta. Para aquellos que no la hayan visto, El Corazón del Ángel sigue a Harry Angel (Mickey Rourke) un detective de tres al cuarto a quien su nuevo cliente, Louis Cyphre, le encarga encontrar a un hombre llamado Johnny Favourite, que lleva desaparecido algún tiempo. La búsqueda le llevará a los barrios más sórdidos de la Nueva Orleans, mezclándose en su camino el vudú, la magia negra y un final de esos que te deja totalmente boquiabierto.

Como decía, en Lazos de Sangre Yves H. (hijo de Hermann) desarrolla un guión que guarda no pocas concomitancias con la película de Alan Parker. Trasladando la acción de Nueva Orleans al Nueva York de los años cincuenta, el guionista concreta una trama en la que un joven detective de la policía se verá envuelto en una investigación sobre un misterioso y temido jefe del hampa en la que nada es lo que parece. Urdida con los mecanismos propios del género negro, la trama del cómic se desarrolla siempre en los ambientes más oscuros de la gran manzana, echando mano de ciertos elementos que, depende de como se interpreten, podrían pertenecer al género fantástico o tratarse sólo de figmentos de la imaginación del personaje. Esto último es especialmente visible en el final de la historia, cuando Yves H. deja la mayoría de los detalles que darían cierre al tebeo en manos del enfoque que le quiera dar el propio lector.

Sea como fuere, lo que no atiende en ningún momento a interpretaciones ni enfoques es lo magistral del arte de Hermann, un dibujante al que la palabra prodigioso se le queda corta. Con una carrera a sus espaldas que incluye títulos fundamentales del tebeo europeo como Jeremiah, Comanche o Las Torres de Bois-Maury, quizás sería exagerado afirmar que es en las páginas de Lazos de Sangre donde podemos encontrar el mejor trabajo del belga, pero tampoco estaríamos faltando mucho a la verdad ya que la calidad de aquello con lo que nuestros ojos pueden deleitarse es, a falta de términos más apropiados, brutal. Caracterizando a los personajes de forma magistral y capturando un ambiente que casi se puede mascar, con esa noche poblada de luces de neón y vapores de las alcantarillas que tan propias le son a la ciudad que nunca duerme, no hay en este volumen una sóla página ante la cual la mirada pueda pasar de forma casual sin sentir la extrema necesidad de pararse a admirar el detallismo y profundidad que el dibujante da a cada una de sus viñetas. En este sentido, la lectura de Lazos de Sangre recuerda bastante a otro de sus títulos más preciosistas, la excelente Wild Bill ha Muerto, pero donde en este todo era luz y color, aquí encontramos muchas tinieblas reproducidas con un verismo alucinante que consigue en muchos momentos salvar los escollos de un guión que, como apuntaba arriba, deja demasiado en manos de lector.

Sergio Benítez (396)

LITERARY LIFE

Guión: Posy Simmonds

Dibujo: Posy Simmonds

Editorial: Jonathan Cape

Formato: Álbum Cartoné. 76 Páginas

Precio:
£16.99

Calificación: 8.5/10


Si algo dejaba claro Tamara Drewe es que (como suele pasar cuando esto sucede) Posy Simmonds iba a ser una de esas autoras a las que iba a haber que seguir sí o sí conforme el resto de su producción fuera viendo la luz en nuestro país. Su singular forma de narrar, lo real de sus personajes y la solidez de la historia que componía en el tomo editado por Sins entido son sólo algunos de los valores que atesoraba la citada obra. Así que no debe resultar extraño que, cuando encontré en este tomo en Forbidden Planet (y ya falta muy poco para que os cuente esa historia que tanto llevo postponiendo acerca de la batida que allí pude llevar a cabo) me lanzara de cabeza a por él máxime si tenemos en cuenta que incluso venía firmado por la autora, aunque eso sea un detalle que con los años ha dejado de tener importancia.

Enmarcado en el mismo mundo literario en el que se desarrollaba Tamara Drewe, la gran diferencia de Literary Life con aquella es que mientras la primera contaba una historia de principio a fin, este recoge todo aquello que Simmonds publicó en la sección de crítica literaria de The Guardian entre 2002 y 2004. ¿Y qué significa esto?, pues que lo que aquí vamos a encontrar son las constantes disgresiones de la autora acerca de los escritores y su particular mundo, así como los arquetipos que rodean a editores, librerías e incluso ciertos géneros literarios como el misterio o los cuentos de hadas.

Tan ecléctica mezcla nos ofrece todo un rosario de un humor caústico en el la autora demuestra que no sólo domina el slice of life más original (el que le pudimos ver en Tamara Drewe), sino que a la hora de plantear un humor inteligente y elocuente, capaz de arrancarnos la mayor de las carcajadas al tiempo que nos hace reflexionar sobre lo divino y lo humano sin el perfecto funcionamiento de ninguna de las dos vertientes se vea afectada por la otra. El genio que ello demuestra se puede encontrar en cada página del tomo, ya sea en esas historias sobre dos libreros con muy diferentes puntos de vista acerca de las grandes superficies, ya en las diatribas de una estrella de los best-sellers, ya en un ficticio doctor encargado de curar los males literarios.

Unido a su personal grafismo, lo que resulta más curioso y brillante de esta magnífica lectura es el hecho de que por mucho que los personajes y algunas de las situaciones puedan llegar a sernos totalmente ajenas, sea porque los personajes son británicos, sea porque vivamos totalmente alejados del mundillo literario, no resulta complicado sentirse identificado con las pequeñas idiosincrasias que Simmonds va asignando a los protagonistas de sus pequeñas perlas aviñetadas. El resultado, como huelga ya afirmar, sólo sirve para cerciorarse de que la impresión que nos llevamos con Tamara Drewe no era errónea: en Posy Simmonds tenemos a una figura del noveno arte a la que no hay que perder de vista.
Sergio Benítez (395)

martes, 27 de julio de 2010

MORIRE A MEDIANOCHE

Guión: Kyle Baker

Dibujo: Kyle Baker

Editorial: Norma

Formato: 96 Páginas

Precio: 10,50 €

Calificación: 8/10


A finales de 1999 (iba a decir finales de siglo, pero no quiero entrar en absurdas polémicas) el mundo vivía preocupado sobre la posibilidad de que la llegada del año 2000 fuera interpretada por los ordenadores que rigen el mundo (aviones, comunicaciones, electricidad, etc.) como que la fecha era 1900, y todo se viera sumido en la oscuridad y el caos.


Con semejante material como premisa, y acostumbrado a jugar con las inquietudes y neuras de la sociedad para escribir muchas de las historias que publicada mes a mes, el sello Vértigo editó en esa fecha una serie de especiales que tenía mucho que ver con el Y2K (el fin del milenio y sus consecuencias), y que bautizaría como V2K. Dentro de la irregular producción de títulos, aparecerían obras como Totems, de Tom Peyer, donde Shade, Animal Man, La Cosa del Pantano o John Contastine se reúnen en una extraña fiesta fin de milenio, rodeados de Conspiradores y alienigenas.


Por suerte, el experimento V2K dio mejores frutos, como el que nos ocupa. Moriré a Medianoche cuenta la historia de Larry, a tan sólo 90 minutos de la llegada del año 2000. Su novia Muriel acaba de dejarle, y Larry ha decidido acabar con su sufrimiento, ingiriendo un bote entero de pastillas. Pero claro, cuando acaba de imprimir su nota de suicidio (sí, de imprimirla), y de tomar la última pastilla, la mismísima Muriel aparece en el apartamento de Larry, diciéndole que lo ha pensado mejor, y que quiere que vuelvan juntos. A partir de ahí, la noche de Larry camino al nuevo año será un titánico esfuerzo por vomitar las pastillas ingeridas, y encontrar otras pastillas que contrarresten el efecto.


El personal hacer de Kyle Baker hace el resto. Con su particular estilo Cartoon, y casi como si de un Storyboard cinematográfico se tratase, las viñetas son “subtituladas” con los diálogos que deberían aparecer en su interior. De ritmo frenético, estos noventa minutos de la vida de Larry pasan como una exhalación, y como queriendo acompañarle en su frenética carrera por salvar su vida, la propia lectura parece acelerarse, saltando entre las paginas para ver como la capacidad narrativa del señor Baker sigue en plena forma, y casi no necesita de textos de apoyo para contarnos una historia.


En el trayecto, páginas tan efectivas como el reencuentro entre Larry y Muriel, contado en segundo plano, ya que el primero lo ocupa el bote vacío de pastillas que lo provoca todo, una persecución en las alturas con la muchedumbre de Times Square que espera la celebración del nuevo año, o ese impagable primer plano de Larry escuchando al conserje que le ha interrumpido cuando pretendía vomitar las pastillas, para contarle una estremecedora historia personal. En resumen, una obra capaz de satisfacer tanto a los incondicionales del autor de Porqué odio Saturno (cuya imposible adaptación cinematográfica se anuncia en el Times Square de este comic), y a cualquiera que se acerque por vez primera a su particular universo de Tex Avery enloquecido.


Jose (59)

BLANCO HUMANO: MONTAJE FINAL

Guión: Peter Milligan

Dibujo: Javier Pulido

Editorial: Norma

Formato: 64 Páginas

Precio: 7,50 €

Calificación: 8/10


El buen sabor de boca que la primera miniserie de Blanco Humano dejó a crítica y público, fue motivo mas que suficiente para que Vertigo volviera a confiar en Peter Milligan y le diera la oportunidad de seguir contando la historia del atormentado Christopher Chance, esta vez como novela gráfica, y sustituyendo al malogrado Edvan Biukovicz (sí, lo he tenido que copiar…) por nuestro Javier Pulido.


Y aunque esta novela gráfica diera lugar, a su vez, a una serie regular, de la que hablaremos otro día, estas 96 páginas suponen, para quien esto escribe, la mejor historia del personaje. La acción arranca donde terminaba la anterior, con ese cartel de Hollywood, que viene como anillo al dedo a los clientes que nuestro enigmático Señor Chance tendrá en este volumen.


Para los no iniciados con el personaje, que por cierto, ha contado este año con su propia serie de TV (cuyo resultado final no es para tirar cohetes), decirles que Christopher Chance es capaz de metamorfosearse, con ayuda de maquillaje y algo de látex, en cualquier persona, y así protegerlos de cualquier amenaza, hasta el punto de que sus seres mas cercanos son incapaces de darse cuenta de que están siendo suplantados. El problema, y para mi el gran acierto del personaje, y por tanto de la serie, es que se mete tanto en las personas que debe proteger, que no está seguro de donde empieza el personaje y donde termina Christopher Chance, e incluso dudar de cuál de entre todas las personalidades que se agolpan en su cabeza es la verdadera (si es que todavía queda algún rastro de su personalidad original).


En esta ocasión, y tras haberse producido el chantaje y posterior asesinato de varias estrellas de Hollywood, le tocará suplantar y proteger a Dai Thomas, una estrella en horas bajas que busca desesperadamente un nuevo éxito, y que no dudará en utilizar incluso las amenazas para volver a la cima. Aprovechando la ocasión, Milligan hace un cruel retrato de la meca del cine, dominada por estrellas obsesionadas con envejecer, niños actores obligados a ser adultos demasiado pronto, y guionistas dispuestos a cualquier cosa por ver su guión trasladado a la gran pantalla. Como de costumbre, se tratará de un peligroso juego donde nada es lo que parece, y donde Christopher pasará de una personalidad a otra intentando descifrar la clave para que un niño estrella pueda volver a reunirse con sus padres.


En el apartado gráfico, Javier Pulido comenzaba a demostrar (la obra es de 2004) que era un artista muy a tener en cuenta, y es que su dibujo de alargados rostros y figuras, tan personal y característico encaja a la perfección en la serie, y los que hemos seguido su trayectoria hemos comprobado que no hace sino mejorar en cada nuevo proyecto. En resumen, un guión complejo y fascinante, cuyas piezas van encajando poco a poco a lo largo del relato, un dibujo soberbio, y un personaje al que se le coge cariño con facilidad: un hombre que, a fuerza de suplantar a otras personas, ya ni siquiera recuerda quien es realmente.


Jose (58)

lunes, 26 de julio de 2010

CLARA...de NOCHE. PUTA pero HONRADA

Guión: Carlos Trillo & Juan Pablo Maicas

Dibujo: Jordi Bernet

Editorial: El Jueves

Formato: Álbum Cartoné. 64 Páginas

Precio: 11€

Calificación: 8/10

Comentaba no hace mucho en la recomicdación de El Demonio Rojo, que aunque no soy de aquellos que compran religiosamente El Jueves todas las semanas, en mi tebeoteca si figuran ciertos volúmenes recopilando material de algunas de las "series" que alberga la revista. El hecho de repasar los títulos que tenía por aquí unido al repaso más o menos exhaustivo que llevamos haciendo de un tiempo a esta parte sobre la obra del gran Jordi Bernet, me llevó a sacar un volumen que adquirí hará un año pero que, por un motivo u otro no recomicdé en su momento.

Serie longeva dentro del Jueves donde las haya, Clara...de Noche es un ejemplo más (y ya he perdido la cuenta de cuántos van) de la gran variedad de géneros en los que ha sido capaz de embarcarse el artista español. Dado su carácter humorístico y la rapidez que exige el sacar dos páginas semanales, no encontraremos aquí una narrativa tan elaborada como en las otras obras que hasta ahora hemos visto de Bernet. Ahora bien, eso no implica ni mucho menos que la calidad de lo que el catalán es capaz de cuajar con tan poco margen de tiempo sea baja, antes bien, en lo que a funcionamiento de los gags se refiere, el artista es todo un maestro, temporizándolos perfectamente para causar la carcajada en el último momento. En cuanto al trazo, en las páginas de Clara se diferencian con claridad aquél que corresponde a la protagonista, un dechado de curvas imposibles claramente inspirada en Bettie Page, y aquellos con los que se perfilan al resto, en los que se observa la vetusta influencia de los tiempos del dibujante en Doña Urraca.

En lo que a Trillo y Maicas se refiere, poco hay que reprochar al trabajo de un dúo de guionistas que sabe como hacer reir una y otra vez en las páginas de las desventuras de esta prostituta a la que todo bicho viviente con pene quiere beneficiarse. Las situaciones en las que los escritores envuelven a Clara resultan de lo más hilarante por más que pueda parecer que, después de los casi veinte años que hace que la crearon, el cansancio acerca de los chistes que contar debería haber hecho mella en el personaje. Ese es sin duda el mejor halago que se le puede hacer al trabajo de Trillo, Maicas y Bernet, que sigan consiguiendo, semana a semana, poner una sonrisa en todo aquél que se acerque a las páginas de esta "puta honrada".

Sergio Benítez (394)

viernes, 23 de julio de 2010

FAX from SARAJEVO

Guión: Joe Kubert

Dibujo: Joe Kubert

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Rústica. 208 Páginas

Precio: 18€

Calificación: 10/10

Cuando un cómic te deja con lágrimas de emoción en los ojos. Cuando te llega al corazón de forma directa sin ningún tipo de cortapisas. Cuando provoca que te sientas orgulloso de formar parte de una raza (la humana) capaz de albergar dentro de sí una belleza sin límites. Cuando es capaz de hacerte pasar miedo (pero miedo real) atenazándote y haciéndote sufrir por el incierto destino de sus protagonistas...es que no cabe duda de que estás ante un cómic que nada tiene que ver con lo que sueles leer. Claro está que al frente del mismo tenemos un nombre que tiempo ha trascendio la mera garantía de calidad para convertirse en una figura fundamental dentro del noveno arte. Pero eso no quita para que, dentro de su vasta producción, plagada de títulos de esos que todos tenemos en la cabeza cuando pensamos en lo mejor que el cómic norteamericano ha dado, este Fax from Sarajevo sea una obra sobresaliente de Joe Kubert desde la primera a la última página.

Algunos (esos que siempre le andan buscando tres pies al gato) podrían pensar que, dadas las circunstancias bajo las que se ideó este volumen, Kubert lo tuvo muy fácil. ¿Que por qué podría alguien afirmar eso?. Muy sencillo. Porque Fax from Sarajevo es una historia real, vivida por gente real y muy cercana al artista norteamericano. Sus protagonistas son la familia Rustemagic, formada por Ervin, agente de Kubert y figura fundamental en el negocio de los cómics en nuestro continente, Edina, su esposa, y Edvin y Madja, sus dos hijos pequeños. Sobre ellos se abatirá sin descanso la Guerra de Bosnia, esa que estallara a principios de los noventa y por la que Milosevic fue acusado de crímenes contra la humanidad por la sistemática limpieza étnica que llevo a cabo contra los serbios durante los casi tres años en los que se prolongó el conflicto. 100.000 personas perdieron la vida (una cifra que en estos días en los que escribo ya ha alcanzado el terremoto de Haiti) y se calcula que casi dos millones de habitantes tuvieron que desplazarse de su país por culpa de ese infierno llamado Guerra.

Y en medio de todo ello, del caos, los bombardeos y los tiroteos, estava Ervin Rustemagic, un hombre con una determinación de acero que perdió toda su vida en pocos días (resulta acongojante el momento en el que descubre que sus oficinas, con una inmensa cantidad de páginas originales entre las que se encontraba una del Príncipe Valiente dedicada por Hal Foster, han sido completamente destruidas) pero que, aún así, supo mantener a salvo a su familia contra todo pronóstico. Durante dieciocho meses, y a traves de los innumerables faxes que envió a todo aquél que podía ayudarle (de ahí el título), Ervin narró con detalle todo aquello que le iba sucediendo, poniendo en jaque a amistades suyas tan célebres dentro de la cultura europea como Herrmann o el mismísimo Hugo Pratt. En ese tiempo, Ervin hizo todo lo que estuvo en su mano para poder escapar de una muerte que se abatía sin piedad sobre sus conciudadanos, que morían por decenas delante de sus ojos por mor de los disparos inmisericordes de unos tiradores a los que les ofrecían dinero por cada muerto (y más aún si estos eran niños).

Sin suavizar la tragedia, pero centrando su atención de forma casi exclusiva en lo que la familia Rustemagic tuvo que pasar, Kubert traza una historia que se debería convertir en lectura fundamental para cualquier amante del noveno arte: al fijar sus esfuerzos en trasladarnos la odisea de sus amigos, el artista (o más bien cabría decir el artistazo) despersonaliza tanto a las víctimas como a los verdugos, un recurso que, en contra de lo que pueda parecer, aumenta de forma exponencial la tragedia que se vivió en la que fue "la Joya del Este". Sarajevo fué arrasada casi por completo y con ella las vidas e ilusiones de muchos de sus habitantes, algo que queda magníficamente expuesto en la narración de un Kubert que, aquí más que nunca, demuestra por qué es un maestro de maestros. Su narrativa, tan clara y espectacular como se podría esperar, se pone aquí al servicio de una historia en la que no hay héroes de antaño armados con una maza de madera, o pilotos míticos de la Segunda Guerra Mundial, sino gente normal como todos los que ahora mismo os encontráis delante de la pantalla, provocando esto que, obviamente, la ordalía de la familia Rustemagic nos llegue con mucha más fuerza de lo normal.

De su soberbio dibujo, el fantástico y adecuado color que Kubert aplica y como la lectura se pasa en un suspiro no os voy a hablar. En su lugar os propongo que la próxima vez que vayáis a vuestra tienda habitual, os olvidéis de mutantes, vengadores, supermanes u hombres murciélagos. Dejéis de lado cualquier compra que tuvieráis prevista de material europeo y vayáis lanzados a la adquisición de un volumen que engalanará vuestras estanterías. Y si no lo tuvieran en ese momento, no lo dudéis, dejadlo encargado y pagado, así evitaréis gastaros en otro título los míseros 18€ que cuesta esta magistral obra.

Sergio Benítez (393)

jueves, 22 de julio de 2010

NARUTO

Antes de comenzar esta reseña quería dar las gracias a Sergio y todos mis compañeros por darme la oportunidad de participar en este gran blog donde hemos podido hablar un poco de todo, comic, manga, tebeo, obras maestras, otras que no lo son tanto… por todas esas lecturas, por todas las reCOMICdaciones que he (hemos) podido disfrutar, GRACIAS.

Guión: Masahi Kishimoto

Dibujo: Masahi Kishimoto

Editorial: Glénat

Formato: Libros Rústica. 192 Páginas

Precio: 7.5€

Calificación: 8/10

Para unos será Mazinger Z, para otros lo fue Dragon Ball y para muchos de ahora lo es Naruto. Una serie para recordar, algo que nos acompaña en nuestra infancia, nuestra adolescencia y más alla, pues a pesar de los años y las canas que uno pueda soportar estas series nos han llenado y probablemente podamos verlas una y otra vez y probablemente acabaremos consiguiendo que las siguientes generaciones disfruten de lo que para nosotros fue una gran serie.

Después de leer más de 500 capítulos, más de 50 tomos (y los que quedan) puedo decir sin dudar que esta es una de las mejores series Shonen que hay en la actualidad (no podría decir la mejor ya que algún fan de Bleach o One Piece podría saltar). Es la historia de el niño a que nadie quería, la historia de un niño que fue conocido como el Ninja bocazas, el Ninja imprevisible y muchos otros apelativos en su mayoría despectivos. Es la historia de un chaval que soñó con que llegaría a ser el más grande Ninja de todos, que llegaría ser la persona a la que todos alabarían y entonces por fin dejaría de sentir que su vida la llenaba la soledad entre clase y clase.

Esta gran serie ha ido desarrollando a lo largo de estos años una gran telaraña de tramas y personajes, cada uno con su propia historia, con su propio drama que consigue sin mucho esfuerzo hacer que nos toque y nos emocione. Pero por supuesto no sería un shonen sino hubiera acción y vaya si la hay. Desde el capitulo 1 tenemos enfrentamientos entre ninjas del mismo clan, del mismo pueblo y hasta de la misma sangre. Batallas espectaculares con técnicas que siempre acaban sorprendiéndonos y puede que hasta nos hagan soltar un “WOAAAA”.

Y todas estas batallas, todas las historias y personajes acaban girando en torno, por uno u otro motivo, del gran protagonista de esta serie: Naruto Uzumaki. No os negare que al principio el personaje me pareció bastante estupido y bocazas pero al poco descubrimos que es su forma de enfrentarse al dolor de ser huérfano y a la soledad que le lleva ser quien es y lo que provoca las iras y temores de todos sus conocidos. Pero poco a poco este Ninja bocazas acabará haciéndose un hueco en la vida de todos puede que hasta acabe convirtiéndose en lo que un día soñó: El más grande Ninja de todos los tiempos.

Si fuiste de los que disfrutaron de las grandes batallas de Mazinger, de las búsquedas
incansables de las bolas de dragón, probablemente también seas alguien que pueda disfrutar de las aventuras de este pequeño Ninja rubio que ha llegado a calar hondo en todo el mundo.

Sebastián (y 37)

miércoles, 21 de julio de 2010

The ROCKETEER. The Complete Adventures

Guión: Dave Stevens

Dibujo: Dave Stevens & VVAA

Editorial: IDW

Formato: Libro Cartoné. 144 Páginas

Precio: $29.99

Calificación: 9/10

Corría el año 1991. Faltaba todavía una década para que la fiebre por las adaptaciones de cómics alcanzara su detonante con la primera entrega del Spider-man de Raimi. Eso no significa que los que por aquellos años estábamos en plena adolescencia no hubierámos tenido contacto con ciertos tebeos en celuloide, el problema era que con títulos como Flash Gordon tampoco podíamos emocionarnos mucho acerca de lo que este género iba a poder alcanzar. Y no, no voy a decir que el estreno de Rocketeer cambiara el panorama, más que nada porque el filme de Joe Johnston no obtuvo los brillantes resultados de taquilla que se deseaban, aunque sí logró otros objetivos que, si bien nunca llegaron a oídos de la Touchstone, si que supusieron grandes cambios para cierto coleccionista incipiente del sur de España que por aquél entonces empezaba a mirar los cómics con cierto cariño.

Aún con ese toque algo cheesy y de marcado tono cómico que lo rodeaba, tengo que admitir que a mi sí me gustó (y me sigue gustando casi veinte años después) Rocketeer: ya sea por la maravillosa música de James Horner, o por las inacablables curvas de Jenniffer Connelly, lo cierto es que guardo un recuerdo excelente del primer visionado que le hice al filme el día de su estreno. Poco podía imaginar que, a los pocos días del mismo, me encontraría en un quiosco de mi ciudad que solía visitar, con la única copia que había llegado a toda Algeciras de la edición de Zinco de las primeras aventuras del personaje. Y aún mayor fue la sorpresa al descubrir que, al contrario de lo que había imaginado, era la cinta la que adaptaba al cómic y no viceversa (dicha precipitada conclusión venía de las muchas adaptaciones de películas a lo Dune, 2010 o Indiana Jones y el Templo Maldito que en las ediciones de Forum había leído cuando chico).

El álbum editado por Zinco pasó pronto a formar parte de esos cómics que releía una y otra vez y con el tiempo se convirtió en uno de esos que, cuando el concepto "compras por internet" se hizo fuerte en mi modo de vida, busqué y rebusqué hasta poder adquirirlo en su edición americana original en tapa dura. Más de una década había transcurrido cuando finalmente pude dar con él por eBay, pero la satisfacción de haberlo logrado no fue nada comparado con el descubrir que dicho álbum no era el único que Dave Stevens había dibujado con Cliff Secord como protagonista, ya que sus aventuras habían continuado en un segundo tomo titulado Cliff's New York Adventure editado por Dark Horse que al poco tiempo cruzaba el Atlántico en dirección a mis estanterías.

Toda esta historia no pretende sino ilustrar (quizás con mucho lujo de detalles, sí, pero ¡qué demonios!) la relativa importancia que Rocketeer ha tenido en mi vida como coleccionista de cómics. Así pues no es de extrañar que, aún teniendo en mi posesión los dos tomos norteamericanos que, tras la muerte de Dave Stevens, eran ya lo único del personaje que pasaría a formar parte de la historia del noveno arte, el anuncio de IDW de una nueva edición en tapa dura de todo el material con recoloreado por parte de la gran Laura Martin me llenara de alegría. Y ahora puedo decir que con razón.

Pero vayamos por partes y dediquemos un instante a ilustrar a los que no lo conozcan sobre las virtudes de este título. Rocketeer es, como ya he dicho, la criatura de Dave Stevens, dibujante californiano que comenzó su carrera a mediados de los setenta a las ordenes de Russ Manning, para luego trabajar con Steven Spielberg en En Busca del Arca Perdida o haciendo los storyboards del Thriller de Michael Jackson. No sería hasta 1982 cuando Stevens, amante desaforado del Hollywood dorado, creó Rocketeer, el alter ego de Cliff Secord, un piloto de aviones circenses que, por un azar del destino se encontrará con un cohete experimental que, atado a la espalda, le permite volar. Con el trasfondo temporal que supone situar la historia en 1938 (con la Segunda Guerra Mundial a las puertas, y los nazis como amenaza en ciernes) Stevens cuaja un cómic de claro regusto clásico en el que los cliffhangers típicos de los seriales radiofónicos de la época están a la vuelta de cada página. Trabajando con los arquetipos propios del cine clásico de aventuras (ya saben, el héroe a su pesar, la damisela en apuros, el malo maloso....vamos, Indiana Jones en estado puro) los guiones de Rocketeer, que en algunos momentos parecen fruto de la improvisación, no son el punto fuerte del cómic, sobre todo si se los compara con el maravilloso dibujo, pero eso no implica que no funcionen a las mil maravillas, entreteniendo al lector y trasladándolo sin atisbo de dudas a los dorados años treinta.

Pero claro está, cualquier consideración que se quiera hacer para con el guión, queda ahogada de forma inmediata cuando uno abre el volumen y comienza a deleitarse con los magistrales dibujos de Stevens. De formas redondeadas y una clara influencia por parte de nombres como Norman Rockwell, Alex Raymond, Will Eisner, Wally Wood o Frank Frazzetta, el trazo de
Stevens es, en pocas palabras, una belleza: expresivo, dinámico, de nitidez preciosa y clara narrativa, las páginas de Rocketeer sirven para poner de relieve la gran pérdida que ha supuesto para el noveno arte el prematuro fallecimiento de este gran artista. No podríamos finalizar este párrafo sin comentar, por supuesto, el que muchos coinciden fue el mejor hallazgo de la serie sin ánimo de menosopreciar a los muchos que esta atesoró. Cualquiera que alguna vez se haya acercado a Rocketeer sabrá que me estoy refiriendo a Jenny, la novia de Cliff, y la decisión del artista de hacer que sobre el papel tuviera el rostro de la reina del pin-up, la hermosa Bettie Page, una mujer de redondeces soberbias y sensualidad desbordante que, en la pluma del artista, cobraba de nuevo una vida capaz de quitar el hipo; algo que en esta edición ha potenciado sobremanera el exquisito recoloreado de Laura Martin.

Huelga decir que Rocketeer es lectura recomicdada obligatoria para todo aquel amante del noveno arte sin ningún tipo de distinción. En sus páginas hay lugar para todo lo que se le pueda pedir a un tebeo: acción, misterio, crímenes, aventuras y romance en uno de los más hermosos envoltorios que haya visto el cómic americano.

'Nuff said!!

Sergio Benítez (392)

martes, 20 de julio de 2010

1936-1939. TORMENTA SOBRE ESPAÑA

Guión: Víctor Mora

Dibujo: VVAA

Editorial: Glénat

Formato: Álbum Cartoné. 88 Páginas

Precio: 20€

Calificación: 8.5/10

Atentos a los datos sobre este gran volumen. A los guiones Víctor Mora, al que creo no hace falta que presente a estas alturas. A los dibujos, nombres tan consagrados como Víctor de la Fuente, Florenci Clavé, José Ortiz, Jesús Blasco, Alfonso Font o Tha, y otros no tan conocidos como los de Annie Goetzinger, Antonio Parras o Attilio Micheluzzi, usuales (al menos los de la primera y el tercero) en las páginas de cierta mítica revista allá por los años ochenta. Y como temática común a los ocho relatos que aquí se recogen, la Guerra Civil como sólo Mora sabía hacerlo.

El hecho de citar a esa "mítica revista", es que fue en CIMOC...¿ah, pero no sabiáis que era de ella de la que estaba hablando?... en donde por primera vez aparecieron todas las historias que Glénat recopilaba hace dos años en este excepcional tomo que hoy recomicdamos. Excepcional por mucho motivos. Primero porque su publicación casi coincidió con el 75 aniversario del comienzo de la guerra que dividió a España en dos (aunque al parecer la editorial quiso retirarse de forma consciente de los actos institucionales que quisieron conmemorar tan horrible suceso). Segundo porque cuando Mora se hace cargo de la escritura de los guiones de Tormenta Sobre España se encuentra en el momento más maduro de su longeva carrera, uno al que había llegado tras dejar atrás sus Capitán Trueno, Jabato o El Corsario de Hierro (y no es que tenga nada que objetar de tan legendarios títulos), pariendo otros mucho más puntales dentro de su producción como Dani Futuro, Sunday o Las Crónicas del Sin Nombre. Y en tercer lugar porque los dibujantes asociados al proyecto forman parte de la historia del noveno arte en nuestro país, como ya hemos afirmado por activa y pasiva en las muchas recomicdaciones que aquí le hemos dedicado a algunos de ellos.

Como es de esperar, Mora no se ocupa en Tormenta Sobre España en elogiar a los héroes de la guerra, sean de un bando u otro, ni de relatar lo épico de alguna de las batallas que trufaron la parricida contienda. Nada más lejos de la intención del escritor. Lo que Mora concreta aquí son historias en las que el dolor, la tragedia, el drama y las miserias que la Guerra Civil trajo a nuestros antecesores. Y lo hace a pie de calle, entre los barracones, en primera línea de batalla, en los comienzos de la contienda o cincuenta años después, sin que nada importe a la efectividad de lo que cuenta el personaje o personajes elegidos para ello, ya sean estos rabiosamente republicanos como fachas hasta la médula, españoles o alemanes, hombres o mujeres. El genio y talento que Mora destila en cada una de las historias sólo está al alcance, y eso es algo que el lector puede inferir tanto de lo que directamente lee en las páginas del volumen como de lo que Mora deja entre líneas para que seamos nosotros los que completemos la experiencia única que es este intenso viaje a nuestro pasado.

En lo que al dibujo respecta, resulta asombroso que, aún con la diversidad de artistas que trufan el álbum, la percepción del mismo que uno se lleva cuando ha completado la lectura es de fuerte unidad entre todos. No cabe duda de que parte de ella se debe a su guionista, pero tampoco se puede vacilar a la hora de ser conscientes de que es responsabilidad última de los grandes nombres que acompañan a Mora el que Tormenta Sobre España tenga la entidad que tiene. Dejando a un lado filias personales que colocarían a José Ortiz y Víctor de la Fuente por delante de sus compañeros, no sería justo valorar más a ellos que a lo que Clavé, Goetzinger o un desconocido pero virtuoso Antonio Parras consiguen transmitir con sus viñetas.

Guardando ese carácter de obligatoria lectura que es denominador común a todos los tebeos que han hecho hincapié en lo miserable de la Guerra Civil española, Tormenta Sobre España sobresale de la media por ser, en su falso carácter fragmentado, una visión única sobre un momento histórico que marcó a nuestra tierra, dejando en ella cicatrices que todavía hoy perduran (y que es muy probable que tarden mucho en olvidarse).

Sergio Benítez (391)

EL MISTERIO RELIGIOSO

Guión: Grant Morrison

Dibujo: Jon J Muth

Editorial: Zinco/Planeta

Formato: 72/144 Páginas

Precio: 950 ptas/13,95€

Calificación: 6/10


Dios ha muerto. O por lo menos el actor que hacía de Dios en la obra de teatro de un pequeño pueblo llamado Townely. Este es el punto de partida de la obra de Grant Morrison, la aparición del detective Frank Carpenter y su investigación, nos servirá a los lectores para pasar lista y conocer de primera mano a los sospechosos del crimen y los entresijos del pueblo.


Acompañando al detective, la aparición de una periodista del pequeño periódico local precipitará los acontecimientos, hacia un final tan inesperado como surrealista. Visto en conjunto, la novela gráfica peca de dispersarse en su argumento, donde el personaje principal, el detective Carpenter, va de un lado a otro, interroga sospechosos mientras tiene extrañas visiones (quizás premonitorias), o visita un prostíbulo que parece salido de Twin Peaks sin ningún motivo en particular, mas allá de definir innecesariamente la enfermiza personalidad del alcalde del pueblo.


Personalmente, y tras haber leído bastantes obras de Grant Morrison, da la sensación de que este trabajo intentaba asemejarse al estilo de otros compañeros del sello Vertigo, como Neil Gaiman, que sí que saben dotar a sus personajes de la profundidad que necesitan. En este caso, sólo tenemos clara la necesidad de la periodista de salir del pueblo y trabajar en la gran ciudad (más que nada, porque lo oímos de su boca en dos ocasiones), pero el resto de personajes no siguen un rumbo fijo, y aparecen y desaparecen de forma constante.


Sin embargo, algunos destellos de genialidad se dejan entrever en este peculiar relato, como la conversación mantenida con el Reverendo Tilley, quien ha dejado de creer en Dios tras perder a su mujer a causa del cáncer pero sigue dando ánimos a sus feligreses, y nos deja esta frase digna de enmarcar: Somos animales estúpidos y asustados que rogamos a un cielo vacío, y si puedo calmar el miedo de mis semejantes mintiéndoles sobre el cielo, lo haré”. Brutal.


Publicada por vez primera en 1994, El Misterio religioso supuso la consagración de Jon J Muth, que obtendría al año siguiente el premio Eisner al Mejor ilustrador de Cómics. Y la verdad es que cada página de la novela gráfica merece tal honor. Como sucediera con Dave Mckean en Arkham Asylum, es bastante complicado imaginar la obra y la sensación final que deja al lector, sobre todo en el tercio final, si cualquier otro dibujante se hubiera hecho cargo. Realista, con un prodigioso dominio de la luz y el color, consigue que nos olvidemos de las pequeñas carencias narrativas de un primerizo Morrison para dotar de un mayor empuje y efectividad al conjunto.


Jose (57)

PD: A puntito ha estado de colgarse la etiqueta de ReCOMICdaciones de Antesdeayer, pero al haber sido reeditada por Planeta os ponemos los datos de las dos ediciones, la comentada por Jose y la recientemente aparecida.

lunes, 19 de julio de 2010

PRELUDIO A DEADPOOL CORPS - SERIE LIMITADA

Guión: Victor Gischler

Dibujo: Rob! y unos cuantos más

Editorial: Marvel

Formato: 5 Comic-book

Precio: $2.99 c.u.

Calificación: 6/10


Cuando Marvel quiere potenciar a un personaje, hay que admitir que sabe hacerlo bien. La Casa de las Ideas recoge el interés de los lectores por cualquier creación suya y, para evitar situaciones de uso excesivo, mide cada una de las apariciones del mismo, con un cuidado férreo para evitar la saturación del mercado con títulos de ese personaje. ¿Qué? ¿Qué esa será la Marvel de Tierra-2 porque la de aquí se pasa por el forro cualquier cosa que no sea exprimir hasta el último dólar de los inocentes lectores? Noooo…

Todo esto nos lleva a que la última vez que conté, Deadpool protagonizaba 6 colecciones directamente. Y aparecía de estrella invitada en, al menos, 10 títulos al mes. ¿Recordáis los tiempos en los que Spider-Man salía en los segundos números de todas la colecciones nuevas? ¿O cuándo Lobezno se paseaba por nueve colecciones al mes y eso los meses en los que se supone que estaba muerto? Pues ni ellos se acercan al grado de uso al que ha llegado el Mercenario Bocazas.

Pues bien, como Quesada y compañía no estaban aún satisfechos, decidieron sacarse de la manga uno de esos eventos con Deadpool de protagonista. Así nació Preludio a Deadpool Corps, una serie limitada de 5 números que dará comienzo, en un alarde de originalidad, a la serie Deadpool Corps.

¿Quién podría escribirla? Fácil. Victor Gischler, novelista del género negro que les había escrito algo del Castigador y conocía al personaje gracias a que ya cuenta sus andanzas en otra colección, Deadpool: Merc with a Mouth (de la que os hablaré en otra ocasión), parecía una buena opción.

¿El dibujante? Y aquí debo decir que me lleve una sorpresa. En un inspirado movimiento, encargaron el dibujo de cada número a un ilustrador diferente. Pero esto hay que contarlo. El primero y segundo suponen un viaje a los 90 de esos de dar vértigo porque, amigos, Rob Liefeld y Whilce Portacio vuelven a Marvel. Liefeld con el personaje que ayudó a crear y haciendo gala de un dominio del trazo y una profusión de decorados que llega a apabullar. ¿Qué? Eso también era en la Tierra-2, ¿verdad? Lo dejamos en que dibuja exactamente igual que hace 20 años y que nos presenta a la primera de los integrantes de los Deadpool Corps, Ladypool. Portacio se porta algo mejor y se encarga de la historia del Kidpool. No, de verdad, Kidpool… Después llegan Philip Bond, en la mejor historia de la serie con Dogpool de protagonista. Paco Medina, que se encarga de Headpool, y Kyle Baker, que cierra con un número en el que se le ha ido la mano con el ordenador y que resuelve más bien poco.

¿La historia? Eso es lo de menos. Echa unos cuantos chistes, los Deadpool, más chistes, un poco de viaje entre dimensiones para reclutar a los protagonistas en una misión que no quede muy clara y algunos comentarios jocosos. Por lo demás, nada nuevo bajo el sol ni que merezca la pena leer.

Javier (8)

JUSTICE LEAGUE OF AMERICA – 80 PAGE GIANT

Guión: Chuck Kim, Josh Williamson, Rich Foge y otros

Dibujo: Mahmud Asrar, Adrian Syaf y otros

Editorial: DC

Formato: Comic-book.80 Páginas

Precio: $5.99

Calificación: 6/10



Hace bastante tiempo que no leía nada de la Liga de la Justicia. Creo que la última vez que me acerqué a la colección fue cuando la guionizó Brad Meltzer, en lo que fue una temporada bastante irregular que prometió bastante más de lo que entregó. Tras eso, la colección volvió a caer en esas etapas que no van a ninguna parte. El principal problema es que cuando juntas a los principales pesos pesados de una editorial como DC, las amenazas a las que debes enfrentarlos deben ser, cuando menos, de la categoría de impresionantes. Por esta razón, la colección se convierte en un in crescendo continuo que, irremediablemente, lleva al cansancio y a la falta de ideas.

Aún así, cuando anunciaron que los nuevos autores de la colección serían James Robinson a los guiones y Mark Bagley a los lapices, mi interés se despertó. Robinson ha sido siempre un autor sólido y sus obras suelen tener todas algún punto de interés y Bagley, bueno, Bagley es uno de los mejores profesionales del sector. No es un dibujante estrella ni innovador quizás, pero cumple con creces en cada trabajo, ofreciendo siempre un trabajo sobradamente satisfactorio.

Pero antes de la llegada de estos autores, DC decidió sacar un especial que, creí en mi ignorancia, sería una introducción a la nueva etapa. Nada más lejos que Cuenca… El especial cuenta una historia manida sobre la intención del villano Epoch intentando eliminar, mediante la conocida estratagema del viaje atrás en el tiempo, a su principal enemigo cuando aún es un niño. La Liga de la Justicia se enfrenta a él para frenar sus planes pero, en otro increíble giro argumental, el maloso los envía en parejas a diferentes puntos del espacio-tiempo: el Oeste, la Edad Media, el Japón Feudal o los Años 30 son algunos de los destinos escogidos.

Todo esto, guionizado por un grupo de recién llegados y dibujado por artistas primerizos en lo que, supongo, ha sido una maniobra para ver como se desenvuelven. La respuesta es que no nos importa porque el cómic es directamente aburrido e insípido. Esperemos que la nueva etapa de la colección no se parezca en nada a esto.

Javier (7)