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viernes, 11 de junio de 2010

El GUSTO del CLORO

Guión: Bastien Vivès

Dibujo: Bastien Vivès

Editorial: Diábolo

Formato: Libro Cartoné. 144 Páginas

Precio: 17.95€

Calificación: 6/10

Nos enamoramos. Y no sabemos muy bien por qué. Quizás tenga que ver, como afirman muchos científicos, por un todavía-no-muy-bien-explicado asunto de feromonas. O tal vez sea la necesidad de perpetuar la especie. Puede que tenga que ver con que al ser humano no le guste estar sólo (aunque a esto se le pueden poner muchísimas excepciones) o quizás, sólo quizás, sea un proceso tan sumamente complejo que ninguna de las cientos de teorías elaboradas hasta hoy han podido acaparar. Sea como sea, lo cierto es que las reacciones de nuestro cuerpo cuando estamos al lado de la persona que nos gusta/queremos son tanto o más curiosas que las sandeces que estamos dispuestos a hacer por "amor".

Y eso es precisamente lo que, en cierta manera, pone en juego Bastien Vivès con El Gusto del Cloro (en una edición, la de Diábolo, de gran calidad): qué experimentan dos completos extraños cuando, en un lugar tan común como una piscina pública, se conocen y se gustan/enamoran. Centrándose en intentar transmitir lo máximo con las mínimas palabras, llama la atención poderosamente en esta breve lectura (de poco más de quince minutos) el hecho de que el autor obvie casi por completo los diálogos y experimente al máximo con un aspecto visual que, si bien resulta fascinante, no llega a suplir por completo el que, a nivel de historia, el cómic no pase de lo anecdótico: y es que tras páginas y páginas de sutiles gestos, miradas perdidas, estructura narrativa clásica y un colorido de lo más apropiado, El Gusto del Cloro no puede ocultar que la historia de amor que narra es de lo más anodina; característica a la que se añade el que un alto porcentaje de las viñetas sea de esas que, convertidas en planos, nos llevarían a perder la paciencia en una película afirmando con rotundidad estar ante una cinta de lo más pretenciosa.

Ese lastre de pretenciosidad queda algo diluido por el cambio de formato, pero sigue estando presente a lo largo de una lectura que más parece haber servido a su autor de campo de entrenamiento para futuros proyectos con más enjundia argumental que como cómic con el que, de alguna manera, sentar cátedra.

Sergio Benítez (378)

miércoles, 23 de diciembre de 2009

VIDAS a CONTRALUZ

Guión: Raule

Dibujo: Roger Ibáñez

Editorial: Diábolo

Formato: Álbum Cartoné. 72 Páginas

Precio: 15€

Calificación: 8.5/10

De inesperada visita por Málaga fui a dar de forma casual con una tienda que desconocía (de hecho sólo sabía de la existencia de Norma en la ciudad) de nombre....este......¡¡diantres!!, ¿cuál era el nombre?, ¿Comic Stores?....bueno, el caso es que fue en dicha tienda, situada, y de eso si me acuerdo, en el Paseo de los Tilos, donde me encontré con este trabajo de Raule y Roger, los autores de la genial Jazz Maynard. Teniendo en cuenta que no sabía que ambos hubieran publicado algo antes de la serie de tres álbumes que tantos reconocimientos acaparó el pasado año, la sorpresa de dar con este tomo editado por Diábolo fue aún mayor, aunque no del calibre de la que me iría llevando conforme agotaba las historias que en él vienen recogidas.

Desesperanza, amargura, soledad, ausencias, dolor, desamor, recuerdos, melancolía...todos estos sustantivos son aquellos en los que la pareja de artistas se basan para construir las doce historias que recoge Vidas a Contraluz, y que no hacen más que reforzar la sólida imagen que de ellos me había llevado con su Jazz Maynard. A lo largo de los relatos (que quedan agrupados bajo lemas temáticos como Amores Muertos o Cabos Sueltos) los autores dan rienda suelta a su magistral forma de agarrar al lector y pellizcarle el corazón para dejarlo así durante el tiempo que aquél mantenga el volumen en sus manos. Y lo consiguen gracias a una forma de narrar que huye de artificios falsos y vacuos para buscar de forma continua la mayor naturalidad posible, provocando así una reacción inmediata en el lector que no se habría dado de otra manera.

Preñados de sentimientos, los doce relatos de Vidas a Contraluz dan la opción a Raule para que se luzca a placer con varios estilos diferentes que, sin renunciar en ningún momento a la clara influencia que Adam Hughes ha tenido sobre su trazo, exploran de manera singular otras opciones, siendo las más significativas de ellas aquellas que hacen mención a los recuerdos, por cuanto son las que más se alejan (sin perder su identidad, eso sí) del dibujo habitual que le hemos visto al artista, dejándose este seducir por las posibilidades de una paleta de colores que sólo maneja la bicromía. El resultado, tanto a nivel visual como general, es de una calidad incuestionable que deja a ambos autores en más alta estima si cabe de la que ya los tenía.

Sergio Benítez (337)