Guión: Bastien VivèsDibujo: Bastien Vivès
Editorial: Diábolo
Formato: Libro Cartoné. 144 Páginas
Precio: 17.95€
Calificación: 6/10
Nos enamoramos. Y no sabemos muy bien por qué. Quizás tenga que ver, como afirman muchos científicos, por un todavía-no-muy-bien-explicado asunto de feromonas. O tal vez sea la necesidad de perpetuar la especie. Puede que tenga que ver con que al ser humano no le guste estar sólo (aunque a esto se le pueden poner muchísimas excepciones) o quizás, sólo quizás, sea un proceso tan sumamente complejo que ninguna de las cientos de teorías elaboradas hasta hoy han podido acaparar. Sea como sea, lo cierto es que las reacciones de nuestro cuerpo cuando estamos al lado de la persona que nos gusta/queremos son tanto o más curiosas que las sandeces que estamos dispuestos a hacer por "amor".
Y eso es precisamente lo que, en cierta manera, pone en juego Bastien Vivès con El Gusto del Cloro (en una edición, la de Diábolo, de gran calidad): qué experimentan dos completos extraños cuando, en un lugar tan común como una piscina pública, se conocen y se gustan/enamoran. Centrándose en intentar transmitir lo máximo con las mínimas palabras, llama la atención poderosamente en esta breve lectura (de poco más de quince minutos) el hecho de que el autor obvie casi por completo los diálogos y experimente al máximo con un aspecto visual que, si bien resulta fascinante, no llega a suplir por completo el que, a nivel de historia, el cómic no pase de lo anecdótico: y es que tras páginas y páginas de sutiles gestos, miradas perdidas, estructura narrativa clásica y un colorido de lo más apropiado, El Gusto del Cloro no puede ocultar que la historia de amor que narra es de lo más anodina; característica a la que se añade el que un alto porcentaje de las viñetas sea de esas que, convertidas en planos, nos llevarían a perder la paciencia en una película afirmando con rotundidad estar ante una cinta de lo más pretenciosa.
Ese lastre de pretenciosidad queda algo diluido por el cambio de formato, pero sigue estando presente a lo largo de una lectura que más parece haber servido a su autor de campo de entrenamiento para futuros proyectos con más enjundia argumental que como cómic con el que, de alguna manera, sentar cátedra.
Y eso es precisamente lo que, en cierta manera, pone en juego Bastien Vivès con El Gusto del Cloro (en una edición, la de Diábolo, de gran calidad): qué experimentan dos completos extraños cuando, en un lugar tan común como una piscina pública, se conocen y se gustan/enamoran. Centrándose en intentar transmitir lo máximo con las mínimas palabras, llama la atención poderosamente en esta breve lectura (de poco más de quince minutos) el hecho de que el autor obvie casi por completo los diálogos y experimente al máximo con un aspecto visual que, si bien resulta fascinante, no llega a suplir por completo el que, a nivel de historia, el cómic no pase de lo anecdótico: y es que tras páginas y páginas de sutiles gestos, miradas perdidas, estructura narrativa clásica y un colorido de lo más apropiado, El Gusto del Cloro no puede ocultar que la historia de amor que narra es de lo más anodina; característica a la que se añade el que un alto porcentaje de las viñetas sea de esas que, convertidas en planos, nos llevarían a perder la paciencia en una película afirmando con rotundidad estar ante una cinta de lo más pretenciosa.
Ese lastre de pretenciosidad queda algo diluido por el cambio de formato, pero sigue estando presente a lo largo de una lectura que más parece haber servido a su autor de campo de entrenamiento para futuros proyectos con más enjundia argumental que como cómic con el que, de alguna manera, sentar cátedra.
Sergio Benítez (378)
