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lunes, 7 de mayo de 2012

AMERICAN VAMPIRE

Guión: Scott Snyder

Dibujo: Rafael Albuquerque y otros

Editorial: DC

Formato: Comic book. 32 páginas

Precio: $3.99

Calificación: 9/10


Con una DC tremendamente alicaida desde la aparición de esas 52 nuevas series de las que tanto y tan mal se ha hablado desde Septiembre (y con razón, porque vaya el lamentable nivel que se gastan cuarenta y ocho o cuarenta y nueve de las cabeceras); al lector de siempre de la casa de Superman y Batman le han dejado muy pocas opciones. O sigue matando neuronas a mansalva con las idioteces que se publican mes a mes en el seno de la otrora gran editorial (de nuevo, en las 52); o se muda a Marvel (una opción que seguro le reportará bastantes alegrías dada la época de bonanza que vive La Casa de las Ideas desde hace unos años); o, para no cambiarse de chaqueta de forma tan radical, centra sus miras en Vertigo, una opción esta última que, aplicada a la colección que hoy nos ocupa, se convierte en imprescindible.

Niño mimado de la editorial gracias precisamente a su trabajo en esta American Vampire, Scott Snyder ha pasado en muy poco tiempo de ser un perfecto desconocido a convertirse en un guionista todoterreno que, para colmo, es el responsable de dos de esas cuatro series que vale la pena salvar de la quema de las nuevas 52. Me refiero, cómo no, a Batman y Swamp Thing. Con la primera, y ayudado de forma espléndida por Greg Capullo, Snyder ha dado en el clavo desde el primer número utilizando sus mejores artes narrativas para intentar renovar a tan vetusto personaje y siendo artífice incluso del actual Night of the Owls, el crossover que implica a las series del hombre murciélago. Pero donde Snyder realmente se la ha jugado es con Swamp Thing. Más que nada porque estaba claro que las comparaciones con la etapa de Alan Moore (el eterno referente a la hora de hablar de la Cosa del Pantano) iban a ser inevitables. Y aún habiéndose dado, el resultado de tan desigual combate no es para nada como se habría podido esperar, consiguiendo Snyder junto a un Yanick Paquette digno heredero del mejor Bisette, una serie tremendamente interesante que sabe como reciclar muchas de las ideas de Moore adaptándolas a los tiempos que corren.

Volviendo a American Vampire, cuando Snyder inicia la serie hace un par de años, lo hace de la mano de un padrino inigualable, un Stephen King que, junto al guionista, concreta la idea de arranque de la serie: narrar la historia del primer vampiro 100% norteamericano. Compartiendo con Snyder los créditos de guión de los cinco primeros números, el escritor de Maine centra sus primeros esfuerzos en un guión de cómic en firmar el relato del origen de Skinner Sweet, un ser cruento y salvaje cuyo indudable encanto gana al lector en muy pocas páginas aunque, siendo honestos, el trabajo de King quede muy por debajo de lo que Snyder concreta en el cuerpo principal de esos cinco primeros números en los que se nos presentara a Pearl Jones, la típica joven con sueños de fama en el Hollywood de los años 20 que terminará siendo convertida en una chupasangres muy particular. Ahora bien, si el descubrimiento de la serie en lo que respecta a guión es de gran calado, la parte gráfica no le va a la zaga, con un Rafael Albuquerque brillante que adorna de manera inmejorable los guiones de Snyder.

Para cuando American Vampire alcanza su número seis, la serie ya es alabada por doquier y Snyder, consciente de ello, cambia de rumbo para abandonar a Pearl momentáneamente y seguir a Cash MacCogan, jefe de policía en unas Vegas que Sweet pretende convertir en su nuevo feudo. Con el trabajo de Albuquerque al mismo nivel, Snyder concreta un arco argumental de cuatro números magníficos que dan paso a dos de transición que, dibujados por un Mateus Santolouco que no está a la altura de las circunstancias y se limita a intentar imitar el estilo del brasileño, nos devuelven a Pearl y Henry (los protagonistas de los seis primeros números) y sus intentos por llevar una vida "normal".

Y si hasta entonces la serie ya se ha elevado por méritos propios como lo mejor que Vertigo publica mes a mes junto a Scalped y Unwritten, lo que queda por venir es, sencillamente, espectacular. Consciente de que lo que tiene entre manos no debe ser desaprovechado, y poniendo en jaque toda su maquinaria, DC aprovecha el tirón de American Vampire para proponer a Snyder la escritura de una miniserie al margen de la central. Y así es como ve la luz Survival of the Fittest, cinco números que siguen a Felicia Book (una cazavampiros presentada en los números 6 al 9 de la serie) y Cash MacCogan en una aventura en Europa contra vampiros nazis. Dibujada con increíble talento por Sean Murphy (el responsable de la espléndida Joe the Barbarian), Survival of the Fittest podría haberse convertido por méritos propios en la mejor historia de la serie sino fuera porque, al tiempo que se publican sus cinco números, Snyder se saca de la manga en la cabecera principal el que es, hasta el momento, el mejor arco argumental. Recuperando a Pearl, Henry y, sobre todo, a un Skinner Sweet desatado, el guionista, con Alburquerque a su lado, nos traslada a otro campo de la Segunda Guerra Mundial, el del Pacífico, narrando una historia soberbia con un final de esos que dejan atónitos al lector y que, de forma muy inteligente, le sirve para poner un excelente punto y aparte en el desarrollo de la serie.

Con ello en mente, Snyder detiene momentáneamente el avance cronológico de la acción que hasta entonces hemos visto (el primer arco tiene lugar en los años veinte, el segundo en los treinta y el tercero en la década de los cuarenta) para ir hacia atrás en el tiempo y, en clave de western, arrojar luz sobre como Skinner Sweet se convirtió en vampiro. Con un guión que sigue sorprendiendo a cada nueva entrega, la sorpresa de los tres números en los que se desarrolla Beast of the Cave recae en esta ocasión en el dibujante elegido para la ocasión, ni más ni menos que el gran Jordi Bernet. Y poco más hay que añadir que el nombre de nuestro compatriota no deje ya implícito.

Y de la mano del dibujante de Torpedo nos metemos en el 2012, volviendo la serie a su cauce habitual y trasladándonos Snyder a los años 50 de la mano de un cazavampiros con chupa de cuero y peinado a lo Elvis que, esperemos, dará mucho de sí en un futuro de una serie que, hasta la fecha, no ha conocido bajón alguno en su calidad. Algo que se puede comprobar en el último número aparecido hasta la fecha (el 27), un ejemplar que abre nuevo arco argumental y que cuenta con dibujo de un Roger Cruz completamente mutado con respecto a lo que uno recordaba de su estilo a lo "Madureira". Detalle éste que no hace sino redundar en la sobresaliente apreciación que deja, mes tras mes, la lectura de American Vampire.

Sergio Benítez (VI)

martes, 27 de julio de 2010

MORIRE A MEDIANOCHE

Guión: Kyle Baker

Dibujo: Kyle Baker

Editorial: Norma

Formato: 96 Páginas

Precio: 10,50 €

Calificación: 8/10


A finales de 1999 (iba a decir finales de siglo, pero no quiero entrar en absurdas polémicas) el mundo vivía preocupado sobre la posibilidad de que la llegada del año 2000 fuera interpretada por los ordenadores que rigen el mundo (aviones, comunicaciones, electricidad, etc.) como que la fecha era 1900, y todo se viera sumido en la oscuridad y el caos.


Con semejante material como premisa, y acostumbrado a jugar con las inquietudes y neuras de la sociedad para escribir muchas de las historias que publicada mes a mes, el sello Vértigo editó en esa fecha una serie de especiales que tenía mucho que ver con el Y2K (el fin del milenio y sus consecuencias), y que bautizaría como V2K. Dentro de la irregular producción de títulos, aparecerían obras como Totems, de Tom Peyer, donde Shade, Animal Man, La Cosa del Pantano o John Contastine se reúnen en una extraña fiesta fin de milenio, rodeados de Conspiradores y alienigenas.


Por suerte, el experimento V2K dio mejores frutos, como el que nos ocupa. Moriré a Medianoche cuenta la historia de Larry, a tan sólo 90 minutos de la llegada del año 2000. Su novia Muriel acaba de dejarle, y Larry ha decidido acabar con su sufrimiento, ingiriendo un bote entero de pastillas. Pero claro, cuando acaba de imprimir su nota de suicidio (sí, de imprimirla), y de tomar la última pastilla, la mismísima Muriel aparece en el apartamento de Larry, diciéndole que lo ha pensado mejor, y que quiere que vuelvan juntos. A partir de ahí, la noche de Larry camino al nuevo año será un titánico esfuerzo por vomitar las pastillas ingeridas, y encontrar otras pastillas que contrarresten el efecto.


El personal hacer de Kyle Baker hace el resto. Con su particular estilo Cartoon, y casi como si de un Storyboard cinematográfico se tratase, las viñetas son “subtituladas” con los diálogos que deberían aparecer en su interior. De ritmo frenético, estos noventa minutos de la vida de Larry pasan como una exhalación, y como queriendo acompañarle en su frenética carrera por salvar su vida, la propia lectura parece acelerarse, saltando entre las paginas para ver como la capacidad narrativa del señor Baker sigue en plena forma, y casi no necesita de textos de apoyo para contarnos una historia.


En el trayecto, páginas tan efectivas como el reencuentro entre Larry y Muriel, contado en segundo plano, ya que el primero lo ocupa el bote vacío de pastillas que lo provoca todo, una persecución en las alturas con la muchedumbre de Times Square que espera la celebración del nuevo año, o ese impagable primer plano de Larry escuchando al conserje que le ha interrumpido cuando pretendía vomitar las pastillas, para contarle una estremecedora historia personal. En resumen, una obra capaz de satisfacer tanto a los incondicionales del autor de Porqué odio Saturno (cuya imposible adaptación cinematográfica se anuncia en el Times Square de este comic), y a cualquiera que se acerque por vez primera a su particular universo de Tex Avery enloquecido.


Jose (59)

BLANCO HUMANO: MONTAJE FINAL

Guión: Peter Milligan

Dibujo: Javier Pulido

Editorial: Norma

Formato: 64 Páginas

Precio: 7,50 €

Calificación: 8/10


El buen sabor de boca que la primera miniserie de Blanco Humano dejó a crítica y público, fue motivo mas que suficiente para que Vertigo volviera a confiar en Peter Milligan y le diera la oportunidad de seguir contando la historia del atormentado Christopher Chance, esta vez como novela gráfica, y sustituyendo al malogrado Edvan Biukovicz (sí, lo he tenido que copiar…) por nuestro Javier Pulido.


Y aunque esta novela gráfica diera lugar, a su vez, a una serie regular, de la que hablaremos otro día, estas 96 páginas suponen, para quien esto escribe, la mejor historia del personaje. La acción arranca donde terminaba la anterior, con ese cartel de Hollywood, que viene como anillo al dedo a los clientes que nuestro enigmático Señor Chance tendrá en este volumen.


Para los no iniciados con el personaje, que por cierto, ha contado este año con su propia serie de TV (cuyo resultado final no es para tirar cohetes), decirles que Christopher Chance es capaz de metamorfosearse, con ayuda de maquillaje y algo de látex, en cualquier persona, y así protegerlos de cualquier amenaza, hasta el punto de que sus seres mas cercanos son incapaces de darse cuenta de que están siendo suplantados. El problema, y para mi el gran acierto del personaje, y por tanto de la serie, es que se mete tanto en las personas que debe proteger, que no está seguro de donde empieza el personaje y donde termina Christopher Chance, e incluso dudar de cuál de entre todas las personalidades que se agolpan en su cabeza es la verdadera (si es que todavía queda algún rastro de su personalidad original).


En esta ocasión, y tras haberse producido el chantaje y posterior asesinato de varias estrellas de Hollywood, le tocará suplantar y proteger a Dai Thomas, una estrella en horas bajas que busca desesperadamente un nuevo éxito, y que no dudará en utilizar incluso las amenazas para volver a la cima. Aprovechando la ocasión, Milligan hace un cruel retrato de la meca del cine, dominada por estrellas obsesionadas con envejecer, niños actores obligados a ser adultos demasiado pronto, y guionistas dispuestos a cualquier cosa por ver su guión trasladado a la gran pantalla. Como de costumbre, se tratará de un peligroso juego donde nada es lo que parece, y donde Christopher pasará de una personalidad a otra intentando descifrar la clave para que un niño estrella pueda volver a reunirse con sus padres.


En el apartado gráfico, Javier Pulido comenzaba a demostrar (la obra es de 2004) que era un artista muy a tener en cuenta, y es que su dibujo de alargados rostros y figuras, tan personal y característico encaja a la perfección en la serie, y los que hemos seguido su trayectoria hemos comprobado que no hace sino mejorar en cada nuevo proyecto. En resumen, un guión complejo y fascinante, cuyas piezas van encajando poco a poco a lo largo del relato, un dibujo soberbio, y un personaje al que se le coge cariño con facilidad: un hombre que, a fuerza de suplantar a otras personas, ya ni siquiera recuerda quien es realmente.


Jose (58)

martes, 20 de julio de 2010

EL MISTERIO RELIGIOSO

Guión: Grant Morrison

Dibujo: Jon J Muth

Editorial: Zinco/Planeta

Formato: 72/144 Páginas

Precio: 950 ptas/13,95€

Calificación: 6/10


Dios ha muerto. O por lo menos el actor que hacía de Dios en la obra de teatro de un pequeño pueblo llamado Townely. Este es el punto de partida de la obra de Grant Morrison, la aparición del detective Frank Carpenter y su investigación, nos servirá a los lectores para pasar lista y conocer de primera mano a los sospechosos del crimen y los entresijos del pueblo.


Acompañando al detective, la aparición de una periodista del pequeño periódico local precipitará los acontecimientos, hacia un final tan inesperado como surrealista. Visto en conjunto, la novela gráfica peca de dispersarse en su argumento, donde el personaje principal, el detective Carpenter, va de un lado a otro, interroga sospechosos mientras tiene extrañas visiones (quizás premonitorias), o visita un prostíbulo que parece salido de Twin Peaks sin ningún motivo en particular, mas allá de definir innecesariamente la enfermiza personalidad del alcalde del pueblo.


Personalmente, y tras haber leído bastantes obras de Grant Morrison, da la sensación de que este trabajo intentaba asemejarse al estilo de otros compañeros del sello Vertigo, como Neil Gaiman, que sí que saben dotar a sus personajes de la profundidad que necesitan. En este caso, sólo tenemos clara la necesidad de la periodista de salir del pueblo y trabajar en la gran ciudad (más que nada, porque lo oímos de su boca en dos ocasiones), pero el resto de personajes no siguen un rumbo fijo, y aparecen y desaparecen de forma constante.


Sin embargo, algunos destellos de genialidad se dejan entrever en este peculiar relato, como la conversación mantenida con el Reverendo Tilley, quien ha dejado de creer en Dios tras perder a su mujer a causa del cáncer pero sigue dando ánimos a sus feligreses, y nos deja esta frase digna de enmarcar: Somos animales estúpidos y asustados que rogamos a un cielo vacío, y si puedo calmar el miedo de mis semejantes mintiéndoles sobre el cielo, lo haré”. Brutal.


Publicada por vez primera en 1994, El Misterio religioso supuso la consagración de Jon J Muth, que obtendría al año siguiente el premio Eisner al Mejor ilustrador de Cómics. Y la verdad es que cada página de la novela gráfica merece tal honor. Como sucediera con Dave Mckean en Arkham Asylum, es bastante complicado imaginar la obra y la sensación final que deja al lector, sobre todo en el tercio final, si cualquier otro dibujante se hubiera hecho cargo. Realista, con un prodigioso dominio de la luz y el color, consigue que nos olvidemos de las pequeñas carencias narrativas de un primerizo Morrison para dotar de un mayor empuje y efectividad al conjunto.


Jose (57)

PD: A puntito ha estado de colgarse la etiqueta de ReCOMICdaciones de Antesdeayer, pero al haber sido reeditada por Planeta os ponemos los datos de las dos ediciones, la comentada por Jose y la recientemente aparecida.

viernes, 7 de mayo de 2010

DARK ENTRIES

Guión: Ian Rankin

Dibujo: Werther Dell'Edera

Editorial: DC

Formato: Libro Cartoné. 216 Páginas

Precio: $19.99

Calificación: 7/10

No sé bien que llamó más mi atención, si su pequeño tamaño, el hecho de que viniera firmado por el guionista, o que debido al enorme tamaño de fuente con el que éste aparecía en la portada, creyera que el título del cómic era Ian Rankin en lugar del Dark Entries que figura abajo a la izquierda. Sea como fuere, el caso es que este fue uno de los cómics que me llevé, tras no pocas cavilaciones, en mi última visita a Forbidden Planet en Londres, ciudad que visité de nuevo el pasado puente de Diciembre. Dejaré para otro día la crónica de todo lo que llegué a tener en la mano antes de ir para la caja a que me plancharan la tarjeta y me centraré en lo que este volumen nos ofrece.

Dark Entries forma parte de una nueva línea de Vertigo llamada Vertigo Crime que se inauguraba hace unos meses con el Filthy Rich de Azzarello y Victor Santos. La idea al parecer es contar una historia autoconclusiva que puede o no tomar a un personaje del universo Vertigo y, como siempre, atraer así a esos lectores que normalmente no se acercarían a un tebeo contando con nombres consagrados de otros medios. Tanto es así, que la edición americana omite en colocar en la portada del cómic, y bajo el título del mismo, un detalle que si aparece en la inglesa, y es que Dark Entries es una "Novela Gráfica de John Constantine", probablemente para evitar que algún comprador ocasional deje de comprar el volumen al ver el nombre del protagonista de Hellblazer en la portada. Pero claro, si ese comprador sabe que John Constantine es el protagonista de Hellblazer, entonces puede hasta que le moleste que no aparezca indicado en la cubierta; y si no lo sabe, tanto le importará que figure como que no, poniendo de relieve lo absurdo de toda la maniobra.

En la historia pergeñada por Rankin se distinguen a la perfección dos mitades (y no sólo porque las páginas del volumen sean mitad blancas mitad negras): una primera parte que mantiene capturado al lector y lo maneja a su antojo, haciendo que éste se pasee de aquí a allá sin saber muy bien dónde terminará todo y sumamente intrigado por ello; y una segunda bastante más floja en la que, toda vez desvelado el pastel, la trama se deshincha para ir perdiendo fuelle hasta su más que obvio final. Afortunadamente, hasta que éste acaece, lo que a Rankin le da tiempo de narrar (y disculpad la vaguedad en precisar de qué diantres va el tebeo, pero estimo que es mejor que lo descubráis por vuestra cuenta) junto a ese adecuado trabajo que concreta Werther Dell'Edera, con un trazo que no se puede definir de otra manera que no sea "es muy de Vertigo", es tan atractivo, cuenta con unos personajes tan perfectamente bien definidos y supone una crítica tan ácida a cierto tipo de programas de televisión, que uno no puede evitar leerse las más de doscientas páginas de una sentada (yo lo hice en el avión de vuelta). Pocas lecturas pueden alardear de esta cualidad, por mucho que, como ya hemos dicho, la conclusión salga perdiendo en comparación con el resto de la historia.

Sergio Benítez (372)

martes, 20 de abril de 2010

La CRUZADA de los NIÑOS




Guión: Neil Gaiman & VVAA

Dibujo: Chris Bachalo & VVAA

Editorial: DC

Formato: Varios

Calificación: 7/10

Corría el año 1994, y en las oficinas de la editorial Vertigo debieron pensar que, si contaban con un buen puñado de series regulares, que gozaban de buena salud mensual, porqué no emular a su editorial “madre”, DC Comics, y preparar algún tipo de evento que uniera a todas las series durante algún tiempo, provocando que los lectores de determinadas series tuvieran que leer las demás para conocer la historia completa, y ganar así algunos lectores más, que nunca vienen mal. La idea no era del todo mala, y si además contaban con el multipremiado Neil Gaiman como guionista, miel sobre hojuelas.


El evento tuvo lugar, como ya he comentado, en 1994, y los editores tuvieron el suficiente critero (¿me oyes, Dan Didio?) de hacer que este cruce no tuviera lugar en las series regulares, dada la complejidad de tramas de muchas de las mismas, sino en dos especiales que abarcaran todos los personajes y que daban inicio y fin a todo, y entre estos dos, en los anuales de las respectivas series.


Así, el primer capitulo del cruce (no lo llamo saga porque podrían confundirlo con Final Crisis o Secret Invasion) era obra de Neil Gaiman y Chris Bachalo, y allí se nos contaba como la desaparición de todos los niños del pueblo de Flaxdown, ponía sobre la pista a los detectives muertos Rowland y Paine, que pronto descubrirán que todos han ido a parar a País Libre, un idílico lugar que esconde mil y un secretos.


Para terminar de involucrar al resto de series de la casa, se echaba mano de los niños o jóvenes de cada una de las series, para así tener la excusa perfecta para dedicar un anual completo al desarrollo de la trama. De esta forma, Maxine, la hija de Animal Man, la Dorothy de Doom Patrol o el Tim Hunter de los Libros de la Magia se verían involucrados en esta Cruzada de los Niños.


Como no podía ser menos, el relato de Gaiman resulta delicioso, sobre todo en los diálogos que mantienen los Detectives Muertos, simplemente perfectos. A los lápices, un Bachalo realmente inspirado, nada que ver con su trabajo actual en varias series, que brilla con especial intensidad en el tramo final, cuando para ilustrar la llegada de los niños a País Libre, utiliza tan sólo los colores rojo y azul, sobre sombras negras, con un resultado espectacular.


El problema venía de la dispar calidad de los anuales que recogían el desarrollo de la saga, que iban desde la simple corrección de los anuales de Orquidea Negra, La Cosa del Pantano, o Los libros de la Magia, al desastre más absoluto de Animal Man o la Doom Patrol, cuyos guionistas debieron pensar que al tener niños de protagonistas, el nivel de guión debía ser el mismo.


Este irregular resultado intentaba cerrarse medianamente bien con el segundo especial, nuevamente de la mano de Gaiman, acompañado de muchos de los guionistas de los anuales, y es que, por mucho interés que el autor de Sandman tuviera en que todos los cabos quedasen bien atados, había desaguisados que era casi imposible justificar, devolviendo a cada guionista la tarea de arreglar sus propios errores.


La única pega que se puede poner, más allá de dos desafortunados anuales, es que de haber dejado todo el proyecto en manos de Gaiman y Bachalo, como un especial unitario, podríamos estar hablando de una maravillosa historia, al nivel de las miniseries que ambos autores dedicaron a Muerte, la hermana de Sandman.


Jose (44)

lunes, 19 de abril de 2010

PREDICADOR. Los ESPECIALES

Guión: Garth Ennis

Dibujo: VVAA

Editorial: DC

Formato: Varios

Precio: Varios

Calificación: 7.5/10

Bueno, pues si hace un poquete hablamos de la serie del predicador más irreverente del universo Vertigo, hoy vamos a rematar la faena enunciando y comentando muy por encima toda la retahíla de especiales que salieron al margen de la colección mientras ésta era publicada.

Quizá el más mejor e importante sea el primero de ellos. Además de que no se trata de un número unitario como ocurre con el resto, sino que es una serie limitada de cuatro números. En ella se nos narra la historia de El Santo de los Asesinos. Y en un alarde de originalidad ¿cómo se llama la serie? En efecto, se llama igual que el personaje. A lo largo de las cuatro grapas Ennis nos narra cómo se creó éste peculiar santo. Una historia del salvaje oeste, con forajidos, pistolas, demonios y el mismísimo infierno. Como curiosidad el tercer número lo dibuja Carlos Ezquerra, en lugar de Steve Pugh que se encarga de los otros tres. ¿El motivo? pues a día de hoy sigo sin saberlo.

Continuaremos con La Historia de Ya Sabes Quién. En éste especial dibujado por Richard Case se nos narra la vida del hijo de Hugo Root. Flojito, de relleno e inservible. Con lo que se nos cuenta en tres viñetas de la serie regular tenemos suficiente. Este especial sobra.

Nuestro viaje continúa con el especial de Los Muchachotes con ilustraciones de Carlos Ezquerra. También se podría clasificar como prescindible. Es una de esas gamberradas que le gusta escribir de vez en cuando a Ennis, protagonizada por Jody y T.C., personajes vinculados al pasado del protagonista de la serie madre.

De ahí pasamos a la historia dibujada por Steve Dillon llamada Cassidy: Sangre y Whisky. Si tenemos en cuenta que el origen del personaje nos es narrado con todo lujo de detalles en la serie principal, en éste especial simplemente tenemos un episodio de la vida del personaje partiendo de la base sentada en el arco argumental de Camino al Sur. Está simpático, pero probablemente sea porque el personaje cae bien.

El siguiente en la lista es Guerra Privada. En él Peter Snejberg nos ilustra el reclutamiento de Herr Starr por parte del Grial. Una vez más no pasa de ser una anécdota.

Y si hasta ahora poco bueno he dicho sobre los distintos especiales (a excepción de la primera miniserie), mal lo tiene el último especial de todos: En lo Alto de la Silla. Esta historia situada en el pasado de Jesse y Tulip sobra totalmente. Ni siquiera el hecho de estar realizada por el mismo dibujante de la serie regular le salva de la quema.

Y hasta aquí llegamos. No hay más especiales publicados. Así que si sois de aquellos que, inexplicablemente, aún no contáis con la serie en vuestros estantes y teniáis la intención de adquirirla en los megatochos de Planeta, mi humilde consejo es que compréis de saldo la de El Santo de los Asesinos en versión de Norma (todavía encontrable) y dejéis pasar el tercer volumen que ofrece Planeta reuniendo todos éstos especiales. Pero, claro, siempre existe el jodido afán de completismo que a todos nos puede...

Nacho (47)

viernes, 16 de abril de 2010

PRIDE & JOY

Guión: Garth Ennis

Dibujo: John Higgins

Editorial: DC

Formato: TPB. 104 Páginas

Precio: $14.95

Calificación: 8/10


Concepto: Garth Ennis.

Definición: Guionista irlandés que cuenta en su haber con numerosas series de carácter cafre-violentas de sello característico marca de la casa.

Concepto: Predicador


Definición: Cúspide del estilo ennisiano y mejor obra jamás publicada en la historia del cómic.


Concepto: Pride And Joy

Definición: Obra escrita por Ennis para el sello Vertigo en 1997. No es Predicador pero cuenta con numerosos toques made in Ennis. Por supuesto, permanece inédita en nuestro país. Y con esto estaría m
ás o menos todo dicho sobre esta miniserie, pero como hoy estoy generoso vamos a decir algo más.

Si el primer número de Predicador salió allá por el 95 y Pride and Joy data del 97 está claro que nos encontramos ante un producto post-Preacher pero mi sentido arácnido me dice que su publicación se debió sobre todo al éxito que tuvo el irlandés con las aventuras de Jesse Custer.

Pride And Joy no es ni mucho menos un mal producto ya que incluso un trabajo menor de Ennis supera con creces la media de la mayoría de tebeos que se publican hoy en día. Y eso que de menor tiene poco pero como digo un poco más arriba tiene toda la pinta de ser una historia que Ennis tenía guardada en un cajón de su escritorio y que gracias a Predicador pudo ver la luz: Jimmy Kavanach hace lo que puede para sacar adelante a sus dos hijos tras la muerte de su mujer. Todo parece ir más o menos bien cuando de repente el pasado vuelve para tambalear la tranquilidad de su hogar. Maleantes, traiciones, muertes desagradables, referencias a la Segunda Guerra Mundial (no podía faltar) y tipos duros. ¿Más de lo mismo? Sí, ¿algún problema?

Si esa formula le ha funcionado durante toda su carrera, ¿para qué la iba a cambiar ahora?

La sorpresa nos la encontramos a los lápices: John Higgins. Sí, es el que ponía colorines a los dibujos de Gibbons en Watchmen. Y para colmo lo hace bastante bien. Unas páginas muy bien planificadas y realmente curradas. Lo dicho, una sorpresa de lo más agradable.

Concepto: Planeta DeAgostini

Definición: Editorial encargada de publicar los cómics de DC en España y que la mayoría de las veces prefiere publicar mal, cosas que no interesan a nadie y dejar sin publicar joyitas como Pride & Joy.

Conceptos: Bookdepositary, Amazon, eBay

Definición: La solución a nuestros males.

Mario (2ª Época#20)

lunes, 5 de abril de 2010

PREACHER

Guión: Garth Ennis

Dibujo: Steve Dillon

Editorial: DC

Formato: 9 TPB. 224-264 Páginas

Precio: $14.99-17.99

Calificación: 9/10

Podría comenzar, como muchas otras veces, situándome en el año de la picor, cuando Zinco sacó un par de tometes de la serie. Y contaros que como Zinco daba la impresión de ir desapareciendo paulatinamente y la serie me llamó la atención, me enganché a la edición en grapa americana, lanzándome a la busca y captura de los primeros números (cosa que logré) y que mes a mes, grapita a grapita y con especiales incluídos cuando correspondía, fueron entrando en casita todos y cada uno de los números hasta que estuvo la colección completa.

Incluso os podría contar que como en casa yo soy el único que lee en inglés, al final la serie terminó cayendo también en castellano adquiriendo los tometes de Norma a partir de dónde Zinco lo dejó, financiados en parte por mi hermano, que era el interesado en su lectura. Y al final la colección se ha quedado en mi casa. Sip, ésta serie es uno de ésos materiales que se tienen duplicados por cuestiones idiomáticas. Y lo curioso es que con el paso de los años no me ha dado por desprenderme de ninguna de las dos versiones. ¿Alguien quiere alguna? Porque por un precio razonable... Y no, no es por comprar el anunciado cofre con tres megatochos planetarios, que deben de ser la leche de incómodos de leer. La cuestión es que definir Predicador no es tarea fácil. ¿Es una road-movie?¿Un western moderno?¿Desvarío religioso por culpa del guionista? Pues sí, es todo éso y algo más.

En el primer tomo habían dos historias diferenciadas, cosa que aprovecharon los de Zinco en su día para sacar dos tometes. La primera es básicamente el planteamiento de toda la serie, la segunda un interludio antes de meterse en todo el fregado. El principio de la serie es típicamente ennisiano: tres personajes en un local charrando y tomando algo. Ya puede ser un restaurante, un pub, un puesto de perritos en la calle, un local de striptease o en la cola del super, pero me faltan dedos en las manos para contar las veces que Ennis recurre al diálogo entre sus personajes de ésta forma. Bueno, pues resulta que están hablando entre ellos y poquito a poco, a base de flasbacks narrados por cada uno, se nos presenta una breve historia de ellos hasta que llegan al punto en el que los estamos leyendo.

Ennis nos escribe sus típicos diálogos reales como la vida misma, plagados de palabras malsonantes y coloquiales a más no poder. Y poquete a poco, nos enteramos de quienes son Jesse, Tulip y Cass. No nos lo cuenta todo de ellos (que todavía quedan más de sesenta números y varios especiales por delante), pero sí que logra que simpaticemos con ellos y nos interesemos lo suficiente para seguir con la serie.

La segunda historia nos plantea un punto de inicio en el que comenzar a buscarlo, a través de un amigo de Cass. Se adereza la cosa con un caso policial de un asesino en serie en New York, un poli con mala pata, otro con un curioso secreto y un amigacho de Cass casi tan peculiar como él y... ¡tachán! tenemos un pequeño descanso antes de la tormenta. ¡Y menuda tormenta! Aunque de éso ya hablaremos, pero tranquilos que meteremos el acelerador en el siguiente párrafo, porque como alargue ésto a más de diez entradas entre recopilatorios y especiales variados seguro que Sergio me manda de paseo...

Así que resulta que el trío protagonista se ve enfrascado en la búsqueda de Dios por todo el mundo, que es el motor principal de la serie. Ya sea New York, Francia o el mismísimo Alamo (recordemos que ésto es un semi-western). Durante su periplo descubrimos cosillas como el linaje de Jesucristo con María Magdalena, la historia de Proinsas Cassidy en la que sabremos cómo y por qué es lo que es, a una organización mala malosa que pretende controlar al mundo con un nuevo Salvador religioso, la importancia de John Wayne en la vida de Custer, y un sin fín de personajes a cada cual más estrambótico. Sobre el destino de Jesse y la resolución de la serie un servidor no va a decir absolutamente nada, no sea que se lo destripe a cualquier posible lector que todavía no se haya acercado a ella.

Y ahora vamos a rascar un poquete la superficie. Porque debajo del cafrismo al que Ennis nos tiene acostumbrado, en ésta obra tenemos un pequeño tironcillo de orejas a la sociedad americaniense. Temas como la droga, prostitución, fanatismo religioso, el fenomeno fan llevado al extremo, las secuelas de la guerra del Vietnam, la inmigración, la verdad, la integridad y resto de "valores americanos". Y es que no hay nada mejor como no ser americano para poder burlarse de las creencias de éstos.

Graficamente tenemos en todos y cada uno de sus números a Steve Dillon. Con si dibujo claro y limpio éste artista es capaz, curiosamente, de plasmar las más horribles y desagradables escenas de masacre, mutilación y destripamiento que Ennis escribe. Es de agradecer que no haya baile de dibujantes en la serie, dando una coherencia especial a la misma.

Pues eso, que si os gusta Ennis, las pelis de vaqueros, las series de Vertigo, una buena historia con su principio-nudo-desenlace, bien escrita y dibujada... ¿qué haces que no te pones a leer o releer el Preacher?

Saludos!

Nacho (45)

martes, 30 de marzo de 2010

La ESCENA del CRIMEN

Guión: Ed Brubaker

Dibujo: Michael Lark

Editorial: Norma

Formato: 2 Libros Rústica. 48 Páginas c/u

Precio: 3.5€ c/u

Calificación: 8/10

A pesar de mi tendencia natural a acudir a fuentes pijamistas siempre que piso una tienda de comics (me atraerán los colorines, digo yo...), y a mi terror natural a todo lo europeista y el estilo “slice of life” de contar historias de muchos autores independientes americanos, debo reconocer mi debilidad por el sello Vertigo, donde he podido encontrar refugio tras la debacle pijamista de los útlimos años, provocada por una sobresaturación de Crisis, Noches Oscuras y Reinados todavía mas oscuros, y por la vuelta a los 90, donde sólo nos faltan las tintas holográficas para volver a un tiempo en que era necesario seguir simultáneamente 32 series para entender algo.


Este rollo que os acabo de endilgar viene al caso porque cada vez con mas frecuencia prefiero releer una determinada etapa o pequeño proyecto de autores ya consagrados, que intentar seguir al día de las novedades de las distintas editoriales americanas, y como ejemplo, tenemos a Ed Brubaker. El escritor americano, famoso en los últimos años por haberse cargado al Capitán América, y según parece, también por volverlo a traer de vuelta (¿véis lo que os decía?), es uno de mis guionistas preferidos, siempre que se ciña, como cierto mutante canadiense, a lo que mejor sabe hacer: escribir cine negro.


Y es que se nota a la legua cuando la serie que tiene entre manos es de encargo, o cuando se le da la suficiente libertad para hacer y deshacer a su antojo, o lo que es lo mismo, parece que el pijamismo le constriñe (esos trajes son ajustados) y se mueve mejor en ambientes pequeños. Así, y dado que sus recientes etapas en Daredevil o el Capitán América han sido ya comentadas por aquí, me centraré en su otra faceta de producción, donde obras como Sleeper o Criminal han supuesto el encuentro del gran público con la novela negra.


Pero vayamos entrando en materia, que se me acaba el espacio. La Escena del Crimen, publicada entre Mayo y Agosto de 1999 por el sello Vertigo, sigue la pista a Jack Herriman, detective privado que anda tras los pasos de su padre, un detective de policía asesinado, y del último caso que ha decidido aceptar, el de la desaparición de una chica, a la que relacionan con una secta, y a la que su hermana hace semanas que no ha vuelto a ver. Como es habitual en las obras de Brubaker, un encargo sencillo terminará complicándose, y nuestro protagonista se verá inmerso en una trama de traiciones que se inició hace veinte años.


La miniserie de cuatro números, que debía dar pie a una serie regular que nunca vió la luz, es una muestra más de la genialidad del guionista a la hora de describir personajes, situaciones y ambientes totalmente creibles, de hacernos partícipes de coartadas falsas, asesinatos y todos los detalles de ese particular submundo, y se agradece que su compañero de viaje sea Michael Lark, con quien ha repetido colaboracion en infinidad de proyectos hasta la fecha, y quien retrata fielmente esos ambientes enterrados en sombras, con personajes de turbulentos pasados y policías corruptos.


Jose (41)

martes, 16 de marzo de 2010

UNCLE SAM DELUXE EDITION

Guión: Steve Darnall

Dibujo: Alex Ross

Editorial: DC

Formato: Oversized HC. 128 Páginas

Precio: $19.99

Calificación: 7/10

Seguir a un determinado autor, ya sea guionista o dibujante, en el cambiante mundo del cómic es una ardua tarea que pasa por dejar series inconclusas, familiarizarte con personajes o editoriales desconocidas, e incluso comprar series que, de estar firmadas por otra persona, jamás incluirías en tu lista de compra.


Esto fue básicamente lo que me pasó con Alex Ross, y lo que llevó a adquirir Uncle Sam bastante tiempo después de su publicación, y aprovechando que una de esas ediciones “definitivas” veía la luz. El estilo de Alex Ross siempre me ha llamado la atención. Cualquiera que haya visto sus dibujos, conocerá su grado de detallismo, y su particular intento de que cada viñeta sea como un pequeño cuadro, repleto de detalles, y de luces y sombras.


Su relación con el mundo del cómic se ha caracterizado por una visión “realista” de los superhéroes, donde podemos disfrutar de un Superman más humanizado que nunca en su obra mas famosa, Kingdom Come, junto a Mark Waid, de la serie de especiales que ilustró junto a Paul Dini, o de la mas reciente Justice, ejemplo paradigmático de su forma de ilustrar héroes y villanos con total acierto.


Por eso seguía llamando mi atención aquel pequeño proyecto de tan solo dos números que publicaba en 1997 bajo el sello Vertigo, junto al para mi desconocido Steve Darnall, aunque en este caso, y como viene haciendo en sus ultimos proyectos, también parte del guión estaba firmado por Ross.


La historia de Uncle Sam es tan sencilla o complicada como queramos verla. Un vagabundo deambula por las calles con la apariencia del tío Sam, esa figura simbólica que define los Estados Unidos de América, y que se popularizara en aquellos carteles donde nos increpaba con el dedo índice: “I want YOU for the US Army”. Este símbolo de todo lo bueno que representa el sueño americano, las barras y estrellas y la tarta de manzana, es aquí utilizado por los autores para todo lo contrario, para reconstruir los mas famosos pasajes de la historia americana, y comprobar la verguenza que suponen algunas de las acciones de sus politicos y gobiernos.


Así, mientras nuestro protagonista va saltando en el tiempo, envuelto en una neblina histórica, que le devuelve ocasionalmente a la realidad actual, podemos verlo transfigurado en JFK, en Dallas, justo tiempo para recibir el fatal disparo que acabaría con su vida, comprobar los sangrientos orígenes del país sobre los cadáveres de Pieles Rojas, su incursión en recientes conflictos armados, o su visita a épocas donde los hombres eran asesinados por el color de su piel.


Este viaje Dickensiano, donde se enseña al protagonista todos los errores cometidos, pero aquí sin posibilidad de enmendarlos, sirve hacer una realista y salvaje radiografía de los oríegenes de este sueño americano, del que resulta imposible permanecer inalterable, y de esto último tiene mucha culpa el dibujo de Ross.


Sin embargo, la lectura para ojos españoles de este Uncle Sam puede resultar agotadora, y es que cada página está salpicada de mil y una referencias históricas, de imágenes y de textos, incluso de párrafos de la declaración de independencia, muchas de las cuales no son fácilmente identificables, lo que desluce el conjunto para aquellos no abonados al canal de historia.


En resumen, una obra visualmente impecable, como no podía ser de otra forma, brillante a la hora de retratar de forma despiada al continente americano, como un país incapaz de reconocer sus propios errores, idiotizado por la televisión, pero que hace aguas en cuanto al guión, que más allá de la sucesión de épocas e imágenes no parece tener una estructura o desenlace claro, o incluso mucha coherencia en determinadas partes de la obra.


Jose (39)

martes, 2 de marzo de 2010

VERTIGO. Al FILO del INVIERNO

Guión: VVAA

Dibujo: VVAA

Editorial: Norma

Formato: 3 Libros Rústica

Precio: Saldados a 6€

Calificación: 7/10

El sello americano Vertigo, que naciera como división adulta de las más familiar DC (aunque habría que ver que opinan los padres de que últimamente, los muertos se levanten de sus tumbas en Blackest Night), siempre ha supuesto un añadido de calidad y madurez, principalmente por los autores con los que ha contado, y por esa libertad creativa que ofrecía y sigue ofreciendo.


Durante tres años, se publicaba con cadencia anual una serie de especiales que con el titulo Al Filo del Invierno ofrecían un conjunto de historias cortas, la mayoría con temática navideña, de entre cuatro y seis páginas de varios equipos creativos con dos objetivos: el primero, ser un capítulo extra de series que ya se publicaban con éxito en la editorial, como Sandman, Hellblazer o Transmetropolitan, y el segundo, que otras de estas historias fueran de nuevas series, recién publicadas o a punto de hacerlo, y que este aperitivo, a modo de trailer cinematográfico, sirviera para convencer a los lectores de la calidad del producto.


La calidad de las historias era diversa, al igual que la de sus equipos creativos, pero merecen especial relevancia las siguientes:


- Sandman. Como no podía ser de otra forma, Neil Gaiman estaba al frente de cada una de las historias, donde John Bolton, Jeff Jones y Michael Zulli le ayudaban respectivamente a contar tres relatos de los eternos, y donde nos demostraba su buen hacer como escritor, consiguiendo maravillas en unas pocas páginas. Una auténtica delicia.


- Hellblazer. Paul Jenkins y Paul Pope se hacían cargo de una lacrimógena historia de Navidad y seres queridos que ya no están, Garth Ennis y Steve Dillon nos contaban una menos lograda historia sobre oportunidades perdidas, y Dave Gibbons como autor completo utilizaba un formato de novela ilustrada para contar la suya.


- Transmetropolitan. Warren Ellis y Darick Robertson, el equipo cretivo de la serie aparecía en dos de los tres especiales para darnos su particular visión de la navidad, cafre como pocas, y el que conozca las aventuras de Spider Jerusalem sabrá de que hablo.


- Los Invisibles. Grant Morrison se dejaba acompañar de Phillip Bond y Phil Jimenez, para darnos su ración de King Mob y compañía como sólo el sabe hacerlo, en forma de recortable para que vistas a tus antihéroes favoritos a la moda.


La lista de series y autores es interminable, pero baste añadir algunos nombres como Matt Wagner, Ed Brubaker, Brian K. Vaughan o Brian Azzarello y series como The Minx, Los Libros de la Magia, La Cosa del Pantano o La Casa de los Secretos para demostrar la calidad del atípico producto final.


Y es que, aunque la mayoría de historias cortas se han ido recogiendo en los recopilatorios de cada serie, como la de 100 Balas o Los Invisibles, el que los tres volúmenes estén saldados en cualquier tienda es una buena oportunidad de hacernos con ellos y quizás descubrir series y autores del sello a los que nunca hemos dado una oportunidad.


Jose (37)

viernes, 4 de diciembre de 2009

HELLBLAZER de ANDY DIGGLE

Tan sólo un par de líneas para avisaros que, debido a este magnífico puente que tenemos ante nosotros, lecturas reCÓMICdadas se toma un pequeño descanso. Volveremos a estar con todos vosotros el Miércoles 9 a las diez de la mañana.

Hasta entonces, que ustedes lo pasen bien.

'Nuff Said!!!

Guión: Andy Diggle

Dibujo: Leonardo Manco

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libros Rústica. 128-192 Páginas

Precio: 10.95 - 14.95€

Calificación: 8/10


Temblando tienen que estar los guionistas, en su mayoría británicos, si les cae encima el marrón de tener que escribir las historias del mago mas canalla de los tebeos. La serie Hellblazer protagonizada por John Constantine no se ha convertido en la más longeva del sello Vertigo por casualidad. Buenos guionistas con buenas historias que contar llenas de demonios, ritos de magia negra y mucha gente chunga bajo una atmósfera cargada de humo de cigarrillos con sabor a whiskey barato y a Guiness.

Fue Alan Moore el encargado de sacarse de la manga, como buen mago que es, a un personajillo bastante molesto para la Cosa del Pantano. Tocándole los “tomates” a la entrañable criatura verdosa con un descaro pocas veces visto en los tebeos, no tardaría en ganarse su aparición mensual en los quioscos. Delano fue el maestro de ceremonias, para seguirle otros como Ennis, Jenkins, Azzarello, Ellis, Mina, Campbell o el que nos ocupa esta recomicdación, Andy Diggle.

Guionista británico, para variar, y que poco a poco se está haciendo con un nombre a tener muy en cuenta. Si con su otra serie Vertigo, Los Perdedores, dejó un muy buen sabor de boca, con esta etapa de Hellblazer no hace otra cosa más que seguir con esa estela de chulería y diálogos endiabladamente rápidos y bien escritos.

Pero si en algo acierta Diggle es en utilizar personajes y situaciones ya aparecidas por la serie y mezclarlas con sus propias ideas. De esta manera pasaran por las páginas de esta nueva etapa el tan famoso incidente de Newcastle, el manicomio de Ravenscar, Lord Burnham, un viejecito con bastante mala baba o el terrorífico Mako, un mago africano que da más miedo que el bautizo de un Gremlin. Por supuesto no faltan los demonios de turno, las posesiones en masa o la casquería más desagradable marca de la casa.

Al lumbreras de DC que se le ocurrió poner a los lápices a Leonardo Manco, que para nada hace honor a su apellido, desde luego que deberían ponerle un monumento. Este dibujante que ya ilustró series más o menos relacionadas con el mundo del terror como Druida o El Hombre Lobo es la elección perfecta para este cómic. Su estilo sucio y la cantidad de rayitas que dibuja es el más adecuado para el tono oscuro de la serie. Simplemente perfecto. Y tampoco se puede pasar por alto la labor de los portadistas. En su mayoría de Lee Bermejo con ayuda de Glenn Fabry. Es importante que una serie se te meta por los ojos y esta se mete hasta lo más hondo.

La labor que esta realizando Planeta con esta serie estrella de Vertigo es digna de mención. Recuperar etapas enteras divididas por autores es una magnífica idea. Y que nadie se olvide de los típicos números de “relleno” que existen entre sagas o por problemas de entregas de alguno de los autores. En este caso hay una historia de dos números guionizada por Jason Aaron y dibujada por Sean Murphy que es una delicia.

Cuando el próximo guionista anunciado es Peter Milligan el futuro de Constantine se presenta más interesante si cabe. Todo un ejemplo de cómo llegar a los casi trescientos números con la cabeza bien alta. Si es que cuando algo se hace bien…

PD – Que nadie se pierda los resúmenes de casi toda la serie dividida por autores que nuestro compañero Nacho ha venido realizando los últimos días en su blog Cosas de Nacho. Entren y pasen un buen rato.

Marione (2ª Época#15)