Guión: Diego AgrimbauDibujo: Gabriel Ippóliti
Editorial: Planeta DeAgostini
Formato: Libro Cartoné. 80 Páginas
Precio: 13.95€
Calificación: 8/10
El trabajo de Agrimbau e Ippóliti es, antes que cualquier otra consideración, tremendamente sólido. Haciéndose eco de esa componente social y férreamente anclada a la realidad (huyendo al tiempo de los arquetipos de la space opera, por ejemplo), Planeta Extra parte de imaginar un mundo no muy lejano en el tiempo que parece el choque frontal entre la imaginería que Luc Besson visualizaba en El Quinto Elemento con esa suciedad tan palpable propia del cine de denuncia social patrio. El resultado es una historia cuya vocación universal queda puesta en relieve al tener lugar en una ciudad anónima de un país anónimo (que bien podría ser Argentina, España o cualquier otro), con unos personajes que no se diferencian mucho de ti o de mi, que intentan vivir el día a día lo mejor que pueden y tratan como sea de mantener unida a la familia.
Para ello, Agrimbau imagina un mundo al borde del precipio, un planeta que tiene tan agotados sus recursos que la gente ha decidido ir a mudarse a Europa, una de las lunas de Júpiter (curiosamente aquella que la inteligencia detrás del monolito al final de 2010 elegía como nuevo mundo, ¿casualidad o guiño al gran Arthur C.Clarke?) donde la existencia es más sostenible. En medio de la vorágine que supone el traslado de cientos de miles de personas, el guionista de Último Sur o El Muertero Zabaletta, nos presenta a dos cuñados, propietarios de un negocio de mudanzas que harán todo lo posible por quedarse en la Tierra, aunque ello suponga recurrir a negocios algo dudosos por mera necesidad. Además, a la mezcla se añadirá la hija de uno de ellos por la que su padre estaría dispuesto a hacer lo que fuera para que se quedara en este nuestro pequeño planeta.
Con las intrigas garantizadas de mano de un escritor hábil, que sabe como estructurar la historia a la perfección y es consciente de qué ritmo necesita esta, el otro cincuenta por ciento del tebeo lo pone un Gabriel Ippóliti magnífico en su triple labor a los lápices, tintas y color: gracias a una paleta soberbia, caracterizada por un cierto viraje de cualquier color hacia tonalidades manchadas de gris, el dibujo del artista argentino recoge a la perfección las intenciones del guión, atrapando al tiempo y con enorme precisión esa colisión entre los paisajes urbanos con automóviles voladores del filme de Besson, y la suciedad propia de una zona deprimida de cualquier ciudad del mundo. En las páginas de Planeta Extra contemplamos como Ippóliti es capaz de caracterizar a sus personajes de forma que se en ellos se establezca un delicado equilibro entre la caricatura y lo hiperrealista, un maridaje de lo más atractivo que demuestra, en otra unión, esta vez con el guión, lo bien merecido que resulta ese primer premio del Primer Concurso de Cómics de Planeta DeAgostini.






