viernes 20 de noviembre de 2009

El ZORRO de ALEX TOTH

Guión: Alex Toth

Dibujo: Alex Toth

Editorial: Azake

Formato: Libro Rústica. 240 Páginas

Precio: 18.50€

Calificación: 9/10


Quien nos ha visto y quien nos ve. En la última de mis escapadas a terreno algecireño tuvo lugar algo inaudito hace algunos años. Rebuscábamos en las atestadas estanterías del suegro de mi compañero de blog Sergio, Don José María, cuando de repente apareció de la nada un volumen con una portada bastante maja y con una sobrecubierta bastante molona por aquello de jugar con los recortables. El volumen en cuestión contenía toda la etapa de Alex Toth al frente del cruzado enmascarado. ¿De dónde ha salido esto? ¿Es antiguo o moderno? ¿Español o Inglés? Lo quiero. Y lo quiero ya.

En cuestión de un par semanillas El Zorro de Alex Toth ya formaba parte de la colección y esperaba a ser disfrutado. ¿Que por qué era un hecho poco probable hace algunos años?. Ya se sabe que uno debe evolucionar y no cerrarse nunca a nada. Y la verdad es que el dibujo de Toth para un jovenzuelo cegado por los colorines dados con ordenador pues como que no.


Pero rectificar es de sabios y aquí estoy unos años después disfrutando como cerdo en cochiquera de las aventuras de Diego de la Vega y su inseparable criado Bernardo. Delicioso. Simplemente exquisito. Y algunos calificativos más se merece el volumen editado por Azake Ediciones.


De Alex Toth poco se puede añadir a estas alturas de la película. Maestro de las luces y sombras, pero sobre todo, de la simplificación. Que nadie se sorprenda si encuentra ciertas reminiscencias “Tothistas” en autores más modernos como Rude, Mazzuchelli, Altuna o el siniestro Mignola. Trazo simple y claro, nada de recargar las viñetas con rayitas innecesarias. Para esta edición el color se ha sustituido por unas tramas grises aplicadas bajo la supervisión y dirección del propio Toth.


Y que se puede decir del guión. Pues que las historias cortas escritas por el de Nueva York en ocasiones suelen tener cierta continuidad de una a otra pero que nadie se espere tramas complicadas ni interminables sagas de varios números. Por lo general se produce algún hecho injusto en el que un conocido del Señor de la Vega se ve envuelto. ¿A quién llamarán ustedes? A los Cazaf… Estoooo. No. Al Zorro, que a lomos de su caballo Tornado dejará en evidencia una y otra vez al capitán Monasterio y sus corruptos hombres sedientos de poder, dinero y borracheras.


La edición de Azake, editorial completamente desconocida para un servidor pero que a partir de ahora habrá que seguir de cerca, es sencillamente perfecta. Buen papel, buena reproducción y mejor contenido. El trabajo de Toth se completa con un par de introducciones a cual mejor: una del propio autor y otra de Jordi Bernet (no olvidemos que la primera aventura del no menos legendario Torpedo fue dibujada por Toth). Para cerrar el tomo algunos autores españoles dedican unas palabras explicando la influencia del maestro neoyorquino en sus trabajo: Beá, Pellejero, Fonteriz, Font, Yugo o Martín. Sin olvidar el buen hacer de Álvaro Pons redactando un gran artículo biográfico sobre el autor americano.


Recuperación de clásicos. Ya no sabemos como reivindicarlos. Foráneos y patrios, que hay donde elegir. No dejemos que la injusticia triunfe. Aquí, por desgracia, no podemos esperar que un tipo con un antifaz y capa negra venga a rescatarnos de los malvados.


Marione (2ª Época#13)

jueves 19 de noviembre de 2009

THOR: RAGNAROK

Guión: Michael Avon Oeming

Dibujo: Andrea Divito

Editorial: Panini

Formato: Libro Rústica. 144 Páginas

Precio: 9€

Calificación: 8.5/10

Ragnarok, el Apocalipsis, el fin de los dioses nórdicos. Es irónico que este cómic fuera el primero que leí sobre Thor, hace unos años gracias a la biblioteca de Murcia (alabada sea la sección de comics/tebeos/manga que tanto dinero me ha ahorrado). En aquel momento me gustó, me pareció épico y emocionante, pero releyéndolo ahora, después de haberme “mamado” algo de historia sobre el personaje (entre Biblioteca Marvel y la serie actual) y en general sobre Marvel Comics puedo decir sin dudar que si alguna vez han pensado en escribir la historia Thor: El Fin no hace falta que lo piensen mucho, solo tienen que hacer copy and paste con esta historia.

No he leído nada del anterior volumen de Thor (editado en diez tomos) y ni falta que hace para entender esta historia donde se nos narra el fin de todo lo que el dios del trueno y los dioses nórdicos representan. Todo empieza con otro plan "maestro" de
Loki para acabar con su hermanastro y dominar Asgard (ohh ¿en serio? ¿otra vez? ¿pero es que no te aburres de fracasar?) pero esta no sería la última historia de Thor si Loki no ganara esta vez, o al menos es lo que en principio parece, pues desde el primer momento el pérfido asgardiano lleva la delantera por mucho, dándole a la historia grandes dosis de dramatismo a lo que ayuda ver un Thor convencido de que esta será su última batalla. Pero a pesar de todo, a pesar de la muerte, la destrucción y la desolación, a pesar de todo eso y más, el rubiales del martillo se levanta y sigue adelante, sigue luchando hasta el final.

Para añadirle más miga al asunto descubrimos que en esta batalla no solo se luchará contra el dios de las mentiras, sino contra el destino, contra la eterna y cíclica historia que va desde el nacimiento hasta la muerte de los dioses nórdicos y que convierte al Ragnarok en una broma pesada de aquél. Esta lucha llevará al dios del trueno mucho más lejos de lo que jamás había pensado que iría y lo mejor, le llevará más lejos de lo que llegó su padre, Odín.

Una cosa que me gustaría destacar es el dibujo del cómic. Todos estamos de acuerdo en que Oliver Coipel y Marko Djurdjevic han hecho un papel espectacular dibujando a Thor, pero a pesar de ello el dibujo de Andrea Divito no tiene nada (bueno, vale, no tiene mucho) que envidiar al de estos artistas, ya que el artista hace un gran trabajo dibujando tanto dioses de muy variadas vestimentas como ingentes cantidades seres mitológicos de todos los tamaños y formas. Y sobre todo destaco las peleas. Hay una entre Thor y Loki que me encanta donde los puñetazos, patadas y martillazos se suceden en viñetas que cambian de forma y tamaño según la fuerza de los golpes. Lo mejor, al final de dicha pelea cuando las viñetas cada vez se ven más y más pequeñas pero se puede distinguir perfectamente los puñetazos y las patadas de Thor. Simplemente genial.

Tanto como si eres seguidor de las aventuras del Thor de Marvel como si no, esta historia está al alcance de todos, ya que como he dicho al principio lo leí hace años sin tener ni la más remota idea de quien era quien y lo disfruté bastante.

Sebastián (4)

EXTERIOR NOCHE

Guión: Gipi

Dibujo: Gipi


Editorial: sins entido


Formato: Álbum Rústica. 96 Páginas


Precio: 15€


Calificación: 9.5/10


Tanto si eres de los que lleva cierto tiempo pasándose por este blog de forma más o menos asidua como si te encuentras en ese reducido grupo que ya no puede vivir sin su ración de recomicdaciones diarias, es muy probable que hayas tenido la oportunidad de observar qué bien hemos tratado por estos lares en cuestiones de calificación a los tomos recopilatorios de historias cortas. Llaménse El Circo del Desaliento o La Tetería del Oso Malayo de David Rubín, o responda al nombre de Dándole Vueltas con Peeters como autor. Sea El Ólmo del Cáucaso de Taniguchi o el En Pocas Palabras de Jason, lo cierto es que ningún volumen de los citados ha bajado del notable, encontrándose de hecho la mayoría de en la acomodada posición del sobresaliente. El que todos los títulos citados formen parte de tan selecto grupo de cómics parece que debiera ser óbice para que, al menos a priori, este Exterior Noche de Gipi, que supone la cuarta lectura que le hacemos al italiano en esta bitácora, tuviera que entrar en la misma categoría que los demás por el mero hecho de recoger varias historias de diverso talante del autor. Pero, aunque esto fuera cierto, no lo sería menos que si el volumen mete la cabeza como lo hace en el grupo de elegidos es por que se lo gana a pulso, y de qué manera.

Con el común denominador que supone un estilo artístico único, en el que Gipi explora las posibilidades del óleo en tonos azulados y grises mezclado con tintas, algo de aguadas y su característico trazo, Exterior Noche es un compendio de lo mejor que le he podido leer al artista desde que lo descubriera en S. Y aunque no me suele gustar ser muy explícito en mis comentarios sobre un cómic, y menos aún desglosar una por una las historias de un volumen para comentarlas, aunque sea brevemente, en este caso me veo obligado por la enorme calidad de cada una de ellas a si quiera apuntar una suerte de serie de mini-recomicdaciones que traten de capturar (dentro de mis limitaciones) su magnificencia.

La Historia de Cara: de una parte el narrador, que puede ser el propio Gipi, u otra persona. De la otra, un personaje muy peculiar que responde al nombre de Cara. En medio, la historia que el primero quiere contar con un tono poético que se aleje del realismo que siempre le caracteriza, pero que el segundo no permite que se eleve por encima de la altura del gris asfalto y la dura vida de la calle. El encuentro entre uno y otro da como resultado una narración brillantemente entrecortada en la que una voz pisa a la otra cuando así le conviene para tomar las riendas de lo que se nos cuenta.

Calle de las Adelfas: a los que hayan leído Mi Vida Mal Dibujada les debería sonar el recuerdo que Gipi pone aquí en viñetas. Como si de una buena historia de terror se tratara (y en realidad lo es, no sabéis hasta que punto) la narración comienza de forma casual, con el autor recordando las calles donde pasaba su infancia, los vecinos que tenía y con quién jugaba y no. Y así, con ese azaroso sentido que tiene la vida cuando uno es pequeño, es como el italiano nos da el mazazo final, tan abrupto como necesariamente inconcluso para que sea nuestra imaginación la que ponga conclusión a tan terrible hecho.

Las Caras Bajo el Agua: aún ostentando un cierto carácter fantástico, sobre todo en su resolución, Las Caras bajo el Agua se acerca mucho a los postulados de lo que Gipi desarrollaría después en Apuntes para una Historia de Guerra, esto es, una historia de corte realista enmarcada en el ámbito de un conlficto armado desconocido. A través de tres personajes, que el autor consigue definir de forma brillante en muy pocas líneas de diálogo, se nos acerca a un sesgo de la crudeza que cualquier guerra encierra, suavizado, qué duda cabe, por ese giro final que, lejos de chirríar con respecto al resto de la narración, la concluye con un esperanzador tono.

Coche Bajo la Lluvia: experimento narrativo prodigioso, el autor comienza articulando la rotura del cuarto muro de una forma bastante peculiar. Sí, uno de los protagonistas es consciente de que no es él quien mueve los hilos de su destino, sino una fuerza superior llamada guionista. Pero no, no lo expresa hablando directamente al lector, sino contándoselo a su compañero de vehículo. En paralelo, Gipi desarrolla una anécdota argumental que, condensada por lo escueto del desarrollo del relato, no ve alterada la ironía de su trasfondo en ningún momento.

Las Cinco Curvas: indignado y cabreado por la inconsciencia de los jóvenes de su pueblo, que se matan en las cinco peligrosas curvas que hay por la carretera por culpa de unas arriesgadas carreras de ciclomotores. Haciendo gala de una conciencia social que ya quisieran para si muchos políticos de tres al cuarto, Gipi da toda una lección de humanidad y preocupación hacia lo que le rodea, demostrando además en cuatro viñetas que, aún atado a la triste realidad que narra, tiene la capacidad de mostrarse tremendamente poético.

Muttererde: tierra madre en alemán. Así es como se llama el carguero en el que el italiano sitúa la historia más larga de todo el volumen. Una en la que Gipi es capaz de saltar del intimismo que le otorga el que el narrador sea la voz anónima del diario de uno de los tripulantes, hasta el desgarrador brutalismo con el que unos militares a los que él llama nazis, no sabemos si porque lo son en realidad -el relato huye de temporalidades - o por las connotaciones que ello conllevan, tratarán una situación de polizontes. Situación cuyos dramáticos resultados llevarán al autor a convertirse en digno heredero de Gabriel García Márquez para, emulando al escritor en Relato de un Náufrago, llevar el final de la historia a terrenos muy diferentes de aquellos donde arrancó.

Pocas conclusiones son necesarias que no redunden en alabar las muchas virtudes del magnífico trabajo que despliega el italiano, algo que resultaría reiterativo a estas alturas de la recomicdación, así que mejor cortamos y les invitamos a que se hagan con este excelente volumen que, por si fuera poco, es una ganga en cuanto a relación calidad (y no he comentado la estupenda edición de sins entido, con un papel e impresión de aquí te espero) precio.

Sergio Benítez (316)

miércoles 18 de noviembre de 2009

INSIDE MOEBIUS

Guión: Moebius

Dibujo: Moebius

Editorial: Norma

Formato: Libro Cartoné. 220 Páginas

Precio: 29€

Calificación: 8/10

Cuando uno ha viajado con un cómic en la mano por casi todos los países europeos desde que era muy chaval hasta nuestros días, el nombre de Jean Giraud "Moebius" causa cierta reverencia. Más o menos como Futre para los atléticos, Elvis Presley para los rockers o Adriá para los gastrónomos.


Como lector suyo desde los tiempos de Blueberry siendo Jean Giraud, a sus delirios de ciencia ficción tipo El Garaje Hermético o El Incal conociéndose aquí como Moebius, siempre he creído que el artista tiene uno de los más excelsos y portentosos trazos, a la par que un dominio de la narrativa sencillamente brutal e incluso un guionista de gran solidez, desoyendo a aquellos que le adjudicaban ser un guionista normalito y que Charlier era el verdadero alma de Blueberry; algo que el francés ha demostrado con el último arco argumental del teniente, el del duelo del O.K. Corral y el apache Gerónimo, un guión que fácilmente habría podido firmar el gran Charlier, si no hubiera muerto hace diez años.


El clasicismo efervescente de Giraud y el vertiginoso delirio de Moebius, ¿como alguien puede conjugar dos sensibilidades tan contradictorias sin dejarse arrastrar por el desequilibrio, sin perderse en el viaje?. Con ya más de setenta años, y después de haber vivido intensamente a golpe de viñeta, el autor publica ahora su última obra, Inside Moebius, a la vez que aprovecha para poner ciertas cosas en su sitio, ajustando cuentas con sus fantasmas personales.El mismo lo aclaraba hace años diciendo que Giraud trabaja dentro de las limitaciones de la lógica narrativa impuesta por el guión de Charlier, donde hay unas reglas a respetar. Moebius es poesía libre, e inventa sus propias reglas a medida que dibuja.


La obra en cuestión va a constar de seis tomos que Norma va a agrupar de dos en dos, por lo que se supone que serán tres. Sobre este lo primero que hay que comentar es que Moebius ha dejado la marihuana tras treinta y tantos años dándole a la rica hierba, por lo que sobre todo el tebeo sobrevuela una connotación alucinógena realmente importante, al estar continuamente los distintos personajes recordándole su enganche, para bien o para mal.


En el primer libro se nos presentan los personajes, a decir, Jean Giraud de joven y Jean Giraud ahora (este es el protagonista), y luego van apareciendo Mayor Gruber, ese enigmático colonialista que pulula por las paginas del Garaje Hermético y su exuberante compañera Malvina, Arzak, personaje taciturno y mudo con su improbable pterodáctilo blanco, el teniente Mike S. Blueberry y los personajes de los mundos de Edena, maestro Bug, Atan y Stel. Con un trazo sencillo y a la vez cautivador, hecho con un simple rotulador Pilot V 2000 y unos colores cálidos, Moebius nos adentra, con una narrativa sublime, en su Desierto B particular, en el que en un acto brutal de improvisación van apareciendo sus distintos personajes advirtiéndole y recordándole, muchas veces agobiándole, las dificultades de la creación, la dureza del dibujante de comics, la integridad del demiurgo, adonde piensa llegar con tal personaje (para un amante de Blueberry como yo, pone los pelos de punta las quejas y el cabreo del personaje sabedor que su creador ya no va a seguir con su vida,……destila tristeza). En el segundo tomo añade nuevos personajes, parecidos y distintos a la vez; uno es suyo, el indio Gerónimo, el otro es Bin Laden (sí, sí, estáis oyendo bien, el mismísimo Bin). Lo que parece una ida de olla se convierte en una deliberación lúcida y valiente sobre todo lo que supuso en 11-S y la hipocresía que se destila de todo esto.


En conclusión, aun siendo un ejercicio de egocentrismo realmente importante, Inside Moebius es un tebeo necesario, que destila improvisación y frescura, despojado de toda imposición comercial y con un halo de alucinación psicotrópica que se convierte en toda una reflexión sobre los paradigmas de la creación y de la energía que un artista siente cuando es libre. Un cómic imprescindible y necesario para los lectores de Jean Giraud "Moebius".


Toni (14)

GEORGE SPROTT. 1894 - 1975

Guión: Seth

Dibujo: Seth

Editorial: Random House Mondadori

Formato: Álbum Rústica. 96 Páginas

Precio: 17.90€

Calificación: 10/10

¿Qué es la vida?. ¿Acaso no podría ser definida como el conjunto de los recuerdos que nos definen?. ¿Sería muy descabellado afirmar que es nuestro pasado, tanto el que nosotros recordamos, como el que se recuerda por nosotros, el que determina nuestro devenir diario?. Y si es así, ¿cómo contar una vida?. Desde este punto de vista es muy evidente que una autobiografía no se construye con lo que uno alcanza a rememorar de su existencia, sino que para que esta sea completa debe apoyarse en lo que las personas a las que vamos tocando a lo largo de nuestro tiempo en este mundo recuerdan. Acabado éste, todo lo que queda de nosotros es aquello que la memoria de los que compartieron algún momento (o muchos) será capaz de seguir reproduciendo, hasta que, obviamente, desaparezcamos como otros tantos, y pasemos a formar parte de ese océano de polvo cósmico del que hablaba Carl Sagan. Y sí, quizás me haya puesto demasiado místico para el tono desenfadado con el que solemos arrancar las recomicdaciones en este blog, pero es que la ocasión lo requiere, puesto que no estamos ante un cómic cualquiera, sino ante una obra de arte cuya trascendencia, ya sea inmediata o futura, no debería pasar indiferente para nadie. Y es que no todos los días tiene uno la suerte de cruzarse en su camino con una obra como George Sprott, una "Picture Novella" como su autor la describe que, si nadie lo evita, debería empezar ya a considerarse como uno de los pináculos del noveno arte de la presente década.

Al comenzar a hablar de George Sprott soy consciente de que las limitaciones de lenguaje escrito y mi propia torpeza en su utilización van a ser claros obstáculos a la hora de transmitir la miriada de sentimientos que la lectura de la obra de Seth me produjeron. Por ello he de pedirles disculpas de antemano e instarles, con la mayor de las vehemencias, a que se acerquen a su tienda habitual y se hagan sin dudarlo con una copia de este maravilloso álbum.

Dicho esto, y pasando al análisis del grueso de la obra, resulta complicado hablar de George Sprott no por los motivos afectivos expuestos más arriba, sino por la cantidad de puntos de vista diferentes que se pueden adoptar a priori para su análisis. Y como por algún sitio hay que empezar, quizás sea lo más sencillo arrancar por el más inmediato, el del envoltorio físico y visual. Dejando a un lado las diferencias que tanto se han criticado entre la edición de Mondadori y la americana de Drawn & Quarterly (y que tienen que ver con su tamaño, el cambio de la portada y el hecho de ser rústica en lugar de cartoné), en cuanto a presentación, maquetación y dibujo se refiere, la obra de Seth es un prodigio: aprendiendo la lección de los Jimmy Corrigan o Acme Novelty Library de Chris Ware, y ofreciendo una simplificación de las complejas y condensadas estructuras narrativas de éste, el canadiense cuaja con este volumen un constante reto a la vista, en el que cada página es un mundo en si misma, ya que casi se podría llegar a afirmar que el artista no repite ni una sola vez una misma composición de viñetas. Respecto a éstas, resulta increíble el uso que Seth da a la narrativa secuencial, utilizando en la mayoría del volumen estructuras que usan más de treinta viñetas. En lo que al dibujo respecta, el trazo del canadiense se ha pulido (y simplificado) con respecto al que le podíamos ver en La Vida es Buena si no te Rindes, acercándose, al igual que la composición, a los valores gráficos de Ware.

Es esta simplicidad la que permite a la historia llegar como lo hace al corazón del lector, segundo punto de vista de los que comentaba con anterioridad. Aquí Seth vuelve a demostrar su inmensa capacidad para impregnar las páginas de melancolía, narrando la vida de un orondo presentador de un canal de televisión local desde su nacimiento hasta su muerte. Lejos de acometer tamaña empresa (por mucho que sea ficticia no es menos ambiciosa) desde la linealidad con la que un elemento exterior podría observar una vida, Seth va arrojando luz sobre la existencia de George Sprott desde la fragmentación temporal, yendo de adelante hacia atrás sin que haya un orden fijo, pero si un cierto atisbo de macro-estructura: no es que la lectura se vaya dividiendo en bloques claramente diferenciados, pero sí parece que cada nuevo recuerdo del protagonista (magníficamente mostrados en unas páginas de tonos sepia con una composición de viñetas que se separa del resto por su mayor tamaño), es lo único del volumen que tiene una secuenciación temporal correlativa, sirviendo al autor para ir agrupando páginas con cierta temática común.

Así, como narrador omniscente (que además se identifica como tal y habla directamente al público), Seth va acercándonos por una parte al inexorable momento de la muerte de Sprott de manera lenta y pausada, para que el lector pueda llegar a sentir como cercano el fallecimiento de éste. En otros niveles, el canadiense va tirando de diversos recursos narrativos que pasan por representar lo que de su protagonista recuerdan diferentes personas, desde aquellos que lo conocieron hasta los que sólo lo vieron por la tele (o el típico coleccionista compulsivo de vintage), cualquiera es bueno para mostrar una parcialidad de ese gran puzzle que es la vida de una persona. Decía antes que la historia arrancaba en el nacimiento del protagonista, pero he de corregirme, puesto que sería más correcto afirmar que comienza mientras éste está en el útero de su madre, arrojando Seth en esas primeras viñetas ciertas disquisiciones filosóficas que le servirán más adelante de forma intermitente.

Compactado todo como si de un día de la cadena televisiva en la que trabajó George Sprott se tratara, Seth abre la lectura con la carta de ajuste, y la cierra con los códigos de barras de colores en el interior de las portadas del volumen, para ir metiendo en el interior ciertas páginas que, más que incidir sobre la vida del protagonista, lo hacen sobre aspectos de la cadena como su programación para el día o el cierre de emisión. Este recurso añade aún más sintagmas de significado a una obra portentosa cuya lectura resulta apasionada desde la primera a la última página y que, como apuntaba al comienzo de la recomicdación, deja muy poco lugar a dudas acerca de saber que nos encontramos ante uno de los cómics que apuntalará este noveno arte de cara al futuro de su constante evolucion.

Sergio Benítez (315)

martes 17 de noviembre de 2009

El INVENCIBLE IRON MAN. Las CINCO PESADILLAS

Guión: Matt Fraction

Dibujo: Salvador Larroca

Editorial: Panini

Formato: Libro Cartoné. 208 Páginas

Precio: 19.95€

Calificación: 5/10

El estreno de la pelicula de Iron Man en 2008 me dejó con ganas de retomar la lectura del personaje, algo errática en los últimos años, y del que poco más que aquel Extremis, la etapa de Warren Ellis, podía recordar si echaba la vista atrás. Sin embargo, como la Marvel (hoy Disney) cada vez es mas consciente de que es dueña de un conglomerado de empresas dedicadas al cine, los cómics, y el merchandising en general, se volcó con la campaña de promoción en los meses previos al estreno. Fruto de esta campaña llegaba a las librerías una nueva serie titulada en esta ocasión Invencible Iron Man, guionizada por Matt Fraction y dibujada por nuestro compatriota Salvador Larroca.


Como quiera que seguía rondando por mi cabeza la idea de volver a leer al hombre de hierro, me hice con el primer tomo, a ver como iba cosa. ¿Y, como ha ido? Mmmm, pues regular. Lo primero, reconocer que se trata de un cómic mas que correcto (pues anda que no me he leído yo basuras mayores en todos los años que llevo enganchado a este mundillo…), y que se lee sin mayores complicaciones, mas que nada porque va al grano, y la acción es continua.


Pero es que precisamente, lo que esperaba encontrarme en estas paginas era todo lo contrario, esperaba más paginas (aunque las hay) sobre la relación de Tony Stark con Maria Hill, el tema de la dirección de S.H.I.E.L.D, o como está afrontando Tony su nuevo rol en el universo Marvel. Como ejemplo de lo que digo: Tony coincide en un funeral con Thor (típico día que vas al cementerio y te lo encuentras), pues bien, esas dos páginas, que traspiran todo lo pasado en Civil War y la tensión entre los personajes, me interesaron mucho mas que las veinte restantes, repleta de armas, explosiones y mucha tecnología.


Con respecto al guión, Matt Fraction, del que por cierto acababa de leer su Thor, se ciñe a contar una historia como tantas otras, y en este caso hace referencia a las cinco pesadillas o miedos que Tony Stark tiene, y que se centran en que alguien se haga con su tecnología y la utilice para fines no demasiado licitos. Y claro, basta que lo diga, para que termine pasando… Sin embargo, hay que reconocerle el mérito de hacer accesible el personaje para nuevos lectores (que era lo que Marvel tenia en mente, imagino), y es que, en pocos en pocos números aparece el plantel de secundaios casi al completo (Pepper, Máquina de Guerra...), se explica su implicación en la Civil War, etc.


Del apartado grafico, pues tres cuartos de los mismo. Sin ser un gran fan de Salvador Larroca, reconozco que no lo hace mal si se ciñe a diseños de armadura, tecnología y naves, pero cuando llega la hora de dibujar rostros… como que no. Y además, hay que sumarle esa manía que le ha dado de ponerle sabor español a todo lo que hace. Me explico, si en este tomo sale Valencia o la redacción del periódico El País, es gracioso, pero si el malo tiene la cara del actor Eduardo Noriega, o Reed Richards se parece sospechosamente a Brad Pitt, pues ya te estas colando, o es que no sabes dibujar expresiones, una de dos.


Para rematar, el tomo recoge el séptimo número, un epílogo de la saga, y casi mas interesante que el resto, ya que cuenta con Spider-man como invitado especial, y además de la tópica pelea team-up de turno, también hay tiempo de explorar la situación entre Peter y Tony, y cómo ha quedado esa relación padre-hijo que iniciaron antes de la Civil War.


Jose (24)

NEXUS. The ORIGIN: REMASTERED

Guión: Mike Baron

Dibujo: Steve Rude


Editorial: Rude Dude Productions


Formato: Comic-book. 56 Páginas


Precio: $4.99

Calificación: 9/10


Veintiocho años. 102 números, cuatro editoriales y un buen puñado de premios (Kirby's, Eisner's, Manning'sy varios más) son algunas de las cifras a la que podríamos reducir uno de los títulos más influyentes del cómic independiente americano de las últimas décadas.

Ideado por Mike Baron y un primerizo Steve Rude allá por 1981, Nexus hizo su primera aparición bajo la desaparecida Capital Comics. En dicho sello serían publicados sus tres primeros números en blanco y negro y los seis primeros en color antes de que la editorial quebrase y la propiedad pasara a First. Ésta, que editó el material en blanco y negro de Capital en forma de novela gráfica (Dios sabe dónde habrá terminado este tomo que tanto trabajo me costó conseguir) publicaría la serie hasta su primer final en el número ochenta, completando así el periodo de tiempo más largo que la cabecera ha estado bajo un mismo sello y asentando la fama del personaje y su dibujante más allá de lo que se podía haber pensado en un principio: en los muchos años que el equipo creativo tardó en concretar los ochenta números, Nexus pasó de ser un desconocido a ser alabado por doquier como una de las cúspides de la ciencia ficción de los años ochenta, algo a lo que la multiplicidad de influencias religiosas, filosóficas, culturales, sociales o políticas que Baron mostraba en los guiones no era ajena; como tampoco lo era el trazo de un Rude que pasó de tosco a desvelarse como uno de los mejores herederos (sino el mejor) de la tradición de Jack Kirby o Steranko con un storytelling siempre en evolución y un dibujo que, a falta de mejores epítetos, resultaba cada vez más fascinante.

Finalizada la estancia en First, que había incluido alguna miniserie y algún que otro spin-off, así como muchos números de relleno (la lentitud de Rude al dibujo es proverbial), sería Dark Horse la que recogería el testigo editorial de las aventuras de Horatio, Sundra, Dave, Judah, Ursula y la inmensa cohorte de secundarios que a lo largo de los años habían salido de la febril imaginación de ambos autores. Pero los tiempos habían cambiado, ya estábamos a principio de los noventa, y el público americano se dejaba encandilar por cómics menos complejos y sesudos que Nexus y con ventas mucho más millonarias que éste. Dicho motivo llevó tanto a Baron y Rude como a los capitostes del caballo negro a una "drástica" decisión: en adelante las aventuras del personaje tendrían lugar en miniseries de dos a cuatro números. Además, para que los nuevos lectores tuvieran fácil acceso al personaje, Dark Horse le encargaba a los creadores un tebeo de no más de cincuenta páginas en el que resumieran, no todo lo anterior (hubiera sido absurdo), sino parte de lo que se contaba en los tres primeros números editados por Capital. Así nacía este Nexus. The Origin (el resto de la historia del personaje lo dejamos para otro día).

Lo que Baron y Rude resumen y pulen aquí responde básicamente al título, narrando en varios tiempos y a través de diversas voces los acontecimientos que llevaron a Nexus a ser quien es. De esta forma, The Origin arranca llevándonos a Vradic, un planeta al borde de la guerra civil en el que Theodore Hellpop, un militar, gobierna con mano de acero. Padre del protagonista, allí también conoceremos a Marlis, su progenitora, atenderemos a su boda, embarazo y precipitado exilio a Ylum, un planeta perdido en el que nacerá Horatio. Desde el momento en el que esto sucede, el narrador pasa de ser anónimo a tomar la voz del que se convertirá en Nexus, pasando los autores como una exhalación por su infancia y adolescencia hasta el momento en el que se transforma en el famoso vengador, mostrándonos además su primera misión. Finalizada esta, la acción da un salto para presentarnos a Sundra, la periodista que se convertirá en mujer del personaje, y cuyas indagaciones darán paso a la tercera y última de las voces que citaba anteriormente, la de Dave, inseparable compañero del protagonista.

Si bien el guión se antoja algo brusco y errático, sea por los continuos saltos en el tiempo, sea porque es directo deudor de lo que Baron escribió diez años antes y de forma mucho menos pulida, lo cierto es que Steve Rude arregla con maestría cualquier entuerto que su compañero le pone en el camino. Suponiendo esta edición Remastered unos ligeros cambios en el color original (y pare usted de contar), lo que no hace falta mejorar en ningún momento es la asombrosa capacidad narrativa del dibujante y su innato talento a la hora de componer la página y colocar el punto de vista, con arriesgadas angulaciones que son marca de la casa y unos lápices suaves a los que las redondeces de las tintas de Gary Martin sientan como anillo al dedo. La capacidad expresiva de Rude, al que no le amedrenta reto ninguno, es palpable en sus tridimensionales personajes, en el asombroso uso de las luces y las sombras y en la facilidad que el autor tiene para asimilar influencias que aglutinan a las citadas más arriba o aquellas de Alex Toth, Alex Raymond o Norman Rockwell, obteniendo como resultado un trazo atemporal que tan pronto se arropa en el clasicismo más arrebatador como encuentra su lugar en las formas del expresionismo.

Inmejorable punto de partida para descubrir a Nexus, este The Origin es uno de esos cómics que por más que se relean nunca cansan, muestra inequívoca de que las cosas, bien hechas, jamás envejecen.

Sergio Benítez (314)