viernes 17 de julio de 2009

El OLMO del CÁUCASO

Guión: Ryiuchiro Utsumi

Dibujo: Jiro Taniguchi

Editorial: Ponent Mon

Formato: Libro Rústica. 224 Páginas

Precio: 14€

Calificación: 8/10

Después de las geniales y, por qué no, magistrales, Barrio Lejano y El Almanaque de Mi Padre (y en menor medida La Montaña Mágica), la verdad es que lo que me esperaba de esta colección de relatos cortos era algo cortado por el mismo patrón que las dos primeras obras, esto es, una mirada nostálgica a la infancia a través de de algún artificio fantástico (el viaje al pasado de Barrio Lejano) o real (el diario de El Almanaque de Mi Padre). Lo que me encontraba, no obstante, no tenía nada que ver con mis expectativas, algo que, a la postre, redunda si cabe en una mejor valoración de tan curiosa lectura.

Aunque los relatos de Utsumi están preñados de una melancolía en muchos momentos extrema, se nota en ellos que la mano de Taniguchi se ha limitado al dibujo, dejando el artista que sea la voz del escritor nipón la que vaya describiendo esos personajes en los que la nostalgia cruje como las hojas de ese olmo del capítulo que abre la lectura que cada otoño muda sus hojas para disgusto del vecindario. La grandeza del trabajo del autor de Barrio Lejano es adaptarse como lo hace a lo que cada historia le va dictando sin perder en ningún momento la limpieza y claridad que le caracterizan.

Observador sagaz de la realidad que le rodea, Taniguchi siempre ha demostrado un gusto desmesurado por el detalle, algo que se observa en cada página, y que le lleva a dibujar unas delicadas viñetas que parecen sacadas directamente de la realidad del país del sol naciente. A través de momentos tan emotivos como ese padre reencontrándose con su hija a través de un cuadro, la hermana que de repente descubre el gran amor fraternal que le une a su alejado hermano, los ancianos que descubren el amor en el otoño de sus vidas o la mujer que recupera el recuerdo de su desaparecido marido mediante un simbólico cuadro, casi logramos descubrir de nuevo a un artista que sabe de sobra cómo no caer en la monotonía al tiempo que demuestra un conocimiento perfecto de los senderos hacia el corazón de los lectores.

Con esta cuarta lectura que le he hecho al autor nipón podría afirmar con rotundidad que junto a Otomo y Toriyama, Taniguchi es, fuera de dudas, mi mangaka favorito. Tal afirmación tiene una consecuencia inmediata, y es que obras como La Cumbre de los Dioses, El Viajero de la Tundra, El Rastreador o El Caminante han pasado ya a esa lista negra que tanto ha visto aumentada su longitud en los últimos tiempos gracias a vosotros nuestros lectores. ¿Quién me mandaría montar un blog?.

Sergio Benítez (215)

jueves 16 de julio de 2009

La TETERÍA del OSO MALAYO

Guión: David Rubín

Dibujo: David Rubín


Editorial: Astiberri


Formato: Libro Rústica. 184 Páginas


Precio: 18€

Calificación: 10/10


Motivado por los fervorosos comentarios que sobre él me habían hecho alguno de los habituales de La Cárcel, adquirí La Tetería del Oso Malayo un par de meses antes de que Cuaderno de Tormentas, la última obra de David Rubín, fuera publicada por Planeta. Aparcada su lectura para cuando terminara otras cosas que tenía entre manos, el gran impacto que supuso el impresionante relato de carácter fantástico/biográfico en el que era mi primer acercamiento a la obra de Rubín, me impulsó acto seguido a sacar el volumen de Astiberri de la balda destinada a las "lecturas pendientes" para colocarlo en la pequeña selección de "lecturas inmediatas". Tras tamaña magistral obra sólo puedo empezar afirmando que la espera ha valido la pena...y mucho.

Colección de relatos cortos con un denominador común, que todos en algún momento pasan por la tetería que da título al tomo, David Rubín demuestra aquí, más allá de toda duda razonable, que es uno de los autores más interesantes del panorama nacional. Y aunque cada una de las historias tiene su propia idiosincrasia, lo cierto es que todas guardan rasgos comunes que van más allá del obvio hecho de estar dibujadas por el mismo autor: en todas ellas se nota una sensibilidad desbordada del autor hacia el amor en sus muchas acepciones, dando Rubín novedosas e intensas miradas al más manido de nuestros sentimientos. Particularmente brillantes son las de los capítulos dos y siete, titulados La Luciérnaga y Patatas, tanto por su carga emocional como por el limitado número de páginas en el que el artista es capaz de condensar la historia que quiere contar. En el opuesto del espectro en cuanto a longitud se refiere, aunque ello no funcione en contra de su genialidad, encontramos el último relato, en el que el gallego disecciona con maestría la pérdida del ser amado y los lugares por los que esta nos lleva.

Ahora que por fin he podido comprobar que el sobresaliente de Cuaderno de Tormentas no era un hito aislado dentro de la obra de Rubín (y deseando estoy hincarle el diente ya a El Circo del Desaliento), me ha venido a la memoria uno de aquellos comentarios que citaba líneas más arriba, algo así como "La Tetería...tiene una de las mejores historias de Batman y Superman que se han escrito". Fuera quién fuera el que vertía tal comentario, ahora puedo abundar en él, no sólo dándole la razón al cien por cien (Gira la Llave, la susodicha historia, es brutal), sino añadiendo que La Tetería del Oso Malayo es una de las mejores recopilaciones de historias que he tenido el placer de leerme...ahí queda eso.

Sergio Benítez (214)

EXTRAÑO

Guión: J.M.Straczynski & Sara Barnes

Dibujo: Brandon Peterson

Editorial: Panini

Formato: 100% Marvel. 144 Páginas

Precio: 10.50€

Calificación: 4/10

Cuando se conjugan varios indicios que de una manera u otra hacen que dejes pasar la compra de un cómic o el visionado de una película es que hay algo sobrenatural que quiere, al menos, impedir que derroches tu tiempo. En el caso de este Extraño, varias han sido las circunstancias han impedido su lectura en el tiempo que ha pasado desde su edición: para empezar, en el momento de salir a la venta, y por más que fuera mi adorado Straczynski el que firmará el guión, el dibujo de Peterson con sus agotadores tramados, sus exagerados ojos saltones y el abuso que hace de las referencias fotográficas (que llegan al paroxismo en esta historia) me echaba bastante para atrás. Como también lo hacía el hecho de estar ya un poco cansado de tanta historia de orígenes y años cero, uno, dos y tres que en los últimos años las majors han ido sacándose de la chistera para hacer aflojar la cartera al coleccionista compulsivo, y ante las que siempre me pregunto, ¿de verdad son necesarias?.

Desde entonces dos han sido los impedimentos que seguían confabulando en mi contra (aunque bien visto debería decir que a mi favor): la genial Doctor Extraño, el Juramento, que ya recomicdara Mario por aquí, y la cinta de animación estrenada en DVD el pasado 2007 por Marvel y Lionsgate. El primero, que terminó en manos de mi compañero por culpa de un servidor, me pareció la mejor historia que había leído acerca de Stephen Strange, y eso que no han sido pocas. La segunda, dentro de la línea de mediocres películas inaugurada por la lamentable Ultimate Avengers, era la más salvable de todas ellas, por más que contara una historia trillada hasta la saciedad.

El caso es que, de no haber sido por la Biblioteca de Tebeos y Algo Más, habría dejado que la opción de leer Extraño hubiera seguido durmiendo el sueño de los justos por muchos años. A la luz de lo irregular del tebeo, quizás eso hubiera sido lo mejor. Sobre Peterson no voy a volver a incidir más allá de lo que he comentado dos párrafos atrás, así que me centraré brevemente (el cómic no da para más) en el trabajo de los guionistas.

Un irreconocible Straczynski, acompañado por su protegida Barnes (culpable de las olvidables continuaciones de Rising Stars), pergeña un guión lleno de tópicos que, por más que tratan denodadamente de poner al día la mitología que rodea al personaje, no puede esconder sus muchos defectos, de entre los cuales su torpe desarrollo, que en algunos momentos provoca que la acción avance a trompicones, es el más llamativo. Tan sólo un par de "secuencias" sueltas que no justifican ni de lejos la adquisición del tebeo, levantan el nivel de Extraño salvándolo de la quema, siendo la más llamativa de ellas el clímax final en casa del anciano Doctor.

Poco más se puede extraer de un cómic que enarbola tan a gusto la bandera de la intrascendencia que termina por olvidarse de una forma tan veloz como pronto se borran de nuestra memoria las muchas sandeces que tenemos que escuchar por la televisión al cabo del día. Para que nos entendamos, como un Gran Hermano del tebeo.

Sergio Benítez (213)

miércoles 15 de julio de 2009

YO MATÉ a ADOLF HITLER

Guión: Jason

Dibujo: Jason


Editorial: Astiberri

Formato: Libro Cartoné. 48 Páginas

Precio: 12€

Calificación: 8.5/10

Si en el primer cómic que recomicdamos de Jason (El Último Mosquetero) estaba claro que el autor noruego tomaba préstamos de las obras de Alejandro Dumas y Alex Raymond, en este Yo Maté a Adolf Hitler, el escritor en el que el guionista y dibujante fija sus miras es H.G.Wells y su máquina del tiempo. Ahora bien, al igual que ocurría en El Último Mosquetero, quedarse tan sólo en la curiosa mezcla que supone el viaje temporal con la presencia del Führer sería hacerle un flaco favor a este gran artista que con sólo dos de sus obras ha logrado hacerse un hueco en mi particular panteón.

En Jason, las claves que usa para montar el argumento son quizás lo menos importante de lo que pretende hacer llegar a los lectores: si en el relato protagonizado por Athos la intención del artista era poner en relevancia la importancia de no dejar nunca de lado el espíritu aventurero y audaz que nos caracteriza cuando somos pequeños; Yo Maté a Adolf Hitler se mueve por unos derroteros completamente diferentes, los de la fuerza del amor. Teniendo en cuenta lo trillado del tema, del que hemos visto y leído hasta la saciedad, es aún más sorprendente que Jason consiga insuflarle nuevos espacios de significado en el marco de una narración que, a priori, nada tiene que ver con el más universal de los sentimientos.

Utilizando de nuevo a animales antropomorfizados (que usados bien funcionan a la perfección, como ya demostrara Art Spiegelman con Maus) y haciendo gala del brillante uso de la elipsis y los silencios (sobre todo estos últimos) que ya le observara en El Último Mosquetero, Jason describe una sociedad fascinante en la que el asesinato es una práctica comercial tan común como ir a comprar pan. Y es ahí, al margen del leitmotiv último que se desprende de la lectura, donde el artista cuaja sus mejores páginas, aquellas en las que vemos, por un lado, cómo le llegan encargos al protagonista y cómo este los resuelve y, en un sentido menos visual, como la melancolía que hace presa del anónimo asesino termina contagiándonos.

Y todo ello en cuarenta y ocho intensas páginas. No se ustedes, pero alguien capaz de condensar en tan poco espacio tantos mensajes diferentes y una carga emocional tan sólida, se merece al menos dos cosas: una, el apelativo de genial; dos, que poco a poco todo lo editado por Astiberri con el nombre del artista en la portada termine siendo recomicdado por estos lares (descontando obviamente lo que ya ha aparecido por aquí). Lo primero es muy simple: Jason es GENIAL. Para lo segundo sólo les pido un poco de tiempo.

Sergio Benítez (212)

BIOTOPO

Guión: Appollo

Dibujo: Brüno


Editorial: Dibbuks


Formato: Libro Rústica. 96 Páginas


Precio: 12€


Calificación: 6.5/10

Después de la grata sorpresa que supuso Nemo y teniendo en cuenta que era muy fácil echarle el guante a este Biotopo, era lógico (bueno, al menos dentro de mi prostituida lógica de comprar todo aquello de los autores que me gustan) que éste terminara en mi colección, máxime si además tenemos en cuenta que como buen apasionado de la ciencia-ficción que soy siempre estoy a la caza y captura de nuevos relatos enmarcados en dicho género.

Una vez leído, Biotopo deja con sentimientos enfrentados, sobre todo a la hora de valorar la obra en su conjunto o ponderando dibujo y guión por separado. Como una totalidad, Biotopo resulta un cómic muy entretenido que se consume en un suspiro y cuyo dibujo destaca por su originalidad, pero poco más. Y es en el análisis por separado donde el tebeo revela mejor sus carencias y virtudes.


Atendamos primero al guión de Appollo: tomando como clara (descarada diría yo) influencia de partida el argumento de Atmósfera Cero de Peter Hyams, el escritor construye un relato en el que un grupo de policías aterriza en un idílico planeta hiperpoblado por vegetación para investigar un asesinato acaecido en una oclusiva base en la que los residentes no sueltan prenda. A partir de ahí, el guionista va deshilvanando una trama correcta pero a la que le falta algo fundamental, garra. En ningún momento tenemos la sensación de estar atrapados por la historia, sino más bien la incómoda percepción de cómo va a terminar la misma. Y es una lástima, porque con una narrativa visual tan original y completa como la de Brüno, el guionista podría haberse lucido.

Como podrán imaginar es en el artista de Nemo e Inner City Blues donde recae casi toda la responsabilidad de levantar la valoración total del tebeo, cosa que Brüno hace sin esfuerzo, apoyado en ese trazo tan simple pero efectivo que lo caracteriza (coloreado con una estupenda paleta de verdes y naranjas) y en un discurso aviñetado en cuya claridad encuentra la lectura su mejor baza.


Con Inner City Blues en el punto de mira para así completar lo que del dibujante se ha editado en nuestro país, no puedo dejar de lamentar que Biotopo no haya cubierto del todo las expectativas en él puestas; pero, claro está, no todo lo que uno lee puede ser genial, ¿no?.

Sergio Benítez (211)

martes 14 de julio de 2009

SAVAGE DRAGON ARCHIVES vol.1

Guión: Erik Larsen

Dibujo: Erik Larsen

Editorial: Image

Formato: TPB. 616 Páginas

Precio: $19.99

Calificación: 8/10

Decía el otro día Sergio, en su recomicdación de Deathblow, que en sus comienzos, la editorial Image se había caracterizado por ser el "no va más". Y es que en los 90, y cegados por sus tintas líquidas, sus portadas alternativas y sus artistas hot, comprábamos casi cualquier cosa que sacaran… por el simple hecho de ver el logo de la editorial en la esquina de la portada. Sin exagerar. Yo seguía comprando Spawn mes tras mes, con la esperanza de entender algo, o de que la cosa mejorase... pero no hubo forma, por más que Alan Moore intentara hacer algo al respecto…


El cómic que hoy nos ocupa, sin embargo, es de aquella minoría de autores que, aprovechando la libertad que se les daba, aprovechaba para crear personajes y entornos, en lugar de repetir los de Marvel y DC (¿Eh? ¿Jim Valentino?) y nos contaba una historia, incluso digna de relectura, que además ha sabido envejecer bastante bien, a tenor de lo que encontré a terminar el enorme tomo publicado hace un par de años por Image.


Con muy buen criterio, la editorial americana utilizó el formato Essential, como el que Marvel usa para reeditar en blanco y negro (D`oh!!!) las primeras aventuras de X-Men o Spider-man, para volver a poner a disposición del público (y de un servidor de ustedes) aquellos materiales ya publicados hace más de 15 años, y hoy ago difíciles de encontrar. 24 números a $19.99, que no está nada mal en tiempos de crisis. (Un amigo no deja de decirme que compro al peso, pero una ganga es una ganga).


Acomodado en mi sillón favorito me dispuse a redescubrir esos primeros números de Savage Dragon, con el miedo de que la obra me hubiera dejado mejor recuerdo que otra cosa... El resultado: horas de diversión.


El tomo, creado, escrito, dibujado y hasta entintado por el bueno de Erik Larsen ofrece páginas y más páginas (más de 600, oiga) de acción, traiciones, cameos de personajes de Image (desde Spawn hasta WildCats, pasando por Youngblood), venganzas, explosiones, y hasta las mismísimas Tortugas Ninja, aparecen por aquí. Como curiosidad, se puso en marcha un concurso en el que los lectores crearan su “malo” del mes, y el ganador aparecería en el comic mensual. Así que, si ven a una Langosta Gigante que atiende al nombre de “Jimbo, Da Mighty Lobster!” (así, con exclamación y todo), dándose de tortas con Savage Dragon, no culpen a Larsen y su afición al vodka, que en esto no tuvo nada que ver.


Para los más despistados (y algún europeista sin remedio, je, je) y de forma muy resumida, contarles que Savage Dragon cuenta la historia del teniente Frank Daring, de la policia de Chicago que, tras encontrar a un amnésico y verde fortachón de más de 2 metros, decide incorporarlo al cuerpo de policía, para desgracia de la multitud de supervillanos que operan por la zona.


Aprovechando que Dolmen ha sacado para el Salón un tocho muy similar de precio y características, es una perfecta lectura de verano, así que vayan poniéndose el bañador y ¡¡¡a disfrutar!!!!.


Jose (5)

The WALKING DEAD vol.9: HERE WE REMAIN & vol.10: WHAT WE BECOME

Guión: Robert Kirkman

Dibujo: Charlie Adlard


Editorial: Image

Formato: TPB. 136 Páginas c/u


Precio: $14.99 c/u


Calificación: 9/10


Como quiera que Jose hablaba hace dos semanas de Astounding Wolfman y Nacho la semana pasada daba buena cuenta de Invincible, no podía desaprovechar la oportunidad de completar la terna sin dar un buen repaso a lo que ha ido sucediendo en una de las mejores series regulares de cómics que tengo el placer de seguir desde que Mario recomicdara el volumen ocho hace ya casi un año. Y es que con tanto material europeo de por medio, pocas son las ocasiones que un servidor tiene para comentar colecciones americanas, y menos aún de la calidad que ostenta, desde el primer número, esta Walking Dead, una serie que ha demostrado con cada nuevo giro de guión, cada nuevo personaje y cada nueva situación que la desidia que producen los títulos actuales de DC y Marvel salvo contadísimas ocasiones, está claramente causada por la poca capacidad para la sorpresa que cualquiera de sus títulos gordos puede llegar a ofrecer. Porque a ver, ¿cuántos tebeos publicados en sendas editoriales sois capaces de citarme sobre los que podáis afirmar que un personaje cuando muere, muere de verdad?....¿alguien?...¿nadie?....lo imaginaba.

Ya que he citado la última recomicdación que se hizo en esta bitácora acerca de la serie, le tomo el relevo a aquello que comentaba mi compañero acerca del cambio de rumbo del devenir de los personajes a partir del número cincuenta para que me sirva como pie de arranque de lo que va a seguir. Tras el demoledor final del número cuarenta y ocho, con el que Kirkman hacía tabula rasa con respecto a los cuatro años que quedaban atrás, el futuro de la serie quedaba en un enorme interrogante acerca de lo que el hábil guionista sería capaz de sacarse de la manga para continuarla hacia un cierre sobre el que todavía no se ha pronunciado (y esperemos que tarde mucho en hacerlo). Con el sobrecogedor espectáculo de fuegos artificiales, pompa y circunstancia que suponía el citado finalazo, es de agradecer que los dos números que reconducen la serie sean planteados por el escritor como una calma chicha antes de la siguiente tempestad. En ellos, Rick e hijo huyen por los bosques de un pasado dramático a un futuro incierto. Por el camino dan con una casa en la que se refugian, momento que Kirkman aprovecha para avanzar pasos de gigante con el personaje de Carl, que hasta ahora había tocado de puntillas. Lo que el guionista es capaz de conseguir en las veintitrés páginas del tebeo (que una vez más huye de convencionalismos al no ser más grueso por ostentar un número tan significativo) es de tal envergadura que se me ponen los pelos como escarpias con sólo recordarlo.

A partir del número cincuenta y uno, las cosas comienzan a cambiar lentamente, siempre bajo el auspicio del magnífico trabajo de los dos artistas responsables del estilo visual tan personal que ha ido adquiriendo la serie, ya sea Adlard a los lápices como Rathburn en los impresionantes tonos grises. Poco a poco Kirkman van recuperando a ciertos personajes fijos de la serie, dándoles a todos una pequeña vuelta sin que pierdan su idiosincrasia y presentando a algunos nuevos que en pocas páginas quedan perfectamente insertados en la sinergia existente entre los demás, continuando por supuesto con la máxima que hasta ahora parece haber seguido: ser inmisericorde hasta el dolo. Detesto ser tan vago en detalles, pero no es esta una serie sobre la que se pueda detallar mucho de la trama, ya que la intensidad de la misma, los constantes golpes de efecto que su creador va introduciendo y la brillante manera con la que sabe dotar a cada uno de sus "intérpretes" de voz propia es algo que no se puede explicar, por mucho espacio que pudiera llegar a ocupar. The Walking Dead hay que vivirlo, y hay que vivirlo bien, como se deben vivir las lecturas que valen la pena, sentados en un sofá cómodo, con una luz más adecuada al tono de la historia que al umbral de visibilidad de nuestros ojos y con una buena banda sonora de fondo, nada de esas estridentes sonoridades heavy metal que el cine de terror actual se ha empeñado en vendernos como el "sonido del terror", no, mejor algo inquietante, como el Alien de Jerry Goldsmith, o algo que sepa destilar el miedo pero a la vez consiga transmitir ternura o calma en ciertos momentos, como The Omen, también del maestro de la coleta o Signs o I Am Legend de Newton Howard por poner algunos ejemplos a vuelapluma. U olvídense del sofá, la luz y la música y centrénse en disfrutar en una de las mejores (sino la mejor) serie regular que se edita hoy por hoy al otro lado del charco, que no es poco.

Sergio Benítez (210)