lunes 9 de noviembre de 2009

PLANETA EXTRA

Guión: Diego Agrimbau

Dibujo: Gabriel Ippóliti

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Cartoné. 80 Páginas

Precio: 13.95€

Calificación: 8/10

Que la ciencia ficción española ha dado mucho más de sí en la literatura y el cómic que en el cine es una de esas verdades dolorosas que cuesta asimilar. Al contrario de lo que se ha podido llegar a desarrollar en yanquilandia (y no hace falta que ponga ejemplos de ello, ¿verdad?), nuestro país no ha sido capaz, sea por falta de medios, sea por una paradójica carencia de imaginación, de poner un pie más que un puñado de filmes a los que no vale la pena hacer referencia. Ahora bien, como apuntaba más arriba, no se puede decir lo mismo del papel impreso. Si nos ceñimos al noveno arte, aquí hay mucho y de enorme calidad para elegir: desde el Koolau, el Hom, el Dani Futuro o el Delta 99 de Giménez hasta el Zora y los Hibernautas de Hernández, pasando por el Hombre o el Burton & Cyb de Ortiz, los Sarvan, Kraken o Andrax de Bernet y compañía, La Tempestad de García y Peinado, el Solo de Oscar Martín, las aventuras de Roco Vargas de Daniel Torres, los Stratos o Fragmentos de la Enciclopedia Délfica de Prado o, cómo olvidarlas, la ingente cantidad de historias cortas que vieron la luz en Cimoc, Zona 84 o cualquiera de las revistas que durante los ochenta deleitaron a los coleccionistas de cómics. A todos ellos, y a muchos más que me he dejado en el tintero, viene ahora a unirse esta estupenda Planeta Extra, una obra que recoge el testigo de los patrones que, de alguna forma, marcan el género cuando se desarrolla en esta piel de toro...y eso que viene firmado por dos argentinos.

El trabajo de Agrimbau e Ippóliti es, antes que cualquier otra consideración, tremendamente sólido. Haciéndose eco de esa componente social y férreamente anclada a la realidad (huyendo al tiempo de los arquetipos de la space opera, por ejemplo), Planeta Extra parte de imaginar un mundo no muy lejano en el tiempo que parece el choque frontal entre la imaginería que Luc Besson visualizaba en El Quinto Elemento con esa suciedad tan palpable propia del cine de denuncia social patrio. El resultado es una historia cuya vocación universal queda puesta en relieve al tener lugar en una ciudad anónima de un país anónimo (que bien podría ser Argentina, España o cualquier otro), con unos personajes que no se diferencian mucho de ti o de mi, que intentan vivir el día a día lo mejor que pueden y tratan como sea de mantener unida a la familia.

Para ello, Agrimbau imagina un mundo al borde del precipio, un planeta que tiene tan agotados sus recursos que la gente ha decidido ir a mudarse a Europa, una de las lunas de Júpiter (curiosamente aquella que la inteligencia detrás del monolito al final de 2010 elegía como nuevo mundo, ¿casualidad o guiño al gran Arthur C.Clarke?) donde la existencia es más sostenible. En medio de la vorágine que supone el traslado de cientos de miles de personas, el guionista de Último Sur o El Muertero Zabaletta, nos presenta a dos cuñados, propietarios de un negocio de mudanzas que harán todo lo posible por quedarse en la Tierra, aunque ello suponga recurrir a negocios algo dudosos por mera necesidad. Además, a la mezcla se añadirá la hija de uno de ellos por la que su padre estaría dispuesto a hacer lo que fuera para que se quedara en este nuestro pequeño planeta.

Con las intrigas garantizadas de mano de un escritor hábil, que sabe como estructurar la historia a la perfección y es consciente de qué ritmo necesita esta, el otro cincuenta por ciento del tebeo lo pone un Gabriel Ippóliti magnífico en su triple labor a los lápices, tintas y color: gracias a una paleta soberbia, caracterizada por un cierto viraje de cualquier color hacia tonalidades manchadas de gris, el dibujo del artista argentino recoge a la perfección las intenciones del guión, atrapando al tiempo y con enorme precisión esa colisión entre los paisajes urbanos con automóviles voladores del filme de Besson, y la suciedad propia de una zona deprimida de cualquier ciudad del mundo. En las páginas de Planeta Extra contemplamos como Ippóliti es capaz de caracterizar a sus personajes de forma que se en ellos se establezca un delicado equilibro entre la caricatura y lo hiperrealista, un maridaje de lo más atractivo que demuestra, en otra unión, esta vez con el guión, lo bien merecido que resulta ese primer premio del Primer Concurso de Cómics de Planeta DeAgostini.

Sergio Benítez (309)

viernes 6 de noviembre de 2009

CLÁSICOS del HUMOR: La PANDA

Guión: Robert Segura & Andreu Martín

Dibujo: Robert Segura

Editorial: RBA

Formato: Libro Cartoné. Aprox. 200 Páginas

Precio: 9.95€

Calificación: 8/10


Nos solemos estremecer ante la idea de un niño jugando con un cuchillo o unas tijeras pero a ver quien es el guapo que no se echa a temblar cuando alguna editorial descubre algo con lo que sacar los cuartos a los sufridos coleccionistas. No hace mucho que a algún lumbreras de RBA se le encendió la lucecita que decía “negocio”. Y no hace falta que diga que la nostalgia es muy mala, sobre todo cuando de tebeos estamos hablando.

El coleccionable Clásicos del Humor ha significado una revolución respecto a un material que ha permanecido inédito en nuestro país desde hace muuuuucho tiempo. Y eso que a la gente se le iluminaba la cara como si se le hubiera aparecido el Altísimo cada vez que se publicaba un Super Humor que no fuera de Mortadelo o de Zipi y Zape.


Vázquez, los hermanos Fresno, Schmidt, Peñarroya o Cifré son solo algunos ejemplos de los que esta colección ha rescatado. Algo impensable hace algunos años pero, como se ha dicho un poco más arriba, la nostalgia, aquello con lo que crecimos, está de moda y alguien se ha dado cuenta.


El tomo recomicdado en esta ocasión quizás no sea el mejor de la colección, ni siquiera el mejor de los publicados de Segura pero como es el último que me he leído… Grande. Muy grande Segura. Si anteriormente las entregas de Los Señores de Alcorcón y el Holgazán de Pepón o Rigoberto Picaporte, Solterón de mucho Porte dejaron el nivel muy alto, especialmente el segundo, esta Panda continúa el Segura style aunque con ciertas modificaciones.


La primera parte del tomo recoge historias cortas de una o dos páginas, de chiste fácil e inmediato, con las expresiones faciales y vocabulario marca de la casa. El tomo se completa con tres historias largas en las que Segura cede los guiones a Andreu Martín. ¿Supone esto un problema? Sí y no. Sigue siendo Segura y su humor tan característico pero ahora nos encontramos con más personajes y una trama bastante más elaborada. Quien se haya acostumbrado a los gags de resolución rápida e inmediata se encontrará un poco desubicado pero nada a lo que el cuerpo no se haga en un santiamén.


Todo un acierto este coleccionable que ha hecho las delicias de mucha gente. Gente que ha acudido al quiosco semanalmente, una visita que en ocasiones ha supuesto un quebradero de cabeza a la hora de encontrar algún que otro tomo, señal de la buena salud de la que ha gozado la colección. Pero la gente quiere más. Muchos han sido los autores que se han quedado fuera del listado y que quizás vean la luz en una deseada segunda parte. Volverá a tocar seguir preguntando si ha llegado tal o cual entrega y que el quiosquero nos eche una mirada que lo dice todo: “Diez eurillos asegurados a la semana. Otro que pica”.

Marione (2ª Época#11)

jueves 5 de noviembre de 2009

CUNA de CUERVOS

Guión: María Zaragoza

Dibujo: Didac Pla

Editorial: Parramón

Formato: Libro Rústica. 96 Páginas

Precio: 15€

Calificación: 8/10

"Era muy joven. Alguna vez te preguntarias si tenia dieciocho o menos. Te daba igual mientras pagase. Esa era la magia o la miseria de lo vuestro. Él pagaba por estar contigo. Luego se mataria. Te propusiste no tomarle mucho cariño"

Todos sabemos que hacer un buen regalo a un lector de cómic a veces cuesta, sobre todo para los que no son entendidos del tema y pueden acabar regalándote un Marvel Zombies: Civil War o tal vez acertar con un Marvel Masterworks: X-Men (Panini, ¡más clásicos porfa!). Hace unas semanas fue mi cumpleaños y como sabía que algo caería, el miedo me venia al pensar en lo que podía acabar formando parte de mi tebeoteca. Llegó el día esperado y al final puedo decir sin duda que este año el regalo ha sido acertado.

Cuna de Cuervos es una novela gráfica, adaptación del libro de la misma autora de título Realidades de humo, que narra la historia de un chaval, una prostituta con media cara quemada y los cinco días que el chaval puede pagar a la prostituta para que le haga compañía. Cuando esos cinco días acaben, él se suicidará. La novela comienza con un extracto de Don Quijote de la Mancha donde Cervantes explica como fue que el pobre hombre perdió la razón de tanto leer novelas de caballería. Se puede decir que esa expoliación también vale para los protagonistas de esta historia. Durante los cinco días que se pasan en la habitación del hotel matan el tiempo entre alcohol, sexo, droga y contar historias sobre su vida.

Se cuentan muchas historias, mezclando lo ficticio con lo real, cambiando detalles y personas. Ficción y realidad se mezclan y retuercen y al final uno acaba tan loco como aquél que iba liándose a palos con los molinos, sin saber ni siquiera si uno mismo es invención de una historia que alguien contó alguna vez.

Para narrar esta mezcla de realidades entre pasado, ficcion y la habitación, Maria Zaragoza se ayuda del dibujo de Didac Pla. Mas que viñetas de cómic parece que estamos viendo una galería de arte de cuadros, a veces estáticas y otras con mayor movimiento, pero siempre acorde con lo que necesita la escena y el momento, expresando con gran acierto lo que la autora quiere en cada situación. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es cómo Didac dibuja a la protagonista, con su cuerpo delgado, su media cara muerta y su melena pelirroja, la cual parece no tener fin pues casi siempre acaba saliéndose de plano. Una larga melena que no para de peinar una y otra vez.

La historia de la pelirroja y del chico me ha conmovido. Por un lado te muestra lo duro que puede llegar a ser vivir en un pueblo pequeño donde todos se conocen, donde todos saben de tus errores y tus defectos, donde todos te juzgan, te señalan con el dedo y lanzan piedras sin piedad, y lo que puede acabar marcándote. Puede incluso convertir un corazón una cuna de cuervos. Por otro lado también resulta triste ver como un chico tan joven puede estar tan vacío por dentro que no tenga ninguna razón por la que vivir y sólo en la muerte ve una liberación, el fin del sufrimiento.

La verdad es que es una historia dura y bastante triste,y en ciertos momentos se puede ver que a pesar de todo siempre hay cabida para la esperanza, aunque sea la esperanza de un mundo mejor, imaginado por un loco caballero.

Sebastián (2)

GÉNESIS

Guión: Robert Crumb adaptando La Biblia

Dibujo: Robert Crumb

Editorial: La Cúpula

Formato: Libro Cartoné. 220 Páginas

Precio: 29.90€

Calificación: 9/10

Que el libro más vendido de la historia (y no lo digo yo, es un comentario que siempre se escucha cuando se habla de La Biblia) sea adaptado al noveno arte no debería ser motivo de extrañeza. Muchos han sido y muchos serán los intentos del catolicismo de atrapar a nuevos fieles, aunque para ello haya que usar un instrumento del "maligno" como son los tebeos (recordemos que según el Dr. Wertham eran el origen de todos los males de la juventud y que el sr.Molina Foix los ponía a la altura de los libros de preescolar). Y ahí tenemos para demostrarlo a gente como Víctor de la Fuente, Serpieri o Jesús Blasco poniendo su talento para diversas adaptaciones de material bíblico que se llevaron a cabo en nuestro país a principios de los ochenta.

Que el libro más vendido de la historia, sea adaptado al noveno arte por Robert Crumb es, como poco, harina de otro costal. El padre del Underground norteamericano (ese movimiento que alteró por completo los estándares de la sociedad yanqui allá por finales de los sesenta) ha sido uno de los autores independientes más alabados dentro de este mundillo gracias a obras tan irreverentes como Fritz el Gato o Las Enseñanzas de Mr. Natural. Es por esto, y no por otro motivo que, cuando supe que Mr. Crumb estaba enfrascado en una traslación a las viñetas del Génesis bíblico no pude más que soltar un sonoro ¿CÓMO?. Ya me imaginaba a todas las profesiones religiosas norteamericanas rasgándose las vestiduras e intentando poco menos que quemar todas las copias del cómic una vez este se editara en Estados Unidos. Podía ver a los típicos capitostes religiosos arremetiendo contra la blasfemia que suponía mostrar desnudos (porque estaba claro que los iba a haber, y en cantidad) acompañando al texto base de la vida de millones de fieles a lo largo y ancho de este mundo. Y muchas más cosas podría haberme imaginado y la verdad final hubiera seguido inmutable: que nada más editarse, la novela gráfica se ha encaramado directamente al primer puesto de la lista de cómics del New York Times y que, al menos hasta donde yo sé, ningún clérigo/cura/sacerdote/obispo (ya se hacen una idea) se ha rasgado la sotana preso de una indignación incontenible.

¿El motivo?. Uno extremadamente simple: Crumb adapta de forma FIEL y PRECISA el Génesis bíblico, no aportando ningún tipo de interpretación personal al mismo, tratando (y consiguiendo) ser lo más neutro posible. El resultado son doscientas veinte páginas de puro talento visual y narrativo. Un talento que ha le ha costado al autor americano cuatro años de su vida pero que, visto el resultado, vale la pena desde la primera a la última viñeta, tanto en lo que a la complicada labor de traslación del texto original se refiere como, sobre todo, a lo que atañe a la vertiente visual.

Condensando nombres, lugares, edades y todo dato que se deriva de la ardua lectura que siempre supone La Biblia (un libro al que, seamos sinceros ahora que no nos escucha nadie, hay que echarle reaños a la hora de leerlo) lo que Crumb termina ofreciéndonos con Génesis es, fuera de toda duda, la mejor aproximación al texto religioso que jamás se haya hecho nunca en este mundillo. Y lo es primero porque en ese intento de desnudar la adaptación de toda afección personal, el autor consigue poner de relieve todas las incongruencias que en nombre de la religión y con La Biblia como base se han cometido a lo largo de la historia: los que nunca se hayan acercado al libro sagrado o lo hicieran en el colegio (como el que esto suscribe) y no estén familiarizados con él, hallarán aquí muchos motivos para rechazar una religión que suele hacer alarde de estar basada en un libro escrito por la mano de un Dios magnánimo, benevolente y que siempre responde a la plegarias de sus fieles, para encontrarse a en realidad a un personaje vengativo, caprichoso, soberbio y déspota al que religiones como el Judaismo profesan devoción.

Al margen de este, quizás el mejor y más inconsciente hallazago por parte de Crumb, Génesis supone la constatación de la entidad de la libre interpretación a la que La Biblia ha sido sometida a lo largo de los siglos, sorprendiendo (y cómo) las prácticas cuasi-incestuosas de muchos de sus protagonistas y los comportamientos moralmente dudosos que los protegidos divinos ostentaban casi siempre. La obra del artista norteamericano se aleja así de raíz de las azucaradas versiones que el catecismo suele ofrecer, algo a lo que el dibujo apoya de una forma asombrosa. El alucinante grafismo de Crumb deja al lector sin aliento a cada tornar de página, con cada nueva viñeta, cada nuevo personaje, cada paisaje. Contemplar la minuciosa tarea que lleva a cabo el dibujante es uno de esos procesos que ralentizan sin remedio la lectura, pero la verdad es que dada la calidad de un trazo con cualidad inexcusable de grabado, este problema poco importa. Sin necesidad de recurrir a grandes aspavientos, con una franqueza tremenda (los desnudos abundan, como debería ser), en riguroso blanco y negro, y con una compulsión por el detalle que se transforma en un trazo profuso que llena cada viñeta hasta el último rincón sin provocar en ningún momento una sensación de horror vacui, sería muy fácil afirmar, aunando en una conclusión lo que aquí hemos arrojado acerca de ella, que Génesis es la Obra Maestra de Robert Crumb pero, ¡diantres, es que lo es!.

Sergio Benítez (308)

miércoles 4 de noviembre de 2009

EVA



Guión: Didier Comés

Dibujo: Didier Comés

Editorial: Norma

Formato: Álbum Rústica. 95 Páginas

Calificación: 8/10

Viendo la rica mezcolanza de géneros, estilos y autores en la que se está convirtiendo este blog de Sergio, Mario y nosotros sus colaboradores (irrumpo fuerte con el peloteo, ¡¡eh!!) me vienen a la cabeza ciertas ausencias, en ningún momento debidas a los anteriormente citados. Y si todos sabemos ya que el mundo del cómic es vasto e inmenso como ancha es Castilla, también deberíamos ser ya conscientes de que con paciencia y sobre todo con este grupo de locos todo llegará y se recomicdará.


Sabedor de que mis compañeros fichajes controlan más los ámbitos pijamistas, vertigueros, garthennieros y que el omnipresente Sergio controla las nuevas tendencias astiberras con alguna que otro guiño a los toutaineros y en realidad a todo lo que se le ponga por delante; yo, además de recomicdar alguna que otra obra nueva, voy a comenzar con mi regreso a recuperar autores y obras de la vieja Europa, historia viva de este Arte, que puede que no los conozca ni el tato pero ahí estarán en los archivos recomicdadores.


Al hilo de lo comentado al principio, esta ausencia (ya reparada) de la que hablo hoy hace referencia al autor belga Dieter Hermann Comés, más conocido como Didier Comés; autor que comenzó hacia 1969 en las revistas Pilote y Spirou haciendo trabajos primerizos pero que no fue hasta mediados los 70 cuando cambió y encontró su marchamo propio y su grafismo peculiar con el blanco y negro, del que hizo su modo de vida y se erigió en uno de sus mayores genios.


La obra de la que vamos a hablar, de la muchas que hay editadas en ediciones antiguas pero que aún se pueden encontrar, es Eva, una historia que empieza con una bella mujer que tiene una avería con el coche en medio del campo y va a pedir ayuda a la única casa que se encuentra, una vieja mansión habitada por dos extraños y ambiguos hermanos gemelos. Lo que es un comienzo normal y usual, de la mano del amigo Comés va derivando en todo un tratado de las relaciones sexuales, del desdoblamiento de la personalidad. En la historia vamos asistiendo a un crescendo no exento de morbo y lascivia por un lado y temor e intriga por otro, en el que se crea un triángulo amoroso que al final es un puro espejismo, en un mundo creado por fantasmas y autómatas. Una historia que, a la postre, versa de cómo la soledad tiene mil formas de hacer mella en las personas.


Pero nada esta dicho si no hablamos del dibujo. Este hombre tiene la misma facilidad para dibujar los claroscuros como cualquier persona tiene la de respirar. Leyendo el cómic se nota esa virtud pasmosa con la que crea la historia utilizando solo esos dos colores. Los personajes son algo hieráticos y sus rostros inexpresivos pero pronto se nota que es su estilo, lo hace adrede, y en esta obra en concreto dota al ambiente de una cualidad claustrofóbica que es lo mejor de la lectura.


En definitiva, un cómic mitad thriller psicológico mitad obra personal y peculiar de un autor que hace ya mucho renegó de la comercialidad y el éxito para hacer bullir su vida interior con el blanco y con el negro y sugerir cosas, muchas cosas. Simplemente eso.


Toni (13)

SAMBRE Integral

Guión: Bernard Yslaire & Balac

Dibujo: Bernard Yslaire

Editorial: Glénat

Formato: Álbum Cartoné. 304 Páginas

Precio: 45€

Calificación: 6.5/10

Como lo prometido es deuda, y me gusta cumplir mi palabra cuando así la doy, tras los comentarios que se vertieron en la anterior recomicdación de Yslaire que se hizo en estas líneas (la de la irregular Cielo Sobre Bruselas), resolví que cuando tuviera la oportunidad me haría con los cuatro volúmenes que componían Sambre, la que para todo entendido era la mejor obra del artista belga. Dejándolo estar momentáneamente por la dificultad de conseguir los cuatro a la vez, así como por el hecho de toda la lectura que sigue acumulándose en mis estanterías, el mes de julio (que fue cuando algún lector me pidió que lo leyera y lo recomicdara) dió paso al de agosto, y luego al de septiembre, y así habría continuado por mucho tiempo sino hubiera sido porque Glénat decidió echarme un cable y sacar este precioso integral (el volumen es una maravilla) con toda la historia y mucho material extra a la manera que ya habían hecho con el Peter Pan de Loisel. Y bueno, sí, eran cuarenta y cinco euros en algo sobre lo que sólo tenía vagas referencias pero, ¿quién dijo miedo?.

La ambiciosa historia de amor imposible que Yslaire propone en Sambre tiene como marco histórico una época no menos convulsionada de la historia de Francia, la que abarcó desde la instauración de la monarquía constitucional en 1830 hasta la proclamación de la breve pero intensa Segunda República en febrero de 1848, centrando el artista belga la acción del cómic en el último año de monarquía previo a la sublevación popular que llevaría a la deposición Luis Felipe de Orleans, el llamado rey burgués. Es en este marco, y en principio alejado del cosmopolita París, donde Yslaire permite que Sambre de comienzo. Y lo hace dejándose imbuir por el desatado espíritu romántico decimononesco que tan buenas muestras dejó en el arte pictórico de la época, arrancando en un cementerio con el entierro del patriarca de la familia Sambre. Allí conoceremos a Bernard y Sara, los hermanos que servirán al artista de espina dorsal de toda la narración. Y allí también nos presentara este a Julie, una joven con los ojos rojos (por una supuesta hemofilia del nervio óptico) cuya intervención supondrá el comienzo del fin para la familia Sambre.

A partir del pasional encuentro de Bernard y Julie, Yslaire comienza a vertebrar una historia de ritmo muy irregular cuyas ambiciones terminan pasándole factura: por una parte, todo aquello que atañe a la revolución popular, y en particular el uso que el autor hace de Julie como alegoría de la libertad (con constantes referencias al famoso cuadro de Delacroix) sitúandola en una posición de gran relevancia, es de una correcta solidez, y se eleva a la postre como lo mejor de la lectura. Sin embargo, el resto de la misma parece más un folletín de tres al cuarto, con multitud de oscuros secretos del pasado, amantes, bastardos y demás elementos que harían las delicias de cualquier guionista televisivo venezolano. El que este sea el aspecto más potenciado, sobre todo por esa constante huida que el Yslaire guionista provoca de la solución final (seamos francos, la historia que se cuenta en cuatro álbumes no daría ni para dos en manos más hábiles), hace que al final la lectura se vuelva plúmbea y algo farragosa, llegando a importarle a uno poco más que un pimiento el cruento destino que puedan llegar a sufrir los personajes.

Afortunadamente, en el aspecto gráfico Yslaire si que da la campanada, con un dibujo que caricaturiza a sus personajes olvidándose hasta cierto punto de la proporcion facial para dotarlos de mayor expresividad, un objetivo que, sin duda, consigue con creces. Además, ese romanticismo desaforado que antes coméntabamos se hace palpable en casi cada página del volumen, tanto por la cualidad oscura de sus viñetas, como por la sombría paleta elegida (en la que sólo destaca el rojo de los ojos de Julie, del pelo de los Sambre, o de la sangre del pueblo) o por los escenarios quejumbrosos y preñados de una fuerte carga de melancolía en los que se van desarrollando los acontecimientos. Punto fuerte de la obra, es el dibujo el que sirve al lector para seguir mostrando un cierto interés por una historia cuyos valores descienden en picado tras un interesante primer volumen. Y si remataba la recomicdación de Cielo Sobre Bruselas afirmando que no volvería a incidir en la obra del belga, ahora lo vuelvo a repetir: Sambre será, esta vez con pleno convencimiento, la última lectura que le haga a Yslaire. A más ver.

Sergio Benítez (307)

martes 3 de noviembre de 2009

SUPERLÓPEZ vols. 4 & 5

Guión: Jan

Dibujo: Jan

Editorial: Ediciones B

Formato: Varios

Precio: Varios

Calificación: 9/10

Para todos aquellos que se quedaron con ganas de mas tras la recomicdación de sus primeras aventuras, volvemos a la carga con los dos álbumes siguientes, publicados por vez primera a principios de los 80. Nota importante antes de empezar: Se advierte que el cariño con el que leí estas historias por vez primera ha podido nublar la objetividad de éste crítico. Avisados quedan.


El primero de los álbumes, Los Alienigenas, trata sobre la llegada de una nave espacial con unos seres con la capacidad de duplicar la forma o apariencia de cualquier cosa o persona, lo que sin lugar a dudas provocará más de un malentendido a costa de nuestro querido López. Tras las dos aventuras del Supergrupo, formada por pequeñas historias de ocho páginas que tenían un hilo conductor, ésta es la primera de las historias en la que la trama continua de un capitulo a otro, formando una historia larga de sesenta y dos páginas, y desde ese momento, éste sería el formato elegido por JAN en los restantes álbumes.


Para ser la primera vez que JAN contaba con tantas paginas a su disposición, la historia que se nos cuenta no está muy bien resuelta, y aunque algunos problemas de ritmo aparezcan por el camino, tiene momentos realmente divertidos. Además, resulta muy interesante ser testigos de cómo el autor introduce elementos que quedarían para siempre en la mitología de la serie, como el hecho de que los poderes de López dependan del traje azul y rojo que siempre lleva, como descubriremos cuando salte una y otra vez la ventana de la oficina o del hospital, y se de cuenta de que no lleva puesto el traje adecuado. También se presentan secundarios que luego serán muy recurrentes, como el General Sintacha, militar obsesionado con su más que probable vuelta al manicomio, o Carapincho, jefe del hampa local.


Con el segundo de los álbumes que hoy comentamos, el quinto de la serie, la calidad mejora notablemente, y es que nos hallamos ante El señor de los Chupetes, una de las más conocidas aventuras del personaje, y casi me atrevería a decir la favorita del público (la de un servidor es La semana mas larga, como comentaré próximamente por aquí. Bueno, si me dejan).


Aquí el homenaje es continuo, y las referencias al Señor de los Anillos resultan lo más logrado de la historia. Quizás fruto de lecturas y relecturas, hay aquí momentos inolvidables de la historia del tebeo español (que a gusto me he quedao, oigan), como el origen de los chupetes y nuestra obsesión con ellos a traves de la historia, o el bolsazo que Luisa le propina a López tras ponerse a llorar después de quitarle el chupete que lo hacia invisible.


El guión resulta mucho mas original y sorprendente que en otras ocasiones, y mientras se van recopilando chupetes y avanza la historia, el escenario cambia constantemente, del Amazonas al Océano Atlántico, al Desierto del Sahara, al Everest o a la mismísima Luna… En resumen, mucha acción, aventura, y el característico sentido del humor del autor, con esas situaciones cotidianas que siempre consiguen arrancarme una sonrisa, como aquella del niño castigado por su profesor al decir que ha visto una ballena volado, o la resolución de la historia de la ballena, con ese "vaya rollo” que le suelta Superlopez a Pinocho y Gepetto cuando se los encuentra dentro de la ballena y estos empiezan a contarle como llegaron alli.


Resumiendo, dos álbumes imprescindibles, por los que no pasan los años, y de compra obliatoria, sin excusas de europeismo, pijamismo o lo que sea que cada uno lea. Además, como apuntábamos en la anterior reseña, se pueden encontrar fácilmente en librerías y grandes superficies dentro del primero de los Superhumor del personaje, que recopila los primeros cinco álbumes por 15€. Así que, haciendo caso a las muchos anuncios que aparecen en las historietas de Superlópez, no me queda mas remedio que decirles: “¡No sean idiotas, no fumen y lean mucho!”


Jose (22)