viernes, 30 de julio de 2010

WIMBLEDON GREEN

Y como dirían en el Un, Dos, Tres........¡¡¡¡¡CAMPANA y SE ACABÓ!!!!!

Han sido dos años, un mes y veinticuatro días en los que hemos llegado a publicar 684 reCOMICdaciones de sendos títulos diferentes. Toda una bilioteca de consulta a la que hemos dedicado muchas horas de lecturas y algunas menos de escritura que, mientras la vida sigue avanzando y el incierto futuro dicte que podamos (o no) volver a leernos por estos lares, quedan aquí como testimonio de la sana locura de un grupo al que le debo muchísimo.

No sé si estas líneas serán una despedida.

Espero que sólo queden como un hasta luego.

Sea como sea, GRACIAS por estar AHÍ.

'Nuff Said!!!!!!!


Guión: Seth

Dibujo: Seth

Editorial: Drawn and Quarterly

Formato: Libro Cartoné. 128 Páginas

Precio: $19.95

Calificación: 9/10

Por regla general la vida de un coleccionista de tebeos es una en la que las satisfacciones superan con mucho a los malos momentos. De entre las primeras están esas innumerables ocasiones en las que abrimos un cómic y nos dejamos invadir por el olor a tinta y la percepción de que algo muy grande está a punto de sucedernos. A ellas también se suman esos gratísimos momentos en los que por fin conseguimos, tras mucho tiempo buscando, ese título que hasta entonces se nos había mostrado esquivo, o aquél que leímos cuando pequeños y que, por pura nostalgia, tenía que formar parte como fuera de nuestra colección. Pero, ¡ay!, también pululan por ahí los negativos (o no tan agradables), esos que, en contadas ocasiones hacen que, o te arrepientas de haber leído tal o cual título, o que, como me ocurrió en mi última visita al Forbidden Planet londinense (sí, por fin voy a contar la dichosa historia para aquellos a los que interese, que supongo serán muy pocos) lamentes no tener dinero a espuertas para poder traerte de vuelta a España media tienda. Quien quiera saltarse mi periplo londinense que pase directamente al cuarto párrafo, que es donde empiezo a hablar en realidad de Wimbledon Green.

Tras algo más de una hora deambulando por las infinitas estanterías de la tienda (el paraíso para cualquier amante del cómic americano que se precie) entre mis brazos había algo más de quince volúmenes de títulos que abarcaban desde un recopilatorio con los Ultimates 3 (¿qué queréis?, Madureira siempre ha sido una debilidad) hasta un voluminoso tomo de Frank Frazetta, pasando por los dos recopilatorios de Whiteout, una edición Deluxe de Midnight Nation, un trabajillo de Kyle Baker que me faltaba, el Literary Life de Posy Simmonds, Filthy Rich (de Azzarello y Víctor Santos), el omnibus de Ronin, el Sgt. Rock de Tucci, una novela gráfica del dibujante de Mom's Cancer, los dos primeros volúmenes de Northlanders, el noveno recopilatorio del Ex-Machina, otro omnibus, esta vez de PVP, el gran volumen de Doug Wright, el primer Deluxe HC de Y: the Last Man, el Dark Entries e incluso la edición americana de George Sprott. Obviamente, sino quería que mi mujer me pidiera el divorcio, ni pagar una fortuna en sobrepeso de equipaje, aquella montaña había que reducirla. Así que me puse manos a la obra.

El Ultimates 3 cayó por motivos más que obvios antes que ningún otro (por mucho que me gustara Madureira, era Loeb quien perpetraba el guión). Y a partir de ahí comenzó el duro proceso de descarte. A la tercera parte de Los Vengadores versión Ultimate siguieron casi sin pensarlo aquellas ediciones en tapa dura de cosas que ya tenía, así que George Sprott, el volumen de Y y el Midnight Nation (snif, con lo bonita que era la edición), fueron devueltas a las estanterías. El siguiente fue PVP, más por precio que por otra cosa, un razonamiento que también afectó, por muy atractivo que fuera, al Doug Wright Collected. Sin querer mirar mucho, dejé también los dos tomos de Whiteout, el de Kyle Baker (este último debido a que, al margen de Los Bakers, hacía tiempo que el autor no me terminaba de convencer), el Filthy Rich y, muy a mi pesar, el de Frazetta. Quedaban ya muchos menos, pero aún había que afinar más la criba, con lo que el segundo de Northlanders y Whatever Happened to the World of Tomorrow? fueron los últimos sacrificados. Y así hubiera quedado el cuadro final - con el noveno de Ex-Machina, el Sgt. Rock de Tucci, el primer volumen de Northlanders, el Literary Life y el Dark Entries- sino hubiera sido porque en una de las muchas vueltas para colocar los cómics en su sitio, un pequeño y llamativo tomito llamó poderosamente mi atención: su tipo de letra y el diseño de la portada no podían ser de otro que el gran Seth, y así fue como este Wimbledon Green terminó cerrando una compra intensa pero, para qué negarlo, bastante fructífera.


El hecho de que haya esperado a este recomicdación en particular para contaros esta historieta personal viene relacionado con que el largo subtítulo de Wimbledon Green no sea otro que The Greatest Comic Book Collector in the World, ya que la fantástica historia que nos cuenta aquí Seth sigue precisamente a eso, al Mejor Coleccionista de Cómics del Mundo.

Ya en la línea de lo que después podremos encontrarle en la que es su incontestable obra maestra hasta la fecha (la incomensurable George Sprott) Seth teje aquí una historia a base de otras muchas más pequeñas que forman parte de ese gran puzzle que es la vida del protagonista. En un tamaño mucho más reducido que el su última obra, el artista canadiense explora aquí con la misma intensidad los recovecos a los que pueda llevarle la fragmentada narrativa heredada del mejor Chris Ware. Así, y como ya pudiéramos observar en George Sprott, el artista comienza a construir el relato que pretende trasladarnos in media res, adentrando al lector casi a empujones en el fascinante universo que poco a poco irá desvelando sus muchos secretos. Las similitudes con la obra que le ha valido tantísimos elogios en el pasado 2009 son muchas: para empezar tenemos las concomitancias que se producen cada vez que el autor utiliza la voz de algún personaje externo al núcleo central de la historia para aportar datos sobre ella que pueden, o no, ser verdad ya que éstos no tienen porque haber conocido a Wimbledon de forma directa. En lo que a ese núcleo respecta, si en George Sprott, el continuo hilo central de las idas y venidas era ir acercándonos inexorablemente al momento de la muerte del protagonista, en Wimbledon Green, es atención se divide en dos. Por un lado Seth nos acerca a los denodados intentos del personaje y sus competidores por hacerse con el único ejemplar existente de una rara serie de cómics; por el otro, va desvelando la apasionante historia de cómo terminó en manos de Green la mayor colección privada de cómics de la historia.

Trufado todo ello de ese particular carácter, mezcla ajustada entre un humor amargo y una nostalgia que impregna cada viñeta, resulta curioso, tras finalizar la lectura, repasar las líneas de texto que sirven de un prólogo que, en palabras del autor "debería ser epílogo", para darnos cuenta de lo mucho que se menosprecia Seth. Tachando a este espectacular cómic de "apresurado y con un dibujo pobre", el autor no hace más que mostrar una tremenda modestia que para nada es reflejo de la realidad: Wimbledon Green (con su maravillosa edición) es la antesala de George Sprott en todos los aspectos, y como tal, en su carácter sobresaliente está la simiente de esa obra maestra del noveno arte que es su último trabajo.

Sergio Benítez (y 397)

jueves, 29 de julio de 2010

Las AVENTURAS del CAPITÁN TORREZNO

Guión: Santiago Valenzuela

Dibujo: Santiago Valenzuela

Editorial: Edicions de Ponent

Formato: Álbumes Cartoné. 116 a 150 Páginas

Precio: 10 a 14€

Calificación: O.M

Me piden los amigos de Lecturas Recomicdadas una reseña de una obra capital, que me impactara en su día, que dejara mella en un servidor. No me lo pensé mucho a pesar que tenía unas cuantas por ahí rondando. Esta vez si que iba a por ti, Torrezno. Ya te podías esconder donde quisieras y hacerte pasar por cualquiera. Iba a volver a releerte e iba a sacarte de tu adorado ostracismo.


La tenue línea que separa una obra maestra de otra viene fuertemente marcada por el subjetivismo. ¿Cómo si no iba yo a señalar esta Obra de redonda, de maestra?. Motivos podría dar unos cuantos, como unos cuantos serán los que dudarán de mi aseveración. Este es un reparte obra maestras… dirán; la verdad que no suelo dar ese premio más que a cinco o seis clásicos y desde hace unos años entra esta saga. Lo primero que puedo decir a su favor, es que siento una química especial con el autor de este cómic, pese a no conocerlo de nada. Los dos hemos recorrido bares, fiestas de bellas artes, escenarios irreales y momentos peliagudos. Hemos crecido viendo y aprendiendo y hace tiempo nos dimos cuenta que esto, la vida, es una batalla constante llena de olvidos y nostalgias y el humor nuestro mejor ariete.


Otro punto a favor, es que entrar en este mundo requiere de abandonar toda otra cosa que se este haciendo, de ahí la pereza que me entraba para volver a releer al Capitán Torrezno. La morosidad, la urgencia, la violencia que preside esta obra hace que su lectura sea tan absorbente que durante días (sabed, oh grandes amigos que son 6 tomos metidos en su señorial cofre) no podrás salir de este inmenso y a la vez diminuto infierno.


Para terminar de hacernos el hara kiri, hay que mencionar que la obra es española. Ahí esta lo bueno, no tenemos que irnos a otros países. Deneeim esta aquí, a la vuelta de la esquina, en nuestras conciencias. El autor Santiago Valenzuela es un vasco afincado en Madrid. Calidad a arrobas. Os lo dice alguien que lleva leyendo la tira de años.


Pero, os diréis, vosotros apóstoles de la desconfianza, que de ¿qué diablos va esta saga?.


Es una gran pregunta e intentaré dar unas pinceladas cuerdas sobre el demencial contenido y continente. Torrezno es una historia-río que comienza con nuestro héroe es arrancado de su mundo y metido en un mundo de fantasía, de épica guerrera, de violencia y huidas, de temor y de honor. Historia que solamente de vez en cuando es salpicada con elementos reconocibles de la realidad del personaje, un borrachete cachondo de cualquier tugurio de la periferia de Madrid. En el primer número, Horizontes Lejanos, vemos esa lisérgica parábola sobre que a todos nos gustaría jugar a ser Dios, en este caso, en la piel de un gris funcionario reconvertido en demiurgo. En los siguientes números se marca más el aspecto bélico de la historia, sucediéndose homenajes e influencias de lo más dispares y variadas y siempre desternillantes, observando atónitos, nosotros insignificantes mortales, este despliegue de costumbrismo castizo, cultura popular y angustia bélica.


De la saga y del autor (cuidado si vais a empezar a leer otras obras de este autor, algunas son muy difíciles, buscar los tomos de Torrezno, no os será fácil encontrar el 1º a no ser que lo hayan reeditado) hay que mencionar su vigor narrativo, realmente impresionante, y sus tintes kafkianos. Su pasmosa facilidad para crear mundos y universos imaginarios realmente atrapadores como telas de araña. Con un dibujo en blanco y negro y con tonos grisáceos nos demuestra con variados registros gráficos su talento innato para diferenciar los planos de realidad que conviven en el relato, amen de un dominio increíble de los montajes paralelos (llega un momento que tiene articuladas hasta 5 ö 6 tramas paralelas) y sobre todo la inclusión y profusión de textos de cualquier tipo, desde literarios recargados hasta poéticos todo en aras de detallarnos e idealizarnos este mundo, esta historia. Con la salida del último numero Los Años Oscuros cerró la historia dejando muchas cosas en el aire (con el tiempo me di cuenta que esto es así, que es inútil intentar explicar más). Este último número, con mucha parte de libro, defraudó a bastante gente que esperaba que siguiera su surrealista odisea; yo con el tiempo (y con ese pedazo de portada) he llegado a apreciarlo mucho y a ver un extraño final a un extraño cómic. Y ¡ojo! que extraño está dicho en lo más benevolente y fascinante sentido de la palabra. Y con esto acabo, ya que podréis imaginar, queridos y calidos amigos, que son varias las hojas que podría escribir sobre el choteras de Torrezno, esos copones, esas mecaguen las hostias y esas ganas de tomarse su anisete y que le dejen en paz, sea donde sea, son y serán impagables.


Toni (y FIN)

miércoles, 28 de julio de 2010

LAZOS de SANGRE

Guión: Yves H.

Dibujo: Hermann

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Cartoné. 56 Páginas

Precio: 11.95€

Calificación: 8/10

Aunque es muy probable que a muchos de los que nos seguís día a día no os suene de nada por aquello de ser de "otra generación", seguro que a muchos de los de mi misma "quinta" el título El Corazón del Ángel os dice bastante. ¿Que por qué saco a colación la cinta de Parker con Rourke y De Niro?. Muy obvio. Porque toda la lectura de este Lazos de Sangre está impregnada de un ambiente similar al que se desarrollaba en dicha cinta. Para aquellos que no la hayan visto, El Corazón del Ángel sigue a Harry Angel (Mickey Rourke) un detective de tres al cuarto a quien su nuevo cliente, Louis Cyphre, le encarga encontrar a un hombre llamado Johnny Favourite, que lleva desaparecido algún tiempo. La búsqueda le llevará a los barrios más sórdidos de la Nueva Orleans, mezclándose en su camino el vudú, la magia negra y un final de esos que te deja totalmente boquiabierto.

Como decía, en Lazos de Sangre Yves H. (hijo de Hermann) desarrolla un guión que guarda no pocas concomitancias con la película de Alan Parker. Trasladando la acción de Nueva Orleans al Nueva York de los años cincuenta, el guionista concreta una trama en la que un joven detective de la policía se verá envuelto en una investigación sobre un misterioso y temido jefe del hampa en la que nada es lo que parece. Urdida con los mecanismos propios del género negro, la trama del cómic se desarrolla siempre en los ambientes más oscuros de la gran manzana, echando mano de ciertos elementos que, depende de como se interpreten, podrían pertenecer al género fantástico o tratarse sólo de figmentos de la imaginación del personaje. Esto último es especialmente visible en el final de la historia, cuando Yves H. deja la mayoría de los detalles que darían cierre al tebeo en manos del enfoque que le quiera dar el propio lector.

Sea como fuere, lo que no atiende en ningún momento a interpretaciones ni enfoques es lo magistral del arte de Hermann, un dibujante al que la palabra prodigioso se le queda corta. Con una carrera a sus espaldas que incluye títulos fundamentales del tebeo europeo como Jeremiah, Comanche o Las Torres de Bois-Maury, quizás sería exagerado afirmar que es en las páginas de Lazos de Sangre donde podemos encontrar el mejor trabajo del belga, pero tampoco estaríamos faltando mucho a la verdad ya que la calidad de aquello con lo que nuestros ojos pueden deleitarse es, a falta de términos más apropiados, brutal. Caracterizando a los personajes de forma magistral y capturando un ambiente que casi se puede mascar, con esa noche poblada de luces de neón y vapores de las alcantarillas que tan propias le son a la ciudad que nunca duerme, no hay en este volumen una sóla página ante la cual la mirada pueda pasar de forma casual sin sentir la extrema necesidad de pararse a admirar el detallismo y profundidad que el dibujante da a cada una de sus viñetas. En este sentido, la lectura de Lazos de Sangre recuerda bastante a otro de sus títulos más preciosistas, la excelente Wild Bill ha Muerto, pero donde en este todo era luz y color, aquí encontramos muchas tinieblas reproducidas con un verismo alucinante que consigue en muchos momentos salvar los escollos de un guión que, como apuntaba arriba, deja demasiado en manos de lector.

Sergio Benítez (396)

LITERARY LIFE

Guión: Posy Simmonds

Dibujo: Posy Simmonds

Editorial: Jonathan Cape

Formato: Álbum Cartoné. 76 Páginas

Precio:
£16.99

Calificación: 8.5/10


Si algo dejaba claro Tamara Drewe es que (como suele pasar cuando esto sucede) Posy Simmonds iba a ser una de esas autoras a las que iba a haber que seguir sí o sí conforme el resto de su producción fuera viendo la luz en nuestro país. Su singular forma de narrar, lo real de sus personajes y la solidez de la historia que componía en el tomo editado por Sins entido son sólo algunos de los valores que atesoraba la citada obra. Así que no debe resultar extraño que, cuando encontré en este tomo en Forbidden Planet (y ya falta muy poco para que os cuente esa historia que tanto llevo postponiendo acerca de la batida que allí pude llevar a cabo) me lanzara de cabeza a por él máxime si tenemos en cuenta que incluso venía firmado por la autora, aunque eso sea un detalle que con los años ha dejado de tener importancia.

Enmarcado en el mismo mundo literario en el que se desarrollaba Tamara Drewe, la gran diferencia de Literary Life con aquella es que mientras la primera contaba una historia de principio a fin, este recoge todo aquello que Simmonds publicó en la sección de crítica literaria de The Guardian entre 2002 y 2004. ¿Y qué significa esto?, pues que lo que aquí vamos a encontrar son las constantes disgresiones de la autora acerca de los escritores y su particular mundo, así como los arquetipos que rodean a editores, librerías e incluso ciertos géneros literarios como el misterio o los cuentos de hadas.

Tan ecléctica mezcla nos ofrece todo un rosario de un humor caústico en el la autora demuestra que no sólo domina el slice of life más original (el que le pudimos ver en Tamara Drewe), sino que a la hora de plantear un humor inteligente y elocuente, capaz de arrancarnos la mayor de las carcajadas al tiempo que nos hace reflexionar sobre lo divino y lo humano sin el perfecto funcionamiento de ninguna de las dos vertientes se vea afectada por la otra. El genio que ello demuestra se puede encontrar en cada página del tomo, ya sea en esas historias sobre dos libreros con muy diferentes puntos de vista acerca de las grandes superficies, ya en las diatribas de una estrella de los best-sellers, ya en un ficticio doctor encargado de curar los males literarios.

Unido a su personal grafismo, lo que resulta más curioso y brillante de esta magnífica lectura es el hecho de que por mucho que los personajes y algunas de las situaciones puedan llegar a sernos totalmente ajenas, sea porque los personajes son británicos, sea porque vivamos totalmente alejados del mundillo literario, no resulta complicado sentirse identificado con las pequeñas idiosincrasias que Simmonds va asignando a los protagonistas de sus pequeñas perlas aviñetadas. El resultado, como huelga ya afirmar, sólo sirve para cerciorarse de que la impresión que nos llevamos con Tamara Drewe no era errónea: en Posy Simmonds tenemos a una figura del noveno arte a la que no hay que perder de vista.
Sergio Benítez (395)

martes, 27 de julio de 2010

MORIRE A MEDIANOCHE

Guión: Kyle Baker

Dibujo: Kyle Baker

Editorial: Norma

Formato: 96 Páginas

Precio: 10,50 €

Calificación: 8/10


A finales de 1999 (iba a decir finales de siglo, pero no quiero entrar en absurdas polémicas) el mundo vivía preocupado sobre la posibilidad de que la llegada del año 2000 fuera interpretada por los ordenadores que rigen el mundo (aviones, comunicaciones, electricidad, etc.) como que la fecha era 1900, y todo se viera sumido en la oscuridad y el caos.


Con semejante material como premisa, y acostumbrado a jugar con las inquietudes y neuras de la sociedad para escribir muchas de las historias que publicada mes a mes, el sello Vértigo editó en esa fecha una serie de especiales que tenía mucho que ver con el Y2K (el fin del milenio y sus consecuencias), y que bautizaría como V2K. Dentro de la irregular producción de títulos, aparecerían obras como Totems, de Tom Peyer, donde Shade, Animal Man, La Cosa del Pantano o John Contastine se reúnen en una extraña fiesta fin de milenio, rodeados de Conspiradores y alienigenas.


Por suerte, el experimento V2K dio mejores frutos, como el que nos ocupa. Moriré a Medianoche cuenta la historia de Larry, a tan sólo 90 minutos de la llegada del año 2000. Su novia Muriel acaba de dejarle, y Larry ha decidido acabar con su sufrimiento, ingiriendo un bote entero de pastillas. Pero claro, cuando acaba de imprimir su nota de suicidio (sí, de imprimirla), y de tomar la última pastilla, la mismísima Muriel aparece en el apartamento de Larry, diciéndole que lo ha pensado mejor, y que quiere que vuelvan juntos. A partir de ahí, la noche de Larry camino al nuevo año será un titánico esfuerzo por vomitar las pastillas ingeridas, y encontrar otras pastillas que contrarresten el efecto.


El personal hacer de Kyle Baker hace el resto. Con su particular estilo Cartoon, y casi como si de un Storyboard cinematográfico se tratase, las viñetas son “subtituladas” con los diálogos que deberían aparecer en su interior. De ritmo frenético, estos noventa minutos de la vida de Larry pasan como una exhalación, y como queriendo acompañarle en su frenética carrera por salvar su vida, la propia lectura parece acelerarse, saltando entre las paginas para ver como la capacidad narrativa del señor Baker sigue en plena forma, y casi no necesita de textos de apoyo para contarnos una historia.


En el trayecto, páginas tan efectivas como el reencuentro entre Larry y Muriel, contado en segundo plano, ya que el primero lo ocupa el bote vacío de pastillas que lo provoca todo, una persecución en las alturas con la muchedumbre de Times Square que espera la celebración del nuevo año, o ese impagable primer plano de Larry escuchando al conserje que le ha interrumpido cuando pretendía vomitar las pastillas, para contarle una estremecedora historia personal. En resumen, una obra capaz de satisfacer tanto a los incondicionales del autor de Porqué odio Saturno (cuya imposible adaptación cinematográfica se anuncia en el Times Square de este comic), y a cualquiera que se acerque por vez primera a su particular universo de Tex Avery enloquecido.


Jose (59)

BLANCO HUMANO: MONTAJE FINAL

Guión: Peter Milligan

Dibujo: Javier Pulido

Editorial: Norma

Formato: 64 Páginas

Precio: 7,50 €

Calificación: 8/10


El buen sabor de boca que la primera miniserie de Blanco Humano dejó a crítica y público, fue motivo mas que suficiente para que Vertigo volviera a confiar en Peter Milligan y le diera la oportunidad de seguir contando la historia del atormentado Christopher Chance, esta vez como novela gráfica, y sustituyendo al malogrado Edvan Biukovicz (sí, lo he tenido que copiar…) por nuestro Javier Pulido.


Y aunque esta novela gráfica diera lugar, a su vez, a una serie regular, de la que hablaremos otro día, estas 96 páginas suponen, para quien esto escribe, la mejor historia del personaje. La acción arranca donde terminaba la anterior, con ese cartel de Hollywood, que viene como anillo al dedo a los clientes que nuestro enigmático Señor Chance tendrá en este volumen.


Para los no iniciados con el personaje, que por cierto, ha contado este año con su propia serie de TV (cuyo resultado final no es para tirar cohetes), decirles que Christopher Chance es capaz de metamorfosearse, con ayuda de maquillaje y algo de látex, en cualquier persona, y así protegerlos de cualquier amenaza, hasta el punto de que sus seres mas cercanos son incapaces de darse cuenta de que están siendo suplantados. El problema, y para mi el gran acierto del personaje, y por tanto de la serie, es que se mete tanto en las personas que debe proteger, que no está seguro de donde empieza el personaje y donde termina Christopher Chance, e incluso dudar de cuál de entre todas las personalidades que se agolpan en su cabeza es la verdadera (si es que todavía queda algún rastro de su personalidad original).


En esta ocasión, y tras haberse producido el chantaje y posterior asesinato de varias estrellas de Hollywood, le tocará suplantar y proteger a Dai Thomas, una estrella en horas bajas que busca desesperadamente un nuevo éxito, y que no dudará en utilizar incluso las amenazas para volver a la cima. Aprovechando la ocasión, Milligan hace un cruel retrato de la meca del cine, dominada por estrellas obsesionadas con envejecer, niños actores obligados a ser adultos demasiado pronto, y guionistas dispuestos a cualquier cosa por ver su guión trasladado a la gran pantalla. Como de costumbre, se tratará de un peligroso juego donde nada es lo que parece, y donde Christopher pasará de una personalidad a otra intentando descifrar la clave para que un niño estrella pueda volver a reunirse con sus padres.


En el apartado gráfico, Javier Pulido comenzaba a demostrar (la obra es de 2004) que era un artista muy a tener en cuenta, y es que su dibujo de alargados rostros y figuras, tan personal y característico encaja a la perfección en la serie, y los que hemos seguido su trayectoria hemos comprobado que no hace sino mejorar en cada nuevo proyecto. En resumen, un guión complejo y fascinante, cuyas piezas van encajando poco a poco a lo largo del relato, un dibujo soberbio, y un personaje al que se le coge cariño con facilidad: un hombre que, a fuerza de suplantar a otras personas, ya ni siquiera recuerda quien es realmente.


Jose (58)

lunes, 26 de julio de 2010

CLARA...de NOCHE. PUTA pero HONRADA

Guión: Carlos Trillo & Juan Pablo Maicas

Dibujo: Jordi Bernet

Editorial: El Jueves

Formato: Álbum Cartoné. 64 Páginas

Precio: 11€

Calificación: 8/10

Comentaba no hace mucho en la recomicdación de El Demonio Rojo, que aunque no soy de aquellos que compran religiosamente El Jueves todas las semanas, en mi tebeoteca si figuran ciertos volúmenes recopilando material de algunas de las "series" que alberga la revista. El hecho de repasar los títulos que tenía por aquí unido al repaso más o menos exhaustivo que llevamos haciendo de un tiempo a esta parte sobre la obra del gran Jordi Bernet, me llevó a sacar un volumen que adquirí hará un año pero que, por un motivo u otro no recomicdé en su momento.

Serie longeva dentro del Jueves donde las haya, Clara...de Noche es un ejemplo más (y ya he perdido la cuenta de cuántos van) de la gran variedad de géneros en los que ha sido capaz de embarcarse el artista español. Dado su carácter humorístico y la rapidez que exige el sacar dos páginas semanales, no encontraremos aquí una narrativa tan elaborada como en las otras obras que hasta ahora hemos visto de Bernet. Ahora bien, eso no implica ni mucho menos que la calidad de lo que el catalán es capaz de cuajar con tan poco margen de tiempo sea baja, antes bien, en lo que a funcionamiento de los gags se refiere, el artista es todo un maestro, temporizándolos perfectamente para causar la carcajada en el último momento. En cuanto al trazo, en las páginas de Clara se diferencian con claridad aquél que corresponde a la protagonista, un dechado de curvas imposibles claramente inspirada en Bettie Page, y aquellos con los que se perfilan al resto, en los que se observa la vetusta influencia de los tiempos del dibujante en Doña Urraca.

En lo que a Trillo y Maicas se refiere, poco hay que reprochar al trabajo de un dúo de guionistas que sabe como hacer reir una y otra vez en las páginas de las desventuras de esta prostituta a la que todo bicho viviente con pene quiere beneficiarse. Las situaciones en las que los escritores envuelven a Clara resultan de lo más hilarante por más que pueda parecer que, después de los casi veinte años que hace que la crearon, el cansancio acerca de los chistes que contar debería haber hecho mella en el personaje. Ese es sin duda el mejor halago que se le puede hacer al trabajo de Trillo, Maicas y Bernet, que sigan consiguiendo, semana a semana, poner una sonrisa en todo aquél que se acerque a las páginas de esta "puta honrada".

Sergio Benítez (394)