Guión y Dibujo: CoseyEditorial: Planeta DeAgostini
Formato: Álbum Cartoné. 106 Páginas
Precio: 12.95€
Calificación: 9/10
Norma, la editorial que hasta ahora ha mantenido su hegemonía en cuanto a edición de material europeo en nuestro país se refiere, debería empezar a replantearse ciertas políticas de precios a la vista de lo que Planeta está lanzando de forma cada vez más agresiva mes a mes. Vale que muchos de los tomos que está editando son de tamaño reducido para así abaratar costes, y que en cuanto a gramaje del papel, Norma sigue un poco por delante de lo que Planeta es capaz de ofrecer pero, lo que está claro es que en estos tiempos de crisis que corren, cosas tan banales como la calidad del soporte casi no se tienen en cuenta.
Viaje a Italia forma parte de las pocas novedades que Planeta edita este mes de octubre ante la avalancha de títulos que nos espera para el próximo noviembre y la verdad es que se agradece que hayan editado un tebeo de estas características en un mes tan paupérrimo, más que nada porque ello ha permitido una lectura calma sin las "presiones" usuales de tener que leer las últimas compras cuanto antes.
La primera conclusión clara que uno saca al finalizar la lectura de Viaje a Italia es el fuerte carácter cinematográfico que Cosey imprime a toda la narración: ya sea en el preciso uso de los flashbacks que sirven al autor para ir respondiendo a las lógicas preguntas que uno se va planteando a lo largo de la lectura; sea en la descripción de unos personajes que, aunque ligeramente estereotipados, adquieren la suficiente definición conforme la historia va desvelando sus secretos; o, sobre todo, por una composición de página que parece directamente arrancada de un story-board fílmico.
En este sentido, y siendo Viaje a Italia mi primer contacto con el autor, descubro en él un dibujante hábil, que construye a sus personajes de forma simple pero tremendamente sólida y cuya narrativa resulta tan ágil como la sencillez con la que se desarrolla. Y aunque el tebeo guarda muchos y muy buenos momentos, me quedo especialmente con uno, ese final...qué digo final, ese finalazo, que Cosey resuelve en las tres últimas páginas, cada una de ellas perfectamente estructurada mediante diferentes aviñetados: desde la fragmentada y cerrada visualización del tiempo en esa conversación telefónica, hasta las dos páginas que cierran la lectura, toda una lección de temporalización gráfica en la que el autor ralentiza el avance de la cuarta dimensión para que el tinte trágico que lo envuelve sea aún más efectivo. Impresionante.
Lo malo (si es que puede considerarse así) es que ahora que he descubierto a Cosey, y sabiendo que su trabajo para Saigón-Hanoi es poco menos que una obra maestra, "me veré obligado" a empezar a recopilar todo lo que haya sido editado del autor suizo en nuestro país. En fin, ¿qué se le va a hacer?.
Viaje a Italia forma parte de las pocas novedades que Planeta edita este mes de octubre ante la avalancha de títulos que nos espera para el próximo noviembre y la verdad es que se agradece que hayan editado un tebeo de estas características en un mes tan paupérrimo, más que nada porque ello ha permitido una lectura calma sin las "presiones" usuales de tener que leer las últimas compras cuanto antes.
La primera conclusión clara que uno saca al finalizar la lectura de Viaje a Italia es el fuerte carácter cinematográfico que Cosey imprime a toda la narración: ya sea en el preciso uso de los flashbacks que sirven al autor para ir respondiendo a las lógicas preguntas que uno se va planteando a lo largo de la lectura; sea en la descripción de unos personajes que, aunque ligeramente estereotipados, adquieren la suficiente definición conforme la historia va desvelando sus secretos; o, sobre todo, por una composición de página que parece directamente arrancada de un story-board fílmico.
En este sentido, y siendo Viaje a Italia mi primer contacto con el autor, descubro en él un dibujante hábil, que construye a sus personajes de forma simple pero tremendamente sólida y cuya narrativa resulta tan ágil como la sencillez con la que se desarrolla. Y aunque el tebeo guarda muchos y muy buenos momentos, me quedo especialmente con uno, ese final...qué digo final, ese finalazo, que Cosey resuelve en las tres últimas páginas, cada una de ellas perfectamente estructurada mediante diferentes aviñetados: desde la fragmentada y cerrada visualización del tiempo en esa conversación telefónica, hasta las dos páginas que cierran la lectura, toda una lección de temporalización gráfica en la que el autor ralentiza el avance de la cuarta dimensión para que el tinte trágico que lo envuelve sea aún más efectivo. Impresionante.
Lo malo (si es que puede considerarse así) es que ahora que he descubierto a Cosey, y sabiendo que su trabajo para Saigón-Hanoi es poco menos que una obra maestra, "me veré obligado" a empezar a recopilar todo lo que haya sido editado del autor suizo en nuestro país. En fin, ¿qué se le va a hacer?.
Sergio Benítez (37)




