martes, 16 de febrero de 2010

MIDNIGHT NATION

Guión: J.M. Straczynski

Dibujo: Gary Frank

Editorial: Norma

Formato: Libro Cartoné. 304 Páginas

Precio: 25€

Calificación: O.M

La primera vez que escuché hablar del guionista de nombre impronunciable, J. Michael Straczynski, fue cuando, siguiendo a mi siempre admirado Gary Frank, y su espectacular sentido del dibujo, decidí hacerme con la serie en español, recién finalizada y en grapa, en una de esas compras a ciegas que tanto nos gusta hacer de vez en cuando.


Hasta entonces, lo único que había leído del autor era Rising Stars, pero su irregular ritmo de publicación y baile de dibujantes, me hizo olvidarme de la serie hasta mucho tiempo después (pero esa es una historia que dejaré para otra recomicdación). El caso es que comencé a leer con cierto recelo, pero disfrutando con cada viñeta y dejándome sumergir por ese tono de novela de cine negro que desprendían las primeras páginas, y de la mano del teniente Grey, y de esos textos de apoyo que hacían las veces de “voz en off”, conocer a Laurel, a ese lugar que existe entre dos sitios, y todo lo que nos cuenta esta serie de docenúmeros que todo amante de los comics debería tener en sus estanterías.


El resultado, como podéis suponer, me dejó fascinado, y no tuve más remedio que leer la obra de un tirón, incapaz de frenar las ganas de coger la siguiente grapa cada vez que terminaba la anterior. Ni que decir tiene que poco tiempo después me hice con la edición en tomo, y desde hace muy poco, y aprovechando la edición en tapa dura que la editorial Norma sacó hace poco, la compro para regalar cada vez que tengo ocasión.


¿Qué de qué trata Midnight Nation? Pues de todo, supongo, de la vida y la muerte, del amor, del sufrimiento, del destino, de lo bueno y lo malo, de los sacrificios que hacemos, de la supervivencia, de la lealtad, de todo un poco. Pero bueno, sin ponernos trascendentales, la serie cuenta el viaje que el detective Grey debe emprender cuando, tras ser atacado por unos extraños seres, descubre que tiene menos de un año para recuperar su alma si no quiere terminar convertido en aquello que mas teme. Durante el viaje, estará acompañado de Laurel, una joven “desposeída” que tiene experiencia en este tipo de viajes, y que guiará a nuestro protagonista en este nuevo universo donde terminan las personas y las cosas que son olvidadas.


Como no podía ser menos, tratándose de una historia acerca del “viaje del héroe”, cada capítulo supondrá una oportunidad de conocer más a fondo quién era Grey antes de iniciar el trayecto, y en quién se irá convirtiendo ante nuestros ojos. El guionista aprovecha la ocasión para alternar este fascinante road-trip con los flashbacks que nos muestran cómo los personajes han llegado a ser olvidados por el mundo, e incluso alguna referencia al mito de la caverna de Platón, hasta llegar a un climax muy bien planificado, y un epílogo que conmoverá a cualquiera con sangre en las venas.


Del apartado gráfico poco menos que alabanzas puedo hacer de la labor de Gary Frank: su minuciosidad y capacidad de detalle son asombrosas, en cada pelo de la cabeza, en cada expresión del rostro de los personajes, en los fondos, los escenarios, etc. en lo que para mi supone el mejor trabajo de toda su carrera.


Por todo lo anterior, y porque cada relectura que hago de la obra me hace considerarla una historia más y más redonda, os animo a leerla y pararos a contemplar y disfrutar cada detalle, cada curva del camino, y cada pequeña historia que el guionista ha incluido dentro de una historia, llena de grandes y pequeñas cosas al mismo tiempo, como la vida misma.


Jose (35)

lunes, 15 de febrero de 2010

STARMAN #81

Guión: James Robinson

Dibujo:
Fernando Dagnino

Editorial: DC

Formato: Comic-book. 32 Páginas

Precio: $2.99

Calificación: 9.5/10

Esto de recomicdar una grapa cada vez se está convirtiendo en una fea costumbre, pero es que en ésta ocasión es inevitable...

Y es que resulta que hace un tiempo, su humilde servidor ya les habló de ésta serie (aquí, para los despistados) y si me deshice en halagos en aquella ocasión, pues ahora que han pasado unos unos añitos desde la finalización de la serie y que por cuestiones de markteting Didianio puro y duro ha aparecido un número más de la misma no tengo más remedio que... ¡volver a caer rendido ante ella!

Casi no parece que haya pasado la cantidad de años que median entre los dos números. El nivel del guión se mantiene sin problemas. El reencuentro con viejos personajes no hace otra cosa que provocarte una sonrisa en los labios. Y sí, son ellos. No cabe duda. Están escritos por la misma mano sin que les afecte el paso del tiempo.

Engañoso es el título de la serie, pues Starman brilla por su ausencia. ¡Un momento! ¡De engañoso nada! Starman aparece. Es más, Starman es el linterna negra del capítulo. El que en realidad no protagoniza la historia es Jack Knight, que probablemente es el Starman que pensaba que iba a hacerlo. En su lugar tenemos a un par de secundarios bastante conocidos por los seguidores de la serie: el misterioso Shade y Hope O'Dare.

La verdad es que no voy a destripar acontecimientos para no fastidiar la sorpresa a los posibles lectores. Pero lo que sí que tengo que hacer es quitarme el sombrero ante el señor Robinson y desde aquí decirle que se deje de ligas de justicias y demás tontunas y que retome Opal City y su elenco de personajes. Con éste número me ha demostrado con creces que es capaz de hacerlo casi sin esfuerzo.

En cuanto al apartado gráfico, al señor Fernando Dagnino tengo que reconocer que no tengo el gusto de saber mucho de su carrera. Pero casi que no importa, porque las tintas de mi adorado Bill Sienkiewicz emborronan y cubren cualquier vestigio de sus lápices, dotando al comic de ésa atmosfera que suelen tener sus trabajos.

Resumiendo: imprescindible para los que nos rendimos ante los 80 números anteriores de la serie, y un motivo para agradecer que a Didio se le ocurriera la tontada ésta de los números especiales de antiguas series cerradas. Pero que no se acostumbre a éstas cosas ¿eh?

Nacho (38)

viernes, 12 de febrero de 2010

ETNOCIDIO



Guión: L. García, F. H. Cava & J. Olivier

Dibujo: Luis García

Editorial: Ediciones de la Torre

Formato: Álbum Rústica. 48 Páginas

Calificación: 7/10

Por más que uno lea, investigue, siga leyendo y vuelva a investigar, y derivado de todo ello se crea que está al tanto de todo lo que se cuece (o se coció, como es el caso) en este mundillo siempre hay algún hecho, algún momento, que viene presto a demostrarte lo contrario y de forma casual siempre que sea posible. Ese fue el caso de como conocí la existencia de Luis García. Uno, que se creía puesto al día de lo mejor que la generación Toutain podía ofrecer, no esperaba ya encontrar a más autores imprescindibles fuera de los González, Fernández, Ortiz, de la Fuente, Beá, Maroto y Bernet de los que tanto estamos hablando de un tiempo a esta parte. Pero quiso el azar que una tarde de viernes en Sevilla fuera a descubrir, junto con mi estimado compañero Mario, una nueva tienda de cómics que ambos desconocíamos. Nada más entrar, el panorama nos cambió el semblante a ambos ya que, por primera vez, una tienda especializada en Sevilla contaba en sus estanterías con un nutrido surtido de material de los años setenta (e incluso de mucho antes) y ochenta, un terreno en el que tanto mi amigo como yo disfrutamos como locos. Repasando las estanterías en busca de cosillas con las que deleitarnos, mis ojos se detuvieron en un título, Las Crónicas de los Sin Nombre. Una rápida hojeada a aquellos maravillosos dibujos y la confirmación por parte de Mario (con esa forma casual con la que suele expresarse) de que "sí, Luis García, ese es un grande" eran motivos más que suficientes para estrenar la cartera en la citada tienda.

Y como siempre, el descubrimiento del autor llevó de nuevo al comienzo del párrafo anterior, a investigar e intentar dar con más títulos para poder así formarme una idea completa de su obra. De esta manera, y buceando al tiempo entre Tebeosfera (una página de incuestionable referencia para el tebeo español) y Todocolección, fui dando con las pocas obras autoconclusivas que el artista tiene publicadas fuera de las cientos de revistas que suponen el mayor campo de cultivo tanto de su trabajo como el de todos los citados arriba (y huelga decir que los nombres de éstas son Creepy, 1984, Zona 84, Rambla o Tótem, ¿no?), haciéndome así con tres títulos más al margen del citado tomo de Glénat: Nova-2, Argelia y, cómo no, este Etnocidio, que al final ha sido el elegido para comenzar a recomicdar la obra del autor de Puertollano.

Recogiendo de forma intensa y vehemente su afecto por los manipulados y los agredidos y su desprecio por las actitudes fascistas, Etnocidio es todo un ejemplo de cómo, utilizando referencias fotográficas, un artista consumado puede llegar a crear una obra de arte dentro del mundo del cómic. Ayudado a los guiones por un tal Jean Olivier y por Felipe Hernández Cava (del que hemos podido disfrutar de lo lindo este año gracias a sus Serpientes Ciegas), García narra en el presente álbum, y a través de historias sueltas centradas en un personaje indio (nativoamericano) en concreto o en un batallón del ejército, cómo la Conquista del Oeste tuvo una cara oculta que la alejaba, a golpe de asesinato y matanza, del semblante romántico que siempre se nos ha vendido en el cine hollywoodiense. Sin cortarse un pelo a la hora de calificar de asesinos, fascistas y genocidas a aquellos que diezmaron la población indígena de norteamérica de forma sistemática tras la Guerra de Secesión, García y sus compañeros muestran ese semblante de la realidad que, por cruda y desagradable, siempre terminamos por ignorar.

Ahora bien, poco o nada tendría que hacer Etnocidio en cuanto a su capacidad para conmover sino fuera por que la parte gráfica es de la tremenda solidez que García demuestra en cada página. Como decía antes, el que la referencia fotográfica sea la base sobre la que se fundamente su hiperrealista trazo no es óbice en ningún momento para que estemos hablando de una narrativa secuencial estática (como si pasa con otros dibujantes que la utilizan) ya que el artista hace gala de una inteligencia fantástica a la hora de dar vida y movimiento a aquello que le sirve de herramienta. De esta manera, cada página queda concretada por una puesta en escena virtuosa y que, si bien se puede antojar algo fría a priori, lo cierto es que transmite con inusitada fuerza el mensaje que los autores se proponen por mor de un trazo de clara vocación poética visual que supone, a la postre, una inmejorable introducción al fascinante microuniverso visual de un autor al que volveremos a visitar muy, muy pronto.

Sergio Benítez (358)

jueves, 11 de febrero de 2010

X-FACTOR nos. 1 al 21

Guión: Peter David

Dibujo: VVAA

Editorial: Panini

Formato: Comic-book. 24/48 Páginas

Precio: 1.7/3.25€

Calificación: 8.5/10


Todo comenzó con una Bruja Escarlata descontrolada y enloquecida por sus poderes. Vengadores Desunidos, Dinastía de M y tres simples palabras que cambiaron para siempre el mundo de los X-men:

“No más mutantes”

Y de millones de mutantes por el mundo pasaron a ser apenas unos 200. Casi un genocidio y solo unos pocos héroes saben la verdad, el resto monta sus hipótesis y teorías paranoicas. Pero hay alguien que buscará la verdad aunque esta duela como una patada en la boca: X-Factor, agencia de detectives mutante, liderada (o algo así) por Madrox, el hombre múltiple.

Los 24 primeros números de esta serie (editados en España en 21 grapas) podrían dividirse en dos etapas/temporadas, siendo la primera de ellas la centrada en la lucha de X-Factor contra una agencia llamada “Investigaciones Singularidad” y la segunda centrada más en las relaciones personales del equipo, con varios sub-arcos argumentales y cerrando tramas que Peter David va abriendo aquí y allí. Y es que esta serie no para. Te están contando una historia, están intentando resolver algún caso y te van soltando detallitos que más adelante serán puntos clave para ciertas tramas y personajes. Todo esto sin descuidar a los personajes y sus dispares personalidades, todas muy bien tratadas ya que David conoce muy bien a los personajes y sabe como piensan , cosa que demuestra en los largos monólogos interiores de Madrox o en una simple conversación entre Monet y Syrin.

En estos dos primeros años de la serie apenas baja el listón, si acaso en los números dibujados por Khoi Pham (¿¡Por qué dibuja a todos los personajes con la misma cabeza?!), pero solo es un pequeño bache que no desmerece el grandísimo trabajo de artistas como Ryan Sook, Dennis Calero o Pablo Raimondi, sin olvidar los coloristas que le dan el toque oscuro y noire que tanto le gustan a nuestro hombre múltiple, sin los cuales los números como el aterrador y agobiante del secuestro de Syrin o el análisis psicológico del grupo (guiño a la anterior serie guionizada también por David), por destacar alguno, no serían lo mismo.

Otro punto negativo (además de Pham) que puede tener esta serie es que al verse afectada por eventos como Civil War, Complejo de Mesías o Invasión Secreta, suele verse obligada a adelantar/variar acontecimientos previstos por el autor y eso a veces se nota. Aunque tengo que destacar que en el caso del primero David lo hizo bastante bien, sobre todo si lo comparamos con otros tie-in de otras series que mejor no recordaremos. Me quedo con el detalle de cierto titular “Factor-X al gobierno: QUE OS DEN” (siempre he pensado que esa frase va dirigida a alguien más aparte de a la ley de registro).

Podría pasarme párrafos y páginas enteras hablando de lo mucho que me ha gustado y sorprendido esta serie, alabando sus grandes cualidades, como es capaz de pasar del drama al humor (en muchas ocasiones humor negro) y sobre todo podría decir todas las cosas que me gustan del GRAN personaje de esta serie, Layla Miller, de cómo pone de los nervios a todo el mundo con su frase “Soy Layla Miller y sé cosas”. Podría escribir mucho más, pero como no quiero acabar destripando toda la trama simplemente os diré, que si buscáis una serie sobre hombres X y estáis cansados de leer siempre lo mismo, ya sabéis donde buscar el factor x que les falta a las demás series mutantes.

“Soy la mosca en la sopa. La llave inglesa en los engranajes. Soy impredecible. Soy el factor x"

Sebastián (15)

miércoles, 10 de febrero de 2010

SOLOMON KANE




Guión: Ralph Macchio & Roy Thomas


Dibujo: VVAA

Editorial: Marvel

Formato: 6 Comic-book. 24 Páginas c/u

Calificación: 6.5/10

Absorto en mis delirantes pensamientos, me acordé que tenía que elegir una recomicdación antigua, de las de Anteayer. Recordando (valga la redundancia) esa película que se estrenaba las pasadas navidades llamada Solomon Kane, rememoré ( vale..la última vez ya..) el tebeo mismo que por mis estanterías estaba y decidí acometer una relectura por un lado más vieja y obsoleta que la pana pero actual a rabiar por el susodicho filme.


No voy aquí a despotricar de la peli, ya que nunca lo hago hasta que no las visiono (como es el caso) y porque algo hay en mi natural idiosincrasia que me aconseja prudencia y paciencia, cosas que atesoro pues mi salón es mi sala de proyecciones y por ahí pasa una cantidad de bazofia considerable (casi todo me lo trago), de las que algunas veces (benditas veces) saco algunas joyitas de las que disfruto repetidas veces, pues película que me gusta, película que veo alguna vez más.


En este caso, es algo más personal, ya que el film se supone que está basado en uno de los personajes de las novelas de mi querido y atormentado Robert E. Howard, creador de Conan y ya me toca fibras algo más sensibles que las normales y usuales.


Pero hablemos del cómic, pequeña gema de mi colección: Forum sacó hacia 1998 en un integral toda la obra completa de Solomon Kane, agrupando seis números. En ellos vemos las aventuras y desventuras de este puritano vengativo y violento en la oscura Europa rural del siglo XVI, reparando, en nombre del Señor, las injusticias que él cree que se cometen, como la persecución hasta África para vengar la violación de una niña o casos de licantropía y barcos fantasmas, entre otros. Los dibujantes y guionistas de los distintos números se van tornando pero tenemos a los guiones a Ralph Macchio en casi todos ellos (sí sí, se llama como el chaval de Karate Kid) y a Roy Thomas en el ultimo número dibujado a su vez por Howard Chaykin. Y como artistas aparecen Brett Blevins, Mike Mignola, Bodganove, Al Williamson, el consabido Chaykin y alguno más, que enriquecen la visión injuriosa y rencorosa de este fibroso y malhumorado puritano que se creía la mano castigadora divina.


Lo dicho, pasar las paginas de este tipo de tebeos quincallas con este papel tan característico y esas historias tan queridas por uno, son todo un ejercicio de goce intimo que todos deberíamos hacer una vez al mes por lo menos.


¡¡Ah!! Y cuando vea la pelicula, ya os contaré………….


Toni (20)

martes, 9 de febrero de 2010

The WEST COAST AVENGERS #'s 42 al 57




Guión: John Byrne


Dibujo: John Byrne

Editorial: Marvel

Formato: 16 Comic-books. 24 Páginas c/u

Calificación: 8/10

Hace muchos, muchos años, cuando Byrne todavía no se había endiosado y gozaba de gran prestigio en la Marvel, algún mandamás de la editorial pensó que sería una buena idea lanzar una segunda serie del grupo de héroes más poderoso de la tierra, y titularla, por el enclave del nuevo grupo, Vengadores Costa Oeste. Los primeros años de la serie pasaron sin pena ni gloria, y algo de mediocridad tuvo que haber en estas páginas, porque soy incapaz de recordar guionistas, dibujantes o sagas medianamente relevantes de los primeros cuarenta y un números (en serio, y eso que la compraba religiosamente mes a mes).


¿Y qué cambió con el número 42? Pues ni más ni menos que la llegada de John Byrne como autor completo de la serie. Por aquellos entonces, el autor canadiense se había hecho cargo de una exitosa y longeva etapa en Los 4 Fantásticos, y no tardaría en llegar su interpretación de personajes como Hulka o Namor. Y como no podía ser de otra forma, llegó con ganas de cambiar el status de algún personaje, de dar nuevas energías y en una palabra, de revolucionar la serie.


Y vaya si lo hizo. Sólo con el primer número hacía desaparecer a la Visión, introducía una larga subtrama con Tigra, recuperaba a la Antorcha Humana original, y a Ultron, uno de los principales villanos de las series vengadoras. Pero esto sólo suponía el principio de su estancia, que se prolongaría hasta el número 57 de la serie. Hasta entonces, y sabiendo que disponía de tiempo suficiente, introduciría tramas y subtramas como sólo él sabía hacer, como la de los hijos de Wanda y la Visión, la regresión de Tigra a su estado más animal, la llegada del USAgente al grupo, los Vengadores de los Grandes Lagos, y todo esto sin perder de vista la participación del grupo en macroeventos de la época como Atlantis Ataca o Actos de Venganza.


De hecho, uno de los cambios que realizaría Byrne en la Bruja Escarlata colearía hasta hace bien poco, y es que el estado de locura en el que quedaba sumida al descubrir la verdad sobre sus gemelos (que aquí no cuento por si nos lee algún despistado) desencadenaría la famosa saga House of M y desastrosas consecuencias para los mutantes. Como suele ocurrir con el polémico autor, desavenencias con la editorial provocaron la precipitada marcha de Byrne de la serie, dejando inconclusa la trama de la Bruja Escarlata, que sería torpemente resuelta por Roy y Dan Thomas.


El dibujo de Byrne no había llegado por suerte al nivel de dejadez del que hoy hace gala, y aunque comenzaba a abusar de fondos en blanco, todavía era capaz de dejarnos con la boca abierta, como en la doble página que revela qué ha sido de la Visión, el nuevo diseño que haría del personaje, las escenas de acción, y esos característicos finales a página completa con que solía terminar cada número.


Como anécdota final, y debido a la cantidad de trabajo que Byrne acumulaba, al hacerse cargo de los guiones de la serie principal de Los Vengadores, se le escapó que Tigra apareciese como si tal cosa en el Annual de aquel año, correspondiente a Atlantis Ataca, mientras que su personaje en Vengadores Costa Oeste estaba sufriendo importantes transformaciones físicas. Para enmendar aquello, Byrne dibujó una hilarante página para disculparse por la metedura de pata que se publicaría al mes siguiente en la serie.


Jose (34)

lunes, 8 de febrero de 2010

El ESCORPIÓN

Guión: Jean Desberg

Dibujo: Enrico Marini

Editorial: Norma

Formato: 8 Vols. Rústica/Cartoné. 48 Pag. c/u

Precio: 9/13€

Calificación: 7.5/10

Hace un tiempo hablé de una colaboración anterior de Desberg y Marini y se me echaron todos al cuello por poner una nota por los suelos. Al menos hoy no voy a cometer ése error, más que nada por tener algo de aprecio a mi propia integridad física.

Desde el año 2001 vamos recibiendo nuestra dosis anual de éste El Escorpión, heredero directo de los folletines dumasianos, las películas errolflynneras y demás historias similares, y por el momento parece ser que la pareja de autores no tienen muy claro a dónde nos van a llevar. Y si es así, da la impresión que el final del viaje no está precisamente muy cercano...

Pero centrémonos en la historia. El Escorpión es un Sean Connery (sip, una vez más el prota de un comic de Marini se parece misteriosamente al actor) del siglo XVIII que se dedica a conseguir reliquias religiosas y venderlas al mejor postor. En uno de sus periplos se ve envuelto en una conspiración de la que forma parte el monseñor Trebaldi y su orden de monjes guerreros (¿alguien dijo Richelieu?). Así que Trebaldi pondrá precio a la cabeza del El Escorpión, con la excusa de que la marca que lleva en su omoplato con forma del animal que le ha hecho merecedor de su sobrenombre, es en realidad la marca del Diablo. Según el protagonista va huyendo de los secuaces de Trebaldi se irá descubriendo la misteriosa conspiración secreta y se relatará el pasado del protagonista. Pasado que, casualmente (y que pena que escribiendo no se pueda poner entonación de sarcasmo a las palabras) está relacionado con la misteriosa obsesión que tiene Trebaldi sobre su persona.

Y la verdad es que la cosa comienza bien, y gana interés en los primeros tomos. Hasta que llega un momento en que éste El Escorpión resulta ser un Frigodedo dejado en un banco al sol, y poco a poco se va derritiendo hasta que de su espectacular aspecto y promesa de un buen rato sólo queda un acuoso charquito.

Una lástima, la verdad. Quizá si no se hubiesen empeñado en estirar el tema y se hubiese planteado como seis albumes y punto, la cosa ganaría enteros. En cambio nos enfrentamos ahora a una serie abierta de la que desconocemos la duración y cuyos autores además de en ésta se embarcan en otros proyectos, con lo que corremos el riesgo de quedarnos colgados sin saber cómo quedarán las aventuras de éste Escorpión o que nos vayan ofreciendo tomos y tomos mareando la perdiz sin llegar a ningún sitio en concreto (que es la impresión que me ha dado en el octavo y último publicado).

De todas formas es una amena y entretenida lectura, bonitamente dibujada, en la que salen caballos y tipos con espadas. ¡El sueño de cualquier lector de comic europeo! ¿No es así, Mario?

Saludos!

Nacho (37)