lunes, 25 de enero de 2010

The INCREDIBLE HULK #420: Let Darkness Come

Guión: Peter David

Dibujo: Gary Frank

Editorial: Marvel

Formato: Comic-book. 24 Páginas

Precio: ¿$1.50?

Calificación: 10/10

Si la semana pasada le dedicábamos la entrada a una única grapa, hoy haremos lo mismo, pero con solemne promesa de ampliación en el futuro.

Si pensamos en una de ésas grapas concienciadoras sobre el tema de la enfermedad del SIDA en el pijamismo es bastante probable que la que hoy nos ocupa esté entre las primeras que se nos pasen por la mente. Premiada en el 96 con el Haxtur a la mejor historia, nos relata el impacto emocional que le produce a una persona contraer la mencionada enfermedad.

Unos cuantos numeros antes (en el 388 para concretar) Peter David ya nos había dicho que Jim Wilson, antiguo compañero de aventuras del gigante esmeralda, tenía la enfermedad. Y en ésta grapa lo vemos ya en la última etapa, prácticamente terminal, y herido durante una manifestación para aceptación social de los enfermos de SIDA. En su miedo a la muerte le suplica al Dr. Banner que le realice una transfusión de su sangre irradiada para intentar vencer a la enfermedad, o que utilice algún medicamento experimental para curarle. Esas opciones traen consigo implicaciones morales y efectos secundarios impredecibles, por lo que no es fácil decidirse.

Otro de los enfermos que aparecen en la historia es un niño. Al tratarse de un menor te das cuenta desde su primera aparición que está destinado a remover la conciencia del lector. Así que te preparas para que no te afecte, cosa totalmente imposible pues Peter David sábe cómo tocarnos la fibra sensible. El mozalbete cree ingenuamente que la enfermedad es un castigo por algo que ha hecho mal y que si se porta bien en el futuro podrá llevar una vida normal como cualquier otro chiquillo.

Y tenemos una tercera persona enferma en la historia: un joven que ha triunfado en la vida pero que no puede asumir el cambio radical que supone tener la enfermedad, por lo que pretende suicidarse. Durante el ejemplar irá realizando llamadas al teléfono de la esperanza en el que trabaja Betty Banner para no sentirse solo en el tramo final...

Y una vez más somos testigos de cómo en una sóla grapa podemos tener una gran historia autocontenida, sin necesidad de estiramientos o escenas inútiles. El señor Peter David en plena forma nos lleva por dónde el quiere, acompañado gráficamente por un Gary Frank impecable en todo momento.

Sin lugar a dudas se trata de una de ésas historias para leer. Seas o no pijamista.

Ah! Y en cuanto a la promesa que comentaba al principio. Ya os adelanto que tarde o temprano pillaré por banda la etapa de Peter David en el personaje y os iré contando... ¿vale?.

Nacho (35)

4 comentarios:

sebelo2 dijo...

Pufff....el Hulk de David. Una de las pocas cosas que aún tengo en formato comic-book completa en la edición norteamericana (años me costó completarla). Se habrá dicho miles de veces pero, en lo que al coloso esmeralda se refiere lo que Peter David escribió a lo largo de tantísimos años es lo mejor que se ha hecho del personaje (esa saga del Panteón...) y este número en particular es muy grande.
Saludetes,
Sergio

Goku_Junior dijo...

Joer, me has dejado patidifuso (sea lo que sea lo que signifique esa palabra) y con unas ganas tremendas de leer ese comic.

Si la etapa de P. David en Hulk es tan buena como dicen deberían reeditarla más tarde o más temprano ¿no? (bueno y ya que estamos el X-factor también).

Las mejores historias que he leído de superheroes son las que se acercan a los dramas de nuestra sociedad ya que los hacen más humanos y reales.

Jose dijo...

Pssssst!!!

Goku!!!!

El mencionado número salió en el coleccionable de Peter David Nº 35que seguro que puedes encontar por los 3 euretes que vale en muchas tiendas. Merece la pena y mucho.

Ah, que se me pasaba... Gran reseña, Nacho!!!!

Un Saludo,

Anónimo dijo...

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