martes, 13 de abril de 2010

HAUNT

Guión: Robert Kirkman

Dibujo: Ryan Ottley & Greg Capullo

Editorial: Image

Formato: TPB. 120 Páginas

Precio: $9.99

Calificación: 7.5/10


Antes de nada, reconocer que la nota que le he puesto a este cómic es resultado directo de lo bien que me cae Robert Kirkman. Y no, no es que el barbudo guionista de Image se haya dejado caer por mi casa, hayamos tomado unas cervecitas, y el tío sea buena gente, es por la sencilla razón de que escribe como lo haríamos nosotros (si supieramos hacerlo tan bien, claro) y por lo tanto, escribe cosas que nos encanta leer a los aficionados (iba a poner freaks, pero hay que tenerse en alta estima).

Y es que este muchacho decidió reinventar el género de superhéroes con sabor clásico con Invencible, el cómic de zombies donde lo menos importante son los zombies, y hasta se atrevió con el Hombre Lobo, y en todas ellas ha salido airoso. Si no me creen, pueden buscar sendas recomicdaciones de un servidor y sus compañeros de blog, ensalzando las virtudes de estas tres series.

Total, que de buenas a primeras, desde Image anuncian a bombo y platillo (o sea, por internet), que el mismísimo McFarlane se ha unido con nuestro Kirkman para crear un nuevo personaje en la editorial, y vemos en la imagen promocional que tiene toda la pinta de ser Spider-man con traje nuevo, porque hasta una especie de telarañas se dejan ver al fondo. Y claro, tentado por el buen hacer de Kirkman, me dejo llevar y ¡zas! cae incluso en grapas mensuales americanas, que eso de esperar a que salga el TP a veces desespera…

Una vez leídos los primeros cinco números, (que por cierto, sí que forman un TP muy simpático, ya disponible, por si a alguien le interesa), descubrimos que hay detrás de este Haunt que con tanto misterio se nos presentaba. Por un lado, tenemos a un sacerdote de lo más atípico (bueno, en la parroquia de mi barrio, por lo menos, no son así), una especie de versión light de Jesse Custer, el protagonista de Predicador, que fuma, no se afeita y esas cosas. Y por el otro, a su hermano, agente del gobierno metido en unos "fregaos" muy oscuros, tanto, que por lo menos hasta el número cincuenta con portada alternativa de Jim Lee, no los vamos a descubrir todos (bueno, y si la serie vende bien, hasta el cien). Lo que si descubrimos es que la muerte de un hermano deja al otro con la tarea de “custodiar” una especie de traje que parece robado del armario de Veneno, y que acaba por poseerle, y ya no cuento más, que la gracia está en ver lo que pasa luego.

Los guiones de Kirkman, no es que sean un alarde de originalidad, pero a estas alturas, me sirve con que un cómic me entretenga, y eso sí que lo hace, aunque haya algún giro o alguna base secreta subterránea que me suenen de otros títulos de la casa.

La revelación, un Ryan Ottley a los lápices que, una vez entintado por Grez Capullo, no lo reconoce ni su padre, y es que al dibujante de Invencible parecen sentarle bien tanto los chillones colorines de superhéroe como los sombríos y apagados de este Haunt. Además, ya ha anunciado que se marcha y deja solo a Capullo a los lápices, veremos como se defiende.

En resumen, una serie simpática y facilona, que se lee como el que come pipas, y que demuestra que tampoco hace falta ser muy original para entretener y mucho en un cómic mensual de accion y superhéroes.

Jose (43)

3 comentarios:

Goku_Junior dijo...

Tengo que retomar su lectura, lo dejé sobre el nº 3. La serie es una burrada, gore como ella sola pero la verdad es que me ha molado.

Aunque no la veo como para una serie muy larga... ¿o me equivoco?

Nacho dijo...

A mí me pasa como a Gokuh, que la comencé pero la tengo un poco aparcada. A ver si ahora con el tema de arco argumental completo le hinco el diente...

Saludos!

sebelo2 dijo...

Hombre, muy mal lo tiene que hacer Capullo para no hacer un buen trabajo, todavía recuerdo sus números al frente de Spawn que, personalmente, me convencieron más en su momento que los de McFarlane.
En cuanto a este Haunt, pues ni idea, por mucho Kirkman que sea no creo que llegue a caer en la tentación.
Saludetes,
Sergio