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viernes, 16 de julio de 2010

Las MIL CARAS de JACK el DESTRIPADOR



Guión: Antonio Segura

Dibujo: José Ortiz

Editorial: Toutain

Formato: Álbum Rústica. 80 Páginas

Calificación: 9/10

Resulta cuanto menos curioso que, con respecto a ciertos iconos de la cultura popular (y si ya entramos en iconos frikis la cosa se agrava) cada uno tengamos nuestros claros referentes. En el caso de Jack el Destripador, y como ya dieron buena cuenta tanto en la recomicdación como en los comentarios de From Hell, nuestros compañeros Mario y Nacho no albergaban dudas acerca de cuál era el suyo, la serie de televisión Jack the Ripper en la que Michael Caine interpretaba al Inspector Abberline, áquel que se hiciera cargo de los crímenes de Whitechapel. En mi caso, y de nuevo con respecto al asesino de prostitutas londinense, los referentes se duplican con dos cintas en las que la leyenda del Destripador se mezcla con otros personajes coetáneos tanto o más conocidos que él. La primera es Asesinato por Decreto, un filme en el que John Hopkins, guionista británico de segunda, hacía que los mismísimos Sherlock Holmes y Watson (interpretados por Christopher Plummer y James Mason) se implicaran en la investigación del posible autor de los crímenes, apuntando, como haría también Alan Moore en From Hell, a una operación de cobertura de una indiscreción de la realeza británica. La segunda, y de mayor peso específico, era la que cruzaba a H.G.Wells en el camino de Jack. Su título, Los Pasajeros del Tiempo, dirigida por un Nicholas Meyer que hacía que el novelista, encarnado brillantemente por Malcom MacDowell, viajara al futuro (al igual que había hecho George Pal en El Tiempo en sus Manos) esta vez para atrapar al asesino que, en una vuelta de tuerca, no era otro que uno de sus mejores amigos, un elegante, terrorífico y la mar de convincente David Warner.

Muchos años han tenido que pasar para que a estos títulos venga a añadirse ahora uno más que, sin dudarlo ni un momento, gana por goleada a la hora de establecerse como el primero de esta particular lista. Y es que el trabajo de Segura y Ortiz en Las Mil Caras de Jack el Destripador es de esos que sabe como atraparte en la primera página y mantenerte en vilo hasta la última sin necesidad de grandes gestos como usar personajes que nada tuvieron que ver con el asesino, o menos aún de recursos tan efectivos y artificiosos como los viajes temporales. No. Como fue marca de la casa en los trabajos que ambos concretaron en conjunto (ese Hombre que tantas veces hemos citado y que se asomará en un futuro no muy lejano por estas líneas, o los Burton & Cyb y Morgan de los que algún día hablaremos largo y tendido), el título que hoy nos ocupa es de una suciedad tremendamente elegante.

Nada resulta más apropiado para visualizar esa Inglaterra victoriana que el asombroso trazo de Ortiz y los ásperos guiones y diálogos de Segura. Todo lo que podamos llegar a decir aquí del primero es saliva gastada en vano pues ya se ha dicho antes muchas veces y por "plumas" más hábiles que la que firma esta recomicdación: no hay nada en el dibujante valenciano que pueda resultar desdeñable, absolutamente nada. Por empezar con algo, resulta obvio cuando se han pasado un par de páginas de este o cualquier otro trabajo del artista, que la capacidad de Ortiz a la hora de caracterizar a sus personajes no conoce límites. Huyendo de forma consciente del hiperrealismo e inclinándose por un trazo que en ocasiones es caricaturista, la extrema expresividad que alcanza desde el personaje con mayor protagonismo hasta el que sólo aparece fugazmente en una viñeta es, junto a la facilidad con que se pueden diferenciar unos de otros, una de las grandes (que no la única) virtudes del español. Junto a ella, la precisión en el tempo narrativo; la sencillez en la estructura, que huye de efectivismos vacuos como las splash-pages para centrarse en una composición tan clásica como efectiva; el control que la plumilla ejerce sobre la luz, apagándola sin ahogarla en viñetas de las que uno juraría que dimanan la humedad y el olor del Tamésis....lo dicho, Ortiz es un grande y este álbum no es más que otra muestra del talento que desplegó en nuestras tierras antes de ponerlo al servicio de Bonelli y su Tex.

Pero claro está, cuando se tiene detrás un guión como el de Segura, todo parece sencillo. La idea del guionista para con Jack el Destripador es clara. Si mucho ha llegado a especularse con la posibilidad de que el asesino no fuera una sino varias personajes, el escritor le da la vuelta a tales opciones y juguetea con el hecho de que Jack sería ni más ni menos que un maestro del disfraz con personalidad múltiple. Descrito así, y a lo largo de siete sórdidas historias en las que el asesino adopta diferentes apariencias, Segura tiene la oportunidad de concretar sendos relatos negros en los que la miseria del alma humana se expone de forma descarnada, sin que necesariamente provenga de Jack, sino más bien de los deleznables personajes que pueblan el bajomundo londinense. En las pocas páginas de que consta cada una, escritor y dibujante dan lecciones magistrales de cómo condensar la narración para ser tan efectivos como se podría desear. Partiendo de la base de que este es un trabajo de ficción que poco o nada juega a ser un posible reflejo de la realidad, resulta brillante la historia con la que se cierra el magnífico álbum: con un título tan revelador como La Primera Vez, Segura se atreve a arrojar luz sobre el origen del asesino,;uno que, por más veces que haya sido usado en el cine, no deja de producir escalofríos cuando es plasmado con la maestría con la que el escritor lo hace.

Poco más puedo contarles hoy. Tan sólo que hagan por encontrar este soberbio álbum editado por Toutain allá por 1986. Si después de su lectura no se han convencido de que pocos dibujantes ha dado nuestro pais como José Ortiz es que, sin ánimo de ofender, se merecen que un tal Jack les abra un bonito hojal en "todo lo que viene siendo" de ombligo para abajo.

Sergio Benítez (390)

miércoles, 14 de julio de 2010

BERNIE WRIGHTSON. Maestro del Terror



Guión: VVAA


Dibujo: Bernie Wrightson


Editorial: Toutain

Formato: Álbum Rústica. 86 Páginas


Calificación: 8.5/10


Casi al mismo tiempo que el primer tomo del House of Mystery de Wrightson editado por Planeta llegaba a nuestras tiendas, mi cartero dejaba en casa este álbum adquirido en Todocolección que, publicado por Toutain hace ya casi treinta años, recogía igualmente historias de corte diverso de ese maestro del terror en los cómics que es el dibujante norteamericano. Algo desvencijado por el paso de los años, el olor a añejo del volumen (ese olor que tanto disfrutan ciertos coleccionistas al abrir un cómic) unido a lo amarillento del papel y a los maravillosos dibujos que se iban desplegando ante mis ojos provocaron que una tremenda ansia lectora se apoderara de mi como lo hace esa misteriosa fuerza que nos impele a mirar en aquellos sitios en los que no debemos hacerlo. Y así fue. Dejé lo que en ese momento de la mañana estuviera haciendo (creo recordar que estudiar no-se-qué tema de las oposiciones) y me puse a devorar los muchos y magníficos relatos que este gran volumen guardaba en su interior.

¡Y qué historias!. Repasando las historias de este Maestro del Terror uno se da cuenta de lo mucho que Bernie Wrightson aportó al género en su vertiente aviñetada. Tanto, que con la perspectiva que da el tiempo, quizás no sería descabellado afirmar que, junto a Gene Colan y Richard Corben, el artista fue el que mejor ha sabido entender como plasmar el miedo en una página, trasladando a la perfección toda la opresión, la angustia y el horror ante lo desconocido que sus admirados Poe o Lovecraft hicieron antes que él en la literatura. Con guiones propios, adaptados de los citados autores, o firmados por nombres tan ilustres como el de Bruce Jones, este Maestro del Terror es un compendio alucinante de las grandes capacidades del dibujante.

En las diez historias que componen el volumen, y echando mano de varios estilos diferentes que van desde su característico y redondeado dibujo a uno más estilizado (vemos por ahí el nombre de Howard Chayikin como asistente en uno de los relatos) y profuso en sombreado a base de líneas en contraposición a las masas de grises que tan bien ha sabido utilizar, Wrightson va sondeando los oscuros recovecos del miedo. De todas ellas, y por resaltar alguna que sirva de acicate para que intentéis encontrar este tomo, destacaría tres: Aire Frío, escalofriante historia basada en un relato de Lovecraft y que captura a la perfección la malsana atmósfera que envolvía los escritos del autor de Providence; Jenifer, en la que Bruce Jones nos deleita con un oscuro y truculento personaje femenino que años después sería trasladado a la pequeña pantalla por Dario Argento en uno de los mejores episodios de la primera temporada de Masters of Horror (y el que no haya visto el Cigarette Burns de John Carpenter que corra a buscarlo); y El Gato Negro, en el que traslada de forma precisa el relato de Poe para satisfacción de los amantes del escritor bostoniano.

En definitiva, un volumen que no debería faltar en las estanterías de cualquier amante del noveno arte que se precie, máxime si es de esos que gusta de sentarse en su sofá con una luz mortecina y dejar que alguien tan hábil como Wrightson haga que recemos por no quedarnos a oscuras.

Sergio Benítez (389)

SARVAN



Guión: Antonio Segura

Dibujo: Jordi Bernet

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Rústica. 136 Paginas

Calificación: 9/10

A estas altura tiene que haberos quedado claro que, poco a poco, y sin ninguna prisa, me he propuesto recomicdar la obra completa de ciertos artistas españoles de esos a los que todo el mundo coincide en llamar GRANDES. Carlos Giménez, Fernando Fernández, José Ortiz, Miguelanxo Prado, Víctor de la Fuente, Luis García, Antonio Hernández Palacios y Jordi Bernet. Esos son los autores a los que he ido (y sigo) completando con no pocos esfuerzos (hay títulos de algunos de ellos que o son inencontrables o están a precios prohibitivos) para mi bolsillo. Y aunque a veces tales esfuerzos se vean poco compensados por el resultado de la lectura, otras como este Sarvan, cubren de forma holgada todo dinero que se haya invertido en su búsqueda.

Con sólo leer los nombres que están implicados en él, uno ya puede hacerse una idea de que no está ante un tebeo cualquiera: Antonio Segura (uno de los mejores guionistas que tuvo el noveno arte en nuestro país durante los ochenta) y Jordi Bernet, del que poco o nada habría que decir a estas alturas que no se haya dicho ya por activa y por pasiva. La combinación del talento de ambos ya nos había dejado por aquí esa magnífica obra llamada Kraken, título puntal (¿acaso hay alguno que no lo sea?) dentro de la tebeografía de Bernet que, contra todo pronóstico, se ve superado por este Sarvan, un tebeo sobresaliente se mire por dónde se mire.

Aparecido en las páginas de CIMOC, y con dos volúmenes de Norma recopilando en blanco y negro y color las aventuras de esta despampanante fémina, sería Planeta la que, muchos años después (tantos como los doce que transcurrieron entre 1986 y 1998) y ante la complicada perspectiva de poder hacerse con el primero de los tomos editados por Norma, terminaría por agrupar por completo y, de nuevo en b/n, las historias que Segura y Bernet habían creado tiempo atrás.

En Sarvan, el tándem de autores construye un mundo fantástico cuya ambientación queda definida a medio camino entre el universo post-apocalíptico que el guionista ya había explorado a conciencia en Hombre y otro, completamente opuesto a él, que se situaría en la línea de fantasía heróica definida por el Conan de Howard. A tan explosiva combinación habrá que sumarle deidades en conflicto, referencias religiosas nada veladas (ese final) y visitas de razas extraterrestres. Tal mezcolanza de referencias y géneros habría devenido en un batiburrillo inconexo con cualquier otro escritor, pero Segura sabe darle un hálito de coherencia a un conjunto que, si en la superficie podría no pasar de ser un tebeo más de escapismo, en el fondo guarda ciertas reflexiones que van asentándose con calma conforme avanza la lectura. Arropada por un erotismo nada soterrado (algo propio de la época que provoca que a la protagonista se le vea la delantera a la mínima de cambio, y aparezcan objetos fálicos cada vez que nos descuidemos), Sarvan es una lectura vivaraz que derrocha imaginación por los cuatro costados, inventándose Segura todo un microuniverso al que, lamentablemente, nunca ha vuelto a viajar.

Y dando respuesta pertinente a todo ello está el gran Bernet. Que el dibujante catalán es capaz de cuajar unas mozas de infarto es algo que nadie pone en duda y su diseño de Sarvan no hace más que ponerlo de relieve. Pero, como también ha demostrado hasta la saciedad, sus capacidades como artista gráfico no se limitan a esculpir beldades femeninas sino que su asombroso talento queda plasmado también en esos imposibles adonis masculinos y, en términos generales, en cada página del volumen, mediante una imaginación que en ningún momento le va a la zaga a la del guionista. De factura impecable, asombroso control de los claroscuros y una narrativa alucinante, cualidades todas que ya hemos desgranado aquí una y otra vez, el trabajo de Bernet en Sarvan es, en definitiva, otra pieza más en el enorme y fabuloso puzzle que componen todas y cada una de las obras del genial autor español.

Sergio Benítez (388)

lunes, 12 de julio de 2010

HOTEL HARBOUR VIEW



Guión: Natsuo Sekigawa


Dibujo: Jiro Taniguchi


Editorial: Planeta DeAgostini


Formato: Álbum Rústica. 96 Páginas

Calificación: 6.5/10


Editado cuando el manga comenzaba a echar raíces en nuestro país, esto es, poco después de que el fenómeno Dragon Ball entrará con fuerza en esta piel de toro, recuerdo perfectamente tanto el haber tenido en las manos este Hotel Harbour View como haberlo vuelto a depositar en las raquíticas estanterías metálicas de la papelería que había cerca de casa de mis padres debido a que su precio (1.250 de las añoradas pesetas) era escándaloso para mis modestas posibilidades. Muy lejos quedaban aún los tiempos en que mi bolsillo me permitiría llevarme a casa todo aquel material que quisiera (¡benditos años de universidad!) y más lejos aún áquel en el que descubriría a uno de los dos autores que firmaban el volumen de marras, el gran Jiro (aquí Jiroh) Taniguchi.

Pero que nadie se lleve a engaño. El Taniguchi que aquí podemos disfrutar no es el de sus trabajos posteriores, esos que, con títulos como El Almanaque de Mi Padre o Barrio Lejano, han encandilado a todos los amantes sin excepción del noveno arte. Para empezar, el artista nipón no se encarga de los guiones, por lo que ya podéis ir olvidándoos de relatos de corte intimista y miradas nostálgicas al pasado, ya que la historia imaginada por Sekigawa se estructura en tres episodios en los que varios personajes cruzaran sus destinos de manera trágica, con asesinatos, venganzas y vidas que son llevadas al límite, en un manga que entronca en el más puro comic-noir.

Y no sólo ahí se aparta este trabajo de lo que hemos podido verle después al japonés, sino que en lo que respecta al dibujo todavía se sitúa lejos de la evolución que su trazo sufriría una vez comenzó a ocuparse de sus obras al completo. Ahora bien, para los que estamos acostumbrados a verle en su vertiente más calmada, este Hotel Harbour View es todo un descubrimiento: de narrativa vibrante y perfectamente ajustada al calculado tempo que va marcándole el guión, el trazo de Taniguchi deja aquí ver detalles que ya olían a grandeza. Muchos son los recursos (algunos tremendamente usuales en el manga de acción) que pueden observarse en las páginas de este manga, pero uno sobresale de entre todos ellos, las cinco páginas en las que el genial artista ralentiza la acción para detallar como una bala llega a su objetivo: lo que en un cómic de la Marvel actual sería criticado (y con razón) por su descompresión narrativa, aquí funciona a las mil maravillas como si de un filme de John Woo se tratara. Así que, sí, no será el Taniguchi que todos conocemos (y adoramos), pero sigue siendo un Taniguchi digno de leer y ser estudiado.

Sergio Benítez (388)

viernes, 9 de julio de 2010

COLECCIÓN FIRMADO POR: ISAAC ASIMOV



Guión: Isaac Asimov


Dibujo: Fernando Fernández

Editorial: Bruguera


Formato: Álbum Rústica. 68 Páginas

Calificación: 8/10


Terminamos aquí nuestro repaso a esta colección Firmado Por... con el volumen que motivó incialmente la compra de los otros dos que ya hemos recomicdado previamente (el de Yo, Robot y el Corre, Hombre). Y la verdad es que la espera en la lectura ha valido la pena, puesto que de los tres he dejado sin duda el mejor para el final, ya sea por la calidad de los relatos de Asimov que se han seleccionado, ya sea por la soberbia labor de Fernández a la hora de adaptarlos y plasmarlos como sólo el sabía hacerlo.

Este volumen supone, en el segundo de los sentidos, todo un lujazo para la vista ya que, desarropado de ese color que tan bien manejaba, podemos asistir en las poco menos de setenta páginas que conforman la lectura a una clase magistral en el uso del lápiz, la plumilla y la aguada de parte del dibujante: su trazo, capaz de amalgamar virtudes tan contradictorias como el barroquismo y la limpieza, se despliega a lo largo de las ocho historias de manera asombrosa, cubriendo con viñetas y una facilidad pasmosa todo aquello que la fértil prosa de Asimov había dejado plasmado en párrafos de texto. Por las páginas del tebeo, Fernández va dejando volar la mano y la imaginación para dejarnos atónitos con mundos futuristas que entroncan a la perfección con ese carácter orgánico y maleable que ya le habíamos conocido en Zora y que aquí adquiere mayor fuerza al contraponerse a la frialdad de la robótica y el vacío insondable del espacio exterior.

Y si decía al comienzo que con respecto a la lectura de los tres tomos que componían la serie Firmado Por... había dejado lo mejor para el final, esta misma afirmación, aplicada al cómic en sí, adquiere el mismo sentido, ya que de todos los relatos, el titulado 2.430 D.C es, con tan sólo cinco páginas, el que se revela como el mejor de todos (sin querer desmerecer a los demás, que el anterior a éste, Multivac, es tremendo): engatusándonos como ha hecho durante toda la lectura con esa página que es a la vez póster y soberbia arquitectura de viñetas que juguetea con el texto, Fernández pone de relieve el carácter de parábola de esa historia en la que un hombre se ve obligado a deshacerse del último atisbo de vida animal en el planeta en aras de la consecución de la perfección a la que la sociedad lleva siglos aspirando. Esa última viñeta, con un hombre apagado sosteniendo una paloma blanca, alberga tanta poesía que resulta harto difícil no dejarse embargar por la melancolía que de ella dimana. Un final soberbio para un tomo que no le va a la zaga.

Sergio Benítez (387)

lunes, 5 de julio de 2010

La ESTRELLA NEGRA



Guión: Ricardo Barreiro

Dibujo: Juan Giménez


Editorial: Toutain


Formato: Álbum Rústica. 64 Páginas


Calificación: 6.5/10

Encontrarse con un título desconocido de un autor de esos a los que les compras todo lo que saquen siempre es una experiencia agradable por más veces que suceda, máxime si para colmo es un cómic bien editado y, por muy antiguo que sea, su precio no es prohibitivo. Y eso fue exactamente lo que me pasó en Noviembre con el álbum que hoy recomicdamos, con el que me di de bruces en los Encuentros del Cómic de Sevilla "buceando" entre los muchos cajones que Wizards (esa estupenda tienda sevillana de la que hemos hablado ya por aquí) había llevado al patio central del evento. Siendo La Casta de los Metabarones uno de mis títulos europeos favoritos, y Juan Giménez un dibujante que siempre me deja extasiado, no dudé ni un segundo en adquirir esta Estrella Negra, un título la mar de sugerente con una portada que prometía emociones fuertes para este insigne amante de la ciencia ficción.

Lamentablemente, tal y como pasaba con muchas de esas cintas de los años ochenta que contaban con un póster alucinante para ocultar su carácter de producción B (o directamente Z), el producto no está a la altura de lo que su cubierta da a entender, al menos no en lo que al guión de Barreiro se refiere, ya que el dibujo, como veremos, juega en una liga muy diferente.

Visto hoy, con la perspectiva que da el tiempo, resulta obvia la influencia que, no sólo en el cine, sino en casi todo el entretenimiento (juegos, literatura y cómics) tuvo el estreno de la primera entrega de La Guerra de las Galaxias. Tan obvia en muchos casos como ridícula, ya que las copias y clones que le crecieron a la magna obra de George Lucas en muy poco tiempo llegaron a ser agotadoras. Sumándose a ellas con una desvergüenza que parece impropia del autor de sólidos títulos como Ciudad o As de Pique, Barreiro fusila, intentando por todos los medios que no parezca que lo hace, la historia del granjero convertido en héroe espacial. Y si no me creen a ver que piensan de este resumen de la historia: un muchacho rubio y algo rebelde es rescatado de ser capturado por un misterioso personaje con capucha que busca reunir un grupo que le ayude a rescatar una nave perdida en el centro de una singularidad espacial. Para ello contarán con la ayuda de un androide peligroso contratado en un bar de mala muerte y de una piloto experta teniendo que enfrentarse a unas naves piratas antes de poder llegar al lugar en el que se perdió la nave. Y si aquí no han sido capaces de ver a Luke, Obi Wan, una mezcla entre Chewbacca y C3-PO y otra entre Han Solo y la Princesa Leia, así como las similitudes entre la búsqueda de la nave con el encuentro con la Estrella de la Muerte, es que no he hecho bien mi trabajo.
Estará revestido de toda la parafernalia y la tecnojerga que ustedes quieran, pero el gérmen de la idea es bien evidente.

Ahora bien, como decía al principio, el que el guión de Barreiro sea poco más que correcto no es óbice para que el trabajo de Giménez, el primero que el argentino realizó a todo color, sea magnífico. Aún en un momento temprano de su carrera (por más que su primer trabajo profesional tuviera ya dos décadas cuando esta Estrella Negra vió la luz) Giménez venía de terminar su maravilloso As de Pique, por lo que en cuanto a narrativa, caracterización de personajes y diseño de maquinaria, no hay nada que poder achacarle al tebeo. De hecho, el único aspecto a comentar sería el color, y ni siquiera aquí, por mucho que sea la primera vez que el artista se atreve con la policromía, hay nada negativo que decir; Giménez es uno de los grandes de la historieta, tanto por su imaginación como su claridad narrativa, y La Estrella Negra es un excelente ejemplo de ello.

Sergio Benítez (383)

martes, 29 de junio de 2010

BATMAN: A LONELY PLACE OF DYING



Guión: Marv Wolfman

Dibujo: Jim Aparo, George Perez y Tom Grummet

Editorial: DC Comics

Formato: Tomo 120 páginas

Precio: 5,95€

Calificación: 7/10


Hace muchos, muchos años (bueno, no tantos, que estoy hecho un chaval), allá por 1989, empecé a comprar mis primeros cómics en inglés, en una pequeña librería de Sevilla que recibía de forma mensual (y ni ellos sabían por qué) la serie regular de Batman y la de Flash. A pesar de la barrera del idioma, el simple hecho de poder estar al tanto de que sucedía años después de lo que Ediciones Zinco nos contaba cada mes (esto fue antes de los cómics presuntos, Previews y demás), me hacía acudir puntualmente a por mi dosis de material americano que devoraba con toda la rapidez que alguien con el Collin Pocket en la mano puede leer.


Era la época en que Jim Aparo suponía el culmen del dibujo del hombre murciélago, y sus historias, muchas guionizadas por Denny O´neill, eran sencillas, casi todas autoconclusivas, y en todo caso, terminaban al mes siguiente de haber empezado. Sin embargo, un mes recibí el # 440 de Batman, y noté una franja de color rojo que advertía: Un lugar solitario para morir, parte 1 de 5. Aquello era demasidado, una historia en 5 partes, dibujada por mi entonces favorito Jim Aparo! Comencé a leer y todo iba de maravilla hasta que llegué a la última página, y leí el pequeño recuadro: “Continuará en los Nuevos Titanes # 60”.


Como podéis suponer, sin posibilidad alguna de que ese comic llegara a Sevilla, tuve que conformarme con leer las partes 1, 3 y 5 de la historia, imaginando el resto que, por si fuera poco estaba dibujado por George Pérez. Aunque todo sea dicho, antes se pensaba más en los fans, y se podía entender la saga si solo leías la serie de Batman. Finalmente, un inspiradísimo viaje de un familiar a Londres terminó con esta historia y con el tomo recopilatorio en mis manos.


La historia en sí, dejando a un lado anécdotas de mis primeros años de lector compulsivo y demás, estaba muy bien contada, y reunía, tras la muerte de Jason Todd, a Batman con su nuevo pupilo, Tim Drake, contra la amenaza de dos caras y la posibilidad de que un nuevo Robin muriese a manos de uno de sus enemigos, dudando Batman si quedarse solo apartir de entonces. A esto se sumaba Dick Grayson, antiguo Robin y entonces Nightwing en los Nuevos Titanes, que motivaba el cruce entre ambas series.


Releyendo ahora este tomo, algo amarillo por el uso y los años, no puedo ser del todo coherente con la nota que le pongo, sabiendo el cariño que le tengo a estas historias de Batman de Aparo, y el tiempo que dedicaba a traducir y leer cada una de sus viñetas, pero si estoy seguro de que estas historias han sabido envejecer mejor que el papel en que están impresas, y que son una recomendable lectura para recién llegados y también para nostálgicos. Y si no tenéis un familiar que vaya a Londres próximamente, esta saga se reeditó completa no hace mucho en Clásicos DC: Nuevos titanes Nº 35.



Jose (54)

lunes, 17 de mayo de 2010

SUPERIORIBUS



Guión: Jan

Dibujo: Jan

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: 48 Páginas

Calificación: 9/10


Corría el año catapunchimpún, y yo leía regularmente las series de mutantes escritas por Claremont. Y resulta que al final de una de aquéllas grapas de Forum aparece una historetita corta, de una sola página de duración, protagonizada por un tipo nuevo e ilustrada y guionizada con el característico estilo de Jan en maravillosos tonos grises y sin necesidad alguna de color. Era Superioribus.

Superioribus fue un personaje creado por Jan a petición de Antonio Martín. Se fue publicando en La Patrulla-X y Los Nuevos Vengadores semirregularmente durante los años 1988/89, aunque Planeta tuvo a bien publicar un tomete recopilatorio en el 99. La verdad es que desconozco las posibilidades que hay de encontrarlo hoy en día, pero merece la pena.

¿Y qué nos encontramos en las páginas de Superioribus? Pues Jan en estado puro. Cualquier conocedor del estilo de éste autor va a reconocerlo desde la primera página. Tenemos el clásico sentido del humor que solía desarrollar en SuperLopez trasladado al Universo Marvel. Y digo solía porque todos sabemos que en los últimos tiempos SuperLópez ya no es lo que era. Pero estamos hablando de finales de los ochenta, y Jan en aquélla época era bastante diferente del actual.

Superioribus fue un pequeño sueño frustrado de muchos de los lectores de Jan tras haber leído el par de tomos de El Supergrupo (no os perdáis la genial ReCOMICdación que hizo Jose aquí mismo), ya que por fín podríamos ver al autor manejando a Thor, Iron Man, el Capi América, etc. en lugar de los descarados homenajes que había realizado en aquel par de historias. Pero por desgracia hay que reconocer que la integración de Superioribus al Universo Marvel es bastante tangencial y que la aparición de los personajes de La Casa de las Ideas en la gran mayoría de sus páginas no es más que anecdótica. De hecho en casi todas ellas se podría sustituir por cualquier héroe/villano genérico.

Aún así no crean los lectores pijamistas que no merece la pena. Todo lo contrario. Superioribus es el héroe pijamista superpoderoso y descerebrado elevado a la enésima potencia y pasado por el peculiar filtro del autor. Una pequeña gran joya que merece la pena leer. Tanto si eres pijamista como si no. Si lo eres, por la tontuna de ver personajes conocidos en sus historias. Si no lo eres, porque no te hace falta ni importa que conozcas a ésos personajes, Jan se encarga con un bocadillo de diálogo (o menos aún) de aclararte la posible gracia oculta que te podrías perder. Y con ésta frase ya queda bastante clara la genialidad del autor..

¿Cómo le llaman los pijamistas a éstas cosas...? ¡Ah, sí! Un must have de ésos...

Nacho (51)

martes, 20 de abril de 2010

La CRUZADA de los NIÑOS




Guión: Neil Gaiman & VVAA

Dibujo: Chris Bachalo & VVAA

Editorial: DC

Formato: Varios

Calificación: 7/10

Corría el año 1994, y en las oficinas de la editorial Vertigo debieron pensar que, si contaban con un buen puñado de series regulares, que gozaban de buena salud mensual, porqué no emular a su editorial “madre”, DC Comics, y preparar algún tipo de evento que uniera a todas las series durante algún tiempo, provocando que los lectores de determinadas series tuvieran que leer las demás para conocer la historia completa, y ganar así algunos lectores más, que nunca vienen mal. La idea no era del todo mala, y si además contaban con el multipremiado Neil Gaiman como guionista, miel sobre hojuelas.


El evento tuvo lugar, como ya he comentado, en 1994, y los editores tuvieron el suficiente critero (¿me oyes, Dan Didio?) de hacer que este cruce no tuviera lugar en las series regulares, dada la complejidad de tramas de muchas de las mismas, sino en dos especiales que abarcaran todos los personajes y que daban inicio y fin a todo, y entre estos dos, en los anuales de las respectivas series.


Así, el primer capitulo del cruce (no lo llamo saga porque podrían confundirlo con Final Crisis o Secret Invasion) era obra de Neil Gaiman y Chris Bachalo, y allí se nos contaba como la desaparición de todos los niños del pueblo de Flaxdown, ponía sobre la pista a los detectives muertos Rowland y Paine, que pronto descubrirán que todos han ido a parar a País Libre, un idílico lugar que esconde mil y un secretos.


Para terminar de involucrar al resto de series de la casa, se echaba mano de los niños o jóvenes de cada una de las series, para así tener la excusa perfecta para dedicar un anual completo al desarrollo de la trama. De esta forma, Maxine, la hija de Animal Man, la Dorothy de Doom Patrol o el Tim Hunter de los Libros de la Magia se verían involucrados en esta Cruzada de los Niños.


Como no podía ser menos, el relato de Gaiman resulta delicioso, sobre todo en los diálogos que mantienen los Detectives Muertos, simplemente perfectos. A los lápices, un Bachalo realmente inspirado, nada que ver con su trabajo actual en varias series, que brilla con especial intensidad en el tramo final, cuando para ilustrar la llegada de los niños a País Libre, utiliza tan sólo los colores rojo y azul, sobre sombras negras, con un resultado espectacular.


El problema venía de la dispar calidad de los anuales que recogían el desarrollo de la saga, que iban desde la simple corrección de los anuales de Orquidea Negra, La Cosa del Pantano, o Los libros de la Magia, al desastre más absoluto de Animal Man o la Doom Patrol, cuyos guionistas debieron pensar que al tener niños de protagonistas, el nivel de guión debía ser el mismo.


Este irregular resultado intentaba cerrarse medianamente bien con el segundo especial, nuevamente de la mano de Gaiman, acompañado de muchos de los guionistas de los anuales, y es que, por mucho interés que el autor de Sandman tuviera en que todos los cabos quedasen bien atados, había desaguisados que era casi imposible justificar, devolviendo a cada guionista la tarea de arreglar sus propios errores.


La única pega que se puede poner, más allá de dos desafortunados anuales, es que de haber dejado todo el proyecto en manos de Gaiman y Bachalo, como un especial unitario, podríamos estar hablando de una maravillosa historia, al nivel de las miniseries que ambos autores dedicaron a Muerte, la hermana de Sandman.


Jose (44)

lunes, 29 de marzo de 2010

ELEKTRA SAGA

Un conciso aviso para navegantes: debido a las vacaciones, esta Semana Santa no actualizaremos ni jueves ni viernes.

Que tengáis un buen descanso.

'Nuff Said!!




Guión: Frank Miller

Dibujo: Frank Miller

Editorial: Fórum

Formato: 4 Prestigios. 64 Páginas c/u

Calificación: 9/10

Hoy vamos a hacer un poquete de bricolaje. ¿Te parece bien?

Primero que nada ve a tus estanterías y localiza tus ejemplares de la mítica etapa en Daredevil de Frank Miller. Ahora haces un montoncito con todos aquellos en los que sale Elektra. ¿Ya? Pues éste es el momento de hacer de tripas corazón, agarrar unas tijeras y cortar todas aquellas páginas en las que sale ésta muchacha. Después te armas de cola blanca y un poco de paciencia y te montas un tomete con la historia de Elektra en orden cronológico a través de sus apariciones en la serie del cuernecitos.

¿Cómo? ¿Que no quieres destrozar tus adorados tebeos del abogado justiciero? Pues nada, siempre te queda la opción de intentar conseguir los cuatro tometes que publicó Forum allá por el año del peo y que un servidor de ustedes tiene en su casita, o incluso el TPB de Marvel del año 90 que todavía es encontrable en ciertos círculos de internet.

La verdad es que a éstas alturas contar la historia de Elektra, de la muerte de su padre, su intento fallido de entrar en La Casta, la oportunidad que le brinda Stick, su posterior expulsión de allí y entrada en La Mano, el reencuentro con Murdock, su muerte a manos de Bullseye y supuesta posterior resurrección por parte de Piedra con la purificación de su alma, creo que es algo que no hace falta hacer porque es un personaje de sobra conocido por todos.

Lo de supuesta resurrección lo digo porque yo soy de los que piensan que aquí terminaba la historia de Elektra. El epílogo en el que se le ve escalando la montaña y lográndolo siempre lo he considerado más una metáfora sobre la purificación de su alma para descansar en paz que como una demostración de que continuase viva. La muchacha que lleva años paseándose por el Universo Marvel y fue sustituida por Veranke no tengo ni idea de quién es, pero ésa no es mi Elektra.

Calificar a nivel de ¿guión? ésta obra no es fácil. Más que nada porque el guión no existe, es un copiapega de muchas grapas de Daredevil, incluso se notan ciertos saltos de continuidad y falta de información en parte de la historia al no estar el resto de las historias que se han recortado. En cuanto al dibujo ya sabéis lo que hay: el Miller ochentero.

Pues eso, que al margen de una rara curiosidad destinada a completistas, poco más se puede decir de ésta saga de Elektra. Entonces ¿por qué le doy un 9? Pues porque se trata del Daredevil de Miller. No le puedo dar el 10 que se merece por la masacre y destrucción realizada en las grapas para montar éste collage, pero el 9 no se lo quita nadie.

Nacho (44)

viernes, 26 de febrero de 2010

COLECCIÓN FIRMADO POR...: CORRE, HOMBRE



Guión: Florenci Clavé adaptando a Chester Himes

Dibujo: Florenci Clavé

Editorial: Bruguera

Formato: Álbum Rústica. 64 Páginas

Calificación: 6/10

Si en la anterior recomicdación de esta brevísima colección Firmado por... que editó Bruguera, afirmaba no sin cierto reparo que de la enorme producción literaria de Isaac Asimov había leído muy poquito, hoy con Chester Himes confieso, sin ningún tipo de remordimientos, que desconocía por completo la existencia de este escritor afroamericano nacido en Missouri y fallecido a mediados de los ochenta en Alicante, donde residió durante dos décadas. Quizás fue esa cercanía con el cómic español, o el que realmente su producción de novela de serie negra valiera bastante la pena, lo que llevó a Bruguera a incluirlo en el segundo volumen que hoy comentamos, contando con el estupendo Florenci Clavé (del que no hace mucho hablamos con motivo de la publicación del Sangre Armenia por parte de Glénat) en las labores de adaptación y dibujo.

Muy en la tónica de lo que el primer volumen de la serie significaba para con la novela de Asimov podríamos entroncar a este Corre, Hombre: por mucho que nada tengan que ver el uno con el otro, ambos condensan una novela en poco más de sesenta páginas y lo hacen de forma bastante correcta, aunque aquí no puedo comparar puesto que no me he leído el texto original de Himes. Aún así, y por la compacidad que dimana de la lectura, resultaría difícil de creer que Clavé hubiera tenido que dejarse fuera aspectos importantes de una novela que narra el juego del gato y el ratón que se plantea entre un policía algo desequilibrado, que comienza la acción matando "por accidente" a dos compañeros de trabajo del protagonista, y un afroamericano que logra salir ileso del primer ataque del agente de la ley y ve desde entonces su vida constantemente amenazada por alguien que quiere terminar su trabajo. Por el camino Himes/Clavé nos presenta a la novia del protagonista, al cuñado del policía-asesino, compañero de profesión, y a la amante de áquel, una yugoslava que será clave en el desenlace.

Y si bien la adaptación de la historia resulta más que correcta (aunque ésta no sea muy original que digamos), el trabajo de Clavé a los lápices se antoja demasiado apresurado. Su trazo, que en Sangre Armenia dotaba de realismo y estupenda definición a los personajes, aquí juega en contra (no mucho, no crean) de crear la suspensión de credulidad a la que, en teoría, debería jugar toda narrativa secuencial, llámese esta cine, llámese cómic. Su carácter algo atribulado y el hecho de que Clavé huya de estructuras narrativas algo más abiertas que hubieran favorecido la lectura, termina por convertir ésta en una experiencia de lo más normalita, una de tantas que se olvida al poco después de haberla finalizado.

Sergio Benítez (361)

viernes, 12 de febrero de 2010

ETNOCIDIO



Guión: L. García, F. H. Cava & J. Olivier

Dibujo: Luis García

Editorial: Ediciones de la Torre

Formato: Álbum Rústica. 48 Páginas

Calificación: 7/10

Por más que uno lea, investigue, siga leyendo y vuelva a investigar, y derivado de todo ello se crea que está al tanto de todo lo que se cuece (o se coció, como es el caso) en este mundillo siempre hay algún hecho, algún momento, que viene presto a demostrarte lo contrario y de forma casual siempre que sea posible. Ese fue el caso de como conocí la existencia de Luis García. Uno, que se creía puesto al día de lo mejor que la generación Toutain podía ofrecer, no esperaba ya encontrar a más autores imprescindibles fuera de los González, Fernández, Ortiz, de la Fuente, Beá, Maroto y Bernet de los que tanto estamos hablando de un tiempo a esta parte. Pero quiso el azar que una tarde de viernes en Sevilla fuera a descubrir, junto con mi estimado compañero Mario, una nueva tienda de cómics que ambos desconocíamos. Nada más entrar, el panorama nos cambió el semblante a ambos ya que, por primera vez, una tienda especializada en Sevilla contaba en sus estanterías con un nutrido surtido de material de los años setenta (e incluso de mucho antes) y ochenta, un terreno en el que tanto mi amigo como yo disfrutamos como locos. Repasando las estanterías en busca de cosillas con las que deleitarnos, mis ojos se detuvieron en un título, Las Crónicas de los Sin Nombre. Una rápida hojeada a aquellos maravillosos dibujos y la confirmación por parte de Mario (con esa forma casual con la que suele expresarse) de que "sí, Luis García, ese es un grande" eran motivos más que suficientes para estrenar la cartera en la citada tienda.

Y como siempre, el descubrimiento del autor llevó de nuevo al comienzo del párrafo anterior, a investigar e intentar dar con más títulos para poder así formarme una idea completa de su obra. De esta manera, y buceando al tiempo entre Tebeosfera (una página de incuestionable referencia para el tebeo español) y Todocolección, fui dando con las pocas obras autoconclusivas que el artista tiene publicadas fuera de las cientos de revistas que suponen el mayor campo de cultivo tanto de su trabajo como el de todos los citados arriba (y huelga decir que los nombres de éstas son Creepy, 1984, Zona 84, Rambla o Tótem, ¿no?), haciéndome así con tres títulos más al margen del citado tomo de Glénat: Nova-2, Argelia y, cómo no, este Etnocidio, que al final ha sido el elegido para comenzar a recomicdar la obra del autor de Puertollano.

Recogiendo de forma intensa y vehemente su afecto por los manipulados y los agredidos y su desprecio por las actitudes fascistas, Etnocidio es todo un ejemplo de cómo, utilizando referencias fotográficas, un artista consumado puede llegar a crear una obra de arte dentro del mundo del cómic. Ayudado a los guiones por un tal Jean Olivier y por Felipe Hernández Cava (del que hemos podido disfrutar de lo lindo este año gracias a sus Serpientes Ciegas), García narra en el presente álbum, y a través de historias sueltas centradas en un personaje indio (nativoamericano) en concreto o en un batallón del ejército, cómo la Conquista del Oeste tuvo una cara oculta que la alejaba, a golpe de asesinato y matanza, del semblante romántico que siempre se nos ha vendido en el cine hollywoodiense. Sin cortarse un pelo a la hora de calificar de asesinos, fascistas y genocidas a aquellos que diezmaron la población indígena de norteamérica de forma sistemática tras la Guerra de Secesión, García y sus compañeros muestran ese semblante de la realidad que, por cruda y desagradable, siempre terminamos por ignorar.

Ahora bien, poco o nada tendría que hacer Etnocidio en cuanto a su capacidad para conmover sino fuera por que la parte gráfica es de la tremenda solidez que García demuestra en cada página. Como decía antes, el que la referencia fotográfica sea la base sobre la que se fundamente su hiperrealista trazo no es óbice en ningún momento para que estemos hablando de una narrativa secuencial estática (como si pasa con otros dibujantes que la utilizan) ya que el artista hace gala de una inteligencia fantástica a la hora de dar vida y movimiento a aquello que le sirve de herramienta. De esta manera, cada página queda concretada por una puesta en escena virtuosa y que, si bien se puede antojar algo fría a priori, lo cierto es que transmite con inusitada fuerza el mensaje que los autores se proponen por mor de un trazo de clara vocación poética visual que supone, a la postre, una inmejorable introducción al fascinante microuniverso visual de un autor al que volveremos a visitar muy, muy pronto.

Sergio Benítez (358)

miércoles, 10 de febrero de 2010

SOLOMON KANE




Guión: Ralph Macchio & Roy Thomas


Dibujo: VVAA

Editorial: Marvel

Formato: 6 Comic-book. 24 Páginas c/u

Calificación: 6.5/10

Absorto en mis delirantes pensamientos, me acordé que tenía que elegir una recomicdación antigua, de las de Anteayer. Recordando (valga la redundancia) esa película que se estrenaba las pasadas navidades llamada Solomon Kane, rememoré ( vale..la última vez ya..) el tebeo mismo que por mis estanterías estaba y decidí acometer una relectura por un lado más vieja y obsoleta que la pana pero actual a rabiar por el susodicho filme.


No voy aquí a despotricar de la peli, ya que nunca lo hago hasta que no las visiono (como es el caso) y porque algo hay en mi natural idiosincrasia que me aconseja prudencia y paciencia, cosas que atesoro pues mi salón es mi sala de proyecciones y por ahí pasa una cantidad de bazofia considerable (casi todo me lo trago), de las que algunas veces (benditas veces) saco algunas joyitas de las que disfruto repetidas veces, pues película que me gusta, película que veo alguna vez más.


En este caso, es algo más personal, ya que el film se supone que está basado en uno de los personajes de las novelas de mi querido y atormentado Robert E. Howard, creador de Conan y ya me toca fibras algo más sensibles que las normales y usuales.


Pero hablemos del cómic, pequeña gema de mi colección: Forum sacó hacia 1998 en un integral toda la obra completa de Solomon Kane, agrupando seis números. En ellos vemos las aventuras y desventuras de este puritano vengativo y violento en la oscura Europa rural del siglo XVI, reparando, en nombre del Señor, las injusticias que él cree que se cometen, como la persecución hasta África para vengar la violación de una niña o casos de licantropía y barcos fantasmas, entre otros. Los dibujantes y guionistas de los distintos números se van tornando pero tenemos a los guiones a Ralph Macchio en casi todos ellos (sí sí, se llama como el chaval de Karate Kid) y a Roy Thomas en el ultimo número dibujado a su vez por Howard Chaykin. Y como artistas aparecen Brett Blevins, Mike Mignola, Bodganove, Al Williamson, el consabido Chaykin y alguno más, que enriquecen la visión injuriosa y rencorosa de este fibroso y malhumorado puritano que se creía la mano castigadora divina.


Lo dicho, pasar las paginas de este tipo de tebeos quincallas con este papel tan característico y esas historias tan queridas por uno, son todo un ejercicio de goce intimo que todos deberíamos hacer una vez al mes por lo menos.


¡¡Ah!! Y cuando vea la pelicula, ya os contaré………….


Toni (20)

martes, 9 de febrero de 2010

The WEST COAST AVENGERS #'s 42 al 57




Guión: John Byrne


Dibujo: John Byrne

Editorial: Marvel

Formato: 16 Comic-books. 24 Páginas c/u

Calificación: 8/10

Hace muchos, muchos años, cuando Byrne todavía no se había endiosado y gozaba de gran prestigio en la Marvel, algún mandamás de la editorial pensó que sería una buena idea lanzar una segunda serie del grupo de héroes más poderoso de la tierra, y titularla, por el enclave del nuevo grupo, Vengadores Costa Oeste. Los primeros años de la serie pasaron sin pena ni gloria, y algo de mediocridad tuvo que haber en estas páginas, porque soy incapaz de recordar guionistas, dibujantes o sagas medianamente relevantes de los primeros cuarenta y un números (en serio, y eso que la compraba religiosamente mes a mes).


¿Y qué cambió con el número 42? Pues ni más ni menos que la llegada de John Byrne como autor completo de la serie. Por aquellos entonces, el autor canadiense se había hecho cargo de una exitosa y longeva etapa en Los 4 Fantásticos, y no tardaría en llegar su interpretación de personajes como Hulka o Namor. Y como no podía ser de otra forma, llegó con ganas de cambiar el status de algún personaje, de dar nuevas energías y en una palabra, de revolucionar la serie.


Y vaya si lo hizo. Sólo con el primer número hacía desaparecer a la Visión, introducía una larga subtrama con Tigra, recuperaba a la Antorcha Humana original, y a Ultron, uno de los principales villanos de las series vengadoras. Pero esto sólo suponía el principio de su estancia, que se prolongaría hasta el número 57 de la serie. Hasta entonces, y sabiendo que disponía de tiempo suficiente, introduciría tramas y subtramas como sólo él sabía hacer, como la de los hijos de Wanda y la Visión, la regresión de Tigra a su estado más animal, la llegada del USAgente al grupo, los Vengadores de los Grandes Lagos, y todo esto sin perder de vista la participación del grupo en macroeventos de la época como Atlantis Ataca o Actos de Venganza.


De hecho, uno de los cambios que realizaría Byrne en la Bruja Escarlata colearía hasta hace bien poco, y es que el estado de locura en el que quedaba sumida al descubrir la verdad sobre sus gemelos (que aquí no cuento por si nos lee algún despistado) desencadenaría la famosa saga House of M y desastrosas consecuencias para los mutantes. Como suele ocurrir con el polémico autor, desavenencias con la editorial provocaron la precipitada marcha de Byrne de la serie, dejando inconclusa la trama de la Bruja Escarlata, que sería torpemente resuelta por Roy y Dan Thomas.


El dibujo de Byrne no había llegado por suerte al nivel de dejadez del que hoy hace gala, y aunque comenzaba a abusar de fondos en blanco, todavía era capaz de dejarnos con la boca abierta, como en la doble página que revela qué ha sido de la Visión, el nuevo diseño que haría del personaje, las escenas de acción, y esos característicos finales a página completa con que solía terminar cada número.


Como anécdota final, y debido a la cantidad de trabajo que Byrne acumulaba, al hacerse cargo de los guiones de la serie principal de Los Vengadores, se le escapó que Tigra apareciese como si tal cosa en el Annual de aquel año, correspondiente a Atlantis Ataca, mientras que su personaje en Vengadores Costa Oeste estaba sufriendo importantes transformaciones físicas. Para enmendar aquello, Byrne dibujó una hilarante página para disculparse por la metedura de pata que se publicaría al mes siguiente en la serie.


Jose (34)