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miércoles, 7 de julio de 2010

BARCELONA

Guión: Kenny Ruiz

Dibujo:Kenny Ruiz


Editorial: Dolmen

Formato: Libro Rústica. 48 Páginas


Precio: 7€


Calificación: 7/10


De un tiempo a esta parte, sobre todo desde mi brusco viraje desde el pijamismo más rabioso al europeismo más recalcitrante, el slice of life ha pasado de ser un concepto más o menos ajeno al que me había acercado de forma puntual con el Strangers in Paradise de Terry Moore, a copar muchas horas de lectura tebeística. No es este el lugar para enumerar uno por uno la ingente cantidad de títulos que han pasado por mis manos, pero sí para comentar que, tras la espléndida sorpresa que supuso el integral de El Cazador de Rayos, este Barcelona pasó pronto a formar parte de esa infame lista negra de cómics por comprar que mes a mes deja mis arcas vacías en aras de conseguir menguarla lo más posible. Como quiera que este pequeño tebeo de Ruiz no entraba en mis prioridades comparado con completar a Carlos Giménez, José Ortiz o Richard Corben; llevaba ya tiempo dejándolo de lado cuando, no se sabe muy bien cómo (cómo se acordó de que lo tenía apuntado en mi lista, quiero decir), Mario me lo regaló por mi cumpleaños.

Barcelona es, en palabras de su autor, "un cómic destinado principalmente al público femenino" con el que el artista quiso descansar entre los dos álbumes que componían El Cazador de Rayos que, de nuevo según Ruiz " era un proyecto me absorvía mucho". Y la verdad es que las dos afirmaciones sirven para situar perfectamente las cualidades mas relevantes del título que hoy nos ocupa, ya que Barcelona es un tebeo mucho más luminoso y vital y claramente orientado a las chicas, aunque ello no signifique ni mucho menos que alguien con cromosomas XY pueda disfrutarlo como Dios manda.

La historia que Ruiz nos cuenta en Barcelona parte de una premisa que, por más que se haya utilizado hasta la saciedad en el cine y la literatura, sigue funcionando sin problemas: la de una chica que, en busca de sí misma, abandona su ciudad natal para irse a una más grande a probar fortuna. Ese es el caso de Cyan (sí, como el color), que deja atrás Granada para mudarse a la capital catalana con ganas de comerse el mundo. Como siempre suele pasar, será el mundo la que se lo coma a ella, no encontrando la protagonista trabajo como fotógrafa, ni ese amor que tan esquivo se le muestra. Aún asi, como toda buena "heroína" que se precie, Cyan hará todo lo que esté en su mano para salir adelante, conociendo en el interín a una serie de personajes que van conformando, junto a la ciudad, el silente marco de fondo de la historia. El dibujo del artista, algo menos trabajado que el de El Cazador de Tormentas, pero igual de efectivo que éste, se suaviza para amoldarse al tono del relato, sin que ello suponga un descenso en la calidad narrativa, dando la conjunción de ambas facetas del autor un tebeo muy entretenido y de agradable lectura.

Sergio Benítez (385)

miércoles, 23 de diciembre de 2009

BAJO el AIRE

Guión: Osamu Tezuka

Dibujo: Osamu Tezuka

Editorial: Dolmen

Formato: Libro Rústica. 328 Páginas

Precio: 8.95€

Calificación: 8.5/10

Osamu Tezuka, ese gran desconocido. Para mi, claro. Para todos los que conozcan algo de historia del manga sabrán que este señor es al manga lo que Jack Kirby o Stan Lee son al cómic americano. Son los padres, los predecesores de lo que nosotros ahora leemos y disfrutamos.

Este señor es alabado y conocido por muchas y grandes series (aún por descubrir por mi persona, some day, algún día...) como la serie medica Black Jack (creada a consecuencia de una fallida carrera como médico por parte del autor) o la serie sobre el chico robot Astroboy. Pero hoy no voy a hablaros de ninguna serie suya, sino de un tomo editado hace un tiempo por Dolmen (sí, la editorial "pirata") y que reune dieciséis relatos cortos creados en los años 70 por este autor. ¿Que qué vamos a encontrar en estos relatos? Muchas, muchas cosas. Historias tan variopintas y dispares como la de un militar de alto rango nazi, una historia de amor incestuosa o una historia de fantasmas.

¿Qué pueden tener en común todas estas historias ya que son completamente distintas? Por fuera nada (exceptuando un par de historias donde el protagonista es Tezuka), pero por dentro, en el fondo, mucho, ya que en estos relatos podemos encontrar diversas muestras del alma humana. Encontramos muy diferentes tipos de personas, capaces de amar más allá de lo que una persona piensa que puede amar, pero también capaces de hacer cualquier cosa por conseguir sus egoístas objetivos. ¿Las personas somos del todo buenas o del todo malas? Para nada. Y he aquí que encontramos varios ejemplos, pero no os revelaré en que capítulos aparecen por no estropear las diversas sorpresas que nos depara este tomo.

Y es que como ya he dicho, las historias son muy distintas, algunas realistas, otras futuristas, del espacio exterior, de algún planeta lejano o tal vez del nuestro propio en un posible futuro postapocalíptico, y otras más cercanas, en un presente muy nuestro o un pasado no tan lejano. Las hay para todos los gustos.

El trazo de Tezuka es bastante anticuado para lo que podemos ver hoy en día en un manga o cómic cualquiera, eso es de cajón debido a la época en la que fueron creadas sus obras. En un principio pueden parecer infantiles, a mi me lo parecieron bastante y es algo que en inicialmente me echó atrás. ¡Cuán equivocado estaba!, ya que cuando por fin le dí una oportunidad me di cuenta de que de infantil nada, pues como ya he comentado estas historias nos muestran personalidades, personas y situaciones para nada infantiles.

Para los que conozcáis a Osamu Tezuka y para los que no, este libro sería un gran regalo (o auto-regalo) para estas fechas, pues os sorprenderá como solo un verdadero maestro sabe hacer.

Sebastián (9)

lunes, 14 de diciembre de 2009

GORKA. EL Viento de Odei

Guión: Carlos Portela

Dibujo: Sergi San Julián

Editorial: Dolmen

Formato: Libro Cartoné. 112 Páginas

Precio: 19.95€

Calificación: 5.5/10

Habiéndose hecho rogar durante muchos meses, con retrasos que no se explicaban por parte de la editorial y anuncios de inmediata salida que nunca se llegaban a concretar, el pasado mes de julio Gorka por fin fue publicado. Aún así, tuve que esperar cerca de un mes para poder hacerme con él porque por problemas (tampoco aclarados) con la distribución, mi tienda habitual tuvo que encargarlo ex-profeso. En fin, que si esto hubiera sido una película, tantos problemas de distribución y edición hubiesen significado, porque siempre lo hacen, que el filme en cuestión es un truño infumable que no merece nuestra atención. No dispuesto a hacer el salto comparativo decidí que un cómic tan bien editado (en el mismo estilo que lo hizo allá por mayo el As de Pique) bien valía el desembolso de veinte euros y un rato de mi tiempo para ser leído.

De lo que la línea Laberinto llegó a publicar en su momento, ya comenté por aquí que sólo me acerqué a los títulos apadrinados por Carlos Pacheco y Jesús Merino, así como a Las Guerras del Purgatorio y Neck & Cold, ignorando por completo este Gorka. Un supuesto error que, ya subsanado, demuestra que las decisiones tomadas en la juventud no tienen porque ser siempre equivocadas.

A ver, no pongo en duda la validez del trabajo de Portela, San Julián e Iglesias, ni la importancia que este tuvo en su momento, sabiendo como sé los duros inicios de autopublicación que tuvo el personaje antes de comenzar su baile editorial. Tampoco estoy cuestionando que en el momento en el que Gorka aparece, el cómic español estaba en un proceso de ebullición descontrolado y lo que el personaje pudo desarrollarse fue, en definitiva, lo que le dejaron, ni más ni menos. Pero es que considerando todo ello, no encuentro asideros suficientes como para mostrarme más clemente a la hora de calificar a un cómic que en cuanto a guión arranca de la nada (vale, sí, es una continuación de lo anterior, pero eso no es excusa) que presenta a los personajes de forma brusca y los desarrolla a trompicones, cuando lo hace; y que después de dar muchas vueltas y de alargar la acción de forma innecesaria hasta límites exasperantes (amantes de la narración descomprimida, sean bienvenidos) termina justo donde empezó, en ninguna parte, dejando al lector con la misma cara de circunstancia que cuando empezó y la molesta sensación de que alguien le ha tomado el pelo.

En el aspecto gráfico, y saltándonos la obviedad de dónde sale el diseño del personaje (que ya hay que ser obvios diantres), lo cierto es que el storytelling de San Julián hace gala de unos cambios bastante desconcertantes, siendo muy brillante en algunos momentos (con esas viñetas en las que la acción se distribuye a la perfección) y extremadamente confuso en otros como algunas secuencias de acción que son bastante difíciles de comprender. Esta disociación en dos bandas bien diferenciadas, lleva a que en los primeros el cómic gane muchos enteros que después se pierden irremisiblemente en los segundos, no sirviendo a la postre el trabajo del dibujante para elevar mucho más la paupérrima apreciación sobre un cómic cuya lectura, lamentablemente, se hace muy cuesta arriba.

Sergio Benítez (331)

jueves, 26 de noviembre de 2009

HISTORIAS del OLVIDO

Guión: Javier de Isusi & Saracino

Dibujo: VVAA

Editorial: Dolmen

Formato: Libro Cartoné. 132 Páginas

Precio: 15€

Calificación: 8/10


Antes de empezar la reseña quería hacer un breve comentario sobre lo que para mi significó hace ya unos dos años la lectura de esta novela gráfica. Hasta entonces el termino “novela gráfica” me sonaba a algo muy lejano, era como una cosa que solo unos pocos podían y sabían usar y yo no terminaba de entender y tampoco era algo que me interesara mucho. Pero un día, en una de mis visitas a la biblioteca, el destino quiso que me fijara en la que sería (o al menos para mi lo es) la primera novela gráfica que he leído. Este libro que hoy forma parte de mi biblioteca particular y de algo más.

Historias del olvido es (como su nombre indica) un conjunto de once historias centradas en distintos personajes que a simple vista no parecen tener nada en común pero poco a poco vamos descubriendo que además de cruzarse sus caminos (de forma casi siempre anecdótica) les une también su extraña relación con los olvidos y los recuerdos. A lo largo de las historias de estos personajes se nos va dibujando, poco a poco, la imagen de un lugar (si es que se puede llamar así), el sitio donde los recuerdos van y vienen, a veces cambiados, alterados tal vez por nuestro propio subconsciente. O también puede ser el sitio del cual nunca regresen, dejando en su lugar algo a lo que llamamos olvido.

Este lugar se va detallando mediante pequeñas pinceladas y detalles que los guionistas y dibujantes nos van dando a lo largo de las diferentes tramas. Y es este uno de los grandes alicientes de la obra, la gran cantidad de artistas que pasan por aquí dejando su huella particular. Nombres conocidos por casi todos como David Rubín, David Lafuente, Abril Barrado, Paco Roca y unos cuantos más, son los dibujantes encargados de dar vida a los dramas de los personajes, siendo en ocasiones estos dramas más realistas (como un enfermo de alzhéimer) y en otras ocasiones más irreales (como intercambiar recuerdos de una manera absurda e imposible).

Cuando acabas la lectura del libro, es imposible no pensar que acabas de leer un capitulo inédito de la maravillosa historia de la familia de Sandman. Como si a Gaiman se le hubiera olvidado contar la historia de este mundo donde se almacenan cada uno de los recuerdos que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Tal vez en ese mismo lugar se encuentra el recuerdo olvidado de Gaiman de esta historia. Tal vez ese mismo recuerdo fue recuperado por el autor que nos ha regalado esta obra.

“¿Qué estás mirando papá? ¿algún recuerdo que se te escapa para siempre? ¿tienes tiempo de decirle adiós? ¿y cómo es un olvido, papá? ¿tiene alguna forma en especial o es como un nadie?".

Sebastián (5)

viernes, 18 de septiembre de 2009

La GUERRA del PROFESOR BERTENEV

Guión: Alfonso Zapico

Dibujo: Alfonso Zapico

Editorial: Dolmen

Formato: Álbum Cartoné. 80 Páginas

Precio: 18.95€

Calificación: 7/10

Corría finales de diciembre del año pasado cuando Café Budapest, la primera obra publicada en nuestro país de Alfonso Zapico (pero segunda del autor) encontraba su hueco en este espacio virtual con su pertinente recomicdación. Ya en ella, servidor apuntaba el gran trabajo que realizaba el asturiano gracias tanto a su personal grafismo y brillante narrativa, como a la elección del arriesgado tema. Una apuesta que no hacía más que reiterar, sin yo saberlo, claro está, los intereses que Zapico había iniciado en su primera obra, cuyo carácter inédito remedia ahora Dolmen con la estupenda edición en cartoné de la ópera prima del artista, esta Guerra del Profesor Bertenev.

Mucho menos arriesgada en el terreno gráfico, Zapico se muestra muy prudente (que no torpe) en su narrativa visual, como si por ser su primer trabajo prefiriera ser más conservador. Para ello, el artista acude a una maquetación de viñetas clásica pero no ortodoxa, variando tamaños y composiciones a su antojo, pero sin salirse del rectángulo que, con sus diferentes dimensiones acota, pero no ahoga, al decidido fluir de la historia, no suponiendo en ningún momento traba o lastre para que esta se despliegue en toda su amplitud. Ayudado por una paleta de colores concisa, que no se da a alardes innecesarios y permanece muy cercana a los tonos apagados, y con una ajustada caracterización de sus personajes que aleja al tebeo de la confusión a la que podía haberse visto abocado por la similaridad entre los mismos, Zapico deja, como ya hará en su posterior obra, que sea su guión el que realmente potencie los valores del Profesor Bertenev.

Menos comprometido que Café Budapest, pero no por ello carente del mismo poso de crítica hacia la guerra y lo que ésta es capaz de sacar del ser humano, La Guerra del Profesor Bertenev traza de forma hábil y con muy pocas (o ninguna) fisura, la historia de un intelectual que, abocado a luchar en la Guerra de Crimea, se encontrará en una situación imposible. Atrapado por los ingleses tras huir de una batalla para salvar su vida, terminará trabando amistad con ellos y ejerciendo su profesión docente en el campamento militar. Hasta que eso ocurre Zapico nos presenta a un antihéroe carismático, un títere en manos de un destino incierto que se mueve con naturalidad en un entorno (el del conflicto bélico) que le es tan ajeno como odioso.

Así definido, no es sorprendente que el lector sienta cierta empatía y enormes simpatías hacia Bertenev, haciéndose partícipe cercano de sus continuas diatribas y conflictos emocionales, siendo estos a los que el autor hace certera referencia con el título. Descrito como un humano tridimensional con las mismas angulaciones y vericuetos que dibujan la personalidad de cualquier ser de carne y hueso, Zapico demuestra que lo que conseguía con el Yechezkel de Café Budapest no era fruto de la casualidad, sino que venía ya fogueado de esta su primera y estupenda incursión en este mundillo del noveno arte que tanto nos encandila, tanto a nosotros, a un lado de la página, como a él, al otro.

Sergio Benítez (269)

lunes, 29 de junio de 2009

AS de PIQUE

Guión: Ricardo Barreiro

Dibujo: Juan Giménez


Editorial: Dolmen

Formato: Libro Cartoné. 226 Páginas


Precio: 25€


Calificación: 9.5/10


Se que no es una manera muy ortodoxa de comenzar una recomicdación, pero no me queda más remedio que empezar dándole un pequeño tirón de orejas virtual (cuidado, sin acritud) a Dolmen por lo mucho que se han demorado en la edición de As de Pique. Considerando que se trataba de una de las novedades más esperadas del Salón (y no hablo sólo por mi, que varios conocidos expresaron su deseo de comprar el volumen) el que no estuviera lista a tiempo para el evento comiquero es un fallo sobre el que la editorial no se ha pronunciado, y al final ha sido publicado in extremis dentro del mes de junio (casi al mismo tiempo que otra de sus novedades postergadas, el integral de Gorka). Objeciones en cuanto a las demoras al margen, lo importante es que ya tenemos disponible en nuestras tiendas la obra de Barreiro y Giménez y al hilo de su retraso lo primero que hay que afirmar, en descargo de la editorial, es que la espera ha valido (y MUCHO) la pena.

Mi idea inicial para con este volumen era haber hecho una recomicdación común con el de Diario de Guerra de Hugo Pratt. Ya que las concomitancias entre uno y otro son más que evidentes, todo lo dicho en el primer párrafo de dicho comentario sirve para acercaros al por qué del motivo por el que As de Pique era una novedad tan esperada y explica, aunque sólo en parte, cómo he sido capaz de leerme el tomo de una sola sentada. La parte que no explica, y que es ajena a mi fascinación acerca de la Segunda Guerra Mundial, es aquella que atañe a la enorme calidad de lo creado por Barreiro y Giménez.

A los guiones, el primero crea un cómic apasionante en pequeñas dosis de diez páginas. La constricción en la extensión de las historias no es impedimento para que entre ellas se vaya tejiendo un tapiz que no conoce límites geográficos, algo que aumenta sobremanera el carácter de universalidad que Barreriro pretende dar a As de Pique. A diferencia del cómic dibujado por Pratt, que estaba guionizado por ingleses y tenía la clara intención de sublimar el heroicismo del ejército británico durante la contienda, el tebeo de los argentinos no se casa con nadie, ofreciendo una realista y descarnada visión de la guerra en la que no hay héroes, ni tampoco buenos ni malos, sólo hombres luchando del lado de un poder u otro y dejándose la vida por defender un ideal, sea éste cual sea. La neutralidad del guión para con uno u otro bando, y el claro posicionamiento del escritor del lado de la humanidad queda patente en muchos de los magníficos capítulos que trufan tan estupenda lectura. De todos ellos, hay varios que sobresalen en el sentido que estamos comentando, sirviendo como severa crítica hacia lo absurdo de la guerra: El Juego del Gato y el Ratón, en sus dos partes, nos permite conocer las motivaciones de aviadores aliados y alemanes pudiendo observar que las acciones de unos no siempre respondían a elevados ideales de libertad, sino simplemente de cumplir órdenes, y las de los otros (como se ha puesto tantas veces de manifiesto desde el fin de la guerra) no tenían porque adherirse a los postulados del nazismo, lo que queda de relieve aún de forma más patente en un capítulo sin título en el que uno de los miembros del As de Pique cae en territorio alemán.

Junto a estas tres historias, hay otra terna que no puede dejar de ser mencionada, la formada por Una Misión de Rutina y las dos partes del bombardeo a Dresde. La primera, sin diálogos de ningún tipo, pone de manifiesto la brutalidad y sin sentido de muchos de los ataques que se llevaron a cabo sobre algunas ciudades alemanas (la imagen de la sombra de la niña es sobrecogedora). Las otras dos, incidiendo sobre el mismo aspecto, evidencian la determinación de los pilotos de uno y otro bando por cumplir con su deber, aunque este fuera tan terrible como el que describe Barreiro con todo lujo de detalles. Detalles que son capturados hasta límites espectaculares por el arte de un Juan Giménez en estado de gracia. El dibujo del argentino, no es que apunte maneras, es que es tanto o más espectacular que muchas cosas que le hemos podido leer después (y me estoy acordando, obviamente, de La Casta de los Metabarones): con esa facilidad que siempre ha tenido para caracterizar a sus personajes, donde el trazo de Giménez se muestra arrebatadoramente inspirado es en la maquinaria bélica que tantas páginas del volumen ocupa (al fin y al cabo se trata de las aventuras de un bombardero), dibujando el artista con soltura inusitada y todo lujo de precisión, todos aquellos aviones, barcos o submarinos que en un momento u otron aparecen en las páginas. Y todo ello haciendo gala de una narrativa magistral que, sin perder de vista la claridad secuencial en ningún momento (los combates aéreos son prodigiosos), se atreve además a explorar recursos muy vistosos, como los puntos de vista subjetivos, la rotura de una estructura cerrada (en contraposición a lo que si veíamos en el trabajo de Pratt) que permite maquetar cada página a su antojo, u otros muy llamativos como el trozo de carrete fotográfico en el que queda recogido secuencialmente el tiroteo a un avión.

La edición de Dolmen se completa, en un tomo muy bien presentado en tapa dura con la ilustración de portada en satinado sobre mate, con un prólogo de Juan Giménez, una larga introducción acerca de la serie por Eduardo Serradilla, e ilustraciones a color y textos sacados de la edición original que Toutain publicara a finales de los ochenta, concretando un tomo INDISPENSABLE para cualquier aficionado a los cómics y de paso, probablemente, el mejor volumen que la editorial mallorquí ha publicado hasta la fecha...aunque se haya hecho esperar.

Sergio Benítez (197)

jueves, 16 de abril de 2009

Los CARRUAJES de BRADHERLEY

Guión y Dibujo: Hiroaki Samura

Editorial: Dolmen

Formato: Libro Rústica. 216 Páginas

Precio: 8.95€

Calificación: 8.5/10

Convocándoos con la clara intención de haceros partícipes de este espacio de la red que visitáis cada día, la idea de haceros elegir Lo Mejor del 2008 tenía una inocente intención oculta, llamar mi atención sobre aquellas lecturas del pasado año que se me hubieran pasado por alto y que debían formar parte de mi tebeoteca. Y aunque la gran mayoría de lo que recomicdásteis ya había pasado por mis manos o estaba esperando para su lectura, una considerable cantidad de títulos de los que nos hicisteis llegar eran todavía tierra por descubrir. Con la clara resolución de que durante este año aparezcan algunos de ellos que ya han sido convenientemente adquiridos, me pareció adecuado empezar por este manga del que tanto había oído hablar con mucha razón.

Ya he comentado en más de una ocasión que el manga (fuera de ciertos autores a los que sigo fielmente) no es santo de mi devoción. Ello no quita para que, de cuando en cuando, y si las críticas hacia él vertidas así lo propician, no sepa dejar de lado mis reservas y me acerque intrigado a ciertos títulos. Con una portada hipnótica y bastante inquietante que refleja de forma sutil lo que nos vamos a encontrar en el interior, tengo que admitir que Los Carruajes de Bradherley dejó profunda mella en mi ánimo tras finalizar su lectura. Será casualidad, aunque con los años cada vez creo menos en que las cosas ocurran por azar, pero la lectura del manga coincidió con el visionado de una película con la que guarda no pocas concomitancias, la francesa Martyrs. Ambos, cómic y filme, parten de una enfermiza premisa para terminar sirviendo de análisis más o menos preciso de lo horrible de la naturaleza humana.

Las diferencias entre uno y otro, al margen de las obvias debidas a lo diferente de las disciplinas artísticas en las que se enmarcan y la historia que cuentan, se circunscriben de forma más ajustada a la crudeza con la que el filme de Pascal Laugier muestra la violencia (hasta límites dolorosamente explícitos) en firme contraposición a el portentoso uso de la elipsis y esa brillante manera de enseñar sin enseñar de la que haga gala Samura en el manga. De trazo capaz de aunar fragilidad y delicadeza con una violencia desgarradora, el autor japonés enmarca Los Carruajes de Bradherley en una época enormemente adecuada para el tono del relato, la Inglaterra victoriana (aunque en ningún momento se cite per se que estemos en Gran Bretaña), y sus ocho capítulos más epílogo ofrecen todo un recital narrativo en el que el artista juega con los saltos temporales y en centrarse en un personaje determinado para ir deshaciendo el horrible ovillo que se oculta tras el Plan 1.14.

De resonancias truculentas, el manga se lee aguantando la respiración ante lo real del terror que subyace bajo la bella pátina que suponen las viñetas de Samura. Lectura intensa, a la par que tremendamente poética y evocadora, la innegable calidad de Los Carruajes de Bradherley sirve como importante apoyo a mi lenta reconciliación con el cómic manufacturado en el país del sol naciente.

Sergio Benítez (144)