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viernes, 9 de julio de 2010

COLECCIÓN FIRMADO POR: ISAAC ASIMOV



Guión: Isaac Asimov


Dibujo: Fernando Fernández

Editorial: Bruguera


Formato: Álbum Rústica. 68 Páginas

Calificación: 8/10


Terminamos aquí nuestro repaso a esta colección Firmado Por... con el volumen que motivó incialmente la compra de los otros dos que ya hemos recomicdado previamente (el de Yo, Robot y el Corre, Hombre). Y la verdad es que la espera en la lectura ha valido la pena, puesto que de los tres he dejado sin duda el mejor para el final, ya sea por la calidad de los relatos de Asimov que se han seleccionado, ya sea por la soberbia labor de Fernández a la hora de adaptarlos y plasmarlos como sólo el sabía hacerlo.

Este volumen supone, en el segundo de los sentidos, todo un lujazo para la vista ya que, desarropado de ese color que tan bien manejaba, podemos asistir en las poco menos de setenta páginas que conforman la lectura a una clase magistral en el uso del lápiz, la plumilla y la aguada de parte del dibujante: su trazo, capaz de amalgamar virtudes tan contradictorias como el barroquismo y la limpieza, se despliega a lo largo de las ocho historias de manera asombrosa, cubriendo con viñetas y una facilidad pasmosa todo aquello que la fértil prosa de Asimov había dejado plasmado en párrafos de texto. Por las páginas del tebeo, Fernández va dejando volar la mano y la imaginación para dejarnos atónitos con mundos futuristas que entroncan a la perfección con ese carácter orgánico y maleable que ya le habíamos conocido en Zora y que aquí adquiere mayor fuerza al contraponerse a la frialdad de la robótica y el vacío insondable del espacio exterior.

Y si decía al comienzo que con respecto a la lectura de los tres tomos que componían la serie Firmado Por... había dejado lo mejor para el final, esta misma afirmación, aplicada al cómic en sí, adquiere el mismo sentido, ya que de todos los relatos, el titulado 2.430 D.C es, con tan sólo cinco páginas, el que se revela como el mejor de todos (sin querer desmerecer a los demás, que el anterior a éste, Multivac, es tremendo): engatusándonos como ha hecho durante toda la lectura con esa página que es a la vez póster y soberbia arquitectura de viñetas que juguetea con el texto, Fernández pone de relieve el carácter de parábola de esa historia en la que un hombre se ve obligado a deshacerse del último atisbo de vida animal en el planeta en aras de la consecución de la perfección a la que la sociedad lleva siglos aspirando. Esa última viñeta, con un hombre apagado sosteniendo una paloma blanca, alberga tanta poesía que resulta harto difícil no dejarse embargar por la melancolía que de ella dimana. Un final soberbio para un tomo que no le va a la zaga.

Sergio Benítez (387)

viernes, 26 de febrero de 2010

COLECCIÓN FIRMADO POR...: CORRE, HOMBRE



Guión: Florenci Clavé adaptando a Chester Himes

Dibujo: Florenci Clavé

Editorial: Bruguera

Formato: Álbum Rústica. 64 Páginas

Calificación: 6/10

Si en la anterior recomicdación de esta brevísima colección Firmado por... que editó Bruguera, afirmaba no sin cierto reparo que de la enorme producción literaria de Isaac Asimov había leído muy poquito, hoy con Chester Himes confieso, sin ningún tipo de remordimientos, que desconocía por completo la existencia de este escritor afroamericano nacido en Missouri y fallecido a mediados de los ochenta en Alicante, donde residió durante dos décadas. Quizás fue esa cercanía con el cómic español, o el que realmente su producción de novela de serie negra valiera bastante la pena, lo que llevó a Bruguera a incluirlo en el segundo volumen que hoy comentamos, contando con el estupendo Florenci Clavé (del que no hace mucho hablamos con motivo de la publicación del Sangre Armenia por parte de Glénat) en las labores de adaptación y dibujo.

Muy en la tónica de lo que el primer volumen de la serie significaba para con la novela de Asimov podríamos entroncar a este Corre, Hombre: por mucho que nada tengan que ver el uno con el otro, ambos condensan una novela en poco más de sesenta páginas y lo hacen de forma bastante correcta, aunque aquí no puedo comparar puesto que no me he leído el texto original de Himes. Aún así, y por la compacidad que dimana de la lectura, resultaría difícil de creer que Clavé hubiera tenido que dejarse fuera aspectos importantes de una novela que narra el juego del gato y el ratón que se plantea entre un policía algo desequilibrado, que comienza la acción matando "por accidente" a dos compañeros de trabajo del protagonista, y un afroamericano que logra salir ileso del primer ataque del agente de la ley y ve desde entonces su vida constantemente amenazada por alguien que quiere terminar su trabajo. Por el camino Himes/Clavé nos presenta a la novia del protagonista, al cuñado del policía-asesino, compañero de profesión, y a la amante de áquel, una yugoslava que será clave en el desenlace.

Y si bien la adaptación de la historia resulta más que correcta (aunque ésta no sea muy original que digamos), el trabajo de Clavé a los lápices se antoja demasiado apresurado. Su trazo, que en Sangre Armenia dotaba de realismo y estupenda definición a los personajes, aquí juega en contra (no mucho, no crean) de crear la suspensión de credulidad a la que, en teoría, debería jugar toda narrativa secuencial, llámese esta cine, llámese cómic. Su carácter algo atribulado y el hecho de que Clavé huya de estructuras narrativas algo más abiertas que hubieran favorecido la lectura, termina por convertir ésta en una experiencia de lo más normalita, una de tantas que se olvida al poco después de haberla finalizado.

Sergio Benítez (361)

miércoles, 13 de enero de 2010

COLECCIÓN FIRMADO POR...: YO, ROBOT

Algunos habéis escrito preguntando la posibilidad de mandar vuestra lista de diez mejores sin tener la necesidad de concursar. La respuesta es sí, podéis mandar la lista de Lo Mejor del 2009 sin las respuestas a las ¿fácilonas? preguntas que os planteábamos el lunes. Os recuerdo que el plazo inicial expira el lunes próximo (día 18) a las 10 a.m.

'Nuff Said!



Guión: Juanjo Sarto adaptando a Isaac Asimov

Dibujo: Luis Bermejo

Editorial: Bruguera

Formato: Álbum Rústica. 64 Páginas

Calificación: 7/10

Dado que junto con un pequeño librito con relatos cortos sobre dinosaurios, Yo, Robot ha sido la única novela que le leí hace años a Isaac Asimov (lo sé, sé lo que me váis a decir, y sí, tenéis razón, algún día tendré que leerme Fundación entera...) sería lógico pensar que yo fui uno de esos que se rasgó las vestiduras cuando Alex Proyas estrenó su película homónima hace seis años. Pero no fue así. Primero porque eso de rasgarse las vestiduras por una afición hace tiempo que dejó de formar parte de mi forma de ver mis hobbies (si es que alguna vez fue parte), y segundo porque la cinta de Proyas, al margen de ser un magnífico filme de ciencia-ficción/acción y demostrar de nuevo el calibre del realizador tras el objetivo, no pretendía ser una adaptación fiel de la novela de Asimov, sino un guión inspirado en las tres famosas leyes de la robótica creadas por el escritor.

Demos ahora un pequeño salto temporal y situémonos hace unos pocos meses, cuando me encontraba inmerso en la búsqueda de un álbum editado por Bruguera que había dibujado el gran Fernando Fernández. Yendo de aquí para allá al final pude dar con él en Todocolección (un sitio en el que se puede encontrar de todo, y en el que, con suerte, no tienes porque gastarte una burrada de euros) con la suerte añadida de que dicho tomo venía acompañado de los otros dos que la desaparecida editorial había publicado allá por 1983, los correspondientes a Chester Himes (y su Corre, Hombre) y el que hoy nos ocupa, este Yo, Robot. Veintidós euros por los tres tebeos me parecía un precio bastante razonable y no tuve muchas dudas.

Ahora bien, mientras aguardaba a recibir el paquete, me asaltaba un temor. Sabía que estos álbumes contaban con poco más de sesenta páginas, y se me antojaba bastante difícil que estas pudieran dar cabida a las más de doscientas treinta que tenía la edición que obraba en mi poder de la novela original sin que en el camino se perdieran alguno de los pequeños relatos a través de los que se compone aquella, o se estropeara la singular idiosincrasia de los mismos. Al final, el balance entre estos dos aspectos de la traslación resulta positivo en el primero de los sentidos, no perdiéndose ninguna de las narraciones que articulan la novela, pero (sensiblemente) negativo en el segundo, ya que la compresión no le sienta nada bien a según que partes del relato.

Así, la adaptación de Juanjo Sarto triunfa en mantener la misma estructura que el trabajo de Asimov, en el que una psicóloga va contando a un periodista anécdotas sobre los robots, pero se nota que hace lo que puede a la hora de recortar aquí y allá los detalles que enriquecen el texto original para que puedan entrar (en algunos casos con calzador) en las sesenta y cuatro páginas. Consecuencia directa es que la narración aparezca en muchos momentos atribulada en exceso o el que los personajes no puedan ser presentados como debieran. Aún con este handicap no sería de recibo criticar en exceso la labor del guionista, ya que en términos generales el cómic consigue transmitir la idea genérica de la novela. A esto último no es ajeno el buen hacer de Luis Bermejo: el que hiciera sus primeros pinitos con Manuel Gago y formara parte de la generación Toutain, concreta aquí un trabajo más que correcto en el que destacan la facilidad para el diseño de personajes y, sobre todo, la expresividad que se concede a cada uno de ellos en un dibujo al que el blanco y negro en el que está reproducido sienta a las mil maravillas.

Sergio Benítez (344)