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miércoles, 16 de junio de 2010

110 PÍLDORAS

Guión: Roberto Raviola (Magnus)

Dibujo:
Roberto Raviola (Magnus)

Editorial: Ponent Mon

Formato: Álbum Cartoné. 48 Páginas

Precio: 16€

Calificación: 7/10

Teniendo en cuenta que, como ya he comentado alguna que otra vez, mi interés por los cómics cobro forma de coleccionismo en plena adolescencia, sería lógico pensar que en esa etapa en la que las hormonas están a flor de piel y el setenta por ciento del tiempo uno lo pasa pensando en el sexo hubiera caído en las redes del tebeo erótico/pornográfico de la mano de alguna de las revistas que por entonces se editaban. Pero lo cierto es que ya desde entonces me pareció una soberana estupidez gastarse el dinero en pornografía aviñetada cuando la práctica onanística se podía llevar a cabo con imágenes en movimiento de gente de carne y hueso. Es por ello que no ha sido hasta muchos años después cuando, no es que me haya empezado a interesar el tebeo de "guarrerías", sino que no me haya importado que algún título figure en mi tebeoteca. Así, en los últimos tiempos, títulos como Primeras Veces, la magistral Lost Girls u Omaha, han pasado a formar parte de la colección, abriendo miras a captar las posibles obras que, perteneciendo al género, sean capaces de aportar algo más.

Como quiera que la había visto recomendada en ciertos rincones de la red, 110 Píldoras captó mi atención (y no, no fueron esos pechos desafiando la ley de la gravedad) y, lanzándome al vacío, ya que el álbum venía retractilado por motivos obvios, me decidí a comprarlo. Y no es que me arrepienta, pero si algo pone en evidencia la lectura de esta historia, es que, sea del género que sea (y muestre los desnudos y posturas sexuales que quiera) un cómic sin guión, es un ente vacío de interés.

Basado en un relato oriental con una gran carga aleccionante en cuanto a los excesos (sean estos del tipo que sean), el trabajo de Magnus para con 110 Píldoras es de desigual talante: sus dibujos son maravillosos, su guión no pasa de la mera anécdota. Centrándonos en el primero y dejando a un lado el que venga o no adaptado de un relato ya existente, hay que lamentar que el argumento del volumen sea tan repetitivo ya que, al margen de mostrarnos desaforadas prácticas sexuales de toda índole, orgías y la libertina vida de un hombre preocupado tan sólo por los placeres terrenales, poco o nada tiene que ofrecer cuando uno acaba la lectura y reflexiona brevemente sobre lo que ha contemplado, quedando un poso poco sólido que no encuentra sustento en la más que obvia moralina.

Ahora bien, si al desarrollo de la historia se le pueden poner todas las pegas que uno quiera y más, nada negativo hay que achacarle a un dibujo maravilloso que no sólo lo es por la voluptuosa belleza de las féminas que por sus páginas pululan, sino por el gusto por el detalle y la fina y exquisita concreción aviñetada de la que hace gala el fallecido artista italiano: ya desde la primera página se observa la cuidada labor de ambientación con la que Magnus reviste el cómic, una labor que lo lleva al paroxismo por el detalle pero sin perder de vista la facilidad en la lectura, o lo que es lo mismo, sus viñetas no son barrocas pero si precisas en la información histórica que ofrecen. El resultado es, haciendo un simil facilón con la temática del volumen, una orgía visual magnífica, que deja al lector al borde de un orgasmo que, lamentablemente, nunca llega por mor de ese guión-interruptus.

Sergio Benítez (379)

jueves, 19 de noviembre de 2009

EXTERIOR NOCHE

Guión: Gipi

Dibujo: Gipi


Editorial: sins entido


Formato: Álbum Rústica. 96 Páginas


Precio: 15€


Calificación: 9.5/10


Tanto si eres de los que lleva cierto tiempo pasándose por este blog de forma más o menos asidua como si te encuentras en ese reducido grupo que ya no puede vivir sin su ración de recomicdaciones diarias, es muy probable que hayas tenido la oportunidad de observar qué bien hemos tratado por estos lares en cuestiones de calificación a los tomos recopilatorios de historias cortas. Llaménse El Circo del Desaliento o La Tetería del Oso Malayo de David Rubín, o responda al nombre de Dándole Vueltas con Peeters como autor. Sea El Ólmo del Cáucaso de Taniguchi o el En Pocas Palabras de Jason, lo cierto es que ningún volumen de los citados ha bajado del notable, encontrándose de hecho la mayoría de en la acomodada posición del sobresaliente. El que todos los títulos citados formen parte de tan selecto grupo de cómics parece que debiera ser óbice para que, al menos a priori, este Exterior Noche de Gipi, que supone la cuarta lectura que le hacemos al italiano en esta bitácora, tuviera que entrar en la misma categoría que los demás por el mero hecho de recoger varias historias de diverso talante del autor. Pero, aunque esto fuera cierto, no lo sería menos que si el volumen mete la cabeza como lo hace en el grupo de elegidos es por que se lo gana a pulso, y de qué manera.

Con el común denominador que supone un estilo artístico único, en el que Gipi explora las posibilidades del óleo en tonos azulados y grises mezclado con tintas, algo de aguadas y su característico trazo, Exterior Noche es un compendio de lo mejor que le he podido leer al artista desde que lo descubriera en S. Y aunque no me suele gustar ser muy explícito en mis comentarios sobre un cómic, y menos aún desglosar una por una las historias de un volumen para comentarlas, aunque sea brevemente, en este caso me veo obligado por la enorme calidad de cada una de ellas a si quiera apuntar una suerte de serie de mini-recomicdaciones que traten de capturar (dentro de mis limitaciones) su magnificencia.

La Historia de Cara: de una parte el narrador, que puede ser el propio Gipi, u otra persona. De la otra, un personaje muy peculiar que responde al nombre de Cara. En medio, la historia que el primero quiere contar con un tono poético que se aleje del realismo que siempre le caracteriza, pero que el segundo no permite que se eleve por encima de la altura del gris asfalto y la dura vida de la calle. El encuentro entre uno y otro da como resultado una narración brillantemente entrecortada en la que una voz pisa a la otra cuando así le conviene para tomar las riendas de lo que se nos cuenta.

Calle de las Adelfas: a los que hayan leído Mi Vida Mal Dibujada les debería sonar el recuerdo que Gipi pone aquí en viñetas. Como si de una buena historia de terror se tratara (y en realidad lo es, no sabéis hasta que punto) la narración comienza de forma casual, con el autor recordando las calles donde pasaba su infancia, los vecinos que tenía y con quién jugaba y no. Y así, con ese azaroso sentido que tiene la vida cuando uno es pequeño, es como el italiano nos da el mazazo final, tan abrupto como necesariamente inconcluso para que sea nuestra imaginación la que ponga conclusión a tan terrible hecho.

Las Caras Bajo el Agua: aún ostentando un cierto carácter fantástico, sobre todo en su resolución, Las Caras bajo el Agua se acerca mucho a los postulados de lo que Gipi desarrollaría después en Apuntes para una Historia de Guerra, esto es, una historia de corte realista enmarcada en el ámbito de un conlficto armado desconocido. A través de tres personajes, que el autor consigue definir de forma brillante en muy pocas líneas de diálogo, se nos acerca a un sesgo de la crudeza que cualquier guerra encierra, suavizado, qué duda cabe, por ese giro final que, lejos de chirríar con respecto al resto de la narración, la concluye con un esperanzador tono.

Coche Bajo la Lluvia: experimento narrativo prodigioso, el autor comienza articulando la rotura del cuarto muro de una forma bastante peculiar. Sí, uno de los protagonistas es consciente de que no es él quien mueve los hilos de su destino, sino una fuerza superior llamada guionista. Pero no, no lo expresa hablando directamente al lector, sino contándoselo a su compañero de vehículo. En paralelo, Gipi desarrolla una anécdota argumental que, condensada por lo escueto del desarrollo del relato, no ve alterada la ironía de su trasfondo en ningún momento.

Las Cinco Curvas: indignado y cabreado por la inconsciencia de los jóvenes de su pueblo, que se matan en las cinco peligrosas curvas que hay por la carretera por culpa de unas arriesgadas carreras de ciclomotores. Haciendo gala de una conciencia social que ya quisieran para si muchos políticos de tres al cuarto, Gipi da toda una lección de humanidad y preocupación hacia lo que le rodea, demostrando además en cuatro viñetas que, aún atado a la triste realidad que narra, tiene la capacidad de mostrarse tremendamente poético.

Muttererde: tierra madre en alemán. Así es como se llama el carguero en el que el italiano sitúa la historia más larga de todo el volumen. Una en la que Gipi es capaz de saltar del intimismo que le otorga el que el narrador sea la voz anónima del diario de uno de los tripulantes, hasta el desgarrador brutalismo con el que unos militares a los que él llama nazis, no sabemos si porque lo son en realidad -el relato huye de temporalidades - o por las connotaciones que ello conllevan, tratarán una situación de polizontes. Situación cuyos dramáticos resultados llevarán al autor a convertirse en digno heredero de Gabriel García Márquez para, emulando al escritor en Relato de un Náufrago, llevar el final de la historia a terrenos muy diferentes de aquellos donde arrancó.

Pocas conclusiones son necesarias que no redunden en alabar las muchas virtudes del magnífico trabajo que despliega el italiano, algo que resultaría reiterativo a estas alturas de la recomicdación, así que mejor cortamos y les invitamos a que se hagan con este excelente volumen que, por si fuera poco, es una ganga en cuanto a relación calidad (y no he comentado la estupenda edición de sins entido, con un papel e impresión de aquí te espero) precio.

Sergio Benítez (316)

jueves, 15 de octubre de 2009

APUNTES para una HISTORIA de GUERRA

Guión: Gipi

Dibujo: Gipi

Editorial: sins entido

Formato: Álbum Rústica. 112 Páginas

Precio: 15€

Calificación: 7/10

Uno de los filmes que más me impactó el pasado 2008 fue, sin duda alguna, Gomorra, brillante traslación por parte de Mateo Garrone de la arriesgada novela de Roberto Saviano, periodista y escritor calificado por Umberto Eco como "héroe nacional" y que debido a las amenazas de los retratados en su novela se vió obligado a abandonar Italia. De todos los aspectos relacionados con la Camorra italiana que la cinta toca el que más llamó mi atención fue, al margen de la diáfana claridad con la que exponía que el pueblo italiano ha llegado a un punto en el que la indignación puede más que el miedo a la muerte, las ganas de protestar más que las amenazas que puedan atenazar su lengua, la forma en que mostraba como los jóvenes se sentían atraídos por la vida al límite que supone formar parte de tan temida organización. Y en cierto sentido eso, y algunas cosas más es lo que nos ofrece Gipi en estos Apuntes para una Historia de Guerra.

Previa a las dos lecturas que ya hemos recomicdado del italiano (S y Mi Vida Mal Dibujada), este álbum publicado por sins entido abandona el carácter autobiográfico o semi-autobiográfico de las citadas obras para entrar de lleno en el realismo de ficción. La historia que nos cuenta el autor se enmarca en una guerra imaginaria que afecta al país en forma de bota presentándonos a tres jóvenes que intentan sacar tajada a la continua destrucción de los pueblos cercanos a ellos para vender piezas de coches que han robado. Cada uno de ellos es definido por Gipi de forma precisa tanto desde el diálogo (con unas pocas líneas nos hacemos una idea de cómo son cada uno de los personajes) como desde el dibujo, con ese trazo suelto que tan bien le caracteriza y que aquí acompaña de aguadas grises. Una vez presentados, el artista plantea el que será punto de inflexión para el devenir de los chavales, el encuentro con un mercenario que vende su talento para la guerra al mejor postor y que encargará a los muchachos una misión en "la ciudad".

Vista como la madre de toda la corrupcción, la gran urbe servirá para que el autoproclamado caudillo de los tres amigos saque a la luz toda la rabia contenida que llevaba guardando durante mucho tiempo. Con un Gipi convertido a partir de ese momento en una suerte de observador de la naturaleza humana casi documentalista, Apuntes para una Historia de Guerra se torna entonces en una lectura en la que el autor no ofrece conclusiones, limitándose a que sean sus "actores" los que hablen por si solos y que el público saque las conclusiones que tenga que sacar, ya de lo absurdo de la guerra visto por la mirada de esos adolescentes que se meten en ella por un mal entendido sentido del deber, o porque creen que van a poder sacar tajada, ya de lo maleable del carácter de los jóvenes, arcilla en manos de los adultos si estos así lo pretenden. Estructurado como si de un guión cinematográfico se tratara, en tres actos que suponen claramente la exposición, el nudo y el desenlace, resulta curioso (a la par que lógico y consecuente) observar el giro que dan las personalidades de dos de los tres jóvenes en el último de ellos, cerrando Gipi a través de un extenso flashback un trabajo que, sin llegar a la maestría de los dos títulos que citábamos más arriba, si que estimula lo suficiente el diálogo interno del lector, algo que, de cuando en cuando, es deseable encontrarse en un tebeo.

Sergio Benítez (291)

viernes, 11 de septiembre de 2009

SAIGÓN-HANOI seguido de Zeke Cuenta Historias

Guión: Cosey

Dibujo: Cosey


Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Cartoné. 144 Páginas

Precio: 15€

Calificación: 10/10 - 6/10

Lo decía en la recomicdación de En Busca de Peter Pan: aún teniendo en mi poder las otras dos obras de Cosey que, al margen de Viaje a Italia, habían sido editadas por Planeta, preferí dejar para la última la lectura de Saigón-Hanoi a tenor de las muchas y sobresalientes recomicdaciones que me habían llegado. Y digo bien cuando sólo me refiero a Saigón-Hanoi, ya que con respecto a Zeke Cuenta Historias los comentarios eran más bien fríos. A la luz de la lectura no puedo más que mostrar mi acuerdo con aquellos que calificaban al relato que abre el tomo como magistral y al que lo cierra como muy normalito.

Comencemos por el final para dedicarnos de pleno a lo que vale la pena realmente de este extraño volumen. Extraño ante todo por la singular combinación de las dos historias de Cosey, que nada tienen que ver entre si más allá de que la autoría de ambas procede del mismo nombre. Explorando sin mucha fortuna los recovecos de la narración visual, Cosey parte en Zeke Cuenta Historias de un relato de base muy simple (una madre que se reúne con su hijo después de veinte años sin verse con él) sobre el que implementa la extrañeza de los cuentos que el protagonista relata a la población de un pequeño pueblo de Rangún. Repitiendo viñetas aparentemente aleatorias una y otra vez hasta llegar a extremos cansinos, Cosey logra, en ciertos momentos, una somera identificación de lo que nos cuentan las palabras con lo que nos narran las imágenes. Aún así, la comunión entre letra e ilustración queda algo desangelada en conjunto, y uno no puede evitar pasar las páginas sin mayor emoción, sobre todo tras lo sentido con Saigón-Hanoi.

Narrativamente inmaculada y un portento de lectura en todos los sentidos que uno pueda imaginarse, resulta increíble la inmensidad de capas de significado, emociones y sentimientos que el artista es capaz de incluir en cuarenta y dos páginas: la historia de base, al igual que en Zeke Cuenta Historias, es de lo más simple, narrando Cosey la conversación telefónica que tiene lugar una noche de fin de año entre un veterano de la guerra de Vietnam y una niña que pasa las vacaciones navideñas en una casa cercana. Entre ellos se forman, a lo largo de la charla, unos lazos de amistad inauditos que, aunque el autor no llegue a explicarlo, es seguro que tendrán repercusiones futuras en ambos personajes...bueno, en realidad entre el veterano y una voz, que es todo lo que trasluce del desencadenante de la narración.

La genialidad de Cosey radica en cómo comienza planteando la historia: tras una primera llamada azarosa de unos pocos "minutos" en la que ambos personajes toman contacto, la verdadera enjundia del relato arranca cuando Felicity (la niña) vuelve a llamar a Homer (el veterano) para avisar al adulto de la emisión de un documental sobre la Guerra de Vietnam centrado en las dos ciudades que dan título al cómic. Con tan casual inicio Cosey da el pistoletazo de salida a una conversación que va moviéndose de forma intermitente sobre las imágenes del documental, ya sin voz, entremezcladas de forma nada aleatoria con un doloroso viaje de regreso que el protagonista hiciera al país asiático. Preñada de emociones que subyacen tanto en las imágenes de un país marcado por uno de los conflictos armados más absurdos de la historia (¿acaso no lo son todos?) como en los concisos apuntes que el italiano va haciendo por boca de Homer, Saigón-Hanoi pronto adquiere una intensidad épica de fuerte carácter intimista que deja al lector tras finalizarla la mayor parte del trabajo, el de hacerla suya a través de sus propias vivencias. Aunque parezca imposible, dado que es improbable que alguno de nosotros haya participado en una guerra, resulta inaudita la facilidad con la que dicho proceso tiene lugar. Y, sinceramente, eso es algo que sólo una obra maestra es capaz de conseguir.

Sergio Benítez (263)

jueves, 6 de agosto de 2009

MOONLIGHT BLUES

Guión: Stefano Casini

Dibujo: Stefano Casini


Editorial: Astiberri

Formato: Libro Rústica. 48 Páginas

Precio: 8€

Calificación: 6.5/10

Conocido sobre todo por ser uno de los tres creadores de esa serie llamada Nathan Never que vende millones de ejemplares en Italia (y que aquí en España no termina de encontrar su hueco junto con el resto de tebeos de la editorial Bonelli publicados por Aleta), Stefano Casini es un gran amante del cómic noir, algo que demuestran otros trabajos suyos como Maschera Sensa Luce o este Moonlight Blues, un tebeo al que le había echado el ojo varias veces en los últimos meses, sobre todo por un dibujo bastante atractivo y que, aún teniendo en cuenta su exiguo precio, no había tenido la oportunidad de adquirir hasta hace unos días por un motivo u otro (normalmente porque siempre había otro que se metía por medio).

De lectura muy rápida y poca relevancia es como podríamos definir a este cómic que usa (más bien abusa) los tópicos que caracterizaron a todas y cada una de las películas de cine negro de la época dorada de Hollywood, así como los personajes arquetípicos que protagonizaban aquellas hasta dar forma a una historia en la que el autor intenta (consiguiéndolo en ocasiones) introducir algún que otro giro: ejemplo claro de ello es que el protagonista sea un saxofonista con grandes ínfulas en lugar del típico detective o escritor perdedor; o que el otro personaje fundamental de esta historia de carácter coral sea un boxeador egipcio. Alrededor de ellos, y haciendo uso de un dibujo que recuerda en no pocos momentos a Carlos Giménez en la caracterización de los personajes y de una narrativa clara que no estorba al desarrollo del relato, Casini retrata a lo más característico del género, desde la prostituta que quiere dejar de serlo, al mafioso que es malo por que sí, pasando por la femme fatale que tan bien supo encarnar Veronica Lake y que, claro está, es detonante del dramático final por su férrea voluntad de querer más dinero y más poder a costa de quien se ponga por delante.

El resultado es un relato con algún apunte de originalidad derivado sobre todo por la elección del protagonista pero que no adquiere la suficiente entidad como para aupar la calificación de Moonlight Blues más allá del notable. Una lástima que tanto aplazamiento en la compra y posterior lectura haya quedado finalmente en agua de borrajas, pero no siempre se puede acertar con lo que uno compra, ¿o sí?.

Sergio Benítez (231)

lunes, 20 de julio de 2009

WIZARDS of MICKEY. Nos. 1 al 10

Guión: Stefano Ambrosio

Dibujo: Lorenzo Pastrovicchio y Otros

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Comic Book. 32 Páginas

Precio: 2.75€ c/u

Calificación: 6/10

Por mucho que queramos negarlo, ya arrastramos una edad como para poder disfrutar de ciertas lecturas, sobre todo si lo que acostumbramos a devorar, está en una esfera totalmente diferente a aquella en la que podríamos situar a este Wizards of Mickey. Esto no quiere decir que no podamos apreciar las bondades de tan alegre y vivaz historia, simplemente que ya no tenemos seis años como para que nos emocionemos leyéndola.

Ahora bien, el no poder disfrutar de la historia como sin duda lo hubiésemos hecho siendo unos infantes, no quita para que intentemos valorar la misma desde un punto de vista adulto, sopesando quizás los valores positivos y negativos que nos llevarían a decidir si este sería un cómic que uno le daría a leer a sus vástagos. En este aspecto, la respuesta es indudablemente, .

Respetando de forma fiel esa idealista idiosincrasia llena de valores familiares que siempre ha sido el buque insignia de Disney, el guión de Ambrosio conjuga los elementos fantásticos del relato con pequeñas lecciones (ya saben, la amistad es importante, hay que ser bueno con los demás...y cosas así) que a los pequeños nunca está demás recordárselas. Los mayores no obstante tendrán muy poco de lo que tirar pues, al margen de las transparentes referencias al Mickey de Fantasía y, sobre todo, a la imaginería del Señor de los Anillos, la trama avanza al galope sin que en la mayoría de los números se tenga la sensación de estar leyendo una historia coherente.

Con un dibujo en el que sólo mediante sutiles detalles podremos apreciar los cambios de dibujante, los diez números que componen el primer arco argumental de Wizards of Mickey (que tuvo un éxito brutal en Italia dando lugar a una segunda serie y hasta a un juego de cartas) se leen de una sentada en poco menos de una hora. Tanta rapidez lleva a preguntarnos si no hubiera sido más efectiva (que no rentable, cuidado) su edición en un único tomo que permitiera no tener que esperar cinco meses para poder llevar a cabo su lectura de principio a fin.

Sergio Benítez (216)

miércoles, 8 de julio de 2009

BRANCACCIO

Guión: Giovanni di Gregorio

Dibujo: Claudio Stassi

Editorial: Norma

Formato: Rústica. 96 Páginas

Precio: 12€

Calificación: 7/10

María López de Paz (corresponsal de La Vanguardia en Italia) lo deja muy claro en el prólogo que abre la edición española de Brancaccio: la vida cotidiana de la gente afectada por la mafia nada tiene que ver con las mitificaciones que cintas como El Padrino han hecho de ellas. Es por ello que parece de justicia terminar nuestra semana dedicada a la mafia en el cómic con una historia alejada por completo de la labor realizada por Chauvel en La Cosa Nostra, que entra de lleno en dotar de ese halo de épica a los peligrosos criminales, o Videras en Asuntos Pendientes, muy cinematográfico, sí, pero alejado de la realidad.

En Brancaccio, que lleva el mismo nombre del pequeño pueblo de Sicilia donde se desarrolla el volumen, no vamos a encontrar a criminales carismáticos, ni grandes enfrentamientos entre bandas, ni mucho menos una historia bigger than life. No, Brancaccio muestra otra realidad, la que cada día debe vivir la gente normal, los que se ven obligados a pagar los "impuestos" que la mafia exige para "su protección" y que contemplan impotentes como sus vidas son controladas por gente cuyo único interés es embolsarse unos cuantos miles de euros.

Los autores del tebeo, unos inspirados Di Gregorio y Stassi, dejan de lado cualquier arrope estilístico que pueda ensuciar la verdad que pretenden narrar. Di Gregorio cuenta una historia cruda sobre la que hay que reflexionar mucho más allá de la parquedad con la que se nos muestra. Stassi, cuyo dibujo muestra muchas similitudes con el de Gipi, la plasma de forma descarnada sin recurrir a más artificios visuales que unas ajustadas aguadas grises que refuerzan el tono sombrío y desesperanzador por el que se mueve el relato.

Tres personajes, tres tiempos y tres historias que son una sola, la de un pueblo que sufre, de forma directa o indirecta, la incesante presión de un pequeño grupo de personajes que se creen con el suficiente poder como para obrar a placer. Un mensaje universal encerrado en un espacio geográfico reducido y mostrado con un medio que poco a poco sigue asomándose a un mundo cuyas realidades necesitan ser aireadas. Si decíamos hace (bastantes) meses que La Cuenta Atrás era un tebeo necesario, lo mismo podríamos llegar a afirmar de este Brancaccio.

Sergio Benítez (205)

lunes, 29 de junio de 2009

LITTLE EGO

Guión: Vittorio Giardino

Dibujo: Vittotio Giardino

Editorial: Norma

Formato: Álbum Rústica. 56 Páginas

Precio: 10€

Calificación: 7/10

La semana pasada comentaba en mi despedida que para ésta iba a hacer una reseña porno. Tenía una preparada de ésas que harían ruborizarse hasta al más atrevido director de cine para adultos. Pero por desgracia un viruscillo se adueñó del computador de mi trabajo y el archivo se fue al peo. He intentado repetirlo, pero sin éxito. Así que he bajado un poquito el listón desde el porno más sucio, pervertido, depravado, guarro y asqueroso, y en su lugar os ofrezco una obra de erotismo, sensualidad, imaginación y, ¡cómo no! desnudos.

Este tomo es el particular homenaje que realiza Vittorio Giardino a la obra de McCay. Sólo que aquí Ego no es precisamente “little”, es más bien una muchacha veinteañera de muy buen ver cuyas aventuras nocturnas en el país de los sueños son un poco más para adultos que las que tenía Nemo. Por supuesto, mantiene la estructura similar a las historias de éste último: comienza con una secuencia onírica para terminar la aventura en el lecho y liada entre las sábanas, pero eso sí: ligerita de ropa y con referencia siempre a su psicoanalista, al que nunca veremos.

Comenzando con tímidas historias de dos páginas en las que cualquier objeto, animal o persona que se acerque a Ego puede ser el desencadenante de una situación erótica, poco a poco las historias van aumentando en número de páginas y teniendo continuidad entre sí. El elemento surrealista y disparatado que suele acompañar a cualquiera de nuestros sueños también lo tenemos presente en las historias, mandando al traste cualquier estructura lógica que pensáramos que tenía la historia. El fondo de una viñeta puede resultar que de una secuencia a otra pase a ser un decorado de una obra de teatro, en una pequeña aldea en mitad del desierto puede aparecer una moderna peluquería, e incluso que algún personaje sea consciente de que es un sueño y querer escapar de él.

Y de Giardino ¿qué deciros? Si ya lo conocéis estaréis familiarizados con su maravilloso, limpio y detallista trazo, con la elegancia de sus personajes, su estilo puro e inmaculado, cálido, claro, sensual… Vamos, el artista perfecto para el tipo de obra de la que hablamos. Y si sois de los que no lo conocéis, además de alegraros la vista con éste álbum que Norma reeditó en el 2006 añadiendo 8 páginas más al tomo que yo tengo y que es perfectamente encontrable en cualquier librería, no deberíais dejar pasar su Sam Pezzo, su Max Fridman o el lamentablemente inconcluso Jonas Fink (de los cuales ya hablaremos más adelante…).

Quizá si queremos buscarle un pero al tomo, éste sería el look añejo de los personajes. Pero hay que tener en cuenta que es una obra realizada en los ochenta, por lo que la vestimenta, peinados, maquillajes y demás son representativos de la época. Así que pensándolo mejor, esto más que un pero puede ser un aliciente más.

No es una obra imprescindible del noveno arte. No son guiones profundos y rebuscados. No es porno duro. Pero resulta muy bonito de ver y bastante entretenido. Y los sesudos estudiosos de la obra de McCay comprobarán que hay bastante más conexión entre las aventuras de ésta hermosa joven y el chavalín Nemo de las que se puedan apreciar a simple vista.

Una buena manera de definirlo la tiene Kim Thomson en la introducción: "Descúbrelo por ti mismo y descubrirás una rareza: maravillosamente dibujado, suntuosamente coloreado y sexualmente libre de toda culpa, como un sexy tazón de fresas, te dejará un dulce sabor de boca".

Por cierto, para evitar la saturación del correo electrónico y el diluvio de comentarios solicitando cuál era la otra obra que en principio iba a reseñar hoy os diré que era $%&/#€@¬| ¡¡ALERTA VIRUS – ALERTA VIRUS!!…………………….

Lamentamos comunicarles que una extraña mutación de virus informático llamado cnsra se ha hecho fuerte en el teclado del ordenador de Nacho, ha tomado como rehénes al cubilete de clips y al portaminas y tiene a nuestro colaborador retenido. Exige lubricante y una limpieza a fondo de pelusillas para su liberación. Seguiremos informando.

Nacho (3)

viernes, 26 de junio de 2009

La DINASTÍA de los PATOS

Guión: Guido Martina & Alberto Savini

Dibujo: Scarpa, Carpi & Freccero

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Cartoné Acolchado. 368 Páginas

Precio: 20€

Calificación: 7/10

¿Cómo se le pone nota a la nostalgia?. ¿Cómo se puede calificar un cómic que forma parte indeleble de tus recuerdos de la infancia?. Difícil tarea, muy difícil. Difícil primero por el perenne temor previo a que el recuerdo de la última lectura que se le realizó a esta Dinastía de los Patos fuera de esos que no sobreviven el paso del tiempo. Difícil también porque acercarse tantos años después a un material al que se le tiene tanto cariño como a este es establacer a priori un punto de vista mucho más subjetivo del que después trasciende en las recomicdaciones (que al fin y al cabo son opiniones personales). Y difícil sobre todo porque, si bien las novedades Disney - los especiales de Don Miki, los Patomas, etc...- han ido cayendo como moscas conforme han ido siendo editados, sólo la Biblioteca de Carl Barks y el Jungle Town han encontrado su sitio en esta bitácora de recomicdaciones, más que nada porque las lecturas con los personajes animados no son un material sobre el que se pueda decir mucho a no ser que estemos hablando de ciertos autores (Gottfredson, Rosa, Barks o Scarpa, por citar a cuatro).

Así las cosas, ¿qué puedo comentaros acerca de La Dinastía de los Patos?. Pues para empezar que los varios Don Miki donde apareció publicada allá por finales de los setenta forman parte de esos tebeos acerca de los que nunca más se supo después de una de esas temidas mudanzas en las que siempre desaparece "misteriosamente" una caja. Que debido a ello, era una de las cosas que, desde que Planeta desembarcara con Disney el pasado año, estaba deseando volver a ver editada. Y que con ella finalmente entre las manos, hay que comenzar alabando el gusto de la editorial a la hora de publicar la historia completa (añadido del 2005 incluido) en un volumen con una cubierta acolchada en la que viene impresa una de las monedas que se regalaron en su momento y de las que, desgraciadamente, nunca más se supo después de áquel traslado de vivienda.

Siguiendo a los antepasados de Gilito, Donald y Jorge, Jaimito y Juanito a lo largo de los siglos, no se puede afirmar que La Dinastía de los Patos tenga una estructura muy original al margen de su premisa de partida. Cada número nos presenta a un antecesor del ávaro Gilito mientras este intenta salvaguardar un magnífico tesoro a costa del trabajo de sus cuatro sobrinos y, por supuesto, de un sufrido predecesor de Ungenio Tarconi, protegiéndolo unas veces de los Golfos Apandadores, otras de su archienemigo, Rockerduck. Ello lleva a una reiteración argumental que además de poder llegar a cansar al lector, tira una y otra vez de los tópicos asociados al quinteto protagonista (la avaricia y tacañería de Gilito, la vagueza de Donald, el famoso Manual de los Jóvenes Castores de los tres mellizos), si bien los saltos temporales agilizan en cierto modo el discurrir de una acción maravillosamente plasmada por el hábil trazo de Romano Scarpa (muy bien entintado por Cavazzano) o cualquiera de los otros dos dibujantes implicados en un proyecto que, sin ser una maravilla del noveno arte, si que mantiene todo lo que puede el encanto y la inocencia que, al menos en mi memoria, siempre le han acompañado.

Sergio Benítez (195)

lunes, 15 de junio de 2009

Mi VIDA MAL DIBUJADA

Tan sólo un par de líneas para instaros a que permanezcáis muy atentos esta tarde al blog, pues os tenemos reservada una pequeña sorpresa...y hasta aquí puedo leer. Os dejo ahora con Gipi.

Nuff said!!

Guión: Gipi

Dibujo: Gipi

Editorial: sins entido

Formato: Libro Cartoné. 146 Páginas

Precio: 19€

Calificación: 8.5/10

Después de leer Mi Vida Mal Dibujada, la primera pregunta que le viene a uno a la cabeza es cuánto hay de real y cuánto de ficción en esta historia supuestamente autobiográfica. Y es esa y no otra la duda que me asalta dada la profusión de detalles que el autor de S. vierte en cada página del cómic. Como resolución de la misma sólo hay tres posibilidades: que Gipi está vertiendo en las páginas de Mi Vida Mal Dibujada todo aquello que experimentó en su juventud y en el paso de la misma a la edad adulta. Que el italiano está mintiendo como un bellaco y quiere hacernos creer que todo lo que aquí se narra es veraz o, por último, que en las páginas de este tebeo, verdad y ficción se estrechan la mano de forma íntima.

Como resulta imposible saber a ciencia cierta cuál de las tras anteriores es cierta y cuál no, no nos queda más remedio que hipotetizar. Si la realidad se ajusta a la primera posibilidad, entonces estamos ante un autor cuya vida ha sido fascinante, y cuyo mundo interior tiene que ser de una riqueza y complejidad que ya quisiera cualquier psiquiatra para poder diseccionar. La narración de Gipi, mucho más compleja y desestructurada que en S., recorre los recovecos del alma del protagonista, que vuelve a no tener nombre, ya sea mediante viajes lisérgicos o conversaciones que empiezan en lo mundano y acaban en lo divino con interlocutores tan variopintos como un dentista o el mejor amigo del narrador. Todas ellas van hilándose a través de los complejos mecanismos funcionales de la memoria, capaz de saltar de un tiempo a otro sin que al lector pueda darle tiempo muchas veces a reaccionar.

Si es de la segunda posibilidad de la que estamos hablando, entonces el autor es poseedor de una imaginación portentosa capaz de hacernos creer que todo lo que cuenta fue, en algún momento indefinido de su pasado, una realidad tan palpable como el papel en el que ha quedado recogida para siempre: drogas, alcohol, una breve estancia en la cárcel, enfermedades venéreas, la muerte de la niñez por el abuso que un adulto (el hombre de la oscuridad) hizo de su hermana, y se puede sobreentenderse que de él, los héroes de la infancia y de la adolescencia, los amigos que nunca se olvidan, las trastadas que siempre se recuerdan....todo eso y mucho más va poco a poco añadiéndose, aparentemente de forma casual, al enorme tapiz que Gipi teje con habilidad y extrema soltura en el presente tebeo, demostrando que, aún con la carencia de una estructura cerrada, tanto en la narración escrita como en la visual, un genio es capaz de hacer accesible el material que se le antoje.

Por último, la tercera opción es quizás la que, dentro de nuestra capacidad de comprensión como entidades ajenas al autor que somos, más lógica puede antojársenos. En ella, uno es capaz de ir identificando cuando el italiano está exagerando y cuando no, cuando está adornando la realidad y cuando está siendo fiel a la misma. Un proceso complicado ya que, al margen de las hermosas páginas acuareladas que salpican el hilo conductor de la historia con otra íntimamente relacionada con ella (y que, sea por estar protagonizada por piratas, sea por su estrecha relación con lo que cuenta la trama "principal", recuerda de forma inmediata a las Tales of the Black Freighter de Watchmen), Gipi caracteriza Mi Vida Mal Dibujada precisamente por eso, por un trazo desenfadado, muchas veces más insinuado que definido, y que no necesita de artificios para llegar con inusitada fuerza al lector. Desnuda de ornato, la narrativa visual del artista, que ya me pareciera genial en su obra anterior, alcanza aquí mayores y más sólidas cotas, reforzadas, qué duda cabe, por las excelencias de una soberbia edición por parte de sins entido de la que ya podría aprender cierta editorial "planetaria". Una obra fascinante que pide a gritos más de una lectura para ser disfrutada en toda su plenitud, algo que habrá que hacer, sin lugar a dudas, en un futuro no muy lejano.

Sergio Benítez (184)

lunes, 18 de mayo de 2009

MEDZ YEGHREN. La GRAN CATÁSTROFE

Guión: Paolo Cossi

Dibujo: Paolo Cossi

Editorial: Ponent Mon

Formato: Libro Rústica. 146 Páginas

Precio: 15€

Calificación: 6/10

Ignorado por la historia y rescatado por la cultura reciente (os recomiendo ver la estupenda Ararat de Atom Egoyam), el genocidio del pueblo armenio a mano de los turcos en los comienzos de la Primera Guerra Mundial, pasó desapercibido a los ojos de un mundo que se volcaba en saber como finalizaría el conflicto que se libraba en centro-Europa. Un medio como el cómic, que quizás tiene menos ataduras visuales que el cine (que al fin y al cabo siempre depende de las calificaciones morales para poder ganar más o menos dinero), era el idóneo para que un autor comprometido fijara sus miras en él y plasmara en viñetas lo que la muerte de más de un millón de personas supuso para una cultura que desde entonces está casi extinta. Paolo Cossi casi llega a ser ese autor.

Y digo casi puesto que si bien ya es un paso importante que el autor italiano desee utilizar el cómic como otros compañeros de profesión ( Pascal Croci en Auschwitz, Joe Kubert en Yossel, Dave Sim en Judenhass) la fuerza del mensaje que podía haber conseguido queda diluida por una narración algo fragmentada, un dibujo que sin ser "feo" tiene demasiados altibajos y un tono general que trata por todos los medios de ser crudo y descarnado, pero que, a la postre, transmite demasiada frialdad. Para poder acometer la historia desde un punto humano y no desde la voz de la historia, que siempre tiende a olvidar al individuo, Cossi echa mano de varios personajes que sufren el exterminio en primera fila, ya sea desde el "bando" armenio, como el turco o el de un soldado alemán cuyo gobierno estaba en ese momento aliado con el de Turquía en el conflicto mundial.

Al tomar la decisión de ir alternando entre los devenires de unos y otros, el artista intenta ser políticamente correcto , y trata por todos los medios de dar un paso atrás, de compensar de forma milimétrica la narración entre unos y otros y no decantarse por ninguno a la hora de emitir un juicio de valor sobre lo que se nos está mostrando, sin darse cuenta que es una tarea tan compleja la que se autoimpone que al final sólo sale victorioso en momentos puntuales que no son suficientes como para conseguir aportar un mayor empaque emocional a un conjunto que se muestra distante en exceso. Tanto es así, que las posiciones que el artista toma de cuando en cuando se antojan peligrosamente maniqueas, fracasando estrepitosamente en sus denodados intentos de mantenerse ecuánime cuando pinta a los militares y políticos turcos como seres sedientos de sangre.

En definitiva, no nos encontramos ante un tebeo que mueva a la reflexión más allá de lo que lo hace la mera constatación de que cualquier genocidio es un acto de maldad extrema injustificable por parte de los perpetradores. Si se desea denunciar un hecho tan horrible uno tiene que tener claro que la posición que tome, ya sea de narrador impertérrito o de cronista implicado. Cossi no hace ni lo uno ni lo otro, y su indefinición es la causante última de la irregularidad de la lectura.

Sergio Benítez (164)

viernes, 17 de abril de 2009

STURMTRUPPEN vol.3

Guión y Dibujo: Bonvi

Editorial: Nuevas Fronteras del Arte

Formato: Álbum Cartoné. 64 Páginas

Precio: 12€

Calificación: 9/10

La capacidad para reírse de todo, sea ese todo tan dramático como queramos, es algo innato al ser humano y que no todo el mundo es capaz de asimilar, ofendiéndose en vano cuando ciertas intenciones van claramente orientadas a quitar hierro a todo lo que de un modo u otro va marcando la historia. Esta suerte de máxima es la que Bonvi siguió al pie de la letra cuando creó Sturmtruppen en 1963, una serie de tiras cómicas protagonizadas por los soldados rasos (y algún que otro cargo de mayor rango) del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Publicado por primera vez en España en los años ochenta, el recuerdo que guardaba de aquellos pequeños tomos que publicaran Nueva Frontera y New Comic se había mantenido en mí indeleble, aunque siga sin poner en pie ni que fue de ellos ni dónde los leí (es más que probable que la respuesta a esta última duda sea la casa de mis abuelos paternos). El caso es que, cuando hace tres años se anunció el lanzamiento del primer volumen en tapa dura de la mítica serie de Bonvi, esos recuerdos que se mantenían en letargo me avisaron que esta era una colección que tenía que llevarme a casa sí o sí. Algo que, obviamente, terminé haciendo.

Con una cadencia de publicación que se antoja eterna - en tres años han aparecido tres tomos con una separación entre el primero y el segundo de casi veinticuatro meses- la editorial Nuevas Fronteras del Arte, heredera directa de aquella que editara el material de Bonvi en los ochenta, se ha propuesto lanzar una edición integral de todo lo creado por el italiano en los treinta y dos años que el artista estuvo dibujando a sus soldaditos. A ritmo de dos años de material por volumen, y si el ritmo de un ejemplar al año se mantiene, la editorial se enfrenta a dieciséis largos años (trece sin consideramos los tres que ya han pasado) en los que seguir sacando a la luz estos Sturmtruppen; demasiado tiempo para un mercado como el español, la verdad.

Dejando a un lado la que es única pega del tebeo, Sturmtruppen se alza como una de las mejores tiras cómicas que uno puede sentarse a leer: echando mano de unos personajes tan estereotipados como los soldados alemanes, Bonvi plantea un firme alegato antibelicista que aumenta en intensidad con cada lectura de un nuevo tomo en directa relación a como elevan su tono las carcajadas (sí, carcajadas, nada de medias sonrisas) que uno suelta cuando lee cualquiera de las tiras elaboradas por el artista. El uso de los arquetipos sirve a Bonvi para despersonalizar a los soldados hasta tal punto que todos tienen el mismo rostro y, salvo el Sargento al que todos los soldados temen, y el Coronel del que todos se mofan a la mínima de cambio, el único nombre que se utiliza es el de Franz. La recurrencia de estos tres personajes, y su uso reiterado es parte de la gran comicidad que atesoran las tiras, debiéndose otra gran parte a los mil y una giros y matizaciones que el autor es capaz de darle al mismo chiste.

De trazo caricaturesco y exagerado en cuanto a la eterna postura de sus "actores", que siempre aparecen encorvados y con las piernas flexionadas, Bonvi no mantiene una estructura constante en cuanto a número de viñetas en que dividir la tira, no pasando nunca, eso sí, de tres, algo que hace aún más genial la labor del dibujante. Con una capacidad innata para situar la "acción" con cuatro trazos y gran limpieza en el acabado, el dibujo de Bonvi para Sturmtruppen es tan reconocible como indisoluble del producto final (ya quisieran muchos dibujantes presumir de que sus trabajos tuvieran una ligazón tan íntima con la historia que cuentan los guiones) colocando a esta maravillosa serie como una de mis cinco tiras cómicas favoritas de todos los tiempos. Ahí es nada.

Sergio Benítez (145)

miércoles, 15 de abril de 2009

S.

Guión y Dibujo: Gipi

Editorial: sins entido

Formato: Libro Rústica. 112 Páginas

Precio: 16€

Calificación: 8/10

Siempre me ha dado la impresión que los premios del Salón del Cómic de Barcelona tenían cierto tufillo elitista. Debido a ello, jamás había sentido curiosidad por ojear alguna de las "mejores obras" galardonadas en dicho evento. Con S. fue diferente. No se si fue la cuidada edición (con un papel de alto gramaje), o el hecho de que al leer las dos primeras páginas en mi tienda de cómics habitual ya estuviera enganchado. El caso es que no pude evitar traérmelo a casa. Ahora me alegro.

De forma totalmente aleatoria (o al menos así lo parece al principio, después descubriremos que no) Gipi nos pasea por S. a través de sus recuerdos y los de su otro protagonista, cuya identidad se mantiene oculta hasta bien entrada la lectura, su padre. Más que un cómic, S. es un acto de amor al tiempo que una válvula de escape que sirve al autor para poder verter en sus geniales viñetas acuareladas todo aquello que le ayuda a superar el tremendo dolor por la muerte de su progenitor. Como si de un caótico diario se tratara, por las páginas de S. Gipi va desgranando, casi siempre en pasado, muy pocas veces en presente, historias que fueron vitales en las vidas de los implicados, ya fueran de tanta envergadura como la participación de su padre y tío en la Segunda Guerra Mundial; como lo anecdótico de un viaje en barca con su primo. Sin dar a unas más importancia que a las otras, Gipi deja en manos del lector la responsabilidad de ponderarlas y de concretar de cuáles de ellas podemos sacar enseñanzas vitales.

Cosidas con firmeza, ambas vertientes del relato pergeñado por Gipi quedan realzadas por una labor gráfica impresionante que sorprende en cada nueva página por su variabilidad y juego. Distinguiendo primero entre viñeta cerrada y abierta, color y paleta monocromática para diferenciar sus recuerdos de aquellos de su padre, Gipi estructura las páginas con pocos dibujos para que sea la historia (y sobre todo lo que no se nos cuenta de la misma) la que vaya respirando a placer sin las constricciones propias de una estructura narrativa cerrada. Ello permite al autor jugar a su antojo con las herramientas iniciales trastocándolas de forma arriesgada hacia el final de la narración.

Así, llegadas las últimas páginas de la historia, cuando el artista ya ha desvelado todas sus cartas y aceptado que no volverá a ver a su padre, nos encontramos con que estas están en blanco a excepción de los textos de apoyo: desprovisto así de cualquier atadura narrativa, Gipi deja que sean sus sentimientos, perfectamente acotados mediante una entrañable anécdota, los que traspasen la frontera del papel y lleguen al lector en su estado más puro, sin estar contaminados por ninguna manipulación visual. Les puedo asegurar que lo que esas dos páginas remueven en el lector supera con mucho lo que otros autores son capaces de expresar con muchos más recursos. Si eso no merece ser alabado...

Sergio Benítez (143)

domingo, 9 de noviembre de 2008

JUNGLE TOWN

Guión: Tito Faraci

Dibujo: Giorgio Cavazzano


Editorial: Planeta DeAgostini


Formato: Rústica. 80 Páginas


Precio: 7.95€


Calificación: 6/10

Como decíamos en la recomicdación del primer volumen de la Biblioteca de Carl Barks, los aficionados al tebeo recibíamos como agua de mayo la noticia de que Planeta se lanzaba de pleno a la edición de cómics Disney. Con un catálogo que desde su lanzamiento ha ido engrosándose mes a mes con tomos especiales, era evidente que la editorial española no tardaría en echar mano de productos que nada tienen que ver con Mickey, Donald y compañía. Así, consciente de que el material procedente de Italia es casi inagotable, la editorial española ha comenzado a abrir opciones con tebeos que, sin jugar con personajes Disney, han sido guionizados y dibujados por profesionales asociados a ellos. Es en esta línea donde encontramos Jungle Town.

Antes incluso de abrir el cómic, es imposible no encontrar lugares comunes con Blacksad: por más que el dibujo de Cavazzano no tenga aboslutamente nada que ver con el de nuestro Guarnido, la temática noir del argumento, y el hecho de estar protagonizado por animales antropomorfizados es más que suficiente para que las magistrales aventuras imaginadas por Díaz Canales vengan a nuestra mente. Lamentablemente, Tito Faraci, por muy reconocido que pueda estar en su país, no es Díaz Canales, y la resolución del misterio que se plantea en Jungle Town es de una torpeza y precipitación sonadas. Ello no quita para que el desarrollo de la historia sea interesante, alternando Faraci las pesquisas de los dos policias con las tribulaciones familiares de uno de ellos sin que el ritmo de la lectura se resienta ni un ápice. Pero llegada la hora de concluir, el atropello con el que se resuelve todo aborta de forma súbita el interés que el resto de la lectura había planteado. Parece como si Faraci se hubiera visto obligado a recortar una historia que habría necesitado unas cuantas páginas más para su mejor planteamiento.

Lo que no defrauda en absoluto, si se sabe lo que nos vamos a encontrar, es el dibujo de Cavazzano. Aunque la definición entre perros y gatos, los protagonistas principales del relato, no sea tan clara y precisa como la que Guarnido lleva a cabo en Blacksad, el dibujo del italiano es de una frescura y dinamismo tal que se le perdona cualquier pequeño fallo en una mayor diferenciación entre los animales que pueblan sus páginas. El tomo además se completa con diseños y bocetos de personajes, todo un lujo siempre demandado por los aficionados, y pocas veces ofertado por las editoriales, sobre todo en lanzamientos que no sean "de lujo".

Aunque su lectura no deje una huella indeleble, Jungle Town es un fresco divertimento que sirve de vehículo a su dibujante para salir del encorsetamiento que supone dibujar siempre a los mismos personajes. No es Blacksad, pero tampoco importa mucho.

Sergio Benítez (56)