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jueves, 12 de abril de 2012

SIMIOCRACIA

Guión: Aleix Saló

Dibujo: Aleix Saló

Editorial: Random House Mondadori

Formato: Libro Rústica. 144 Páginas

Precio: 9,95€

Calificación: 10/10

Todo empezó con un video en YouTube.

Editores de Tebeos (cuando aún se llamaba Glénat) estaba a punto de publicar Españistán, la segunda obra de Aleix Saló, un joven arquitecto metido a ilustrador. Tras Fills del 80: La Generació Bombolla (sólo publicada en catalán) este joven arquitecto metido a ilustrador, desmontaba en seis minutos y medio todo el entramado de la crisis económica actual, utilizando como arma principal la sátira y un humor que hacía derramar lágrimas (y no vamos a entrar a analizar de qué tipo, que no queremos herir sensibilidades). Con tamaño antecedente, Españistán, el libro, prometía ser un pelotazo de padre y señor mío...

Pero la promesa no se cumplió. Al menos, no del todo.

Demostrando ser un friki con dos pares de cojones muy bien puestos, Saló mezclaba en Españistán un ataque frontal contra el status quo actual con multitud de referencias a la cultura popular (el hilo conductor de la historia de un joven que quiere encontrar a los responsables de toda la mierda que nos entierra hoy día, era calcado de El Señor de los Anillos); pero, ay, fallaba en dotar al volumen de la misma idiosincrasia y genialidad que tenían cada uno de esos seis minutos y medio que duraba el video de presentación. Con todo, Españistán se convertía en un éxito de ventas bastante considerable, propiciando incluso una reciente segunda edición en tapa blanda distribuida por todas partes.

Saltemos un año en el tiempo. Y la historia vuelve a repetirse. Volvemos a tener video de presentación (casi una continuación del de Españistán), y éste vuelve a ser una pequeña maravilla, elocuente y dolorosamente cáustica que en sólo un día se ha movido sobremanera por el Facebook. Simiocracia, el nuevo título de Saló, esta vez de la mano de Random House, vuelve a tornarse en promesa de una de esas lecturas que hay que hacer sí o sí.

Y esta vez no defrauda.

En sus 144 páginas (quiten ustedes las pocas de rigor que no forman parte del cuerpor de la historia) el joven autor, que ahora mismo cuenta con veintinueve "tiernos" años se dedica, ahora sí, a plasmar en papel el mismo tipo de análisis que hemos disfrutado en sus videos, alejándose en la medida que puede del contenido de aquellos para centrarse en otros muchos aspectos de la crisis global actual. Dando un repaso histórico que contextualiza la situación actual comparándola (inevitablemente) con el Crack del 29, Saló pasa rápidamente a desgranar la miriada de situaciones estúpidas que definen nuestra "suciedad" hoy por hoy, siendo particularmente elocuente en lo que a la cultura de la basura se refiere e hincando sus dientes sin piedad en la pretensión, por parte de los mass media, de idiotizarnos cuanto más, mejor.

Poniendo en tinta impresa muchas de las reflexiones a las que cualquiera con dos dedos de frente llega al analizar el sinsentido del mundo que nos rodea, Simiocracia es, fuera de toda duda, un libro que debería convertirse en lectura obligada para todo aquel que quiera desprenderse a hostia limpia de la molesta capa de polvo con la que el gobierno (da igual el signo político que tenga, todos son la misma mierda con diferente color), la banca y los medios de comunicación llevan pretendiendo tenernos enterrados desde hace ya demasiado tiempo.

Sergio Benítez (II)

viernes, 14 de mayo de 2010

STITCHES

Guión: David Small

Dibujo: David Small


Editorial: Random House Mondadori

Formato: Cartoné 336 Páginas B/N

Precio: 19,90 €

Calificación: 8,5/10


No han sido pocas las veces que con mi compañero de blog Sergio nos hemos pegado unas buenas risotadas hablando de un nuevo género en los comics: el de las enfermedades rarotas. Sí, ya saben, Píldoras Azules, Epiléptico, Una Posibilidad Entre Mil y un largo etcétera de obras que poseen una calidad tan grande como extrañas las enfermedades que se muestran en ellas. No entiendan mal la broma, las risotadas no son por las vivencias relatadas, son porque lo que empezó como algo puntual parece haberse convertido en una auténtica pandemia.


Pues tengan cuidado, al barrio parece que está llegando un nuevo vecino. Lo vamos a llamar cariñosamente “el tebeo machaca ánimos”. Hace poco me apuntaban que Miguel: 15 Años En La Calle es un relato demoledor. Pues aquí les traigo otro ejemplo: Stitches, Una Infancia Muda.


Si algo tienen en común las obras pertenecientes a este género es que no se deben leer bajo ninguna circunstancia en un día lluvioso, o si te has levantado un poco depre, ya saben, si es uno de esos días. ¿Motivo? Bien sencillo. Puedes acabar tirándote de cabeza por la terraza de tu casa.


La obra ideada por David Small nos cuenta de manera autobiográfica lo “bien” que se lo pasó durante la infancia y adolescencia. Unos padres que son un regalito, sobre todo la madre, aunque la abuela no le va a la zaga. Algo ocurrirá para que el autor se dé cuenta de la pasta de la que están hechos sus progenitores. Algo que marcará la vida de Small para siempre.


Ni que decir tiene que las ilustraciones del autor, que en un principio nos pueden parecer un pelín de trazo suelto, demasiado suelto, al final acaban siendo de lo mejor del cómic. Reflejan a la perfección la desesperación del protagonista, el ambiente tan sumamente inquietante de la casa del protagonista, el hospital donde transcurren ciertos hechos y toda una colección de situaciones que hacen que el lector de sienta más molesto e incomodo que Falete con una faja XS.


Grandísima obra independiente que fue la más vendida el año pasado en un sitio como Amazon. Eso solo quiere decir una cosa. ¿Qué es buena? Hombre, eso puede pasar o no, que en este caso en concreto, pasa, pero sobre todo, que a la gente le encanta pasar un mal rato. Con lo graciosos que eran los tebeos en otros tiempos. Buenos y malos repartiéndose tollinas y al final ganan los buenos. Punto. Aquí no. Aquí no se dan tortas y al final no gana nadie. Todo el mundo pierde. Lo que yo les diga. Un nuevo género ha aparecido para arruinarnos el día. Y viene para quedarse.


Mario (2ª Época#21)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

GEORGE SPROTT. 1894 - 1975

Guión: Seth

Dibujo: Seth

Editorial: Random House Mondadori

Formato: Álbum Rústica. 96 Páginas

Precio: 17.90€

Calificación: 10/10

¿Qué es la vida?. ¿Acaso no podría ser definida como el conjunto de los recuerdos que nos definen?. ¿Sería muy descabellado afirmar que es nuestro pasado, tanto el que nosotros recordamos, como el que se recuerda por nosotros, el que determina nuestro devenir diario?. Y si es así, ¿cómo contar una vida?. Desde este punto de vista es muy evidente que una autobiografía no se construye con lo que uno alcanza a rememorar de su existencia, sino que para que esta sea completa debe apoyarse en lo que las personas a las que vamos tocando a lo largo de nuestro tiempo en este mundo recuerdan. Acabado éste, todo lo que queda de nosotros es aquello que la memoria de los que compartieron algún momento (o muchos) será capaz de seguir reproduciendo, hasta que, obviamente, desaparezcamos como otros tantos, y pasemos a formar parte de ese océano de polvo cósmico del que hablaba Carl Sagan. Y sí, quizás me haya puesto demasiado místico para el tono desenfadado con el que solemos arrancar las recomicdaciones en este blog, pero es que la ocasión lo requiere, puesto que no estamos ante un cómic cualquiera, sino ante una obra de arte cuya trascendencia, ya sea inmediata o futura, no debería pasar indiferente para nadie. Y es que no todos los días tiene uno la suerte de cruzarse en su camino con una obra como George Sprott, una "Picture Novella" como su autor la describe que, si nadie lo evita, debería empezar ya a considerarse como uno de los pináculos del noveno arte de la presente década.

Al comenzar a hablar de George Sprott soy consciente de que las limitaciones de lenguaje escrito y mi propia torpeza en su utilización van a ser claros obstáculos a la hora de transmitir la miriada de sentimientos que la lectura de la obra de Seth me produjeron. Por ello he de pedirles disculpas de antemano e instarles, con la mayor de las vehemencias, a que se acerquen a su tienda habitual y se hagan sin dudarlo con una copia de este maravilloso álbum.

Dicho esto, y pasando al análisis del grueso de la obra, resulta complicado hablar de George Sprott no por los motivos afectivos expuestos más arriba, sino por la cantidad de puntos de vista diferentes que se pueden adoptar a priori para su análisis. Y como por algún sitio hay que empezar, quizás sea lo más sencillo arrancar por el más inmediato, el del envoltorio físico y visual. Dejando a un lado las diferencias que tanto se han criticado entre la edición de Mondadori y la americana de Drawn & Quarterly (y que tienen que ver con su tamaño, el cambio de la portada y el hecho de ser rústica en lugar de cartoné), en cuanto a presentación, maquetación y dibujo se refiere, la obra de Seth es un prodigio: aprendiendo la lección de los Jimmy Corrigan o Acme Novelty Library de Chris Ware, y ofreciendo una simplificación de las complejas y condensadas estructuras narrativas de éste, el canadiense cuaja con este volumen un constante reto a la vista, en el que cada página es un mundo en si misma, ya que casi se podría llegar a afirmar que el artista no repite ni una sola vez una misma composición de viñetas. Respecto a éstas, resulta increíble el uso que Seth da a la narrativa secuencial, utilizando en la mayoría del volumen estructuras que usan más de treinta viñetas. En lo que al dibujo respecta, el trazo del canadiense se ha pulido (y simplificado) con respecto al que le podíamos ver en La Vida es Buena si no te Rindes, acercándose, al igual que la composición, a los valores gráficos de Ware.

Es esta simplicidad la que permite a la historia llegar como lo hace al corazón del lector, segundo punto de vista de los que comentaba con anterioridad. Aquí Seth vuelve a demostrar su inmensa capacidad para impregnar las páginas de melancolía, narrando la vida de un orondo presentador de un canal de televisión local desde su nacimiento hasta su muerte. Lejos de acometer tamaña empresa (por mucho que sea ficticia no es menos ambiciosa) desde la linealidad con la que un elemento exterior podría observar una vida, Seth va arrojando luz sobre la existencia de George Sprott desde la fragmentación temporal, yendo de adelante hacia atrás sin que haya un orden fijo, pero si un cierto atisbo de macro-estructura: no es que la lectura se vaya dividiendo en bloques claramente diferenciados, pero sí parece que cada nuevo recuerdo del protagonista (magníficamente mostrados en unas páginas de tonos sepia con una composición de viñetas que se separa del resto por su mayor tamaño), es lo único del volumen que tiene una secuenciación temporal correlativa, sirviendo al autor para ir agrupando páginas con cierta temática común.

Así, como narrador omniscente (que además se identifica como tal y habla directamente al público), Seth va acercándonos por una parte al inexorable momento de la muerte de Sprott de manera lenta y pausada, para que el lector pueda llegar a sentir como cercano el fallecimiento de éste. En otros niveles, el canadiense va tirando de diversos recursos narrativos que pasan por representar lo que de su protagonista recuerdan diferentes personas, desde aquellos que lo conocieron hasta los que sólo lo vieron por la tele (o el típico coleccionista compulsivo de vintage), cualquiera es bueno para mostrar una parcialidad de ese gran puzzle que es la vida de una persona. Decía antes que la historia arrancaba en el nacimiento del protagonista, pero he de corregirme, puesto que sería más correcto afirmar que comienza mientras éste está en el útero de su madre, arrojando Seth en esas primeras viñetas ciertas disquisiciones filosóficas que le servirán más adelante de forma intermitente.

Compactado todo como si de un día de la cadena televisiva en la que trabajó George Sprott se tratara, Seth abre la lectura con la carta de ajuste, y la cierra con los códigos de barras de colores en el interior de las portadas del volumen, para ir metiendo en el interior ciertas páginas que, más que incidir sobre la vida del protagonista, lo hacen sobre aspectos de la cadena como su programación para el día o el cierre de emisión. Este recurso añade aún más sintagmas de significado a una obra portentosa cuya lectura resulta apasionada desde la primera a la última página y que, como apuntaba al comienzo de la recomicdación, deja muy poco lugar a dudas acerca de saber que nos encontramos ante uno de los cómics que apuntalará este noveno arte de cara al futuro de su constante evolucion.

Sergio Benítez (315)