viernes, 9 de enero de 2009

PUNISHER: WAR ZONE

Adendo a la introducción de ayer:
como ya apuntaba Nacho en los comentarios del Punisher de Ellis y Dillon que recomicdábamos ayer, el departamento de prensa de Sony ha confirmado que, finalmente, Punisher: War Zone no se estrenará en cines en nuestro país. Al parecer habrá que esperar a mediados de febrero para un hipotético lanzamiento en venta directa. Una decisión extraña la de Sony, teniendo en cuenta que bodrios como Man-Thing si llegaron a los cines de España, con retraso sí, pero llegaron. Quede este especial pues como homenaje "póstumo" al filme de Lexi Alexander. Y ahora pasemos a la recomicdación de Mario.

Nuff Said!


Guión: Chuck Dixon

Dibujo: John Romita Jr

Editorial: Planeta

Formato: TPB 144 Páginas

Precio: 9 €

Calificación: 8/10

Desde luego que lo que no pase en España no pasa en ningún otro sitio. The Punisher 2: War Zone no se estrena en cines. Pasa directamente a DVD, o si eres suertudo, a Blu-Ray. Me da un poco de pena porque todas las semanas hay algún petardo que se cuela en la cartelera que no creo yo que vaya a ser peor que las aventuras del bueno de Paco Castillo, pero en fin, ya se sabe que la pela es la pela, y en tiempos de crisis no está la cosa para ir arriesgando. Lo que sí se estrena es la recomicdación de la ya prehistórica serie homónima.

Sin saber muy bien por donde van los tiros, nunca mejor dicho, del guión de la peli, sí que puedo decir que los primeros 6 números conforman una historia repleta de mafiosos italianos, frases lapidarias, ráfagas de tiros y un Castigador que se aleja bastante de la moderna-cachonda versión Ennis-Dillon. El Castle que nos trae la pareja formada por Chuck Dixon y Romita Jr es de lo más despiadado y psicópata que recuerdo. Un tipo que castiga a golpe de gatillo, más que nunca, que se hará pasar por un cenutrio y que desde dentro dinamitará los cimientos de una de las familias de gangsters más poderosas.

No hay que pedirle mucho más a un tebeo de este tipo. ¿La trama es interesante? Sí. ¿Tiene sus momentos de matanza? Vamos que sí. ¿Está bien dibujada? Hombre, Romita Jr entintado por Klaus Janson, no digo más. Es en esta parcela donde más suerte parece tener la serie, y es que contar con los lápices de este tipo siempre es un aliciente extra. Los ambientes macarras y maleantes de medio pelo los clava de manera colosal, como ya hizo en El Hombre Sin Miedo, La Zona Gris y otras tantas series.

La verdad es que iba a empezar la recomicdación dándole un par de cosquis a Panini por no saber aprovechar el estreno en cine de uno de sus personajes más famosetes, sobre todo en los últimos años. También es verdad que desconocía la metedura de pata por parte de Sony. De todas formas creo que este material, desde hace años inencontrable, bien podía haber tenido cierta repercusión en el mundillo tebeístico. Cuenta con muy buenos autores, Romita siempre tiene mucho tirón, y el personaje parece estar viviendo una segunda juventud. Pero como ya apuntaba un poco más arriba, Spain is different, como diría el otro.

Aunque ahora que lo pienso, la encargada de publicar esta serie aquí en España sería Panini, eso me suena a italianini, y para que nos vamos a engañar, estos comepizzas no salen muy bien parados es estos números. Mmmmm, no se me alarmen, pero me temo que hay una mano negra interesada en que no veamos esta serie publicada en la tierra de Manolo Escobar. Piensen en ello.
Marione (50)

jueves, 8 de enero de 2009

The PUNISHER HC vol.1

Mañana se estrena Punisher: War Zone, esa suerte de segunda parte de la mediocre The Punisher aparecida en 2004. Y digo suerte porque en ella no repite nadie de la primera salvo la productora, una Lions Gate a la que al parecer no le bastó con la lluvia de palos que le llovieron de todos lados con la cinta protagonizada por Thomas Jane. El caso es que, como viene siendo costumbre cada vez que se estrena un filme basado en cómics, en lecturas reCOMICdadas dedicamos ahora un especial al personaje de Frank Castle. Como quiera que su entidad dentro del Universo Marvel no es la misma que puedan tener otros personajes, hemos decidido hacer este especial bastante escueto, sólo dos recomicdaciones, la que encontraréis a continuación acerca de la primera etapa de Ennis al frente de The Punisher y, cómo no, el War Zone de Romita Jr.

Nuff Said!


Guión: Garth Ennis

Dibujo: Steve Dillon

Editorial: Marvel

Formato: Oversized HC. 300 Páginas

Precio: $29.99

Calificación: 8/10


Después de pasarme cinco años y pico comprándome religiosamente todos los números de esa Obra Maestra del noveno arte que es Preacher, el final de la colección me dejó un poco huérfano. Atrás quedaban muchos de los mejores momentos que había pasado hasta entonces leyendo un cómic y por delante la duda de saber en qué nuevo proyecto DC meterían la cabeza sus dos creadores, Ennis y Dillon. La sorpresa fue mayúscula cuando se anunció que el tándem inglés abandonaba la editorial de Superman para mudarse a la Casa de las Ideas y encargarse de una nueva serie de Punisher bajo el sello Marvel Knights. Teniendo en cuenta el mal sabor de boca que la miniserie de cuatro números perpetrada por Golden, Siegnoski y Wrightson me había dejado en su momento, la elección de Ennis y Dillon como nuevo equipo creativo sólo podía redundar en que el título fuera, al menos, tremendamente divertido. A fin de cuentas, la poca entidad que siempre ha tenido el personaje de Frank Castle (cuyos orígenes y devenir recuerdan a cualquier argumento en el que alguien se toma la justicia por su mano) permitiría a los autores hacer casi lo que les viniera en gana con él. Y eso fue precisamente lo que hicieron, lo que les dio la gana.

¡Y qué bien les salió la jugada!. Con ningún parecido a nada que se hubiera editado del personaje anteriormente y haciendo mención pasajera al hecho de que en la citada miniserie unos ángeles querían contar con él para impartir justicia, Ennis arranca los doce números que conforman esta su primera incursión en la vida de Frank Castle devolviendo al veterano justiciero a Nueva York. Como si de un mero observador inicial se tratara, Ennis introduce en muy pocas páginas la situación actual del personaje y su vida en un edificio poblado con vecinos de lo más esperpénticos (ese Bumpo, o ¡Spacker Dave!) que entroncan a la perfección con lo que al escritor inglés le habíamos visto en Preacher.A partir de ahí, Ennis se centra en la lucha que Castle lleva contra el clan mafioso Gnucci, comenzando a cargarse a diestro y siniestro a cualquier miembro de la banda para ir escalando poco a poco hasta llegar a Ma Gnucci, la jefa del clan. En paralelo, el escritor se saca de la manga a uno de esos perdedores que tanto le gusta describir y lo coloca como policía al frente de una investigación imposible orientada a dar caza a Castle.

Y por si todo lo anterior fuera poco, Ennis se saca de la manga una línea argumental más, aquella en la que tres vigilantes comienzan a patrullar las calles de Nueva York con un estilo propio: Élite, un ricachón que no quiere ver su barrio ensuciado por nada del mundo (matando hasta un perro para que no orine en las calles); The Holy, un párroco que se toma la justicia divina demasiado en serio y Payback, un zumbado que quiere acabar con el poder de las grandes corporaciones a base de tiros. La genialidad con la que el escritor va entrelazando las "hazañas" de estos tres personajes, con el reguero de cadáveres dejado por Castle unido a lo que el detective Soap no termina de conseguir en su investigación (atención al juego de películas con el que se entretienen él y su compañera), explota en los tres últimos números, en los que hace aparición el Ruso, una mole humana que disfruta matando gente por que sí, y cuyo enfrentamiento con Punisher resulta de lo más bestiajo e hilarante. Como curiosidad apuntar que en la adaptación de 2004, esta pelea con el ruso (aunque no su radical final) fue una de las pocas escenas que se tomaron prestadas del cómic.

En el apartado gráfico Dillon cumple como siempre hace cada vez que trabaja con su compatriota caracterizando de forma inequívoca a todos y cada uno de los personajes que van apareciendo. Muchos han achacado al dibujante cierta estaticidad e incorrección anatómica, y si bien a ambas afirmaciones no les falta razón, lo cierto es que pocos artistas han sabido entender tan bien y con tanto desparpajo a Ennis como él lo hace.

Entretenida como ella sola. Brutalmente divertida y salvajemente cachonda, este The Punisher de Ennis y Dillon sigue contándose como una de esas lecturas a las que de cuando en cuando gusta volver para echar unas risas sanas. Después de estos doce números vendrían muchos más con Ennis al frente de los guiones, hasta completar una de las estancias más largas de un guionista al frente de un mismo personaje, pero eso, como suele decirse...es otra historia.

Sergio Benítez (93)

miércoles, 7 de enero de 2009

RISING STARS

Guión: J. Michael Straczynski

Dibujo: Varios

Editorial: Planeta / Norma

Formato: Grapa & Tomo

Precio: Varios

Calificación: 8,5/10

Tras zamparme los 24 números seguidos de Rising Stars me quedo con una sensación un poco triste. Triste, no porque el resultado final sea malo, que no lo es, sino triste por lo que pudo haber sido. La primera incursión en el mundo de los comics de este barbudo de apellido impronunciable, Straczynski, cuenta con un par de handicaps desde sus primeros números.

Si el bueno de Joe hace especial énfasis en la división de la historia en arcos argumentales de 7 u 8 números, yo haré lo mismo pero dividiendo la serie en dos partes. La primera, en la que el dúo formado por esa pareja de desalmados y terroristas contra el buen gusto que son Christian Zanier y Ken Lashley, destrozan, ellos solos, los primeros 16 números de la colección, un lastre que a la larga pesa demasiado. Y la segunda, en la que intentarán arreglar tal desaguisado Stuart Immonen y Brent Anderson, siendo este último el encargado del acto final. El señor Anderson, sin ser un grandísimo dibujante, sí que se las apaña bastante mejor que esos dos individuos. No se si es casualidad que la ultima parte de la trama es más interesante, quizás por el guión o quizás por contar con un dibujante de verdad. Quiero pensar que se trata de una mezcla de estas dos razones. Lo que sí puedo decir que es un autentico alivio para la vista.

Por otra parte, el guión en sí, es de lo más apañao. Cada arco se centra en acontecimientos distintos de la vida de los especiales, teniendo cada uno de ellos un tono claramente diferenciado del resto. Pero Straczynski sufre del mal del guionista de televisión que se pasa a los tebeos. Mucho texto. Error también cometido en el Green Arrow de Kevin Smith, interminables textos de apoyo. Sin contar lo artificial que suenan algunos diálogos, sobre todo en los primeros números. Una vez que el guionista le coge el pulso a los personajes y a las situaciones, la cosa mejora bastante.

En cuanto a la trama, pues hay de todo: novela negra en un paraje superheroico, tipos forzudos dándose pal pelo, ataques contra la política estadounidense, mensaje utópico que tanto gusta a los americanos y una estructura de guión, que sin ser nada del otro mundo, deja un regusto bastante salao en la boca. No por nada, el amigo Tim Kring fusiló algunas ideas para su serie Heroes.

Sin embargo, como ya dije en el primer párrafo, todo podía haber sido de aúpa. Sin llegar a ser Watchmen, cosa que intentan vendernos una y otra vez, la cosa creo que tiene más en común con esa maravilla que es La Edad de Oro de Robinson y Smith. Los aciertos de ésta última son contar con un guionista que va al grano y con un dibujante bastante más capaz que los de Top Cow. Si Brent Anderson hubiese sido el único dibujante estaríamos hablando de algo muy distinto.

Que nadie se equivoque, Rising Stars es una buenísima serie. De tipos disfrazados con esquijamas de colorines es de lo mejorcito que se puede echar uno a la cara. Sin embargo lo mejor estaba por llegar. Ya se sabe que la mejor forma de aprender es de los errores cometidos. Midnight Nation contó con una gran dibujante, Gary Frank, y Straczynski pulió su estilo de manera notable. Hasta tal punto, que aunque teniendo la mitad de números de Rising Stars, es un producto mucho más redondo y compacto. Es cuestión de tiempo que está última nos visite en el blog, hasta entonces disfruten de esta historia de asesinatos en la que lo que menos importa es quién es el asesino. Como lo oyen.

Marione (49)

martes, 6 de enero de 2009

KOGARATSU vols.1 al 4



Guión: Serge Bosmans "Bosse"

Dibujo: Mar Degroide "Michetz"

Editorial: Norma

Formato: Álbum Rústica. 48 Páginas c/u

Calificación: 8.5/10

En los casi quince años que hace que le conozco, no ha pasado ninguno sin que mi querido amigo Miguel me haya recomicdado por activa y pasiva la lectura de Kogaratsu un tebeo que, en sus palabras, "es la mejor visión que haya leído sobre la vida de los samuráis". Pero claro, no hay peor interlocutor que aquel que no quiere escuchar, y hasta que a un servidor no le dió por abrir sus miras a otras orillas que no fueran las norteamericanas, no pensó en intentar hacerse con los cuatro volúmenes que ahora comentamos, algo curioso si tenemos en cuenta que de lo poco que me atrae de la cultura oriental, el mundo del Japón feudal y sus samuráis siempre ha sido una debilidad.

Corregido el error y gracias a un amigo que tuvo a bien venderme cuatro de los cinco tomos que Norma editó a principios de los noventa (los que conforman un arco argumental más o menos cerrado), pude por fin colmar la curiosidad que durante década y media Miguel había ido alimentando.

Ya sea centrándome en lo que concierne a los guiones de Bosse, como en lo que atañe a la labor de Michetz a los lápices, la valoración que se merece este Kogaratsu no desmerece en nada a lo que las obstinadas recomicdaciones de mi amigo apuntaban: es una gran historia de samuráis, no ya por lo que a su ingente tarea de documentación se refiere, que también, sino porque sabe capturar desde una mentalidad occidental el espíritu y la esencia de la idiosincrasia de conceptos tan fundamentales para los legendarios guerreros japoneses como el honor, la fidelidad a una causa o el deshonra de no servir bien a esta o a tu señor.

Utilizando nombres y expresiones directamente extraídas del diccionario nipón, Bosse traza una historia apasionante llena de traiciones, lealtades, amores imposibles y duras batallas que gracias a la impresionante labor de Michetz quedan impregnadas de un fuerte sentido de la épica. A este respecto son dignas de mención las secuencias de batallas (perfectamente planificadas) y otras que ponen de manifiesto en el terreno visual la exhaustividad con la también el dibujante se ha documentado, siendo de especial intensidad aquella en la que se nos muestra con todo lujo de detalles el seppuku (o hara-kiri) de uno de los personajes.

Sabiendo que en el país vecino se han editado hasta doce volúmenes que siguen las aventuras del protagonista, cabe preguntarse por qué motivo Norma abandonó (o aún no ha recuperado) uno de los mejores tebeos europeos que he tenido la oportunidad de leer hasta la fecha....al final no me va a quedar más remedio que ponerme a recordar mi oxidado francés...lo que no haga esta afición...

Sergio Benítez (92)

lunes, 5 de enero de 2009

ALL STAR BATMAN & ROBIN The BOY WONDER

Guión: Frank Miller

Dibujo: Jim Lee

Editorial: DC

Formato: HC. 240 Páginas

Precio: $24.99

Calificación: 7/10


Como quiera que The Spirit (el filme) ha puesto de moda poner a caer de un burro a su director y guionista en estos días que han pasado desde su estreno, en lecturas reCOMICdadas no queríamos dejar pasar la oportunidad de subirnos al carro de todos aquellos que ahora prorrumpen en condenar a Miller como algo parecido al anticristo (y que conste que no nos vamos a meter en comentar la susodicha perpetración fílmica, que sino no terminaríamos). El caso es que tenía aparcado este volumen en tapa dura que recoge los nueve primeros números de la serie a la espera de que se publicara el resto de la colección y poder leer así la totalidad de la misma de una sola vez. Teniendo en cuenta el ritmo de publicación que arrastra All Star Batman & Robin desde sus comienzos, decidí, a la luz de la coyuntura descrita, no esperar más para acometer la lectura, dado que cabe la posibilidad de que la serie nunca llegue a ver su conclusión (y si lo hace puede que sea dentro de tantos años que a ninguno importe ya lo que los autores tengan que contarnos).

Predispuesto a criticar todo lo criticable acerca de una serie que ha sido denostada y vilipendiada hasta la saciedad por las cuatro esquinas de la red, imagínense mi sorpresa cuando tras la liviana lectura, que se puede acabar de una sentada en menos de una hora, me encontré en una inaudita posición: vale, sus defectos son muy, muy evidentes pero, ¡diantres, como entretiene!.

Primero y principal entre esos defectos es que All Star Batman & Robin podría servir para sentar cátedra en una clase magistral universitaria acerca de la narración descomprimida. Olvidáos de lo que hasta ahora hayáis podido leer en cualquier otro tebeo, ya sea Marvel o DC, nada es comparable a lo que Miller airea en los nueve números que conforman el tomo. Resumiendo lo que podrían ser muchas líneas de análisis: lo que el creador de Sin City narra en poco más de doscientas páginas, no le daría a un guionista con menos ganas de perder (y hacer perder) el tiempo, para dos cómic-books...y si me apuran, para uno. Resumiendo aún más lo anterior: All Star Batman & Robin no cuenta nada nuevo ni pasa en él casi nada durante más de la mitad del tomo. No me entiendan mal, no es que la serie acuse un letánico ritmo que hunda en el aburrimiento al más pintado. No, no me refiero a eso. A lo que hago referencia es a que dedicar todo un número para narrar como Batman se lleva a Robin de un sitio para otro, reservando dos páginas a ¡treinta y dos viñetas! de primeros planos alternados de ambos personajes debería ser un delito tipificado en el código penal. Como también debería serlo dedicar la práctica totalidad del episodio tres para presentar a una sosias de Canario Negro.

La virtud de Miller una vez se han trascendido los problemas de descompresión, es que escribe a un Batman con muy pocas inhibiciones y hasta cierto punto menos atormentado que el del universo DC tradicional: hiperviolento como no podía ser de otra manera en el autor, el hombre murciélago no tiene reparos en partir brazos y provocar lesiones irreparables en los matones de turno. Ahora bien, si lo hiciera en silencio, o al menos sin la constante molestia que terminan provocando los bocadillos de pensamiento (que en muchas ocasiones no añaden nada a lo que se muestra en el dibujo) quizás, sólo quizás, el tebeo habría ganado bastantes enteros.

A quien no se le puede poner ni una sola pega es a Jim Lee. Continuando el brutal trabajo que en los últimos años ha realizado para DC con las maxiseries de Batman: Hush y Superman: For Tomorrow, el dibujante se deja la piel en (casi) todas las páginas de All Star..., y concreta uno de sus trabajos más espectaculares para la editorial. El gusto por el detalle de Lee, llevado hasta el paroxismo en muchas ocasiones durante el desarrollo de la historia, alcanza cotas enfermizas en ese, por otra parte impresionante, desplegable de seis páginas en el que se muestra con todo su esplendor la bat-cueva. El resto del volumen se completa con espectaculares splash-pages, un nuevo diseño para un Joker más desatado que el original, y un último número nueve en el que Lee demuestra que no sólo es capaz de dibujar peleas como nadie, cerrando la lectura con una emotiva página.

A la postre, y en contra de lo que en principio suponía que iba a ser mi impresión sobre All Star Batman & Robin, el trabajo de Miller y Lee queda lejos de ser un apocalipsis tebeístico para devenir en una lectura francamente entretenida. Quizás fueran las bajas expectativas puestas en él (que siempre suelen provocar que un cómic al final te termine gustando) o quizás que me cogió en un momento tonto; sea como sea, no es esta una recomicdación efusiva, pero tampoco es tan execrable como para huir de él cual alma que lleva el diablo.

Sergio Benítez (91)

viernes, 2 de enero de 2009

BIGFOOT

EDITORIAL:
En estos seis meses que ya llevamos entre vosotros, lecturas reCOMICdadas ha probado varias cadencias de actualización. Y aunque Mario y un servidor pensábamos que podríamos mantener indefinidamente las siete recomicdaciones semanales, la verdad es que el ritmo de lectura y escritura que estas nos imponen nos está pesando, y mucho. Es por ello que hemos decidido que, aprovechando la entrada del año, vamos a reducir nuestra presencia semanal, pasando de siete a cinco reseñas que serán publicadas puntualmente de lunes a viernes sin excepción. Nada más, os dejo ahora con la estupenda recomicdación que ha preparado el Sr. Marione.

Nuff said!


Guión: Steve Niles & Rob Zombie

Dibujo: Richard Corben

Editorial: Norma

Formato: TPB 92 Páginas

Precio: 10 €

Calificación: 8/10

Supongo que como el siguiente comic (en la estantería) a Freaks of the Heartland era este Bigfoot, lo tenía bastante fácil para elegir mi próxima recomicdación. Además ambos tienen muchas cosas en común como por ejemplo Steve Niles está presente en los dos, la parejita me llegó de la misma manera (gracias Sergio) y en los dos nos vamos a encontrar una historia de monstruos y escenas más que desagradables.

Cuando empezó a llover y el cielo a oscurecer se dieron las condiciones perfectas para disfrutar de este tebeo de manera fetén. Como si de un cerdo revolcándose en una cochiquera se tratara me puse manos a la obra.

Y es que la historia de un monstruo totalmente despiadado zampándose todo lo que se mueve en un pueblecito perdido, de nuevo, en la América más rural es realmente escalofriante. Como si estuviéramos viendo una película de serie B, solo nos falta taparnos los ojos cuando vemos aparecer al bicharraco a lo lejos y que el cubo de las palomitas vuele por los aires.

Una historia que sigue el complejo esquema de Sota-Caballo-Rey, pero que, eso sí, mantiene el ritmo a lo largo de los cuatro números USA de los que consta este tomo. No decae un ápice la sensación de congoja. Parte de culpa la tienen los dos escritores de la trama. Del primero, Niles, poco se puede añadir. Serie en la que aparezca un fenómeno de la naturaleza machacando humanos sin ton ni son, ahí está el amigo Stevie, dando el callo, escribiendo escenas realmente repugnantes. El segundo guionista en discordia es el ex-cantante del grupo metalero White Zombie, Rob Zombie. Mezcla de tipo raro que no se lava y muerto viviente que mide dos metros, nos sorprende con una de sus pocas incursiónes en los comics. Quizás fogueándose para sus pelis de casquería (La Casa De Los 1000 Cadaveres, Los Renegados del Diablo y la nueva versión de Halloween) y sin saber donde empieza y termina la mano de Niles, la verdad es que se aprecian ciertos puntos marca de la casa.

Pero el plato fuerte está en los lápices. Nada más y nada menos que Richard Corben. Pufff. Ya está todo dicho. La verdad es que mola bastante ver como el bueno de Ricardo sigue en plena forma después de tantos años dando increíbles páginas de fantasía, mutantes apocalípticos, magos caraduras y masas verdosas aplantando tanques. Lo dicho, una pasada.

Me he llevado un par de sorpresas muy agradables con la relectura de estos dos tomos de miedito que tenía un poco olvidados. Si el Freaks tenía como moraleja un mensaje muy Disneyano, a este Bigfoot también se le podría sacar otra: si vas por el campo y de repente aparece una especie de gorila de unos tres metros de altura con ganas de cachondeo, ponte a rezar, no para que salgas de ésa, la cosa esta, para que vamos a engañarnos, bastante negra, pero sí para que tu historia la hagan estos tres tipos. Estarás más tieso que la mojama, pero por lo menos te sacarán guapo.

Marione (48)

jueves, 1 de enero de 2009

JOSS WHEDON's ASTONISHING X-MEN

Guión: Joss Whedon

Dibujo: John Cassaday

Editorial: Marvel

Formato: 2 Oversized HC. 320/360 Páginas

Precio: $29.98/$34.99

Calificación: 10/10

¿Lo ves Marvel?, ¿ves cómo cuando quieres puedes?. Así sí Marvel, así sí.

Aunque en su momento Mario me insistió por activa y por pasiva, la verdad es que nunca llegué a conectar con la serie de Buffy. Y mira que lo intenté. Pero por una razón o por otra, que normalmente tenían que ver con el hecho de que había series que seguía regularmente que no necesitaban el esfuerzo de ver varias temporadas del tirón, lo cierto es que lo más que alcancé a ver fue la mitad de la primera temporada; una docena de episodios que, obviamente, no fueron suficientes como para dejar una huella imborrable acerca del trabajo de Joss Whedon.

Avatares de la vida quisieron que años después (no muchos, no creáis) mi buen amigo David, un coleccionista compulsivo de todo aquello que echen por la caja tonta en Estados Unidos, me recomendó encarecidamente que me hiciera con Firefly, una serie de ciencia ficción cancelada prematuramente, guionizada por Whedon y de la que sólo había trece episodios. Como quiera que la recomendación vino en la época estival, estación de sequía en cuanto a series del otro lado del charco, decidí arriesgarme y comprar en Amazon el susodicho producto de la caja tonta. A todos aquellos que la hayan visto no hace falta que les diga nada sobre la serie; y a los que no sólo puedo preguntaros ¡¡¿¿ a qué narices estáis esperando??!!. Tras engullir en un fin de semana trece horas de televisión intensas como pocas, y de cogerle cariño enseguida a los carismáticos Mal Reynolds, Zoe, Wash, Inara, Kaylee, Shepherd Book, Jayne y los hermanos Tam, sabía que de un modo u otro ya estaba enganchado a cualquier cosa que saliera de la pluma del guionista y creador de tan magistral producto.

Dos años después, Serenity (la continuación de Firefly en el cine, y una película de ciencia-ficción y aventuras que ya quisiera Lucas para su segunda trilogía de Star Wars) confirmaba que Whedon dominaba como le daba la gana la escritura y definición de personajes con pocas frases pero mucha intención en cada una de ellas. Es lógico pues que cuando se anunció que el neoyorquino iba a hacerse cargo del Astonishing X-Men, aquella cabecera que naciera en la ya mítica Era de Apocalipsis, este que suscribe saltara de alegría (téngase en cuenta que en 2004, año de dicho anuncio, aún no estaba en mi actual etapa anti-pijamera). Mi júbilo fue aún mayor cuando se supo que el dibujante que iba a ilustrar tan magno evento no era otro que John Cassaday, uno de mis artistas predilectos desde que lo descubriera en Desperadoes y, por supuesto, Planetary.

Cuatro años y veinticinco números después, y tras una de las más ávidas lecturas que recuerdo haber hecho de un tebeo con pijamas al uso, ya puedo hablar tranquilamente de Astonishing X-Men como la MEJOR (así, con mayúsculas) serie mutante que he tenido el gustazo de disfrutar. Repito por si hay algún despistado: el trabajo de Whedon y Cassaday supera por muchos enteros, siempre para el que esto suscribe, lo que equipos como Claremont y Byrne, Claremont y Lee, Morrison y Quitely (y un largo etcétera de dibujantes) o Alan Davis en solitario, consiguieron hacer en algún momento con los hombres X. Teniendo en cuenta que de los artistas citados salieron sagas y colecciones tan sólidas como las de Fénix Oscura, los X-Men, los New X-Men o mi adorado Excalibur no creo que deba incidir en la trascendencia de lo que esta lectura me ha llevado a afirmar.

Desde el momento en el que uno abre el primer volumen de los dos en los que se ha recopilado la totalidad de la colección, es inevitable no sentir una extraña sensación de familiaridad, como si estuviéramos volviendo a casa. Whedon arranca su participación en la serie trayendo de vuelta a uno de los personajes más queridos del universo mutante, Kitty Pride, Gatasombra. Su regreso a la escuela se produce en un momento crítico en el que un grupo de hombres-x dirigidos por Cíclope e integrado por Emma Frost, Lobezno y Henry McCoy busca denodadamente encontrar un apoyo público muy deteriorado tras todos los hechos narrados por Morrison al frente de los New X-Men. Continuista con el trabajo realizado por el inglés, Astonishing pronto se establece como una hábil colección cuyo aprehensión no pasa necesariamente por ser un conocedor exhaustivo de toda la historia mutante: si has leído tebeos
X antes de este, mejor, más detalles podrás apreciar (sobre todo en lo que se refiere a la reaparición de varios personajes puntales en ciertos momentos de la historia de los X-Men); si no lo has hecho, no pasa nada, aunque no apreciarás en su totalidad la trascendencia de ciertos momentos, la extrema habilidad de Whedon para escribir una trama concisa que no se vaya por las ramas y además sea autocontenida es tan genial que llegado el momento probablemente te parezca que llevas leyendo cómics de mutantes toda tu vida.

Usando esa habilidad de todas las formas imaginables, Whedon concreta veinticinco números de vértigo en los que los acontecimientos se suceden sin descanso. Saltándose con estilo la necesariedad editorial de que los arcos argumentales no superen los seis números, el guionista escribe una historia apasionante a la que pocas cosas se le pueden achacar más allá del hecho de su poca trascendencia dentro del devenir del universo mutante; algo que, bien mirado, no sirve para bajar su nota teniendo el cuenta el nefasto nivel que han venido ostentando todos los crossovers llamados a "cambiar para siempre el estatus de los mutantes". Y si no me creen, lean el cualquiera de los eventos que han ido apareciendo en los últimos años.

Culpable directo de que en un periodo de tiempo tan prolongado hayan salido la mitad de números de los que se podrían haber editado de forma natural (de cuarenta y ocho posibles a los veinticinco resultantes) John Cassaday da un singular y espectacular do de pecho con su labor en Astonishing X-Men. Viendo las magníficas páginas que el artista cuaja número sí, número también, es fácil perdonarle su proverbial lentitud a la hora de dibujar. El trazo realista del dibujante tejano así como su grácil narrativa de marcado carácter cinematográfico le van que ni pintadas a los guiones de Whedon, regalándonos Cassaday con algunas páginas dignas de ser admiradas como la doble splash-page dedicada a un añorado "fast-ball special", el resurgir del centinela que arrasó Genosha en los New X-Men, el pequeño homenaje a una de las más conocidas viñetas de la saga de Fénix Oscura o, para qué andarnos con rodeos, cualquiera de las que conforma el Giant Size con el que se da finalización a la serie.

Sería exagerado por mi parte afirmar que Astonishing X-Men ha servido para reconciliarme con los tebeos "pijameros", pero al mismo tiempo estaría pecando de poco sincero si no os confesara que casi lo consigue. No se si la nueva etapa de Ellis y Bianchi estará a la altura de lo que Whedon y Cassaday consiguen con su estancia en la colección, pero probablemente sea inevitable que surjan comparaciones cuando llegue el momento. Si seré yo el que las haga es algo que no puedo afirmar con certeza (aunque lo más probable es que deje tal labor a mi compañero) lo que si puedo hacer con rotundidad es abrir este 2009 con una GRAN recomicdación. Esperemos que durante este año que hoy empieza nos encontremos muchas más así.

Sergio Benítez (90)