viernes, 20 de marzo de 2009

LOST GIRLS

Guión: Alan Moore

Dibujo: Melinda Gebbie

Editorial: Top Shelf

Formato: Tres Vólumenes Cartoné en Caja. 264 Páginas

Precio: $75

Calificación: 9/10

Me encontraba en mi estudio repasando tranquilamente el demencial avance de las novedades de Planeta para el Salón de Barcelona de este 2009 cuando me di cuenta sobresaltado de que, por más que pueda parecer increíble, aún tenía más de una y de dos lecturas acumuladas del Salón del año pasado. Como quiera que algunas de ellas quiero aguantarlas hasta que se completen (léase el Sky Masters de Kirby) dirigí mi mirada hacia la caja con tres volúmenes que llevaba casi doce meses esperando a ser leída desde que, aprovechando su salida para el evento comiquero, me hiciera con ella a través de la indispensable Midtown Comics. Estaba decidido, antes de meterme con las novedades que me había ido comprando en las últimas semanas acometería, por fin, el Lost Girls de Alan Moore.

Eso era un miércoles por la tarde. El jueves por la noche había terminado la lectura.

Antes que nada, y como aviso a aquellos cuya sensibilidad pueda ser herida, hay que aclarar que Lost Girls es un tebeo pornográfico en toda regla. Nada de erótico. No. Aquí, el sexo, tanto visual como narrado, es utilizado por Moore y Gebbie sin ningún tipo de pudor ni atadura durante un noventa por ciento de la lectura, dando el matrimonio un repaso completo a la práctica totalidad de las prácticas sexuales que uno pueda imaginar: desde la "normalidad" de la heterosexualidad o la homosexualidad (ya sea entre hombres o mujeres) hasta las "desviaciones" como la zoofilia, lluvia dorada, sadomasoquismo, fetichismo, bondage, menage a trois/quatre, orgías, incesto, sexo entre adultos y adolescentes...todo tiene cabida para un Moore cuyos intereses no van en ningún momento orientados a sancionar una práctica en favor de otra, ni a juzgar la moralidad o inmoralidad (recordemos que durante muchos años, el escritor y la que ahora es su esposa, compartieron lecho con la amante de esta) de una condición, la sexual, tan natural en el ser humano.

Lo que si parece que intenten el artista inglés y su mujer con Lost Girls es, por una parte, servir de polémico acicate para las constreñidas y estrechas moralidades norteamericanas y, por la otra, construir un vehículo lo suficientemente llamativo para conseguir exorcizar la gran mayoría de los demonios que con nombres como culpa o vergüenza azotan nuestro sentido del decoro a la hora de hablar o pensar acerca de sexualidad. Lo primero lo consiguen sobradamente habiendo levantado ampollas entre los sectores más conservadores en este mundillo y logrando, como ya ha pasado con tantos tebeos en Estados Unidos, que los libreros no se atrevieran a exponerlos e incluso venderlos por miedo a una acusación legal de corrupción de menores o vaya usted a saber qué. Lo segundo, y verdaderamente fascinante, es lo que vamos a intentar desgranar en los siguientes párrafos.

De entrada, el argumento de Lost Girls resulta bastante simple: en las postrimerías del asesinato del Archiduque de Austria y posterior comienzo de la Primera Guerra Mundial, tres mujeres de muy diferente condición se encuentran en un carísimo hotel austríaco. Ellas son, Alicia, una madura con tendencias sexuales claramente inclinadas hacia las mujeres. Dorothy, una joven norteamericana proveniente de Kansas que viaja por primera vez a Europa y a la que le encanta el sexo. Y Wendy, de treinta años, casada con un hombre veinte años mayor que ella y cuya situación sexual está lejos de ser satisfactoria. El encuentro de las tres, los intercambios de sus experiencias con el sexo y aquellas que vivirán juntas en el lujurioso establecimiento será el motor que impulse la historia.

La genialidad de Moore es que las tres mujeres sean en realidad unas versiones adultas de la Alicia de Lewis Carroll, la Dorothy de Frank L. Baum y la Wendy de J.M.Barrie, y que a lo largo de los tres volúmenes editados de forma primorosa por parte de Top Shelf (en una edición calcada con precisión por Norma), el relato de sus avatares sexuales no sea más que un reflejo perverso de aquellas imágenes icónicas que uno guarda en su memoria acerca de los momentos más llamativos de uno u otro cuento. Ejemplos sueltos de lo que Moore es capaz de retorcer los personajes originales de Alicia en el País de las Maravillas, El Mago de Oz o Peter Pan son el que el Conejo Blanco del cuento de Carroll sea ahora un amigo del padre de Alicia que abusa de ella con catorce años; que el Espantapájaros, el León o el Hombre de Hojalata sean granjeros a los que Dorothy usa en su búsqueda constante de satisfacción sexual; o que el Capitán Garfio de Barrie sea un pervertido que disfruta abusando de menores y que terminará manteniendo relaciones con Wendy y Peter.

Por si estas trastocadas/trastornadas/trasnochadas lecturas de los personajes clásicos no fueran suficientes, Moore, apoyándose en una titánica labor gráfica por parte de Gebbie (capaz de asimilar mil y un estilos a través de un trazo a veces dubitativo a veces muy efectivo), nos ofrece todo un recital de segundas y terceras lecturas/sentidos en la práctica totalidad de las páginas: cuando el texto nos está contando una cosa, el primer plano de la narrativa visual nos relata una muy diferente, llegándose incluso en ocasiones a contar con el apoyo de un tercer nivel de percepción en el fondo de las viñetas o en la forma en la que estas están estructuradas en la página. Al segundo respecto, resulta llamativo observar la pasión del creador de V de Vendetta por seguir jugando con la simetría que tanto usó en Watchmen, siendo la estructura de muchas páginas palíndromos perfectos de otras y componiéndose de idéntica manera cada capítulo dedicado a las diferentes protagonistas.

Al respecto de esa abundancia de capas con las que se trufa la lectura, resultan llamativos muchos ejemplos, desde esa magnífica visualización del estreno de La Consagración de la Primavera de Stravinsky y la dualidad de lo que la orquesta va dictando con lo que los deseos de las tres van aflorando, hasta esas páginas en las que se pone claramente de manifiesto la frialdad de la relación íntima entre Wendy y su marido (mientras ellos mantienen una conversación de lo más frívola, sus sombras se entregan apasionadas al sexo); pasando por el primer y último capítulo de la narración que, narrados a través de la imagen en el espejo de Alicia, dan una idea clara del ejercicio mental al que Moore nos somete: lo que vamos a leer son meros reflejos de la realidad, acaso prostituidos por la fantasía del autor a la que, durante el transcurso de la narración, iremos vertiendo nuestras propias experiencias para mirar de una manera u otra a lo que Lost Girls pretende transmitirnos desde las muchas dualidades que entre lo real y lo onírico van dándose la mano.

Una lección magistral de cómo hacer un GRAN cómic nadando a contracorriente.

Sergio Benítez (127)

jueves, 19 de marzo de 2009

Y: the LAST MAN vol.10: WHYS and WHEREFORES

Guión: Brian K.Vaughan

Dibujo: Pia Guerra

Editorial: DC

Formato: TPB. 128 Páginas

Precio: $14.99

Calificación: 10/10


Cuando Perdidos empezó hace a emitirse hace casi cinco años, pronto quedó muy claro que la conclusión de la serie no iba a ser satisfactoria para toda la legión de seguidores que, desde muy temprano, comenzó a acumular la misma. Dicha impresión se agravó aún más con el irregular y plúmbeo devenir de gran parte de la segunda y tercera temporada, no así en las impresionantes cuarta y quinta (actualmente en emisión). El que la serie haya dado un salto de gigante en esta última no quita para que un servidor siga pensando que cuando dentro de poco más de un año asistamos al final de Perdidos, mucha gente quede descontenta con el resultado final. Algo parecido pasa con Y: The Last Man, cuya historia guarda no pocas concomitancias con la famosa serie de televisión más allá de que Vaughan sea escritor de las dos.

En los cinco números que preceden al sesenta y último de la colección, Vaughan sigue cerrando tramas, encuentros y da fin a relaciones que empezaron hace cinco años (tanto si estamos hablando de tiempo real como del que transcurre en el cómic). Ello obliga al escritor a acelerar ciertos esperados acontecimientos que, en algunos casos, carecen de la trascendencia que uno se podría haber imaginado. Así, el encuentro final entre Yorick y Beth (y no estoy destripando nada, no se preocupen) no resuena en las páginas como en un principio podríamos haber afirmado que iba a hacerlo, lo que no implica que tal y como se desarrolla tan esperado reencuentro sea totalmente lógico lo que el guionista plantea como consecuencias del mismo.

Ahora bien, lo que cae fuera de esta lógica y vuelve a puntar a la genialidad de Vaughan son los finales de los números 57 y 58. Ambos, de un impacto aplastante (sobre todo el del segundo) muestran a un guionista que tiene muy claro hacia donde quiere dirigir el final de la historia de Yorick, un final que puedo adelantar, no se acerca ni de lejos al edulcoramiento al que nos tienen habituados las historias Made in Hollywood...a no ser que estemos hablando de finales tipo el de Hijos de los Hombres.

Pia Guerra, consciente de que tiene que dar el todo por el todo, concreta algunas de las mejores escenas de la serie, recreándose en espectaculares páginas completas en las que uno o dos personajes centran toda la atención. Especial mención merece, por sus repercusiones, la página final del número 58, una muestra inequívoca de la brillantez que Guerra ha ido desarrollando (aunque no de forma continua) a lo largo de la colección: jugando gráficamente con la dualidad inglesa de la letra Y (que en la lengua anglosajona se pronuncia igual que la palabra why-por qué) la composición de Guerra se queda grabada a fuego en nuestra memoria de forma más indeleble que la que se hubiera obtenido con el uso de cualquier onomatopeya sobreimpresa, y más aún si tenemos en cuenta además que se trata, probablemente, de uno de los cliffhangers más inesperados de toda la historia.

Y llegamos así al número 60. El final de un camino por el que Vaughan nos ha llevado de la mano con pulso firme durante más de cinco años toca a su fin. El guionista, sabedor de ello y del riesgo que entraña meter la pata en el último momento, se desmarca con una historia que nos sitúa sesenta años en el futuro. Ello le permite jugar con flashbacks que van incidiendo en acontecimientos sin aparente cohesión pero relacionados todos con Yorick. El mejor de todos ellos (la muerte de uno de los personajes más queridos de la serie) permite a guionista y dibujante la creación de una de las escenas más emotivas de toda la colección, arrancando desconsoladas lágrimas del lector.

Bajo el título Alas, que hace mención al "Alas, poor Yorick" del Hamlet shakespeariano (y cuya traducción sería ¡Ay, pobre Yorick!) Vaughan concluye de forma magistral y tremendamente poética una serie que por ahorrar cansinos superlativos, es una Obra Maestra del Noveno Arte. Con Y:The Last Man el guionista americano concluye su obra más personal hasta la fecha, una cumbre en su carrera como escritor de cómics que será difícilmente superada....y no sólo por él mismo.

Sergio Benítez (126)

miércoles, 18 de marzo de 2009

Y: the LAST MAN vol.7: PAPER DOLLS; vol.8: KIMONO DRAGONS & vol.9: MOTHERLAND

Guión: Brian K.Vaughan

Dibujo: Guerra & Sudzuka

Editorial: DC

Formato: TPB. 144 Páginas

Precio: $14.99 c/u

Calificación: 9/10

Llegamos a la recta final de este recorrido por Y: The Last Man que desembocará en una última reseña dedicada íntegramente al volumen 10. El lento y brillante devenir mediante el que la serie ha ido desarrollándose comienza a dar sus frutos, pues es en los números recogidos en el noveno tomo en los que Vaughan comienza a dar respuestas a las múltiples preguntas que ha ido diseminando a lo largo de los años.

Antes de ello, el escritor, con la eficaz ayuda de Guerra y de Goran Sudzuka (un clon de la primera), se sumerge en contarnos, por una parte, como se van entrelazando las vidas de los personajes femeninos que orbitan alrededor de Yorick; reservándose en los tomos siete y ocho dos números para contarnos, a través de flashbacks que ocupan la totalidad de los mismos, los orígenes de la Agente 355, Ampersand, la Dra. Mann y la Teniente General Alter, con resultados desiguales: si bien los tres primeros resultan esenciales para la total comprensión de los citados personajes, el de Alter se antoja excesivamente forzado, algo que también es extensible al personaje menos comprensible de toda la saga.

Ya en el tomo nueve, Vaughan comienza a acelerar el ritmo de los acontecimientos dando por fin UNA posible respuesta, que no LA respuesta, al porqué de la plaga que asoló al género masculino. Dicha respuesta, perfectamente argumentada por el escritor, y con raíces en varios números atrás, resulta del todo lógica y satisfactoria, pero casi innecesaria cuando, a entender del que esto suscribe, el objetivo último de Y: The Last Man no es dar este tipo de explicaciones, sino analizar la raza humana con la genialidad que Vaughan lo hace.

Cerrando el tomo con dos historias fuera de la continuidad que atañe a Yorick, y que Vaughan usa para completar de forma brillante el fresco que ha dibujado en este particular universo, todo queda ya preparado para los seis números que cerrarán una de las sagas más apasionantes jamás publicada en formato de tebeo.

Sergio Benítez (125)

martes, 17 de marzo de 2009

Y: the LAST MAN vol.2: CYCLES, vol.3: ONE SMALL STEP, vol.4: SAFEWORD, vol.5: RING of TRUTH & vol.6: GIRL on GIRL

Guión: Brian K.Vaughan

Dibujo: Pia Guerra

Editorial: DC

Formato: TPB. 128 Páginas

Precio: $12.95 c/u

Calificación: 9/10

Escribir más de una reseña sobre una misma serie, da igual lo longeva que esta sea, siempre resulta complicado. A no ser que estemos hablando de alguna de las múltiples colecciones de la familia mutante marvelita, o del Sandman de Neil Gaiman (por poner dos ejemplos clarificadores), es difícil tener que incidir en aspectos novedosos sobre unos trabajos, los de guionista y dibujante, sin caer en la reiteración de lo que ya se ha escrito con anterioridad. Es por ello que la idea inicial que tenía para mi acercamiento a Y: the Last Man al final se haya visto transformada radicalmente.

Mi intención primera era dedicar a la fabulosa serie creada alimón por Vaughan y Guerra un total de diez reseñas, una por cada tomo recopilatorio editado en los Estados Unidos. Pronto me di cuenta que tal tarea, al margen de laboriosa, iba a devenir en unos comentarios plúmbeos y reiterativos acerca de la grandeza del realismo que tanto el escritor como la dibujante habían sido capaces de desarrollar en la colección. Y, la verdad sea dicha, lo último que deseaba era aburriros a vosotros, nuestros queridos lectores, objetivo último de estas nuestras neuras verbalizadas.

No me quedó pues más remedio que variar aquella intención, por más que me dolía no poder desgranar número por número la cantidad de geniales líneas de diálogo que, normalmente puestas en boca de Yorick
(geniales los guiños a Predicador o Cazafantasmas), Vaughan va hilvanando en una historia cuyo sentido del avance del tiempo y carácter cultural multi-referencial resultan envidiables. Había pues que cambiar la estrategia de acercamiento. ¿Cuál sería la nueva estructura de tan ingente trabajo?.

La respuesta, tan obvia como en contra de mis deseos iniciales, era dedicar un mismo espacio a la crítica de varios tomos. Decidido el nuevo formato, faltaba determinar cuantos recopilatorios sería capaz de aglutinar en único comentario. En principio creí que tres sería buen número, así que este texto que estáis leyendo iba a albergar inicialmente a los volúmenes dos, tres y cuatro. Pero conforme iba leyendo primero el cinco, después el seis, creí necesarios incluirlos también. Elevándose la cantidad de páginas aquí revisadas a un número cercano a las setecientas cincuenta.

Como podrán comprender, desgranar aquí todo lo transcurrido en los tres años de acontecimientos que tal número de páginas abarca sería un ejercicio de futilidad extrema. No sólo porque necesitaría más texto del que alguien estaría dispuesto a leer, sino porque no este un espacio que guste de destripar puntos vitales de la trama de ninguno de los tebeos que comentamos. Así que, en líneas generales, lo que puedo comentar acerca de Y: the Last Man y de los treinta números que abarcan los cinco tomos sobre los que incidimos es.......

.......NO, mejor descubránlo por ustedes mismos; les aseguro, con toda la certeza de alguien que lleva mucho tiempo leyendo de todo, que disfrutarán de cada página, cada acontecimiento, cada línea de diálogo y cada giro de guión como si se tratara de una historia protagonizada por cada uno. Eso, creánme, es más de lo que se puede decir sobre muchos de los tebeos que pululan por ahí hoy en día.

Sergio Benítez (124)

lunes, 16 de marzo de 2009

Y: the LAST MAN vol.1: UNMANNED

Guión: Brian K.Vaughan

Dibujo: Pia Guerra

Editorial: DC

Formato: TPB. 128 Páginas

Precio: $12.95

Calificación: 8.5/10

6 años. 60 números. Unas 1500 páginas. Esos son los números que se necesitan para conseguir una de las mejores series de la historia del cómic. Y no crean que exagero. En absoluto. Lo que Brian K. Vaughan y Pia Guerra han conseguido con Y the Last Man va más allá de lo que un servidor puede llegar a expresar en una reseña. Parafraseando a una de las alabanzas que vienen en la portada de uno de los diez tomos en los que está recopilada la serie: "La mejor película de este año es un comic-book". ¡Cuán afinada afirmación!.

No es de extrañar pues que Hollywood haya puesto ya sus miras en la posible adaptación de Y a una trilogía de películas protagonizadas por Shia La Beouf y dirigidas (o al menos eso se comenta) por David Caruso, el responsable de Disturbia. Desde lecturas reCOMICdadas queremos dedicar nuestro pequeño homenaje a tan magnífica muestra del noveno arte y comenzamos con este primer volumen una serie de reseñas (de longitud desigual) que repasarán la totalidad de los sesenta números. Así que relájense en sus butacas, y prepárense porque aquí arrancamos...

En cuestión de segundos todo ser viviente sobre la faz de la tierra con un cromosoma Y (los machos de cada especie) fallece sin explicación aparente. A tal hecatombe sólo sobreviven dos varones: Yorick, un artista del escapismo, y su mono Ampersand (nombre del símbolo &). Yorick (cuyo nombre está extraído de uno de los personajes de Hamlet) habla con su novia Beth, que en esos momentos está en Australia, cuando la tragedia se desata. Aviones caen en picado, trenes se estrellan, se colapsan las carreteras y medio mundo deja de funcionar. En esta tesitura y a lo largo de un primer número de antología, Vaughan presenta a los que serán los principales protagonistas de la historia. Acompañando a Yorick en su particular odisea estarán su madre, congresista del gobierno americano; la Agente 355, perteneciente a una organización secreta que sirve directamente al Presidente; la doctora Mann, experta genetista, y la teniente Alter, militar del ejército israelí a la que una misteriosa llamada llevará a los Estados Unidos.

Con el telón de fondo que supone que los hombres desaparezcan de la faz de la Tierra, Vaughan comienza a deshilar la madeja que llevará a Yorick a recorrer medio país en busca de la Dra. Mann. En el camino, conoceremos a Hero (sí, el nombre de la enamorada de Mucho Ruido y Pocas Nueces) hermana de Yorick afiliada a las Amazonas, un peligroso grupo de mujeres radicales que haciendo honor a su nombre se han cortado un pecho y van a la búsqueda de nuestro héroe tan pronto se enteran de la existencia de un hombre vivo.

Vaughan, colaborador de la genial Lost (que menuda quinta temporada nos está regalando), demuestra su inherente capacidad a la hora de escribir una serie que va entretejiendo la trama de forma pausada, tomándose su tiempo para describir a los personajes con la profundidad que se merecen y limitando el cásting de los mismos, al menos en este primer tomo, a los seis citados. Ello no quita para que los secundarios que van apareciendo, muchos de los cuales sólo lo hacen unas pocas páginas, tengan la misma solidez que el sexteto protagonista. Vaughan se muestra como un perfecto analista de la psique femenina en particular y la humana en general, analizando, ya sea a grandes rasgos o a través de pequeños detalles la miríada de reacciones con las que el género superviviente se ve obligado a copar.

Contrapunto perfecto a lo que Vaughan establece en los guiones, el dibujo de Pia Guerra, cuya aparente simplicidad encierra un mundo por descubrir, entintado a la perfección por Jose Marzán, descubre a una artista que domina a la perfección la caracterización de los personajes sin tener que recurrir a muchos artificios. A fin de cuentas Y the Last Man no es una serie de superhéroes ni gente con poderes, es una historia en la que personas ordinarias se ven envueltas en circunstancias extraordinarias, captando tanto Guerra como Vaughan la esencia de esa normalidad en un cómic de esos que hacen historia. Imprescindible.

Sergio Benítez (123)

viernes, 13 de marzo de 2009

The AMAZING SPIDER-MAN. BRAND NEW DAY HC vol.2

Guión: Bob Gale & Zeb Wells

Dibujo: Jimenesz, Bachalo & Kitson


Editorial: Marvel

Formato: Premiere HC. 168 Páginas


Precio: $24.99


Calificación: 5/10

Comentaba hace unos meses cuando hablaba del primer tomo del Brand New Day, que las voces que tachaban al tebeo como uno de los peores de Spider-man que se habían escrito eran, como poco exageradas. Tal afirmación, basada en la lectura de un volumen francamente entretenido y bien dibujado resulta ser, a la luz de la mediocridad de este segundo recopilatorio, un tanto precipitada aún teniendo en cuenta los nombres al frente del mismo.

No todos los días puede uno leer un cómic firmado por Bob Gale, el co-guionista de Regreso al Futuro, más que nada porque las incursiones del escritor en el noveno arte son contadas. Es por ello que las expectativas ante lo que nos podía ofrecer en los cuatro números por él narrados eran bastante grandes. Lamentablemente, lo que Gale pergeña no es más que un continuo refrito de ideas más que vistas en la colección del trepamuros, inventándose un nuevo villano (que volverá a aparecer, no cabe duda) llamado Freak cuyos poderes vienen derivados de un suero similar al que el Dr. Connors usa para convertirse en el Lagarto. Tal alarde de originalidad se tolera por la estupenda labor de Jimenez (que no por la de un correcto Kitson) a unos lápices que, no obstante, siguen intentando salir de la alargada sombra de George Pérez.


Tras el chasco de la lectura de lo escrito por Gale, el interés por lo correspondiente a Zeb Wells decrece por minutos y ni Lobezno, ni esa rocambolesca historia con un dios maya de por medio, ni el siempre estimulante dibujo de Bachalo son capaces de sacar a flote a unos números que se hunden con un pesado lastre, el de la sensación de que nadie sabe hacia donde se dirige esta nueva encarnación de Spider-man. Yo por si acaso me apeo en este punto de la colección, no me vaya a coger sin flotador el hundimiento de este Titanic en potencia. A más ver pues.
Sergio Benítez (122)

jueves, 12 de marzo de 2009

SHUTTERBURG FOLLIES. una novela gráfica

Guión y Dibujo: Jason Little

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Cartoné. 158 Páginas


Precio: 13.95€

Calificación: 6.5/10

Shutterburg Follies
es una de esas lecturas que llega a mis manos por casualidad. Nadie me la había recomicdado. No sabía de su existencia. No tenía ni idea de quién era el autor. Desconocía de que iba la historia y mucho menos si valdría la pena su compra. Pero de cuando en cuando la compra a ciegas es un deporte sano a practicar...siempre que el bolsillo lo permita, claro está.


Previa lectura, pero post-adquisición, indagué un poco por la red para hacerme una idea de qué iba a tragarme. El resultado de la corta investigación (es lo que tiene Internet, que no te tienes que pasar horas para encontrar los datos que buscas) me llevó a descubrir que Shutterburg Follies es el comienzo de Bee, la serie online que el autor va actualizando cada domingo acerca de las aventuras y desventuras de una adolescente bastante curiosa que trabaja en una tienda de revelado de una hora (como el personaje de Robin Williams en Retratos de una Obsesión). Para ser más exactos, Shutterburg Follies recoge las 153 primeras entregas de una serialización que, cuando escribo estas líneas, va por la entrega 70 de su segunda etapa.

Evidentemente, que las raíces del proyecto se encuentren en forma virtual antes que impresa no es nada nuevo (ahí está PvP para demostrarlo), cómo tampoco lo es la base del guión, una suerte de extraño cruce entre La Ventana Indiscreta y las novelas de Nancy Drew. No, la originalidad de Little se ciñe casi de forma exclusiva al apartado gráfico, en el que el autor, no es que innove, pero si plantea nuevas visiones acerca de viejas fórmulas narrativas. Las más llamativas, dejando al margen ese trazo que resulta tan cercano al de artistas como Mike Allred, se concretan en la composición de una página (recordemos, virtual primero) que ahorra en el uso de viñetas manejando muy pocas unidades y deformándolas a placer desde el cuadrado básico, siempre con esquinas redondeadas, hasta cualquier forma imaginable. Además, Little juega en muchas ocasiones con cómo se colocan estas sobre el formato apaisado, rompiendo la línea visual normal (en horizontal y de izquierda a derecha) para adaptarla a las necesidades de la acción narrativa.


Queda claro pues que, al menos desde el punto de vista visual (ya he dicho que la historia no es gran cosa), Shatterburg Follies merece la hora escasa de lectura que hay que dedicarle. Eso sí, si se quedan con ganas de más dado el abrupto final de la historia, como fue mi caso, les invito a pasarse por la página del
autor, donde podrán seguir cada semana las aventuras de Bee. Yo ya llevo un tiempo haciéndolo...¿a qué esperas tú?.

Sergio Benítez (121)