lunes, 6 de julio de 2009

INVINCIBLE

Guión: Robert Kirkman

Dibujo: Ryan Ottley & Cory Walker

Editorial: Image

Formato: Cómic Book. 32 Páginas

Precio: $2.99 c/u

Calificación: 9/10

La semana pasada el amigo Jose os hablaba de la penúltima obra de Kirkman. Hoy he decidido liarme la capa (aunque el personaje no la lleva) y comentaros algo de la gran obra pijamera personal de éste autor: Invincible. Y no, no lo he escrito mal, es que está en inglés. Si lo quieres leer en castellano me cambias la segunda i por una e y listo.

No me voy a poner a contaros las excelencias y bondades de éste escritor cuando trabaja en sus propias creaciones. Eso sería repetir lo que se ha podido leer una y otra vez en cualquier sitio en el que se habla de ello, sólo serviría para hacer la reseña más larga y no tendría utilidad alguna. Como éste mismo párrafo que estáis leyendo, que no os aporta nada, pero es que yo cobro por palabras, así que en realidad me está proporcionado dineritos para poder comprarme un bocata de atún.

A lo que íbamos. Cuando Image decidió lanzar su nueva y flamante línea pijamera, éste fue el personaje mimado (y único superviviente) por la editorial. Puede que fuera porque tiene como emblema el logotipo de la misma, o quizá porque desde el principio ya se notaba que la serie llegaría lejos. Aqui el Sr. Kirkman nos demuestra que en el pijamismo no está todo dicho, y que siempre es posible reinventarse, cambiar de rumbo y mantenerse fresco durante números y números (cuando os escribo llevamos sesenta y dos).

La serie comienza con el típico chavalín, hijo de héroe pijamero, en el momento en que descubre que le comienzan a aparecer sus poderes. Se sientan unas bases, te plantean un par de aventurillas o tres y… ¡ZASCA!, te sale un cambio en la trama que manda a paseo las bases que había asentado para cambiarlas totalmente. Y entonces te acomodas. Te gusta como sigue la serie y… ¡ZASCA!, sorpresón al canto que te marea de nuevo. Y es que si hay algo característico de ésta serie (y marca distintiva del autor) es que todo se puede cambiar.

El Sr. Kirkman realiza un ejercicio de comic pijamero con la plantilla clásica de toda la vida: desarrollar la historia, avanzar subtramas, muchas hostias y finales de grapa de ésos que atrapan hasta la siguiente entrega. El mecanismo del botijo, pero hecho con arte y sin la lacra de una continuidad que se remonte más allá de veinte años ni un gran grupo corporativo dueño de los personajes que sólo quieren que la vaca siga produciendo leche, aunque esté aguada y sea imbebible. En la parte gráfica la serie comenzó con Cory Walker hasta su séptimo número, siendo reemplazado desde entonces hasta la actualidad por Ryan Ottley. Ambos autores son de trazo bastante limpio, competentes en el campo narrativo y, sin ser lo que denominan “artistas Hot”, resultan bastantes agradables a la vista.

Lo que debería de aclarar, porque luego hay algunos a los que les gusta criticar las notas obtenidas en las recomicdaciones, es que el peazo nueve que se lleva ésta serie está pensado dentro del contexto y el género al que pertenece, es decir: el pijamismo. Si la comparamos por ejemplo con los libros de Teo (título al azar), está claro que merecería un uno o menos aún… Pero no os preocupéis, en la actualidad me estoy leyendo todos y cada uno de los libros del susodicho personaje para colgar la reseña en el futuro.

Pues bien, espero haber logrado picar la curiosidad de aquellos lectores pijameros que nunca se han acercado a la obra sin caer en el destripamiento del argumento de la serie, conseguido arrancar una sonrisa a los seguidores de la misma al recordar los buenos momentos que les hace pasar, y tener suficientes palabras en la reseña para que además del bocata de atún me llegue para una cervecita fresquita.

Saludos!

Nacho (4)

TIRESIAS

Guión: Le Tendre

Dibujo: Rossi


Editorial: Planeta DeAgostini


Formato: Libro Cartoné. 96 Páginas


Precio: 10.95€


Calificación: 6.5/10

Aficionado desde hace muchos años a la mitología (sobre todo la greco-romana y la nórdica) en cuanto leí que Planeta iba a publicar un cómic llamado Tiresias, una lucecita se encendió en mi cerebro, ¿de qué me sonaba ese nombre?. Raudo, tiré de biblioteca (sí, se que hubiera sido más rápido haber consultado la Wikipedia o similar pero, como dirían los anglosajones, old habits die hard) y di con lo que estaba buscando: Tiresias fue un adivino ciego de Tebas y uno de los dos más celébres de la mitología griega. El hecho de que su nombre me fuera tan familiar se debía a que aparece en La Odisea, ya que es el que consulta Ulises en el Hades para saber cómo se desarrollará su regreso a Ítaca. Resuelta la duda, una nueva aparecía en el horizonte, la que hacía referencia a cuál de las dos versiones sobre el personaje haría referencia el cómic francés, si a aquella en la que el adivino quedaba ciego por haber sorprendido a Atenea bañándose, o a la que perdía la vista por mediar entre Zeus y Hera en una discusión del divino matrimonio acerca del placer sexual. Como quiera que la curiosidad siempre ha sido una de mis debilidades, estaba claro que tenía que hacerme con el tebeo para salir de dudas, algo a lo que ayudaba que éste tampoco fuera excesivamente caro.

Creo haber comentado en más de una ocasión que si hay una cosa que me saca de quicio (no mucho, no creáis) a la hora de abordar la lectura de un tebeo europeo es esa extraña sensación inicial de no saber qué diantres está uno leyendo, qué papel juegan todos los personajes que se nos presentan de "golpe y sopetón" y por dónde narices está discurriendo una historia de ritmo más bien atribulado (por no decir atropellado). Y esas son precisamente las sensaciones que Tiresias traslada nada más comenzar: presenta a la gran mayoría de los personajes en pocas páginas, arranca en mitad de la nada y casi no dibuja el "decorado" donde se desarrollará la acción y, para colmo de males, (y esto es un defecto sólo atribuible a la reducción de Planeta, que por primera vez resulta molesta) la letra de los bocadillos es tan minúscula que resulta toda una ordalía tener que fijar tanto la vista para poder aprehender lo que Le Tendre va desgranando página tras página.

Toda vez los ojos se acostumbran a la tipografía, y el cerebro se acomoda al ritmo de la lectura (algo que sucede más o menos a la mitad del primero de los dos álbumes incluidos en el tomito) es cuando se puede empezar a apreciar en su justa medida el trabajo del guionista. Para empezar, y sacándome de la duda inicial, el guionista toma un camino intermedio, en el que tanto Atenea, como Zeus y Hera tienen su protagonismo, presentando Le Tendre a un Tiresias vividor y mujeriego, un chulo amante de la buena vida cuyos actos para con una de las vírgenes vestales del templo de la primera le acarrearan terribles consecuencias. Como si de un "Orígenes de..." se tratara, el guionista traza un recorrido de ritmo irregular por la vida del guerrero transformado en mujer por la ira de una diosa y obligado a vivir como tal con todas las consecuencias que ello acarreaba en la época clásica. El problema es que, dejando a un lado los tintes mitológicos, que siempre son tan agradecidos, el tebeo recorre de forma constante lugares muy comunes de las historias de enredos y cambios de sexo que hemos podido ver en el cine en cintas como la genial Tootsie de Sidney Pollack, no consiguiendo el escritor - aunque sí el dibujante, con su trazo claro y colorido vivaraz - dejar una huella indeleble en la memoria del lector.

Sergio Benítez (203)

viernes, 3 de julio de 2009

El PRÍNCIPE de la NOCHE

Guión: Yves Swolfs

Dibujo: Yves Swolfs


Editorial: Glénat

Formato: Libro Cartoné. 296 Páginas


Precio: 24€


Calificación: 8.5/10


Normalmente suelo empezar las recomicdaciones con alguna historieta personal acerca de mi relación con el autor o el género en cuestión, pero es que es la primera vez que leo a Swolfs y cómics de vampiros, a parte del Drácula de Fernández, no he leído muchos (de hecho, a bote pronto, no recuerdo ningún otro tebeo de chupasangres que haya pasado por mi tebeoteca o permanezca aún en ella). Así que descartada la historieta. La segunda opción es otra historieta, pero relacionada con la búsqueda denodada del cómic que nos ocupe, pero es que desconocía la existencia de este Príncipe de la Noche hasta que lo anunció Glénat como el primero de su nuevo sello de integrales (más sobre la polémica creada por el formato, dentro de un ratito). Así que descartada la segunda historieta. Para colmo, tampoco tengo una anécdota que contar relacionada con cómo compre el volumen, así que veo complicado llenar un párrafo introductorio....un momento....¡si ya lo he hecho!....ustedes me disculpen.

Entremos pues en materia de la magnífica lectura que ha resultado este mi primer contacto con Swolfs, ya que rechacé de pleno comprar Durango después de que nuestro "impaciente" amigo Pablo comentara por su blog que la impresión en la edición de Planeta dejaba mucho que desear. Y la verdad es que, para ser lo primero que leo del artista, debo confesar que no lo he "tratado" muy bien, abandonando la lectura a la mitad para centrar mis fuerzas en las novedades del Salón; y aún así, la fuerza de lo escrito, pero sobre todo de lo dibujado por el belga, no ha perdido un ápice de su brillante intensidad.

Con El Príncipe de la Noche, Swolfs se acerca al mundo de los chupasangres a través de una historia muy ambiciosa que abarca varios siglos en el tiempo (desde la edad media hasta mediados de la pasada centuria) mientras sigue a por una parte a Vladimir Korrigan, vampiro sanguinario y cruel heredero de Vlad Tepes, y por la otra al clan de los Rougemont, cuyo devenir quedará marcado por el encuentro inicial con el tenebroso ser y a través de la cual el autor ira desgranando poco a poco la historia. Una narración de constante búsqueda de venganza que, de forma sutil y muy inteligente, Swolfs irá transformando poco a poco desde la sed de sangre inicial contra aquél que acabara con la esposa del primer Rougemont, hacia un relato de misterio (con tintes policiales muy bien injertados en la trama) en el que poco a poco el protagonismo del centenario vampiro irá desplazándose hacia Vincent, el último del clan, y aquél realmente destinado a plantarle cara de forma definitiva al señor de la noche (y no,no me refiero a Batman). Por el camino, Swolfs irá presentando a gran cantidad de personajes secundarios que, lejos de ser meras comparsas del enfrentamiento entre los dos protagonistas, sirven a la trama de forma precisa y la adición de todos y cada uno de ellos va conformando el enorme tapiz sobre el que se desarrolla la acción en la que habrá tiempo para que aparezcan hasta nazis aliados con el vampiro.

Lidiando a veces en la frontera entre lo tópico y lo novedoso, donde El Príncipe de la Noche no anda sobre la cuerda floja es en el dibujo, de una elegancia que sólo se me ocurre calificar de supina. Aún con la reducción del formato...y aquí es dónde hago un alto para entrar a comentar la polémica generada por la decisión de Glénat, una polémica que, sinceramente, entiendo pero no comparto. Vale que sería idóneo que todos los integrales fueran como el del Peter Pan de Loisel, pero ni con crisis ni sin ella no hay bolsillo que aguante gastarse 50€ todos los meses en lo que están sacando por la mitad de precio. Si la opción es no poder leerlo o leerlo a tamaño reducido, sin duda alguna me decanto por esta última, máxime si...el dibujo de Swolfs luce con toda su grandeza, permitiendo la disminución seguir apreciando hasta la última "rayita" de la compulsión por el detalle de la que hace gala el belga, tanto en la maravillosa caracterización de los personajes, definidos a la perfección de forma inequívoca, hasta en los fondos, cuidados tanto o más que los personajes, y en los que el artista se muestra como un auténtico genio.

Consecuencia obvia de lo mucho que he disfrutado con este Príncipe de la Noche es la rabia de no poder adquirir Durango por los motivos que comenté al principio de la recomicdación. Tanto es así que una idea que lleva tiempo rondándome la cabeza ha ido tomando cuerpo en los últimos meses: del curso que viene no pasa que me meta en la escuela oficial de idiomas para recuperar y aumentar mi olvidado francés. Como lo consiga ya pueden temblar las "puertas" de BDNet porque me voy a pillar de todo y más...

...¡ah!, casi se me olvida, si había leído más cómics de vampiros, en concreto Crimson (no me extraña que se me olvidara) y el Yo, Vampiro de Risso (que tampoco era gran cosa).

Sergio Benítez (202)

jueves, 2 de julio de 2009

AUSCHWITZ

Guión: Pascal Croci

Dibujo: Pascal Croci

Editorial: Norma

Formato: Libro Cartoné. 88 Páginas

Precio: 12€

Calificación: 6.5/10

En principio esta recomicdación iba a formar parte de un especial que Mario y un servidor iban a dedicar a la Segunda Guerra Mundial en el cómic y que al final no vió la luz por razones diversas. Aún así, cuando hablamos de qué tebeos no podían faltar en dicho especial, los dos coincidimos en que uno de los que debía estar era la recreación que Pascal Croci hizo de uno de los más vergonzosos acontecimientos que haya tenido lugar en los veintiún siglos de existencia de la humanidad: la Shoa. El Exterminio. El Holocausto judío.

Para retratar los horrores de tan execrable episodio de nuestra historia Croci decide de antemano centrar su atención en uno de los lugares emblemáticos donde se llevaron a cabo las multitudinarias ejecuciones y los más atroces experimentos del régimen nazi, el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, en el que se calcula que se exterminaron cerca de 1.3 millones de vidas a lo largo de los cinco años que estuvo en funcionamiento.

Apoyándose en un trazo que exagera, queremos pensar que a propósito, las facciones humanas (sobre todo las enormes miradas) y deforma la fisonomía de los personajes hasta aportarles de una cualidad cuasi expresionista, Croci dota a la lectura visual de Auschwitz de un realismo sucio que casi puede palparse en esas aguadas grises vertidas directamente sobre los lápices.

En lo que a la narración de los acontecimientos respecta, el autor, que mantuvo numerosas entrevistas con supervivientes del Holocausto, utiliza a un matrimonio polaco ficticio para, desde el presente y mediante dos flashbacks, trasladarnos a su llegada al campo de concentración. Ello permite al autor hablar al lector desde una doble posición, la de mero observador de los acontecimientos del pasado y la de agitador de conciencias sobre un presente que resulta no menos lamentable. En su intento por no implicarse emocionalmente en lo que a la primera postura se refiere, las páginas de Auschwitz emanan una cierta cualidad aséptica potenciada, qué duda cabe, por el intenso recuerdo que otras obras de arte si consiguen dejar en el lector/espectador (y ahí está La Lista de Schindler) relatando casi lo mismo.

A esta cualidad se une que la segunda posición es demasiado breve como para calar mucho más allá de la obvia y dolorosa ironía que supone el final, quedando un conjunto al que quizás, sólo quizás, le habría hecho falta conseguir un mayor grado de implicación para con el lector, que (en el caso del que esto suscribe) ha visto y leído suficiente material sobre la Segunda Guerra Mundial como para estar siempre a la búsqueda de algo que aporte perspectivas nuevas y frescas sobre tan intenso periodo del s.XX. Seguiremos buscando...

Sergio Benítez (201)

LA COSA NOSTRA. La LOCURA del HOLANDÉS

Guión: David Chauvel

Dibujo: Erwan Le Saëc


Editorial: Planeta de Agostini


Formato: Cartoné. 96 Páginas


Precio: 9.95€


Calificación: 7/10

Con la lección bien aprendida tras la lectura de los dos primeros volúmenes, acometí este tercero, no con cautela, sino con un espíritu reposado presto a tomarse el tiempo que fuera necesario para aprehender un tebeo que ostentara la difícil aproximación de las anteriores entregas. Cuál no sería mi sorpresa, tras terminar el volumen un par de horas después, al descubrir que La Locura del Holandés se tornaba como la mejor y más accesible de las historias hasta ahora escrita por Chauvel dentro de la saga de La Cosa Nostra.

Quizás por cansancio después de haber acometido la ingente tarea de documentarse, ordenar y escribir una historia que resultara atractiva al lector. Quizás por haber recibido duras críticas acerca del carácter cuasi inaccesible de sus dos primeras entregas. O por otras razones que sólo el sabe, Chauvel hace gala de una contención extrema (al menos en comparación) en la concreción de esta tercera entrega, una historia que sólo sigue a las desventuras de un personaje presentado de forma tangencial en el volumen dos, si mal no recuerdo, y que de esta forma permite al lector seguir de forma cómoda los acontecimientos que ante él se van presentando.

Aún en su simplicidad, es imposible acercarse a La Locura del Holandés sin haber leído antes las dos primeras épocas de La Cosa Nostra, algo que, no obstante, en ningún momento juega en contra del fluido discurrir de una narración que, a decir verdad, se hace corta pero intensa. Apoyado otra vez en el cerrado y estático trazo de Le Saëc, Chauvel encuentra con La Locura del Holandés el perfecto equilibrio de lo que deberían ser las próximas entregas de este ambicioso proyecto.


Si es así, y el guionista se muestra más humilde en la cuarta parte que aún está por aparecer en el país vecino, creo firmemente que la apreciación global de La Cosa Nostra subirá bastantes enteros. Lo único que resta esperar es que la publicación del siguiente episodio en la vida de la mafia neoyorquina no se demore en exceso. Sea cuando sea, su paso por este espacio virtual será inevitable.

Sergio Benítez (200)

miércoles, 1 de julio de 2009

MATTÉO. PRIMERA ÉPOCA

Guión: Jean-Pierre Gibrat

Dibujo: Jean-Pierre Gibrat

Editorial: Norma

Formato: Álbum Cartoné. 64 Páginas

Precio: 17€

Calificación: 8.5/10

Aquí estoy de vuelta, añorando volver al tajo, tanto tiempo sin hacer nada al final aburre, y lo dice quien se fue despotricando de todo su entorno, sus obligaciones y su rutina…………


Junto con la recomicdación que hoy nos ocupa les voy a proponer un viaje, suave y pausado a unos de los infiernos que hubo en el siglo XX de la mano de un autor, Gibrat, al que conocemos en nuestro país por La Prórroga (dos volúmenes) y El Vuelo del Cuervo, series que no me he leído (sí, habéis leído bien, no lo hecho aún pero todo caerá) y que, por lo que tengo entendido, son historias cotidianas, tranquilas ambientadas en la Europa de la Guerra Mundial.


Este Mattéo, a grandes rasgos, trata sobre un joven, hijo de un anarquista español, que tuvo que huir a Colliure (Francia), y que ante la llamada a filas para la Primera Guerra Mundial, decide quedarse en casa, aprovechando que por su circunstancia española, no le obligan alistarse. Pero ante la presión de su entorno reprochándole su cobardía y, principalmente, el rechazo de su novia ( una frase muy buena del guión dice:”Para mí la reconquista de Juliette pasaba siempre por la de Alsacia y Lorena”) toma la loca decisión de alistarse e ir camino a esa carnicería sin sentido.


Deciros que esa portada del protagonista con el uniforme, esta temática sobre la Gran Guerra, pese a no haber leído nada de este autor, fue argumento suficiente para decidirme por este cómic. Y decir que mis expectativas se han visto cumplidas y con creces. Antes de todo tenemos que saber que esta historia va a articularse en cuatro volúmenes, por lo que en este primero, a mi entender, se presenta muy bien a los personajes, ese joven soñador, esa madre amargada, ese amigo bravucón, esa novia altiva, al tiempo que se nos introduce también la trama de manera que quede todo abierto para que tome la dirección que quiera el autor, alternando la historia el ritmo pausado de Colliure con las escenas negras en las trincheras hasta arriba de fango. La historia comienza tranquila pero se va presagiando desgarradora en algunos aspectos, ¡como va a ser la Primera Guerra si no!. El guión, de carácter muy literario, le sienta muy bien al tono de la narración y presiento que el autor se mueve como pez en agua con este tipo de historias en cierta manera intimistas aunque enclavada en un gran marco como es la guerra.


Pero lo que de verdad merece la pena y hace que este cómic cobre muchos enteros, sea una delicia para la vista y justifica de sobra la compra es el dibujo de Gibrat: el artista se nos muestra como un dibujante excelso, un maestro del color y la luz. Su trazo que me recuerda al de un simple lapicero que va dando vida a las figuras humanas y a los paisajes de manera magistral, las llena de belleza y realismo. Las viñetas son en su mayoría grandes y se comprueba su genio en las escenas multitudinarias como son las de las trincheras o los recibimientos y despedidas en los andenes de la estación de tren. Y en las mujeres, ¡ah! benditas mujeres…….como las dibuja el muy bastardo, dan ganas de traspasar la cuarta dimensión (con cuidado que no te cojan y te manden al infierno de Verdún) y meterle el morro a la tal Juliette y después seguir bajando…….esteeee………mejor termino aquí la recomicdación que me estoy enciendo.


Toni Caracrater (2)

PESADILLAS



Guión: Katsuhiro Otomo

Dibujo: Katsuhiro Otomo

Editorial: Norma

Formato: Tres Álbumes Rústica. 246 Páginas

Calificación: 7.5/10

Antes de embarcarse en la obra por la que pasará a la historia del noveno arte, Katsuhiro Otomo publica este Pesadillas cuya primera edición española por parte de Norma (en tres volúmenes de su Colección BN) es la que nos ocupa.

Domu (título original japonés que significa sueño infantil) parte de una premisa simple que Otomo desarrolla con suma facilidad sin entrar en la complejidad que después definirá a Akira: en sus páginas el nipón utiliza uno de esos abigarrados edificios de viviendas de Tokio para narrar el enfrentamiento entre dos personajes con poderes psíquicos, un anciano (al menos en apariencia) y una niña. El primero comete asesinatos para conseguir de sus víctimas los trofeos más inusitados. La segunda intenta detenerlo por todos los medios posibles. Entre ellos, una investigación policial que sirve al artista para contrapesar la fuerte componente fantástica del relato con un hilo argumental anclado en la realidad. Lo sorprendente del conjunto, sobre todo en su unión con un dibujo que en breve pasaremos a comentar, es la extraña sensación que se mantiene durante toda la lectura, como si en todo momento lo que estuviéramos leyendo formara parte de un complejo sueño.

De esta forma se explican a la perfección esos peculiares saltos en la acción que Otomo va introduciendo a lo largo de la lectura y que, unidos a los fastuosos enfrentamientos entre los dos personajes principales (precursores, qué duda cabe, de los que definirán Akira) completan un tebeo electrizante, aunque repito, algo simple en su concepción global, que se beneficia de la maestría del artista a los lápices.

En el terreno visual el Otomo que encontramos en Pesadillas es ya un dibujante consumado, que sabe cómo explotar las técnicas del dibujo hasta llevarlas un paso por delante de muchos mangakas coetáneos. Un uso delirante de la perspectiva, que fuerza los puntos de fuga más allá de lo imaginable para así poder dar cabida a la inmensa magnitud de los bloques de edificios donde se desarrolla la acción; un extraordinario dominio del storytelling, que Otomo explora en todas las posibilidades que a uno se le ocurra pensar; y un magistral control de la anatomía y gestos de sus personajes (atención a los primeros planos, simplemente perfectos) son los tres rasgos más sobresalientes del trazo del japonés.

Pesadillas no es Akira (de hecho muy pocas obras japonesas, ya sean de Otomo o de cualquier otro dibujante de manga, pueden hablarle de tú a tú) pero sirve como perfecta introducción al personal y fascinante mundo del autor nipón, cuya influencia en el cómic del país del sol naciente podríamos medir por similar rasero al que aplicaríamos a Osamu Tezuka.

Sergio Benítez (199)