Guión: John ByrneDibujo: John Byrne
Editorial: DC
Formato: TPB. 152 Páginas
Precio: $14.99
Calificación: O.M
Quien me haya venido leyendo durante el pasado mes, habrá notado que todas las obras a las que califico como maestras, tiene en común el ser acercamientos adultos a los personajes que ya conocemos, enfoques oscuros y maduros que ayudan a contar otro tipo de historias, diferentes a las que veníamos leyendo años atrás. Pues bien, ésta reseña, con la que termino mis lecturas de verano (y es que ya pega más hablar de Navidad que de verano) es todo lo contrario, ya que Byrne aprovechó para volver a contarnos el origen de nuestro kriptoniano favorito como mejor sabe hacerlo: como un gran espectáculo circense, lleno de luz y colorido.
Allá por el año 86, DC acaba de salir de sus primeras Crisis, ya sabéis las de “Mundos Morirán, Mundos Vivirán” no el timo ese que nos ha colado mi amigo Morrison hace poco (ya te cogeré Grant, ya te cogeré…), y después del macroevento, tocaba poner las cosas en orden. Así, mientras que Frank Miller y David Mazzuchelli se encargaban de revisitar el origen de Batman en Año Uno, o George Pérez hacía lo propio con Wonder Woman, a John Byrne le encargaron hacerse cargo de forma completa, guión y dibujo, de Superman, la tercera pata del banco para DC. Por eso, y a la espera de que Geoff Johns y Gary Frank vuelvan a contar ese origen para una nueva generación (que viejo soy, leñe), analizaremos la versión de Byrne.
Publicado originariamente como una miniserie de seis números, el autor canadiense se ocupaba en cada número de uno de los personajes secundarios del héroe (sus padres kriptonianos, Lois Lane, Lex Luthor, Bizarro, etc) para ir avanzando cronológicamente en las primeras aventuras del héroe. Aprovechaba la aparición de sus padres para contar la destrucción de Krypton y su llegada a la Tierra, la de Lois Lane para contar la primera aparición pública del héroe o su llegada al Daily Planet, y así, sin pretensiones, presentar al personaje y sentar las bases para una nueva generación de lectores, entre los que casualmente me encontraba.
Sobre Byrne, poco puedo deciros que no sepáis ya. A nivel personal, el que una vez fuera mi autor favorito ha ido cayendo en picado, tanto a nivel creativo como a nivel artístico, y se prodiga cada vez menos, en alguna cosilla para Star Trek, y poco más, y ya casi no se adivina en su dibujo aquel AUTOR, así, en mayúsculas, que guionizaba, dibujaba y hasta entintaba cosas como La saga de Fénix Oscura, Hulka o Next Men (que recomicdaré próximamente).
Durante estos seis números, que casi he memorizado a fuerza de relectura, me quedo con algunos “momentazos”, como la página dividida en cuatro, donde Lois Lane siempre llega tarde a los sitios donde Superman ha prestado su ayuda, su primer encuentro con Batman, el rescate del transbordador que dará origen a la leyenda, su primera aparición con el traje, o la reacción del kriptoniano ante la muchedumbre que le acosa tras el rescate, donde aparece sentado en la oscuridad, comentando a sus padres adoptivos que “todos querían un pedazo de mi”.
El éxito de la mini-serie fue tal que DC concedió a Byrne su propia serie mensual del personaje, enla que también nos dejó muy buenas historias, como aquella en la que Lex Luthor despide a una trabajadora que mediante un sofisticado ordenador ha conseguido probar que Superman y Clark Kent son la misma persona, ya que según el archienemigo del superhombre: “Esa afirmación sólo puede ser lógica para una máquina”
Jose (18)






