viernes, 15 de enero de 2010

El RETORNO a la TIERRA vols. 1 al 3

Según me han comentado quienes ya tenían mi dirección de correo personal, ha habido problemas con la dirección de correo electrónico del blog. Como desconozco si esto ha podido afectar a algunos de los mails que nos hayáis mandado con vuestros votos y respuestas para el concurso, os rogaría a todos que volviérais a enviarlos a la dirección sebelo2 de gmail.

Muchas gracias de antemano y disculpad las molestias que os hayamos podido causar.


'Nuff Said!

Guión: Jean-Yves Ferri

Dibujo: Manu Larcenet

Editorial: Bang Ediciones

Formato: Cartoné. 96 pag.

Precio: 10-12€

Calificación: 7.5/10

Secuencia de acontecimientos: Nacho me propone reseñar en cuatro recomicdaciones los sendos volúmenes de Los Combates Cotidianos. Nacho reseña los cuatro volúmenes de Los Combates Cotidianos. Nacho le da a cada recomicdación la puntuación de nueve y medio. Servidor no puede resistir la tentanción y se pide los cuatro tomos. Llegan los volúmenes a su tienda habitual. Los compra. Los lee casi sin darle tiempo a respirar. Se queda maravillado. Acto seguido busca más trabajos de su autor. Le llaman la atención tres tomitos apaisados editados por Bang. Los compra. Se los lee. Comienza a escribir su recomicdación con una secuencia de acontecimientos...

De igual manera que en Los Combates Cotidianos, Larcenet ponía mucho de su vida y personalidad al servicio de la maravillosa historia de Marco, aquí el artista recoge, con mucho sentido del humor, y es de suponer que exagerando sobremanera a ciertos personajes (o inventándose otros), su estancia en la campiña francesa alejado de la ajetreada existencia en la gran ciudad. Estructurado en forma de tiras de una página, dos hileras de viñetas, y múltiples combinaciones entre éstas (que van desde la única hasta la estructura base de seis), y con un dibujo relajado y suelto, mucho más de lo que se le pudiera observar en la obra editada por Norma, el artista galo compone con El Retorno a la Tierra un agradable e hilarante fresco de la idiosincrasia campestre de nuestro país vecino por contraposición a dos personajes (Manu y su mujer) que parecen sacados de cualquier comedia francesa: agobiados por esas cajas que nunca terminan de vaciarse, por la dificultad en poder conectarse a internet, por los ruidos de pájaros, por un gato que no encuentra su lugar en esta nueva etapa vital o por esos vecinos (una lástima que en la traducción se opte de nuevo por españolizar los chistes acerca de la música del protagonista) que de amables que son resultan sumamente irritantes; Larsinet (sutil modificación del apellido del artista) nos ofrece a través de la pareja y ayudado por su amigo Ferri, un tebeo entrañable que se lee en un suspiro y a golpe de carcajada y que sirve para poner de manifiesto, una vez más, que por muchas diferencias que nos puedan separar con alguien que vive en otro país, son más las semejanzas que nos terminan uniendo. Y si no me creen, pasen y vean, es más que probable que en algún momento u otro se sientan muy identificados.

Sergio Benítez (346)

jueves, 14 de enero de 2010

DAREDEVIL: REDENCIÓN

Guión: David Hines

Dibujo: Michael Gaydos

Editorial: Panini

Formato: Libro Rústica. 144 Páginas

Precio: 10.50€

Calificación: 7.5/10


Es extraño como siendo uno de los personajes menos conocidos de la casa de las ideas, Daredevil se ha convertido en uno de los mejores personajes de esta primera década del s.XXI, en parte por que normalmente se encuentra alejado de macroeventos y chorradas variadas y también por los grandes artistas que han pasado por su serie.

En lo que también ha destacado es en la cantidad de miniseries que ha tenido el cuernecitos, no siempre a la altura, cierto, algo que no se aplica a la que hoy comento, que si merece muy mucho la pena, a nivel de los mejores momentos de los últimos años del personaje.

Lejos de la Gran Manzana, de los supervillanos extravagantes y sádicos que suelen dedicar su vida a amargar la existencia de nuestro diablo guardián, nos encontramos en Redemption Valley, un pequeño pueblo que ve trastocada su vida diaria normal por el cruel asesinato de un niño. Es ahí cuando la ayuda de Matt Murdock (y no su alter ego) es solicitada para defender a los tres jóvenes acusados de la muerte del pequeño. Resaltar que esta historia se centra más en el papel del abogado que en el del justiciero dejando las pocas apariciones de Daredevil para mostrarnos lo que un tipo disfrazado de demonio suele transmitir: Miedo.

Al poco de llegar Matt y su ayudante al pueblo y ponerse a investigar comprobaremos que lo que mueve la acusación, más que las pruebas, son los prejuicios que tienen la gente “de bien” del pueblo contra estos chavales, la fama que tienen al no ser buenos católicos “como Dios manda”.

Resulta bastante aterrador ver como un pueblo entero se deja llevar por la locura y el fanatismo religioso, provocando un odio hacia el pecador, el blasfemo, lo diferente y lo condena de la forma más sangrante. Michael Gaydos hace un gran trabajo transmitiendo este ambiente gracias a su dibujo realista y oscuro. Consigue hacer que sus personajes queden reflejados y se expresen con bastante realismo. Otro punto fuerte son las espectaculares portadas de Bill Sienkiewicz donde la frase “una imagen vale más que mil palabras” toma todo su significado.

Antes de terminar quería recordar que lo que más me aterró de este comic no fue el odio que transmite todo el pueblo, sino saber que esta historia está basada en hechos reales.

Sebastián (11)

SNAKE. "Por un PUÑADO de DÓLARES"

Guión: Enrique Sánchez Abulí

Dibujo: Jordi Bernet

Editorial: Norma

Formato: Álbum Rústica. 52 Páginas

Precio: 6€

Calificación: 7.5/10

Ya he comentado por aquí alguna vez mi pasión por el western. Así que no lo reiteraré. Sin embargo, hasta ahora no había tenido la oportunidad de escribir sobre ese gran tándem de autores que compusieron Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet, más que nada porque las obras que ya han sido recomicdadas por aquí (al menos por un servidor, pues Toni si ha comentado la genial Historias Negras) del gran dibujante español debían su guión a Carlos Trillo (Light & Bold) o a Antonio Segura (Kraken). Con Abulí ha sido con quien Bernet ha trabajado durante más tiempo, sobre todo debido a su reconocidísimo Torpedo, y en mayor número de obras, siendo cinco los títulos que los dos autores han firmado alimón: la anteriormente citada, De Vuelta a Casa, La Naturaleza de la Bestia, Historias Negras y este Snake, un tebeo que no se puede definir de otra manera que no sea utilizando un vocablo al que no soy muy proclive en la forma escrita: cachondo, muy, pero que muy cachondo.

Haciendo gala de un sentido de ese sentido del humor negro negrísimo que siempre lo ha caracterizado, Abulí desembarca en el western para contarnos la historia de Snake, un pistolero de esos chungos que Clint Eastwood supo retratar tan bien en tantas ocasiones en la gran pantalla (el personaje recuerda por su fisionomía de forma inmediata al actor del Jinete Pálido), a través de varias historias cortas entrelazadas con un atisbo de continuidad que fueron publicadas previamente en el país vecino en la revista L'Echo des Savanes
. Sin ser nada del otro mundo, no podemos hablar aquí de un trabajo seminal, el guión de Abulí consigue dos objetivos muy claros: primero, pintar un Oeste americano sucio, mugriento, con personajes deleznables (incluídos el propio protagonista, quizás el más deleznable de todos) y más cercano al spaghetti western que a lo que John Ford nos legó en su filmografía; segundo, conseguir un tebeo la mar de ameno que, sabedor de su intrascendencia, se aprovecha de ella para arrancar cuantas más carcajadas mejor del lector, algo que es más que palpable en ese personaje llamado Pancho con el que se abre y se cierra el volumen, simplemente antológico.

Del dibujo de Bernet cualquier cosa que se diga, ya no aquí, sino en las futuras recomicdaciones que vayamos haciendo de sus otros muchos trabajos, no harán más que redundar hasta la saciedad en lo GRANDE que es el artista español, y en reiterar una, y otra (y otra) vez su dominio del claroscuro, la facilidad con la que es capaz de pasar del dibujo dramático a la caricatura cómica poniéndose siempre en todo momento al servicio de los guiones, cómo dibuja a las mujeres y lo bien que caracteriza a todos sus personajes en general; su inmensa capacidad narrativa aún manteniéndose en los confines de una estructura convencional de viñetas...en fin, que, básicamente, todo lo que salga del lápiz del artista catalán cuenta (y contará en un futuro) con el mayor de mis beneplácitos. ¿Que ello hace que la valoración de sus cómics sea poco objetiva?, pues bien, ¿quién dijo que la apreciación personal del arte no es subjetiva?.

Sergio Benítez (345)

miércoles, 13 de enero de 2010

La PEOR BANDA del MUNDO

Guión: José Carlos Fernandes

Dibujo: José Carlos Fernandes

Editorial: Devir

Formato: 6 Libros Rústica. 54/72 Páginas

Precio: 8€ c/u

Calificación: 8/10

Atraído desde que tengo uso de razón por aquello que no cuadra, que se sale del camino dictado, que se rebela, que busca la vía más difícil, más dura o más ardua y fascinado siempre por los artistas que han creado un mundo interior suyo, que les ha importado tres pepinos el éxito, la comercialidad, las masas, los convencionalismos.


Y la verdad que todas las artes nos han proporcionado a lo largo de los tiempos de estos demiurgos, genios para unos, locos anacoretas para otros, pero siempre atípicos, novedosos, sugerentes. Que van a lo suyo, que si llega el dinero, el éxito y la fama, bienvenido sea, que si no, no pasa nada, mientras tengan para seguir viviendo creando lo que les gusta, tan felices son, y si además tienen pequeñas y aguerridas legiones de seguidores pues más que mejor.


Todo esto viene a cuento del autor portugués José Carlos Fernandes y sus comics La Peor Banda del Mundo, de la editorial Devir, saga comenzada en 2002 que lleva seis tomitos por ahora, en los que cada uno se puede leer separadamente y está constituida de historietas cortas de dos páginas independientes entre sí. Hasta aquí todo normal. Agárrense que empieza el viaje surrealista de la mano de este genio: todas estas historias están vagamente entrelazadas ayudando a crear una visión de conjunto de una ciudad sin nombre, en cuyas casas y calles se cruzan los destinos y los delirios de un grupo de personajes con preocupaciones inverosímiles, trabajos improbables, ideas cotidianamente demenciales. Y todo ello crea un puzzle, mejor dicho un caledoiscopio, lleno de humor, sutileza, melancolía, todo a ritmo de jazz y poesía.


En el primero, El quiosco de la Utopía, se nos presenta al hilo conductor y principal de esta saga, que es un desastroso grupo de jazz que ensaya en un pequeño sótano, formado por Sebastian Zorn, saxofonista, líder de la banda y troquelador de sellos, Idaio Alzheimer, teclista y comprobador meteorológico, Ignacio Kagel, contrabajista e inspector municipal de mecheros y Anatole Kopek, batería y criptógrafo de segunda clase.


En los cinco restantes, El Museo Nacional de lo Accesorio e Irrelevante, Las Ruinas de Babel, La Gran Enciclopedia del Conocimiento Obsoleto, La Oficina de los Deshechos Postales y Los Archivos de lo Prodigioso y Paranormal asistimos al despliegue delirante de personajes y situaciones.


El dibujo de Fernandes es de trazo simple con atención al rostro y vestimenta de cada personaje, siempre con un fondo de ciudad con sus calles o pisos. Todo está dibujado con unos tonos pasteles anaranjados y amarillentos que le dan una sensación buscada de decrepitud y antigüedad. Pero donde está claro que estos tebeos alcanzan su maestría es en la desbordante y bulliciosa imaginación del autor, creando ingeniosos juegos intelectuales, todo un homenaje a Calvino, Kafka, Cortázar, Bioy Casares, Kundera, Pessoa y muchos más, pero sobre todo a Borges, ya que el cómic rezuma el espíritu del genial escritor argentino por todas sus hojas.


En definitiva, unos cómics realmente atípicos que, en una mezcla de jazz, viñeta y literatura, van atrapando lentamente, como un buen ron añejo. Cuando los acabas, impregnado de cierta melancolía y delirio, te das cuenta que este autor es tan necesario como cualquier otro, y que aquí tiene un seguidor más, sabedor del efecto nocivo que tuvo el cadmio en la floración de las calabazas.


Toni (18)

COLECCIÓN FIRMADO POR...: YO, ROBOT

Algunos habéis escrito preguntando la posibilidad de mandar vuestra lista de diez mejores sin tener la necesidad de concursar. La respuesta es sí, podéis mandar la lista de Lo Mejor del 2009 sin las respuestas a las ¿fácilonas? preguntas que os planteábamos el lunes. Os recuerdo que el plazo inicial expira el lunes próximo (día 18) a las 10 a.m.

'Nuff Said!



Guión: Juanjo Sarto adaptando a Isaac Asimov

Dibujo: Luis Bermejo

Editorial: Bruguera

Formato: Álbum Rústica. 64 Páginas

Calificación: 7/10

Dado que junto con un pequeño librito con relatos cortos sobre dinosaurios, Yo, Robot ha sido la única novela que le leí hace años a Isaac Asimov (lo sé, sé lo que me váis a decir, y sí, tenéis razón, algún día tendré que leerme Fundación entera...) sería lógico pensar que yo fui uno de esos que se rasgó las vestiduras cuando Alex Proyas estrenó su película homónima hace seis años. Pero no fue así. Primero porque eso de rasgarse las vestiduras por una afición hace tiempo que dejó de formar parte de mi forma de ver mis hobbies (si es que alguna vez fue parte), y segundo porque la cinta de Proyas, al margen de ser un magnífico filme de ciencia-ficción/acción y demostrar de nuevo el calibre del realizador tras el objetivo, no pretendía ser una adaptación fiel de la novela de Asimov, sino un guión inspirado en las tres famosas leyes de la robótica creadas por el escritor.

Demos ahora un pequeño salto temporal y situémonos hace unos pocos meses, cuando me encontraba inmerso en la búsqueda de un álbum editado por Bruguera que había dibujado el gran Fernando Fernández. Yendo de aquí para allá al final pude dar con él en Todocolección (un sitio en el que se puede encontrar de todo, y en el que, con suerte, no tienes porque gastarte una burrada de euros) con la suerte añadida de que dicho tomo venía acompañado de los otros dos que la desaparecida editorial había publicado allá por 1983, los correspondientes a Chester Himes (y su Corre, Hombre) y el que hoy nos ocupa, este Yo, Robot. Veintidós euros por los tres tebeos me parecía un precio bastante razonable y no tuve muchas dudas.

Ahora bien, mientras aguardaba a recibir el paquete, me asaltaba un temor. Sabía que estos álbumes contaban con poco más de sesenta páginas, y se me antojaba bastante difícil que estas pudieran dar cabida a las más de doscientas treinta que tenía la edición que obraba en mi poder de la novela original sin que en el camino se perdieran alguno de los pequeños relatos a través de los que se compone aquella, o se estropeara la singular idiosincrasia de los mismos. Al final, el balance entre estos dos aspectos de la traslación resulta positivo en el primero de los sentidos, no perdiéndose ninguna de las narraciones que articulan la novela, pero (sensiblemente) negativo en el segundo, ya que la compresión no le sienta nada bien a según que partes del relato.

Así, la adaptación de Juanjo Sarto triunfa en mantener la misma estructura que el trabajo de Asimov, en el que una psicóloga va contando a un periodista anécdotas sobre los robots, pero se nota que hace lo que puede a la hora de recortar aquí y allá los detalles que enriquecen el texto original para que puedan entrar (en algunos casos con calzador) en las sesenta y cuatro páginas. Consecuencia directa es que la narración aparezca en muchos momentos atribulada en exceso o el que los personajes no puedan ser presentados como debieran. Aún con este handicap no sería de recibo criticar en exceso la labor del guionista, ya que en términos generales el cómic consigue transmitir la idea genérica de la novela. A esto último no es ajeno el buen hacer de Luis Bermejo: el que hiciera sus primeros pinitos con Manuel Gago y formara parte de la generación Toutain, concreta aquí un trabajo más que correcto en el que destacan la facilidad para el diseño de personajes y, sobre todo, la expresividad que se concede a cada uno de ellos en un dibujo al que el blanco y negro en el que está reproducido sienta a las mil maravillas.

Sergio Benítez (344)

martes, 12 de enero de 2010

BONE: El VALLE

Guión: Jeff Smith

Dibujo: Jeff Smith

Editorial: Astiberri

Formato: Libro Cartoné. 528 Páginas

Precio: 45€

Calificación: 9/10

Cuando en una de las famosas reuniones del equipo de este blog (ya sabéis, en la cubierta de un crucero, disfrutando de caviar y champán), comentábamos como hacernos cargo de la recomicdacion de Bone, varias ideas se plantearon. La primera, hacer una reseña por cada uno de los nueve volúmenes que componen la serie, pero se deshecho porque podía resultar pesado. La segunda, hacer una reseña del One Volume Edition americano, que recopila en mas de 1.300 páginas la serie completa, pero que podía dejar sin cubrir muchos de los aspectos que esta fantástica serie nos contaba durante su larga andadura.


La solución, aprovechar las trilogías en que se divide (editadas con primor por Astiberri en tres lujosos volúmenes) para hacer una recomicdación sobre cada una, y para colmo de originalidad, repartirnos entre todos las tareas de recomicdador, y de esta forma, aportar tres visiones distintas sobre la serie. Por tanto, me haré cago de la primera trilogía, dejando paso a mis estimados compañeros recomicdadores para que continúen con la segunda y la tercera.


Pero vamos al lío, que se me va la crítica sin decir nada. Bone, originalmente publicada por Cartoon Books, una pequeña editorial, propiedad del autor, y luego por Image, quien reeditaría y terminaría la serie; apareció por vez primera en formato comic book, para luego ser recopilada hasta la saciedad, en diversos formatos e incluso recientemente, ha conocido una (magnífica) edición en color. Para aquellos que como yo, decidieron seguir la serie mes a mes, decir que la cosa no resulto un camino de rosas sería quedarse corto, ya que la colección se publicó de forma muy irregular, durante más de diez años.


Ganadora de toneladas de premios, Bone nos cuenta la historia de los tres primos Bone (Fone Bone, el protagonista de la serie, el adorable e inocentón Smiley Bone, y el despreciable Phoney Bone), y de cómo tras ser forzados a abandonar su pueblo natal (Boneville) debido a una de las meteduras de pata de Phoney, conocen multitud de personajes, aventuras, e incluso, su destino verdadero. Pero no nos adelantemos tanto. En sus primeras aventuras, los primos Bone llegaran a Barrelhaven, un pequeño pueblo, donde conocerán, entre otros muchos entrañables personajes secundarios, a Thorn, una bella joven que se convertirá en el eterno amor platónico de Fone Bone, y a su abuela, quien tras su bonachona apariencia esconde todo un verdadero genio, y algún que otro secreto, procedente de su pasado, que se contaría en la serie limitada Rose (que ya se recomicdó por aquí en los inicios del blog), fuera de la colección.


Sin desvelar la historia, decir que en esta primera trilogía el tono de la serie es mucho mas sencillo y amable, contando pequeños relatos, como la famosa carrera de vacas, que se verán interrumpidos por apariciones de las mostroratas, villanos de la función, y sobre todo, aunque de momento en segundo plano, y a través de sueños, el autor nos va contando pequeños fragmentos del pasado de Thorn, que se convertirán en trascendentales en el devenir de la serie.


Jeff Smith, el creador de la serie, hace un excelente trabajo de guión, donde mezcla con originalidad la aventura con el humor, y donde consigue que nos encariñemos con los tres primos de grandes narices, y al mismo tiempo, contarnos la historia de amor y amistad de Fone Bone y Thorn. En el apartado grafico, del que también se hace cargo, destaca el excelente diseño de personajes, los escenarios y en general, el universo que crea para la obra, donde dragones rojos, abejas gigantes, pulgas y seres fantásticos se mezclan con absoluta normalidad con humanos y animales convencionales.


Para terminar, y dejando paso a mis inestimables colegas de blog, recomendar encarecidamente esta lectura, y convenceros de que la disfrutes cómodamente sentados en vuestro sofá favorito, en una lluviosa tarde de otoño.


Jose (30)

ZOT! The Complete Black and White Collection

Guión: Scott McCloud

Dibujo: Scott McCloud

Editorial: Harper

Formato: Libro Rústica. 576 Páginas

Precio: $24.95

Calificación: 9/10

Hasta que Mario habló de ella por aquí en septiembre del pasado 2008, tengo que admitir que nunca había oído hablar de Zot!. Sí de Scott McCloud, del que quiero creer que leí su Understanding Comics en algún momento de un pasado indefinido. Pero sinceramente, desconocía por completo que el mismo que analizaba los tebeos de tan magistral forma hubiera tenido un pasado en el que los pijamas se cruzaban con mil influencias diferentes. El caso es que pasado un tiempo desde que mi compañero de blog nombrara por estos lares la obra (y algo más desde que el recomicdado volumen fuera amablemente cedido por él para mi deleite) saltó la noticia de que Astiberri iba a editar todo el grueso del resto de la serie en dos volúmenes de doscientasypicopáginas al módico precio de 20€ cada uno. Acostumbrado como ya está un servidor (gracias a años de práctica) a bichear por la red para encontrar la edición americana en cuanto se anuncia algo en nuestro país, esta vez me lo habían puesto muy fácil. Primero Mario comentando la pretensión de Harper de publicar en un sólo volumen toda la etapa en blanco y negro de la serie. Después Pedro, el responsable de ese estupendo blog que es Un Tebeo con Otro Nombre, facilitando a todo aquél que lo quisiera el enlace de una tienda online donde se podía encontrar el susodicho volumen por algo menos de quince euros.

Y la verdad es que pocas veces tan ajustada cantidad de dinero ha dado tanto de si: la edición de Harper no sólo cuida al máximo la reproducción de los blancos y negros originales, sino que además acompaña a cada pequeño arco argumental en los que está dividida la serie por un comentario del autor que arroja luz sobre las intenciones que tenía al escribir tal o cual número y el momento de su vida en el que lo estaba haciendo. Uniendo a esto una completísima introducción en la que McCloud nos explica su trayectoria desde que fue introducido en el mundillo de los cómics hasta que se hizo profesional, y un epílogo en el que explica que fue de su carrera una vez terminó Zot!, bien podríamos afirmar que al leer este volumen nos estamos asomando de una forma bastante exhaustiva a la vida de un autor que, leído lo leído, resulta fascinante.

En los veintiséis números recopilados en este pequeño gran volumen McCloud redefinió, muchas veces casi de casualidad, otras siendo muy poco consciente de lo que estaba haciendo, el cómic de superhéroes de una forma como no se había hecho hasta entonces. Para empezar, Zot es un chaval que no tiene más poderes que su simpatía y ganas de arreglar el mundo, y que lucha contra los malos ayudado por unas botas gravitatorias que le permiten volar y una pistola que no parece ser muy letal. Ese punto de partida es el que sirve al autor para caracterizar de forma envidiable no sólo a nuestro protagonista, del que volveremos a hablar en unos momentos, sino a toda la caterva de personajes que van apareciendo a su alrededor, ya sea en su Tierra como en la nuestra. La diferenciación entre ambas (la de Zot es una versión de la nuestra donde todo es perfecto) es el motor silente de la gran mayoría de los números de la serie, ya esté presente o sólo en el pensamiento de Jenny, la actriz principal del gran teatro que es la obra de McCloud.

Una obra cuyas dos partes permiten un fácil acercamiento a la hora de poder abordarla. En la primera de ellas, que abarca desde el número once hasta el veintisiete, el autor toma prestados a todos los villanos que introdujo en los diez primeros números a color (de los que el mismo reniega en parte por considerarlos demasiado casuales e improvisados) para dar toda una lección sobre cómo escribir un buen cómic de aventuras que al mismo tiempo no sea una sucesión descerebrada de tortas y poses heróicas, sino que vaya introduciendo de forma sutil y sobre todo muy natural una cualidad nada desdeñable de slice-of-life. Esta mezcla permite a McCloud a construir un cómic que, apoyado en su simple pero adecuado grafismo (en constante evolución y sometido a muchas experimentaciones), va rompiendo moldes para replantearse muchos de los cánones asociados al género superheróico de los que en 1987 todavía se daban por válidos. A diferencia de los replanteamientos que Miller o Moore habían hecho poco antes que él con Dark Knight o Watchmen, la aproximación del autor al género no abandona el tono colorista que siempre le había acompañado hasta entonces, residiendo la genialidad de Zot! en dar la vuelta a muchos arquetipos del tebeo de superhéroes desde dentro, sin necesidad de radicalizar su postura. Para ello, McCloud parte de una aproximación audaz acerca de los villanos, diferenciándolos en dos tipos, los chillones y con poco poder, que siempre son ridiculizados por el protagonista, y los silenciosos y poderosos, cuyas motivaciones y acciones son caldo de cultivo para lo mejor que tiene que ofrecer la serie en cuanto al género se refiere.

Así, tanto Dekko, como Zybox y 9-Jack-9 representan, en palabras del autor "un futuro creíble cuando los cree en los ochenta, y nada ha cambiado en los últimos veinte años que me haga cambiar de idea". Una frase que no sólo sirve para resumir la solidez con la que el autor crea a sus villanos (los números en los que aparece 9-Jack-9 son magníficos) sino que es aplicable a la totalidad de Zot!: para ser una serie que ha cumplido veintidós añitos, todo lo que la hizo grande en su momento se ve aumentado por la distancia y la constatación de lo "actual" de muchas de las reflexiones que McCloud arroja en las páginas de su cómic. Y si esto es aplicable a esa primera parte de Héroes y Villanos (atención a las conversaciones entre Jenny y Woody, o al número en que Max le explica como capturar la esencia de la naturaleza en una pintura), lo es mucho más en los que se alzan como lo mejor de la serie, Las Historias de la Tierra.

En ellas, el autor (que ha virado de forma drastica el devenir de la colección con un acontecimiento que, tranquilos, no desvelaré) abandona de pleno el género superheróico y aventurero para dedicarse de pleno a ese sesgo de realidad que había ido introduciendo con anterioridad, consiguiendo en el esfuerzo los mejores números de la serie: a través de historias que van incidiendo sobre algunos de los muchos secundarios de la misma, McCloud elabora un análisis preciso de la sociedad norteamericana de la época con especial atención a las inquietudes de los jóvenes, arrojando unas conclusiones que no han perdido un ápice de su contundencia. Todo ello queda envuelto en una narrativa que no cesa en sus experimentaciones y en la búsqueda de sus límites, alcanzando el cénit en ese número treinta y cinco que el autor orquesta alrededor de dos personajes, Zot y Jenny, un único espacio, la habitación de ésta y un tema, el sexo. Un número para el que faltarían calificativos y que resume a la perfección el espíritu de una serie brillante por la que no ha pasado el tiempo y, probablemente, no pasará.

Sergio Benítez (343)