miércoles, 6 de agosto de 2008

VOLUNTEER

Guión: Muriel Sevestre

Dibujo: Benoit Springer

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Cartoné. 176 Páginas

Precio: 15.95€

Calificación: 5/10

Las muchas innovaciones que desde hace unos años hemos venido observando en el género vampírico, ya sea en cómic o en cine, siempre (o casi siempre) van orientadas a variar de forma sutil algunos de los clichés asociados con las criaturas nocturnas con la pretensión de que, de esta manera, cambie en cierto modo su idiosincrasia: la mayoría de estos cambios siempre tiran de eliminar alguna de las debilidades de los vampiros, tales como el ajo, o las cruces; mientras que otros llegan más allá ofreciéndonos interesantes relecturas de la iconografía chupasangre. Dentro de este último grupo están enmarcados sin duda ejemplos como las dos primeras cintas de Blade (de la tercera mejor no hablamos), 30 Días de Noche (en sus dos versiones, comiquera y cinematográfica) o el Vampiros de Carpenter (una de las mejores aproximaciones cinematográficas que se han hecho a estas criaturas). En este mismo grupo, aunque no con la intensidad de los ejemplos citados, cabría enmarcar este Volunteer.

Quizás porque estoy acostumbrado a leer de forma mayoritaria cómic americano, o por alguna otra razón que ahora se me escapa, encuentro que el cómic europeo en general suele adolecer de una característica clave en cualquier lectura que se precie: la claridad narrativa. Adornada como quieran, tanto el cómic, como la literatura en general, deben conseguir que la aproximación a la lectura no exija un ejercicio de dificultad extrema por parte del lector. Ello no implica, ni mucho menos, que todo lo que se escribe en el noveno arte sea del nivel de una novela de Corín Tellado; a lo que me refiero, y con Volunteer tenemos un ejemplo perfecto, es al hecho de que con tal de mantener un giro final sorprendente (que al final no lo es tanto) el guionista arranque la historia sin introducir de manera coherente a los personajes, y vaya desarrollando la misma con pocos atisbos de querer que el lector tenga una idea clara de qué narices está pasando. En el caso de Volunteer para cuando Sevestre determina que ya es hora de aclarar ciertos matices del guión, le quedan pocas páginas y resuelve todo el embrollo de forma precipitada.

Springer por su parte arranca el primer álbum, de los tres que componen la historia, con un dibujo detallista en el que la diferenciación entre personajes es clara y la composición de páginas y viñetas subsana levemente lo confuso del guión. El problema es que, conforme pasamos del primer al segundo álbum, y de éste al tercero, el dibujo de Springer va perdiendo definición y detalle hasta tal punto que termina por convertirse en el equivalente gráfico al guión de Sevestre, abandonando abruptamente la claridad narrativa del primer, e incluso, el segundo volumen, para pasar a un grafismo a caballo entre Dave McKean y Sean Phillips (sin llegar, evidentemente, a la genialidad de ninguno de ellos).

Con todo, ciertos apuntes del guión, y el brillante dibujo del primer álbum mantienen a flote la lectura de un tomo en cuya intrascendencia reside su mayor virtud, pero que queda a mucha distancia de otros lanzamientos de la línea BD como El Canto de las Estrigias, con el que comparte alguna que otra similitud.

Sergio Benítez (13)

domingo, 3 de agosto de 2008

JLA / JSA PECADOS Y VIRTUDES

Guión: David S. Goyer & Geoff Johns

Dibujos: Carlos Pacheco

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Cartoné. 128 Páginas

Precio: 11,95 €

Calificación: 8/10

Recuerdo los paseos que me pegaba con mi hermano Sergio hasta nuestro proveedor de vicio ilustrado, que no era más que una tienda de barrio bastante grande y bien surtida de material de lo más diverso. Esta tienda la regentaba una mujer ya entrada en años y los tebeos se amontonaban sin ningún tipo de orden concreto en cajones gigantes los cuales tenías que revolver una y otra vez hasta dar con algo que te hiciera exclamar ¡Bingo!. Recuerdo que los que más me solían llamar la atención eran los de los grupos de superhéroes. Si un personaje molaba en solitario, el leer una historia suya en la que compartiera aventuras con otros personajes era lo máximo. Eso y leer el tebeo comiendo una buena rebanada de pan con Nocilla. Lo dicho, el súmmum absoluto de la felicidad.

Y mira tú por donde que el otro día, ya con algunos años más aunque conservando las mismas ganas de leer buenas historias y comer
Nocilla que antes, cayó en mis manos la novela gráfica JLA/JSA Pecados y Virtudes y esa sensación que tenía cuando era niño se volvió a repetir. De este comic emanan rayos clásicos a borbotones, pero sobre todo, calidad que pocas veces nos vamos a encontrar en una historia superheroica pura y dura.

Como su título indica, los dos grupos más importantes de DC comparten cabecera en la que no faltarán algunos de los tópicos de este tipo de encuentros. Sí, los miembros de ambos grupos se medirán las caras mutuamente, sí, hay alianza entre malosos para intentar liquidar a los buenos, y sí, la historia, por momentos, parece que ya la hemos leído antes, pero oigan, es que está tan bien contada y tan perfectamente dibujada que qué quieren que les diga, uno la ha disfrutado como un enano.

A los guiones nos vamos a encontrar con los habituales de la JSA, al menos al principio de la colección están los dos: David S. Goyer, conocido también por sus trabajos para la gran pantalla, aunque su Lo que no se ve no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo, y Geoff Johns, ahora mismo uno de los guionistas que trabajan en exclusiva para DC y que deberían tenerlo bien contento ya que colección que toca, colección que se vuelve imprescindible. Y lo dicho anteriormente, logran crear una trama bastante interesante incluso haciendo uso de los típicos clichés de esta clase de eventos. Pero quien aporta al conjunto un buen puñado de puntos es el dibujante. El español Carlos Pacheco se sale, dibuja mil y un personajes en todas las situaciones imaginables. Es espectacular cuando tiene que serlo y buen narrador siempre. Este trabajo se podría considerar un manual de cómo se tienen que ilustrar los tebeos de superhéroes. Un trabajo de sobresaliente.

La edición que recientemente ha publicado Planeta está bastante bien: tomo tapa dura con una sobrecubierta apaisada francamente espectacular. Y ahora es cuando viene el pero. Se ha incluido el JLA/JSA Secret Files el cual lo único que hace es restar puntos al resultado final. ¿Por qué? Pues porque no está dibujado por Pacheco, no tiene mucha razón de ser y porque desvela y adelanta algunas situaciones que después no nos sorprenderán tanto. Un consejo, pasen directamente a las páginas de Pacheco y sáltense ese preludio, y ya puestos disfruten de este tebeo con una buena rebanada de pan con Nocilla, el comic les gustará o no, pero con la Nocilla,
por favor, ese alimento de los dioses, no habrá lugar a dudas... y si no que se lo pregunten a mi amigo Sergio que lleva años intentando desengancharse y aun sufre recaidas.
Marione(9)

jueves, 31 de julio de 2008

ZITS. Colección Regular

Guión: Jerry Scott

Dibujo: Jim Borgman

Editorial: Norma

Formato: Libro Rústica. 128 Páginas. 9 Volúmenes publicados hasta la fecha

Precio: 11€

Calificación: 8/10

Un rápido vistazo a las cada vez más cargadas estanterías de mi estudio, sirve para revelar que las tiras cómicas, y las reediciones de material publicado previamente en periódicos forma una parte importante de mi colección de cómics. En esa fugaz mirada podriáis encontrar desde el Todo Mafalda hasta el Popeye de Segar pasando por Krazy Kat, Prince Valiant (en esa magnífica edición de Manuel Caldas que uno de estos días comentaremos por aquí), el tomo completo de Little Nemo, B.C, Garfield, el Flash Gordon de Raymond, todas las ediciones habidas y por haber de Liberty Meadows, Dennis the Menace (en la impresionante edición de Fantagraphics), el Spirit de Eisner al completo, una edición integral de lujo de Calvin & Hobbes y, evidentemente, el Zits que ahora nos ocupa. Y sí, lo se, faltan cosas como Terry and the Pirates o Charlie Brown; pero tranquilos, todo se andará...

A lo que íbamos. Zits (que significa acné en inglés) nace en 1997 de la mano de Jerry Scott, creador de Baby Blues y su amigo Jim Borgman. Desde entonces ha cosechado premios por doquier y se ha visto traducida a multitud de idiomas; un merecidísimo recorrido para una de las tiras más frescas, divertidas y universales de cuantas se editan en los diarios actualmente.

Su protagonista, Jeremy Duncan, es un adolescente con los problemas e inquietudes propias de dicha edad. Y si las segundas pasan por chicas, ordenadores y salidas con los amigos; los primeros tienen nombre y apellidos, Walt y Connie Duncan, sus (sufridos) progenitores. Planteando los conflictos generacionales siempre desde la perspectiva del humor, Scott logra que temas de hondo calado social se deslicen casi sin notarse en las líneas de diálogo de sus personajes. Y aunque el mensaje de Scott es claro desde un principio (padres e hijos no tienen porque estar condenados a entenderse, pero si a respetarse mutuamente), la verborrea cómica que derrocha el autor es tan realista, que muchas veces es imposible no ver reflejadas en las viñetas situaciones vividas en los años de nuestra adolescencia.

El dibujo de Borgman mantiene la chispa de los guiones mediante un trazo vivaz y rápido, y no pierde de vista en ningún momento la perfecta planificación y dosificación del humor de los aquellos, ya sea en una viñeta, o en cinco. Deudor directo de la forma de plantear la tira que Bill Watterson, creador de Calvin & Hobbes, ejercitara durante los años que duró su mítica serie, Borgman introduce un par de detalles que hacen que su estilo pronto adquiera personalidad. Quizás el más llamativo sea ese uso tan original de las onomatopeyas que sustituye los habituales rótulos de crash, plaf o tac, tac, tac por la acción que los provoca, esto es, en lugar de la última, aparecerá, por ejemplo, teclea,teclea,teclea.

Entre tanta lectura seria o de superhéroes, siempre es de agradecer saber que tienes la oportunidad de echar mano de Zits (y quien dice Zits, dice Liberty Meadows, Mafalda, Dennis the Menace o Krazy Kat) y por un momento olvidarte de todos tus problemas mediante esa sana terapia que es la risa. Que Scott y Borgman sigan arrancándonos carcajadas tras 11 años al frente de la tira es razón más que suficiente para acercarse a Zits. Si necesitan alguna más, abran cualquiera de los nueve tomos editados por Norma, no se arrepentirán.

Sergio Benítez (12)

lunes, 28 de julio de 2008

El ENCAPUCHADO

Guión: Brian K. Vaughan

Dibujos: Kyle Hotz

Editorial: Panini

Formato: Tomo 144 Páginas

Precio: 12 €

Calificación: 7/10

A estas alturas decir que Brian Michael Bendis es un maldito genio y uno de los mejores guionistas del momento sería como decir que la próxima entrega cinematográfica de Batman va a ser la bomba en cuanto a hacer taquilla se refiere, una auténtica obviedad. Y todo esto, ¿para qué? Pues para decir que el amigo Bendis ha rescatado del limbo Marveliano a un personaje creado hace ya algunos años, en el 2002, por otro grandísimo guionista, Brian K. Vaughan. Un personaje que reaparece en las páginas de la última saga publicada en nuestro país de Los Nuevos Vengadores: el Encapuchado.

La versión que nos vamos a encontrar en la miniserie original difiere un tanto de la de Bendis. Mientras que en la actual se nos muestra a un Parker Robbins bastante frío, calculador y algo psicópata, para que negarlo, la paliza que le propina a una heroína Marvel es bastante cafre; en su versión Vaughan está algo más suavizada. Ninguna es mejor o peor, tan solo son diferentes porque al tono de la historia le pega más una versión u otra.

Si antes alababa la capacidad de Bendis para crear una historia de proporciones cataclísmicas con un par de muertos de hambre y tres héroes no utilizados en siglos, Vaughan no le va a la zaga en absoluto. En este tomo editado por Panini nos vamos a encontrar la historia de un raterillo y su colega borrachín, una capa y unas botas que proporcionan poderes y unos malos con una capa de polvo de dos dedos encima: Constrictor, Jack O´Lantern (creo que este era su nombre, es el tipo que tiene una calabaza ardiendo por cabeza) y Conmocionador. Villanos con un regusto añejo, algo que le viene que ni pintado al tono de la historia. Y es que Vaughan se maneja bastante bien con este tipo de personajes, consigue que mostremos cierta simpatía por un ladrón que engaña a su novia embarazada y que no duda en quitar de en medio a quién se ponga en su camino.

La lectura del tomo es bastante rápida y fluida, muy amena, y gran parte de culpa la tiene su dibujante Kyle Hotz. Su estilo sombrío es perfecto para narrar las aventuras de este Encapuchado. Retrata de manera perfecta los bajos fondos y ese ambiente underground superheroico. De sus trabajos anteriores conocía su Ghost Rider 2099, su Hulk junto a Paul Jenkins o su Agency también junto a Jenkins, pero he de reconocer que es este trabajo para Marvel en el que se desata en cuanto a expresiones faciales, ambientes sórdidos, escena de acción y una muy buena narrativa. El hecho de estar entintado por Eric Powell, autor del Bruto, ayuda a que el dibujo de Hotz tenga un estilo aun más personal si cabe, yo lo definiría como un Kelley Jones Bachalizado y con ciertas pinceladas caricaturescas made in Powell.

Toda una sorpresa por partida doble. La primera es la agradable lectura que ha resultado de algo que en un principio se antojaba un cómic entretenido, con un dibujo simpático y poco más (¿poco más? ¿Si ésa no es la idea de un buen cómic, no sé cual será?) pero que se ha convertido en un tebeo bastante sólido y de futuras relecturas. Tan solo un pequeño pero a la trama, y es que ésta queda abierta. El final de la lectura provoca una ligera sensación de ¿y ahora qué?. El segundo punto sorpresivo es que Panini se haya atrevido a publicar esta miniserie de culto después de seis años ¡¡SEIS AÑOS!! Jo macho, como hagan la secuela, aplicando una regla de tres simple, la veremos por aquí a eso del 2014. Y yo que lo vea.

Marione (8)

viernes, 25 de julio de 2008

FUN HOME. A FAMILY TRAGICOMIC

Guión y Dibujo: Alison Bechdel

Editorial: Houghton Mifflin

Formato: Libro Cartoné. 236 Páginas

Precio:
$19.95

Calificación: 9/10

Los que suelen denostar al noveno arte por su ramplonería, vacuidad y banalidad, (que siempre son los mismos y arman mucho ruido) deberían acercarse de cuando en cuando a las tiendas de cómics para observar, probablemente con estupor, que no todo lo que hay en ellas es tebeo de superhéroes hipertrofiados y manga descerebrado. Cada vez más podemos encontrar obras, que a la manera que Eisner iniciara con su magnífica Contrato con Dios, mezclan sabiamente ilustración aviñetada con literatura de gran calado (y aún podríamos argumentar más con dichos personajes si les mostráramos ciertos ejemplos de superhéroes/manga que no se ajustan ni de lejos a los consabidos estereotipos).

Aunque el término haya caído en una generalización debida a su mal uso (ahora todo es susceptible de ser denominado novela gráfica) siguen surgiendo de cuando en cuando ejemplos que se ajustan a la acepción de manera precisa y sin que haya lugar a segundas lecturas; Fun Home es, evidentemente, uno de ellos. Siguiendo la recomendación de Alvaro Pons, esa enciclopedia andante de los cómics cuya Cárcel de Papel es lugar virtual de obligado peregrinaje desde hace un par de años, me decidí a adquirir la edición de este trabajo de Alison Bechdel sin saber muy bien que podía encontrarme desde el punto de vista gráfico (no soy de los que suelen bucear por la red para averiguar hasta la talla de la ropa interior de los autores objetos de su afición) y mucho menos, del literario.

El resultado de ambos, y permítanme utilizar una construcción lingüistica anglosajona, "blows your mind". La perfecta conjunción que Bechdel consigue con su profusa e ilustrada prosa (entendiendo ilustrada por la primera definición que nos devuelve el diccionario de la R.A.E; esto es, culta e instruida) sólo es comparable a lo que Doré o Alan Lee aportaban de más a la lectura del Quijote o El Señor de los Anillos. Y me explico. Fun Home podría haber sido perfectamente una novela al uso, y una muy apasionante: desgranando su vida en yuxtaposición a ciertos libros fundamentales como son La Odisea, el Ulisses de Joyce y la biografía de Scott Fitzgerald, Bechdel va cosiendo un relato en el que cada página se lee con tanta intensidad como devoción, sin que en ningún momento aparezca el cansancio que otros mucho relatos autobiográficos si provocan (y no me estoy refiriendo a los de las estrellas de moda, no me hagan hablar de esos). La relación de Bechdel con su padre, y la muerte de este último, actúan como catalizadores de todo un torrente de recuerdos que, aunque expuestos de forma no lineal, acercan al lector a una experiencia única.

Pero en lugar de plantearnos una lectura a secas, Bechdel elige ilustrar sus páginas para que nuestra imaginación no pueda llevarnos a equívocos acerca de lo que ella nos está contando. Así, en el transcurso de la novela gráfica, la autora no sólo tira de un dibujo funcional (brillantemente completado con unos bellos tonos grises), sino que va adaptando este a lo que el relato va pidiendo, incluyendo, siempre que se requiere, fotografías y cartas que la dibujante "copia" para acercar, de una forma como pocas veces he visto, la personalidad de los "actores" de la historia al lector de la misma. Este recurso ayuda sobremanera a entender la idiosincrasia de los personajes, sobre todo la del padre, motor inconsciente de las acciones de la autora.

La única pega que personalmente le pondría a tan magna obra es el hecho de que, al utilizar de forma tan directa referencias literarias, la aprehensión del contenido de Fun Home queda en cierto modo subyugada a que nuestro bagaje como lectores incluya las obras que Bechdel cita de forma recurrente. Si no hemos tenido la oportunidad de acercarnos a los citados Ulisses de Joyce, La Odisea de Homero
o The Far Side of Paradise, biografía de Scott y Zelda Fitzgerald, de Arthur Mizener; si nuestro acerbo literario nunca ha incluido El Guardián en el Centeno de Salinger, El Señor de los Anillos de Tolkien o La Importancia de Llamarse Ernesto de Wilde, entonces se antoja difícil que la total comprensión de todo lo que Bechdel arroja se pueda hacer con la intensidad requerida.

A sabiendas de que esta será una de esas lecturas que con los años habrá que repetir, yo ya he empezado a hacer acopio en mi biblioteca de algunas de las obras que cito más arriba; seguro que el esfuerzo que supondrá leer algunas de ellas (sobre todo ese temido Ulisses) valdrá la pena, que no sólo de cómics vive el hombre, ¿o sí?.

Sergio Benítez (11)

martes, 22 de julio de 2008

The LOSERS - Los PERDEDORES

Guión: Andy Diggle

Dibujo: Jock & Varios

Editorial: Norma/Planeta

Formato: Tomos 144 Páginas

Precio: 11,95 - 12,95 €

Calificación: 8,5/10

“¿Te crees muy chulo? No, no, no, no, no, ¿te crees el más chulo?” le decía un matón de tres al cuarto bastante suicida a Bruce Willis en El Último Boy Scout. Algo parecido se le podría recriminar a Andy Diggle y a Jock, los dos artífices, en su mayoría, de esta extraordinaria serie made in Vertigo.

Hace ya algunos años que le pegué una visual al primer tomo de la serie y la verdad es que me llamó la atención, pero no más allá de pensar: “Vaya, otra 100 Balas. Quizás en un futuro”. Al fin y al cabo era la época de los tebeos “molones porque sí y te callas” escritos en su mayoría por Azzarellos, Brubakers y Ruckas. Pasó el tiempo y gracias a los saldos de Norma y otros tantos de Planeta me hice con la serie completa. Cinco tomos como cinco soles: No va mas y Doble o nada, publicados por Norma, mientras que Planeta haría lo mismo con Trifecta, Cuerpo a cuerpo y Fin del juego.

El argumento principal de la serie se aleja un tanto de los patrones Vertigo de toda la vida. No vamos a encontrar en las páginas de los Perdedores a magos, elfos, vampiros ni ángeles desterrados. No, lo que sí hay a cascoporro son tipos duros y bastante chuletes, hay tecnología a la última, hay persecuciones, muertes, traiciones y una historia muy cinematográfica, bien contada y mejor ilustrada.

La premisa inicial de la serie es bien simple y hasta cierto punto algo trillada, los miembros de un equipo de Operaciones Especiales destinado a Afganistán son traicionados en una misión. Siguiente movimiento, el grupo buscará al tipo que se la ha jugado para darle de tollinas hasta en el cielo de la boca. Sencillo, ¿verdad?. Eso al menos es lo que debió pensar Diggle ya que hace fácil lo difícil: la narración es vertiginosa a lo largo de los 32 números de los que se compone la colección, los giros de guión escondidos de manera estratégica en la trama son realmente sorprendentes y, por supuesto, para que negarlo, la estética 24-Jack Bauer le viene como un guante a los personajes, buenos y malos.

En el apartado gráfico nos encontramos con lo mejor y lo menos mejor de la serie. Si bien los números dibujados por Jock son de primera clase, no todos sus sustitutos están a la misma altura: Shawn Martinbrough, Colin Wilson y en especial Ben Oliver salen bastante bien parados de su misión. No se puede decir lo mismo de Nick Dragotta o Alé Garza. Aun así se le perdona estos pequeños bajones ya que la mayoría de los números cuentan con Jock como su ilustrador. El ritmo, la fuerza, las perspectivas, el planteamiento de la acción en cada página, el lenguaje corporal de los personajes,… No hay nada que se le resista a este dibujante. Mención aparte deben recibir las portadas de la serie, que estas sí, son todas de Jock. No exagero al decir que estamos frente a uno de los mejores portadistas del panorama comiquero.

Hace poco los caminos de estos dos genios británicos se han vuelto a cruzar, de nuevo en DC, pero esta vez fuera del sello Vertigo. Son los encargados de narrar el origen de uno de los super-héroes más importantes de la editorial: Green Arrow Year One. Deseando estoy estrecharlo entre mis manos. Hasta entonces seguiré recreándome con esta grandísima serie llena de referencias a películas chulas, de personajes chulos, de diálogos chulos, de páginas ilustradas de manera bastante chula, de … ya lo advertí al principio del texto, estos dos tíos nos son chulos, son los más chulos.

Marione (7)

sábado, 19 de julio de 2008

El ALMANAQUE de MI PADRE

Guión y Dibujo: Jiro Taniguchi

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: 3 Tomos Rústica. 96 Páginas c/u

Precio: 4.15€ c/u

Calificación: 9/10

Tanto este Almanaque de mi Padre como otra de las obras más conocidas de Taniguchi, Barrio Lejano (editada por Ponent Mon en dos tomos) comparten el ser títulos del todo atípicos en el mundo del manga. De marcado carácter autobiográfico, por más que la segunda plantee una suerte de viaje en el tiempo, Taniguchi vierte en ambas experiencias propias entremezcladas con un análisis nada peregrino sobre las relaciones paterno-filiales.

En el caso que nos ocupa, la muerte de un padre que no ve desde hace quince años, sirve al autor japonés para desarrollar una apasionante historia estructurada a través de largos flashbacks que se insertan en el tejido argumental del entierro del progenitor. A través de las poco más de doscientas setenta páginas sobre las que se extiende la historia, Taniguchi va hilvanando con maestría recuerdos propios con otros ajenos (como los de su tío o su hermana) mezclados con el hecho ficticio que sirve de detonante a la trama (la muerte del padre) para pasar del abocetado inicial que su memoria le ofrece a una concreción final muy distinta a la que sus vagos recuerdos le permitían.

Pero si importante es la excusa argumental que inicia la historia, tanto o más lo es el verdadero mensaje que se esconde tras páginas y páginas de brillantes diálogos; y que el propio autor nos resume en el último cuadro de texto del tomo tercero: "Ahora pienso que...no es uno el que vuelve al pueblo. Es el pueblo el que un día vuelve al corazón de uno". Tan emotivo mensaje, muy cercano para aquellos que hemos pasado mucho tiempo fuera del hogar que nos viera nacer, se repite, con ciertas diferencias, en la otra obra citada más arriba, y encuadra sentimientos encontrados de melancolía y arraigo por la tierra natal muy propios de la cultura japonesa pero no por ello carentes de una inusitada universalidad de gran calado emocional.

En cuanto al dibujo atañe, Taniguchi domina a la perfección todo aquello que un cómic necesita para ser grande: dominio de la anatomía, caracterización diferenciada de personajes, fondos detallados y un gusto extremo por partir de referencias fotográficas son algunos de los valores que compactan una obra brillante y sin fisuras visuales. Taniguchi se descubre además como un virtuoso narrador temporal, controlando a la perfección la cuarta dimensión con la complejidad que ello implica en la cárcel que supone la bidimiensionalidad de la página de cómic. Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, el autor ofrece toda una lección de cómo encuadrar las viñetas, hasta el punto de que, en no pocas ocasiones, nos parezca estar ante una película. Tal es el talento y el genio que derrocha el autor nipón.

Ya sea lector habitual de manga, como si nunca se ha parado a deleitarse con alguno de los grandes regalos que los cómics del país del sol naciente pueden llegan a ofrecer, El Almanaque de mi Padre resulta casi una lectura obligada para todo aquel amante, no ya de los tebeos, sino de las historias bien contadas; por más que muchos sigan obstinándose en denostarlo, el noveno arte está plagado de ellas, sólo es cuestión de buscarlas.

Sergio Benítez (10)