viernes, 14 de noviembre de 2008

BELLADONA

Guión: Ange

Dibujo: Pierre Alary

Editorial: Dib-buks

Formato: Libro rústica. 144 Páginas

Precio: 16.90€

Calificación: 6/10

Alejandro Dumas. Emilio Salgari. Los Tres Mosqueteros. Sandokán. Ambos escritores son un referente inevitable cuando se habla de novelas de aventuras; ambas joyas literarias encendieron la imaginación de muchas generaciones, entre las cuales me incluyo.

Aún siendo bastante pequeño devoraba cualquier libro que caía entre mis manos. No es de extrañar pues que con nueve años me hubiera leído ya las obras completas de Julio Verne, todas las de Sherlock Holmes imaginadas por Sir Arthur Conan Doyle, casi todas las novelas de aventuras de Dumas y estuviera en camino de terminarme los once volúmenes que componían el ciclo de Los Piratas de Malasia, con Sandokán como protagonista.

Por este motivo, y también porque el dibujo de Alary es del estilo de los que siempre me llaman la atención (muy influenciado por la animación), decidí abordar la lectura de Belladona intentando retrotraerme a una época mucho más inocente de mi vida. Pero el esfuerzo puesto en efectuar la lectura con unos ojos más jóvenes no ha surtido efecto, y Belladona no cae por poco en el mismo saco en el que muchas de mis últimas lecturas afrancesadas han terminado.

Se zafa por los pelos merced a que el ritmo del segundo y tercer álbum supera el lento devenir del primero, en el que la presentación de personajes es tan inacabable como la verborrea que gastan todos y cada uno de ellos. La comprensión de los diálogos, difícil con tanto nombre danzando por las páginas, se hace aún más complicada si tenemos en cuenta la reducción de tamaño que la editorial dib-buks realiza sobre el original, siendo casi imposible en muchas páginas saber quién narices está hablando.

Pero como decía, a la altura del segundo álbum las secuencias de acción, perfectamente coreografiadas por la narrativa visual de Alary, van tomando ventaja con respecto a las precisas pausas con las que Ange (seudónimo del matrimonio de guionistas formado por Anne y Gérard Guéro) va provocando que el grueso de la historia avance. Aún así, la gran mayoría de los personajes están escritos, siendo benévolo, con irregularidad y casi ninguno tiene el carisma con el que sí se dota a la protagonista, una mezcla explosiva entre Sandokán y los cuatro mosqueteros al unísono.

El resultado global no está a la altura de las expectativas que me había ido creando con algunas exaltadas reseñas leídas por la red. No es ni de lejos un cómic redondo de aventuras, pero tampoco un producto desdeñable por completo. Aquel niño aventurero que surcaba los mares y se enfrentaba a grandes peligros, que viajaba a las profundidades de la Tierra e investigaba crímenes junto al mejor detective de la historia...tendrá que seguir esperando a que alguna lectura le devuelva a ese lugar al que de tanto en tanto es conveniente volver.

Sergio Benítez (60)

jueves, 13 de noviembre de 2008

La MEMORIA en los BOLSILLOS

Guión: Étienne Le Roux

Dibujo: Luc Brunschwig

Editorial: Norma

Formato: Álbum Cartoné. 88 Páginas

Precio: 19€

Calificación: 7/10

Cuando las columnas de lectura atrasada comienzan a ver comprometida su seguridad estructural, es hora de arrancarse a leer de forma vertiginosa todo aquello que pueda reducir su altura hasta una medida razonable. Esta actuación provoca que se empiece a echar mano de forma casi aleatoria de cualquiera de los múltiples volúmenes que llevan pidiendo tu atención desde hace meses. En una de estas batidas cada vez más habituales recuperé una lectura que llevaba posponiendo, por motivos que ahora aclararé, algo más de un año
.

La razón tiene mucho que ver con lo que expuse en la reseña de Rose: con los años, mi memoria se ha vuelto muy selectiva, y si bien soy capaz de retener gran cantidad de datos "inútiles" sobre gran cantidad de materias (por ejemplo sobre cine, muy a lo Remington Steele) no me pasa lo mismo cuando llega la hora de recordar de que iba un número de una colección o, como es el caso, la primera entrega de una serie de longitud desconocida. Esta "pérdida" de memoria ha provocado que en esas columnas de las que antes hablaba haya colecciones inconclusas (que van desde los once tomos de 100 Bullets hasta algunas series regulares para las que acumulo dos y tres recopilatorios antes de disfrutarlas) esperando su conclusión para poder ser leídas de un tacada sin que tengan que pasar meses aguardando su próxima entrega.

Así, La Memoria en los Bolsillos llevaba aparcado desde el mes de octubre del pasado 2007. A sabiendas de que su edición original consta de 2006, y de que desde entonces no ha salido un segundo volumen en Francia, decidí extraer el álbum y confiar en que la lectura fuera autoconclusiva; y así fue...más o menos.

La Memoria en los Bolsillos cuenta la historia de Sidoine Letignal, un anciano cuya vida nunca ha sido todo lo plena que hubiera sido deseable gracias a una esposa dominante cuyo protagonismo dentro del ámbito social en el que habitan lo eclipsó por completo. Además, Sidoine es padre tardío de un hijo que será el detonante de la acción. Estructurada magistralmente por Le Roux a base de retazos de un pasado que el protagonista lleva escrito en papeles para que no se le olviden (de ahí el título),la visualización de La Memoria en los Bolsillos toma la forma de flashbacks de longitud variada (y que pueden llegar a reducirse a un par de viñetas) que van dibujando una historia en la que la (lamentablemente) tan de actualidad marginación racial se superpone a otros temas universales como el amor y el respeto.

Con un dibujo perfectamente ajustado al desarrollo de la historia y un uso espectacular de las aguadas para dar el tono preciso de realismo al relato, La Memoria en los Bolsillos encierra en sus ochenta y ocho páginas toda una lección de tolerancia (ya sea dentro o fuera del ámbito familiar) y concluye esta primera parte con un mensaje preñado de tal melancolía que es imposible no sentirse atrapado por él. Aunque su segunda parte completará los pocos cabos sueltos que Le Roux deja sin atar, este primer volumen supone una lectura bastante compacta que permite dejar nuestra imaginación volar en aras de especular sobre la posible conclusión de todo lo que el guionista nos narra. Hasta el momento de su aparición, seguiremos esperando (im)pacientemente...

Sergio Benítez (59)

miércoles, 12 de noviembre de 2008

BLACK ADAM: DARK AGE

Guión: Peter J. Tomasi

Dibujo: Doug Mahnke

Editorial: DC

Formato: TPB 144 Páginas

Precio: 17,99 $

Calificación: 7,5/10

Si algo aprendimos de la serie semanal 52 es lo bien que se puede vender una idea, que en principio tenía todas las papeletas para darse un buen batacazo comercial, si ésta está bien planeada desde el principio. Pongan cuatro guionistas experimentados y de calidad a trabajar juntos en una trama plagada de superhéroes secundarios, en el mejor de los casos, cuando no, son personajes olvidados o simplemente desconocidos. Uno de los pilares de esta 52 fue sin lugar a dudas Black Adam. Un personaje del que, al igual que de toda la familia Marvel, no estaba yo muy puesto.

El final de la serie semanal nos dejaba a un Black Adam más indefenso que un cachorrito, ya que tenía ciertos “problemillas” con sus poderes. Y es justamente en este punto donde Dark Age comienza. La trama será realmente sencilla con un Teth-Adam desesperado por pasar desapercibido en su país y ansioso por revivir a su amada Isis. A partir de este punto la historia se transforma en una suerte de Dragon Ball superheroica. Por un lado tendremos a Black Adam intentando reunir ciertos objetos que están dispersos por todo el mundo, y por otro están los dos bandos de rigor, los buenos y los malos que cada cual le quieren dar caza por distintos motivos.

Más movido por la parte gráfica que por la guionística me dispuse a la lectura de este tomo pensando: “¿Peter J. Tomasi?, ¿Quién es este tío? Es que no me suena de nada. Bueno por lo menos los dibujos están bastante bien”. Que equivocado estaba con el Tomasi de marras. El ritmo que le imprime a la historia es sencillamente perfecto, por no hablar de la humanización de un personaje que, aunque no lo parezca, sigue siendo un dios (los bocadillos de pensamiento en los que se nos mostrará la visión de un mundo a través de los ojos de un ser superpoderoso). Muy bien dosificadas las escenas de acción y de ultraviolencia marca del personaje, desmembramientos, descuartizamientos, etc, etc…

Para ilustrar las peripecias de Adam nadie mejor que Doug Mahnke. Sus trabajos anteriores en JLA, Siete Soldados de la Victoria o JLA Elite se quedan en pañales ante esta miniserie. Estilo bastante peculiar, sobre todo las expresiones de las caras de los personajes, que se ve favorecido de manera explícita por las tintas de un viejo conocido como es Christian Alamy, desde aquel Lobo´s Back #4 le tenía perdida la pista a este hombre.

Grata sorpresa la que me he llevado con este Black Adam: The Dark Age. Una lectura que en principio prometía ser del montón se convirtió, cual patito feo en cisne, en un tebeo bastante entretenido. Y es que esa portada de Alex Ross hacía presagiar lo mejor, pura furia, poder desatado, parece que Adam vaya a salir de la página. Y es que Ross es mucho Ross. ¡MOO-NUU-MEEN-TO!

Marione (31)

martes, 11 de noviembre de 2008

Las AVENTURAS de SPIROU y FANTASIO

Guión: Jean-David Morvan

Dibujo: José Luis Munuera

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Album Cartoné. 168 Páginas

Precio: 19.95€

Calificación: 8.5/10

Mucho antes de que leer cómics se convirtiera en una práctica habitual. Mucho antes de que esta práctica se transformara en afición. Y más aún desde que la afición deviniera en coleccionismo, yo ya conocía a Spirou, Fantasio, Spip y, por supuesto, al Marsupilami. No me pidan recordar más allá del hecho de que, en algún momento de la infancia, y probablemente gracias a alguna tía mía francesa (que me solía surtir de Astérix o Tintín), cayera en mis manos un ejemplar de la revista Spirou. Encandilado por los dibujos de ese genio llamado Franquin, y aún más por el gamberrismo del Marsupilami, el recuerdo de aquella lectura quedo imperturbable en mi memoria hasta que fue rescatado, hace ya seis años, por la excelente edición que Planeta hizo del material integral que el dibujante elaboró en su momento para su más famosa obra (con todos mis respetos hacia Tomás el Gafe).

Desde que Franquin dejara el personaje allá por finales de los sesenta (concretamente en 1968), han sido bastantes los autores que han querido perpetuar la serie pero, hasta donde yo recuerdo, ninguno (ni siquiera Jijé, el que precediera a Franquin) lo ha hecho con la maestría que en el volumen que hoy nos ocupa demuestra nuestro compatriota José Luis Munuera. Mudado como Guarnido al país vecino,a Munuera lo conocí con Navis, esa suerte de spin-off de la exitosa Estela de la que hasta ahora se han editado tres volúmenes al otro lado de los Pirineos. Su grácil y dinámico estilo de dibujo, muy cercano a la animación lo hacía idóneo para encargarse de los proyectos relacionados con Spirou que, con cuentagotas, habían ido surgiendo desde Dupuis (la editorial que tiene los derechos de Spirou). Y la elección no podría ser más acertada: Munuera es digno (dignísimo) heredero de Franquin en todos sus aspectos, desde el natural dominio de la figura humana, que le permite caricaturizarla sin perder las formas; hasta el extremo gusto por el detalle, ya sea en los fondos, trabajados hasta el paroxismo en ese tercer álbum que se desarrolla en Tokio, o en toda la maquinaria y accesorios que rodean a Spirou y Fantasio (algo que caracterizó siempre al trabajo de Franquin).

Morvan tampoco se queda atrás a la hora de escribir unos guiones que actualizan a todos los personajes hasta traerlos al siglo XXI, pero que al mismo tiempo respeta la esencia del trabajo de Franquin, manteniendo (casi) el mismo nivel en cuanto a la secuenciación de los acontecimientos o los inevitables toques fantásticos que sirven de pretexto al desarrollo de cada historia, ¡y qué historias!. A lo largo de los tres álbumes que conforman el tomo editado por Planeta, Morvan nos lleva desde un fascinante París inundado, pasando por las junglas centroamericanas hasta un Tokio perfectamente documentado (gracias a un viaje que el guionista tuvo la oportunidad de realizar). En cada una de ellas se nota tanto el mimo personal que Morvan tiene por los personajes (Spip nunca estuvo tan bien escrita) como el gran respeto a lo establecido por Franquin, haciendo continuas referencias a historias del desaparecido autor.

Las Aventuras de Spirou y Fantasio es una lectura obligada para todo aquel amante del buen cómic europeo, sea conocedor de la obra de Franquin, como primerizo en las alocadas lizas de ese reportero con traje de botones de hotel que durante tantos años ha hecho las delicias de millones de lectores. A los que llevamos tiempo siguiéndolo sólo nos cabe aguardar el lanzamiento de ese nuevo álbum en el que Munuera lleva trabajando desde 2006 y dónde, volverá a la carga el villano de villanos, el pérfido Zorglub. Contando estoy ya los días...

Sergio Benítez (58)

lunes, 10 de noviembre de 2008

7 PIRATAS

Guión: Pascal Bertho

Dibujo: Tim McBurnie

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Cartoné. 64 Páginas

Precio: 8.95€

Calificación: 7/10

Escribir la continuación de una obra clásica es algo bastante arriesgado artísticamente hablando y casi nunca deja resultados deseables. Así a vuelapluma se me ocurren dos ejemplos que ponen de relieve la afirmación anterior: Scarlett, la mediocre continuación de Lo que el Viento se Llevó, y la segunda parte de Casablanca, un libro de cuyo nombre ni quiero acordarme. Es por ello que no se me habría ocurrido leerme este Siete Piratas sino llega a ser porque mi gran amigo Miguel me lo dejó la misma mañana que lo compró en mi tienda habitual de cómics.

Con la referencia que suponían las malas críticas del primer volumen de la serie Siete, y aunque el equipo creativo de este Siete Piratas era totalmente diferente al de Siete Psicópatas, no esperaba mucho de lo que esta suerte de continuación de la mítica Isla del Tesoro de Robert L.Stevenson por las razones expuestas más arriba. Y precisamente por este motivo y porque parece que cuanto menores sean las expectativas mayor será el disfrute, he de admitir que la lectura de esta historia me ha hecho rememorar los aquellos tiempos en los que sumergirse en un libro de aventuras era la mejor forma de pasar la tarde.

Que la frase anterior no os confunda, no estoy afirmando ni de lejos que el guión pergeñado por Bertho sea ni la mitad de sólido que la novela de Stevenson, pero si que captura, al menos en gran parte de su desarrollo, el espíritu de La Isla del Tesoro. Buscando entre los recovecos de lo narrado por el novelista escocés, el guionista de Siete Piratas retoma a los inolvidables Jim Hawkins, Ben Gunn o el doctor Livesay quince años después de que abandonaran por primera vez la isla donde se escondía el tesoro de Flint. Un segundo tesoro escondido en la misma isla, y el encargo de recuperarlo por parte de un misterioso benefactor suponen el pistoletazo de salida de una historia bien construida en lo que a sacar partido de la novela original se refiere, pero que falla (aunque no estrepitosamente) en una resolución final demasiado atropellada.

No se puede decir lo mismo de la labor del australiano McBurnie, un joven dibujante hasta ahora desconocido (al menos por el que esto suscribe) cuyas páginas para Siete Piratas suponen lo mejor de la lectura. Cruce entre influencias como Olivier Vatine (dibujante de Aquablue), Olivier Coipel o Eric Powell, la simpleza del trazo de McBurnie es su mayor virtud; caracterizando a los personajes sin problemas aparentes al mismo tiempo que cuida el diseño de los decorados en los que se desarrolla la acción con gran mimo.

Recomicdable para nostálgicos que echen de menos rememorar lejanos tiempos, Siete Piratas sirve ante todo para presentar a un dibujante al que habrá que seguirle la pista de cerca, algo que resultará relativamente fácil a través de su página oficial ( http://www.bugglefug.com).

Sergio Benítez (57)

domingo, 9 de noviembre de 2008

JUNGLE TOWN

Guión: Tito Faraci

Dibujo: Giorgio Cavazzano


Editorial: Planeta DeAgostini


Formato: Rústica. 80 Páginas


Precio: 7.95€


Calificación: 6/10

Como decíamos en la recomicdación del primer volumen de la Biblioteca de Carl Barks, los aficionados al tebeo recibíamos como agua de mayo la noticia de que Planeta se lanzaba de pleno a la edición de cómics Disney. Con un catálogo que desde su lanzamiento ha ido engrosándose mes a mes con tomos especiales, era evidente que la editorial española no tardaría en echar mano de productos que nada tienen que ver con Mickey, Donald y compañía. Así, consciente de que el material procedente de Italia es casi inagotable, la editorial española ha comenzado a abrir opciones con tebeos que, sin jugar con personajes Disney, han sido guionizados y dibujados por profesionales asociados a ellos. Es en esta línea donde encontramos Jungle Town.

Antes incluso de abrir el cómic, es imposible no encontrar lugares comunes con Blacksad: por más que el dibujo de Cavazzano no tenga aboslutamente nada que ver con el de nuestro Guarnido, la temática noir del argumento, y el hecho de estar protagonizado por animales antropomorfizados es más que suficiente para que las magistrales aventuras imaginadas por Díaz Canales vengan a nuestra mente. Lamentablemente, Tito Faraci, por muy reconocido que pueda estar en su país, no es Díaz Canales, y la resolución del misterio que se plantea en Jungle Town es de una torpeza y precipitación sonadas. Ello no quita para que el desarrollo de la historia sea interesante, alternando Faraci las pesquisas de los dos policias con las tribulaciones familiares de uno de ellos sin que el ritmo de la lectura se resienta ni un ápice. Pero llegada la hora de concluir, el atropello con el que se resuelve todo aborta de forma súbita el interés que el resto de la lectura había planteado. Parece como si Faraci se hubiera visto obligado a recortar una historia que habría necesitado unas cuantas páginas más para su mejor planteamiento.

Lo que no defrauda en absoluto, si se sabe lo que nos vamos a encontrar, es el dibujo de Cavazzano. Aunque la definición entre perros y gatos, los protagonistas principales del relato, no sea tan clara y precisa como la que Guarnido lleva a cabo en Blacksad, el dibujo del italiano es de una frescura y dinamismo tal que se le perdona cualquier pequeño fallo en una mayor diferenciación entre los animales que pueblan sus páginas. El tomo además se completa con diseños y bocetos de personajes, todo un lujo siempre demandado por los aficionados, y pocas veces ofertado por las editoriales, sobre todo en lanzamientos que no sean "de lujo".

Aunque su lectura no deje una huella indeleble, Jungle Town es un fresco divertimento que sirve de vehículo a su dibujante para salir del encorsetamiento que supone dibujar siempre a los mismos personajes. No es Blacksad, pero tampoco importa mucho.

Sergio Benítez (56)

sábado, 8 de noviembre de 2008

CONAN el MERCENARIO

Guión: Roy Thomas

Dibujo: Esteban Maroto

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Cartoné 96 Páginas

Precio: 9,95 €

Calificación: 6.5/10

Conan siempre ha sido uno de esos comics que tiene enfrentados a la mayoría de los aficionados. Por un lado están los que aman las aventuras del bárbaro cimerio por encima de cualquier cosa. Otros opinan que llevan repitiendo la misma aventura durante los últimos tropecientos años. Prefiero mantener una postura intermedia. Las aventuras de Conan no me han cambiado la vida, pero sí es cierto que cada vez que me he acercado a alguna de sus historias me han parecido bastante buenas, para pasar un buen rato.

Cuando Planeta anunció un tomo que contenía dos numerillos de La Espada Salvaje me movilicé rápidamente para hacerme con ellos. El equipo creativo no dejaba mucho a la imaginación. Roy Thomas a los guiones, un clásico que ha compartido más tiempo con este cachocarne que con su familia; y Esteban Maroto a los dibujos, otro clásico del que recordaba, con muy buenas sensaciones, sus Crónicas de Atlantis junto a Peter David (¡reedición ya!) e infinidad de historia publicadas en revistas tipo Creepy. Como ya he dicho, el mínimo de calidad estaba asegurado.

La historia en si es Conan cien por cien. La estructura del guión es sota, caballo y rey, no vayamos a engañarnos. Thomas adapta un relato de Andrew J.Offut titulado Conan el Mercenario en el que, como su nombre indica, una princesa de Khauran (¿ein?) se ve envuelta en un asalto, y Conan, que pasaba por allí, aprovecha para machacar algunos cráneos. Viendo lo bien que se maneja con la espada, la princesa decide contratarlo para el resto del viaje, de ahí lo de mercenario (que bien traído, ¡maldita sea!) Si a esto añadimos algunos hechizos, monstruos imposibles, camadería “barbárica” entre compañeros de espadas, sanguijuelas apestosas que matarían a su madre por unas monedas y algunas mujerzuelas tan ligeras de cascos como de ropa, tendremos los ingredientes de esta entretenidísima historia.

Maroto no solo cumple con su cometido, sino que enriquece cada una de las viñetas con su estilo detallista y algo sucio hasta alcanzar un nivel notable. Sí es cierto que de los dos números de los que se compone el tomo de Planeta, parece que con el primero tuvo algo de prisa, la misma que, afortunadamente, no tuvo con el segundo, regalándonos algunas páginas de una gran belleza como la que abre el segundo número y nos muestra un mercado típico del lugar y la época. Su versión de Conan se asemeja más a la clásica, un tipo hipermusculado de larga cabellera negra, alejándose por tanto de uno de los cánones establecidos por otra leyenda como es Barry Windsor-Smith.

Así que ya saben, si son de los que piensan que AC/DC llevan repitiendo el mismo disco desde hace treinta años pero cada vez que tienen canción nueva no pueden dejar de mover la cabeza siguiendo el ritmillo, denle una oportunidad a estas aventuras de espada y brujería, no van a ser ni mejores ni peores que otras que se hayan leído y sin lugar a dudas pasarán un rato bastante entretenido. ¡Por Crom! vayan corriendo a la librería.
Marione (30)

* A día 8 de noviembre creo que este tomo ha sufrido algún tipo de retraso, por lo que es muy probable que no se pueda encontrar aun en las librerías. Permanezcan atentos a sus receptores.