martes, 7 de abril de 2009

DR. SLUMP


Guión y Dibujo: Akira Toriyama

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: 40 Libros Rústica. 80-96 Páginas

Precio: 3.60€ c/u

Calificación: 9/10

La primera vez que escuché hablar de Dr.Slump no fue en ninguna revista especializada, más que nada porque el manga como tal aún no había desembarcado en España. Tampoco fue por Internet, ya que la red era un concepto que ni siquiera existía como la conocemos hoy. No, la primera vez que escuché algo sobre la genial serie de Toriyama ésta se llamaba Arale y fue por boca de un antiguo amigo del instituto: Julio, que así se llamaba, tenía ascendencia gallega, y todos los veranos y fiestas de guardar aprovechaba para subir a tan bella tierra para estar con sus congéneres. Y fue precisamente a la vuelta de las Navidades del 90 cuando, bromeando acerca de no se qué tema, soltó, en su perfecto gallego: "¡Eu son Suppamán!". O algo así. Estupefacto por la extrañeza de dicha frase le pregunté que de donde la había sacado, contestándome él que de una serie de dibujitos animados japoneses que ponían en la televisión autonómica gallega. Y ahí quedó todo durante muchos años. Hasta que un buen día de 1997 descubrí que cierta tienda de cómics sevillana tenía en sus estanterías el número uno de Dr.Slump. Aunque ya sabía de su existencia por las pistas que había ido recogiendo de aquí y allá desde que Bola de Dragón hiciera su aparición cinco años antes, no podía imaginar que se trataba de la misma serie de la que Julio tanto había hablado. Obviamente, el cómic terminó en mi casa...él, y los treinta y nueve tomos restantes que forman esta gran obra de Akira Toriyama.

Viéndola con la perspectiva de los años lo cierto es que el tono de Dr.Slump y sus intenciones guardan muchas similitudes con una de mis sitcoms norteamericanas favorita (por cierto, que quede claro para los restos que la mejor serie de la historia de la televisión yanqui es Friends; he dicho), la genial e intrascendente Seinfeld. Definidiéndose a si misma como una "serie que no va de nada", los diez años que estuvo en antena nos dejaron muchas muestras para comprobar que efectivamente, y al margen de su punto de partida - cuatro amigos, dos de ellos ex-pareja, y lo que la vida les va guardando- Seinfeld es inclasificable. Y esto mismo podría ser aplicable a Dr.Slump: con un punto de partida muy claro y un cierto viso de continuidad (del que, todo sea dicho, Seinfeld casi carecía), la serie de Toriyama es una continua experimentación del joven mangaka - que cuenta con veinte años cuando empieza a dibujar y veinticinco cuando arranca con la presente colección- en cuanto a los límites del humor absurdo y surrealista que caracterizó a Sembei, Arale y compañía durante sus cinco años de vida.

Dr. Slump comienza cuando un tímido inventor algo torpe, olvidadizo y obsesionado con las mujeres
- una obsesión que heredará el Mutenroi de Bola de Dragón- llamado Sembei Norimaki construye un robot con forma de niña de diez años al que bautiza como Arale. A partir de ahí, y manteniendo como hilo común por una parte el enamoramiento constante del chiflado inventor por Midori, la candorosa profesora del colegio con la que siempre intentará casarse, consiguiéndolo finalmente y de la forma más absurda hacia la mitad de la serie; y por la otra los constantes e increíbles inventos de aquél y las pertinaces trastadas que Arale va cometiendo allá donde vaya, Toriyama crea un universo rico tanto en personajes como en ciertos detalles (esos mojones tan típicos del nipón) que hacen de Dr.Slump un cómic maravilloso.

Caracterizando a la serie con un espíritu coral que hace que muchas veces los secundarios adquieran tanto o más protagonismo que Arale, Norimaki, Gatchán o Midori, el artista japonés se inventa toda una serie de carismáticos acompañantes entre los que se encuentran Taro, Akane, Pisuke, la insoportable Kinoko, el malvado Dr. Mashirito, una versión reducida de Ultraman y, cómo no, el ridículo Suppamán (incluso un Dios con toda la cara del Duende Tortuga llegará a aparecer por la serie).Todos y cada uno de ellos, y otros muchos más, sirven a Toriyama como constante arma arrojadiza con la que tratar las situaciones más peregrinas, siempre con gran intrascendencia y sentido del humor y nunca pretendiendo conseguir nada más que hacer reír a carcajada limpia al lector, algo que, con enorme y pasmosa facilidad, consiguen todas y cada una de las historias, todos y cada uno de los tomos sin excepción. Obviamente no es este el lugar para intentar repasar la ingente cantidad de chistes, homenajes (genial aquel alumno nuevo del colegio llamado Skop con el rostro de Leonard Nimoy), parodias y referencias multiculturales que Toriyama esconde a lo largo de los cuarenta tomos, algo que creemos obligado dejar al descubrimiento del lector.

Y no, no me he olvidado del apartado gráfico, es que he querido reservarlo para el final. Asomarse a cualquier página dibujada por Toriyama, sea cual sea la serie, suele ser una auténtica gozada, una sensación aumentada si cabe en Dr.Slump por la asombrosa cantidad de detalles con las que el japones empaqueta su trabajo: casi cada viñeta de la serie esconde algún detalle en el que pararse al menos unos segundos para dar fe del cariño y tiempo invertidos en el dibujo. Además, Dr.Slump sirve como precisa exposición de las inquietudes gráficas del autor así como de la evolución del mismo en el tiempo. Comenzando a dibujar con un estilizado trazo, Toriyama irá paulatinamente achatando a todos sus personajes, siendo notable el uso que hará de la diferenciación entre su trazo más "serio" y el más suelto y dicharachero. Dicha distinción nunca queda mejor expuesta que cuando el nipón quiere poner en ridículo (y esa es una de las constantes del tebeo) a Sembei, dibujándolo como un atractivo adulto cuando este quiere impresionar a Midori o a si mismo para, en la siguiente viñeta, cuando ha quedado patente su incapacidad para relacionarse con una mujer sin sangrar por la nariz o su torpeza para que los grandes inventos que lleva a cabo sean tan grandes, representarlo como un cabezón paticorto.

Si con algo deberían quedarse tras leer esta recomicdación es con la clara idea de que pasearse por Villa Pingüino es tarea obligada para cualquier amante de los cómics, ya se hayan criado desde pequeños en los bosques con Thorgal, lanzando su escudo con el Capitán América o surcando los cielos con Superman;
tal es su grandeza y genio. Dr.Slump es una serie para la que no existe edad recomendada, pues su humor y naturalidad es recomendable para todas las edades. Si todavía no se han acercado a su lectura, salgan ahora mismo y háganse con alguno de sus tomos; y no me vengan con la excusa de que "es que es un manga" o que "no me gusta el cómic japonés"....¡paparruchadas!. Hagan lo que les digo. No se arrepentirán.

Bye Cha!.

Sergio Benítez (139)

lunes, 6 de abril de 2009

NEKOMAJIN

Pasado mañana se estrena la temida versión (muy libre por lo que se ha podido ver) de imagen real de Dragonball, que para colmo de males se ha subtitulado Evolution no vaya a ser que se confunda con el manga o la serie de dibujitos (sic), y de la que, según parece, hay planes para una trilogía que recorrería las tres etapas del anime (Dragonball, Dragonball Z y Dragonball GT). Esperando que esto no suceda, y la pésima taquilla japonesa así lo apunta, os ofrecemos un mini-especial que, sinceramente, no tenía pensado hacer, más que nada por falta de tiempo. Al final han podido más las ganas que el tiempo y arrancamos aquí con una breve recomicdación de Nekomajin.

Ncha!


Guión y Dibujo: Akira Toriyama

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Rústica. 192 Páginas

Precio: 7.95€

Calificación: 6/10

Última de las obras de Toriyama publicada en España (y última de las creadas por el autor hasta la fecha), resulta triste observar como el artista japonés ha ido reduciendo la calidad de sus productos en cuanto a guión se refiere desde que dejara Bola de Dragón. Así, Nekomajin se une a los Kajika, Cowa! o Sand Land, mangas en los que lo único que ha hecho es repetir esquemas y fórmulas extraídas directamente de sus dos grandes éxitos
, las geniales Dr.Slump y Dragonball.

El protagonista de Nekomajin es un gato con poderes mágicos que se dedica a defender el bien de una manera bastante peculiar y egoísta. Editada en España en un tomo de formato similar al de la Ultimate Edition de Dragonball, las historias que aquí se recogen fueron publicadas en ocho entregas entre 1999 y 2005 en el país del sol naciente y sólo las cinco últimas, tituladas Nekomajin Z guardan una cierta semblanza de continuidad. Las otras tres sirven para presentar a un personaje que por su comportamiento recuerda rápidamente al Bu de Dragonball, ya que la moralidad con la que actúa es bastante cuestionable, y al final hace más trastadas que deshace entuertos. Punto en común con la magna obra del nipón es también el detalle del más potente ataque del gato, el nekokameha, directamente extraído del kamehameha de Goku, personaje que, junto a Vegeta, y Bu, aparecerá en las tres últimas aventuras. De ellas, la centrada en Vegeta resulta la más hilarante, por cuanto el duro personaje queda completamente ridiculizado.

Y si los apuntes hacia Dragonball se ciñen más o menos a lo que hemos comentado arriba, los de Dr.Slump son más sutiles pero abarcan la totalidad de la lectura en la forma de ese humor absurdo que tan bien caracterizó al primer trabajo del japonés. El problema es que, allí donde la serie de Arale era todo frescura, Nekomajin es simplemente reiteración tras reiteración, y el cómic apenas consigue provocar media sonrisa, ni siquiera cuando Toriyama recurre a la auto-parodia de los últimos capítulos.

Donde el artista no defrauda ni un ápice es en el acabado visual, que bebe directamente de las copiosas cotas que alcanzara en Dragonball, dominando con una facilidad envidiable los encuadres, la composición de página y el storytelling a la hora de plasmar las luchas (que resultan un pálido reflejo de las maravillosas peleas de la serie de Goku y cía.), pero olvidándose por el camino de crear un manga con cierto espíritu de independencia que sepa sobrevivir a sus excesivos débitos. A la postre, Nekomajin resulta un triste y ¿temporal? epitafio (no se sabe mucho acerca de en qué anda metido) a la grandiosa carrera del autor gracias al que se popularizó el manga en nuestro país.

Sergio Benítez (138)

viernes, 3 de abril de 2009

PEQUEÑOS ECLIPSES

Guión y Dibujo: Fane & Jim

Editorial: Rossell

Formato: Libro Cartoné. 296 Páginas

Precio: 21.95

Calificación: 8.5/10

Si elimináramos de su filmografía todas aquellas cintas que no son adaptaciones de textos literarios, de lo concretado por Branagh en los últimos veinte años, nos quedarían tres películas, Morir Todavía, Los Amigos de Peter y el genial remake de La Huella. Como quiera que en Pequeños Eclipses no hay lugar para reencarnaciones ni tampoco para un cara a cara entre dos únicos personajes, está claro que sacar a colación al director y actor inglés de forma tan rocambolesca sirve para quedarnos con la tercera en discordia, Los Amigos de Peter. En ésta, Branagh compone un afinado retrato de la multiplicidad y variedad de las relaciones humanas a través del peculiar caleidoscopio que conforman un variopinto grupo de amigos que se reúnen después de diez años sin verse, convocados por uno de ellos. Con sutiles diferencias (como por ejemplo que el grupo lo formen seis y no ocho amigos) la historia hilvanada con maestría por Fane & Jim guarda no pocas concomitancias con la estupenda cinta del realizador inglés.

Seis amigos (bueno, cinco amigos y una joven agregada) se trasladan a un pequeño pueblo de la campiña francesa para contemplar un eclipse de sol. El grupo, en el que menos la joven todos rondan los treinta y cinco años, lo componen un matrimonio cuyas peleas sólo quedan superadas por sus fogosas reconciliaciones; un padre felizmente casado decidido a tener una aventura extramarital con una joven de diecinueve años que ha conocido por internet; el estereotipo de gay, amigo de las mujeres y con muy poco éxito en el amor y, completando el quinteto, una sobria y reservada mujer que esconde no pocos secretos de alcoba.

Escrito y dibujado a cuatro manos, la implicación de Fane & Jim en su creación se traduce de forma directa no tanto en la historia (cuyas bases quedan sentadas por el encuentro de los amigos) como en el desarrollo de los diálogos. En ellos, los artistas vuelcan todo su acerbo de conocimientos de las pequeñas idiosincrasias que nos hacen humanos para dar vida a seis personajes que, si no nos dijeran que son ficticios, podríamos afirmar que tienen sus contrapartidas en el mundo tridimensional. A lo largo del fin de semana que los personajes comparten, un lector convertido en improvisado voyeur acompaña a los autores mientras estos diseccionan con precisión quirúrgica a todos y cada uno de los "intérpretes" de este hiperrealista relato que juega sus mejores cartas en la naturalidad con la que se van planteando todas y cada una de las "secuencias" (atentos a la cena en el restaurante).

A aportar esa rara cualidad ayuda sobremanera la elección de dejar el dibujo en unos inquietos lápices manchados de gris sin que la tinta pueda corregir ninguna imperfección. Ello provoca que casi todas las páginas transpiren ese aire de apunte del natural que tan bien sabe capturar el guión, conformando ambos una lectura cuya efusiva recomicdación, como habrán supuesto, es más que obligada.

Sergio Benítez (137)

jueves, 2 de abril de 2009

RG vol.2: Bangkok-Belleville

Guión: Pierre Dragon

Dibujo: Frederik Peeters

Editorial: Astiberri

Formato: Libro Cartoné. 112 Páginas

Precio: 16€

Calificación: 8.5/10

Con la doble comodidad que le permiten tanto el haber firmado un primer volumen redondo, como el hecho de haber presentado a la mayoría de los protagonistas del relato, Dragon y Peeters se centran en este genial segundo volumen de RG en una historia apasionante situada temporalmente un año después de los acontecimientos narrados en Riyad-Sur-Seine.

El título del volumen, Bangkok-Belleville (que mezcla hábilmente el lugar de procedencia de los criminales de turno con el barrio de París donde se mueven) introduce una historia en la que Dragon (guionista y protagonista, no lo olvidemos) se ve envuelto en la investigación de la trata de inmigrantes tailandeses. Con el crudo realismo que ya caracterizaba a la primera entrega, el guionista navega por sus recuerdos, plasmados de forma impecable por un Peeters si cabe mejor que el de aquella primera parte, mostrándonos sin ningún tipo de cortapisas los sórdidos mundos por los que se debe mover un agente del RG francés.

Sacando provecho de la ventaja que ofrece el haber tomado cariño a los tridimensionales personajes, Dragon elige a la perfección tanto la historia principal, relatando la investigación de forma tan clara que uno parece estar viviéndola, como los hechos que se van produciendo a nivel personal, destacando la gran humanidad con la que maneja la delicada situación de uno de sus compañeros.

Todo un recital de brillantez el que Dragon y Peeters han realizado con estos dos volúmenes de que en principio iban a coronarse con un tercero. No se sabe muy bien por qué (aunque todo apunta a diferencias creativas) pero los últimos rumores comentan que al final la aventura se quedará en las dos historias publicadas hasta la fecha. Una lástima, aunque siempre podremos disfrutar de la genialidad que RG Riyad-Sur Seine y Bangkok-Belleville destilan por los cuatro costados.

Sergio Benítez (136)

miércoles, 1 de abril de 2009

RICARDO. CORAZÓN de LEÓN

Guión: Frédéric Brrémaud

Dibujo: Federico Bertolucci

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Cartoné. 94 Páginas

Precio: 14.95€

Calificación: 4/10

Dos cosas quedan claras cuando uno termina de leer Ricardo Corazón de León. La primera es la clara (descarada, si se quiere) inspiración que tanto Brrémaud como Bertolucci, este segundo de forma lógica (más que nada porque para eso trabaja en Disney), toman de la alocada versión de Robin Hood que los todopoderosos estudios de animación llevaran a cabo en 1973. La segunda es que no es nada recomicdable comprar compulsivamente si antes no se ha mirado bien quiénes son los autores de un tebeo.

Si hubiese aplicado la segunda afirmación, me habría dado cuenta de que, por más que me encanten los cómics con animales antropomorfizados, el guión venía firmado por el mismo escritor que la deleznable Daffodil. Ello hubiera sido razón de sobra para evitar el gasto de quince euros que supone el presente álbum, así como la pérdida de tiempo que implica la lectura de la absurda y deslavazada historia que Brrémaud desgrana a través de los dos álbumes que componen el editado por Planeta.

Sin pies ni cabeza, con un arranque en medio de ninguna parte, personajes mal escritos (cuando lo están, por supuesto), un nulo sentido de la coherencia narrativa y un final cogido por los pelos, Ricardo Corazón de León es una muestra más de la irregular labor de Brrémaud a los guiones, que esta vez se salva (aunque no lo suficiente como para aprobar) por un efectivo dibujo de Bertolucci que, sin grandes alardes, intenta aclarar como puede lo confuso de la historia.

No hace falta decirlo, pero por si acaso, eviten a toda costa la lectura de este álbum. Sus economías (ahora en crisis), su tiempo (que nunca sobra) y, sobre todo, su salud mental (que hay que cuidar al máximo), lo agradecerán...vamos, que me podría haber ahorrado este párrafo y haberles instado a que leyeran el último de la reseña de Daffodil...si es que ya no se ni lo que escribo...

Sergio Benítez (135)

martes, 31 de marzo de 2009

BATTLE POPE vol.1

Guión: Robert Kirkman

Dibujo: Tony Moore

Editorial: Aleta

Formato: Libro Rústica. 108 Páginas

Precio: 13€

Calificación: 5/10

¿Un Papa entrenado para matar y repartir leña como si de John Rambo se tratara?. ¿Un Santo Padre hipermusculado, fumador, borracho y mujeriego que cuenta con la ayuda de un Cristo medio hippie para servir tollinas frescas a todo aquel demonio que se le ponga por delante?. ¿El sucesor de San Pedro pegando tiros a diestro y siniestro mientras intenta salvar al Arcangel San Miguel de la sed de poder de Lucifer?. Tenía que tener este cómic como fuera. Y más si venía firmado por un equipo tan sólido como el que había inventado una de mis series actuales favoritas, la magistral The Walking Dead. Evidentemente no esperaba algo a la altura de la citada colección, pero si un tebeo con el que soltar unas cuantas risas y quedarme tan a gusto.

Pero conforme avanzaba la lectura observaba con desesperación que las páginas del cómic no eran siquiera capaces de hacerme esbozar una sonrisa, y mucho menos provocar la carcajada abierta, algo que se mantuvo invariable hasta el final de una macarrada de tebeo con muy poco seso y mucho menos tino. El desaguisado que es Battle Pope se lo debemos tanto a la incoherencia e incontinencia verborreica de Kirkman, que no sabe cuando dejar de poner diálogos totalmente innecesarios en unos personajes a los que el carisma no les suena ni de lejos, como al dibujo de un primerizo Moore influenciado sobremanera por la rama Liefeld de Image, llegando el artista incluso a copiar viñetas de cómics como el Prophet de Platt.

Que un tebeo recurra como inspiración a aquellos subproductos que fueron los cómics salidos de la febril creatividad de Rob! dice muy, pero que muy poquito acerca de él, tan poco que la lectura de Battle Pope deviene en una pérdida de tiempo lamentable (¿las hay de otra clase?) que no deja lugar a dudas acerca de la posible compra de un segundo volumen que Aleta no se decide a sacar. Digo yo que por algo será.

Sergio Benítez (134)

lunes, 30 de marzo de 2009

El GRAN CATSBY

Guión y Dibujo: Doha

Editorial: Glénat

Formato: 6 Libros Rústica. 1704 Páginas

Precio: 15-20€

Calificación: 8.5/10

Al menos una vez cada dos años (y siempre que el bolsillo lo permita), hacer un viaje relámpago a Madrid o Barcelona (ida y vuelta en el día) para ir de compras por las muchas tiendas de cómics que ambas capitales nos ofrecen, es una experiencia muy gratificante. Después de haber acudido a las dos ciudades en más de una ocasión, mis preferencias se han ido declinando claramente hacia Generación X, Elektra y Crisis en Madrid, y Universal (con su impresionante selección de material americano original) y Gigamesh en Barcelona. El caso es que estando el año pasado en la capital de la nación, fui a darme de bruces en la sección de manga de Generación X con los dos primeros volúmenes de una serie que desconocía por completo y que en seguida llamó mi atención gracias a una extraña cualidad que mezclaba el dibujo animado con una composición casi fotonovelística.

Como quiera que uno siempre anda a la búsqueda de nuevos estímulos comiqueros, no dude mucho en hacerme con los susodichos tomos (junto a unas cuantas cosas más, por supuesto) y, ahora, más de un año después de aquello, y cuando han transcurrido pocos meses desde que Glénat editara el sexto y último volumen me dispongo a recomicdar una obra que, si quisiera definir con dos palabras, se ajustaría perfectamente a original y diferente. Original desde el punto de vista visual, que ahora analizaremos de forma más pormenorizada. Diferente en cuanto a la poca autocomplacencia con la que Doha escribe un pentágono amoroso de lo más complejo, lleno de giros, sorpresas y con una carga emocional -y un atípico final- a los que es difícil resistirse: El Gran Catsby (que nada tiene que ver con la obra de Scott Fitzgerald) arranca con tres personajes; el que da el nombre al título, un treintañero vividor y bastante vago que vive acomodado en una relación más carnal que sentimental con Persu, una mujer con carácter que lo abandona para casarse por conveniencia en las primeras páginas del primer volumen y, por último, Hondu, el mejor amigo de Catsby y su apoyo en los momentos más difíciles. A estos tres se suman el marido de Persu y Sun, una mujer alocada y de intensa personalidad que pasará como una apisonadora por la vida del protagonista cambiándolo todo. De las relaciones entre los cinco, sus anhelos, deseos, sueños y frustraciones, nos hablará Doha en un lenguaje que reta constantemente al lector a no perderse ni una coma, alternando la primera persona de uno a otro personaje sin previo aviso y cambiando constantemente entre los discursos externos e internos de los mismos.

En este sentido, El Gran Catsby resulta algo complejo de seguir hasta más o menos la mitad del tercer tomo, cuando, acostumbrados a la forma de expresión escrita del artista coreano, podemos empezar a fijarnos en lo verdaderamente brillante de este manhwa, su narración visual: con un planteamiento de página abierto hasta el paroxismo y una descompresión narrativa que en muchos momentos puede llevar a la exasperación (y ríanse ustedes de Bendis) Doha pronto se revela como un hábil cineasta, sabiendo cómo colocar la cámara en todo momento para conseguir el efecto más dramático posible. En este sentido, el dibujante usa varios recursos que parecen sacados directamente de un filme de David Fincher, como esas fantásticas páginas en las que las viñetas comienzan acercándose al objetivo de una cámara para pasar a dibujar lo que éste está fotografiando y volver de nuevo al punto de vista del que la maneja. Dichos recursos visuales, sabiamente repartidos a lo largo de la lectura, redundan en acentuar con inusitada fuerza lo que los diálogos o textos de apoyo serían incapaces de conseguir.

Me he saltado, y de forma consciente, el hecho de que Doha dibuje a sus personajes antropomorfizándolos, una práctica que se reduce en su mayoría al "reparto" principal, no teniendo problemas el autor en representar a muchos de los secundarios en su forma humana. Lo chocante de dicha decisión, sobre todo cuando uno comprueba que el talento del autor podría haberle dado sin problemas para dibujar a todos en sus versiones homínidas, se esfuma rápidamente cuando la lectura hace que la cercanía hacia los cinco protagonistas sea más intensa si cabe y, trascendido el primer volumen, es bastante difícil imaginarse a Catsby, Persu, Sun o Hondu como gatos y perros, ya que los sentimientos puestos en juego por boca de ellos ostentan una cualidad tridimensional casi hiperrealista.

Mención a parte merecen los decorados en los que Doha plantea toda la historia, reproducidos fielmente de la realidad de un barrio coreano pero dibujados con tanto mimo y cuidado que es imposible no considerarlos un personaje más, algo que retrotrae de forma inmediata a la fabulosa cualidad cinematográfica de la que ya hacía mención antes y en la que, a la postre, reside la mayor fuerza de El Gran Catsby, convirtiéndola en una de las lecturas más sorprendentes que me he encontrado en los últimos tiempos sobre todo si se tiene en cuenta que el tebeo oriental (fuera de los Otomo, Tezuka, Toriyama, Taniguchi o Urasawa) nunca ha sido santo de mi devoción.

Sergio Benítez (133)