lunes, 19 de julio de 2010

JUSTICE LEAGUE OF AMERICA – 80 PAGE GIANT

Guión: Chuck Kim, Josh Williamson, Rich Foge y otros

Dibujo: Mahmud Asrar, Adrian Syaf y otros

Editorial: DC

Formato: Comic-book.80 Páginas

Precio: $5.99

Calificación: 6/10



Hace bastante tiempo que no leía nada de la Liga de la Justicia. Creo que la última vez que me acerqué a la colección fue cuando la guionizó Brad Meltzer, en lo que fue una temporada bastante irregular que prometió bastante más de lo que entregó. Tras eso, la colección volvió a caer en esas etapas que no van a ninguna parte. El principal problema es que cuando juntas a los principales pesos pesados de una editorial como DC, las amenazas a las que debes enfrentarlos deben ser, cuando menos, de la categoría de impresionantes. Por esta razón, la colección se convierte en un in crescendo continuo que, irremediablemente, lleva al cansancio y a la falta de ideas.

Aún así, cuando anunciaron que los nuevos autores de la colección serían James Robinson a los guiones y Mark Bagley a los lapices, mi interés se despertó. Robinson ha sido siempre un autor sólido y sus obras suelen tener todas algún punto de interés y Bagley, bueno, Bagley es uno de los mejores profesionales del sector. No es un dibujante estrella ni innovador quizás, pero cumple con creces en cada trabajo, ofreciendo siempre un trabajo sobradamente satisfactorio.

Pero antes de la llegada de estos autores, DC decidió sacar un especial que, creí en mi ignorancia, sería una introducción a la nueva etapa. Nada más lejos que Cuenca… El especial cuenta una historia manida sobre la intención del villano Epoch intentando eliminar, mediante la conocida estratagema del viaje atrás en el tiempo, a su principal enemigo cuando aún es un niño. La Liga de la Justicia se enfrenta a él para frenar sus planes pero, en otro increíble giro argumental, el maloso los envía en parejas a diferentes puntos del espacio-tiempo: el Oeste, la Edad Media, el Japón Feudal o los Años 30 son algunos de los destinos escogidos.

Todo esto, guionizado por un grupo de recién llegados y dibujado por artistas primerizos en lo que, supongo, ha sido una maniobra para ver como se desenvuelven. La respuesta es que no nos importa porque el cómic es directamente aburrido e insípido. Esperemos que la nueva etapa de la colección no se parezca en nada a esto.

Javier (7)

viernes, 16 de julio de 2010

Las MIL CARAS de JACK el DESTRIPADOR



Guión: Antonio Segura

Dibujo: José Ortiz

Editorial: Toutain

Formato: Álbum Rústica. 80 Páginas

Calificación: 9/10

Resulta cuanto menos curioso que, con respecto a ciertos iconos de la cultura popular (y si ya entramos en iconos frikis la cosa se agrava) cada uno tengamos nuestros claros referentes. En el caso de Jack el Destripador, y como ya dieron buena cuenta tanto en la recomicdación como en los comentarios de From Hell, nuestros compañeros Mario y Nacho no albergaban dudas acerca de cuál era el suyo, la serie de televisión Jack the Ripper en la que Michael Caine interpretaba al Inspector Abberline, áquel que se hiciera cargo de los crímenes de Whitechapel. En mi caso, y de nuevo con respecto al asesino de prostitutas londinense, los referentes se duplican con dos cintas en las que la leyenda del Destripador se mezcla con otros personajes coetáneos tanto o más conocidos que él. La primera es Asesinato por Decreto, un filme en el que John Hopkins, guionista británico de segunda, hacía que los mismísimos Sherlock Holmes y Watson (interpretados por Christopher Plummer y James Mason) se implicaran en la investigación del posible autor de los crímenes, apuntando, como haría también Alan Moore en From Hell, a una operación de cobertura de una indiscreción de la realeza británica. La segunda, y de mayor peso específico, era la que cruzaba a H.G.Wells en el camino de Jack. Su título, Los Pasajeros del Tiempo, dirigida por un Nicholas Meyer que hacía que el novelista, encarnado brillantemente por Malcom MacDowell, viajara al futuro (al igual que había hecho George Pal en El Tiempo en sus Manos) esta vez para atrapar al asesino que, en una vuelta de tuerca, no era otro que uno de sus mejores amigos, un elegante, terrorífico y la mar de convincente David Warner.

Muchos años han tenido que pasar para que a estos títulos venga a añadirse ahora uno más que, sin dudarlo ni un momento, gana por goleada a la hora de establecerse como el primero de esta particular lista. Y es que el trabajo de Segura y Ortiz en Las Mil Caras de Jack el Destripador es de esos que sabe como atraparte en la primera página y mantenerte en vilo hasta la última sin necesidad de grandes gestos como usar personajes que nada tuvieron que ver con el asesino, o menos aún de recursos tan efectivos y artificiosos como los viajes temporales. No. Como fue marca de la casa en los trabajos que ambos concretaron en conjunto (ese Hombre que tantas veces hemos citado y que se asomará en un futuro no muy lejano por estas líneas, o los Burton & Cyb y Morgan de los que algún día hablaremos largo y tendido), el título que hoy nos ocupa es de una suciedad tremendamente elegante.

Nada resulta más apropiado para visualizar esa Inglaterra victoriana que el asombroso trazo de Ortiz y los ásperos guiones y diálogos de Segura. Todo lo que podamos llegar a decir aquí del primero es saliva gastada en vano pues ya se ha dicho antes muchas veces y por "plumas" más hábiles que la que firma esta recomicdación: no hay nada en el dibujante valenciano que pueda resultar desdeñable, absolutamente nada. Por empezar con algo, resulta obvio cuando se han pasado un par de páginas de este o cualquier otro trabajo del artista, que la capacidad de Ortiz a la hora de caracterizar a sus personajes no conoce límites. Huyendo de forma consciente del hiperrealismo e inclinándose por un trazo que en ocasiones es caricaturista, la extrema expresividad que alcanza desde el personaje con mayor protagonismo hasta el que sólo aparece fugazmente en una viñeta es, junto a la facilidad con que se pueden diferenciar unos de otros, una de las grandes (que no la única) virtudes del español. Junto a ella, la precisión en el tempo narrativo; la sencillez en la estructura, que huye de efectivismos vacuos como las splash-pages para centrarse en una composición tan clásica como efectiva; el control que la plumilla ejerce sobre la luz, apagándola sin ahogarla en viñetas de las que uno juraría que dimanan la humedad y el olor del Tamésis....lo dicho, Ortiz es un grande y este álbum no es más que otra muestra del talento que desplegó en nuestras tierras antes de ponerlo al servicio de Bonelli y su Tex.

Pero claro está, cuando se tiene detrás un guión como el de Segura, todo parece sencillo. La idea del guionista para con Jack el Destripador es clara. Si mucho ha llegado a especularse con la posibilidad de que el asesino no fuera una sino varias personajes, el escritor le da la vuelta a tales opciones y juguetea con el hecho de que Jack sería ni más ni menos que un maestro del disfraz con personalidad múltiple. Descrito así, y a lo largo de siete sórdidas historias en las que el asesino adopta diferentes apariencias, Segura tiene la oportunidad de concretar sendos relatos negros en los que la miseria del alma humana se expone de forma descarnada, sin que necesariamente provenga de Jack, sino más bien de los deleznables personajes que pueblan el bajomundo londinense. En las pocas páginas de que consta cada una, escritor y dibujante dan lecciones magistrales de cómo condensar la narración para ser tan efectivos como se podría desear. Partiendo de la base de que este es un trabajo de ficción que poco o nada juega a ser un posible reflejo de la realidad, resulta brillante la historia con la que se cierra el magnífico álbum: con un título tan revelador como La Primera Vez, Segura se atreve a arrojar luz sobre el origen del asesino,;uno que, por más veces que haya sido usado en el cine, no deja de producir escalofríos cuando es plasmado con la maestría con la que el escritor lo hace.

Poco más puedo contarles hoy. Tan sólo que hagan por encontrar este soberbio álbum editado por Toutain allá por 1986. Si después de su lectura no se han convencido de que pocos dibujantes ha dado nuestro pais como José Ortiz es que, sin ánimo de ofender, se merecen que un tal Jack les abra un bonito hojal en "todo lo que viene siendo" de ombligo para abajo.

Sergio Benítez (390)

jueves, 15 de julio de 2010

PERSÉPOLIS

Guión: Marjane Satrapi

Dibujo: Marjane Satrapi

Editorial: Norma

Formato: Libro Cartoné. 360 Páginas

Precio: 25€

Calificación: 10/10

Hay obras que por una u otra razón nos marcan. Nuestro primer cómic de superhéroes que nos hizo descubrir algún personaje que nos fascinó, aquél tebeo de Superlopez que nos hizo reír tanto, ese manga que nos empezó a mostrar que no todos los tebeos son iguales. O tal vez aquél del cual oistes muy buenas criticas y por suerte alguien acabó regalándotelo. Ese es mi caso y este es uno de mis comics preferidos: Persépolis.

Si alguien pregunta por las grandes obras de la historia del cómic pocos tardan en mencionar a Watchmen, V de Vendetta o Maus entre otros. Y en esos “entre otros” meto sin dudarlo esta obra. Persépolis es una obra autobiográfica de la historietista Marjane Satrapi, nacida en Irán en un momento de grandes cambios políticos y sociales. En esta obra nos muestra con gran cercanía y simpatía (gracias a un dibujo simplista pero efectivo) mediante anécdotas, en principio acompañadas de la inocencia de una pequeña niña, pero poco a poco, al pasar los años y la niña pasar a adolescente y luego a mujer, las anécdotas dejan de ser simpáticas para acabar siendo en su mayoría dramáticas debido a la gran represión religiosa. Nos muestra que significa vivir con miedo y paranoia ya que cualquier vecino puede acabar denunciándote por que escuches música prohibida (occidental) o vistas de forma prohibida (occidental otra vez).

La obra se dividía originalmente en cuatro libros, cada uno contando una parte importante de la vida de Satrapi: La perdida de la inocencia, el abandono del país, la vuelta a casa y el adiós definitivo a un país donde la palabra libertad fue borrada del diccionario hace tiempo. Una de las grandes obras maestras del comic europeo, editada por Norma en un único tomo de gran calidad recomendado a todo el que tenga curiosidad por como es el mundo para una mujer que ha vivido muchas cosas.

Sebastián (36)

miércoles, 14 de julio de 2010

BERNIE WRIGHTSON. Maestro del Terror



Guión: VVAA


Dibujo: Bernie Wrightson


Editorial: Toutain

Formato: Álbum Rústica. 86 Páginas


Calificación: 8.5/10


Casi al mismo tiempo que el primer tomo del House of Mystery de Wrightson editado por Planeta llegaba a nuestras tiendas, mi cartero dejaba en casa este álbum adquirido en Todocolección que, publicado por Toutain hace ya casi treinta años, recogía igualmente historias de corte diverso de ese maestro del terror en los cómics que es el dibujante norteamericano. Algo desvencijado por el paso de los años, el olor a añejo del volumen (ese olor que tanto disfrutan ciertos coleccionistas al abrir un cómic) unido a lo amarillento del papel y a los maravillosos dibujos que se iban desplegando ante mis ojos provocaron que una tremenda ansia lectora se apoderara de mi como lo hace esa misteriosa fuerza que nos impele a mirar en aquellos sitios en los que no debemos hacerlo. Y así fue. Dejé lo que en ese momento de la mañana estuviera haciendo (creo recordar que estudiar no-se-qué tema de las oposiciones) y me puse a devorar los muchos y magníficos relatos que este gran volumen guardaba en su interior.

¡Y qué historias!. Repasando las historias de este Maestro del Terror uno se da cuenta de lo mucho que Bernie Wrightson aportó al género en su vertiente aviñetada. Tanto, que con la perspectiva que da el tiempo, quizás no sería descabellado afirmar que, junto a Gene Colan y Richard Corben, el artista fue el que mejor ha sabido entender como plasmar el miedo en una página, trasladando a la perfección toda la opresión, la angustia y el horror ante lo desconocido que sus admirados Poe o Lovecraft hicieron antes que él en la literatura. Con guiones propios, adaptados de los citados autores, o firmados por nombres tan ilustres como el de Bruce Jones, este Maestro del Terror es un compendio alucinante de las grandes capacidades del dibujante.

En las diez historias que componen el volumen, y echando mano de varios estilos diferentes que van desde su característico y redondeado dibujo a uno más estilizado (vemos por ahí el nombre de Howard Chayikin como asistente en uno de los relatos) y profuso en sombreado a base de líneas en contraposición a las masas de grises que tan bien ha sabido utilizar, Wrightson va sondeando los oscuros recovecos del miedo. De todas ellas, y por resaltar alguna que sirva de acicate para que intentéis encontrar este tomo, destacaría tres: Aire Frío, escalofriante historia basada en un relato de Lovecraft y que captura a la perfección la malsana atmósfera que envolvía los escritos del autor de Providence; Jenifer, en la que Bruce Jones nos deleita con un oscuro y truculento personaje femenino que años después sería trasladado a la pequeña pantalla por Dario Argento en uno de los mejores episodios de la primera temporada de Masters of Horror (y el que no haya visto el Cigarette Burns de John Carpenter que corra a buscarlo); y El Gato Negro, en el que traslada de forma precisa el relato de Poe para satisfacción de los amantes del escritor bostoniano.

En definitiva, un volumen que no debería faltar en las estanterías de cualquier amante del noveno arte que se precie, máxime si es de esos que gusta de sentarse en su sofá con una luz mortecina y dejar que alguien tan hábil como Wrightson haga que recemos por no quedarnos a oscuras.

Sergio Benítez (389)

SARVAN



Guión: Antonio Segura

Dibujo: Jordi Bernet

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Rústica. 136 Paginas

Calificación: 9/10

A estas altura tiene que haberos quedado claro que, poco a poco, y sin ninguna prisa, me he propuesto recomicdar la obra completa de ciertos artistas españoles de esos a los que todo el mundo coincide en llamar GRANDES. Carlos Giménez, Fernando Fernández, José Ortiz, Miguelanxo Prado, Víctor de la Fuente, Luis García, Antonio Hernández Palacios y Jordi Bernet. Esos son los autores a los que he ido (y sigo) completando con no pocos esfuerzos (hay títulos de algunos de ellos que o son inencontrables o están a precios prohibitivos) para mi bolsillo. Y aunque a veces tales esfuerzos se vean poco compensados por el resultado de la lectura, otras como este Sarvan, cubren de forma holgada todo dinero que se haya invertido en su búsqueda.

Con sólo leer los nombres que están implicados en él, uno ya puede hacerse una idea de que no está ante un tebeo cualquiera: Antonio Segura (uno de los mejores guionistas que tuvo el noveno arte en nuestro país durante los ochenta) y Jordi Bernet, del que poco o nada habría que decir a estas alturas que no se haya dicho ya por activa y por pasiva. La combinación del talento de ambos ya nos había dejado por aquí esa magnífica obra llamada Kraken, título puntal (¿acaso hay alguno que no lo sea?) dentro de la tebeografía de Bernet que, contra todo pronóstico, se ve superado por este Sarvan, un tebeo sobresaliente se mire por dónde se mire.

Aparecido en las páginas de CIMOC, y con dos volúmenes de Norma recopilando en blanco y negro y color las aventuras de esta despampanante fémina, sería Planeta la que, muchos años después (tantos como los doce que transcurrieron entre 1986 y 1998) y ante la complicada perspectiva de poder hacerse con el primero de los tomos editados por Norma, terminaría por agrupar por completo y, de nuevo en b/n, las historias que Segura y Bernet habían creado tiempo atrás.

En Sarvan, el tándem de autores construye un mundo fantástico cuya ambientación queda definida a medio camino entre el universo post-apocalíptico que el guionista ya había explorado a conciencia en Hombre y otro, completamente opuesto a él, que se situaría en la línea de fantasía heróica definida por el Conan de Howard. A tan explosiva combinación habrá que sumarle deidades en conflicto, referencias religiosas nada veladas (ese final) y visitas de razas extraterrestres. Tal mezcolanza de referencias y géneros habría devenido en un batiburrillo inconexo con cualquier otro escritor, pero Segura sabe darle un hálito de coherencia a un conjunto que, si en la superficie podría no pasar de ser un tebeo más de escapismo, en el fondo guarda ciertas reflexiones que van asentándose con calma conforme avanza la lectura. Arropada por un erotismo nada soterrado (algo propio de la época que provoca que a la protagonista se le vea la delantera a la mínima de cambio, y aparezcan objetos fálicos cada vez que nos descuidemos), Sarvan es una lectura vivaraz que derrocha imaginación por los cuatro costados, inventándose Segura todo un microuniverso al que, lamentablemente, nunca ha vuelto a viajar.

Y dando respuesta pertinente a todo ello está el gran Bernet. Que el dibujante catalán es capaz de cuajar unas mozas de infarto es algo que nadie pone en duda y su diseño de Sarvan no hace más que ponerlo de relieve. Pero, como también ha demostrado hasta la saciedad, sus capacidades como artista gráfico no se limitan a esculpir beldades femeninas sino que su asombroso talento queda plasmado también en esos imposibles adonis masculinos y, en términos generales, en cada página del volumen, mediante una imaginación que en ningún momento le va a la zaga a la del guionista. De factura impecable, asombroso control de los claroscuros y una narrativa alucinante, cualidades todas que ya hemos desgranado aquí una y otra vez, el trabajo de Bernet en Sarvan es, en definitiva, otra pieza más en el enorme y fabuloso puzzle que componen todas y cada una de las obras del genial autor español.

Sergio Benítez (388)

martes, 13 de julio de 2010

SUPERMAN: SECRET ORIGIN

Guión: Geoff Johns

Dibujo: Gary Frank

Editorial: DC Comics

Formato: HC Deluxe 240 Páginas

Precio: 29,99$

Calificación: 10/10


La editorial americana DC se caracteriza por sentir la imperiosa necesidad de volver a contarnos lo que ya sabemos cada cierto tiempo. Y si hablamos de uno de los personajes que supone ventas aseguradas para la editorial, la cosa sucede todavía con más frecuencia.


Allá por 1986, John Byrne escribía y dibujaba la versión definitiva del origen de Superman, aquella que tomaba en consideración lo acontecido en las Crisis, y que incorporaba elementos como su pasado kriptoniano, su juventud en Smallville y demás. Pero claro, en 2005 tocaba revisión, y tras muchos pequeños cambios, tocó Superman: Legado, donde Mark Waid se encargaba de cambiarlo todo para dejarlo donde estaba.


Y nadie sabe porqué, ya que no se han producido grandes cambios en el status del personaje desde entonces, este año nos regalan Superman: Secret Origin. ¿Necesario? Seguramente no, pero viendo el resultado final, es una buena noticia para todos aquellos que sepan disfrutar de una buena historia.


Geoff Johns se ha convertido en poco tiempo en el arquitecto definitivo del Universo DC. Su paso por Flash, Green Lantern, o sagas como Darkest Night, han demostrado sus enciclopédicos conocimientos de este universo, y sobre todo, que sabe escribir historias como las de antaño, repletas de diálogos con chispa, acción, y sus imprescindibles finalazos que ponen en broche a cada número.


Y eso es precisamente lo que nos encontramos en Secret Origin. Una historia sencilla, lo que siempre se agradece, con pequeños e insignificantes cambios con respecto a la continuidad que conocíamos (no vaya a ser que se molesten los fans y su dichosa continuidad), y una fidelidad por la versión cinematográfica de Richard Donner que se deja ver en cada página del conjunto (Johns trabajó varios años con el director de cine, y han colaborado en varios guiones hasta la fecha).


Pero claro, ningún guión estaría completo sin la adecuada parte gráfica, y ahí entra Gary Frank a dejarnos con la boca abierta en cada viñeta, con un trazo minucioso y detallista, ilustraciones a página completa que bien podría ser posters, y de regalo, un Clark Kent que se asemeja físicamente al malogrado Christopher Reeve, y que remata ese homenaje al que antes nos referíamos.


Por eso, comprad el tomo en cuanto vea la luz por aquí, o pedidlo en Inglés, leñe, aunque solo sea para volver a disfrutar de la secuencia del rescate del helicóptero en Superman I, el nuevo diseño de secundarios y villanos para la ocasión, y sobre todo, una historia bien escrita y mejor dibujada, de las que hoy no abundan.


Jose (56)

lunes, 12 de julio de 2010

HOTEL HARBOUR VIEW



Guión: Natsuo Sekigawa


Dibujo: Jiro Taniguchi


Editorial: Planeta DeAgostini


Formato: Álbum Rústica. 96 Páginas

Calificación: 6.5/10


Editado cuando el manga comenzaba a echar raíces en nuestro país, esto es, poco después de que el fenómeno Dragon Ball entrará con fuerza en esta piel de toro, recuerdo perfectamente tanto el haber tenido en las manos este Hotel Harbour View como haberlo vuelto a depositar en las raquíticas estanterías metálicas de la papelería que había cerca de casa de mis padres debido a que su precio (1.250 de las añoradas pesetas) era escándaloso para mis modestas posibilidades. Muy lejos quedaban aún los tiempos en que mi bolsillo me permitiría llevarme a casa todo aquel material que quisiera (¡benditos años de universidad!) y más lejos aún áquel en el que descubriría a uno de los dos autores que firmaban el volumen de marras, el gran Jiro (aquí Jiroh) Taniguchi.

Pero que nadie se lleve a engaño. El Taniguchi que aquí podemos disfrutar no es el de sus trabajos posteriores, esos que, con títulos como El Almanaque de Mi Padre o Barrio Lejano, han encandilado a todos los amantes sin excepción del noveno arte. Para empezar, el artista nipón no se encarga de los guiones, por lo que ya podéis ir olvidándoos de relatos de corte intimista y miradas nostálgicas al pasado, ya que la historia imaginada por Sekigawa se estructura en tres episodios en los que varios personajes cruzaran sus destinos de manera trágica, con asesinatos, venganzas y vidas que son llevadas al límite, en un manga que entronca en el más puro comic-noir.

Y no sólo ahí se aparta este trabajo de lo que hemos podido verle después al japonés, sino que en lo que respecta al dibujo todavía se sitúa lejos de la evolución que su trazo sufriría una vez comenzó a ocuparse de sus obras al completo. Ahora bien, para los que estamos acostumbrados a verle en su vertiente más calmada, este Hotel Harbour View es todo un descubrimiento: de narrativa vibrante y perfectamente ajustada al calculado tempo que va marcándole el guión, el trazo de Taniguchi deja aquí ver detalles que ya olían a grandeza. Muchos son los recursos (algunos tremendamente usuales en el manga de acción) que pueden observarse en las páginas de este manga, pero uno sobresale de entre todos ellos, las cinco páginas en las que el genial artista ralentiza la acción para detallar como una bala llega a su objetivo: lo que en un cómic de la Marvel actual sería criticado (y con razón) por su descompresión narrativa, aquí funciona a las mil maravillas como si de un filme de John Woo se tratara. Así que, sí, no será el Taniguchi que todos conocemos (y adoramos), pero sigue siendo un Taniguchi digno de leer y ser estudiado.

Sergio Benítez (388)