martes, 2 de junio de 2009

GLOBAL FREQUENCY

Guión: Warren Ellis

Dibujo: VVAA

Editorial: Norma

Formato: Cartoné. 296 Páginas

Precio: 25€

Calificación: 9/10

El que no conozca a Warren Ellis a estas alturas es que ha estado apartado del mundo comiquero en los últimos diez o quince años. Y el que lo conozca también sabrá cuales son las características del famoso guionista británico. Mucha violencia, diálogos endiabladamente bien escritos, con frases lapidarias de las que quedan grabadas en tu cerebro a fuego, personajes ultra-molones y chulería a mansalva.

También deberían saber que, por lo general, Ellis escribe sus mejores historias cuando le dan plena libertad. Consiguió convertir una inmundicia como Stormwatch en una lectura obligada, por no hablar de su continuación lógica, Authority, la Biblia de los comics modernos. La relación del barbudo guionista con la editorial Wildstorm ha sido de lo más fructífera. Muchas miniseries de tres números, Planetary, las mencionadas Authority y Stormwatch o ésta que hoy tratamos, Global Frequency.

La aparición de este tomo en nuestro país era cuestión de tiempo. Publicada hace ya algunos años por Planeta en números de 24 páginas ya tocaba su recopilación en tomo. En ese aspecto la labor de Norma esta siendo impecable a la hora de rescatar del olvido series interesantísimas.

¿De qué va Global Frequency? Pues de esas cosas que tanto le gusta a Ellis. Se trata de una red global de seguridad compuesta por 1001 agentes todos conectados por medio de unos teléfonos especiales y dirigidos por un par de féminas. ¿A qué se tienen que enfrentar? A todo tipo de cosas extrañas salidas de la enfermiza mente de Ellis. Desde virus informáticos de naturaleza extraterrestre, terroristas, sectas, monstruos mejorados biónicamente y un interminable listado de frikezas bizarras.

El formato de la serie es bastante sencillo. Historias autoconclusivas dibujadas cada una por un artista distinto, eso sí, de primera categoría. Desde Bisley a Dillon pasando por Gene Ha, Muth o Lloyd. Parece que Ellis le preguntó a cada uno que le apetecía dibujar en ese momento y así les escribió una historia para que quedaran contentos. Para dar cierta uniformidad a la serie todas las portadas corren a cargo de Brian Wood, con ese estilo de fotomontaje tan peculiar que tiene.

Toda una sorpresa la publicación de este tomo y que desde aquí se les recomicda encarecidamente, ya que sobresale de entre la multitud de novedades que se nos viene encima. Y es que nuestros bolsillos, en época de Salón, no consigue salvarlos ni la Global Frequency. Si acaso una buena Primitiva, y aun así tengo mis dudas.


Marione (2ª época #4)

5 comentarios:

Alberthor dijo...

Bueno, ahí va mi opinión que para algo están estas cosas interneteras. La verdad es que siendo uno de mis guionistas favoritos es certo que para mí esta obra de Ellis es una de las menores, a la que sumaría "strange kiss" y "dark blue", supongo que "black gas" también entraría por aquí, pero como no la he leído mejor callo. En conjunto a "Global frecuency" yo no le daría una puntuación tan alta porque aunque algunas de las 12 historias son muy buenas también hay alguna que es muy tonta, pero bueno, que aún así es muchísimo mejor que gran cantidad de cómics que se publican en general.


Saludos!

Marione dijo...

Hola Alberthor. Creo que es en esa simplicidad de historias y en la independencia de cada una donde radica el punto fuerte de la obra.

Yo me la he leido ya varias veces y siempre la disfruto que da gusto. Los dibujantes son de lo mejor y los guiones no dejan de ser un chascarrillo muy bien contado.

Esto se agradece, un comic que te puedes leer sin tener que conocer nada mas sobre personajes, universos, etc es un pasote hoy en dia. Como ejemplo de todo lo contrario a esto te remito a una proxima reseña de macroevento anual.

Saludazos

Nacho dijo...

Yo me lo pasé bomba cuando la leí en grapa. Algún día debería de releerla, pero creo recordar que eran tontunas que se le pasaban a Ellis por la cabeza pero con un envoltorio muy bonito.

Es como si ahora se me pasa por la cabeza que estaría chulo que un policía asesinado volviese de la tumba como un robot y se vengase de quien se lo cargó (sí, es Robocop) y como soy amiguito de Cassaday le pido que me lo dibuje.

Una idea tontorrona pero muy chula. Y si junto doce ideas tontorronas y formo una serie limitada e incluso ruedan un piloto para una serie que nunca existió...

Saludos!

sebelo2 dijo...

Pues yo no puedo opinar en esta ocasión, más que nada porque es de esas cosas que he adquirido este fin de semana y que aguardan lectura.
De todas formas, saludetes a todos.
Sergio

Posdata dijo...

Agrupados finalmente en un único tomo los 12 episodios de grapilla que configuran el arco argumental de “Global Frequency” –lo que ya es una constante en un mercado de reedición continua como el del comic/tebeo- y animado por la crítica de este “Lecturas” –y la presencia de Ellis en el timón- me animé a leer esta incursión del escritor ingles en lo que se esta convirtiendo en un género propio dentro del panorama americano: las historias de agencias de espionaje.

No puedo menos que coincidir con los comentarios de Alberthor sobre que se trata de una especie de cajón / vehículo para dar cabida a una serie de ideas –y enfoques- de Ellis para el genero de “superespías”. Aquí hay sitio para argumentos con enfoque “Expediente X” y otros que parecen más propios de una película de Tarantino, con momentos propios del cine de Hitchcock, terror e incluso algún argumento reciclado por el propio de Ellis.

Todo esto, que por un lado contribuye a una gran variedad temática, por otro lado lleva a una falta de coherencia argumental y de línea de desarrollo de la serie, que se convierte en una sucesión de episodios independientes que pueden agradar en mayor o menor grado en función de los gustos del lector y del dibujante asignado –algo así como lo que ocurría -en el apartado del guión- con los primeros números de “Planetary”, pero con la diferencia de que en aquel se adivinaba una “trama mayor” detrás y aquí no hay nada de eso.

Aún cuando el desarrollo de las historias mejora en la segunda parte, no así los argumentos y pasamos a tener la sensación de estar leyendo una serie de historias más o menos manidas –y en algún momento, perdonarme la expresión, un tanto “pasa-página”- donde el talento de Ellis para tal o cual detalle nos hace sobrellevar la trama.

En cuanto al dibujo, la variedad de protagonistas que intervienen en los distintos capítulos da en este caso una acertada cobertura a la utilización de distintos dibujantes para reflejar las historias –de hecho, al margen de las dos protagonistas, Miranda Zero y Aleph, ninguno de los personajes se repite hasta llegar a la última historia-. Como todos tenemos nuestras preferencias en el género, digamos que el nivel general de los mismos es bueno, algo que por otra parte es el mínimo que se le puede pedir a una producción “mainstream”.

Bastante irregular en sus planteamientos y en sus resultados –al menos los resultados formales- la sensación general que da esta obra de Ellis es el de un encargo o un experimento circunscrito a los habituales doce números, todo ello a la espera de tareas mayores, y que difícilmente resiste un análisis serio mas allá del de “a mi bola”, empezando por la definición de la propia organización y siguiendo por lo incoherente de algunos de sus argumentos.

Lo Mejor: Algunas de las ideas de Ellis. La historia “Experimento”.
Lo Peor: Otras ideas de Ellis. Cierta sensación de desaliño y de falta de coherencia. Ciertos diálogos.

Puntuación: 7

PD: Capitulo aparte merecen las opiniones de Ellis sobre el mercado del comic –léase comic USA- que agrupa bajo el titulo “El manifiesto del viejo bastardo”. Pero eso, como diría Ende, es otra historia que debe ser contada en otra ocasión.