lunes, 29 de junio de 2009

AS de PIQUE

Guión: Ricardo Barreiro

Dibujo: Juan Giménez


Editorial: Dolmen

Formato: Libro Cartoné. 226 Páginas


Precio: 25€


Calificación: 9.5/10


Se que no es una manera muy ortodoxa de comenzar una recomicdación, pero no me queda más remedio que empezar dándole un pequeño tirón de orejas virtual (cuidado, sin acritud) a Dolmen por lo mucho que se han demorado en la edición de As de Pique. Considerando que se trataba de una de las novedades más esperadas del Salón (y no hablo sólo por mi, que varios conocidos expresaron su deseo de comprar el volumen) el que no estuviera lista a tiempo para el evento comiquero es un fallo sobre el que la editorial no se ha pronunciado, y al final ha sido publicado in extremis dentro del mes de junio (casi al mismo tiempo que otra de sus novedades postergadas, el integral de Gorka). Objeciones en cuanto a las demoras al margen, lo importante es que ya tenemos disponible en nuestras tiendas la obra de Barreiro y Giménez y al hilo de su retraso lo primero que hay que afirmar, en descargo de la editorial, es que la espera ha valido (y MUCHO) la pena.

Mi idea inicial para con este volumen era haber hecho una recomicdación común con el de Diario de Guerra de Hugo Pratt. Ya que las concomitancias entre uno y otro son más que evidentes, todo lo dicho en el primer párrafo de dicho comentario sirve para acercaros al por qué del motivo por el que As de Pique era una novedad tan esperada y explica, aunque sólo en parte, cómo he sido capaz de leerme el tomo de una sola sentada. La parte que no explica, y que es ajena a mi fascinación acerca de la Segunda Guerra Mundial, es aquella que atañe a la enorme calidad de lo creado por Barreiro y Giménez.

A los guiones, el primero crea un cómic apasionante en pequeñas dosis de diez páginas. La constricción en la extensión de las historias no es impedimento para que entre ellas se vaya tejiendo un tapiz que no conoce límites geográficos, algo que aumenta sobremanera el carácter de universalidad que Barreriro pretende dar a As de Pique. A diferencia del cómic dibujado por Pratt, que estaba guionizado por ingleses y tenía la clara intención de sublimar el heroicismo del ejército británico durante la contienda, el tebeo de los argentinos no se casa con nadie, ofreciendo una realista y descarnada visión de la guerra en la que no hay héroes, ni tampoco buenos ni malos, sólo hombres luchando del lado de un poder u otro y dejándose la vida por defender un ideal, sea éste cual sea. La neutralidad del guión para con uno u otro bando, y el claro posicionamiento del escritor del lado de la humanidad queda patente en muchos de los magníficos capítulos que trufan tan estupenda lectura. De todos ellos, hay varios que sobresalen en el sentido que estamos comentando, sirviendo como severa crítica hacia lo absurdo de la guerra: El Juego del Gato y el Ratón, en sus dos partes, nos permite conocer las motivaciones de aviadores aliados y alemanes pudiendo observar que las acciones de unos no siempre respondían a elevados ideales de libertad, sino simplemente de cumplir órdenes, y las de los otros (como se ha puesto tantas veces de manifiesto desde el fin de la guerra) no tenían porque adherirse a los postulados del nazismo, lo que queda de relieve aún de forma más patente en un capítulo sin título en el que uno de los miembros del As de Pique cae en territorio alemán.

Junto a estas tres historias, hay otra terna que no puede dejar de ser mencionada, la formada por Una Misión de Rutina y las dos partes del bombardeo a Dresde. La primera, sin diálogos de ningún tipo, pone de manifiesto la brutalidad y sin sentido de muchos de los ataques que se llevaron a cabo sobre algunas ciudades alemanas (la imagen de la sombra de la niña es sobrecogedora). Las otras dos, incidiendo sobre el mismo aspecto, evidencian la determinación de los pilotos de uno y otro bando por cumplir con su deber, aunque este fuera tan terrible como el que describe Barreiro con todo lujo de detalles. Detalles que son capturados hasta límites espectaculares por el arte de un Juan Giménez en estado de gracia. El dibujo del argentino, no es que apunte maneras, es que es tanto o más espectacular que muchas cosas que le hemos podido leer después (y me estoy acordando, obviamente, de La Casta de los Metabarones): con esa facilidad que siempre ha tenido para caracterizar a sus personajes, donde el trazo de Giménez se muestra arrebatadoramente inspirado es en la maquinaria bélica que tantas páginas del volumen ocupa (al fin y al cabo se trata de las aventuras de un bombardero), dibujando el artista con soltura inusitada y todo lujo de precisión, todos aquellos aviones, barcos o submarinos que en un momento u otron aparecen en las páginas. Y todo ello haciendo gala de una narrativa magistral que, sin perder de vista la claridad secuencial en ningún momento (los combates aéreos son prodigiosos), se atreve además a explorar recursos muy vistosos, como los puntos de vista subjetivos, la rotura de una estructura cerrada (en contraposición a lo que si veíamos en el trabajo de Pratt) que permite maquetar cada página a su antojo, u otros muy llamativos como el trozo de carrete fotográfico en el que queda recogido secuencialmente el tiroteo a un avión.

La edición de Dolmen se completa, en un tomo muy bien presentado en tapa dura con la ilustración de portada en satinado sobre mate, con un prólogo de Juan Giménez, una larga introducción acerca de la serie por Eduardo Serradilla, e ilustraciones a color y textos sacados de la edición original que Toutain publicara a finales de los ochenta, concretando un tomo INDISPENSABLE para cualquier aficionado a los cómics y de paso, probablemente, el mejor volumen que la editorial mallorquí ha publicado hasta la fecha...aunque se haya hecho esperar.

Sergio Benítez (197)

8 comentarios:

Nacho dijo...

Un servidor tiene un especial cacao mental con los ases aviadores guerramundialistas. Tengo la tendencia a mezclar y confundir al de Pique con el Enemigo. Y eso que poco tienen que ver, pero uno es así...

En cuanto a éste pues los guiones de Ennis se ven magistralmente ilustrados por Jimenez y... ¡un momento! ¡Aquí hay algo que no me cuadra! Dejadme ver cuál es éste... ¡el de pique! Coñe que me hecho un lío otra vez!!

Bueno, pues eso. Que no lo dejéis pasar y que no se os olvide tampoco el Showcase que tiene muchas páginas por poco precio (¿Que el showcase no es de pique? joeeeer!!)

Saludos!

sebelo2 dijo...

Jejejeje, menudo embrollo tienes. A la del As Enemigo el echaré un ojo cuando salga a finales de mes, a ver que tal.
Saludetes Nacho,
Sergio

alberthor dijo...

Otra obra a la que uno le quiere echar el guante en cuanto la economía lo permita. En la estupenda reseña sólo un detalle que me ha quedado en duda ¿Es la obra en color o B/N?

Sin haber leido esta no creo equivocarme en recomendarle el "As enemigo: guerra en el cielo" Del señor Ennis y por supuesto su otra obra también bélico-aérea "Battler Britton". Muy Recomicdables.

P.D: I love Garth ;)


Saludos!

sebelo2 dijo...

Pues te hago caso Alberthor, Ennis casi nunca me ha defraudado (¡que viva Preacher!) y si dices que está bien, pues habrá que apuntárselo.
Ya verás por aquí que me ha parecido.
Un saludo,
Sergio

Marione dijo...

Menuda cantidad de tebeos belicoseros que se han reseñado por aquí en na de tiempo.

Ha costado pero por fin parió Dolmen. Bastantes ganas le tengo a este As de Pique, que por cierto es otro de Toutain. Lo siento, pero hay que reivindicar.

El As Enemigo de Ennis está bastante bien. Es Ennis, por Dios. Y el de Kubert debe ser una maravilla. Es Kubert, por Ennis, digo, por Dios.

Saludazos

sebelo2 dijo...

Pues nada, habrá que hacerse con los dos. Y yo que quería ahorrar este veranito :S
Saludetes Mario,
Sergio

Caracrater dijo...

Lo primero que he hecho esta mañana en el almuerzo es comprarme este As de pique, junto con Alim el curtidor, marques de Anaon, Tiresias y la madre Sarah.....
Que gusto me ha dado...dios mio!! toda una semana sin comprar ná.......

sebelo2 dijo...

¡Hombre Toni!,
bienvenido seas. Espero que te hayas puesto las pilas en tus vacaciones, que ahora toca currarse los cuadernillos de Santillana ;P.
Saludetes,
Sergio