martes, 30 de septiembre de 2008

PROMETHEA vols 2 al 4

Guión: Alan Moore

Dibujo: J.H. Williams III


Editorial: Norma


Formato: Cartoné. 192 Páginas c/u


Precio: 14€ c/u


Calificación: 8.5/10

Hay escritores cuyo único afán a la hora de elaborar los guiones de una serie mensual es epatar a los imberbes lectores con una acción desenfrenada que los deje sin habla. Cuantos más giros, acontecimientos inesperados y finales de infarto puedan introducir en su colección, mejor. Insertados en esa máquina de hacer dinero que son las grandes editoriales, dichos autores son incapaces (o si son capaces se hacen el despistado) de arriesgar más allá de los estrictos y constreñidos parámetros impuestos por las compañías que pagan sus cheques. Afortunadamente, siempre existen artistas dispuestos a arriesgar el ser tildados de "alternativos" o simplemente "raros" con tal de que su creación salga a la luz tal y como ellos la conciben. Alan Moore, como podrán imaginar, es uno de ellos.

El guionista inglés, capaz de moverse en una
major como DC buscando siempre los entresijos en los que colar sus personalísimos proyectos, consigue con Promethea todo lo contrario a aquello en lo que se basa la idiosincrasia de una gran franquicia (como las de Superman, Batman o los mutantes), hacer el cómic que él quiere para él, sus amigos, y los cuatro locos que estén dispuestos a aventurarse en un tebeo en el que, durante dieciocho números, no pasa casi nada...al menos bajo ciertos estándares.
Pero claro está, estamos hablando de un autor que jamás ha querido ser encorsetado en un género particular, cultivando, a lo largo de su extensa carrera, todos las posibles fronteras del mundo del tebeo.

Así, en los citados dieciocho números que quedan recogidos en los tres tomos que estamos reseñando, Moore se da el gustazo de, llegado el punto, no avanzar casi nada la narración en el sentido tradicional, y se dedica, durante buena parte de ellos, a impartirnos, cual venerable profesor de Oxford (aunque no me imagino a un profesor de la exclusiva universidad británica con esas barbas) una clase magistral sobre el mundo de la magia, la cosmología, el tarot, la religión y todo aquello que une a dichos conceptos. Y aunque muchas veces de la sensación de que el autor divaga, cuando se acaba un número de la serie dicha sensación se evapora, quedando un poso conceptual al que Moore va añadiendo pequeñas porciones de conocimiento en cada nuevo ejemplar de la colección.


Y si arriesgada es la apuesta del escritor por mantenerse al margen de convencionalismos y estereotipos, más lo resulta el inconmensurable trabajo de J.H.Williams III. El artista, del que ya afirmábamos que rompía con cualquier esquema pre-establecido en el que se quisiera enmarcar un simple tebeo, consigue con el trabajo desarrollado en estos tomos derribar cualquiera de las barreras que dibujantes menos arriesgados que él se afanan en levantar. En el primer volumen de la colección ya habíamos podido asistir a todo un recital de imaginación por parte del dibujante, pero nada de lo que allí admirábamos podía prepararnos para el do de pecho que el artista desarrolla página tras página. Siguiendo más o menos el orden de la numeración de la serie podemos encontrar: viñetas elaboradas a base de fotografías; todo un número montado en formato apaisado con viñetas en widescreen; otro en el que cada página es una splash page diseñada alrededor de las cartas del tarot; dibujos imitando al estilo de animación del Yellow Submarine de los Beatles; páginas enteras en las que los únicos colores son el rojo y el negro; un número en el que los fondos están pintados al óleo imitando las pinceladas del impresionismo y el expresionismo...y así podríamos seguir ad infinitum.

Queda claro con el último párrafo que si hay algo que no se podrá conseguir con esta reseña es abarcar toda la grandeza, tanto visual como conceptual, que encierra Promethea. Con más vehemencia de la usual les insto a la rápida adquisición de esta estupenda serie. Espero que tras leerla puedan comprender el porqué de tan apremiante recomicdación.
Sergio Benítez (27)

2 comentarios:

jose maria dijo...

Como decía... je, je.

Conforme la serie avanza, la parte más creativa o experimental de Moore sale a flote, y llega a un punto en que ya no me importaba la justificación que el guión le daba (6 submundos, 3 espacios, 4 pruebas... por mi vale), ya que estaba totalmente absorto al pasar cada página, y encontrarme con otra forma de contar la historia.

Así, ya sea mediante trazos directamnete a lapiz, acuarelas, e incluso collages, J H Williams III consigue crear nuevos mundos a cada número, tanto que nos olvidamos que se trata del mismo dibujante durante toda la serie...

Increible, sí. Sin embargo, Moore, que lleva un tiempo en esto, sabe que la serie debe llevar a alguna parte, y hacia la mitad del tomo 4, los hechos comienzan a sucederse, terminando con un cliffhanger del que todavía no me he recuperado.

Así, ayer mismo me pillé el tomo 5, que espero leer este fin de semana, y comentar debidamente.

PD. Trabajazo y gran resultado, Sergio.

sebelo2 dijo...

Muchas gracias de nuevo chavalote.
Sergio