lunes, 22 de junio de 2009

MISTIGRI

Guión: Chris Stygryt

Dibujo: Nacho Casanova

Editorial: Ediciones de Ponent


Formato: Libro Rústica. 133 Páginas


Precio: 15€

Calificación: 6.5/10

¡Ah, los recuerdos de la infancia!. Aquellos días de colegio en los que las horas pasaban volando mientras estudiabas casi por inercia deseando terminar para jugar con los Madelman o los Clicks de Famobil. Aquellos días de verano en los que uno se reencontraba con sus amigos estivales y deseaba, ante todo, que las tardes nunca tuvieran fin, entre juegos de policías y ladrones, escondites, o balón prisionero.

Jugar a recordar todo eso siempre entraña sus riesgos, sobre todo cuando, ya siendo adulto, descubres al recordar que muchas veces no todo era tan bucólico como nos hemos esforzado en pintarnos a lo largo de nuestro crecimiento. Jugar a escribir un cómic que se basa principalmente en los recuerdos fragmentados de una niñez que tuvo lugar hace más de treinta años, y hacerlo además intentando reconstruir ésta a través de fotografías dispersas, es toda una hazaña. Que además el cómic sea de carácter universal, dando igual que su autor sea francés, con todas las diferencias culturales que ello implica, es digno de alabanza.

El problema es que, al margen de la forma tan simple, directa y honesta con la que Stygry se dirige al lector y que es la que aporta ese sentido de universalidad, la narración fragmentada no ayuda a que la empatía hacia él (o al menos hacia su "él" de pocos años) se consiga al cien por cien, sobre todo cuando ésta vira hacia temas muy personales, como cuando plasma la manera en la que vivió la separación de sus padres. Ello termina jugando bastante en contra de un tebeo que se inicia de forma inocente, casi casual, con Titú (su apodo de infante) jugando a andar por encima de una de las líneas que delimitan el campo de fútbol de su colegio (¿quién no lo ha hecho de pequeño?) y que, acto seguido, comienza a forjar, página tras página, ese carácter desestructurado del que antes hablaba. Así, a lo largo de las ciento treinta y tres páginas que componen el volumen, y aunque el guionista hace el esfuerzo consciente de presentar las anécdotas en orden cronológico, uno no puede evitar una normal sensación de pérdida, ya que nuestras neuronas intentan hilar los saltos temporales con suposiciones que, probablemente, son de todo punto incorrectas.

En la parte gráfica Nacho Casanova cumple sin estridencias con un dibujo de trazo suelto y desenfadado que sabe cómo caracterizar a los personajes y ser solvente al mismo tiempo en la fluidez narrativa, siendo especialmente destacables del conjunto las páginas dedicadas a una pesadilla recurrente del guionista, en las que el español trastoca el orden "natural" de tinta sobre papel blanco para, con el lienzo en negro, insinuar con tinta blanca lo que acechaba a Stygryt por las noches, esas noches que nunca eran lo suficientemente cortas como para permitir que toda nuestra infancia fuera un juego continuo.

Sergio Benítez (189)

viernes, 19 de junio de 2009

DEATHBLOW vol.1

Guión: Brandon Choi

Dibujo: Jim Lee y Tim Sale


Editorial: Norma

Formato: Libro Rústica. 304 Páginas

Precio:18€


Calificación: 5.5/10


Descansando por un momento de tanta novedad europea y española, fijamos hoy nuestra atención en ese nuevo formato ideado por Norma que tanta "polémica" ha generado en la blogosfera, ya sea por su tamaño, menor al de un cómic book, ya sea por el contenido del material que va a ver la luz, poco interesante tanto para las nuevas generaciones como para aquellas que los leímos en su momento, hace ya más de quince años.

Si retrocedemos ese espacio de tiempo, por aquel entonces una floreciente Image desembarcaba en España de la mano de Planeta y su recién inaugurada línea de World Comics. Aquellas relucientes portadas, con colores infográficos y el logo impreso con tintas metálicas era más de lo que este imberbe aficionado podía resistir, y una tras otra cayeron como moscas todas (y cuando digo todas, digo TODAS, incluso Youngblood) las novedades que mes a mes empezaron a ser publicadas: Spawn, WildC.A.T.S, aquella perpetración de Rob!, Shadowhawk, Savage Dragon, Wetworks, Cyberforce...en fin, para que seguir contando, os hacéis una idea, ¿no?. Lo curioso del caso es que, para cuando Deathblow comenzó a editarse, mi paciencia para con los títulos de Image se había empezado a agotar y sólo continuaba comprando las series de MacFarlane, Lee y Larsen, por lo que este título, del que sólo llegué a adquirir los dos primeros números y el penúltimo, y sólo por que la portada doble de Lee "molaba mazo", fue ignorado ampliamente.

Con el paso de los años siempre me había quedado la impresión de que, a la postre, Deathblow podría haber resultado una lectura interesante (al menos en sus doce primeros números) pero, ocupado en hacerme con series mucho más llamativas, deje pasar dos o tres oportunidades de hacerme con ella en su edición americana, una carencia que este nuevo formato de Norma me ha dado la posibilidad de subsanar...aunque al final haya sido para nada, la verdad.

Lo que me he encontrado, tantos años después, es un cómic que en todo momento trata de epatar al lector con una historia grandilocuente que, con el Apocalipsis bíblico de por medio, plantea la eterna lucha entre el bien y el mal poniendo al protagonista en medio de ella. Dicho punto de partida, que en realidad no comienza a desarrollarse per se hasta el número tres de la serie, guarda no pocos problemas. Primero y principal es que no hay quien se crea toda la maniobra orquestada por Choi para colocar a Michael Cray (Deathblow) como figura fundamental dentro de las ansias del Ángel Negro (el malo de la función) por traer el infierno a la Tierra, máxime cuando el arranque de la serie nada tiene que ver con enfrentamientos milenarios entre fuerzas divinas, estando muy relacionado con ese Sin City que tanto influyó a Jim Lee en su aproximación visual al tebeo. Precisamente ese es otro detalle que termina por sacar de quicio al lector, el abusivo uso de los soliloquios de apoyo derivados de la serie de Frank Miller de los que se sirve el guionista para poner en boca de Cray,
en la mayor parte de las páginas, constantes resúmenes de lo que ha pasado hasta entonces. Evidentemente, estos problemas, y algunos más (todo lo concerniente a las conspiraciones y las agencias secretas está taaaan trillado) vienen directamente derivados de un hecho fundamental, y es el que la simiente de esta serie se encuentre en las pocas páginas que Lee dibujaba del personaje, más por un reto personal para cambiar de registro, que con la idea de que una colección saliera de ellas.

Todo ello queda auspiciado por una narrativa visual algo torpona y bastante confusa derivada, qué duda cabe, de la inexperiencia de un Tim Sale primerizo. Aunque la serie arranque con Jim Lee a los lápices es responsabilidad de Sale, incorporado a la misma a partir del tercer número, el dotar a Deathblow de su inconfundible aspecto. Por más que el trazo del artista sea totalmente reconocible, hay todavía aquí ciertos elementos que no terminan de cuajar, ya sea por lo hipertrofiado de la gran mayoría de personajes, con un Cray de anatomía imposible a la cabeza, o por lo que comentaba al comienzo de este párrafo, por un storytelling que en no pocas ocasiones más que leer hay que descifrar, algo a lo que el peculiar colorido, con sus oscuros tonos y reducida paleta, no es ajeno.

Conclusión clara de uno de los tebeos menos satisfactorios que he tenido ocasión de leer en los últimos tiempos es que a veces, sólo a veces, es mejor seguir dejar pasando aquellas lecturas que, sabiendo que no son obras seminales, no se hicieron un hueco en nuestras tebeotecas cuando fueron editados por primera vez. Si para colmo esos cómics que dejamos pasar están tan atados a un momento temporal tan acotado como lo están aquellos que se produjeron en los inicios de Image, tan artificiosos como pobres en calidad, pues peor.

Sergio Benítez (188)

jueves, 18 de junio de 2009

Los COMPAÑEROS. La ORDEN de la PIEDRA / Por VER el BICHO VOLAR

Signo inequívoco de que, aún con la crisis, corren buenos tiempos para el cómic, ha sido la proliferación de pequeñas editoriales dedicadas a publicar tebeos que hemos visto de un tiempo a esta parte. Rompiendo el eterno tripartito (el que primero se dió entre Forum/Norma/Zinco transfigurado en Norma/Panini/Planeta) que hasta hace pocos años dominaba el panorama nacional, muchos han sido los nombres que poco a poco han ido sumándose a acercar al público obras que, ya sea por su carácter amateur, ya sea por que sólo interesan a unos pocos lectores, no entrarían dentro de los objetivos editoriales de las tres "grandes". Dejando a un lado a Glénat y Astiberri, la primera porque su volumen de publicaciones mensuales es cada vez más abultado, la segunda porque ya hace tiempo que trascendió el carácter de pequeña editorial y va camino de pasar también el estadío intermedio, nos quedan muchos nombres que considerar dentro del panorama editorial español: La Cúpula, Dolmen, Devir, Ediciones de Ponent, Ponent Mon, dib-buks, sins entido, La Oveja Roja, El Patito Editorial, Bang! Ediciones, Random House Mondadori, Diábolo, Rossell, La Factoría K y alguna otra que seguro se me está olvidando, intentan cada mes (o cada dos o tres meses) encontrar su hueco con propuestas interesantes, totalmente alejadas del cómic mainstream (sobre todo del americano) y que, cada vez, cuentan con más adeptos.

Como pequeño homenaje al esfuerzo que todas ellas realizan cada mes, hoy os traemos dos pequeñas grandes lecturas, de esas que se consumen con avidez en pocos minutos, pero dejan un sabor de boca excelente.

Nuff said!!


Guión: Tino Fernández

Dibujo: Miguenlanxo Prado


Editorial: El Patito Editorial

Formato: Rústica. 48 Páginas

Precio: 15€

Calificación: 7.5/10

Los que lleven un tiempo leyendo este blog, sabrán de sobra cuál era el motivo principal por el que este tebeo era compra segura nada más lo vi anunciado (creo que en La Cárcel): ser tira cómica era razón más que suficiente para la inversión de los quince euros, a priori excesivos, que cuesta el tomo editado primorosamente por El Patito (algo que se suponía sólo con repasar las dos excelentes ediciones de material de Figueras ya recomicdadas por aquí). Pero por si acaso tener una tira española editada a principios de los ochenta no era excusa más que digna, ahí está el nombre de su dibujante para remediarlo: Miguelanxo Prado nada menos que en su primer trabajo como profesional. Imprescindible incluso antes de leerlo. Seguro.

Lo primero que llama la atención, obviamente, es el dibujo de Prado, un trazo que evidencia influencias de Uderzo y su Astérix, apareciendo hasta cierto perro pequeño llamado Menuto que recuerda de forma inmediata a Idéfix. Pero más allá de los préstamos, Los Compañeros nos sirve para descubrir a un artista que hace algo más que apuntar maneras, ajustando perfectamente la anatomía de sus personajes (aún estando estos caricaturizados) y controlando con gran precisión la temporización de los gags en cada tira merced a una narrativa muy lograda.


El gran trabajo de Prado no es impedimento para poder disfrutar (y reir, sobre todo reir) con lo escrito por Tino Fernández, que sabe, con muy pocas tiras, dotar de voz propia a sus siete personajes, ya sean estos los tres principales, los dos perros, la joven y hermosa Neldiña (que también recuerda a Falbalá) o el viejo sabio. Sorprende además la actualidad del discurso de ciertas tiras, que se hacen eco, de forma clara en algunas ocasiones, soterrada en la mayoría, de temas políticos o conciencia medioambiental.

Lo dicho, una lectura estupenda, que no ha perdido un ápice de frescura en casi treinta años. Ya quisieran cómics de la década de los noventa (e incluso de esta en la que estamos) poder decir lo mismo.

.

Guión: Loren

Dibujo: Loren

Editorial: Bang! Ediciones

Formato: Libro Rústica. 48 Páginas

Precio: 13€

Calificación: 6.5/10

Fue verlo, con esa encuadernación tan peculiar que se abre hacia la derecha, y necesitar echarle un ojo. Y la verdad es que ese dibujo caricaturesco y el hecho de estar impreso a dos tonos, y uno de ellos ser ¡verde!, llamó mi atención lo suficiente.

Ahora bien, si alguien me preguntara en este momento, de qué va este original tebeo, sinceramente, no sabría que responderle: la contraportada, escrita con cierta socarronería, indica que es un cuento. Y la verdad es que algo de eso tiene. En sus exiguas cuarenta y ocho páginas, aprovechadas al máximo por Loren, asistimos al relato de tres historias que bien parecen salidas de la tradición oral de cualquier pueblo de nuestra geografía, con todo lo que ello implica en términos de mezclar realidad y fantasía, definiendo el artista madrileño a la perfección la línea que separa ambas.

La rapidez con la que se consume cada historia no quita para que se pueda apreciar la original labor gráfica de la que hace gala el pequeño volumen, heredera directa de los mejores caricaturistas de El Jueves, sin que ello implique una narrativa estática, sino todo lo contrario: con el uso de una página abierta, sin viñetas ni constricciones, Loren permite que el ritmo de cada historia sea el que imponga el lector, un detalle muy de agradecer para una lectura que, si algún defecto se le puede poner, es que deja con ganas de algo más.

Sergio Benítez (187)

miércoles, 17 de junio de 2009

Los MEJORES 13 EPISODIOS de GOLGO 13

Como no voy a ser yo el que le lleve la contraria a la sabiduría popular, vamos a dar correcta cumplimentación a ese "No hay dos sin tres" añadiendo un recomicdador más a Nacho y Jose. Tal y como pasaba con éste último, a todos los que llevéis tiempo leyendo el blog quizás no os suene por su nombre, Toni, pero sí por su nick, Caracrater, ya que es uno de los comentaristas más activos que tiene, no sólo lecturas reCOMICdadas, sino la blogosfera comiquera en general. Con su incorporación queda cerrada por ahora la temporada de fichajes, advirtiéndoos de que, a partir de la semana próxima, y siempre que el tiempo se lo permita a nuestros ilustres colaboradores, tendréis ración doble de recomicdaciones cada día de lunes a jueves: por la mañana, un servidor seguirá con su actualización diaria y por la tarde, Nacho, Jose, Toni (que estará la próxima semana ausente) y Mario (que sigue jubilado, pero aparecerá de cuando en cuando) irán aportando su granito de arena para hacer de este blog un lugar mucho más variado. A todos ellos y, por supuesto, a todos vosotros, ¡muchísimas gracias por estar ahí!.

Nuff' Said!!!

Guión: Takao Saito

Dibujo: Takao Saito

Editorial: Glénat

Formato: 2 Libros Rústica. 1340 Páginas

Precio: 40€

Calificación: 8.5/10

Pues sí, soy yo, otro fichaje galáctico de "Florentino Sebelo" .Tengo que decir que esa proposición muy decente de Sergio me retrotrajo a la rara y curiosa vez que una chica me pidió salir. Algo inesperado pero a la vez atrayente, resoplas algo acojonadillo y decides lanzarte al ruedo aceptando su proposición, todo en aras de conseguir vuestra atención esos dos minutillos que cuesta leerse la recomicdación. Y si de ahí pasamos a que en la librería le echáis un ojo al cómic e incluso lo compráis y os gusta. ¡¡Albricias!!. Lo habré hecho bien y tendré que bajarme a Algeciras a comerme con Sergio una mariscada para celebrarlo.

Aunque la lectura sobre la que va a versar la recomicdación es un manga, esto no supone ninguna declaración de principios, pues los asiduos de este blog saben de mi genética europea, pero da la casualidad que es el que acabo de terminar de leer y por eso, simplemente, toca; atendiendo este comentario a la edición en una caja que sacó Glénat en el 2006 con dos libros que recopilan los mejores 13 episodios de Golgo 13 a elección de los lectores.

La serie en cuestión se lleva publicando ininterrumpidamente desde 1969 en la revista Big Comic, con más de ¡140 volúmenes!, por lo que es de las más longevas del manga japonés. Su autor, el veterano Takao Saito, autor nacido, como tantos otros, bajo la batuta del maestro Tezuka, fue de los pioneros en introducir temática adulta en el manga y profesionalidad en el oficio, profesionalidad que ninguna relación guarda con la del protagonista del manga que vamos a comentar ( ¡!Dios le libre!!).

Golgo 13 es un asesino a sueldo, un francotirador infalible. De él solo se conoce el nombre Duke Togo, nadie sabe su lugar de nacimiento, ni cuándo, ni dónde se le puede encontrar, incluso apenas hay fotos suyas. Sólo se sabe que quien le contrate tiene asegurado el cometido que le va a encargar, sea cual sea. Estos trece episodios, que se suponen que son los mejores de los muchos que hay (de nuevo, según la votación de los lectores), y doy fe que están muy bien, alternan todo tipo de situaciones bélicas, de intriga, policíacas, de espionaje, algunas trepidantes, otras más calmadas, unas parecen dar pistas sobre el personaje, otras la contradicen. Siempre sobrevuela el enigma sobre la figura del asesino que ya desde que nació se le entrenó para ser el mejor.

Takao Saito se nos revela como un experimentado y consumado narrador, conocedor de los registros de este tipo de género de acción y aventura. Su dibujo, como buen mangaka, ha ido evolucionando desde un estilo fuertemente influenciado por Tezuka hacía un realismo mas detallista que además sitúa muchas veces la acción en contextos políticos históricos del s.XX , un detalle que hace la lectura más apasionante aun si cabe. Su personaje es totalmente amoral, consecuente con el mundo y con el trabajo que tiene, algo que convierte a Golgo 13 en un cómic donde la violencia campa a sus anchas, pero donde también hay lugar para el honor y integridad, dos cualidades a mantener y que quedan muy bien definidas en el personaje de Duke Togo.

Tras haber leido ya unos cuantos episodios, se ven las influencias que captó el autor, empezando por James Bond, siempre de traje elegante y sabedor de su éxito con las mujeres, aunque después beba también de dos fuentes como son el cine noir americano de los 50 con Richard Fleischer y Elia Kazan a la cabeza y sobre todo El Silencio de un Hombre de Jean Pierre Melville, cine polar francés negro del bueno donde vemos a un Alain Delon que recuerda mucho a Golgo 13. Pero no sólo se influenció Saito de otras fuentes, sino que bastantes películas famosas deben a Golgo 13 muchas cosas como el Chacal de Zinneman y su posterior remake con Richard Gere y Bruce Willis, las películas de John Woo, o León el Profesional de Luc Besson, por poner unos ejemplos.

Sólo queda deciros que si os gusta esto de los liquidadores silenciosos y enigmáticos, desearos dos cosas: una, léanlo por que no os defraudará y dos, la más importante, rezar para que vuestro enemigo, en el caso que lo tengáis, no lo contrate nunca.

Toni Caracrater (1)

ROMANCE KILLER

Guión: Doha Kang

Dibujo: Doha Kang

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Cartoné. 872 Páginas

Precio: 35€

Calificación: 7/10

Sentado delante del ordenador mirando de forma intermitente al teclado y a la pantalla en blanco del Blogger.

Bloqueo creativo de narices unido a un sueño descomunal.

Medio cerebro me grita para que no me ponga a escribir nada.

El otro medio me dice que me tumbe en el sofá y cierre los ojos al menos durante quince minutos.

No le hago caso a ninguno de los dos y arranco a escribir sin un rumbo definido.

De repente, un amago de idea que pasa por poneros a continuación el enlace de la recomicdación que hace unos meses hice por aquí de El Gran Catsby, primera obra de Doha publicada en España por Glénat que guarda muchos parecidos tanto en la historia como, sobre todo, en los aspectos gráficos con este Romance Killer. Ahí va:

El Gran Catsby

Os dejo unos minutos para que os la leáis de nuevo (o por primera vez, da igual).

Sigo con el bloqueo.

Mis neuronas sólo me dan para comentar que, en cuanto a dibujo, este nuevo trabajo del autor coreano está completamente protagonizado por humanos y dibujado, según se desprende de una estupenda entrevista recogida al final del tomo, por completo en el ordenador, usando Sketchup (curioso detalle ya que es un programa que yo, como arquitecto, uso bastante) para la generación de los edificios y entornos, de nuevo un punto muy cuidado de la narración.

Demasiadas palabras juntas.

Mi lóbulo frontal se resiente.

Habrá que usar párrafos más cortos.

Doha mantiene la descompresión narrativa que se le apreciara en su anterior obra, siendo más llamativa quizás aquí por el hecho de...

Llaman por teléfono.

"¿Señor Fernández?"

Se han equivocado.

¿Por dónde iba?

¡Ah!...por el hecho de estar toda la historia editada en un único volumen cuyas cerca de novecientas páginas ponen en serio peligro la integridad de nuestras muñecas. Pero si no molestaba en El Gran Catsby, tampoco lo hace aquí, sirviendo a la historia de forma brillante el espacio infinito que le otorgan las viñetas para poder respirar entre ellas.

Ufff, esa última frase me ha costado.

Demasiada carga metafórica.

Hay que simplificar.

En cuanto al guión, el manhwaka (¿se dice así?), nos ofrece de nuevo un complejo pentágono amoroso con vértice principal en el protagonista, un antiguo asesino a sueldo. Y secundarios en su mujer (a la que conoció pues era el objeto de un "encargo"). La hija de esta de un matrimonio anterior. La amiga íntima de su hijastra, y oscuro objeto de deseo. Y un joven aprendiz de asesino con demasiadas ganas de demostrar su valía.

Los ojos se me enrojecen.

Me quito las lentes de contacto.

Mejor.

A ver si ahora puedo hilar más de cinco frases seguidas.

Entre los cinco personajes, Doha va creando una espiral en la que hay cabida para todo, desde la pederastia, hasta el incesto, pasando por las relaciones lésbicas o los embarazos indeseados. Temas todos que, menos el motor inicial de la historia, la atracción del cuarentón protagonista por una adolescente, son empujados hacia un final al que le es imposible causar indiferencia: por mucho que parezca atribulado, o demasiado precipitado dado el relajado ritmo del resto de la narración, la intención de Doha para con el clímax se mantiene intacta en toda su brutalidad, dejándose llevar el autor por una poderosa temporización cinematográfica que otorga al conjunto un enorme empaque.

Dos frases (bueno, tres si contamos con los dos puntos).

Esta visto que no es mi tarde.

Podrá acusársele de cierto carácter folletinesco (y no andarán muy desencaminados los que así lo hagan). Y habrá quien no pueda soportar que durante veinte páginas sólo haya veinte viñetas y ni un sólo bocadillo de diálogo. Pero ese es Doha. Un autor diferente con una visión muy particular de cómo hacer un cómic que resulta fascinante (al menos para el que esto suscribe) si uno se deja atrapar por su personal juego.

Lo dejo.

Una ducha fría y a ver si me despejo.

A más ver.

Sergio Benítez (186)

martes, 16 de junio de 2009

SOY una MATAGIGANTES

Si os pensábais que lo de ayer era un hecho aislado, estabáis equivocados. Haciéndonos eco, como ya alguno apuntaba, de la temporada de fichajes futbolera, no sólo hemos echado el lazo al gran Nacho, sino que nuestras redes han tratado de pescar a más recomicdadores, encontrando en uno de nuestros lectores habituales, y amigo desde hace mucho tiempo, otra de las adiciones a este vuestro blog. Su nombre, José María, Pepito para los amigos. Sus inclinaciones (aquí Nacho pondría alguna alusión sexual, pero yo no soy de esos), pijamismo, mucho pijamismo. Sin más, os dejo con él y la que esperamos sea primera de muchas recomicdaciones.

Nuff Said!

Guión: Joe Kelly

Dibujo: JM Ken Niimura

Editorial: Norma

Formato: Libro Rústica. 224 Páginas

Precio: 12€

Calificación: 8/10

¿Ya? ¿Se me oye? Ah, que ya...

Muy buenas a todos. Como habréis comprobado, nuestro estimado Sergio ha decidido tirar la casa por la ventana y gastarse miles y miles de euros en fichajes estrella para su blog, convocando talentos de toda España, y claro, como nos conocemos hace mucho tiempo, también me ha dejado colaborar a mi, ¡¡y pagándole muy poco al mes!!!. Ha sido un chollo.

El caso es que, si ustedes lo quieren así, y Sergio me deja después de leer la primera reseña, que lo dudo, aquí me tendrán ustedes, reseñando sin parar, y disfrutando de los comics en general y del género pijamista en particular como cuando tenía 12 años… ¡¡Alla voy!!

La semana pasada un servidor de ustedes cumplió 33 tacos, resultado de lo cual cayeron un par de cómics que no me esperaba. El que hoy nos ocupa es I Kill Gigants. Lo primero que me llamó la atención, además del horrible título en español que le han puesto, es la edición, bastante cuidada para estos casos, y su tamaño. Y es que bien podía Norma haber sacado este cómic en formato manga, que no es santo de mi devoción.

A Joe Kelly recordaba haberle leído algunas cosas suyas, JLA sobre todo, pero es un guionista que cumple, y del que nunca sales decepcionado. Del dibujante, un tal JM Ken Niimura -encantado de conocerte Ken - ni papa. El caso es que el comic tenía un aire tipo “no me lo esperaba, pero me ha encantado”, y es que no podía dejar de compararlo con Mi Fé en Frankie, de Mike Carey, uno de mis comics favoritos que, si Sergio me permite, recomicdaré un día de estos.

Sin embargo, el resultado final que me he encontrado ha sido totalmente diferente. Mientras que esperaba una lectura entretenida, pero olvidable, la historia de Soy una Matagigantes ha llegado mucho más lejos de los esperado, y es de las que al final te deja el corazón “pequeñito”, y con ganas de volverla a leer pasado un tiempo.

Pero, ¿de qué va el comic tío pesao? Pues muy buena pregunta. Nos cuenta la historia de Bárbara, que fácilmente podemos dividir en dos: la parte real (la vida misma, con sus cosas malas y buenas…), y la vida según nuestra protagonista, un mundo de fantasía, en la que posee un martillo capaz de matar gigantes. Pero, ¿es fantasía todo lo que reluce? Efectivamente, no, jugando Kelly con la dualidad fantasía-realidad como ya hicieran tantos otros (se me vienen a la cabeza obras como It's a Bird o Arrugas) para acercarse a una realidad muy dura, y el resultado final es más que aceptable.

Si algo tengo que reprochar a esta obra es su parte artística, y es que hay momentos en los que resulta difícil saber que está pasando exactamente en una viñeta, y eso señores, en un cómic, donde las imágenes valen tanto como las palabras, es pecado mortal.


Jose (1)

Las AVENTURAS de SPIROU y FANTASIO por J.L. MUNUERA vol.2

Guión: Jean-David Morvan

Dibujo: José Luis Munuera

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Cartoné. 60 Páginas

Precio: 9.95€

Calificación: 8/10

Anunciado a bombo y platillo en el país vecino tanto por ser el número cincuenta de la nueva etapa de Spirou y Fantasio como por suponer el esperadísimo regreso de Zorglub, esta nueva aventura de los personajes que Franquin llevó a lo más alto era una de las novedades del Salón a la que más ganas le tenía, sobre todo teniendo en cuenta el estupendo sabor de boca que el anterior volumen pergeñado por Morvan y Munuera había dejado en un servidor. Y en ese sentido, este Aux Sources du Z (Los orígenes de Z) no defrauda para nada, siendo un ejemplo estupendo del sentido de la aventura que siempre ha acompañado a los dos personajes y echando mano además de un recurso tan manido como efectivo, los viajes en el tiempo.

Como quiera que el volumen debía ser un punto y a parte en la continuidad de la serie y que, además, debía marcar un hito como todo número cincuenta que se precie, Morvan idea una alocada trama en la que Spirou se ve obligado a viajar al pasado para impedir que la señorita Flanner (que conocimos en el tomo anterior como la megalómana que inundaba París y que resultaba ser una vieja conocida de Pacomio) lleve a cabo un experimento cuya radiación la matará años después. Tal punto de partida permite a Morvan ir dando saltos temporales cada vez más hacia atrás e ir mostrándonos de esta manera momentos puntuales de las aventuras clásicas de Spirou tal y cómo las concibió Franquin. Así, por las páginas del presente tomo, los que llevamos mucho tiempo leyendo al personaje, podremos ver referencias a cinco historias de esas que uno no puede olvidar: la primera es La Mina y el Gorila, publicada en 1956 con un Franquin que ya había pulido su estilo al máximo y una historia en la que el Marsupilami hacía de las suyas en plena selva africana. De ahí, Morvan salta hacia atrás para llevarnos a La Máscara, publicada dos años antes, en 1954 y que es recordada sobre todo por la escena de la carrera de bicicletas, siendo ese el punto aproximado de la historia en el que el guionista enlaza con la misma para pasar, sin dar un descanso al héroe pelirrojo, a El Dictador y el Champiñón, una de las más famosas historias escritas por Franquin y que el autor completó entre 1953 y 1954.

Tras encontrarse consigo mismo en dicho episodio, Morvan vuelve a dar un penúltimo salto, aterrizando justo en la aventura previa a la anterior, El Cuerno del Rinoceronte, publicada también a caballo entre dos años, 1952 y 1953 y en la que el belga presentaba a Seccotine, la irritante periodista que en más de una ocasión traerá de cabeza a los protagonistas, sobre todo a Fantasio, y sobre la que el guionista del presente volumen nos ofrece una secuencia que siempre habíamos sabido que terminaría pasando. Por último, y antes de un sorprendente giro final que no voy a desvelar - sólo diré que abre un mundo de nuevas posibilidades para el futuro de la serie - Morvan nos lleva a 1948, momento en el que se publica Spirou en el Ring, con un Franquin aún puliendo su estilo y espacio temporal en el que la historia ideada por el guionista de Estela tiene su punto de inflexión.

¿Y qué se puede decir del trabajo de Munuera?. Pues que al margen de mantener las excelsas cotas que ya le habíamos visto en los tres álbumes recogidos en el volumen anterior (y que recomicdamos AQUI), el poder revisitar las páginas clásicas de las historias citadas con anterioridad permite al artista español leer entre las viñetas de Franquin, no limitándose a copiar las ya existentes y ofreciéndonos en este esfuerzo nuevos puntos de vista sobre las inmortales planchas del belga. Además, en ese recorrido atrás en el tiempo, Munuera captura una cierta involución en su trazo, simplificando las formas de sus dibujos en ciertas viñetas como una forma de sentido homenaje a aquél que insufló personalidad a unos personajes que con el nuevo giro que aquí le regalan demuestran, más allá de toda duda razonable, que todavía hay Spirou y Fantasio para rato.

Sergio Benítez (185)