jueves, 12 de marzo de 2009

SHUTTERBURG FOLLIES. una novela gráfica

Guión y Dibujo: Jason Little

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Cartoné. 158 Páginas


Precio: 13.95€

Calificación: 6.5/10

Shutterburg Follies
es una de esas lecturas que llega a mis manos por casualidad. Nadie me la había recomicdado. No sabía de su existencia. No tenía ni idea de quién era el autor. Desconocía de que iba la historia y mucho menos si valdría la pena su compra. Pero de cuando en cuando la compra a ciegas es un deporte sano a practicar...siempre que el bolsillo lo permita, claro está.


Previa lectura, pero post-adquisición, indagué un poco por la red para hacerme una idea de qué iba a tragarme. El resultado de la corta investigación (es lo que tiene Internet, que no te tienes que pasar horas para encontrar los datos que buscas) me llevó a descubrir que Shutterburg Follies es el comienzo de Bee, la serie online que el autor va actualizando cada domingo acerca de las aventuras y desventuras de una adolescente bastante curiosa que trabaja en una tienda de revelado de una hora (como el personaje de Robin Williams en Retratos de una Obsesión). Para ser más exactos, Shutterburg Follies recoge las 153 primeras entregas de una serialización que, cuando escribo estas líneas, va por la entrega 70 de su segunda etapa.

Evidentemente, que las raíces del proyecto se encuentren en forma virtual antes que impresa no es nada nuevo (ahí está PvP para demostrarlo), cómo tampoco lo es la base del guión, una suerte de extraño cruce entre La Ventana Indiscreta y las novelas de Nancy Drew. No, la originalidad de Little se ciñe casi de forma exclusiva al apartado gráfico, en el que el autor, no es que innove, pero si plantea nuevas visiones acerca de viejas fórmulas narrativas. Las más llamativas, dejando al margen ese trazo que resulta tan cercano al de artistas como Mike Allred, se concretan en la composición de una página (recordemos, virtual primero) que ahorra en el uso de viñetas manejando muy pocas unidades y deformándolas a placer desde el cuadrado básico, siempre con esquinas redondeadas, hasta cualquier forma imaginable. Además, Little juega en muchas ocasiones con cómo se colocan estas sobre el formato apaisado, rompiendo la línea visual normal (en horizontal y de izquierda a derecha) para adaptarla a las necesidades de la acción narrativa.


Queda claro pues que, al menos desde el punto de vista visual (ya he dicho que la historia no es gran cosa), Shatterburg Follies merece la hora escasa de lectura que hay que dedicarle. Eso sí, si se quedan con ganas de más dado el abrupto final de la historia, como fue mi caso, les invito a pasarse por la página del
autor, donde podrán seguir cada semana las aventuras de Bee. Yo ya llevo un tiempo haciéndolo...¿a qué esperas tú?.

Sergio Benítez (121)

6 comentarios:

Bochones dijo...

Muy generoso te veo ... esta muy bien las iniciativas, voluntades y demás, pero el tebeo para mi gusto es una castaña ... mejor tomarse una caña, vamos.

Saludos

sebelo2 dijo...

Ya se sabe Bochones, sobre gustos...a mi no me pareció tan aburrido, aunque si muy poco original.
Saludetes
Sergio

Caracrater dijo...

uy uy que cosa más rara. Entre lo virtual del comic y lo poco original que parece que es, me parece, valga la redundancia, que no se me va a quedar grabado para una posible y muy hipotética compra.

sebelo2 dijo...

Me encanta servir de ayuda Toni, aunque sea en sentido contrario ;P.
Contra la crisis: ¡lecturas reCOMICdadas!
Saludetes
Sergio

Bochones dijo...

No, niego nada de lo que dices, y mucho menos lo de los gustos.

Lo que pasa es que a veces, con esto de ser tan apasionado de los tebeos, tiendo a que todo tiene una parte buena ... no esta mal ... esta entretenido. Y se perfectamente que si fuese una película, por ejemplo no la acabaria de ver.

Pero de vez en cuando me planto y es lo que me paso con este comic, que es atractivo desde fuera, pero al leerlo directamente no pude ... de hecho lo regale a la biblioteca.

sebelo2 dijo...

No te creas que a mi no me pasa lo mismo muchas veces. De hecho, suelo ser bastante crítico con las lecturas que no me ofrecen nada, y directamente las regalo a algún amigo.
Saludetes
Sergio