lunes, 20 de abril de 2009

Las CALLES de ARENA

Guión: Paco Roca

Dibujo: Paco Roca

Editorial: Astiberri

Formato: Libro Cartoné. 116 Páginas

Precio: 15€

Calificación: 9/10

Si hay dos autores que en los últimos tiempos se han hecho indispensables a la hora de hablar de cómic español, esos son David Rubín y Paco Roca. El primero, a través de los tres volúmenes publicados hasta la fecha (El Circo del Desaliento, La Tetería del Oso Malayo y Cuaderno de Tormentas), ha demostrado que con imaginación y ganas, hasta superhéroes como Superman y Batman pueden ser tratados con capacidad innovadora. Del segundo hay muy poco que decir que no se haya dicho ya durante todo el 2008. Acaparador de premios con su inmensa Arrugas (que se ha llevado uno de los pocos dieces otorgados por estos lares), estaba claro que su siguiente trabajo iba a ser motivo por una parte de celebración, pues el autor no ha decepcionado en ninguno de sus tebeos hasta la fecha, y por la otra de un agotador escrutinio, ya que, habiendo conseguido poco menos que una Obra Maestra con su anterior cómic, las expectativas estaban, qué duda cabe, muy altas.

Vaya por delante, y para que nadie se lleve a engaño, que Las Calles de Arena NO es Arrugas ni se le parece en nada, salvo en el nombre de su autor, claro está: ambos tebeos no tienen relación alguna en la temática, ni en el estilo narrativo que Roca utiliza para la ocasión - incluso el dibujo, aún conservando sus señas de identidad, se vuelve más menudo- separándose completamente (e intuyo que de forma más que consciente) de su galardonada obra. Ahora bien, el que no se parezca ni en el "blanco de los ojos" a Arrugas, no quita para que estemos ante un gran tebeo, preñado de imaginación y multitud de detalles que enriquecen la lectura muy por encima de lo que, hoy por hoy, podemos encontrar en muchos de los cómics publicados en nuestro país.

Más allá de la gran cantidad de referencias literarias a las que hace alusión Juan Manuel Díaz de Guereñu en su introducción, muchas de las cuales me habré perdido por no haber leído a Cortazar o Borges (sí, lo se, son asignaturas pendientes), lo que a mi modesto entender supone un gran punto a favor de lo pergeñado por Roca, es cómo el autor consigue enganchar al lector desde la primera página, atrapándolo hasta tal punto en el laberinto de calles que conforman el Barrio donde la acción tiene lugar, que es prácticamente imposible soltar el volumen (editado con la calidad habitual por parte de Astiberri) toda vez se haya comenzado la lectura. Para ello, el artista valenciano se sirve de una historia que comienza de forma muy sencilla y no por casualidad en una libreria (que tiene todo el aspecto de una tienda de cómics) en la que el personaje, cuyo nombre no conoceremos en todo el relato, compra una estatua de Corto Maltés. Con este pequeño recurso - no hay nada que guste más a un aficionado a los tebeos que verse reflejado en los mismos - Roca se gana al lector de forma instantánea, entregándose éste a todos los juegos que el autor comienza a proponer cuando, de repente, el personaje se pierde entre las callejuelas sin nombre del Barrio Viejo.

Lo que sigue es un corolario de lo mejor que Roca sabe hacer, pintar una realidad no muy opuesta a la nuestra introduciendo en la misma pequeños matices diferenciadores, ya sea en el decorado donde se mueve la acción, como, sobre todo, en los peculiares y carismáticos personajes que acompañan al protagonista en un viaje que tiene poco de búsqueda exterior (por más que el "héroe" de la función trate de salir por todos los medios del Barrio) y mucho de interiorización, sirviendo cada conversación que este tiene en el edificio en el que se desarrolla la práctica totalidad de la acción, como un paso más hacia el esperable, aunque no por ello menos poético, final. Tratando a esa improvisada Torre de Babel donde se despliegan los encuentros como un personaje más dentro del transcurso de la trama, Roca consigue dibujar una realidad cohesiva en la que persona y edificio no constituyen entes alienados, resultando imposible entender a los primeros sin aprehender la idiosincrasia del segundo.

Es precisamente en la descripción de los peculiares habitantes del Barrio y el Hotel La Torre, cuyas vidas en un momento u otro han quedado atrapadas en la inercia funcional del mismo, donde el autor alcanza los mejores momentos de la lectura. Cada uno de ellos ofrece, a su manera, una historia que pudiera haber llenado perfectamente todas las páginas del tomo sin que la lectura se hubiera resentido un ápice: desde el improvisado compañero de habitación del protagonista que nunca consigue llenar la maleta para irse del edificio (y cuando lo hace, la sutileza del momento es tratada simplemente de forma magistral), hasta el imposible cartógrafo agorafóbico y sus mapas personalizados, pasando por Don Diógenes, un vampiro atrapado en el recuerdo de los objetos que le rodean; Don Soto, el hombre que quiere dejar de vivir y pasa todo el día en su ataúd; el Coronel Franciso Piedra, científico a su pesar que persigue una y otra vez el sueño de que su mujer vuelva a la vida; la improbable pareja formada por la Señora Esther (gerente del edificio) y el Señor Rueda, su encargado de mantenimiento o Eva, la cartera que mantiene viva al Barrio a través de una correspondencia que ella misma escribe...todos conforman un lienzo vivo y cambiante que se ve afectado irremisiblemente por la incursión del protagonista en sus vidas hasta tal punto que él será el inesperado desencadenante de todo el final.

Lo poético de la resolución de todas las vidas que se tocan en la lectura - bellísimo como se resuelve, por ejemplo, el personaje de Don Diógenes - y ese final en el que el protagonista comprende por fin cuál es su verdadero sitio, terminan por cuajar un magnífico tebeo, de lectura obligada y relectura más que aconsejable en el que Roca consigue de nuevo cautivar al lector de principio a fin con unas páginas tan impregnadas de poseía visual como de inusitada vida mucho tiempo después de que la lectura toque a su fin. El artista español es un genio del noveno arte y Las Calles de Arena es buena prueba de ello.

Sergio Benítez (146)

7 comentarios:

Nacho dijo...

A Paco lo sigo desde hace tiempo, dentro y fuera de las viñetas. No puedo opinar mucho de éstas calles de arena porque no lo he adquirido todavía. En cuanto lo haga volveré por aquí cual termineitor chuachenegariano.

Saludos!

sebelo2 dijo...

Pues por aquí te esperaré "Termi".
Saludetes Nacho,
Sergio

Caracrater dijo...

Me lleve una sorpresa al leerlo, al ver que no tenía na que ver con Arrugas, ni de ese estilo. Pero es lo que tu dices, Sergio, no solte la lectura en ningun momento, cautivado por la retahila de personajes fascinantes que van apareciendo.
En cierta manera y salvando las distancias, me recuerda a Koma(el comic de Peeters y Wazem), cuando llegan al hotel donde hay mil caras y cada una tiene una historia.
Paco roca es nuestro Peeters y yo lo celebro pues nos queda el disfrutarlo en estos años venideros.
Saludos.

Xelo dijo...

Soy de los que consideran que Arrugas no es una obra maestra pero si un (muy) buen comic, muy redondo, y apto para lectores no habituales del mundillo comiquero (lo que no es poco). Un acierto del autor, y ojalá salgan más tebeos de esa calidad, cosa que no es fácil.
Sobre "Las calles de Arena" aún no puedo opinar. Ahí la tengo, en una estantería, esperando a que me decida a su lectura. Pero después de tu recomendación, ya le queda poco :D

sebelo2 dijo...

Pues Koma lo tengo pendiente de compra entre otras muchas cosas. Pero siendo Peeters seguro que cae antes que el resto.
Y eso espero Xelo, que tardes poco, el tebeo está genial, aunque si Arrugas no te parece una O.M entonces quizá este sólo lo consideres correctito ;P
Saludetes a los dos,
Sergio

Xelo dijo...

Leída estas Calles de Arena, solo puedo decir que me parece bastante más que "correctito", Sergio ;)
Ya lo dijiste: nada que ver con Arrugas, pero ese Paco Roca está a un gran nivel narrativo. Posiblemente más frio, más "intelectual", más literario y sin duda más arriesgado...¡pero qué buen trabajo!
Tengo que volver a leerlo, pero ya :)

sebelo2 dijo...

Me alegra que te haya gustado tanto. Yo quiero sacar un hueco entre todo lo que tengo por ahí para volver a leerlo en breve.
Saludetes,
Sergio