jueves, 5 de febrero de 2009

El BORRÓN


Guión y Dibujo: Tom Neely

Editorial: La Cúpula


Formato: Libro Rústica. 196 Páginas


Precio: 15€


Calificación: 8.5/10


borrón.
(De borrar)
1. m. Gota de tinta que cae.
2.
m. Mancha de tinta que se hace en el papel.

3.
m. borrador (escrito provisional).

4.
m. Denominación que por modestia suelen dar los autores a sus escritos.

5.
m. Imperfección que desluce o afea.

6.
m. Acción indigna que mancha y oscurece la reputación o fama.


Normalmente, al adentrarnos en una lectura, las preguntas que nos solemos hacer varían entre, ¿de qué va?, ¿está bien guionizado?, o ¿qué tal el dibujo?. Pero lo que nunca me ha dado por preguntarme, una vez finalizado un tebeo, es ¿qué es El Borrón?. Obviamente, no me estoy refiriendo a qué es en su forma más simple (un libro, un cómic), sino en la tremenda complejidad que encierran las casi doscientas páginas con las que Tom Neely se estrena en las lides del cómic. Y creedme cuando os digo que la respuesta a tan aparentemente simple pregunta entraña una seria dificultad.

Como el proceso de esta recomicdación no puede asirse a los estándares normales que por aquí solemos usar (primero guión, después dibujo) vamos a arrancar la misma respondiendo a dos de las preguntas que apuntábamos más arriba. ¿De qué va El Borrón?: aunque esta respuesta la podéis encontrar en la información del cómic que aparece en la página de La Cúpula, vamos aquí a abundar un poco más en su descripción. El Borrón empieza con el personaje principal (cuyo nombre desconocemos) levantándose una mañana cualquiera. Al salir a la calle comienza a notar como una mancha de tinta (que da título al tebeo) le persigue saliendo de los lugares más inesperados hasta que consigue fundirse con él. Avergonzado por no poder esconder el borrón, nuestro singular protagonista se calzará un sombrero que le cubre toda la cara con la salvedad de un agujero y de esta guisa es como conocerá a la protagonista, una mujer que le descubrirá los mágicos poderes que le ha conferido tan enigmático ente.

¿Qué tal el dibujo?. En una palabra, genial. Tirando de referencias poco usuales, el trazo de Neely se podría definir como un cruce entre lo que E.C. Segar llegó a desarrollar en Popeye con unas gotas del mejor Floyd Gottfredson todo agitado con reminiscencias en ciertos momentos al Goya de la etapa negra, ¡ahí es nada!. El resultado, como podrán imaginar, es de una fuerza tremenda escondida tras una simpleza apabullante. Haciendo gala de una narrativa poderosa, que no oculta la influencia que la animación hace en ella, Neely no podría haberse estrenado de mejor forma en el mundo del cómic: con splash pages seguidas inmediatamente de otras completamente en negro; un uso del color tan comedido que este sólo hace acto de aparición hacia el final de la lectura y de forma bastante tímida (rojos y verdes tan sólo); limitando la aparición de bocadillos de diálogo a la mínima expresión (tanto es así que casi se podrían contar con los dedos los que se esparcen por el volumen); y sin cortarse ni un pelo a la hora de mostrar desnudos de una forma tan natural como necesaria, el artista tejano ayuda con su trazo a reforzar sobremanera la inusual historia que nos narra.

¿Qué es El Borrón?. Y volvemos ahora a esta molesta pregunta. Molesta no por su forma, sino por la complejidad en contestar la misma sin caer en razonamientos de complicada aprehensión. Partamos de una base bastante simple y veamos si soy capaz de desmontar la intrincada urdimbre con la que se construye una lectura como El Borrón: su entendimiento y lo que Neely logre transmitir al lector, depende en gran parte, sino en su totalidad, de lo que cada uno quiera ver en las páginas del tebeo. La simpleza con la que la narración arranca, y que muy pronto va adquiriendo insondable profundidad se asemeja a algo generado por nuestro subconsciente, una masa de ideas a la que poco a poco podemos ir dando forma, una forma que será completamente distinta de un individuo a otro. Jugando con esta extrema ambigüedad a lo largo de toda la lectura, Neely dispara sin contemplaciones imágenes contra nuestra psique que si en ciertos momentos adquieren tesituras de lo más turbadoras (esa mancha de tinta saliendo de la boca y ojos de los personajes, el lobo gigante contra el que lucha el protagonista); en otros se tornan en sentimientos básicos como la crueldad (brillantemente ataviada en la forma de una máscara), el rechazo de la sociedad a lo desconocido, visualizado en esa masa de caras que rodea a los dos personajes, o la contemplación de la belleza; una belleza que el artista dota de un abrupto final para luego dar paso a una esperanzadora conclusión a la lectura.

No es El Borrón una lectura fácil, y es más que seguro que las opiniones sobre la misma varíen entre extremos que la tilden de Obra Maestra o Mojón Insufrible. Quedándome más cerca de la primera que de la segunda opción tengo que admitir que si algo consigue Neely es que muchos días después de haber terminado la lectura uno siga dándole vueltas a la gran mayoría de las páginas, intentando extraer más contenidos y significados a lo que nuestra mente todavía es capaz de retener. Sólo por eso, por esa inaudita capacidad de crear un acalorado debate interno con algo tan aparentemente simple, El Borrón merece la pena, y mucho.

Sergio Benítez (104)

4 comentarios:

Ali dijo...

Habrá que echarle el guante.Me gusta tener que poner algo de mi parte a la hora de leer.

Vuestra variedad a la hora de postear me asombra.Descubro,casi a diario,autores o comics desconocidos (para mí).¡Seguid así!

Agur

sebelo2 dijo...

Muchas gracias por el halago Ali, hacemos lo que podemos para que esto sea lo más variado posible.
Ya me contarás que te parece este Borrón.
Saludetes
Sergio

Caracrater dijo...

coño Sergio!! ya me habia fijado cuando lo anunciaron en internet y tu terminas de picarme....
Habra que verlo.....

sebelo2 dijo...

Jejejeje, así me gusta Toni, así me gusta ;P.
Saludetes
Sergio