viernes, 30 de enero de 2009

¡PUSSEY!

Guión y Dibujo: Dan Clowes

Editorial: La Cúpula

Formato: TPB 60 Páginas

Precio: 10 €

Calificación: 9.5/10

Al igual que existe un género llamado metaliteratura, o lo que es lo mismo, literatura hablando sobre la literatura, bien podríamos acuñar un término parecido como es la metacomicatura, ya saben, un comic contándonos peripecias sobre el mundillo del comic.

Una cosa está clara, y es que tal empresa no la puede realizar cualquiera. Hará falta alguien que, primero, esté metido en el mundo comiquero, y segundo, tenga el ingenio, conocimiento y humor inteligente y sequerón de Dan Clowes. Todo un genio moderno.

Un tipo como Clowes que nos tiene acostumbrados a tocar cualquier palo y salir siempre por la puerta grande no nos podía fallar. Acertó con la delirante y surrealista Como Un Guante De Seda Forjado En Hierro, también en la entrañable Ghost World o, por supuesto, la Lynchniana Ice Haven. Todo tiene su sello personal tanto en el dibujo como en los guiones.

En este ¡Pussey! nos vamos a encontrar con una sátira brutal e irónica sobre el funcionamiento de la industria del comic. Historias cortas y anticlimáticas protagonizadas por editores, compañeros de estudio, autores o los siempre esperpénticos fans. Desde ya advierto que es imposible acabar el comic sin haber soltado alguna que otra carcajada.

El tomo se compone de unas historietas cortas cuyo hilo conductor es el dibujante Dan Pussey, que desde pequeño sabe que quiere ser en la vida. Efectivamente, triunfador en el mundo del comic. Se nos va a contar toda la vida de este desagradable individuo, desde sus tristes comienzos hasta su época de mayor esplendor. Este largo viaje va a estar lleno de caras… bueno quizás caras no tanto, pero sí nombres… bueno nombres tampoco, quizás se puedan llamar referencias-homenajes a gente bastante conocida, los ejemplos más claros los tenemos en el Doctor InfinityStan Lee o Gummo BubblemanArt Spiegelman, editor de un compendio “moderno, “avant-garde y neoexpresiodeconstructor de comics”, pa morirse.

Inteligentísima obra que se lee a la velocidad del rayo y, como ya he indicado un poco más arriba, pasando un rato realmente divertido. Tan solo un pero, el que avisa no es traidor. No creo miren con los mismos ojos la próxima vez que visiten un salón del comic y estén esperando una kilométrica cola para conseguir la firma o el dibujillo de su autor favorito. Y es que como me tope por la calle con el Clowes este, le parto la cara. Lean esta obra y lo entenderán.
Marione (56)

jueves, 29 de enero de 2009

LOVE FRAGMENTS Shangai

Guión y Dibujo: Chaiko

Editorial: Ponent Mon


Formato: Rústica. 112 Páginas


Precio: 16.95€


Calificación: 6/10


De vez en cuando no está de más practicar el sano deporte de la compra a ciegas. Llegas a tu tienda habitual, ojeas un poco las novedades, te das una vuelta por las estanterías que has visto mil y una veces, y finalmente decides llevarte ese tomo que no pudiste comprar en su momento, o esa novedad que te ha llamado poderosamente la atención. Esto último fue precisamente lo que pasó con Love Fragments Shangai.

Encima del mostrador de Amuleto (mi tienda habitual de cómics) estaban las últimas novedades de Glénat y una que, de no ser porque me encanta rebuscar, se me habría pasado por alto. Fue abrir el tomo para ojearlo y caer rendido (al menos en un golpe de vista) ante el diseño minimalista de la página, y el extraordinario dibujo de Chaiko. Sin pensármelo dos veces me lo llevé junto al resto de mi compra de aquel día; y tras unos cuantos meses cogiendo polvo (algo muy común cuando la lectura se acumula por columnas) decidí que ya era hora de leerlo.

Las impresiones que deja Love Fragments son, a toro pasado, desiguales. Por una parte fascina la narrativa de marcado carácter cinematográfico que Chaiko aplica al desarrollo de la historia. Las páginas, como fotogramas de celuloide, acogen a tres viñetas en formato panorámico, que el autor aprovecha para ir desgranando una historia de amores cruzados en cuyo arquetípico devenir encuentra a la postre su talón de Aquiles el tebeo. Por más que el continente de la historia sean unas preciosistas ilustraciones, el contenido de la misma (fusilado de cualquier cinta de vidas cruzadas) no deja lugar a dudas acerca de lo que realmente interesa al autor.

En fin, como me comentaba mi tocayo Sergio (del estupendo y fenecido blog Tirafrutas), "para posters está bien, pero para lo demás...". Sobran ulteriores comentarios.

Sergio Benítez (102)

miércoles, 28 de enero de 2009

RG vol.1: Riyad-Sur-Seine

Guión: Pierre Dragon

Dibujo: Frederik Peeters

Editorial: Astiberri

Formato: Cartoné. 112 Páginas

Precio: 16€

Calificación: 8.5/10

Por
RG se conoce en el país vecino a la Dirección General de Información, un servicio policial que depende del Ministerio del Interior y aporta a este información sobre seguridad interna. En este cuerpo de espionaje trabaja Pierre Dragon. Sí, han leído bien, el guionista de RG es a su vez su protagonista principal. Una situación cada vez más habitual (la de que un cómic sea un relato autobiográfico) pero que en manos de Dragon adquiere una nueva vida al mostrarnos los entresijos del trabajo policial desde una perspectiva totalmente novedosa, lejos de los mitos sobre los que se suelen construir este tipo de historias, ya sea en el noveno como en el séptimo arte.


RG muestra sin ningún tipo de adornos o florituras narrativas el día a día del trabajo de un policía cualquiera, ya que el hecho de que Dragon trabaje para el citado cuerpo es circunstancial y el guionista es plenamente consciente de ello. Es debido a este motivo, que la historia que cuenta RG es de carácter universal, por más que se desarrolle en París y sus personajes sean franceses, siendo trasladable punto por punto a cualquier zona del globo; ya no sólo en lo que concierne al desarrollo de la trama policial, sino en lo que Dragon explora de su vida privada tanto en las relaciones sentimentales como paterno-filiales.

El realismo y gusto por el detalle que el guionista y policía aporta a la trama se conjuga a la perfección con el dibujo de un Peeters alejado de sus trabajos en Píldoras Azules o Lupus. En RG, el dibujante suizo se detiene más en elaboración de cada viñeta, consciente de que muchas veces son los fondos de las mismas los que cuentan parte de la historia. Peeters, que controla perfectamente su trazo a la hora de caracterizar a los personajes, también ejerce la labor de colorista, lo que le da la oportunidad de utilizar una paleta de tonos muy sosegados que ayudan aún más a crear esa ilusión de realismo que tanto caracteriza al tebeo.

De forma tranquila y sin atribularse en ningún momento por acelerar el ritmo de lo que quieren contar, Dragon y Peeters consiguen con RG un cómic que recuerda, y mucho, al cine negro de la época dorada hollywoodiense, aquella en la que los personajes y los diálogos (y los silencios) eran mucho más importantes que los tiros, las persecuciones imposibles y los nulos argumentos. No sé si guionista y dibujante habrán sido conscientes de ello pero, sea como sea, la jugada les ha salido redonda.

Sergio Benítez (101)

martes, 27 de enero de 2009

ADAM STRANGE. El HOMBRE de DOS MUNDOS

Guión: Richard Bruning

Dibujo: Andy Kubert

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: TPB 160 Páginas

Precio: 11,95 €

Calificación: 8.5/10

Desde siempre me ha atraído poderosamente la ciencia ficción más aventurera. Asimov, Bradbury o Clarke son sólo algunos autores del género que han pasado por mis manos. Aún así, no me considero un experto en el tema ni mucho menos, pero sí que sé reconocer cuando hay una buena historia de por medio.

El cómic se ha aliado bastantes veces con este género que cuenta con tantos amantes como detractores. De esta unión han salido maravillas como los Metabarones, Incales o Tabernas Galácticas. Pero también otro tipo de obra más mainstream y menos sesuda, ya sean Odiseas Cósmicas, Aniquilaciones o tipos con cohetes, perdón, mochila con propulsión en la espalda.

Adam Strange. El Hombre De Dos Mundos aúna dos corrientes que son de mi debilidad. Por un lado la ciencia ficción antes mencionada y por otro, las historias ochenteras. Con un regusto completamente pulp , los autores se marcan una grandísima historia en la que no faltan traiciones, guerras, conspiraciones, líos de faldas, saltos temporales, rayos transportadores y otros mundos desconocidos, que en un medio como el cómic, no parecen tan desconocidos como deberían ser.

El poco pródigo Richard Bruning cuenta en la interesantísima introducción del tomo su amor al género espacial desde su tierna infancia. Amigo Richard, no hace falta que lo jures. Maravilloso guión, que con un ritmo que ya quisieran algunos hoy en día, con unas sorpresas-cliffhangers del copón y muchísimas aventuras, hacen de este tomo una compra obligada.

Los hermanos Kubert son los encargados de plasmar las ideas de Bruning. El planeta Rann nunca lució tan bien, y eso que no conozco en demasía las aventuras de Strange. Pero es que Andy se desata de tal manera en esta miniserie que solo le he visto algo igual de bueno en su larga carrera, su Lobezno: Origen. Ayudando en las tareas de coloreado se encuentra su hermano Adam. No conocía esta faceta del mayor de los Kubert, y tampoco esperaba el nivel con el que la desempeña. Para que se hagan una ligera idea, bien se podría definir como el Isanove de los ochenta.

Ha sido todo un descubrimiento este tomo que desde los tiempos de Zinco se había convertido en una espinita que no me podía sacar. Ahora gracias a Planeta (muy apropiado, por otra parte) puedo dormir un poco mejor por las noches. Y para mi próximo cumpleaños ya sé lo que quiero. Hala, a mover cielo y tierra hasta dar con una mochila propulsora. ¿Eso lo traerán en el Toys ´R´Us? Espero que sí porque creo que el metro no llega hasta Rann.

Marione (55)

lunes, 26 de enero de 2009

LOST WORLD

Guión y Dibujo: Osamu Tezuka

Editorial: Glénat

Formato: Rústica. 248 Páginas

Precio: 8.95€

Calificación: 5/10

Poco que nuevo que contar a estas alturas cuando ya hemos dado buena cuenta de tres de las cuatro obras con las que Tezuka inició su carrera profesional. La cuarta que viene a cerrar este primer ciclo de reseñas se sitúa al mismo nivel que la irregular Next World, aunque su lectura se efectúa de forma más liviana.

Los mismos rasgos que caracterizan tanto a Next World, como a Metrópolis o La Nueva Isla del Tesoro (y de los que hemos hablado largo y tendido en las reseñas correspondientes) son aplicables a un volumen cuyo único factor de originalidad se centra en su melancólico final. Por lo demás, volvemos a encontrar de nuevo a los mismos personajes (Mostacho, Kenichi y una primera aparición del que después será protagonista en Adolf, Lamp); el mismo dibujo con clara influencia Disney (y que conste que me encanta) y una historia que, al parecer por cuestiones de la edad a la que iba dirigida, rebajó su intensidad evitando por ejemplo, que en el final, Kenichi y la planta humanizada se declaren amantes.

Ello da una idea del carácter infantil que caracteriza a Lost World y al que, por más que lo he intentado, no he logrado hacerme. Esto no quita para que no vaya a seguir tratando de acercar posturas con la obra del maestro, y buena prueba de ello son los tres tomos que ya están aguardando en mi estantería para ser leídos; los correspondientes a La Princesa Caballero. Como lo leen, sin ningún tipo de prejuicios, que para algo uno creció viendo Candy, Candy.

¿No me dirán que no le pongo empeño?,¿no?.

Sergio Benítez (100)

viernes, 23 de enero de 2009

GEISHA

Guión y Dibujo: Andi Watson

Editorial: Norma

Formato: TPB 152 Páginas

Precio: 14 € ( ó 3 €)

Calificación: 8.5/10

Una buena manera de combatir la crisis de la que todo el mundo habla es buscar los establecimientos donde nos podamos ahorrar unos eurillos. Sí es cierto que en los productos de precio marcado en portada, llámense también comics, poco se puede rascar. Pero es aquí donde entra el bichear en las mesas de saldo u ofertas varias. Andi Watson, por increíble que parezca, tiene bastantes obras publicadas en nuestro país. La mayoría de ellas por Norma, y también, casi todas ellas, retractiladas en un paquete a la irrisoria cantidad de 12 euros.

Algo había leído sobre Watson y sus obras. La parte gráfica, con claras influencias manga, se hacía bastante agradable a la vista, estilo que le venía de perlas a sus historias de carácter elailolai. Las críticas siempre se habían portado muy bien con Watson. Todo ésto junto me empujó a adquirir el mencionado lote.

Entre Love Fights, Sed De Noticias y este Geisha no sabía por cual de ellas empezaría. Finalmente la ganadora fue esta exquisita historia sobre el arte, aunque eso sí, disfrazada bajo una trama que puede tener más en común con las pelis Snatch o la más reciente RocknRolla.

Geisha significa literalmente “art person”, una persona relacionada con cualquier forma de arte. Y de eso nos vamos a encontrar bastante en el tebeo: la protagonista es una sintética, al estilo Blade Runner, ella misma es una obra de arte, también pinta cuadros, trabaja como guardaespaldas de una modelo y ésta aparece en paneles publicitarios por la calle, otra forma de arte.

En cuanto a las referencias anteriores, aunque resulten chocantes al principio, son completamente ciertas: grupos de rock cuyo guitarrista pasa droga en un territorio que pertenece a un gangster local, habrá represalias, robo de una muñeca Bunraku, más represalias, tiros, persecuciones, armaduras meca, peleas y mucha acción. Todo contado con un ritmo frenético y plasmado con un estilo mezcla indie americano y nipón, o lo que es lo mismo, simplicidad. Un dibujo muy limpio embellecido por tramas grises muy bien aplicadas que en ocasiones resulta insultante lo bien que queda en el papel.

Toda una sorpresa el descubrimiento del señor Watson. Las críticas ponen Love Fights o Peleas de Enamorados como su mejor obra hasta el momento. Se verá en un futuro más o menos cercano. De momento Geisha se ha destapado como una obra de acercamiento al autor inmejorable. Eso sí, no ha pasado inadvertido a las editoriales gafapasteras españolas que aquí hay un filón. Creo que Astiberri está publicando las últimas obras del autor. Traducción: se acabó comprar cuatro tomos por 12 euros, ahora toca rascarse el bolsillo. Aunque si la calidad es parecida a esta Geisha se darán besados. Bueno, al menos con menos remordimientos, que tampoco está la cosa como pa…ya saben.

Marione (54)

jueves, 22 de enero de 2009

TRIUNFO en HOLLYWOOD y Otras Historias

Guión: René Petillon

Dibujo: Jean-Marc Rochette

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Cartoné. 144 Páginas

Precio: 14.95€

Calificación: 5/10

La misma mañana que Jesús Merino me instaba a comprar Scalped, otra recomicdación salía de su boca: "Es muy gracioso...si te gusta el humor francés", decía Jesús acerca de Triunfo en Hollywood. En ese momento, no me pregunten por qué, se me venían a la cabeza los veloces diálogos entre Jean Reno y Christian Clavier en Los Visitantes. Sin pensármelo mucho, me llevé el tomo a casa, y no porque la citada película me gustara en su momento (que no fue así, ni con esa, ni con la comedía francesa en general) sino porque tenía ganas de echar unas risas.

Y la verdad es que Triunfo en Hollywood cuenta con todos los ingredientes para haberme arrancado alguna carcajada...pero no ha sido así. El humor satírico y alocado que Petillon desarrolla a lo largo de los tres álbumes que recopila el tomo de Planeta, carga de forma irreverente contra todo aquello que se le ocurre al guionista que podría ser políticamente correcto: desde las relaciones entre Francia e Inglaterra (con el personaje principal exigiendo la devolución de las islas de Guernsey y Jersey, pasando por el capitalismo norteamericano, las pandillas de afroamericanos neoyorquinos, los entresijos de Hollywood, las peculiaridades de la nobleza o el fundamentalismo islámico.

Aún así, la incoherencia de Petillon, acompañada de un irregular pero adecuado dibujo por parte de Rochette, a la hora de escribir es tal que cuesta trabajo hacerse con el ritmo de sucesión de unos acontecimientos que se dejan a merced de dos personajes a los que el guionista presenta como locos, cuando en en realidad quiere mostrarlos (sin conseguirlo) como los más cuerdos de toda la galería que puebla el triplete de historias. El resultado es que, lejos de arrancarme alguna carcajada, la lectura de Triunfo en Hollywood se antoja harto difícil, máxime cuando todos los protagonistas van de aquí a allá sin objetivo aparente. No diré que sea decepcionante (puesto que para que algo se califique como tal tiene que haber creado ciertas expectativas) pero sí que ha servido para demostrar algo...que el humor francés no me gusta.

Sergio Benítez (99)

miércoles, 21 de enero de 2009

BIZARRO COMICS & BIZARRO WORLD

Guión: VVAA

Dibujo: VVAA

Editorial: DC

Formato: Dos Tomos Rústica. 240/200 Páginas

Precio: $19.95 c/u

Calificación: 7.5/10 - 6/10


Necesitado urgentemente de una lectura ligera que compensara la intensidad con la que Epileptic había ocupado dos semanas, decidí que lo mejor era refugiarme en las historias de humor absurdo y surrealista que seguro contendrían los dos volúmenes editados por DC bajo el título principal de Bizarro. Lo único esperaba encontrar en las páginas de dicho título era poder echar unas sanas risas, y eso es precisamente lo que obtuve a través de unas historias cortas en las que uno puede encontrarse de todo, desde lo hilarantemente genial a lo correcto, pasando por toda una gama de graciosillo a secas.

Lo primero que hay que hacer notar acerca del tebeo, es la gran diferencia de nivel que existe entre las historias que conforman el primer y el segundo tomo. Para empezar, lo que más me llamó la atención del Bizarro Comics es el hecho de que, en contra de lo que imaginaba, la recopilación de historias cortas estaba enlazada con otra historia que sirve de prólogo y epílogo, haciendo aún más hilarante la cohesión del volumen, un detalle del que carece el Bizarro World. Después, y aunque muchos de los guionistas y dibujantes repiten de un tomo a otro, se nota una suerte de cansancio de formas, careciendo la gran mayoría (que no todos) de los relatos del segundo de la chispa que caracteriza a los del primero.

Dicho esto, y teniendo en cuenta que aquí han sido editados por Planeta en un único volumen, lo que resta es efectuar un breve repaso por las mejores historietas contenidas en ambos volúmenes y valorar si merece la pena la adquisición (por 30€) del tomo que se publica en España este mismo mes. Esto último tiene una respuesta clara teniendo en cuenta que al no editarse por separado, la única manera de tener las geniales versiones alternativas de una gran mayoría de los personajes del Universo DC es la adquisición del tomo de marras, algo que se podría haber evitado si la editorial española hubiera optado por la separación original de los dos recopilatorios.

Aclarado este punto, discernir las categorías extremas que apuntaba en el primer párrafo resulta extremadamente fácil, un ejercicio que va adquiriendo cierta dificultad si lo que se quiere es separar las que conforman los diferentes niveles intermedios. Como quiera que estas últimas conforman un todo bastante abultado, basta con señalar aquellas que, bajo mi punto de vista, claro está, se alzan como las mejores de la lectura. Sin seguir un orden determinado, destacaría el Afterthoughts de Green Lantern, una amarga visión de lo que pasa con las figuras imaginadas por el anillo del superhéroes; las consecuencias que el abandono de Batman de sus obligaciones como héroe suponen para su entorno; la platoonizada y desternillante versión del entrenamiento al que se someten los Green Lanterns; las vicisitudes que pasa Atom para encontrar un objeto de Wonder Woman; las dos historias firmadas por Paul Pope, destacando aquella de Batman de la que sólo se encarga del guión; los problemas existenciales de Dos Caras y sus nefastas consecuencias; la trágica realidad en la que se encuentran los sidekicks de los superhéroes, vistos como parados de un trabajo lleno de sinsabores; los capítulos dedicados a la niñera de un Clark Kent bebé así como los problemas por los que pasa Alfred para encargar un batmóvil como sólo Kyle Baker sabe plasmarlos; los quebraderos de cabeza que los hijos de superhéroes y supervillanos traen a sus progenitores y, por último, la sencillez con la que Jessica Abel describe el encuentro en un café entre Supergirl y Mary Marvel.

Pequeña selección de las más de sesenta historias recogidas en ambos tomos, el nivel de lo listado en el párrafo anterior debería ser motivación más que suficiente como para adquirir una de las pocas compras que vale la pena en este mes con el que arrancamos el 2009. En sus manos queda, obviamente, la decisión última.

Sergio Benítez (98)

martes, 20 de enero de 2009

SNOOPY & CARLITOS 1950-1952

Guión y Dibujo: Charles M. Schulz

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Cartoné 368 Páginas

Precio: 14,95 €

Calificación: 9.5/10

- Bueno, al final ¿qué ha caído de Reyes?
- Pues mira, entre otras cosas, el primero de Snoopy y Carlitos.
- ¿Snoopy? ¿Ese no era un perro símbolo de las juventudes pijolates y de una compañia de seguros?
- Sí, pero también es un comic.
- ¿Cómo los de la Patrulla X?
- No, más bien no. Es una tira cómica de las que se publican en los periódicos. Su creador Charles M. Schulz estuvo dando el callo como unos 50 años. Y después dicen que la etapa de Bendis y Bagley al frente de Ultimate Spiderman es de record. Anda que no les queda na por recorrer todavía.
- Pero macho, 50 años dibujando las aventuras de un perro y su dueño cabezón es un poco aburrido, ¿no?.
- ¡Para nada! Cada tira consta de cuatro viñetas, menos las dominicales que tienen más, y no solo salen Carlitos y Snoopy, que para colmo no se sabe quien es su verdadero dueño. En este primer tomo la pandilla, que en un principio eran cuatro, empieza a crecer y se van sumando más personajes. Y para colmo la evolución de éstos son la leche: un personaje que en principio no hablaba empieza a expresarse como los demás, Snoopy y sus bocadillos de pensamiento son de lo más hilarantes, las penurias de Carlitos que se hacen cada vez más preocupantes,…
- No sé yo… Por lo que me estás contando lo veo muy para niños.
- Por favor, esa parte es la mejor. Lo más increíble de esta serie es el hecho de que no aparecen adultos, al menos de forma física, porque el comportamiento, teorías y manera de pensar de estos niños es para escribir una tesis. Por supuesto que hay espacio para tiras más livianas como los innumerables chistes que se hacen sobre el tamaño de la cabeza de Carlitos, los continuos ataques directos de éste a sus amigas Patty y, sobre todo, Violeta o los famosos pasteles de barro marca de la casa.
- Me suena un poco de haber leído algo parecido con un niño y su tigre, ¿no?
- Cualquier dibujante de tiras cómicas modernas como Bill Watterson y su Calvin y Hobbes o Frank Cho y su Liberty Meadows no esconden su devoción por el padre de la, posiblemente, mejor y más importante tira de humor de la historia, así que los homenajes e influencia en estos trabajos son inevitables.
- Mira, me estás convenciendo. ¿Dónde compro al Carlitos ese?
- Planeta DeAgostini está sacando una edición bastante buena basándose en la americana publicada por Fantagraphics. Tapa dura, papel de bastante calidad, precio ajustado y con unas introducciones y entrevistas de lo más apañadas. Eso sí, prepárate para sufrir un poco, ya que hay publicados siete tomos y hasta completar los 25 de los que consta la colección pueden pasar muchas cosas.
- Hombre, creo que merece la pena, pero por lo que estás diciendo me esperaba una nota más alta.
- Ten en cuenta que si le pongo un 10 al primer tomo de una colección como ésta no dejo mucho margen a la mejora, y estoy convencido de que la cosa se pondrá bastante mejor. Eso seguro.
- Pues vale, me lo compro. Aunque como no me guste tú respondes.
- OK. Pero es completamente imposible que no te gusten las aventuras de este icono del comic americano. Es más, si no te gusta te prometo que te devuelvo el dinero. No, no te lo prometo…te lo juro. Te lo juro por Snoopy.

Marione (53)

lunes, 19 de enero de 2009

EPILEPTIC

Guión y Dibujo: David B.

Editorial: Jonathan Cape. London

Formato: Libro Cartoné. 368 Páginas

Precio: 16.99 Libras

Calificación: 8/10 (a revisar en un futuro próximo)

No pude verme la cara cuando lo abrí, pero seguramente fue de una estupefacción tremenda. Mario conseguía sorprenderme como pocos regalos de cumpleaños han podido. En mis manos, un grueso tomo en tapa dura con un fascinante diseño de sobrecubierta; un autor David B. (al que conocía de oídas) y un título, Epileptic, que no me sonaba ni de lejos. "Es La Ascensión del Gran Mal", me decía Mario, encendiendo una tenue luz que me recordaba haber visto nombrado dicho título en los comentarios de una reseña de La Cárcel. Refiriéndole esto, mi compañero de blog me respondía "Sí, fue en aquella entrada en la que le preguntaste a Álvaro por las páginas del Lupus número 4". Vale, ya lo recordaba (la pregunta en cuestión hacía referencia a si las páginas en blanco del cuarto volumen de la serie de Peeters eran error de imprenta o recurso narrativo, y se la hacía en la entrada en la que el Carcelero comentaba Por los Caminos Oscuros).

Aclarado tal punto, y a sabiendas de que tenía entre manos una obra que era considerada magistral, me dispuse pocos días después a leerla. Vaya por delante, antes de entrar en materia, que hacía mucho tiempo que no me costaba tanto terminarme un cómic. Este inusual hecho es el que de forma más clara explica la coletilla que le he colocado a la calificación: aún habiéndome resultado una lectura ardua y difícil no puedo negar los impresionantes valores narrativos, visuales e innovadores que David B. introduce en este Epileptic (un título muy poco sugerente comparado con el original), y es por eso que la calificación que le he otorgado estará sujeta a una revisión en cuanto rescate su lectura en un futuro.

Dicho esto, tratar de si quiera arañar la superficie de la en muchos momentos insondable historia que David B. nos narra en Epileptic resulta, cuando menos, harto complicado. Primero, porque no se trata de un cómic "bonito" (como diría Mario), y hay que tener cierta predisposición y un estado de ánimo bastante positivo para soportar la arremetida emocional con el que el autor nos empuja al abismo en cada página. Segundo, y quizás más importante, porque (al igual que me pasaba con los masones en el Fábula de Venecia de Pratt) al no estar familiarizado con la ingente, casi interminable, cantidad de referencias acerca del esoterismo, la cultura macrobiótica, y toda la suerte de extraños mundos en los que los padres del autor se introdujeron para dar con una solución al mal que afectaba a su hijo, es muy complicado y casi imposible en algunos momentos, afrontar con cierto grado de comprensión lo que el artista nos quiere transmitir.

Lo paradójico de este "defecto" es que al mismo tiempo se convierte en la mayor virtud de la lectura. Es innegable para cualquiera que se acerque a Epileptic, que David B. no es un dibujante común. En la simpleza de un trazo al que se le adivinan múltiples influencias, el artista va desarrollando a lo largo de toda la narración una nueva forma de cómic, algo así como una novela gráfica intelectual en la que lo que se plasma en viñetas son una serie de ideas orientadas hacia el diseño. Muy similar a lo que comentábamos cuando hablábamos de Piel Color Miel, pero infinitamente más complejo, David B. se atreve incluso en las páginas de Epileptic a plasmar crípticos sueños que convierten a los lectores en unos improvisados Freud o Jung, psicoanalistas de una compleja personalidad que se abre por completo al más preciso escrutinio.

Abundando aún más en esa complejidad visual con la que el autor va concretando su fascinante historia, David B. ahonda en lo profundo de su memoria y la de sus congéneres para trasladarnos la historia tal y como si nosotros fuéramos sus protagonistas. Para ello, el artista no escatima detallar hasta donde puede la vida de cada uno de los implicados en el complejo viaje al que toda su familia se ve abocada debido a la enfermedad de su hermano. En este esfuerzo, no es de extrañar que el autor resuma la vida de sus abuelos o padres, tanto cómo la de los múltiples médicos que atienden a su hermano o la de la vecina de turno si así se tercia.

Como decía al principio, Epileptic no es una lectura fácil en el sentido de la palabra que se suele asociar a los tebeos más tradicionales, orientando David B. su obra a un sesgo de la población lectora de cómics muy concreto y estrechamente acotado. Aún así, su enorme variedad temática y sus constantes cambios de ritmo y tono retan de forma continua al lector como pocos cómics se atreverían a hacer. Ya sólo por eso se merece el notable que le otorgamos en Lecturas reCOMICdadas; para conseguir el sobresaliente, no obstante, tendrá que esperar unos cuantos años más.

Sergio Benítez (97)

viernes, 16 de enero de 2009

GREEN ARROW. El CAZADOR ACECHA

Guión y Dibujo: Mike Grell

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: TPB 144 Páginas

Precio: 11,95 €

Calificación: 8.5/10

Hay que ver lo contento que me tiene Planeta DeAgostini y su política de recuperar material clásico. Pero, no clásico en plan Rip Kirby, Terry y los Piratas y Carlitos, que también están muy bien. No. Yo me refiero más a títulos que uno se lee de niño y se nos quedan grabados en la memoria. Cosas como el Adam Strange de Kubert, el Twilight de García López o la Cosa del Pantano de Wrightson. Y es a este último grupo al que pertenece el comic que hoy se reCÓMICenda.

En algún momento del pasado me leí este Green Arrow El Cazador Acecha. No sé muy bien quién me lo dejó, o si era mío y se perdió, como se pierden tantos tebeos Lo que sí tenía bastante claro era la sensación de haberlo disfrutado a base de bien.

Mike Grell poco tiene que demostrar a estas alturas de la película. Miembro fundador de First Comics. Un tipo que devolvió… no, espera, que le dió la vida a un personaje con tan poco potencial como era Green Arrow y que creó algunas de las historias más importantes e impactantes de la vida de este Robin Hood urbano.

Posiblemente el mayor acierto en esta historia es, precisamente, el colocar al personaje en un ambiente que parece sacado de una película de terror ochentero. Me explico. Con un asesino de prostitutas suelto por Seattle, referencias a la guerra de Vietnam, algo de crítica política y mucha venganza. De tal magnitud son estas ansias de sangre, que hará cuestionarse al bueno de Oliver sus propios principios.

Y es que por momentos las escenas dibujadas por Grell nos transportan a callejones de lo más sórdidos los cuales están poblados de macarras y gañanes que matarían a su abuela por los míseros dólares que lleven en el monedero. Todo muy Charles Bronson en Yo Soy La Justicia o Clint Eastwood en la saga de Harry Callaghan.

El apartado gráfico es de lo que más me ha impresionado en mucho tiempo. Menudas ilustraciones se marca el amigo Grell. En muchas viñetas se nos muestra los lápices sin tinta alguna y, para que nos vamos a engañar, el tipo vale para ésto de los tebeos. La oscuridad, pobreza y soledad de los rincones menos recomendados de Seattle son retratados con un mimo y una destreza como pocas veces vistas en un comic mainstream.

Ni que decir tiene que he disfrutado como un enano. Supongo que es algo comprensible, ya que hay pocas cosas más satisfactorias que el releer un comic que tenías prácticamente olvidado y descubrir que ha envejecido de manera maravillosa y que dentro de algún tiempo caerán más visitas y seguirá tan lozano como el primer día. Más o menos como a mí me gustaría ir cumpliendo años, aunque, eso sí, sin la capucha verde. Yo me conformo con una guayabera bien amplia y jugando al dominó en la peña de la esquina.

Marione (52)

jueves, 15 de enero de 2009

MOUSE GUARD: FALL 1152 HC

Guión & Dibujo: David Petersen

Editorial: Archaia Studio Press

Formato: Libro Cartoné. 200 Páginas

Precio: $24.95

Calificación: 6.5/10

Soy el primero en afirmar que hoy en día vivir sin
Internet sería casi imposible. Aunque sea de una generación que vivió largo tiempo hasta que los ordenadores fueron parte común de nuestras vidas, y ya estaba en la veintena cuando tuve mi primera conexión a la red, he de admitir que toda la cantidad de información que se puede encontrar en el ciberespacio y la de grandes amigos que he podido conocer primero a través del e-mail, después en persona, eran conceptos cuasi impensables en la era pre-internet. Ese acceso mayoritario a la información ha provocado que todo el mundo (TODO) pueda verter sus opiniones, más o menos fundadas, acerca de cualquier tema que le venga en gana, con las garantías del anonimato propias de este medio.

Ello implica que haya que tener mucho cuidado no tanto con lo que uno lee, sino con cómo lo lee y que veracidad le da. Podría poner muchos ejemplos de lo que digo, pero me ceñiré a dos muy llamativos, uno genérico, el otro particularizado. Ambos hacen referencia al concepto de
hype (expectativa) que tan en boga ha puesto ese flujo de información masivo al que antes me refería. No es extraño que, con motivo del estreno de una cinta, la red comience a inundarse con críticas hiper-positivas o hiper-negativas (aquí no hay medias tintas) acerca de la misma. En el caso de las primeras, se va generando una expectación (hype) que en la mayoría de las ocasiones supera con mucho lo que realmente la cinta va a terminar ofreciéndonos.

El ejemplo particularizado al que me refería es, obviamente, Mouse Guard. Anunciada su publicación por Norma para el Salón del Cómic de 2008, fueron muchos sitios y blogs, los que se hicieron eco de la gran obra a la que podríamos tener acceso. Pasada la edición del evento barcelonés, fue curioso observar como esos mismos espacios virtuales se apresuraban a desdecirse con críticas que tachaban de muy irregular (o directamente malo) a la obra de David Petersen. Las preguntas que quedan en el aire son, ¿era realmente tan buena?, NO. ¿Tan execrable resulta?, TAMPOCO. ¿Qué pasa entonces con Mouse Guard?...sigan leyendo.

La respuesta a la última cuestión pasa por considerar toda esa gama de grises que las exacerbadas actitudes de los internautas (no todos, cuidado) siempre tienden a ignorar. Como concepto original, Mouse Guard no es del todo novedoso. Antropomorfizar animales es algo que la literatura lleva haciendo desde los tiempos de las pirámides. El cine también ha tenido su ración de animales parlanchines de mano de cualquier película de animación que se tercie. ¿Y el cómic?. Pues como buen hijo bastardo de los dos anteriores, ha reflejado en más de una ocasión animales que se comportan como humanos (ahí tenemos Blacksad). Pero el concepto que Petersen desarrolla en Mouse Guard va un poco más allá, imaginando el autor toda una sociedad matriarcal en pleno medievo que nada tiene que ver con lo que normalmente encontramos en los cómics de animalitos (y que suele ser una sociedad humana en la que las personas son sustituidas por otras especies).

En lo que fracasa Petersen (aunque no estrepitosamente) es en hacer interesante y compacta la lectura fragmentada en que deviene la recopilación de los seis números originalmente publicados en formato comic-book. Esas entradillas escritas que abren la lectura de cada número terminan por independizar demasiado un capítulo de otro, saltándose acontecimientos que el reducido formato elegido para la publicación no puede abarcar. La irregularidad que ello provoca es tal que hay números en los que Petersen se explaya durante páginas y páginas en mostrar lo bien que puede ilustrar una pelea con una serpiente o un grupo de cangrejos, mientras otros, sobre todo el que cierra el argumento, son resueltos a golpe de elipsis.

En la faceta meramente visual Petersen se descubre como un gran ilustrador...que no dibujante de cómics. Y es que tras finalizar la lectura de Mouse Guard uno no puede dejar de pensar lo bien que habría funcionado la historia como un cuento ilustrado, o incluso una novela gráfica al estilo de Stardust. Sea como sea, el sabor final que me ha dejado no ha sido lo suficientemente bueno como para querer volver a visitar el menudo universo de estos peleones ratones. Que no se diga que no lo he intentado...

Sergio Benítez (96)

miércoles, 14 de enero de 2009

ROMEO & JULIETA

Guión: Ricardo Goméz

Dibujo: David Rubín

Editorial: Ediciones SM

Formato: Libro Cartoné. 36 Páginas

Precio: 9€

Calificación: 7/10

Pocos argumentos hacían falta para auto-convencerme de la compra de este cómic. Para empezar, es adaptación de Shakespeare, un autor al que en su momento le leí gran parte de su obra (se me quedaron en el tintero algunas de las menores) y que dejó indeleble huella en el que suscribe. Y si el poder disfrutar de la historia ideada por el escritor anglosajón plasmada en viñetas no fuera lo suficientemente atractiva, ahí estaba David Rubín para redondear esta estupenda iniciativa de SM que, al menos por estas latitudes, no ha tenido todavía una correcta distribución (de hecho este tomo tuve que adquirirlo en mi última visita a Sevilla).

Vadeando la dificultad que entraña, no ya simplificar la complejidad de la obra de Shakespeare, sino además plasmarla en treinta páginas sin que se pierda la coherencia de las casi trescientas del relato original, la adaptación de Ricardo Gómez avanza con paso firme discerniendo de forma correcta lo que puede incluir y lo que puede ser prescindible. En el empeño, Gómez se deja, como no podía ser de otra manera, las abundantes descripciones de personajes que pueblan el texto original algo que, paradójicamente, juega en favor de la lectura, ya que la universalidad de los mismos habla por si sola. Claro está que si se ha leído previamente la obra, se echa de menos que personajes como Mercutio o Tebaldo no hayan sido más desarrollados, pero es perfectamente comprensible que el guionista haya preferido centrar su atención en los dos amantes.

Tras haberme dejado sin palabras con su Cuaderno de Tormentas, y haber vuelto a repetir la hazaña con La Tetería del Oso Malayo (que en breve aparecerá por este espacio virtual), tenía ganas de saber cómo iba David Rubín a amoldar su personalísimo e inconfundible estilo visual (lleno de metáforas gráficas y una imaginería fantástica) a los constreñimientos propios de un proyecto orientado, qué duda cabe, a los más pequeños de la casa. Leído Romeo & Julieta, podemos afirmar que si bien gran parte (que no toda) de esa portentosa imaginación se pierde en aras de una mayor claridad narrativa, no es menos cierto que ciertos detalles como las caracterizaciones del narrador y de Tebaldo o la doble página en la que se plasma la tragedia de la obra son inconfundiblemente rubinianas.

Lectura interesante aunque con cierto carácter infantil que suaviza muchas de las situaciones del texto shakespeariano, esta adaptación de Romeo & Julieta es un comienzo muy prometedor para un proyecto al que le deseamos cuente con el suficiente apoyo de público como para contar con cierta continuidad. Por lo pronto lo que si sería exigible es una mayor difusión del mismo, ya que en la página web de la editorial la fecha de salida del presente tomo figura como octubre del pasado 2008 y no ha sido hasta hace un par de semanas cuando se ha empezado a dejar ver por las librerías.

Sergio Benítez (94)

martes, 13 de enero de 2009

GATO SALIENDO de una BOLSA y OTRAS OBSERVACIONES

Antes de leer la más que interesante recomicdación de hoy, se les convoca a TODOS, ¡oh fieles seguidores!, a elaborar una lista de lo mejor del 2008. Desde este humilde blog queremos ser un poco más originales que el resto y serán los lectores-visitantes los que decidan las mejores lecturas del año pasado. La inciativa partió de uno de nuestros comentaristas más activos: Toni-Caracrater, que no Soprano. La cosa en bien sencilla, las diez obras que más os han gustado del 2008. Para más info visiten los comentarios de Jazz Maynard. Envien sus Top-10 (no la obra de Moore) a la dirección del blog:


No se hagan los remolones y envien algo a la voz de.......¡YA!


Guión y Dibujo: Jeffrey Brown

Editorial: La Cúpula

Formato: Cartoné 116 Páginas

Precio: 15 €

Calificación: 8/10

Pues empezamos con las reseñas de los regalos navideños. La primera en llegar es curiosamente el último paquete que recibí. Al principio me descolocó un poco la forma cuadrada del mismo. Por mucho que lo tocateara no conseguía adivinar que era. Después de despedazar el envoltorio las dudas e incógnitas se disiparon al momento. Era el Gato Saliendo De Una Bolsa Y Otras Observaciones del indie Jeffrey Brown.

Curioso autor al que le seguía la pista desde hace ya algún tiempo aunque no me había pillado todavía nada. Pues eso, que ahí estaba mi primo Santi para remediarlo. Voy a intentar no utilizar los tópicos del tipo: “Este comic solo se lo recomiendo a los que tengan gatos” o “Abstenerse los amantes de los perros”. Para nada, todo eso es una gran montaña de basura. Sirva como ejemplo mi caso, que creo que los gatos son unas bolitas de pelos bastante asquerosas y de los animales más sibilinos, traicioneros y falsos que existen en toda la fauna ibérica, y aún así, el tebeo me ha encantado.

El que esté familiarizado con la serie, perdón… con la mejor serie jamás publicada en la historia de los comics, que es Predicador, recordará cierta escena protagonizada por el bueno de Cassidy, un gato, un retrete y una maceta. Ésto era lo más cariñoso que se me podía ocurrir a la hora de tratar a uno de estos animalejos. Que equivocado estaba. Brown logra transmitir todo su amor y sensibilidad hacia los felinos, y más concretamente, hacia su linda gatita Misty, en este casi mudo tebeo.

Lo poco que conocía de Brown se resumía a unas páginas en una recopilación editada por Chris Ware. Su trazo sencillo, simple y, para que nos vamos a engañar, feote, de esos que piensas que tu sobrinito de dos años lo puede hacer infinitamente mejor, me llamó mucho la atención. El tono de la historia se puede catalogar de eso llamado slice of life (desde este preciso instante rebautizado como elailolai), por lo que se lee con una sensación de “Ésto me suena” o “Es verdad, a mi me pasa lo mismo” que tira de espaldas. Supongo que para las personas que tengan gatos esta sensación será todavía mayor.

Divertido y personal trabajo que solo se puede encontrar en el mundo indie, no me imagino a Marvel o DC publicando un comic de 100 páginas con Spiderman o Batman acariciando un gato todo el rato. Aunque ahora que me doy cuenta, Marvel sí que tiene a una cría de lobo entre sus héroes y además tiene un protagonismo mayúsculo en su universo. ¡Redios! Marvel arriesga más en sus colecciones que Jeffry Brown en las suyas. Me pareció ver un lindo Lobezno. Ver para creer.

Marione (51)

lunes, 12 de enero de 2009

JAZZ MAYNARD vols. 1 al 3


Guión: Raule

Dibujo: Roger Ibañez

Editorial: Diávolo

Formato: 3 Álbumes Cartoné. 52 Páginas

Precio: 15.95-16.95€

Calificación: 9/10

Muy alabado durante el pasado 2008 en todos los foros y páginas de internet, la curiosidad acerca de este Jazz Maynard terminó picándome lo suficiente como para acercarme a él a mediados de año, cuando todavía sólo había publicados dos de los tres volúmenes que iban a componer la serie. A sabiendas de que el tercero no tardaría en aparecer, decidí aparcar la lectura de los dos que ya tenía hasta poder acercarme a ella de forma completa. Con la aparición del tercer tomo a finales de diciembre y el anuncio de que estos tres volúmenes se convertían en el primer arco argumental de una serie indefinida estaba claro que no iba a seguir esperando para hincarle el diente a un tebeo que ha supuesto la primera sorpresa agradable de este 2009.

Lo primero que llama poderosamente la atención de Jazz Maynard es el dibujo de Roger. Estilizando al máximo las redondeces de Alan Davis o Adam Hughes, el artista barcelonés hace gala de una gran personalidad que no se limita al innegable atractivo de su trazo sino que ofrece en cada página un poderoso recital narrativo siempre dentro de las constricciones de la viñeta: por más que la composición de página sea cerrada (no hay experimentaciones en cuanto a rotura del aviñetado o splash-pages) Roger sabe sacar un partido inusitado a la distribución y distinto tamaño de las mismas, sin que en ningún momento el vibrante discurrir de la historia se vea resentido por no caer en las arquetipos discursivos que normalmente asociaríamos a las "secuencias de acción". Es precisamente en éstas, y en cómo coreografía las escenas de lucha donde el dibujante se muestra especialmente eficaz y sorprendente, controlando a la perfección el entorno en el que sitúa a los personajes para evitar una molesta sensación de caos. En la caracterización de aquéllos, Roger es preciso e inequívoco, ajustando al máximo las diferencias faciales y anatómicas entre los tres protagonistas masculinos (Jazz, Teo y Judas) así como las del resto del "reparto".

Con un talento tan impresionante al lado, la labor de Raule podría haber quedado eclipsada debajo de lo espectacular del dibujo, algo que el guionista evita de forma magistral articulando una historia de acusado tono noir cuyo punto álgido es la concreción de los personajes y la interacción entre los mismos. Con el telón de fondo de la ciudad Condal, y una trama que incluye corrupción política, trapicheos con la mafia china, trata de mujeres y niñas y el robo de una moneda de valor incalculable, Raule va trazando a sus personajes con pulso firme, definiendo a los mismos con pocas líneas de diálogo y creando a un personaje central, Jazz, de indudable atractivo y enorme potencial. Como si de una explosiva mezcla entre Bourne, Bond, Remington Steele (genial la cita a La Princesa Prometida) o el protagonista de Shoot'Em Up se tratara, Jazz Maynard es uno de esos personajes que atrapa nada más verlo. Consciente de ello, Raule reserva los mejores momentos de la historia para su estrella, sin que ello vaya en detrimento de los demás "actores", que se definen con igual maestría, siendo el enigmático Judas o la explosiva Lucía claros ejemplos de ello.

Emparejamiento brillante de guión y dibujo, Jazz Maynard es una lectura con muy pocas fisuras y mucho que ofrecer a los amantes del género noir en particular y los del buen cómic en general. Guardándose un par de ases en la manga para lo que está por venir, el trabajo de Raule no tiene nada que envidiarle al de figuras tan llamativas del otro lado del charco como Brubaker o Rucka, algo que es compartido por el espectacular trazo de Roger, todo un descubrimiento al que no perderemos de vista en las recomidaciones que estén por venir de tan fantástica serie.

Sergio Benítez (95)

viernes, 9 de enero de 2009

PUNISHER: WAR ZONE

Adendo a la introducción de ayer:
como ya apuntaba Nacho en los comentarios del Punisher de Ellis y Dillon que recomicdábamos ayer, el departamento de prensa de Sony ha confirmado que, finalmente, Punisher: War Zone no se estrenará en cines en nuestro país. Al parecer habrá que esperar a mediados de febrero para un hipotético lanzamiento en venta directa. Una decisión extraña la de Sony, teniendo en cuenta que bodrios como Man-Thing si llegaron a los cines de España, con retraso sí, pero llegaron. Quede este especial pues como homenaje "póstumo" al filme de Lexi Alexander. Y ahora pasemos a la recomicdación de Mario.

Nuff Said!


Guión: Chuck Dixon

Dibujo: John Romita Jr

Editorial: Planeta

Formato: TPB 144 Páginas

Precio: 9 €

Calificación: 8/10

Desde luego que lo que no pase en España no pasa en ningún otro sitio. The Punisher 2: War Zone no se estrena en cines. Pasa directamente a DVD, o si eres suertudo, a Blu-Ray. Me da un poco de pena porque todas las semanas hay algún petardo que se cuela en la cartelera que no creo yo que vaya a ser peor que las aventuras del bueno de Paco Castillo, pero en fin, ya se sabe que la pela es la pela, y en tiempos de crisis no está la cosa para ir arriesgando. Lo que sí se estrena es la recomicdación de la ya prehistórica serie homónima.

Sin saber muy bien por donde van los tiros, nunca mejor dicho, del guión de la peli, sí que puedo decir que los primeros 6 números conforman una historia repleta de mafiosos italianos, frases lapidarias, ráfagas de tiros y un Castigador que se aleja bastante de la moderna-cachonda versión Ennis-Dillon. El Castle que nos trae la pareja formada por Chuck Dixon y Romita Jr es de lo más despiadado y psicópata que recuerdo. Un tipo que castiga a golpe de gatillo, más que nunca, que se hará pasar por un cenutrio y que desde dentro dinamitará los cimientos de una de las familias de gangsters más poderosas.

No hay que pedirle mucho más a un tebeo de este tipo. ¿La trama es interesante? Sí. ¿Tiene sus momentos de matanza? Vamos que sí. ¿Está bien dibujada? Hombre, Romita Jr entintado por Klaus Janson, no digo más. Es en esta parcela donde más suerte parece tener la serie, y es que contar con los lápices de este tipo siempre es un aliciente extra. Los ambientes macarras y maleantes de medio pelo los clava de manera colosal, como ya hizo en El Hombre Sin Miedo, La Zona Gris y otras tantas series.

La verdad es que iba a empezar la recomicdación dándole un par de cosquis a Panini por no saber aprovechar el estreno en cine de uno de sus personajes más famosetes, sobre todo en los últimos años. También es verdad que desconocía la metedura de pata por parte de Sony. De todas formas creo que este material, desde hace años inencontrable, bien podía haber tenido cierta repercusión en el mundillo tebeístico. Cuenta con muy buenos autores, Romita siempre tiene mucho tirón, y el personaje parece estar viviendo una segunda juventud. Pero como ya apuntaba un poco más arriba, Spain is different, como diría el otro.

Aunque ahora que lo pienso, la encargada de publicar esta serie aquí en España sería Panini, eso me suena a italianini, y para que nos vamos a engañar, estos comepizzas no salen muy bien parados es estos números. Mmmmm, no se me alarmen, pero me temo que hay una mano negra interesada en que no veamos esta serie publicada en la tierra de Manolo Escobar. Piensen en ello.
Marione (50)

jueves, 8 de enero de 2009

The PUNISHER HC vol.1

Mañana se estrena Punisher: War Zone, esa suerte de segunda parte de la mediocre The Punisher aparecida en 2004. Y digo suerte porque en ella no repite nadie de la primera salvo la productora, una Lions Gate a la que al parecer no le bastó con la lluvia de palos que le llovieron de todos lados con la cinta protagonizada por Thomas Jane. El caso es que, como viene siendo costumbre cada vez que se estrena un filme basado en cómics, en lecturas reCOMICdadas dedicamos ahora un especial al personaje de Frank Castle. Como quiera que su entidad dentro del Universo Marvel no es la misma que puedan tener otros personajes, hemos decidido hacer este especial bastante escueto, sólo dos recomicdaciones, la que encontraréis a continuación acerca de la primera etapa de Ennis al frente de The Punisher y, cómo no, el War Zone de Romita Jr.

Nuff Said!


Guión: Garth Ennis

Dibujo: Steve Dillon

Editorial: Marvel

Formato: Oversized HC. 300 Páginas

Precio: $29.99

Calificación: 8/10


Después de pasarme cinco años y pico comprándome religiosamente todos los números de esa Obra Maestra del noveno arte que es Preacher, el final de la colección me dejó un poco huérfano. Atrás quedaban muchos de los mejores momentos que había pasado hasta entonces leyendo un cómic y por delante la duda de saber en qué nuevo proyecto DC meterían la cabeza sus dos creadores, Ennis y Dillon. La sorpresa fue mayúscula cuando se anunció que el tándem inglés abandonaba la editorial de Superman para mudarse a la Casa de las Ideas y encargarse de una nueva serie de Punisher bajo el sello Marvel Knights. Teniendo en cuenta el mal sabor de boca que la miniserie de cuatro números perpetrada por Golden, Siegnoski y Wrightson me había dejado en su momento, la elección de Ennis y Dillon como nuevo equipo creativo sólo podía redundar en que el título fuera, al menos, tremendamente divertido. A fin de cuentas, la poca entidad que siempre ha tenido el personaje de Frank Castle (cuyos orígenes y devenir recuerdan a cualquier argumento en el que alguien se toma la justicia por su mano) permitiría a los autores hacer casi lo que les viniera en gana con él. Y eso fue precisamente lo que hicieron, lo que les dio la gana.

¡Y qué bien les salió la jugada!. Con ningún parecido a nada que se hubiera editado del personaje anteriormente y haciendo mención pasajera al hecho de que en la citada miniserie unos ángeles querían contar con él para impartir justicia, Ennis arranca los doce números que conforman esta su primera incursión en la vida de Frank Castle devolviendo al veterano justiciero a Nueva York. Como si de un mero observador inicial se tratara, Ennis introduce en muy pocas páginas la situación actual del personaje y su vida en un edificio poblado con vecinos de lo más esperpénticos (ese Bumpo, o ¡Spacker Dave!) que entroncan a la perfección con lo que al escritor inglés le habíamos visto en Preacher.A partir de ahí, Ennis se centra en la lucha que Castle lleva contra el clan mafioso Gnucci, comenzando a cargarse a diestro y siniestro a cualquier miembro de la banda para ir escalando poco a poco hasta llegar a Ma Gnucci, la jefa del clan. En paralelo, el escritor se saca de la manga a uno de esos perdedores que tanto le gusta describir y lo coloca como policía al frente de una investigación imposible orientada a dar caza a Castle.

Y por si todo lo anterior fuera poco, Ennis se saca de la manga una línea argumental más, aquella en la que tres vigilantes comienzan a patrullar las calles de Nueva York con un estilo propio: Élite, un ricachón que no quiere ver su barrio ensuciado por nada del mundo (matando hasta un perro para que no orine en las calles); The Holy, un párroco que se toma la justicia divina demasiado en serio y Payback, un zumbado que quiere acabar con el poder de las grandes corporaciones a base de tiros. La genialidad con la que el escritor va entrelazando las "hazañas" de estos tres personajes, con el reguero de cadáveres dejado por Castle unido a lo que el detective Soap no termina de conseguir en su investigación (atención al juego de películas con el que se entretienen él y su compañera), explota en los tres últimos números, en los que hace aparición el Ruso, una mole humana que disfruta matando gente por que sí, y cuyo enfrentamiento con Punisher resulta de lo más bestiajo e hilarante. Como curiosidad apuntar que en la adaptación de 2004, esta pelea con el ruso (aunque no su radical final) fue una de las pocas escenas que se tomaron prestadas del cómic.

En el apartado gráfico Dillon cumple como siempre hace cada vez que trabaja con su compatriota caracterizando de forma inequívoca a todos y cada uno de los personajes que van apareciendo. Muchos han achacado al dibujante cierta estaticidad e incorrección anatómica, y si bien a ambas afirmaciones no les falta razón, lo cierto es que pocos artistas han sabido entender tan bien y con tanto desparpajo a Ennis como él lo hace.

Entretenida como ella sola. Brutalmente divertida y salvajemente cachonda, este The Punisher de Ennis y Dillon sigue contándose como una de esas lecturas a las que de cuando en cuando gusta volver para echar unas risas sanas. Después de estos doce números vendrían muchos más con Ennis al frente de los guiones, hasta completar una de las estancias más largas de un guionista al frente de un mismo personaje, pero eso, como suele decirse...es otra historia.

Sergio Benítez (93)

miércoles, 7 de enero de 2009

RISING STARS

Guión: J. Michael Straczynski

Dibujo: Varios

Editorial: Planeta / Norma

Formato: Grapa & Tomo

Precio: Varios

Calificación: 8,5/10

Tras zamparme los 24 números seguidos de Rising Stars me quedo con una sensación un poco triste. Triste, no porque el resultado final sea malo, que no lo es, sino triste por lo que pudo haber sido. La primera incursión en el mundo de los comics de este barbudo de apellido impronunciable, Straczynski, cuenta con un par de handicaps desde sus primeros números.

Si el bueno de Joe hace especial énfasis en la división de la historia en arcos argumentales de 7 u 8 números, yo haré lo mismo pero dividiendo la serie en dos partes. La primera, en la que el dúo formado por esa pareja de desalmados y terroristas contra el buen gusto que son Christian Zanier y Ken Lashley, destrozan, ellos solos, los primeros 16 números de la colección, un lastre que a la larga pesa demasiado. Y la segunda, en la que intentarán arreglar tal desaguisado Stuart Immonen y Brent Anderson, siendo este último el encargado del acto final. El señor Anderson, sin ser un grandísimo dibujante, sí que se las apaña bastante mejor que esos dos individuos. No se si es casualidad que la ultima parte de la trama es más interesante, quizás por el guión o quizás por contar con un dibujante de verdad. Quiero pensar que se trata de una mezcla de estas dos razones. Lo que sí puedo decir que es un autentico alivio para la vista.

Por otra parte, el guión en sí, es de lo más apañao. Cada arco se centra en acontecimientos distintos de la vida de los especiales, teniendo cada uno de ellos un tono claramente diferenciado del resto. Pero Straczynski sufre del mal del guionista de televisión que se pasa a los tebeos. Mucho texto. Error también cometido en el Green Arrow de Kevin Smith, interminables textos de apoyo. Sin contar lo artificial que suenan algunos diálogos, sobre todo en los primeros números. Una vez que el guionista le coge el pulso a los personajes y a las situaciones, la cosa mejora bastante.

En cuanto a la trama, pues hay de todo: novela negra en un paraje superheroico, tipos forzudos dándose pal pelo, ataques contra la política estadounidense, mensaje utópico que tanto gusta a los americanos y una estructura de guión, que sin ser nada del otro mundo, deja un regusto bastante salao en la boca. No por nada, el amigo Tim Kring fusiló algunas ideas para su serie Heroes.

Sin embargo, como ya dije en el primer párrafo, todo podía haber sido de aúpa. Sin llegar a ser Watchmen, cosa que intentan vendernos una y otra vez, la cosa creo que tiene más en común con esa maravilla que es La Edad de Oro de Robinson y Smith. Los aciertos de ésta última son contar con un guionista que va al grano y con un dibujante bastante más capaz que los de Top Cow. Si Brent Anderson hubiese sido el único dibujante estaríamos hablando de algo muy distinto.

Que nadie se equivoque, Rising Stars es una buenísima serie. De tipos disfrazados con esquijamas de colorines es de lo mejorcito que se puede echar uno a la cara. Sin embargo lo mejor estaba por llegar. Ya se sabe que la mejor forma de aprender es de los errores cometidos. Midnight Nation contó con una gran dibujante, Gary Frank, y Straczynski pulió su estilo de manera notable. Hasta tal punto, que aunque teniendo la mitad de números de Rising Stars, es un producto mucho más redondo y compacto. Es cuestión de tiempo que está última nos visite en el blog, hasta entonces disfruten de esta historia de asesinatos en la que lo que menos importa es quién es el asesino. Como lo oyen.

Marione (49)