viernes, 7 de agosto de 2009

LUPUS

Guión: Frederik Peeters

Dibujo: Frederik Peeters


Editorial: Astiberri

Formato: 4 Álbumes Rústica. 96-112 Páginas


Precio: 15-16.5€


Calificación: 8.5/10


Tras varias intentonas de completar el único trabajo de Peeters de los editados en nuestro país que me faltaba por leer, finalmente fue el Carcelero el que propició la adquisición del cuarto volumen resolviéndome la duda que tenía acerca de si las páginas en blanco que en él aparecían eran un error de impresión o un recurso narrativo (y muy bueno por cierto). Con el cuarto tomo ya en mi posesión, y habiendo dejado unos cuantos meses la colección durmiendo el sueño de los justos, la lectura de Constellation provocó unas ganas enormes de acometer la que por todos lados había sido calificada como la Obra Maestra del artista suizo.

A todos aquellos que así la consideran quizás les parezca baja la calificación obtenida, pero la verdad es que, aún siendo un cómic que sobresale por encima de la media, Lupus no consigue llegar (al menos en mi modesta opinión) a las cotas de genialidad que si alcanzaba Píldoras Azules. Ahora bien, salvo esa fantástica forma de entender el amor que ya le observábamos al autor en la citada obra, el tono de esta se separa completamente para pasar de la autobiografía a la ciencia ficción mezclada con genialidad con las bases de partida de las buddy movies por una parte y de las road movies por otra. El resultado, como es esperable con tal mezcolanza de influencias, es de todo menos típico.

La estructura de Lupus, al menos la superficial y más apreciable cuando se ha finalizado la lectura, parte de la base de utilizar a tres personajes principales cada volumen, una suerte de extraña trinidad donde dos de ellos, Lupus y Sanaa siempre son fijos, mientras que el tercero varía desde Tony, el compañero y amigo del protagonista, pasando por Nyargance, el carismático anciano que les ayudará en el segundo volumen, Darnelle, la piloto de la cápsula médica, hasta llegar al más peculiar de todos, el robot ¿B2t? que les acompañará en esa abandonada estación espacial que sirve de marco al cuarto y último tomo. Con todos ellos, y algunos secundarios más, Peeters va construyendo un universo que mezcla lo real con lo onírico, plasmando las extravagantes visiones y ensoñaciones de Lupus mediante fantásticas viñetas con criaturas y constelaciones que parecen sacadas de cualquier relato lovecraftiano.

Dominando a la perfección todos los recursos narrativos a su alcance, y habiendo encontrado un perfecto punto de equilibrio a la hora de captar la expresividad de sus personajes, Peeters encara el montaje de Lupus como si cada viñeta formara parte de un complejo mecanismo de relojería en el que todo tiene que engranar al milímetro. Quizás sea por este motivo por el que, al contrario de lo que ocurría en Píldoras Azules, en algunos momentos (los menos, todo hay que decirlo), la obra del suizo se antoje fría y poco apasionada, algo que Peeters se encarga de ocultar envolviendo al resto del relato de una carga emocional que siquiera consigue equilibrar toda la obra y ofrecer, a la postre, una lectura multifacetada con varias capas de contenido.

Cargados de complejos simbolismos plasmados a través de su expresionista y brillante trazo, estos cuatro volúmenes suponen un peldaño considerable en la constante ascensión que Peeters ha seguido demostrando después con sus dos magníficos volúmenes de RG. Obra compleja en lo visual, con pocas (muy pocas) concesiones a la galería en lo argumental, y un final tan inesperado como poético y apropiado, Lupus se vislumbra como uno de esos tebeos que, de cuando en cuando, habrá que retomar para ir exprimiendo diferentes lecturas que nos vayan acercando a la completa y anhelada aprehensión de todos los mensajes que Peeters disemina en estas geniales cuatrocientas páginas.

Sergio Benítez (232)

7 comentarios:

Nacho dijo...

Loado sea EL CARCELERO, no somos dignos de compartir red con él. Ahora mismo deberíamos borrar todos nuestros blogs que él fuese el único que estuviese en línea por siempre jamás...

¿Me he pasado un poco? Naaaaaah!

Saludos desde La Albufera de Valencia!

sebelo2 dijo...

Esteeeee.....guau??
Saludetes,
Sergio
P.D: y el blog no se borra, ni que venga el fin del mundo ;)

Caracrater dijo...

gran comic este, gran comic Pildoras, todo lo que hace este hombre es bueno, asi de claro.
No se si te faltara Koma, si asi es ya estas tardando, Sergio, porque tambien merece la pena....ah y si lo haces leetela cuando tengas todo los tomos, del tirón.
La albufera? entonces nacho ya has vuelto de tus isleñas vacaciones mundiales.

sebelo2 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
sebelo2 dijo...

Koma está en la recámara, a falta de los tomos 3 y 4. Y sabía lo de leérmela del tirón Toni, pero se agradece el aviso.
Saludetes,
Sergio
P.D: Por cierto, ya me he leído el Historias Negras, y cuánta razón tenías...BRUTAL.

JA dijo...

Me alegra volver de vacaciones (si, Toni, si. Los libreros también tenemos derecho a descansar)y encontrarme esta reCOMICdación. En esta ocasión estoy de acuerdo con vosotros. Me encanta, como todo lo que he leido hasta ahora de Peeters. Me gusta tanto o más que Pildoras Azules, lo que pasa es que este último te toca la fibra sensible de una forma...
Lo más flojo, a mi entender, es Koma.

KesheR dijo...

Me ha parecido una obra excelente, que va mejorando con cada volumen. La historia se vuelve cada vez más onírica y "cósmicamente silenciosa" (creo que esta expresión rimbombante describe el último tomo con precisión). El trazo de Peeters es buenísimo (especialmente el dominio del rostro), pero mejor aún es su capacidad narrativa, de las mejores que he visto.

Nota: 9