viernes, 27 de febrero de 2009

ESPECIAL JUDD WINICK: BATMAN. UNDER the HOOD vols.1 y 2 & The TRIALS of SHAZAM vol.1

Guión: Judd Winick

Dibujo: Doug Mahnke & Otros

Editorial: DC

Formato: TPB. 176/192 Páginas

Precio: $9.99

Calificación: 7.5/10

Estaba claro que dentro de la mentalidad de producción norteamericana, el filón dramático que Jeph Loeb había apuntado en su vilipendiado Hush tenía que ser aprovechado. DC no podía dejar pasar la oportunidad de traer de nuevo a la palestra a Jason Todd con todas las repercusiones que eso podía generar en la colección del murciélago y, en última instancia, en las alicaídas ventas de las dos series en las que este aparece mensualmente. Además, las Infinite Crisis estaban cerca y había que hacer algo grandioso con el personaje antes de hacerle saltar un año en el tiempo.

Para orquestar el regreso, DC elige a Judd Winick, un joven guionista cuya vida resulta tanto o más apasionante que los cómics que escribe: a los veinticuatro años, y después de probar suerte en el mercado del tebeo con una tira cómica que llevaba publicando desde la universidad, Winick decide participar en Real World: San Francisco, un reality show a lo Gran Hermano en el que conocerá a su actual esposa y su mejor amigo, un enfermo de S.I.D.A cuya historia será posteriormente relatada por el guionista y dibujante en Pedro y Yo (editado en España por Astiberri).

Centrándonos en su labor para con los dos tomos de Under the Hood, he de admitir que mis reticencias iniciales (propias de alguien que ha seguido muy poco la continuidad de Batman) se evaporaron al acabar la lectura del primer número contenido en el volumen uno: Winick escribe un Batman apasionante en el que el enmascarado debe enfrentarse no sólo al regreso de su antiguo pupilo, sino al creciente control que Black Mask ejerce sobre Gotham. Partiendo de ahí, el guionista revela sus verdaderas intenciones a lo largo de los catorce números que componen los dos tomos, volcando todo su interés en dibujar a un Todd (convertido en Red Hood) completamente opuesto a Batman en cuanto a su particular forma de luchar contra el crimen. Mientras el alter ego de Bruce Wayne se mantiene fiel a su código de no matar a nadie, Todd hace lo necesario para impartir justicia, y si eso requiere cortar algunas cabezas, pues sea. La sinergia que esta dualidad crea en la lectura es impresionante, y Winick sabe como mantener la tensión a lo largo de toda la historia, sin que esta decaiga un ápice (a este propósito, los dos últimos números del segundo volumen son geniales).

En el apartado gráfico nos encontramos a un Mahnke en estado de gracia. Aunque su trabajo para la JLA no había sido santo de mi devoción (algo a lo que no fue ajeno el trabajo de Joe Kelly), he de admitir que en las páginas de Batman el artista norteamericano se sale (algo que no podemos afirmar de los elegidos para los inevitables fill-ins). Sus caracterizaciones del murciélago, Red Hood (y Jason) o Black Mask son envidiables, y el trazo oscuro y crispado que caracteriza al dibujante le va como anillo al dedo al tono de la narración, por no mencionar que las coreografías de lucha entre Batman y Red Hood son alucinantes.

Con tan estupendo trabajo por ambas partes, el único pero (y es algo totalmente personal) es que la historia concluya como lo hace y que, hasta dónde yo se (y si no es así corregidme en los comentarios) no se haya retomado a Jason Todd tras las Infinite Crisis.

Guión: Judd Winick

Dibujo: Howard Porter

Editorial: DC

Formato: TPB. 160 Páginas

Precio: $14.99

Calificación: 4/10

Con el buen sabor de boca dejado por Under the Hood, aparqué momentáneamente otra de las lecturas que tenia entre manos para hincarle el diente a este Trials of Shazam, una historia supuestamente encaminada a redibujar al superhéroe tras las Infinite Crisis y los hechos en ella acaecidos.

Lo primero que llama la atención, sobre todo a los que lo descubrimos con su particular forma de dibujar en la JLA de Morrison, es el cambio en el arte de Howard Porter. No es que el dibujante se haya reinventado a si mismo, más bien ha tomado por la vía Brereton/Ross y ha decidido pintar encima de sus dibujos para otorgarles así una nueva cualidad. El resultado es desigual, y no porque el uso de los colores sea inadecuado (que no lo es) sino porque Porter ni tiene la fortísima personalidad de Brereton (al que se le perdonan sus exageraciones anatómicas), ni es el genio que es Ross (en todos los sentidos). Así, por mucho que los ocultes debajo de una capa de pintura, los defectos de su trazo siguen saliendo a la luz, sobre todo en lo que se refiere al poco control de la anatomía que el artista siempre ha mostrado.

En consonancia con lo mediocre del trabajo de Porter, el guión de Winick no es ni la sombra de lo desarrollado en Batman, y el guionista no pasa de escribir una historia entretenida pero que no es capaz de ocultar su carácter alimenticio. Desarropada de pasión, la efectividad de la misma queda ligada a los ecos épicos que Winick trata de introducir por todos los medios, quedándose en tierra de nadie a la hora de que estos sean capaces de apelar a los lectores.

En definitiva, una historia mediocre para un dibujo mediocre y un resultado que, para colmo de males, queda totalmente sujeto a una continuación en un segundo volumen de la serie que, a la vista de este primero, nunca llegará a ser adquirido.

Sergio Benítez (114)

jueves, 26 de febrero de 2009

EX MACHINA vol.7: EX CÁTEDRA


Guión: Brian K.Vaughan

Dibujo: Tony Harris


Editorial: Norma


Formato: Rústica. 120 Páginas


Precio: 12€


Calificación: 8/10


Planteada desde un comienzo como una serie con un fin definido, el presente volumen de Ex Machina sirve como puente hacia la recta final de un cómic que encara este año su clausura en el número cincuenta. A aquellos que todavía no hayan sentido la curiosidad de acercarse a esta magnífica creación de Vaughan y Harris y se pregunten de qué narices va este tebeo va el siguiente corolario: Ex Machina nace en 2004 y desde un comienzo despunta como un cómic diferente de cuantos se pueden leer por aquellos momentos. Mezclando política y superhéroes, la serie gira en torno a Mitchell Hundred, un ingeniero que, a raiz de la explosión de un artefacto supuestamente alienígena, adquiere el poder de hablar con las máquinas, pudiendo ordenarles que hagan lo que él quiera. Tras una corta carrera como "La Gran Máquina" un superhéroe con reminiscencias a Rocketeer, Hundred, que impedirá el choque del United 175 contra la torre sur del World Trade Center, se pasará a la política, siendo elegido alcalde de Nueva York.

Con una cronología clarísima, y una narración que va alternando episodios de su etapa como La Gran Máquina con aquellos referidos a su estancia en la alcaldía, Vaughan va construyendo poco a poco una intriga política perfectamente hilvanada con la realidad de su país, sin que ello disminuya la intensidad, calidad o facilidad a la hora de aprehender y disfrutar con lo que se nos va contando. Además, como si de un experto dramaturgo se tratara, el escritor completa su magnífico fresco con un reparto de secundarios a cuál más carismático, entre los que destacan la jefa de policía, Amy Angotti; Bradbury, el mejor amigo de Hundred y su guardaespaldas personal o Kremlin, amigo de la familia del protagonista y el que le convenció para dedicarse a ser superhéroe.

Durante los veintinueve números que transcurren hasta el treinta que da comienzo a la lectura de este Ex Cátedra, la serie ha ido abundando tanto en la singularidad de los poderes de Hundred y la poca aceptación que estos y su papel de superhéroe tuvieron entre sus conciudadanos, como en la complicada tarea que la alcaldía (y todos los problemas derivados de ella) le van causando al protagonista (genial a este respecto el arco argumental dedicado al matrimonio entre homosexuales). Llegados a la treintena, Vaughan se saca de la manga una visita oficial del alcalde al Vaticano, excusa que el escritor aprovecha para analizar de forma brillante las ramificaciones religiosas inherentes al Ex Machina del título (que proviene del Deus Ex Machina latino, y que hace referencia a cuando se usa una figura externa para resolver una historia sin que tenga que ver con la lógica de la misma).

Y no, no nos hemos olvidado de la otra mitad del tebeo, puesto que Ex Machina no sería el mismo sin Tony Harris a los lápices. Con ese nuevo estilo basado en referencias fotográficas que el autor ha ido desarrollando desde el 2003, lo que el trabajo de Harris aporta a la lectura está directamente derivado del realismo con el que Vaughan trata el guión y los diálogos, y aunque es inevitable apreciar cierta estaticidad en muchas de las viñetas, la línea clara y definida con la que el dibujante va caracterizando a todos y cada uno de los personajes hace que, llegado el momento, sus carencias narrativas se ignoren por completo.

Ex Machina no llegará por poco a los niveles de excelencia de Y: The Last Man, pero como producto atípico fuera de lo que se puede encontrar en los cómics de superhéroes, sus múltiples capas y la gran cantidad de diferentes lecturas que pueden ir extrayéndose lo colocan en una posición privilegiada tanto dentro de la producción de Vaughan como en lo que DC y Wildstorm pueden ofrecer en la actualidad.

Sergio Benítez (113)

miércoles, 25 de febrero de 2009

CAPITÁN AMÉRICA: El PRECIO de la GLORIA

Guión: Bruce Jones

Dibujo: Steve Rude

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Album Cartoné 100 Páginas

Precio: 12 €

Calificación: 9/10

Después de haber leído todos los trabajos de Rude para Marvel (X-Men, Spiderman, Thor, Hulk y este Capitán América) sin lugar a dudas el que más he disfrutado ha sido el del héroe de las barras y estrellas.

Tras sufrir-disfrutar sus aventuras más clásicas en la Biblioteca Marvel pude conocer un poco más de la historia pasada de Steve Rogers a través de las etapas de Kirby, Colan, Steranko, Buscema,etc; autores de leyenda que aportaron su granito de arena para hacer del Capi uno de los personajes más importantes dentro del Universo Marvel.

Sí bien es cierto que el presente del Capitán ha tirado por otros derroteros, de igual calidad o incluso superior, también es verdad que se ha perdido ese puntito hortera tan propio de las series de los sesenta-setenta. Esas historias con su compañero Falcon eran de lo más funky, el Nómada, SHIELD vs Hydra, la psicodelia de Steranko o el 4º Durmiente de Kirby forman parte del universo particular del personaje.

Si lo que se quería era una historia que nos trajera de vuelta ese espíritu clasicote, elegir a Steve Rude como dibujante es todo un acierto. Si el guión corre a cargo de un escritor, Bruce Jones, cuyo curriculum es más largo que Reed Richards desperezándose tenemos al equipo perfecto.

Jones teje una historia llena de mafiosos de medio pelo, traiciones y casinos de Las Vegas plagados de figuras gigantes del Capi y de Cráneo Rojo. Y sí, consigue rescatar ese espíritu clásico del que su mayor exponente fue Steve Englehart. Hay un par de giros de guión que se agradecen, así no se podrá decir que la historia es muy plana y demás zarandajas.

Steve Rude está que se sale. Su trazo elegante, fino y minucioso se ve influido de manera notable por, cómo no, Kirby y Steranko. Nos regala algunas de las páginas más espectaculares que se hayan dibujado del Capi en toda su historia. Los personajes están perfectamente caracterizados para la ocasión y con un aire retro y pulp que tira de espaldas. Sobresaliente total.

Grandísimo tebeo que me ha hecho derramar una lagrimita por ese periodo de auténtica grandeza que tuvo Marvel allá por los sesenta y que gracias a autores como los de esta miniserie se ve rescatado hoy en día. Siempre se puede tirar de Essentials, Showcases y Bibliotecas Marvel pero creo que ahí no viene nada de Rude. Así que a buscar este Precio de la Gloria por las tiendas, que "pa" colmo está saldado y en honor al título, el precio de la gloria nunca fue tan bajo.

Marione (63)

martes, 24 de febrero de 2009

En POCAS PALABRAS


Guión y Dibujo: Jason

Editorial: Astiberri

Formato: Libro Rústica. 160 Páginas

Precio: 17€

Calificación: 9/10

Tras terminar la lectura del último cómic de Jason editado por Astiberri en nuestro país no tengo más remedio que rendirme a la tremenda evidencia que pone de relieve que el artista noruego es un GENIO del noveno arte. No crean que tal afirmación está hecha a la ligera. O que ha sido inferida de la sola lectura del volumen que ahora nos ocupa. Para nada. Habiendo ya leído la totalidad de su obra (que poco a poco iremos repasando, por eso el sellito de recomicdando a Jason) es inevitable, o al menos lo es para el que esto suscribe, pensar que lo que este singular guionista y dibujante consigue está al alcance de muy pocos.

En el volumen editado por Astiberri (en una edición estupenda como ya es norma en la casa) se recogen tres historias que inciden, como ya es constante en su bibliografía, en el amor y sus muchas y dispares variantes; unas variantes que el autor arropa con relatos enmarcados en los más variopintos géneros, ya sea la ciencia-ficción temporal (Yo Maté a Adolf Hitler) o galáctica (El Último Mosquetero), ya sea inspirándose en La Ventana Indiscreta hitchcockniana o, como es el caso que nos ocupa, tomando préstamos tan diversos como los fundamentos del cine mudo, el Frankenstein de Mary Shelley o las películas de zombis de Romero y compañía.

Al igual de cómo ocurre en el resto de sus obras, Jason no se limita al plagio o la cita directa, sino que, tomando como base de inspiración las citadas historias, va construyendo a su alrededor todo un universo plagado de detalles que podrían perderse al lector que pase por esas (aparentemente) simples páginas en las que el número de viñetas nunca supera la media docena, y que quedan caracterizadas por el trazo limpio y la antropomorfización con la que el artista ha parido el resto de sus tebeos. Dichos detalles son a veces tan sutiles como el cambio de color de fondo de la página en Dime Algo (cuando el fondo es blanco el tiempo es presente, cuando cambia a negro viajamos al pasado); las viñetas de Los Vivos y los Muertos que en lugar de estar ocupadas por dibujo, se completan con textos a la manera de las cortinillas del cine insonoro, y que ayudan a crear la ilusión de estar viendo un filme en los años 10 ó 20 del pasado siglo; o las magistrales elipsis con las que va avanzando la extraordinaria y original visión del personaje del monstruo de Frankenstein en Por el Mal Camino, probablemente la mejor de las tres historias incluidas en el tomo.

Ejemplificando la idea que se intenta plasmar en estas líneas, el último relato incluido en En Pocas Palabras cuenta con una sublime conversación entre los ayudantes/sirvientes de los creadores, ya sean estos de monstruos o máquinas temporales: tomando a esos personajes que en las películas y libros carecen de importancia en la trama principal y a los que recordamos sólo por circunstancias anejas (el hilarante Marty Feldman de El Jovencito Frankenstein por ejemplo) e insuflándoles una humanidad acongojante, Jason demuestra, más allá de toda duda razonable que como el, contados con los dedos de la mano.

Sergio Benítez (112)

lunes, 23 de febrero de 2009

El FARO

Guión y Dibujo: Paco Roca

Editorial: Astiberri


Formato: Libro Rústica. 48 Páginas


Precio: 7€


Calificación: 7/10

A veces, las cosas más sencillas son las más difíciles de explicar.

Lo que son las cosas. ¿Nos os ha pasado alguna en alguna ocasión que escucháis o leéis por primera vez sobre algo, y después no paráis de encontraros referencias a eso que antes no conocías?. Algo así me pasó con Paco Roca. Hasta que compré Arrugas, movido por las excelentes críticas que estaba cosechando, no sabía ni quién este autor español.

Sí, había visto, por encima, las portadas de dos de sus obras anteriores (El Juego Lúgubre e Hijos de la Alhambra), pero honestamente, ni les había hecho caso. Resulta curioso pues que, una vez leída la magistral Arrugas, fuera a dar con este El Faro casi sin querer en uno de mis concienzudos repasos a las estanterías de mi tienda de cómics habitual.


El Faro
comienza como una anécdota, arrancando en ninguna parte e invitando al lector a sumergirse por el tiempo que dura la lectura en la vida de un soldado republicano en los comienzos de la Guerra Civil. A partir del momento en que Francisco escapa de la muerte por los pelos, Roca cambia por completo de escenario y lleva la historia a una pequeña cala en el norte de España, un lugar donde habita Telmo, excéntrico farero que convence al joven militar de que cuenta en su posesión con los títulos de propiedad sobre Laputa, una fantástica isla a la que irá algún día.


Contando con la complicidad de un lector culto que sepa que Laputa es una de las islas que el Gulliver de Jonathan Swift visita en uno de sus viajes (detalle que el autor se guarda sabiamente hasta el final), Roca va construyendo
a sus dos personajes sin prisas, tan sólo con el ritmo impuesto por tener que contar una historia en cuarenta y ocho páginas, haciéndolos evolucionar de forma sólida sin que el constreñimiento del formato haga mella en su credibilidad.

En el apartado gráfico, el artista valenciano juega con todas las posibilidades que le permite la ajustada gama bitonal de grises y negros, utilizándola para insuflar vida tridimensional a la limpieza de un trazo que se amolda cómodamente a las simples necesidades de la historia.


Tebeo hecho con cariño (eso se nota a la legua) y editado primorosamente (la calidad del papel es insuperable), El Faro termina de abrir el apetito del que esto suscribe para seguir de forma fiel desde este momento a uno de los autores más interesantes del panorama español actual.
Sergio Benítez (111)

viernes, 20 de febrero de 2009

THE FALL

Guión: Ed Brubaker

Dibujo: Jason Lutes

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Tapa Dura 48 Páginas

Precio: 6,95 €

Calificación: 9/10

Si se pudiera establecer una relación autor-tipo de coche bien se podría decir que Alan Moore posee la elegancia de un Rolls o que Millar es un espectacular camión-trailer. Pero si algo se puede afirmar sin ningún temor a equivocarse es que Ed Brubaker es un todoterreno. No importa el género que toque, siempre sale vencedor de la acometida. Lo mismo da que sea una historia de tintes negros, superheroicos o autobiográficos, la calidad está asegurada.

El equipo formado por Brubaker y Lutes, en un principio puede resultar extraño. A Lutes se le conoce principalmente por sus obras Juego de Manos y Berlín, obras que aunque publicadas en los USA, tienen más que ver con el comic francobelga que con el americano. Y las historias de Brubaker, si bien son de una calidad envidiable, tienen poco de europeas.

Lo que en un principio promete ser un experimento en el que se unen un par de autores de renombre pero con poco en común, se convierte en un gran comic de género negro. La historia de Brubaker se centra en un crimen pasado que vuelve a aparecer en el presente removido por el protagonista, el cual antepone sus sed de curiosidad a su propia seguridad. Como en anteriores tramas escritas por este guionista, el suspense, las traiciones y las muertes despiadadas están aseguradas.

Del dibujo de Lutes poco se añadir. Su trazo sencillo y elegante se adapta como un guante al guión. El que haya visto su trabajo en Berlín sabrá a que me refiero. Muchas veces un dibujo tan simple, en el buen sentido de la palabra, resulta mucho más difícil de plasmar sobre el papel que otro más cargado de rayitas y fondos saturados.

La relectura de esta obra publicada por Planeta en el 2005 me ha hecho plantearme un par de cosas. La primera es darle otra oportunidad al Berlín de Lutes, la cual terminó saturándome debido a la exhaustiva composición y documentación por parte del dibujante. La segunda es seguir la pista a Brubaker haga lo que haga, merecerá la pena sí o sí. Y es que estos autores parecen caer de pie por muchas Falls que se ponga en sus caminos.

Marione (62)

jueves, 19 de febrero de 2009

Los CUATRO RÍOS


Guión: Fred Vargas

Dibujo: Edmond Baudoin

Editoria: Astiberri

Formato: Libro Rústica. 226 Páginas

Precio: 18€

Calificación: 8.5/10

¿Novela aviñetada o cómic novelizado?. Esa era la duda que me planteaba cuando hace unos días me encontraba hojeando una de las novedades de Astiberri para el pasado mes de Enero. Tras su adquisición (había algo en el compulsivo trazo de Baudoin que me llamaba poderosamente la atención) y lectura, la respuesta, aunque no del todo definida, se inclina más hacia la segunda opción que hacia la primera.

Lo que está muy claro y debe servir de aviso a cualquiera que se
acerque a este fascinante título, es que Los Cuatro Ríos no es un tebeo al uso. Ese carácter de cómic novelizado al que se ajusta el transcurso de la narración se traduce en un inquieto esquema de páginas en las que podemos encontrar de todo un poco: tan pronto tendremos una hoja dividida en viñetas de forma clásica, como páginas y páginas en las que el dibujo se limite a una pequeña acotación del texto o aparece como apoyo al mismo sin las constricciones que imponen los parámetros habituales de un cómic. Todo ello deviene en una experiencia estimulante que reta constantemente al lector a no perderse detalle de los diálogos y situaciones construidos por Vargas con una naturalidad pasmosa y una fluidez que hace que las más de doscientas páginas de este relato de asesinatos rituales, un accidentado robo, intrigas policíacas y relaciones familiares, se lean en un suspiro. Por si esto fuera poco, la escritora traza con precisión y muy pocas florituras estilísticas a unos personajes que, literalmente, podrían estar sacados de la calle sin que ello implique la necesidad de ajustarse al molesto patrón de un arquetipo en ningún momento. La personalidad inequívoca con la que Vargas define a estos no es traba para que se pase por alto el carácter coral de la historia, algo a lo que la compacidad del trazo de Baudoin ayuda enormemente.

Lo concretado por el dibujante, a priori de (aparente) trazo feísta y de una compulsión casi errática, sirve para definir ese naturalismo (realismo sucio si quieren) de forma inequívoca: aunque su fuerte no sean las caracterizaciones de los personajes, el esfuerzo consciente de Baudoin por hacer que estos sean reconocibles con cuatro trazos tiene su premio a lo largo de la lectura. No obstante, lo más llamativo del dibujo del artista francés es la temprana toma de conciencia que se hace en aras de no dificultar la fluidez de la narración no entorpeciendo en ningún momento su trabajo al devenir de lo relatado por Vargas.

Sorprendentemente, es esta misma característica la que podría también aplicarse a lo pergeñado por la guionista, entablándose entre su relato y el arte de Baudoin un diálogo de iguales que ayuda sobremanera a disfrutar de una obra original en extremo que sabe perfectamente cómo atrapar
al lector de principio a fin y sin estridencias.

Sergio Benítez (110)

miércoles, 18 de febrero de 2009

JSA: Los ARCHIVOS LIBERTAD


Guión: Dan Jolley

Dibujo: Tony Harris


Editorial: Planeta DeAgostini


Formato: Tomo Rústica. 264 Páginas


Precio: 18.95€


Calificación: 6/10


¿Sergio comentando un tebeo de pijamas?...el mundo debe estar a punto de acabarse, o algo peor, fijo.

Desde siempre, las historias que más me han gustado de cuantas han visto la luz en el Universo DC han sido los cada vez más inusuales Elseworlds (de los que ya hablé algo en la recomicdación de Batman:Reign of Terror). Así que no debe resultaros extraño que, aunque mis compras habituales cada vez se alejen más de terrenos pijameros, la adquisición de este volumen autoconclusivo de la JSA fuera algo inevitable. Máxime si además tenemos en cuenta que se desarrolla en una reimaginada Segunda Guerra Mundial (que por si hay alguien que no se haya enterado todavía, es mi época favorita de la historia).

El gran problema que se le aprecia al volumen, y del que no hay que ser muy avispado para apercibirse nada más comenzar la lectura, es el ritmo de la historia y cómo Jolley va desarrollando esta. Comenzando en tierra de nadie, y con la (falsa) suposición de que vamos a conocer a los personajes sí o sí, el guionista de Obergeist (que recibió una inmerecida nominación a la mejor serie limitada con la segunda de las miniseries recogidas en este Archivos Libertad) nos ofrece un relato que avanza a trompicones, dando saltos innecesarios y presentando a los personajes de forma abrupta y con muy poco seso. Además, el solito se las apaña para marear la perdiz en cuanto al objetivo de la primera parte del tomo (la primera miniserie) incluyendo una trama absurda de espionaje que se podía haber arreglado en muchas menos páginas. Con cierto tufillo autocomplaciente que perdura en la segunda miniserie, Jolley introduce un "sorprendente" giro en esta que, pensado en frío, desmorona todo lo relatado anteriormente, y que, a la postre, ni sorprende tanto, ni es tan genial como él pretende.

Arreglando el desaguisado del guión como buenamente puede, la labor de Tony Harris denota claramente la evolución sufrida por el autor desde el estilo crispado con el que le conocimos en Starman al de referencias fotográficas que se le puede observar mes a mes en Ex Machina, la fantástica serie de Vaughan (que en un par de semanas recomicdaremos por aquí): esa variación en la forma de dibujar permite apreciar que con el cambio, la narrativa del dibujante ha perdido algo de dinamismo y ganado un ápice de realismo. Personalmente me quedo con sus primeros trabajos, y aunque tenga que reconocer que su trazo actual le va que ni pintado al fantástico verismo de la citada Ex Machina, no se puede decir lo mismo sobre el ajuste de este con la segunda miniserie incluida en el presente volumen.

JSA: Los Archivos Libertad queda en definitiva como una lectura para pasar el rato y sirve para reforzar aún más esa impresión que los últimos cómics de superhéroes han ido dejando en mi poco a poco y que se puede resumir en una afirmación de la que nunca he sido amigo: cualquier tiempo pasado fue mejor. De todas formas, y más que nada porque después de tantos años me resisto a dejar de leer a hombres y mujeres con poderes imposibles enfundados en mallas, seguiré intentando dar con algo que salvar de la quema. Esperemos que no tarde mucho en encontrarlo, que ya empiezo a impacientarme...

Sergio Benítez (109)

martes, 17 de febrero de 2009

BEST OF MARVEL: CAPITÁN AMÉRICA

Guión: John Ney Rieber

Dibujo: John Cassaday

Editorial: Panini

Formato: Tapa Dura 144 Páginas

Precio: 18,95 €

Calificación: 7.5/10

Aunque este comic lo tenía en mi lista negra desde hacía ya algún tiempo, llegó a mi poder por rebote. Mi hermano Sergio, re-enganchado al carro de la nueva Marvel, adquirió este volumen más por los dibujos de Cassaday que por el guión de Rieber. El hecho de tener el tomo en mis estantes habla por sí solo: “Los dibujos de Cassaday son de los mejor que le he visto, pero no soporto el discurso americano”.

Antes que nada conviene advertir al potencial comprador de esta obra, que el comic en cuestión salió justamente después del atentado del 11-S. Y tampoco conviene olvidar como se llama el protagonista de la historia, Capitán América. ¿Vale? Ahora ya se pueden hacer una ligera idea de por donde van los tiros.

Y ustedes se preguntaran, ¿exageró el hermano de este tipo? ¿Es para echarse las manos a la cabeza? Sí y no. La historia supura americanismo por todos lados. Los terroristas son malos muy malos y los americanos son buenos y pobrecitos ciudadanos. Ellos estaban ahí tan tranquilos y viene esta gente a hacer cosas malas. Si es que el mundo está mu mal repartio.

Cierto es que Rieber plantea una serie de cuestiones bastante interesantes, pero también es verdad que las respuestas que aporta no son del todo convincentes. La más interesante de todas, bajo mi punto de vista, es como los terroristas poseen tecnología proporcionadas por los Estados Unidos. Todo está podrido, desde SHIELD hasta Seguridad Nacional.

El tomo de 144 páginas se bebe. Primero, por el ritmo que le imprime el guionista desde la primera viñeta. Segundo, porque casi todo el comic se compone de textos de apoyo y diálogos muy cortos. Estos textos son en su mayoría los pensamientos del Capi que al ser tan cortos transmiten una sensación de inflexibilidad y acatamiento de ordenes muy propias de un soldado. Todo un acierto del guionista.

Y los dibujos de Cassaday, como muy bien dijo mi hermano, de lo mejor que ha dibujado en su vida. Algunas composiciones de páginas quitan el hipo. La simbología aplicada en algunas viñetas es de lo más curiosa. Dice Cassaday en la introducción del tomo que siempre quiso trabajar con el personaje de Steve Rogers, y eso se nota. Una auténtica delicia visual.

El que quiera disfrutar de una historia cargada de tintes políticos, ya sabe lo que tiene que hacer. Aunque bien es cierto que quizás no conjugue con lo planteado por el guionista. Siempre puede secar las lágrimas derramadas con las páginas espectacularmente dibujadas por un Cassaday en estado de gracia. Lo que no pase en la tierra de la libertad y los papafritas…perdón, y las papafritas no pasa en ningún otro sitio.


Marione (61)

lunes, 16 de febrero de 2009

TROLLS de TROY vol.1


Guión: Christophe Arleston

Dibujo: Jean-Louis Mourier

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Cartoné. 200 Páginas

Precio: 19.95€

Calificación: 8.5/10

Con el grato recuerdo que guardaba de la lectura que hace unos años le hice a los ocho volúmenes de Lanfeust de Troy y a sabiendas (por un viaje que hice a París) que el universo creado por Arleston no se quedaba en lo editado por Devir, sino que continuaba tanto en una secuela de la serie (Lanfeust de las Estrellas) como en varios spin-off, llevaba tiempo esperando que alguna editorial española se hiciera con los derechos de dichas series y así poder seguir disfrutando de la frescura que desprendía el trabajo del guionista. Al final ha sido Planeta la que se ha llevado el gato al agua (al menos eso parece) decidiendo la editorial comenzar por los cuatro primeros álbumes de los once publicados hasta la fecha en Francia en un único volumen y a muy buen precio.

Aquellos que no leyeron Lanfeust en su momento (¿a qué estáis esperando?) no deberían desdeñar la opción de adquirir Trolls de Troy ya que este cómic, aún desarrollándose en el mismo mundo fantástico, tiene lugar doscientos años antes que la historia relatada en la otra serie, siendo totalmente independiente y, para qué engañarnos, una gozada de lectura de principio a fin.

Para empezar, el humor que Arleston apuntaba en Lanfeust (pero que no llegaba a explotar por motivos obvios) es aquí desplegado de tal forma que con cada carcajada que arranca, y no son pocas, uno no puede evitar la sensación de estar leyendo una página de Astérix. Cuidado, no estoy afirmando que el trabajo de Arleston pueda equipararse con el de Goscinny (Uderzo nunca ha logrado cogerle el punto a los guiones), pero sí que el sentido del humor que gasta el guionista de Trolls de Troy, con esos diálogos absurdos y rápidos, y ese salvajismo que no deja títere con cabeza, bebe directamente de las historias de los irreductibles galos. Es más, por si quedara alguna duda al respecto, la última página del tomo deja claro, con ese bocadillo haciendo referencia a "un final con banquete", que Arleston creció, como tantos de su generación, con un Astérix bajo el brazo.

El trabajo de Mourier, aunque no tan brillante como el de Tarquin en Lanfeust, le sienta como anillo al dedo a la frescura y rapidez con la que se va hilvanando la historia, y el dibujante se atreve con todo lo que Arleston le pone por delante con una imaginación portentosa y una gran habilidad para dibujar criaturas extrañas. Además, el artista define a la perfección a los diferentes trolls protagonistas, dotándolos de toda una galería de gestos que los hacen inconfundibles y compactando de esta manera una lectura cuya única (y sana) pretensión es hacernos pasar un rato la mar de divertido provocando la risa página sí, página también. ¿Lo consigue?, de sobra.

Sergio Benítez (108)

viernes, 13 de febrero de 2009

BATMAN: EGO


Guión: Darwyn Cooke

Dibujo: Darwyn Cooke & Tim Sale

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Cartoné 208 Páginas

Precio: 15,95 €

Calificación: 9/10

La serie de animación de Batman producida en los 90 por Bruce Timm le hizo un gran favor a los aficionados del personaje. Esa ambientación oscura tan poco vista en unos dibujos animados “para niños” se convirtió en su mejor reclamo. A día de hoy se han hecho más versiones animadas del personaje, pero bajo mi punto de vista, ninguna ha conseguido superar a la noventera versión del hombre murciélago. Ni que decir tiene que todo el que estuvo involucrado en dicho proyecto cayó en las redes de un estilo muy particular. Un estilo cuyas principales características fueron los ambientes oscuros y las mejores pinceladas del género negro mezclado con una apariencia cartoon de maravillosa simplicidad.

Viendo por encima algunas páginas dibujadas por Darwyn Cooke, uno lo relaciona directamente con esa época dorada de la animación. Estuvo trabajando en la elaboración de storyboards para Batman & Superman Adventures y eso se nota. Cuando se leen esas páginas también se puede sacar como conclusión que es un enamorado de la novela negra. Si a todo ésto se le añade una estética con cierto regusto pulp nos encontramos con uno de los autores más interesantes de actual panorama comiquero.

En este tomo de próxima publicación por parte de Planeta (ya podéis empezar a tocar madera) se recopilan todas la historias cortas, y no tan cortas, que tenía desperdigadas por el universo DC.

La primera es la novela gráfica que cambió el rumbo de la mujer gato, Selina´s Big Score. Publicada por Norma hace ya algún tiempo, y encontrable de saldo en algún oscuro rincón. Maravillosa historia plagada de malos muy malos, ladrones con encanto, un guión sólido como pocos y totalmente alejado del género superheroico, sin ir más lejos la protagonista absoluta de la historia es Selina, no Catwoman. El trazo de Cooke se antoja un pelín más grueso que en otras obras posteriores, aún así, este Gran Golpe de Selina es una lectura inmejorable.

Seguimos con otra obra mucho más experimental y personal, Batman: Ego. Un prestigio inédito por estos lares que nos muestra a un Bruce Wayne luchando dialécticamente con su yo más oscuro. Un ensayo psicológico centrado más en las consecuencias del asesinato de los padres de Wayne que en contarnos por enésima vez el origen del hombre murciélago. Otra gran obra que por fin verá la luz en la lengua de Cervantes.

Por último también se incluyen las historias acerca del hombre murciélago que, escritas o dibujadas por él, aparecieron en el Solo número 5, facturado íntegramente por Cooke, y parte de número 1, con guiones de Cooke y dibujos de Tim Sale, así como las que fueron recogidas en, primero en Batman: Gotham Knights, después en los volúmenes de Batman: Black and White. De todas ellas destaca el abanico de estilos que tiene el amigo Cooke. y la variedad de aproximaciones que hace al personaje, una cualidad que está al alcance de muy pocos.

Para terminar, un consejo: que nadie se vaya a perder este tomo ya que es una buena manera de tener gran parte de la bibliografía de este injustamente poco valorado autor recogida en un bonito volumen. Imprescindible.

Marione (60)

jueves, 12 de febrero de 2009

SUPER SPY


Guión y Dibujo: Matt Kindt

Editorial: Norma

Formato: Libro Rústica. 336 Páginas

Precio: 24€

Calificación: 8.5/10

Directamente derivada de mi pasión por todo aquello que rodea a la 2ª Guerra Mundial, la afición por las historias de espías ha sido una constante desde hace muchos (pero muchos) años. Suplida en un princio por las películas de James Bond (etapa Roger-sólosearquearlascejas-Moore) conforme fui creciendo y accediendo a un cine más adulto, los tiros, gadgets, persecuciones imposibles y frivolidad de 007 fueron sustituidos por la seriedad de cintas como El Espía que Vino del Frío, El Tercer Hombre, El Ojo de la Aguja, Los Tres Días del Condor, El Cuarto Protocolo, Cortina Rasgada o la magistral Con la Muerte en los Talones. Huelga pues decir que ante el anuncio de Norma de la edición de Super Spy, la boca se me hacía agua, máxime si tenemos en cuenta las extraordinarias apreciaciones que de ella se hacían en La Cárcel o Zona Negativa.

Con un reclamo visual al que le es imposible pasar desapercibido, lo que más me ha llamado la atención de Super Spy una vez leído es su tono, la forma en la que Kindt trata la miríada de historias que se entremezclan de forma magistral durante las cerca de trescientas cincuenta páginas: no se si se dice en algunas de las recomicdaciones enlazadas más arriba, pero el autor norteamericano logra mezclar el género del espionaje con el slice of life que encontraríamos en Alex Robinson o Terry Moore. Ello no implica en ningún momento que Kindt banalice a sus personajes y las situaciones por los que lo hace pasar, antes bien, dota a las mismas de tal realismo y cercanía que es imposible no pasar algo de angustia cuando alguno de ellos se encuentra en peligro.

Un detalle que ayuda sobremanera a que ese tono reluzca con fuerza, es la secuenciación de las historias. Aquí, Kindt huye de cualquier linealidad y cada uno de los "informes" es tanto una historia por separado con su principio y su final, como una pieza más del inmenso puzzle que construye con Super Spy. A este respecto, resulta asombroso ir pasando las páginas y notar con qué facilidad te va introduciendo el artista en su intrincado mundo de claves, códigos, traiciones, asesinatos, asesinos y asesinas y personas, sobre todo personas. Dando un guantazo a todas aquellas historias (ya sean escritas o filmadas) que han ataviado a los espías de un carácter casi sobrehumano, Kindt arrastra a sus personajes a una naturalidad extrema, hasta tal punto que muchos de ellos podríamos ser perfectamente cualquiera de los lectores si las circunstancias así lo exigieran. Este matiz hace que la lectura cobre más intensidad si cabe, al sentirnos identificados con esa mujer que está casada con un militar alemán para sacar información, ese hombre cuyo amor por otra espía llevará a la ruina, o aquél al que las circunstancias dan la oportunidad de renacer como esposo y padre de familia tras una misión fallida.

Y detrás de cada personaje y cada historia Kindt va ofreciendo un recital visual que, como decía más arriba, es imposible ignorar. Con un diseño de página, aviñetado y narrativa que va cambiando constantemente de un "informe" a otro, y en el que podemos ver innumerables referencias (la más obvia a el gran Will Eisner), el único pero que le pondría a la labor del artista es su confusa definición de los personajes en ciertos momentos: cuando no echa mano de algún rasgo característico (una cicatriz, el color del pelo, el hecho de que fume con pipa o que lleve gafas) resulta complicado seguir la acción de Super Spy, puesto que el trazo de Kindt no juega a definir, sino a esbozar, muchas veces hasta tal punto en que hay que leer una misma página un par de veces a fin de aprehender lo que en ella se nos narra.

Mal menor si se le compara con la grandeza de lo que cuenta y cómo lo estructura, Super Spy resulta una lectura estimulante, a la que hay que prestarle la máxima atención para no perderse un mínimo detalle, ya que todo lo que Kindt introduce en cada página forma parte del tapiz en el que se mueven los implicados en el cómic, tanto los que están impresos en papel como los que estamos a este lado, haciendo el autor casi imposible el discernir cuál de los dos es más real.

Sergio Benítez (107)

miércoles, 11 de febrero de 2009

DOCTOR MORTIS & ESTAMPAS MALIGNAS

Guión y Dibujo: Alfons Figueras

Editorial: El Patito Editorial

Formato: Álbum Rústica. 48 Páginas


Precio: 15€


Calificación: 7/10

Varios fueron los motivos que me llevaron a la adquisición de este Doctor Mortis. Por una parte mi enorme filia por el humor negro (cuanto más negro, mejor). Por otra el hecho de que me recordara tantísimo, aunque después no tenga casi nada que ver, al Ideas Negras de Franquin. Y, por último, el venir recomicdado por Álvaro Pons, el redactor de La Cárcel de Papel, y alguien de quien te puedes fiar casi a ciegas a la hora de seguir sus consejos de lectura. A la vista de lo entretenida y divertida que ha resultado la obra me sorprende como en ocasiones se conjugan las circunstancias para que un tebeo termine formando parte de tu colección.

Hasta la compra del presente tomo he de admitir que no había oído hablar nunca de Alfons Figueras (todavía soy un neófito en lo que a tebeo español se refiere....pero todo se andará). Y el caso es que una vez leído este Doctor Mortis, desearía que hubiera más trabajos editados del autor español. Su sentido de la narrativa, enmarcado en viñetas que parecen capturas de pantallas de televisión (como si de un serial de terror de los años sesenta se tratara), es prodigioso, aunque más que de lo que quizás deberíamos hablar es de su capacidad para la elipsis, para poder contar una historia sin palabras y reducirla a 10 ó 12 viñetas por página y que en ningún momento sintamos que el dibujante se está guardando algo.

A este talento para la elipsis hay que unir la mala baba que Figueras refleja, con ese trazo simple tan expresionista en su ejecución, en la práctica totalidad de las tiras; unas páginas en las que se nos presenta a un sanguinario sosias del Doctor Frankenstein y a su inepto ayudante, tanto o más sanguinario que él. Junto a ellos, toda una galería de secundarios de cine sacados de los clásicos de la Universal: la Momia, Frankenstein, Drácula o la Criatura del Lago Negro. Entre ambos grupos, toda suerte de chistes en los que desmembramientos, visitas intempestivas a cementerios y maltrato a los citados monstruos se suceden sin dar un respiro a un lector que a poco que se descuide se encontrará riendo a pierna suelta.

La cuidada edición de El Patito Editorial en papel de gran calidad, unido a su asequible precio, hacen de este Doctor Mortis una compra casi obligada para aquellos que busquen algo diferente ( y para los que no, también). Si aquí no son capaces de encontrarlo, mejor dedíquense a hobbies más edificantes como la cría del escarabajo pelotero. No, en serio.



Guión y Dibujo: Alfons Figueras

Editorial: El Patito Editorial

Formato: Libro Rústica. 120 Páginas

Precio: 15€

Califiación:7.5/10

A lo comentado más arriba en cuanto a la calidad de la edición de El Patito poco habría que añadir salvo la variación del tamaño de la edición, que pasa de formato álbum a libro, conservando en todos los demás aspectos el mismo cariño y mimo puesto en la fidedigna reproducción de los materiales originales de Figueras.

Dicho esto, en lo que sí hay que detenerse de forma pausada es en el material recogido por la editorial gallega y en la asombrosa capacidad de síntesis que el artista catalán hace con respecto a Doctor Mortis. Si la elipsis era la principal virtud en aquél, en Estampas Malignas es la maestría a la hora de escatimar desde el punto de vista narrativo lo que prima sobre el resto de consideraciones. En cierto modo, las casi ciento veinte páginas que Figueras vuelve a poblar por unos personajes que ya conocíamos de la anterior obra, son dignas herederas de lo que Hank Ketcham desarrolló durante años en Dennis the Mennace: condensando al máximo la información sobre lo que se quiere transmitir al público, tan dispares autores consiguen que sea la imaginación del lector la que juegue a su favor, completando nosotros lo que pasó antes y lo que pasará después de la viñeta sin necesidad de recurrir a páginas y más páginas de inncesaria verborrea. Especialmente memorables resultan, una vez pasado el ecuador de la lectura, todas aquellas páginas dedicadas a explorar los límites de dicha forma narrativa mediante chistes que no aluden ya a los monstruos de la Universal, sino a médicos, esqueletos vistos desde una nueva perspectiva o personas normales envueltas en circunstancias hilarantes.

Y todo ello aderezado con el mismo humor negro y cáustico que se le observaba en Doctor Mortis, aderezado, cuando el autor así lo quiere, con un dibujo más trabajado de lo que normalmente da de si (que no es poco), recordando desde cierto punto de vista lo que años más tarde llevaría a cabo el Quino más mordaz en sus detallados dibujos al margen de Mafalda. Muy recomicdado para amantes de la risa inteligente, el humor más achicharrante y aquellos que, en definitiva, disfruten con un tebeo muy bien confeccionado...por más que se lea en un suspiro.

Sergio Benítez (106)

martes, 10 de febrero de 2009

NUEVOS VENGADORES: ILLUMINATI

Guión: Brian M. Bendis & Brian Reed

Dibujo: Jim Cheung

Editorial: Panini

Formato: Rústica 128 Páginas

Precio: 11 €

Calificación: 8.5/10

Después de la cantidad de opiniones que generó, y sigue generando, el macroevento Marvel del año Invasión Secreta, aquí traigo una nueva recomicdación directamente relacionada con dicha serie. Llega un poco a destiempo ya que el tomo que tenemos entre manos sirve como prologo a la Invasión, pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena, y en este caso, es bastante buena.

Nunca he ocultado mi devoción por el amigo calvorota Bendis. Un guionista que, bajo mi punto de vista, es lo mejor que le ha pasado a Marvel en muchísimos años. Ya anunció que desde su llegada a los Nuevos Vengadores ha ido plantando semillitas en sus colecciones para que, llegada la Invasión Secreta, empezaran a germinar y a dar frutos.

En esta miniserie comparte tecleo con su colega Brian Reed, y sinceramente, no sé lo que aporta cada uno. Aunque leyendo trabajos de éste en solitario, me atrevería a decir que hay más de Bendis que de Reed.

Sea quién sea el que escribe la historia, lo que nos cuentan es de lo más interesante. Un supergrupo de héroes formado por pesos pesados del Universo Marvel se reúnen de vez en cuando, y en vez de tomarse unas cañitas como todo hijo de vecino, se dedican a debatir sobre el destino de la Tierra y del Universo en general. Se nos revelará que este grupo estaba involucrado en el primer contacto con los Skrulls, con el Guantelete del Infinito, con el Todopoderoso, y un largo etcétera de eventos medianamente importantes de Marvel. Siempre viene bien rescatar del olvido, o de la continuidad como se llama ahora, algunos detalles para demostrar que creciste leyendo comics de la editorial que te paga las facturas.

Si de compañero de viaje tienes a Jim Cheung pues mejor que mejor. Posiblemente de los dibujantes más en forma en la actualidad. Capaz de ilustrar lo que sea y a quién sea. Una gozada para la vista. Simplemente perfecto. Y eso que aún no he leído sus Jóvenes Vengadores, que al parecer está que se sale.

Resumiendo, si eres seguidor de la actual Marvel, este Illuminati se hace una lectura imprescindible para su mejor comprensión. Si lo que haga Marvel, Quesada y su mano derecha, Bendis, te da un poco igual, pues…también deberías pegarle un vistazo al tomo. La historia está muy bien contada y los dibujos son realmente espectaculares. Y para los que se estén preguntado si recibo algún tipo de incentivo por parte de Marvel, la respuesta es no. Que yo no me vendo por tres tebeos ratoneros. A lo mejor por cuatro. Eso ya es otra cosa.

Marione (59)

lunes, 9 de febrero de 2009

SCALPED: CASINO BOOGIE


Guión: Jason Aaron

Dibujo: R.M. Guéra

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Rústica. 144 Páginas

Precio: 11.95€

Calificación: 7.5/10

Después del intenso y prometedor primer volumen de Scalped, que acababa de una forma impresionante (y que no desvelaré, para alivio de todos aquellos que aún no lo hayan leído), era más o menos esperable que la orientación de este tomo, siguiendo las normas tradicionales de cualquier serie de cómics mensual, fuera encaminada a resolver el misterio detrás de dicho final y dejar las cosas allanadas para que la serie siguiera su discurrir. Visto lo visto lo que podemos afirmar sin miedo a equivocarnos es que Scalped no es una serie TRADICIONAL.

Así, y sorprendiendo a alguien que ya espera bien poco de cualquier cosa que venga de Marvel o DC (no sin cierto pesar, tengo que añadir) los seis números que se recogen bajo el título de Casino Boogie nada tienen que ver con un afán continuista para con el primer arco argumental. De hecho, el hilo conductor de la historia se presenta en el primer número (Caballo Terco detiene a un peligroso delicuente siguiendo las órdenes de Cuervo Rojo) y durante el resto, Aaron se dedica a abundar en algunos de los personajes que habíamos visto en el tomo anterior, prestando atención a Diesel, Cuervo Rojo, Dino, Catcher y Gina, la madre del protagonista. Cada una de las historias de los citados personajes incide en mayor o menor medida en los acontecimientos que se desarrollan en el número que abre Casino Boogie; y aunque de primeras la sensación de desconexión entre aquellas resulte algo molesta, no es más que un espejismo provocado por haber dilatado en el tiempo la lectura, sensación que desaparece cuando se toma conciencia total de lo que ofrecen las cerca de ciento cincuenta páginas.

Como bien dice Garth Ennis en su introducción (y si lo dice él es que es así y no hay más que hablar), el "polvoriento" dibujo de Guéra va como anillo al dedo en la gran mayoría del desarrollo de la historia, sobre todo cuando el dibujante no tiene que airear sus limitaciones como narrador, algo que se hace bastante evidente en algunas "secuencias" durante la lectura. De todas formas es un mal menor para una serie que sigue enganchando por su crispado realismo y la crudeza de ciertos de sus postulados. Ahora, a esperar toca a que Planeta tenga a bien ofrecernos el tercer volumen. Supongo que no hará falta que les diga dónde encontrarán la recomicdación pertinente cuando esto suceda, ¿o sí?.

Sergio Benítez (105)

viernes, 6 de febrero de 2009

La GUERRA de los MUNDOS


Guión: Chris Claremont

Dibujo: Yong Montano

Editorial: Vertice

Formato: TPB 50 Páginas

Precio: 3 € + 1 Milagro

Calificación: 8/10

El verano pasado tuve el placer de conocer a uno de los creadores del cachondísimo blog Vicisitud y Sordidez. El amigo Paco Fox insistió en ver una película, que según él, íbamos a disfrutar de lo lindo. El film en cuestión era nada más y nada menos que el Hercules protagonizado por Lou Ferrigno. ¿Ein? Sí, yo pensé lo mismo. Pero la verdad es que a partir de ese momento aprendí dos cosas. Primero, intenté permanecer lo más alejado de ese individuo y segundo, empecé a comprender la filosofía de su blog.

¿De qué otra manera se podría si no explicar la adquisición del comic que hoy se recomiecda?. Cuando empecé a hurgar entre un buen montón de comics antiguos, pero antiguos antiguos, aparecieron algunos que tenían su aquel. Como la oferta consistía en comprar tres me dije, ¿por qué no?. Puede que fueran algo cutrongos, pero eran baratos y, para que negarlo, la filosofía Paco Fox estaba en el ambiente. Así que nada, me armé de valor y pa la saca.

Una vez leído, con un poco de temor, eso sí, no puedo estar más orgulloso de la compra. Esta adaptación del clásico de Wells, La Guerra de los Mundos, bien vale un potosí. La editorial Marvel, allá por el 76 se dedicaba a hacer unas adaptaciones de clásicos de la literatura. Estos Marvel Classics no tenían más interés que el ahorro de tiempo, ya saben, no me leo el libro pero sí el tebeo y quedo como Dios.

La adaptación corre a cargo de un tal Christopher Claremont, que de algo me suena pero no acabo de ubicar. Hace muy buen trabajo, ya que consigue que el lector mantenga el interés por una historia que ya se conoce de sobra. ¿Cómo lo consigue? Imprimiendo un ritmo endiablado a la trama. No deja tiempo a respirar. Aunque también tiene algo que ver el dibujante encargado de ilustrar a los desagradables marcianos y sus temibles naves-trípodes. El casi desconocido, al menos para mí, Yong Montano nos muestra unas escenas de pánico y devastación bastante majas. Con un estilo especialmente impactante, mezcla de Kirby y Buscema, nos mantendrá en vilo durante las 50 páginas que dura el relato.

En estos tiempos de tiezura bolsillista hay que ingeniárselas para poder leer comics buenos y a mejor precio. Que no me entere yo que entran en su librería habitual y no rebuscan en la sección de saldos y ofertas varias. No saben el placer que produce coger una novela gráfica editada por Vertice hace 30 años, pegarle una olfateada para ver de qué añada es y sumergirse en un relato inmortal. Eso sí, no olviden meter en la cartera unas toallitas húmedas para limpiarse un poco los dedos, nadie dijo que fuera una tarea limpia.

Marione (58)

jueves, 5 de febrero de 2009

El BORRÓN


Guión y Dibujo: Tom Neely

Editorial: La Cúpula


Formato: Libro Rústica. 196 Páginas


Precio: 15€


Calificación: 8.5/10


borrón.
(De borrar)
1. m. Gota de tinta que cae.
2.
m. Mancha de tinta que se hace en el papel.

3.
m. borrador (escrito provisional).

4.
m. Denominación que por modestia suelen dar los autores a sus escritos.

5.
m. Imperfección que desluce o afea.

6.
m. Acción indigna que mancha y oscurece la reputación o fama.


Normalmente, al adentrarnos en una lectura, las preguntas que nos solemos hacer varían entre, ¿de qué va?, ¿está bien guionizado?, o ¿qué tal el dibujo?. Pero lo que nunca me ha dado por preguntarme, una vez finalizado un tebeo, es ¿qué es El Borrón?. Obviamente, no me estoy refiriendo a qué es en su forma más simple (un libro, un cómic), sino en la tremenda complejidad que encierran las casi doscientas páginas con las que Tom Neely se estrena en las lides del cómic. Y creedme cuando os digo que la respuesta a tan aparentemente simple pregunta entraña una seria dificultad.

Como el proceso de esta recomicdación no puede asirse a los estándares normales que por aquí solemos usar (primero guión, después dibujo) vamos a arrancar la misma respondiendo a dos de las preguntas que apuntábamos más arriba. ¿De qué va El Borrón?: aunque esta respuesta la podéis encontrar en la información del cómic que aparece en la página de La Cúpula, vamos aquí a abundar un poco más en su descripción. El Borrón empieza con el personaje principal (cuyo nombre desconocemos) levantándose una mañana cualquiera. Al salir a la calle comienza a notar como una mancha de tinta (que da título al tebeo) le persigue saliendo de los lugares más inesperados hasta que consigue fundirse con él. Avergonzado por no poder esconder el borrón, nuestro singular protagonista se calzará un sombrero que le cubre toda la cara con la salvedad de un agujero y de esta guisa es como conocerá a la protagonista, una mujer que le descubrirá los mágicos poderes que le ha conferido tan enigmático ente.

¿Qué tal el dibujo?. En una palabra, genial. Tirando de referencias poco usuales, el trazo de Neely se podría definir como un cruce entre lo que E.C. Segar llegó a desarrollar en Popeye con unas gotas del mejor Floyd Gottfredson todo agitado con reminiscencias en ciertos momentos al Goya de la etapa negra, ¡ahí es nada!. El resultado, como podrán imaginar, es de una fuerza tremenda escondida tras una simpleza apabullante. Haciendo gala de una narrativa poderosa, que no oculta la influencia que la animación hace en ella, Neely no podría haberse estrenado de mejor forma en el mundo del cómic: con splash pages seguidas inmediatamente de otras completamente en negro; un uso del color tan comedido que este sólo hace acto de aparición hacia el final de la lectura y de forma bastante tímida (rojos y verdes tan sólo); limitando la aparición de bocadillos de diálogo a la mínima expresión (tanto es así que casi se podrían contar con los dedos los que se esparcen por el volumen); y sin cortarse ni un pelo a la hora de mostrar desnudos de una forma tan natural como necesaria, el artista tejano ayuda con su trazo a reforzar sobremanera la inusual historia que nos narra.

¿Qué es El Borrón?. Y volvemos ahora a esta molesta pregunta. Molesta no por su forma, sino por la complejidad en contestar la misma sin caer en razonamientos de complicada aprehensión. Partamos de una base bastante simple y veamos si soy capaz de desmontar la intrincada urdimbre con la que se construye una lectura como El Borrón: su entendimiento y lo que Neely logre transmitir al lector, depende en gran parte, sino en su totalidad, de lo que cada uno quiera ver en las páginas del tebeo. La simpleza con la que la narración arranca, y que muy pronto va adquiriendo insondable profundidad se asemeja a algo generado por nuestro subconsciente, una masa de ideas a la que poco a poco podemos ir dando forma, una forma que será completamente distinta de un individuo a otro. Jugando con esta extrema ambigüedad a lo largo de toda la lectura, Neely dispara sin contemplaciones imágenes contra nuestra psique que si en ciertos momentos adquieren tesituras de lo más turbadoras (esa mancha de tinta saliendo de la boca y ojos de los personajes, el lobo gigante contra el que lucha el protagonista); en otros se tornan en sentimientos básicos como la crueldad (brillantemente ataviada en la forma de una máscara), el rechazo de la sociedad a lo desconocido, visualizado en esa masa de caras que rodea a los dos personajes, o la contemplación de la belleza; una belleza que el artista dota de un abrupto final para luego dar paso a una esperanzadora conclusión a la lectura.

No es El Borrón una lectura fácil, y es más que seguro que las opiniones sobre la misma varíen entre extremos que la tilden de Obra Maestra o Mojón Insufrible. Quedándome más cerca de la primera que de la segunda opción tengo que admitir que si algo consigue Neely es que muchos días después de haber terminado la lectura uno siga dándole vueltas a la gran mayoría de las páginas, intentando extraer más contenidos y significados a lo que nuestra mente todavía es capaz de retener. Sólo por eso, por esa inaudita capacidad de crear un acalorado debate interno con algo tan aparentemente simple, El Borrón merece la pena, y mucho.

Sergio Benítez (104)