miércoles, 30 de diciembre de 2009

ARI

Guión: Hernán Migoya

Dibujo: Man

Editorial: Glénat

Formato: 2 Álbumes Cartoné. 48 Páginas c/u

Precio: 3.33€ c/u

Calificación: 7/10

Procedentes del mismo lote de 3x2 del Carrefour del que salió el Residuos, la verdad es que no sabía a lo que atenerme con este Ari. A los autores los conocía de oídas: de Migoya sabía de su Olimpita y poco más; de Man su Saltando al Vacío y, después de leer Ari, tuve ocasión de ojear el Huesos y Tornillos. Con tan sucintas referencias abordaba los dos tomos de estas aventuras galácticas con cierta curiosidad, ya que lo poco que había podido entresacar de lo que había mirado por encima cuando decidí comprarlo, apuntaba hacia dos direcciones bien diferentes: la ciencia-ficción y el humor.

Y muy poco se equivocaba mi ojo a vuelapluma, pues eso es precisamente lo que nos podemos encontrar en Ari, humorismo y space opera mezclados con mucha guasa, acción, algo de religión y ciertas dosis de crítica hacia esta sociedad consumista por naturaleza. Son estos dos últimos detalles los que marcan la diferencia en cuanto a la labor de Migoya con respecto a otras historietas de ciencia-ficción, primero al introducir el personaje de una Matriarca que vaya catalizando en cierto modo todo lo que le va sucediendo a la protagonista (su hija) y segundo al situar la acción en un futuro en el que dos compañías de refrescos que pugnan por el control de la galaxia (todos sabemos cuáles son pero Migoya lo sabe ocultar muy bien). La historia que el guionista desgrana en las noventa y seis páginas que conforman los dos tomos se desarrolla a partir de la premisa anterior situando en medio del conflicto entre las potencias a la hija del general de una de ellas, una espia formada desde pequeña en dicho arte y a la que su padre le ha encargado acabar con la vida de su competidor. Este ataque sirve como catalizador para una serie de aventuras en las que la traición y el riesgo de perder la vida son dos constantes que, como en toda buena historia del género, acompañarán a los personajes hasta ese anticlimático pero adecuado final.

El trazo blando de Man, a caballo entre un dibujante de animación y un mangaka, resulta de lo más adecuado al tono ligero de la historia, sobre todo cuando esta torna por derroteros algo subidillos de tono, algo a lo que el artista de Huesos y Tornillos está más que acostumbrado: la voluptuosidad de sus féminas en contraposición a lo hercúleo de sus "machos" y la gran imaginación visual a la hora de plasmar el mundo futurista en el que se desarrolla la historia son fundamentales para que las risas a las que no son nada ajenas muchas páginas del tebeo aparezcan con fluidez en una lectura ligera y sin muchas pretensiones más allá de hacer pasar un buen rato entretenido. Que lo consiga con la facilidad que lo hace es razón suficiente para acercarse a este simpático título.

Sergio Benítez (340)

4 comentarios:

Marione dijo...

Que maravilla los saldos inesperados. No hay nada como rebuscar entre pilas y pilas de material que en principio no le prestabas atencion y de repente...¡PREMIO!.

Si es que solo a unos enganchaos como nosotros nos pasa que vayamos a comprar pan y salgamos cargados de papel impreso.

Saludazos

sebelo2 dijo...

Y que lo digas Mario, y que lo digas.
Enfermos que estamos ;P
Saludetes,
Sergio

Toni dijo...

cuanto echo de menos yo lo de ver comics en saldos bien baratitos...

iluvatar dijo...

Quien pudiera comprar a ese precio...