jueves, 23 de julio de 2009

MAESTROS MARVEL: JIM LEE / X-MEN

Guión: Chris Claremont

Dibujo: Jim Lee

Editorial: Panini

Formato: Libro Cartoné. 268 Páginas

Precio: 25€

Calificación: 8.5/10

Si tenemos que recordar algo que ocurrió durante la década de los noventa y que no conviene olvidar nunca, es la suerte que tuvo el chiringuito éste de los tebeos. Anda que no estuvo cerca que todo saltara por los aires y nos quedáramos con un palmo de narices. Y si hay que señalar a alguien como posible culpable ese es, sin lugar a dudas, Jim Lee.

Hombre, el único pecado que cometió fue sacarse de la manga un estilo de dibujo que bien podríamos catalogar de ondia-joer-laleche-cagontó-peasodibujo-tú. Bueno, sí, es cierto. Los pecadores fueron los pesaos que copiaron a Lee hasta decir basta, pero eso es otra historia, y bastante triste.

Tras foguearse en series más endebles como Alpha Flight o Diario de Guerra del Castigador, el diestro coreano aterrizó en la inevitable franquicia mutante. Sus números para La Patrulla-X, cuando solo había una colección principal, será recordados como algo muy grande. Y con razón. La saga Actos de Venganza suponía el pistoletazo de salida para una época plagada de músculos hiperinflados, poses imposibles y muchas bocas abiertas enseñando diente. Marca de la casa, oigan. Viendo lo bien que le había cogido el pulso a los personajes, el que Lee se convirtiera en el dibujante regular de los mutantosos era cuestión de muy poco tiempo. Y así fue.

Poco después llegarían el Capitán América, la Viuda Negra, Tormenta pequeñita, Pícara sin poderes, Gámbito, la Tierra Salvaje, Magneto, los Shi´Ar y un larg...no. Me equivocaba, puesto que no hay mucho más. Diez números y pico y sanseacabó. Eso sí. High quality. La crema del cómic de super-héroes. Una vez que Lee se familiariza con los guiones de tito Claremont se dedica a lucirse y dejar alucinado al tendido.

Y es que estos números de la Patrullosa son, posiblemente, el mejor trabajo de Lee. Ojo, no es que ahora dibuje mal ni nada parecido, por favor, sigue siendo uno de los dibujantes más espectaculares que hay en el panorama tebeil, pero ya no cuenta con el factor sorpresa. Y es que hace tiempo que llegó a ese punto en el que al dibujante se le reconoce a la primera porque su estilo, digamos, ha evolucionado poco. Si a esto añadimos que siempre le acompaña su inseparable y eficaz Scott Williams, pues...

¿Y los guiones? Pues mira tú por donde que estos números, aparte de estar estupendamente dibujados, también tienen unas historias "mu salás" y entretenidas. Pura aventura. Ya saben, cuando a Claremont se le podía leer un tebeo sin pegar siete cabezadas. Temiendo estoy sus X-Men Forever, candidato total a tebeo valeriano del año. Al tiempo.

¿Nostalgia? ¿Buen hacer? ¿Calidad? ¿Triste presente? Llámenlo como quieran, pero lo nadie puede negar es el valor que tiene este tomo editado por Panini. Pieza fundamental de la historia de los cómics superheroicos. Puede que suene demasiado grandilocuente, pero existe un antes y un después de estos tebeos. Toma de regalo frase lapidaria para terminar. Como tiene que ser.


Marione (2ª Época #8)

3 comentarios:

Nacho dijo...

Lapidaria la frase, cierto es...

Y el señor Lee supuso el comienzo del fin de la dilatada relación que mantuvo un servidor con los mutantes. Iniciada en el quinto número de Forum (aquel de Byrne en que Kitty estaba sola en casa y se enfrentaba a un Alien, que no era Alien sino demonio) y que cuando se partió en dos la serie mutante ya compraba por inercia y sin mucho interés...

Pero eso sí, la importancia que tuvo Lee en la franquicia no se la puede quitar nadie...

Saludos!

sebelo2 dijo...

Mi relación con los hombres-x ha sido de amor/odio (más de lo segundo que de lo primero). Yo me enganché en su momento a dos tiempos diferentes: por una parte con la Saga de Fénix Oscura de Claremont y Byrne; por la otra con los X-Men de Claremont y Lee, con las notables diferencias existentes entre uno y otro. Seguí con los clásicos un tiempo más, pero después llegarían las Sagas de Apocalipsis, los Onslaught, el Lobezno feral...y poco a poco me fui alejando de los muties hasta el punto de solo volver en dos ocasiones más: con Morrison (en los New X-Men) y con Whedon (en los Astonishing). Hoy por hoy puedo decir que no leo mutantes (salvo cosas muy, muy puntuales como el Old Man Logan) y que mi calidad de vida ha mejorado con ello ;P
Saludetes,
Sergio

Jose dijo...

Buenas, Mario. Aunque un poco tarde, enhorabuena por la reseña.

Es verdad que en esa epoca la ración mensual de Lee era lo que se esperaba con mas ganas del Advanced Comics (luego fue el Previews...)

Y ya cd le dieron serie propia con Claremont... Que tiempos!!!!

Ah, y la frase lapidaria ma dejao con las patas colgando...

Un abrazo