miércoles, 1 de julio de 2009

PESADILLAS



Guión: Katsuhiro Otomo

Dibujo: Katsuhiro Otomo

Editorial: Norma

Formato: Tres Álbumes Rústica. 246 Páginas

Calificación: 7.5/10

Antes de embarcarse en la obra por la que pasará a la historia del noveno arte, Katsuhiro Otomo publica este Pesadillas cuya primera edición española por parte de Norma (en tres volúmenes de su Colección BN) es la que nos ocupa.

Domu (título original japonés que significa sueño infantil) parte de una premisa simple que Otomo desarrolla con suma facilidad sin entrar en la complejidad que después definirá a Akira: en sus páginas el nipón utiliza uno de esos abigarrados edificios de viviendas de Tokio para narrar el enfrentamiento entre dos personajes con poderes psíquicos, un anciano (al menos en apariencia) y una niña. El primero comete asesinatos para conseguir de sus víctimas los trofeos más inusitados. La segunda intenta detenerlo por todos los medios posibles. Entre ellos, una investigación policial que sirve al artista para contrapesar la fuerte componente fantástica del relato con un hilo argumental anclado en la realidad. Lo sorprendente del conjunto, sobre todo en su unión con un dibujo que en breve pasaremos a comentar, es la extraña sensación que se mantiene durante toda la lectura, como si en todo momento lo que estuviéramos leyendo formara parte de un complejo sueño.

De esta forma se explican a la perfección esos peculiares saltos en la acción que Otomo va introduciendo a lo largo de la lectura y que, unidos a los fastuosos enfrentamientos entre los dos personajes principales (precursores, qué duda cabe, de los que definirán Akira) completan un tebeo electrizante, aunque repito, algo simple en su concepción global, que se beneficia de la maestría del artista a los lápices.

En el terreno visual el Otomo que encontramos en Pesadillas es ya un dibujante consumado, que sabe cómo explotar las técnicas del dibujo hasta llevarlas un paso por delante de muchos mangakas coetáneos. Un uso delirante de la perspectiva, que fuerza los puntos de fuga más allá de lo imaginable para así poder dar cabida a la inmensa magnitud de los bloques de edificios donde se desarrolla la acción; un extraordinario dominio del storytelling, que Otomo explora en todas las posibilidades que a uno se le ocurra pensar; y un magistral control de la anatomía y gestos de sus personajes (atención a los primeros planos, simplemente perfectos) son los tres rasgos más sobresalientes del trazo del japonés.

Pesadillas no es Akira (de hecho muy pocas obras japonesas, ya sean de Otomo o de cualquier otro dibujante de manga, pueden hablarle de tú a tú) pero sirve como perfecta introducción al personal y fascinante mundo del autor nipón, cuya influencia en el cómic del país del sol naciente podríamos medir por similar rasero al que aplicaríamos a Osamu Tezuka.

Sergio Benítez (199)

15 comentarios:

Ertito Montana dijo...

¿Que es lo que ha hecho que esta obra no tenga un 9 ó 10?. ¿Solo en concepto global?

He visto otras reviews aquí con más pegas que este y creo que menos valor artistico y narrativo y con más puntuación.

A mi personalemente que como la tuya es una valoración personal me parece casi una obra maestra, no como Akira pero un 9 yo creo que lo tiene.

Gracias :)

Nacho dijo...

Es que el manga y yo no nos queremos. Ni tan siquiera Akira, cuya primera edición mi amigo Simón insistía en que leyese y probé un par de tomos o tres sin pillarle el gusto.

Sin pretender cometer una herejía a los ojos de todos aquellos que alaben a Otomo, por mí como si se utilizan las hojas de ésta obra para envolver bocatas de atún...

Saludos!

Ertito Montana dijo...

Yo huyo del maga desde hace añares... pero la calidad es la calidad y creo que esta obra la tiene.

Además que yo a Otomo por el hecho de ser nipón no lo considero manga, no creo que tenga estruturas como las del manga, ni las tematicas que defiene mayormente al manga, ni tan siquiera creo que su dibujo sea manga, lo que pasa es que sus personajes son japoneses...

Jose dijo...

A mi el manga me gustó en su tiempo, pero a mi pereza habitual ante lo no-pijamista, se une la puñetera manía de editar en estilo japo, es decir, orden invertido, y lo odio, porque no puedo evitar que mis ojos vayan donde no deben...

De hecho, quiero darle una oportunidad a Monster, pero no sé... alguien tiene la edición antigua (que creo que era estilo occidental) y quiere cambiarla por la nueva?

Un abrazo

PD. Sergio, para cuando Akira?

sebelo2 dijo...

Por partes:
. Si no tiene más nota es porque más allá de lo visual el cómic en cuanto a guión es casi una anécdota. Pero si a ti te parece casi una obra maestra, pues estupendo.
. Nachete, Akira es muy grande, sólo hay que tener un poco de paciencia para cogerle el punto. Y en cuanto a esta, queda muy lejos de poder servir para envolver bocatas ;P
. Jose, ya te dije que Monster es muy bueno. Yo tengo la antigua, pero le prometí a Mario que bajo ningún concepto la cambiaría por la nueva. Y una promesa es una promesa :S
Saludetes a los tres,
Sergio

Marione dijo...

Me hice con la nueva edición de Norma hace poquito y la verdad es que merece mucho la pena.

No ya por Otomo, que como siempre es sinonimo de calidad, sino por ese ambiente malsano y terrorífico que tiene la obra de principio a fin y que te deja un cuerpo...

De todas formas aquí cada uno tira pa lo suyo. A mi me encantó la Secret Invasion y no creo que Sergio o Toni huela siquiera algún número. Jose sí, Jose es de los mios. Y de Nacho pues no se. Es como darle una machota a un niño de dos años. No sabes por donde va a salir pero lo que salga seguro que es bastante cachondo.

Y ahi está el Sergio, sudando sangre pero manteniendo las promesas.

Saludazos.

Nacho dijo...

Amigo Mario, un servidor es omnífago. Devora todo lo que pilla por delante. Incluso reconozco haber leído manga. Por ejemplo la inscripción de Graphity Desings que llevo en la manga de casi todas las camisetas de comic que tengo.

Como un buen amigo mío dice: Me gusta todo, pero no me pierde nada.

Saludos!

Marione dijo...

Jo macho. Graphity Desings. ¿Quién no se ha vestido como Green Lantern o Batman viejuno gracias a esa marca? Todo un clásico.

Saludazos

sebelo2 dijo...

Yo lo que digo lo cumplo....y mira que me tira la edición Kanzenban :SSS
Saludetes,
Sergio

Marione dijo...

Suuuuuuuuuuuuuuufre.

Jose dijo...

Pues sí, mario. El pijamismo es lo que tiene...

Que uno se lee un arrugas o unos metabarones de vez en cuando, pero cd bendis y cía quieren.... allí estoy.

Abrazos

Caracrater dijo...

Pues a mí ya me conoceis, Akira es mucho akira y a raiz de él, lei Pesadillas. Yo Akira lo considero una obra aparte del manga pese a ser manga.
Y sin querer molestar a nadie, prefiero probar con el manga ( confio más en la capacidad sorpresiva de algunos comic nipones tipo monster o carruajes de bradherley) que con unos ultimates o crisis infinitesimas de estos de enesima vuelta de tuerca al mismo tema.
Y eso no quita para de vez en cuando leer cosas como La broma asesina que me gusto mucho.
Pues eso.

JA dijo...

A mi me gustó mucho este tebeo. Yo me leí la edición posterior en un sólo tomo, también de Norma. Pero tampoco la considero una obra maestra, como alguien menciona. Me resultó interesante comprobar la evolución de Otomo y creo que Pesadillas es una especie de banco de pruebas de lo que luego hizo en Akira. También es cierto que la sombra de Akira le va a perseguir haga lo que haga y siempre se le va a comparar. Personalmente tengo Akira por uno de mis comics favoritos, uno de los que me llevaria a una isla desierta...

sebelo2 dijo...

Pues no puedo más que estar contigo JA, Akira es muy grande y su sombra muy alargada. Cuando por fin pude leerlo, después de haber visto la peli varias veces y quedarme siempre a cuadros, que toda la historia cobrara sentido fue toda una experiencia mística ;).
Saludetes y bienvenido,
Sergio

Skarloc dijo...

“el cómic en cuanto a guión es casi una anécdota”

Bueno, también suelen ser anecdóticos casi todos los guiones de los cómics “intimistas” que son tan valorados últimamente.

“Pesadillas” es un relato mucho más compacto, y coherente en su conjunto que Akira, la cual adolece, como la mayoría de series japonesas largas, de irregulares, de falta de estructura (por su forma de publicación original), y en muchos casos de un final “improvisado”.

Como bien dice Marione, el aire malsano e inquietante y el terrible ambiente claustrofóbico del escenario, que separa la realidad, representada por la policía (el mundo exterior) con ese escenario cerrado y extraño que son los edificios de viviendas, justifica por sí sólo el relato.

Sin duda es un guión directo, pero ahí están esos espectaculares dibujos, esas obsesiones tan de Otomo, la inocencia-crueldad infantil, exagerada hasta el extremo en esos combates violentos con poderes psíquicos, que utilizan como patio de recreo todo un complejo de edificios, y un mundo adulto que es incapaz de entender qué ocurre realmente.