jueves, 24 de septiembre de 2009

GÉNEROS DC: TOR

Guión: Joe Kubert

Dibujo: Joe Kubert

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Rústica. 160 Páginas

Precio: 12.95€

Calificación: 7.5/10

Hablar de Joe Kubert es hablar de historia viva del noveno arte, una historia a la que hasta hace poco no había echado mucha cuenta, pero que de un tiempo a esta parte (como habréis podido comprobar de forma paulatina) me tira mucho más que cualquier cómic con colorines infográficos. El caso es que el patriarca de la saga de dibujantes era un autor al que me había acercado en el pasado de forma muy puntual, tanto que en mi tebeoteca sólo figuraba un trabajo suyo, la magnífica Yossel que Norma editara hace unos añitos. Una deuda imperdonable, lo sé, pero una que estoy dispuesto a ir resarciendo poco a poco y que Planeta, con las recientes publicaciones de El As Enemigo y este Tor me ha puesto algo más fácil.

Creado por el artista a principios de los años cincuenta (y no me voy a explayar en el recorrido editorial del personaje, que para eso ya está la excelente introducción de Roy Thomas) la idiosincrasia del personaje se resume en pocas palabras: aventuras de un homínido en la prehistoria. No hay nada más. Ni viajes en el tiempo ni situaciones rocambolescas tan propias de la época en la que Tor vió la luz, sólo la voluntad de Kubert por crear algo diferente y sus ganas de experimentar hasta dónde era capaz de llegar dentro de las fronteras del arte secuencial. Muchos años han pasado desde entonces, y contadas son las ocasiones en las que Kubert ha querido o podido acercarse a su personaje, correspondiendo este volumen a la miniserie de seis números publicado por DC el pasado 2008.

Para alguien que ya tiene ochenta y tres años, y que lleva trabajando más de setenta (empezó con sólo once añitos) si hay algo que llama la atención de las páginas de Tor, al margen de todos aquellos epítetos derivados de elegancia y clasicismo (el recurso de resumir lo pasado en una sóla página inicial es genial) que a uno se le ocurran, es lo asombrosamente contemporáneas que resultan todas y cada una de las páginas: ya sea por su soberbio storytelling, de cuya claridad y sencilla composición podrían aprender muchos artistas hot, sea por la facilidad con la que el artista caracteriza e inventa personajes y entornos, lo cierto es que en cuanto al aspecto gráfico poco (o nada) hay que repocharle a la serie.

En cuanto a los guiones, tampoco es cuestión de ir esperando un Watchmen cuando se tratan de aventuras en la prehistoria. Ahora bien, que el guión sea simple, no implica que sea burdo, dejando Kubert bien claro que si está donde está es por algo: en una decisión que se antoja brillante, Tor carece de diálogos, haciendo gala el artista de una prosa excelente y vivaraz para narrar con ritmo envidiable las aventuras de los diversos personajes que va presentando en el discurso de la acción. Con tan sólo unas líneas de estos textos de apoyo, y la ayuda de lo preciso de su dibujo, Kubert es capaz de definir a la perfección a cualquiera que se le ponga por delante, desde el protagonista hasta el monstruoso ser de cuatro brazos, pasando por los salvajes seres o la fémina de rigor. Vale que el discurrir podrá ser algo típico, y que las limitaciones autoimpuestas por el marco en el que se encuadra la serie no le dejen ir mucho más allá, pero el partido que saca el autor de cada página y cómo hace avanzar la acción son motivos más que suficientes para justificar la más que obligada compra de este entretenidísimo tebeo.

Sergio Benítez

3 comentarios:

Nacho dijo...

Es que papá Kubert es mucho Kubert...

En cambio sus retoños nunca han terminado de cuajarme del todo, mira tú por dónde...

Saludos!

sebelo2 dijo...

Hombre, al César lo que es del César: ambos hermanos tienen trabajos muy buenos, aunque no la regularidad del papi. De Andy me quedo con el Origin y el Whatever Happened que recomicdé anteayer. De Adam, sin duda alguna, con su etapa de Hulk junto a Peter David.
Saludetes,
Sergio

Jose dijo...

He de confesarlo, confundo a los hermanos Kubert...

Sergio, gran rreseña, y se va notando que vuelves a leer dibujines con colores de puntitos... que tiempos!!!!