viernes, 30 de octubre de 2009

CHERI-BIBI

Guión: Pascual Bertho

Dibujo: Marc-Antoine Boidin

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Cartoné. 168 Páginas

Precio: 15.65€

Calificación: 8/10

Tres años después de escribir la obra por la que ha pasado a la historia de la literatura, la estupenda El Fantasma de la Ópera, Gaston Leroux se embarcaba en una serie de tres novelas en las que describía las increíbles aventuras de un hombre inocente constantemente culpado de crímenes que no cometió: Tras la primera novela, Leroux tenía pensado abandonar al personaje, pero el gran éxito que tuvo en su país natal, llevaría al autor a firmar los guiones de los diecinueve filmes de corta duración que se produjeron durante 1919, adaptándolos después al formato novelado. De ahí pasarían seis años hasta que el escritor volviera de nuevo al personaje, esta vez con una ficción política en la que también intervenía su hijo. De todo este material, lo que Pascal Bertho aprovecha, y cómo, es el primer libro (que aunaba a su vez las primeras serializaciones del personaje en el diario Le Matin), regalándonos un tebeo intenso y muy bien estructurado que se beneficia sobremanera de la maravillosa labor a los lápices de Boidin.

Bertho, del que ya habíamos hablado por aquí hace algún tiempo debido a la sólida labor que hacía al continuar las aventuras del Jim Hawkins stevensoniano en la estupenda Siete Piratas, refuerza aquí aún más la buena impresión que de él nos habíamos llevado al trasladar con precisión milimétrica el texto de Leroux al formato aviñetado: la historia se desarrolla a caballo entre Francia y la Guyana Francesa, centrándose aquí en Cayena, lugar que sirvió de prisión durante setenta años y del que es tristemente recordada la famosa Isla del Diablo (y todos los que hayan visto o leído Papillon saben de que les hablo). Allí conocemos al protagonista, un preso enorme que, acusado de un crimen que no cometió, fue trasladado a la región sudamericana, un lugar del que intentará escapar para regresar a su tierra natal. Recurriendo al flashback de forma constante para contarnos la historia de Cheri-Bibi, el guionista francés va desvelando poco a poco elementos de una trama que, aún contando con gran número de personajes y localizaciones, no produce sensación de pérdida en ningún momento. Permitiéndose trastocar sensiblemente la conclusión original de la novela, Bertho otorga quizás mayor coherencia a la misma, y deja al tiempo un final más abierto del que Leroux planteara para su obra.

Acompasada a la perfección en todos los sentidos con el guión de Bertho, la labor de Boidin es sin duda el aspecto más sobresaliente de Cheri-Bibi. Con un lápiz sumamente trabajado, que cuida al máximo la ambientación de principios del s.XX, Boidin se olvida de las tintas para dar color directo sobre el grafito, lo que otorga al cómic una cualidad visual fascinante. El estilo del dibujo, alejado de lo que se le puede ver en otros trabajos suyos como Endurance (que no sólo comparte título con la obra de Luis Bustos que recomicdamos por el mes de junio) o Kerioth, caricaturiza a los personajes sin que se pierda por un momento un ápice de naturalidad y realismo (atención a los fondos) en ellos, algo a lo que ayuda de manera indefectible el magnífico color infográfico con una paleta que no hace ascos a ninguna tonalidad.

Cheri-Bibi se alza como toda una inesperada sorpresa en un mes en el que el cómic franco-belga en España será eclipsado, qué duda cabe, por ese nuevo álbum de Ásterix que recomicdábamos hace unos días o por la magistral Diario de un Ingenuo. Hagánse un favor y, al margen de comprar las aventuras del galo y de Spirou, dénle una oportunidad a este fantástico título. No se arrepentirán.

Sergio Benítez (304)

jueves, 29 de octubre de 2009

SIVIL GUAR

Guión: Sergio Ballester

Dibujo: Sergio Ballester

Editorial: Autoeditado

Formato: Libro Rústica. 48 Páginas

Precio: 5€

Calificación: 9/10

Tenía intención de que mi primera recomicdación fuera algún cómic profundo, bueno, bonito y barato, como algo de Taniguchi por decir algún autor, pero entre mi pila de cómics de este mes estaba este Sivil Guar. Sin lugar a dudas y sin exagerar, la mejor parodia que he leído en mi vida.

Con una grandísima influencia de los primeros comics de Superlópez (sobre todo el Supergrupo, como bien nos cuenta el autor en una entrevista) el cómic se centra en las partes más interesantes de la historia original de Civil War, como el nacimiento (y final) de los Illuminati, la persecución de Nitro por parte de Lobezno, el desenmascaramiento de Spiderman (uno de los mejores chistes-críticos hacia la historia original y hacia Marvel) y la de hostias que se dan entre supertíos registrados y no registrados. Pero no sólo cuenta estas historias de una forma paródica y humorística, sino que además lo hace de una forma coherente y sólida, con unos giros de guión inventados para la ocasión que a mi me han sorprendido bastante al tratarse de una parodia.

Uno de los grandes alicientes de esta lectura son los numerosos guiños que inundan el cómic pagina a pagina, viñeta a viñeta. Y son guiños de todo tipo: que si de series de animación, de actores reales, de cómics americanos y españoles (¿alguien se acuerda de Pafman?) y un largo etc., que hacen casi obligatoria la relectura para poder pillarlos todos (y tener un buen nivel de frikez). Otro detalle que tiene el cómic son la cantidad de extras que tenemos después de acabar la historia principal: Una entrevista al autor, respuestas a preguntas sin contestar de la trama (son solo coñas para rellenar, pero son graciosas), portadas alternativas dibujadas por el propio Sergio o por otros dibujantes españoles (como el creador de Pardillos, otra muy buena parodia, esta vez de Perdidos) y de postre unas cuantas tiras cómicas sobre Spiderman y su entorno. Destaca sobre todo la última de ella siendo una crítica (con bastante razón) hacia la película Lobezno: Origen, donde Masacre quiere venganza por lo que le han hecho en la peli (y si no sabes de qué estoy hablando. ¡ya estás tardando hombre! hay que incentivar el odio hacia la Fox, pégate una sesión de X-Men 3 y Lobezno: Origen...ganas tengo de que Marvel recupere los derechos...).

Es también este lado crítico e irónico hacia Marvel y algunas de las tontadas que ha hecho durante los últimos años ¡¡COFFMefistazoCOFF!! otro de los alicientes de esta lectura. Y para acabar quería señalar el enorme trabajo que ha tenido que ser hacer este cómic, autoeditarse a sí mismo y encima venderlo a tan buen precio. De verdad que es admirable. Por mi parte Sergio Ballester (también conocido como XSer) tiene un nuevo fan y esperaré impaciente su nueva parodia para volver a pasar otro buen rato riendo (aunque hay cosas que de lo absurdas que son es difícil de parodiar ¡¡COFFBatman RIPCOFF!!).

Sebastián (1)

SPIROU: DIARIO de un INGENUO

Guión: Émile Bravo

Dibujo: Émile Bravo

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Álbum Cartoné. 72 Páginas

Precio: 10.95€

Calificación: 9/10

La afirmaciones de los comentarios que circulan por la red son de un categórico aplastante. Desde los "si sólo puedes comprarte un cómic este mes, ese debe ser Diario de un Ingenuo", hasta aquellos que afirman sin pestañear que este "es uno de los álbumes más importantes del 2009", hay todo un rosario de opiniones que se apresuran en coincidir al alabar las muchísimas virtudes de la nueva obra de Émile Bravo. Y sí, por si quedaba alguna duda al respecto, yo me sumo a todas ellas con la misma fuerza adelantando, si es que la calificación no lo ha hecho ya, que en cuanto a cómic europeo, esta suerte de origen de Spirou ideado por el francés juega en la misma liga que todos aquellos títulos que este año nos han hecho vibrar hasta cotas sobresalientes (y no son muchos, no crean).

Pero claro está, al utilizar a Spirou, uno de mis personajes de tebeo francobelga más queridos sólo por detrás de Astérix, podría dar lugar a pensar que Émile Bravo parte con ventaja (con mucha ventaja de hecho) para granjearse unas muy buenas miras inciales. De hecho, el ser autor de uno de los títulos que más me conmovieron el pasado año (la maravillosa Mi Mamá está en América), también podría interpretarse como una clara ventaja a la hora de ganarse mis simpatías. Y en términos generales no os equivocaríais si así estuvieráis pensando ahora mismo, pero al respecto de Diario de un Ingenuo, el error no es completo, pero casi, ya que cualquier ventaja o simpatía previa, cualquier expectativa creada ante la lectura, cualquier empujoncito que uno le quisiera dar a esta magna obra sería de todo punto innecesario ya que, como resulta obvio después de su lectura, no le hacen falta para nada.

La historia de Diario de un Ingenuo, o al menos su base argumental, es de sobra conocida por cualquiera que siga de cerca el cómic de origen francófono. Pero como por aquí suele haber mucho pijamero recalcitrante, no resulta fútil mover algo de curiosidad en aquellos que no tengan claro si "el mejor cómic europeo del año" vale o no la pena. Arrancando un año después de su fecha de creación original (el personaje inició su andadura en la revista Journal de Spirou en 1938 por mano de Rob-Vel) Bravo nos introduce al eterno botones en los días previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Tal evento, y la magnitud histórica que atesora, es usado por el autor para situar al simpático personaje como ignorante centro de muchos acontecimientos que van teniendo lugar en el Moustique, el hotel en el que Rob-Vel ideó inicialmente las aventuras del personaje. Sin ánimo de reventar ni un ápice de la trama más allá de lo que figura en la contraportada del tomo, me limito a reproducir tal cual algunas de las frases incluídas por Planeta en ésta: ¿Cómo puede un adolescente que aguanta las puertas de un hotel convertirse en el joven aventurero que conocemos?. ¿Por qué escogerá conservar su traje? ¿De dónde procede su indefectible amistad con Fantasio? ¿Y Spip?.

Dando respuesta precisa a todas esas y muchas más cuestiones que todos aquellos que hemos leído al personaje nos hemos hecho alguna vez, Bravo plantea con Diario de un Ingenuo un sentido homenaje a Spirou desde muchos niveles de significado. El más evidente, el visual, nos devuelve a la estructura del cómic clásico franco-belga, con sus quince viñetas por página y muchos bocadillos de diálogo que enriquecen la lectura sobremanera. Pero la estructura de viñetas no es el único elemento visual con el que el autor homenajea a toda una forma de hacer BD, y ahí están para demostrarlo las constantes referencias visuales a uno de los maestros de la línea clara, el gran Hergé y, no podía ser de otra manera, a aquél que más influyó en que Spirou tenga hoy la categoría que tiene, el no menos grande Franquin. Y todo ello lo hace sin olvidarse ni un momento en que su trazo siga manteniendo la brillante personalidad que le veíamos en Mi Mamá está en América, siendo cada página del tomo, ante todo, una pequeña obra de arte.

Y si sorprendente resulta la forma en la que el cómic se nos presenta, mucho más lo es como Bravo estructura la historia, como hace que esta se vaya desvelando y las conclusiones que termina arrojando. Como ya hemos comentado, el tomar como inicio de la misma el año 1939, es toda una declaración de principios: no sólo es el Diario de un Ingenuo un relato en el que se narre el paso de la adolescencia a la madurez de un personaje como Spirou (a través de varias experiencias vitales que todos hemos sufrido alguna vez como el primer trabajo o el primer amor), sino que al situar a nuestro héroe en tan delicada fecha, el autor nos habla y mucho del equivalente que supuso en la historia de la humanidad la contienda bélica en términos de culminación de un periodo y paso a uno muy diferente. Pero no se queda ahí el artista, consiguiendo con la obra trazar de manera sublime un pasado de gran coherencia con todo el bagaje que el protagonista ha llegado a arrastrar en sus setenta años de historia. Y en este sentido caben destacar tanto la forma de introducir a Fantasio (como un personaje alocado muy alejado de la seriedad con la que después le hemos conocido), como la explicación que Bravo da de por qué Spip es capaz de pensar.

Es precisamente ahí, en la soterrada crueldad que desprende una ardilla que siempre se ha caracterizado por su mordacidad y soberbia, donde Bravo, con un epílogo que sólo puede ser calificado de magistral, acerca posturas hacia ese humor tan negro que Franquin nos legó a los amantes del noveno arte, resultando inevitable leer esas últimas viñetas y no imaginar al autor de Tomás el Gafe sintiéndose
más que honrado allá donde esté al comprobar como los que han venido después de él siguen perpetuando su tremendo y cáustico ingenio.

Sergio Benítez (303)

EDITORIAL

Hoy es un gran día para este blog. Un día de celebración por un doble motivo. El primero, como podréis comprobar esta misma tarde, es la incorporación de un nuevo recomicdador. Sebastián en su nombre, Goku Jr. el nick con el que seguro lo conoceréis los que seáis usuarios habituales de la blogosfera comiquera. Con él, y la recuperación de un Toni que está a la vuelta de la esquina, lecturas reCOMICdadas amplía un poquito más su familia para poder acercarse a más géneros, ya que, como su apodo inequívocamente indica, Sebastián es un loco del manga, algo que se podrá empezar a ver por aquí a partir de la semana que viene.

El segundo motivo es que lecturas reCOMICdadas da el salto a la calle, al papel impreso. Y lo hace en el suplemento de cultura de El Correo de Andalucía que hoy mismo se publica con una página completa (cuya periodicidad será semanal) en la que un servidor hablará, como ya lleva haciendo por aquí desde hace más de un año, de aquellos cómics en los que hay que fijarse a la hora de acercarse a nuestra tienda habitual. Así que ya sabéis, los que viváis en Andalucía (sobre todo en Sevilla, aunque el rotativo también llegue a otras provincias) comprad los jueves El Correo, los que no, que se pongan en contacto conmigo en la dirección sebelo2 de gmail, y recibirán un .pdf en su correo electrónico con la página en cuestión, aunque desde la redacción me han comentado que es probable que desde hoy mismo el suplemento cuente con su versión digital, así que estad atentos

Lo que decía, un día muy grande. ¡A disfrutarlo!

Nuff' said!

miércoles, 28 de octubre de 2009

HISTORIAS de la TABERNA GALÁCTICA



Guión: Josep María Beá

Dibujo: Josep María Beá

Editorial: Toutain

Formato: Álbum Rústica. 130 Páginas

Calificación: 9.5/10

A los redactores de este blog nos duele la boca, o más bien los dedos, de recomendar por activa y por pasiva, por exclamativa e imperativa y de manera llana, esdrújula y sobresdrújula que la generación Toutain fue algo muy grande y que la deuda que con ella tiene la actual industria española del cómic sigue sin ser saldada.

Se recuperan cosillas aquí y allá pero a un ritmo que ni Falete corriendo los cien metros vallas. Una pena que tan solo Glénat intente publicar algunas obras que en los 70 y 80 significaron tanto para los lectores. Nos queda el consuelo de los tontos, la cosa siempre puede ser peor, pero claro, a uno se le queda cara de tonto cuando todo el mundo busca obras maestras fuera de nuestras fronteras y a nadie se le ocurre echar un ojeada de puertas para dentro.

Josep María Beá fue pieza clave en esa época comiquera. Parte de su trabajo se recogió en revistas como Creepy o Zona 84 (más tarde 1984) y contaban con un sello característico. Un dibujo muy trabajado y detallado y unos guiones llenos de imaginación y conceptos como nunca se han visto en el medio.

Las Historias de la Taberna Galáctica son un referente en el tebeo patrio. Galardonada en 1980 por la antes mencionada revista 1984 despliega un universo fantástico y de posibilidades casi ilimitadas. La Taberna Galáctica es un lugar de encuentro de todo tipo de razas, terrestres y extraterrestres, robóticas y cibernéticas. Cada corrillo que se forma en el tugurio tiene una historia que contar. Una historia que puede ser despiadada, cómica, triste, intensa, con o sin moraleja, cruel, erótica, terrorífica…

Un amplísimo abanico de ideas que se despliega a lo largo de los dieciséis relatos orquestados por Beá y que deja con ganas de más no sólo por la estructura tan adictiva con que cuenta el libro. El dibujo del catalán invita al lector a buscar y rebuscar detalles que en un primer vistazo ha podido pasar desapercibido y cuyo único propósito es enriquecer una obra, ya de por sí, prácticamente inmejorable.

Desconozco si la cuidada edición que hoy se puede encontrar de Glénat cuenta con el prologo de Carlos Giménez que aparece en la de Toutain. Sea como fuere, que nadie se pierda este maravilloso tebeo que redefinió el concepto de ciencia ficción española. Pocas veces un autor ha desplegado tantas ideas en un cómic y ha salido tan victorioso como Beá. Todo un clásico que ha tenido la suerte de ser recuperado pero que a nadie se le olvide que, como éste, aun quedan muchos por redescubrir. ¿Coleccionable Toutain? Naaaaaa. Demasiado bueno para ser cierto. ¿O no? En el universo Beá todo podía ocurrir. Quizás si...

Marione (2ª Época#10)

ANTIKAMASUTRA

Texto: Maïa Mazaurette

Ilustración: Arthur de Pins

Editorial: dib-buks

Formato: Libro Cartoné. 64 Páginas

Precio: 14€

Calificación: 8.5/10

Lo sé, lo sé. Tengo muy claro lo que vais a decirme: que qué diantres hago recomicdando esto cuando cuando ni siquiera es un cómic. La respuesta a tan lógica pregunta tiene un nombre propio: Arthur de Pins. El dibujante francés (al que aquellos que nos acerquemos el próximo mes a Sevilla tendremos la oportunidad de conocer en persona) me encandiló este pasado verano con su fresquísima e hilarante Pecados Veniales, y desde su lectura tenía muy claro que todo aquello que dib-buks tuviera a bien seguir editando de él iba a terminar en mis manos. Bien es cierto que esta intención iba orientada a todo aquello que fuera cómic, pero claro está, puestos a ser francos, ¿cómo resistirse a un libro tan cuco (en una estupenda edición) con un tema tan atrayente como el sexo?. Vamos, ¿a qué liberal declarado no le gusta leer sobre sexo?. Pues eso.

Sin mucha idea acerca de lo que iba a encontrarme más allá de lo que su título dejaba entrever, la lectura de AntiKamasutra ha sido una constante sorpresa de principio a fin. Creyendo que lo que encerraban las cubiertas eran una serie de chistes o tiras (a la manera de Pecados Veniales) arremetiendo contra todos los tópicos que siempre se asocian al libro hindú, lo que realmente albergan las sesenta y dos páginas de esta obra es una constante digresión acerca del sexo desde todos los aspectos imaginables menos el de las posturas que normalmente relacionaríamos con el Kamasutra. Desde esta perspectiva, la labor de Maïa Mazaurette es fácillmente calificable como genial, ya que abordando la naturaleza del ser humano desde su aspecto más primario, la escritora traza un preciso análisis no sólo del hombre y de la mujer, sino de esta sociedad tan sumamente mediatizada en la que nos ha tocado vivir. Y ahí precisamente es dónde da en el clavo, arremetiendo sin tapujos y ningún tipo de cortapisas contra todo aquello que modela comportamientos o va encaminado a convertirnos en clones de un mismo estereotipo. Dolorosamente franco e irreverente hasta límites cáusticos (las "citas" de Moisés o Jesucristo son sangrantes) Mazaurette envuelve todo su discurso con un sentido del humor directo, fresco y, sobre todo, muy honesto, algo que se agradece sobremanera en esta época tan cínica en la que vivimos.

Y supongo que os estaréis preguntando, ¿y de Pins qué?. Pues el dibujante no se queda atrás, y aunque su labor quede relegada a mero ilustrador del brillante ensayo que engarza su compañera, no es por ello desdeñable, ya que si Mazaurette consigue hacernos reir a carcajadas, el artista no se queda atrás, condensando mucha información y humor en un simple dibujo que se adhiere a la misma tónica gráfica que habíamos podido observarle en su anterior obra. Es este AntiKamasutra en definitiva un libro que no sólo se limita a hacernos reir, sino que mueve a la reflexión dándonos en la cara con verdades como puños y que, sin duda alguna, debería ser muy recomendado a todas aquellas parejas que conozcáis. En serio. La cantidad de tópicos que derriba lo han convertido tras su lectura en uno de los libros sobre sexo más interesantes, cercanos y clarificadores que he tenido la oportunidad de leer...que no es poco.

Sergio Benítez (302)

martes, 27 de octubre de 2009

PVP

Guión: Scott Kurtz

Dibujo: Scott Kurtz

Editorial: Image

Formato: Varios

Precio: Varios

Calificación: 7/10

Desde que puedo recordar, siempre me han gustado las tiras cómicas. Empezando por Carlitos y Snoopy (que flaco favor le hicieron los llaveritos y los pijos a este pobre perro), siguiendo por Garfield, Orson, Robotman, hasta los mas recientes Calvin y Hobbes o Liberty Meadows, siempre me ha gustado esa libertad que te otorga el formato de la tira, el saber que puedes permitirte el lujo de leer solo una, pero que al final tendrás tu pequeña historia contada, tu planteamiento, nudo y desenlace, y una pequeña sonrisa de regalo al final. Pero no nos engañemos, si la tira es buena, como las que cito, nos pasara igual que con las Pringles, que una vez empiezas, ya no hay quien nos pare.


Por esta razón, y animado por las criticas y recomendaciones que autores como Kurt Busiek, Robert Kirkman o Frank Cho hacían de la obra, no tarde mucho en hacerme con los primeros tomos que recopilaban las tiras diarias de PVP.


Como su nombre indica, Player versus Player (PVP) nos cuenta el quehacer diario de los trabajadores (por así llamarlos, aunque no den palo al agua) de una revista dedicada a los videojuegos. Entre su plantilla encntraremos a Cole, el editor jefe, Brent, director creativo, su novia intermitente y redactora, Jade, o Francis, el soporte técnico de la empresa. No, no me olvido de Skull, es que lo he dejado para el final, porque no todas las revistas de videojuegos tienen un troll azul como becario… Quitando lo del troll, todo parece normal, ¿no? Pues no. Todos estos personajes y Marci, Max y los que se irán añadiendo conforme avanza la serie, son todos una panda de freakies, que no dudaran en escaquearse del trabajo para ir a ver la ultima peli de estreno, disfrazarse para echar una partida de rol en vivo o jugar en la X-Box sin descanso.


Afortunadamente, no todo son videojuegos en PVP, o me hubieran perdido desde el principio, porque mis referencias terminan en el Tetris y el Arkanoid. Y es que aquí todo es susceptible de ser parodiado (la mejor forma de homenaje, según dicen). Matrix, Liberty Meadows, Los 4 Fantasticos, Indiana Jones o Star Wars son sólo unos pocos ejemplos de lo que PVP ha convertido en su sello propio. No es extraño ver a sus protagonistas disfrazados, en las versiones mas estrambóticas de nuestros héroes y personajes de ficción favoritos. Y por el camino, convenciones de comics, Dragones y Mazmorras, apariciones estelares de dibujantes y personajes, Pac-man, gatos domésticos que quieren dominar el mundo (este es mi debilidad), y mucho, mucho humor.


Excepto en el primero de los tomos, que recopilaba las primeras historias publicadas por Dork Storm Press, donde se hacia uso del formato grafico habitual de comic-book y se contaban pequeñas historias autoconclusivas de ocho o diez paginas, en los cinco tomos siguientes publicados hasta la fecha, se adopta el formato tira, y de hecho, hay que leer el tomo de forma horizontal, con dos tiras por pagina.


Pero, ¿Quién esta detrás de PVP? Pues en este caso, y como tantos otros autores de tiras, Scott Kurtz se encarga tanto del guión como del dibujo, con un resultado más que satisfactorio. El dibujo, sencillo, en blanco y negro y en dos dimensiones, sin mucha profundidad, aprovecha el espacio que tiene, que no es mucho, para contarnos personajes y situaciones, teniendo en cuenta que muy pocas veces el autor saca a los personajes de las oficinas de la revista que da nombre a la tira.


En resumen, una lectura fresca y divertida, muy actual, y que al termino de cada tomo, deja con ganas de mas. ¡Ah! Se me olvidaba. Como estamos en época de crisis (algo habréis oído, seguro) y de todas formas, nadie se ha animado en nuestro país a publicar la serie de Image, vuestro querido recomicdador os enlaza con la pagina donde se publican las tiras originales de PVP de forma diaria y gratuita, ¡y además en color!… Eso si, sólo para los que chapurren un poquillo de inglés. Luego no me vengáis con que la gente no lee porque los precios son desorbitados, ¿eh?. Ya no hay excusas. Pasaros por PVPonline y me decís que os parece. (¿Has visto, jefe?, ¡¡¡criticas interactivas!!!...vaya "pedaso" de blog…)


Jose (21)

PLANETARY

Guión: Warren Ellis

Dibujo: John Cassaday

Editorial: Wildstorm

Formato: 27 Cómic-books. 24/40 Páginas

Precio: $2.99-3.99

Calificación: 9.5/10

¿El año?. 1998

¿El mes?....pues la verdad es que no lo recuerdo, pero tengo la impresión de que era verano...no, verano, no, más bien principios de otoño.

¿El cómic?. Un Gen 13 número 33 (y no preguntéis, ya he dicho más de una vez que tengo un pasado muy pijamista) guionizado por John Arcudi y dibujado por un Gary Frank excelentemente entintado por Cam Smith.

Todo esto no sería de gran relevancia sino fuera porque como complemente de tan irregular tebeo (lo único medio bueno de Gen 13 fueron sus inicios) los lectores nos encontrábamos con una pequeña sorpresa en forma de historia de ocho páginas en las que Wildstorm nos presentaba una nueva serie llamada Planetary, guionizada por un Ellis que por aquél entonces ya había comenzando a demostrar lo que podía hacer con una serie tan irregular como Stormwatch y dibujado por un virtual desconocido, al menos para el que esto suscribe, llamado John Cassaday. La historia en sí era una mera anécdota para que conociéramos a Elijah Snow, Jakita Wagner y Drummer, tres miembros de una organización privada de alcance global llamada Planetary. Poco podíamos imaginar entonces que esas ocho páginas, que ya servían de adelanto a ciertos intereses que el guionista explotaría después (con esa reimaginación brillante del origen de Hulk), darían lugar a una de las mejores series del panorama americano de la última década.

Lo primero que llamará la atención de los que nunca hayan oído hablar de esta magna serie (y si eso es así más vale que dejes de leer y salgas corriendo a ver que puedes encontrar en tu tienda habitual) es que Ellis y Cassaday hayan tardado ¡once años! en sacar ¡veintisiete números!. Haciendo unas matemáticas facilonas no llegaría ni a dos ejemplares y medio al año, algo que, conocido de antemano, es de suponer que hubiera hecho temblar al editor más pintado. La causa directa de ello es el afán perfeccionista que ambos abrazaron como religión tras comenzar la colección. Tanto es así que, según se cuenta, ni Ellis ni Cassaday han dado un número por terminado hasta no quedar completamente satisfechos con él, algo impensable en, por ejemplo, una de las cabeceras mutantes. Pero claro, no estamos ante un título cualquiera de esos que Marvel o DC sacan como churros con guionistas y dibujantes más mercenarios de la profesión que otra cosa. No. Aquí estamos tratando con algo mucho más serio y sesudo llamado, qué duda cabe, a formar parte indeleble de la historia del noveno arte.

Siete meses después de esas ocho páginas (que también aparecían como complemento del C.23 número seis, si es que hay alguien a quien le interese tan inútil dato) aparece el primer número de la serie regular, y utilizando una de esas frases comerciales que tanto gustan a los yanquis, "nada volverá a ser lo mismo". Ignorando hasta cierto punto la presentación que había supuesto el complemento, Ellis narra en este primer ejemplar la "incorporación" de Elijah Snow, un hijo del s.XX (del mismo modo que lo era Jenny Sparks, la líder de Authority) con muy mala baba y poderes de control de temperatura, al grupo Planetary formado por Jakita, con poderes de gran velocidad y fuerza y una tendencia incontrolable a pegarle a todo aquello que se mueve y The Drummer, un joven capaz de hablar con cualquier tipo de máquina y de ver la información que circula por el aire.

Con una formación que se mantendrá perenne a lo largo de los veintisiete números que componen la serie, el primero sirve asimismo para hacerse una idea más clara de aquello que se intuía en el complemento, que Planetary va a servir a Ellis como un sentido y continuo homenaje a la cultura popular del s.XX en todo lo que ella ha llegado a serle de inspiración. Así, en este primer ejemplar, el escritor presenta a un grupo de héroes de principios/mediados del siglo pasado en el que no es difícil adivinar las versiones de Doc Savage (nombrado aquí como Doc Brass), The Shadow (the Spider), Tarzán (Lord Shackleton) o Hark (claramente inspirado en Fumanchú). Además, el guionista también comienza a hacer uso de esa característica que tanto ha sabido desarrollar, y que no es otra que la tecno-jerga con la que describe las más alucinantes invenciones, explicando aquí el multiverso como un "Copo de Nieve". Por su parte, Cassaday, aún primerizo, ya apunta maneras tanto en la precisa caracterización de sus personajes, como en el storytelling, aunque en este último aspecto este todavía a años luz de lo que llegará a conseguir.

Tras cuatro primeros números en los que Ellis
se dedica a homenajear a los filmes de Godzilla, el cine de fantasmas chino o el de acción a-la-John-Woo, el cuarto introduce un concepto que resultará muy familiar a aquellos que se dejaran encandilar por las maravillas de Authority, la Sangría, ese corredor entre universos por el que se mueve la nave del grupo que tan buenos momentos nos hizo pasar en manos del guionista inglés o de su compatriota Mark Millar. Pero, ¡ay!, tras estos cuatro ejemplares, comienzan los problemas de regularidad de la serie, necesitando los autores diecinueve meses para completar los doce primeros números de Planetary (que fueron recopilados en un Omnibus de obligatoria presencia en toda tebeoteca que se precie, allá por el 2002).

Hasta ese número doce, que en cierto modo cierra una primera etapa de la serie, habrá pasado de todo. Ellis sigue introduciendo cuantos más homenajes o variaciones de iconos de la cultura popular, mejor, y ello provoca que la lectura de Planetary sea un auténtico gustazo para todos aquellos amantes del cine, la literatura y, sobre todo, el mundo del cómic. Por las muchas páginas que componen esa primera docena, el guionista oriundo de Essex trae a las páginas de su criatura a Los Cuatro Fantásticos (que convierte en la némesis del trío de Planetary y en el enemigo a combatir a lo largo de toda la colección); homenajea a los compatriotas y colegas de profesión que desembarcaron en Estados Unidos en los ochenta (con especial atención por Moore y Morrison) dando al tiempo a entender la procedencia del Spider Jerusalem de su Transmetropolitan; rememora todos aquellos arquetipos que caracterizaron el cine de ciencia-ficción de los años cincuenta y sesenta; da toda una lección a los guionistas de Superman, Wonder Woman o Green Lantern al reinventarlos en poquísimas páginas; trae a la acción a un personaje claramente inspirado en el Nick Furia de Steranko...y todo ello mientras hace avanzar la historia a cada página y viñeta. Ahí es nada.

Y a todo esto, ¿qué pasa con Cassaday?. Pues muy simple, que el dibujante comienza a encontrar formas de reinventarse continuamente, sin dar muestras de un cansancio que por otra parte hubiese resultado difícil de comprender dada la gran variedad de situaciones que los guiones le van exigiendo y efectuando un salto cualitativo asombroso entre lo que podemos ver en los primeros números en comparación con el duodécimo, y de éste con el décimotercero, uno en el que Ellis sigue metiendo personajes como Sherlock Holmes o Drácula y con el que Cassaday demuestra que es capaz de controlar a la perfección la acción aunque para ello tenga que ceñirse al ámbito de una habitación.

Lamentablemente, si en lo estrictamente artístico, tanto guionista como dibujante dan el do de pecho, es a partir de este número trece cuando la colección comienza a sufrir de forma más acusada los retrasos en la aparición de la siguiente aventura. Así, si hasta aquí el máximo retraso que se había producido era de noventa días, desde aquí, pasaremos de esa trimestralidad a saltos que abarcaran desde los veinticuatro meses, los transcurridos entre el número quince y el dieciséis, hasta los tres años que han pasado desde el veintiséis hasta la reciente aparición del veintisiete y último. Una periodicidad dispersa (y me estoy quedando corto) que ante todo ha sido una dura prueba para aquellos que esperábamos cada nueva entrega como agua de mayo.

¿Y qué ha pasado en esos quince números?. De todo. Ha pasado de todo. Sin querer entrar en detalles (aunque cualquiera lo diría por la monstruosa extensión que tiene ya esta recomicdación) Ellis conjuga a la perfección los homenajes que sigue sacando en casi cada número - y en este sentido presten atención al de las películas de artes marciales, aquél que hace a Julio Verne, el que se marca con las historias a lo Galactus o la magnífica revisión que hace del Llanero Solitario - con el progresivo avance del doble pero único macguffin que llega a utilizar. ¿Cómo?. ¿Que qué es eso de doble pero único?. Sencillo. Por más que parezca que Ellis establece un doble objetivo en la serie con el enfrentamiento de Planetary contra Los Cuatro por un lado, y la recuperación de un antiguo miembro por otro, en realidad el guionista nos está engañando vilmente, y ambas no son sino dos caras de una única moneda. Una moneda que llegado al final, se centra en ese prolongado último número en atar todos los cabos sueltos, y ahí es donde radica ese medio punto que le falta a la serie para alcanzar un hasta entonces merecidísimo diez.

Ya sea tanto en el trabajo del guionista (atención a los alucinógenos pero coherentes diálogos del número veintiuno) como en la soberbia labor de un Cassaday que literalmente se sale a cada nuevo número (y aquí sería imposible destacar uno sobre otro), lo cierto es que el gargantuesco lapso de tiempo transcurrido entre el penúltimo y último no sienta bien a la serie; no ya por el ritmo, eso es obvio, sino porque, como era de esperar, se muestra incapaz de cubrir todas las expectativas que a lo largo de los años había conseguido generar. Pero quizás eso sea buscarle tres pies al gato cuando, reitero, estamos hablando de una de las colecciones americanas más atípicas, arriesgadas, bien escritas y mejor dibujadas que he tenido el placer de leer en los últimos tiempos. Y si eso no les convence, me limito a instarles a que lean la frase que acompaña al título del blog de Jotace...no tengo nada más que añadir.

Sergio Benítez (301)

lunes, 26 de octubre de 2009

SHOWCASE JONAH HEX

Guión: Robert Kaniger, Denny O'Neil & VVAA

Dibujo: Neal Adams, J.L.García-López & VVAA

Editorial: Planeta DeAgostini

Formato: Libro Rústica. 528 Páginas

Precio: 19.95€

Calificación: 7.5/10

En más de una, en más de dos, e incluso en más de tres ocasiones creo que os he comentado que el western y yo no somos demasiado amigos. No sé cuál es el motivo, pero nunca he terminado de pillarle el gusto al tema de los indios y los vaqueros. Ni en mi infancia cuando los indios eran los malos malosos a los que los heróicos vaqueros tenía que exterminar ni ahora, en la que el punto de vista ha cambiado de héroes de las praderas a cínicos asesinos genocidas. Y además tenemos el agravante de que mi suegro, adorador del género, solía ponerte todas y cada una de las tardes el canal autonómico valenciano dónde durante una buena temporada fueron emitiendo en la sobremesa día tras día y tras día cienes y cienes de películas "del Oeste" justo antes del "Walker Texas Power Ranger", pero éso ya es otra historia.

En cambio no tengo más que rendirme a los pies del tomo que recopila las arcaicas aventuras del vaquero desfigurado más famoso del Universo DC, si es que hay otro. Que otros vaqueros hay, pero no me suenan que estén desfigurados. Aunque véte tú a saber, que uno no es la Wikipedia.

Bueno, pues en éste megatocho de más de quinientas páginas (como se molestaron los señores de DC en su día y Planeta actualmente en poner destacadamente en la portada) tenemos un buen puñado de historias protagonizadas por él. Y para completar las páginas hasta alcanzar la duración normal de los Showcases, unas cuantas historias más ambientadas y protagonizadas por más personajes del universo "vaqueriano" de DC de principios de los 70. Aunque un servidor considera éste "complemento" una tontuna, pues Jonah protagonizó la cabecera de Weird Western Tales del diez al treinta y ocho antes de tener serie propia, y aquí cortan en el treinta y tres para dar paso a ésas otras historias. Que no es por quejarme, pero me resulta curioso que DC no se haya decidido a finiquitar toda la etapa de Jonah en un tomo y dejar ése material para más adelante.

De todas formas, en cuanto a las historias, podemos considerar que son casi todas autoconclusivas, si bien se ciñen a un esquema básico (Jonah llega a un nuevo poblado, mata a unos forajidos que perseguía como cazarrecompensas, se plantea un problema local, Jonah lo soluciona y se marcha) os puedo asegurar que al carecer de la narrativa descomprimida no da en ningún momento sensación de perder el tiempo ni, sorprendentemente, de ser repetitivas. Es más, en la actual serie de Vertigo protagonizada por éste caballero se repite la misma fórmula narrativa. Si bien en las últimas grapas se han decidido a arrancar una saguita de varios números. Y es que ¿si la fórmula funciona, para qué cambiarla?

Para aquellos que no conozcan al protagonista de la serie, que sepáis que Jonah se nos muestra como un tipo duro, más chulo que un ocho, sin escrúpulos ni remordimientos. O al menos así es la fachada que pretende mantener de cara a la galería, pues en más de una historia descubrimos que tiene su corazoncito y muchas veces a través de los bocadillos de pensamiento vemos como se esfuerza en autojustificarse de cualquier manera para así mostar a los demás que no le importa un rábano todo aquello que les pase, lo que piensen u opinen, aunque nosotros sabemos que no es así.

A pesar de la treintena de años que soportan en sus espaldas, las historias no resultan de viejas o caducas, pues al ser ambientadas en el lejano oeste son bastante atemporales y siguen funcionando bien en la actualidad. Al fin y al cabo todos los clichés sobre ésa época siguen siendo más o menos los mismos ahora que hace treinta años. Y otra de las particularidades de éstas historias es que algunas de ellas son bastante duras y no se cortan a la hora de mostrar sin censura alguna lo salvaje del salvaje oeste (hay una imagen de una tribu india masacrada que me puso el corazón en un puño).

En fín, buenas historias, dibujo decente, "glorioso blanco y negro", quinientas treinta páginas y por sólo 19,95€. ¿A qué esperas para comprarlo? Si no lo haces igual Planeta nos deja sin el segundo Showcase que finiquita la etapa de Weird Western Tales y llega hasta el veintidós de su primera serie. Por no añadir que la actual serie de Vertigo que tampoco está nada mal y que lleva unos mesescillos estancada sin salir ningún tomo.

Saludos!

Nacho (23)

El ANIVERSARIO de ASTÉRIX y OBÉLIX

Guión: René Goscinny & Albert Uderzo

Dibujo: Albert Uderzo

Editorial: Salvat

Formato: Álbum Cartoné. 56 Páginas

Precio: 12€

Calificación: 6/10

Si algo ha quedado bien patente por activa y pasiva desde que René Goscinny falleciera allá por 1977 es que, sin él, Astérix nunca volvió a ser lo mismo. Bien es cierto, y no vamos ahora a restarle méritos a Uderzo, que desde el último álbum de las aventuras del galo que ambos idearon juntos, alguno ha habido que ha sabido capturar de nuevo la esencia del humor que tan bien sabía destilar el guionista, y títulos como La Gran Zanja, La Odisea de Astérix o Astérix en la India, atesoran mucho de lo que hizo grande al personaje. Lamentablemente, el nivel del resto de la producción de Uderzo en solitario nunca ha sabido estar a la altura, al menos en lo que a guión se refiere (porque en lo visual el artista no ha hecho más que seguir sorprendiéndonos), siendo en este sentido El Cielo se nos Cae Encima la muestra más olvidable de ello, con una historia sin pies ni cabeza en la que el dibujante arremetía contra los dibujos animados, los superhéroes o el manga....vamos, contra todo que alguna vez haya hecho sombra al héroe galo.

Anunciado a bombo y platillo, este álbum que conmemora el cincuenta aniversario de la creación de uno de los personajes más universales del cómic mundial suponía un hálito de esperanza en la tónica que la serie venía arrastrando, ya que se "suponía" que parte del mismo venía guionizado por Goscinny. Pero la expectativa previa se da de bruces con la cruda realidad cuando uno abre el álbum, lo repasa por encima, y descubre que lo que está atribuido al genial guionista no es más que una anecdótica Guía de Viajes Coquelus, aparecida en la revista Pilote en 1966. Con el jarro de agua fría que eso supone antes incluso de empezar la lectura, se pueden imaginar las ganas con las que acometí ésta.

Intentando dejar de lado los prejuicios lo cierto es que por mucha voluntad que se le ponga, lo mejor que se puede decir de este Aniversario de Astérix y Obélix es que es anodino hasta el cansancio, aunque tengo mis serias dudas acerca de si afirmar eso es bueno o no. La historia, si es que hay tal, gira en torno a la irreductible aldea y a cómo se prepara para celebrar el cumpleaños de sus dos miembros más conocidos. Para ello, Uderzo recurre a una narración fragmentada, más ocupada en lo anecdótico que resulte ver a personajes que hacía tiempo no salían en la serie (por ejemplo Numerobis, el arquitecto de Astérix y Cleopatra) que en tratar de hilar un discurso coherente. Así, y tras un prológo simpático, en el que se nos ofrece una visión de que habría pasado si los personajes hubieran envejecido a un ritmo natural, el dibujante se dedica a ir de aquí para allá sin rumbo fijo, metiendo con calzador chistes contemporáneos totalmente descontextualizados (lo del Operación Triunfo con Asurancetúrix es de juzgado de guardia) y ofreciéndonos un final abrupto que no hace sino corroborar lo casual de toda la confección del álbum.

Con un dibujo al que no se le puede sacar ni una falla (magníficas las versiones de pinturas famosas con esos personajes que tanto hemos llegado a querer), El Aniversario de Astérix y Obélix debería ser, ya sí, la despedida definitiva del personaje, antes de que Uderzo pueda alcanzar cotas más bajas en cuanto a la historia. Pero claro, ¿cómo renunciar a la gallina de los huevos de oro?. Es por esto que rumores muy fehacientes apuntan a que si bien el dibujante se retiraría definitivamente después de este álbum, la serie seguiría en otra manos. Quién sabe, quizás sea esta la forma de resucitar a los galos para las futuras generaciones...¿alguien ha dicho Munuera como dibujante?

Sergio Benítez (300)

viernes, 23 de octubre de 2009

¡CHHHT!

Guión: Jason

Dibujo: Jason

Editorial: Astiberri

Formato: Libro Rústica. 128 Páginas

Precio: 12€

Calificación: 8/10

Poniendo fin al recorrido que hemos venido efectuando desde hace unos meses por la obra de Jason, llegamos a ¡Chhht!, primero de los tebeos del autor noruego que se publicó en España y singular recital de maestría narrativa por un autor cuya evolución ha ido al revés de como se puede observar en algunos de sus compañeros de profesión: si la evolución a la hora de contar una historia lleva en algún momento a prescindir de la palabra para que sean las imágenes las que nos transmitan aquella, Jason comienza en este punto para, en las lecturas ya recomicdadas por estos lares, ir añadiendo poco a poco el uso de la voz a sus antropomorfizados personajes, aunque nunca llegará a abusar de ella.

Con un cuervo como protagonista, Jason explota en ¡Chhht! las mismas habilidades narrativas que le hemos podido ver en sus obras posteriores, con la diferencia de que en algunas de las muchas historias cortas que componen este tomo, el autor se muestre extremadamente críptico, dificultando bastante la aprehensión de lo que quiere transmitir, un mensaje que queda claramente expuesto en unos momentos, para pasar a oscurecerse en el siguiente. Cargando las tintas en la intensa fuerza con la que se sabe capacitado a la hora de hacer llegar sentimientos como la melancolía, la desesperanza o la pérdida, Jason elige esta última, centrada de nuevo en la ausencia de un ser querido, para comenzar la dispar narración con una intensidad impresionante.

El humor, aunque sea agridulce, también tiene cabida entre la miríada de facetas que el noruego es capaz de abarcar, y es inevitable no esbozar una pequeña sonrisa al contemplar la forma en la que nos muestra como la muerte se apega a aquellos que deben fenecer. A partir de ahí, y casi siempre mediante una cerrada estructura de 2x3 viñetas por página (que rara vez es rota), Jason dibuja con mayor o menor habilidad relatos que van desde el correr del tiempo cuando un hijo hace aparición en nuestras vidas, hasta todo lo que puede pasar por nuestra cabeza cuando somos engañados y el despecho hace presa de nuestros pensamientos.

Es a partir de este último cuando la lectura se vuelve más obscura y compleja de entender, dejando un sabor agridulce final que aún así no es capaz de arruinar el recuerdo del grueso de una obra que si algo demuestra es la gigantesca capacidad que Jason ha venido demostrando desde el inicio de su carrera, una corta pero impresionante trayectoria de un autor que ya forma parte de aquellos elegidos a los que seguiré haga lo que haga.

Sergio Benítez (299)

jueves, 22 de octubre de 2009

RESIDUOS

Guión: David Muñoz & Antonio Trashorras

Dibujo: Luis Bustos

Editorial: Glénat

Formato: Álbum Cartoné. 48 Páginas

Precio: 3.33€

Calificación: 6.5/10

Un viernes cualquiera. Salgo del cine de ver cualquier película y de camino a casa paro en Carrefour para comprar algunas cosillas que faltan en la despensa. Entro en el centro comercial y, como ya es costumbre, me dirijo primero a la sección de películas y libros. Un cartel llama mi atención. 3x2. Me voy acercando. Sorpresa mayúscula. La oferta es de cómics. Llego a la góndola en cuestión. Una ingente cantidad de álbumes en tapa dura de Glénat asalta mi vista. La sorpresa crece cuando veo que en el susodicho cartel indica: Llévate 3 cómics por 5€ y paga sólo dos. No me queda más remedio que hacerle caso a tan tentadora exhortación. Termino en caja con una bolsa de pan de molde, un par de tarrinas de helado y tres de los cómics que más han despertado mi curiosidad. Los dos volúmenes de ARI (guionizados por Hernán Migoya y dibujados por Man) y este de Residuos. Un cómic que me convence por partida doble. Primero por venir guionizado por el tándem que escribió El Espinazo del Diablo (para mi gusto lo mejor de Del Toro junto a El Laberinto del Fauno). Segundo porque el dibujo es de un tal Luis Bustos, a quien algunos días antes le había acabado la estupenda Endurance. Vale. No tengo ni idea de qué va el cómic. Bueno. Alguna sí. Por la portada parece algo de ciencia-ficción. Pero la verdad es que por 3.33€, ¿acaso importa?.

Semanas después acometo la lectura. Confirmo que era de ciencia-ficción...y aquí dejo la redacción tipo telegrama, que ya cansa...y me dejo seducir por un tebeo que se acaba de una sentada casi sin que te des cuenta por más que Muñoz y Trashorras concreten una labor desigual en el guión heredada de esa maldita manía que tienen los escritores españoles de cine de terminar un filme de forma totalmente opuesta, no ya a lo esperable, sino a lo que pide el desarrollo de la historia. Como ejemplo claro de ello (y lo dije por aquí hace unos meses en la recomicdación del integral de IAN), El Día de la Bestia. Sin contar con tanta extensión de tiempo como el filme de Alex de la Iglesia para que la conclusión del mismo chirríe como lo hacía la cinta, Residuos si que reserva para el lector dos partes muy bien diferenciadas. Como buenos guionistas de cine que son, la primera aglutina la exposición, el nudo y el desenlace. Describiéndonos de forma muy original el descubrimiento de un planeta con vida inteligente y los conflictos que ello crea en la sociedad terrestre, Muñoz y Trashorras saltan en las primeras páginas a presentarnos a los tres protagonistas, dos alienígenas macho, de nombre Pum y Zas (en serio), y una hembra llamada Mena, novia del primero. De ahí, los escritores pasan a descubrirnos una trama de complots interplanetarios en la que están envueltos uno de los protagonistas, una extraña figura y la visita del embajador de la Tierra al planeta extraterrestre.

Con un Luis Bustos que cumple sin estridencias con una narrativa suelta y de gran claridad que sin embargo adolece de la personalidad y el ritmo que sí tiene su Endurance, la trama avanza hasta que llega la segunda de las citadas partes, que se corresponde con el epílogo, uno en el que los guionistas han perdido el norte y nos legan un final que, no sólo no tiene mucho que ver con el tono relajado de ciencia-ficción e intriga política que hemos visto en el resto, sino que, como típico mensaje de tolerancia hacia lo desconocido, no explotación de nuestros recursos, o las pocas barreras que se le pueden poner al amor, resulta algo burdo en su cohesión interna, dirigiéndose a demasiados objetivos como para que alguno de ellos sea suficientemente sólido.

Pero bueno, como decía al principio, por 3.3€, tampoco importa mucho, ¿no?.

Sergio Benítez (298)

TODO es POSIBLE

Guión: Joan Tharrats

Dibujo: Tha

Editorial: Glénat

Formato: Álbum Cartoné. 80 Páginas

Precio: 18€

Calificación: 8/10

Más de una y dos veces tanto Mario como un servidor hemos comentado (ya sea de forma directa en una entrada, como indirecta en los comentarios de la misma) lo poco que uno se puede fiar de los típicos comentarios de autobombo que suelen aparecer en las contraportadas de algunos cómics, una costumbre derivada del cine que en el séptimo arte resulta más molesta aún si cabe, demostrando las productoras y distribuidoras en innumerables ocasiones que por vender un filme (por muy execrable que este sea) son capaces de descontextualizar el comentario más hiriente acerca del mismo. En el caso que nos atañe, mis reticencias, no ante lo que se comentaba en la "parte de atrás" del volumen, sino en la página web de Glénat eran más que obvias ante frases como "Una obra incisiva y brillante que se lee con una sonrisa permanente en los labios". Pero siempre hay una excepción a toda regla y, haciendo honor a su nombre, Todo es Posible lo es.

De hecho, esa sonrisa permanente a la que hace referencia quien quiera que haya escrito la anterior frase, se queda algo corto, ya que resulta inevitable no soltar alguna carcajada ante alguna de las historias que trufan este simpatiquísimo álbum que, y ahí el epíteto incisivo le va como anillo al dedo, hace gala de un humor que constantemente me traía a la cabeza a tres de los recomicdadores de este blog (Jose, Mario y Nacho) de forma indistinta: estando con cualquiera de los dos primeros un rato, o charlando con el tercero por Gtalk durante un breve espacio de tiempo, es suficiente para darse cuenta de la fina ironía y el genial sarcasmo con el que suelen expresarse, algo que Joan Tharrats explota hasta sus últimas consecuencias en los muchos cuentos que conforman Todo es Posible. En sus ochenta páginas, y con un desparpajo y naturalidad abrumadoras, el guionista usa toda clase de artimañas para hacer reir, desde hablar directamente al lector, hasta hacerlo con los personajes de los diferentes relatos, pasando por todo un rosario de golpes de efecto lingüísticos y brillantes juegos semánticos a los que hay que prestar toda nuestra atención.

Para colmo, el ingenio e imaginación del escritor a la hora de inventar nombres, animales inexistentes o ciudades imposibles es inagotable, algo a lo que Tha responde de forma directa con su trazo vivaraz y descarado, aparentemente rápido y poco meditado, pero con una narrativa incapaz de ocultar que estamos ante alguien que conoce muy bien el terreno que está pisando, configurando entre ambos un tebeo la mar de divertido que, entre risa y risa no esconde sus ácidas reflexiones acerca de lo divino y lo humano, anidando en su absurdez una capacidad de crítica demoledora hacia este surrealista mundo en el que vivimos.

Sergio Benítez (297)

miércoles, 21 de octubre de 2009

SHOWCASE HOUSE of MYSTERY vol.1

Guión: Len Wein, Gerry Conway y otros

Dibujo: Bernie Wrightson, Neal Adams y otros

Editorial: DC

Formato: Libro Rústica. 552 Páginas

Precio: $16.99

Calificación: 8/10

Cuando un servidor era joven y humilde y decidió la titánica tarea de adquirir y, lo que es peor, leer Cerebus: me fui comprando los tomos recopilatorios del material publicado hasta entonces para seguir luego coleccionando según fuesen apareciendo. A ésos tomos que recopilaban veinticinco números de la colección les llamaban coloquialmente "listines telefónicos" dado el tamaño, grosor y papel utilizados. Pero no os equivoquéis, a la creación de Dave Sim vamos a dejarla descansar, ya que todo éste rollete era sólo para decir que hoy en día miro mis estanterías y hay cosas más tochales de aquellos queridos listines.

Y ésto os lo digo por la línea Showcase que se sacó hace unos añetes DC de la manga. En cada tomo podemos gozar de veintialgún números de la colección de turno. Y en las portadas nos lo dicen bien claro: más de quinientas páginas de comic. Y si tenemos en cuenta que cuestan diecisiete dólares cada uno, la relación calidad-cantidad-precio está más que clara. Y si se le quiere buscar el handicap hay que mencionar que son en "glorioso" blanco y negro.

La cosa comenzó con Green Lantern, la JLA, Green Arrow... Parecía que DC iba a montar una buena biblioteca baratilla de su material pijamista. Pero... ¡sorpresa!. De repente empezaron a aparecer Showcases de material no pijamero como Jonah Hex, Haunted Tank, The War that Time Forgot, Sgt. Rock, Enemy Ace, Blackhawk... y lo que hoy nos ocupa House of Mystery (además de la serie "hermana" House of Secrets).

Y si a lo que ya os he contado antes de relación cantidad de páginas y precio le añadimos a unos caballeros ilustrando de la talla de Joe Orlando, Carmine Infantino, Mort Meskin, Neal Adams, Jack Kirby, Gil Kane, Jack Sparling, Wally Wood, Bernie Wrightson, Jerry Grandenetti, Alex Toth, Wayne Howard, Al Williamson, Tony DeZuniga, Jim Aparo, incluso Sergio Aragonés haciendo la página trece en la que siempre se hace un chistecillo sobre la presunta mala suerte que conlleva ése número, además de otra página de humor...entonces el deleite visual lo tenéis más que garantizado.

¿Y en los guiones? Pues quizá os suenen nombres como Len Wein, Marv Wolfman, Gerry Conway... e incluso hay uno que yo desconocía y que firma bastantes historias del tomo. Igual alguien podría facilitarme datos sobre él. Se trata de un tal Unknown...

El material de éste primer tomo lo forman los números del 174 al 194 de la serie original, que resultan que son los primeros que se editaron bajo la batuta de Joe Orlando, que fue el que se encargó de reclutar a toda la plana mayor gráfica de la época. Y entre tanta tontuna y mareo de nombres no os he dicho nada del material en sí. Lo que os vais a encontrar son las típicas historias cortitas de terror que se solían hacer en la época: monstruos que en realidad no lo son, maldiciones, brujas, partidas al tres en raya con el diablo, fantasmas que se vengan, el malo maloso que acaba recibiendo su castigo, el bueno buenoso que al final recibe su castigo, etc, etc, etc... Vamos, que no son la octava maravilla, pero que entretienen. Porque hay que reconocer que el punto fuerte del volumen es el apartado gráfico, ya que éste tipo de historias tienen su público y no suelen ser del gusto de todos.

Yo, por mi parte, tengo en casa los tres tomos de House of Mistery, y de House of Secrets el primero y a puntito de ir a comprar el segundo que está a unos días de salir (si no lo ha hecho ya cuando leáis ésto). Si os hace gozo otro día os hablo del resto de tomos, pero son todos mismo perro con distinto collar...

Saludos!

Nacho (22)

TANGENCIAS

Guión: Miguelanxo Prado

Dibujo: Miguelanxo Prado


Editorial: Norma


Formato: Álbum Cartoné. 48 Páginas


Precio: 12€


Calificación: 8/10


Asignatura pendiente desde mucho antes de la adquisición de Trazo de Tiza, si algo revelaba la lectura de la genial obra de Prado era que estaba inevitablemente enganchado al autor y (como siempre, con mucha paciencia) que tendría que ir haciéndome con todos los títulos del coruñés, algo que Norma ponía muy fácil a través de los doce volúmenes, catorce si contamos el dedicado a De Profundis y el Papeles Dispersos editado en el pasado Salón, que reunen al completo los trabajos del autor. Y como me encanta hacer las cosas por orden, y casualmente Trazo de Tiza era el primero, ¿qué mejor que continuar con el segundo?.

A través de ocho historias y haciendo gala de un hiperrealismo asombroso, Prado va tejiendo una realidad tan palpable que uno tiene la molesta sensación muchas veces de estar asomándose a la vida real de cualquiera de los tridimensionales personajes que el gallego utiliza como marionetas y, cual voyeur, observar de la forma más descarada la intimidad de unas personas en un momento de gran vulnerabilidad, cuando estamos más expuestos a todo, ya que el artista español decide que todas los relatos giren en torno al sexo y a cómo lo usamos para nuestro provecho y en detrimento de otros tanto hombres como mujeres.

Valiéndose de un dibujo portentoso que no teme en ningún momento variar de técnica para arropar y caracterizar a cada relato de una forma diferente, Prado se descubre como un naturista brillante, ya sea a la hora de capturar los decorados donde va estableciendo las diferentes acciones como en la forma de dibujar a sus protagonistas, sobre todo a unas mujeres que parecen reales y se alejan de los hipertrofiados estereotipos que normalmente asociamos a las féminas en los cómics: aquí no hay pechos imposibles ni rostros artificiosos, las mujeres de Tangencias son reales, con cuerpos acordes a las edades que el autor les va asignando y rezuman un erotismo que ya quisieran para si muchos hentai.

Pero lo que al autor realmente interesa no es hacer apología del tipo de relación extrema y casi siempre extramarital que se recoge en los diferentes relatos, sino estudiar el poso de amargor que reflejan todos sus personajes, ya sean los dominados por encontrarse muchas veces en un callejón sin salida, ya sean los dominantes por juguetear con los sentimientos de una persona como si de una operación bancaria se tratara, ya sea porque ambos (hombre y mujer) se posicionan en una falsa igualdad que nunca podrá desembocar en algo plenamente satisfactorio para los dos. Sea como sea, lo que queda claro cuando se finaliza la lectura de Tangencias es que Prado es un autor fascinante del que estoy deseando leer a la de ya, cuantas más cosas suyas, mejor.

Sergio Benítez (296)